Los quiero a todos, muchas gracias por los mentarios bonitos. Quiero seguir actualziando esto más a menudo. Espero que con ese episodio ya terminado la cosa mejore un poco.

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Cero Ocho

For the Frist Time in Forever

Ah, la Academia Durandal para qué aspirantes a héroes puedan preparar sus habilidades y blandir las armas de los mismos dioses. Solo los mejores entre todos los jóvenes aspirantes logran asegurarse un lugar en esta prestigiosa institución, un lugar dónde…

Luxanna Crownward arriesgaba su impecable imagen de niña buena escabulléndose a las dos de la madrugada en el bloque Zigma de dormitorios junto a Katarina DuCouteau, dando tumbos de lo borracha que iba y suprimiendo las ganas de quitarse lo que llevaba puesto allí mismo. El corazón de Luxanna latía tan fuerte y tan a prisa que estaba segura la asesina de cabello rosado podía escucharlo a medida que se acercaban a destino.

Por supuesto no podían entrar como si nada por la puerta principal así que se acercaban por la parte trasera del edificio con cuidado de no destrozar mucho las plantas, Luxanna era guiada por la mano de Katarina que estaba de repente fría y sudorosa.

Y aunque nadie lo creería, Katarina estaba verdaderamente nerviosa porque la batalla interna seguía desarrollándose sin tregua. Aunque ahora había nuevos factores en consideración: por un lado, el encuentro con Akali había avivado en Katarina los viejos recuerdos de su secundaria, cuando ella y la aspirante a rapera salían a recorrer los antros. En esa época su vida era un poco más sencilla, la de las dos. Ella por su parte siempre había tenido una facilidad para atraer mujeres mayores, pero que gustaban adoptar roles pasivos dejándola hacer a ella más o menos como quisiera, a sabiendas que el encuentro sería dulce y breve. Akali, en cambio, no era parejas temporales lo que buscaba sino abrirse camino en el mundo del rap participando en cuantas batallas y eventos encontraba.

No había pasado más de un año y algunos meses desde eso, pero en ese momento para Katarina los recuerdos eran ya muy distantes. Su padre aún estaba en casa, su madre aún fingía que le importaba qué demonios pasara con ella y tenía una hermana - no solo la mitad.

Luxanna tropezó y soltó una carcajada forzando el regreso de Katarina al momento presente. Habían llegado ya al balcón de su ventana. Katarina procuró hacerle señas a Lux para que recuperara la compostura, pero sus muecas tuvieron el efecto completamente opuesto y la joven maga cayó sobre su trasero en el instante que la asesina soltó su mano, pero lejos de molestarse la chiquilla moría de risa.

Katarina la observó preguntándose si no estaba mal llevarla a su habitación en ese estado, si acaso Lux si tenía el suficiente uso de razón para decidir que quería acostarse con ella. Pero la chiquilla levantó el rostro en ese momento, con sus bonitos y brillantes ojos azules clavándose en los suyos con tal intensidad que Katarina hizo un esfuerzo sobrehumano para acallar las dudas.

Así fue como Katarina dejó a Lux sentada en el suelo, aún presa del ataque de risa, mientras escaló con dos agiles brincos la pared hasta su ventana, la abrió sin esfuerzo y tomó una de sus armas para volver a salir y bajar con una pirueta.

Aún en silencio, Katarina le tendió su mano libre a Lux que no dudó en tomarla y esforzarse en levantar sus posaderas del suelo. No fue tarea difícil, pues la fuerza de Katarina la impulsó de inmediato y fue a estrellarse con su pecho.

-No vomites en mí – advirtió Katarina soltando la mano de Lux y pasando el brazo por su cadera para sujetar la fuerza.

Lux sonrió, sintió enérgicamente y pasó albos brazos por encima de los hombros de Katarina, luego conectó sus dedos tras la nuca de su la asesina y se colocó de puntillas para darle un beso; Katarina respondió agachando la cabeza y abriendo un poco la boca, pero también aprovechó la distracción para lanzar su daga hacía el balcón. En segundos, Katarina se separó de Luxanna y uso su shumpo para llevarlas ambas al segundo piso.

Ni bien aterrizaron, Katarina abrió la puerta deslizante para entrar de dos zancadas con Luxanna colgada de su cuello muerta de risa. No le dio tiempo a su cerebro de empezar a luchar consigo mismo pues soltó la daga y la pateó como pudo hacia la pared. Luego ocupó sus manos con la chaqueta de Luxanna y la bajó de un tirón el instante en que la joven relajó ambos brazos. Acto seguido, Katarina tomó la parte inferior de la camiseta y tiró hacía arriba, sincronizando perfectamente cuando Lux levantó los brazos para que pudiera pasarla sobre su cabeza, removerla y lanzarla a un costado, junto a su bolsa que colgaba de la ropa descartada.

Katarina se tomó unos segundos para admirar la desnudez que descubrir, pero con apenas la luz de unas tímidas estrellitas colándose por la ventana no era nada sencillo. Aún así, Katarina se agachó con la velocidad que la caracterizaba para deshacer el broche de l falta y bajarla de un tirón. Esta vez sí pudo distinguir la forma de la lencería que llevaba la joven contrastando con la palidez de sus piernas.

Al levantarse, Katarina tomó la cintura de Lux entre sus manos y la levantó lo suficiente para darle vuelta y recostarla sobre su cama. Luxanna solo la miró mientras la asesina se ocupaba de quitarle los zapatos y calcetines. Tampoco dijo nada cuando Katarina le hizo una seña para que levantara un poco la espalda y, acto seguido, metió ambas manos para deshacer el broche de su sostén. Tampoco apartó la vista cuando sintió las yemas de los dedos de Katarina colarse bajo el borde de su ropa interior y halar descubriendo así su sexo. Y solo esperó con las piernas apenas separadas que Katarina terminara de quitarse su propia ropa, allí de pie a menos de medio metro de la cama.

Una vez libre Katarina se