He acabado tapándome la cara. Por mucho que no pueda morir de verdad, no quiero ver a un niño ser atacado de esa forma. ¿Estoy haciendo el ridículo? Lo estoy haciendo, ¿verdad? Decido que es mejor sólo apartar la mirada, pero, cuando lo hago, me doy cuenta de que Sannan me está mirando de reojo.
- Homura-chan, ¿estás bien?
- Sí -respondo sin pensar.
- ¿Estás segura? -insiste.
Dudo por un momento y me atrevo a mirar adelante. Mal movimiento, justo ahora le han dado el golpe final. Mis ojos lagrimean y no me queda más que negar.
- Lo-lo siento, no estoy acostumbrada a esto.
- Nadie lo está, my lady -asevera el caballero, confirmando mis sospechas.
- Ver a Niisan con ese aspecto... -comienza el guerrero con una mano cubriendo su boca cerrada.
- ¡Gonan! -le calla el mago para luego dirigirse a mí con seriedad- Nunca te acostumbras a ver a un hermano pasándolo mal y menos cuando se ve como un niño.
No me está mirando, ninguno de los tres lo hace, sus ojos están clavados en los dos que aún siguen en pie en la arena.
Estos seis...
Creo que me dan envidia.
Siento envidia de...
la forma en la que se miran.
¿Por qué no tengo a nadie así?
¿Por qué no tengo a nadie?...
Los tres están tan tensos que no pueden pronunciar una palabra sobre lo que está ocurriendo frente a nosotros. Sus hermanos han centrado sus fuerzas en vengar al caído, atacando con gran furia a Anon, esa chica tan similar a mí...
- Out!
Ella ha sido eliminada, pero no me produce ninguna satisfacción. El dolor y el miedo no han desaparecido. Sin embargo, ahora hay cierta esperanza, supongo.
- ¿Quieres que nos vayamos a casa? -me pregunta Sannan de repente.
- N-no, quizás ahora puedan ganar.
Parece que no le ha gustado mi respuesta. ¿Sólo me estaba usando de excusa para irse? Debí darme cuenta.
- Heh~. Me temo que hasta ahora no ha habido ninguna vez que hayamos ganado tras tener una baja en nuestro equipo.
- ¡Siempre hay una primera—!
El optimismo de Gonan es aplacado súbitamente cuando Batsunan es lanzado contra el borde de la arena por un rayo proviniente del arma de Totoko.
- Out! -grita la presentadora.
- Homura-chan, ¡si vamos a casa ahora, quizás lleguemos a tiempo para recibirles!
Miro a la arena. Batsunan ya no está y Yonnan... La pantalla muestra que la HP de los tres está en rojo, pero a las chicas les queda más, tienen más nivel y son dos, así que...
- Sí, vamos -le digo con una sonrisa amable.
Ellos me guían fuera de la arena y hacia su casa, pero no puedo dejar de pensar en el combate. Realmente no me interesaba el resultado, pero creo que me dejé llevar por un momento.
Tengo que controlarlo.
- My lady, no crea que somos unos perdedores sólo porque perdimos un par de batallas. En el campo de batalla que es la vida, siempre ganamos.
- Pues ya sois mejores que yo -pienso amargamente mientras niego con la cabeza.
- Yo no sé mucho de esto, pero creo que lo hicisteis bien.
Ellos me sonríen, Jinan posando orgulloso, Sannan negando avergonzado y Gonan riendo alegre. Admito que me siento un poco mejor cuando veo la facilidad con la que sonríen, pero luego no puedo evitar pensar que esas sonrisas pueden esconder otra intención.
Como la suya.
Cierro los ojos al sentir una sensación de peligro invadirme sin razón. La imagen de esa chica viene a mi mente, viéndose igual a mí, pero con una sonrisa que no me pertenece... si es que alguna lo hace.
- Homura-chan...
- Oh, lo siento, me distraje -me disculpo de forma automática.
- Si te ha afectado demasiado sólo dilo. No pienses que vamos a verte mal o algo así. Desahogarse hace mucho bien.
El caballero y Gonan asienten, de acuerdo con el mago, pero no quiero que se preocupen por mí. ¿Cuando fue la última vez que alguien lo hizo con buenas intenciones?
Ah, cierto...
- Yo... tan sólo necesito tiempo. Estaré bien.
Cuando pueda valerme por mí misma me iré, no importa lo buenos que sean conmigo, el que tengan buenas intenciones no garantiza que no vayan a dañarme. Sé que no es justo para ellos, pero no quiero ser yo la que se queda atrás... otra vez.
¡Ah! ¿Ya estamos en casa? ¿Yonnan? ¿Por qué se ha subido a mis hombros?
- Shinan, ¡no vale usar a Homura-chan de escudo! -protesta Batsunan de forma infantil.
El gato parece burlarse al responderle con un maullido y acomodarse mejor. No me molesta, pero, teniendo en cuenta que realmente es una persona... ¿no es raro?
- ¿Es que sois críos? -pregunta Sannan tomándose el puente de la nariz.
- Ya lo habéis visto, hemos perdido por su culpa.
- Es sólo un combate, my buraza. A nuestro mayor seguramente le basta con saber que le vengasteis.
- ¿Por qué lo dices? Esto no tiene nada que ver con él.
- ¡Chicos! -llama Gonan corriendo hacia donde estábamos desde el interior de la casa- ¡Chonan-niisan no está! ¡Le he buscado por todas partes!
A pesar de su sonrisa, sus palabras no hacen más que preocuparme. ¿Acaso algo había ido mal porque estaba transformado en niño? Yonnan acaricia mi mejilla con su cola. ¿Está intentando calmarme?
- ¿Qué hace en la taberna? -se pregunta el mago en voz alta, mirando lo que supongo que es un mapa en su Prysma Meenu- No hemos ganado y tampoco estamos malheridos.
- Es Chonan-niisan, para él cualquier razón es buena para ir allí. Veamos qué se inventa esta vez.
Sin embargo, aunque diga eso, Batsunan parece feliz de tener una excusa para ir a la taberna, al igual que los demás. Yo les sigo, sin saber qué más hacer.
Cuando llegamos, encontramos a Chonan sentado solo en una mesa, lo cual extraña a sus hermanos. Él nos nota de inmediato y saluda sonriendo. Supongo que me alegra ver que está bien.
- Hey, tú -le llama Sannan despectivamente-. ¿Se puede saber por qué te has ido sin avisar?
- Oh~. ¿Mis hermanitos se han preocupado por mí? ¡Qué adorables~!
¿Cómo puede hacer eso?
Me ha dado un escalofrío y ganas de reír al mismo tiempo; sin embargo, eso parece ser algo común para los chicos puesto que ninguno reacciona.
- ¿Piensas responder?
- Pues... -comienza cruzando sus brazos tras su cabeza y apoyándose en ellos- la verdad es que no.
Tras eso, cada uno le da un golpe diciendo «castigo», terminando por tirarle de la silla. Empiezo a sentirme incómoda con sus interacciones, sobre todo al ver su mirada dolida.
- ¡Auch! ¡Esa no es forma de tratar a vuestro hermano mayor!
- ¿Estás bien?
- ¿Eh? -pregunta confundido, para después soltar una risita y sonreírme- Claro, claro. ¡Ah! ¿Por qué no sois un poco más como Homura-chan, chicos?
¿Qué?...
¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?
Al parecer sólo estaba jugando y me lo creí. ¡Qué vergüenza! Mis mejillas enrojecen y pronto noto su mano acariciando mi cabello. No me muevo al sentir cierta nostalgia invadirme.
- Tranquila, yo bromeo mucho. No me tomes muy enserio.
- Así es, my dear Homura, Chonan es sólo un idiota que se cree gracioso.
- ¡Jinan! -protesta dándole un puñetazo en el brazo- ¡Tú sólo tratas de hablar en el idioma antiguo porque te parece guay!
Los chicos se ríen abiertamente de cómo eso fue suficiente para que empezasen a pelear entre ellos, mientras que a mí no me parece gracioso. ¿Es que no es preocupante que, con la más mínima chispa, salten?
De pronto, a todos nos aparece delante un prisma que parpadea. Los que estaban peleando se detienen y lo tocan, lo que hace que se abra un panel de sus Prysma Meenus. Yo sigo su ejemplo, encontrando que alguien llamado «Kanojo» nos ha enviado una invitación al guild Tao. ¿Ese no era el del segundo combate?
- ¡¿Es en serio?!
Todos lo dicen a la vez, pero, aunque la energía general era de sorpresa, no todas las voces tenían la misma entonación. Yo también me pregunto quién es esta persona y por qué nos quiere invitar, pero no me atrevo a exteriorizarlo, pues ellos han empezado a discutir si aceptar o no. Sannan parece ser el más interesado en la oferta.
- ¡Es nuestra oportunidad!
- Sí, no suelen dejar a AGIs unirse a gremios -apoya Batsunan.
- Nos las hemos arreglado solos hasta ahora, no veo por qué deberíamos unirnos a un gremio.
Chonan es el más reacio a aceptar. Suena como si simplemente no le gustara la idea de cambiar su estilo de vida, aunque no creo poder opinar, ya que no sé lo que implica ser parte de un gremio. Los otros tres parecen resignados a hacer lo que sus hermanos decidan o, más que resignados, parecen preferir que sus hermanos elijan por ellos. Supongo que estoy en su grupo.
- Ah, ya me he cansado de esto -protesta el mayor un poco enfadado.
- ¿Quién ha dicho que tengamos que elegir todos lo mismo? ¿Qué somos? ¿Niños?
- Por mi parte, voy a unirme -dice Sannan pulsando el botón correspondiente en la invitación antes de que nadie pudiera hacer nada-. Esto no cambia que sigamos en la misma party. Di la verdad, ¿cuál es tu problema?
- ¡¿Qué acabas de hacer?!
Puedo ver la expresión de traición en los ojos de Chonan justo antes de golpear a su hermano. Los que estaban esperando les separan. ¿Ahora sí les preocupa?
- ¡¿Por qué te importa tanto?! -le grita el mago desde el suelo.
- ¡Sal del gremio ahora! ¡Estás poniendo a Homura en peligro!
- ¿Cómo?... -pregunto sin entender cómo podía ponerse así por mí.
- ¡Tu hermana Kanojo es Anon!
Todos se giran hacia mí.
Me siento presionada.
Casi puedo ver a esa chica...
esa yo...
junto a tres rostros dolorosamente conocidos.
Quiero huir.
- N-no tengo ninguna... hermana -murmuro, bastante segura de que estoy temblando y a punto de llorar.
Chonan me mira, diciéndome con la mirada que no me cree. A veces me gustaría no ser tan insegura, incluso cuando digo la verdad suena a mentira.
- ¡No uses a Homura-chan para justificar tu egoísmo! -le reprocha el menor.
- ¡Que no es eso!
Espera, ¿acabo de provocar una pelea de hermanos? ¿Puedo salir corriendo antes de que me vean llorar? ¿Por qué sigo sintiéndome observada?
Al mirar a mi alrededor, noto que Yonnan está mirándome fijamente con su cola reposando en el suelo. Me agacho para acariciar su cabeza, intentando deshacerme de esos sentimientos. Sin embargo, su mirada hacia mí...
Me aterra.
No importa adonde vaya, no importa si me matan, tengo que huir. Quizá así me despierte de este sueño que ni siquiera entiendo.
Sin embargo, no llego muy lejos. De nuevo, no puedo huir, pero esta vez soy yo la que se detiene.
- ¡Homura-chan! ¡Perdón! ¡Esto no suele pasar! ¡No te vayas!
¿Gonan? ¿Por qué no está con sus hermanos? No me gusta ver esa expresión en su rostro. Me siento culpable de borrar su sonrisa; y aun así, me pregunto...
- ¿Por qué?
- ¿Ah? Porque nos caes bien.
Río levemente ante la respuesta tan simple que me ha dado; sin embargo, es una risa irónica. Quisiera creer que esa es la verdadera razón, pero sólo una niña lo creería.
Una muy tonta para entender que el mundo se mueve por intereses, no sentimientos.
- Gonan-san, les agradezco por todo, pero no puedo seguir con ustedes.
- My lady -llama Jinan, acercándose con el resto detrás-, en nombre de mis hermanos y mío propio, le ruego que nos disculpe por la falta de tacto de nuestro hermano mayor.
- Sí y, si os lleváis tan mal, la mejor opción es quedarte con quienes te pueden proteger, ¿no crees? -añade Chonan, viéndose golpeado pero sonriendo.
No puedo evitar cuestionarme si su sonrisa es de verdad. Sea como sea, ahora que están todos aquí, sé que no puedo irme.
Sus palabras me detienen.
- Está bien, me quedaré, pero... respecto al gremio...
- Lo hemos rechazado todos y yo ya me he salido, sólo quedas tú -responde Sannan para después proceder a enseñarme cómo mostrar la invitación de nuevo.
Les miro, insegura, pero aun así pulso el botón de rechazar.
No sé quien es esa chica ni por qué se parece a mí y quizá Chonan esté mintiendo sobre que tiene malas intenciones para que me quede, pero esto es lo que hay por ahora.
¡Hola!
Como dije, ya ha empezado la acción. Y por cierto, lo de que Homura a veces les hable de tú y otras de usted no es un error, tiene que ver con la historia.
¿Alguna idea de quién es Kanojo?
¿Y los «rostros conocidos»?
Sayonara!
Disclaimer: Osomatsu-kun/san y sus personajes y canciones pertenecen a Fujio Akatsuka y Estudio Pierrot.
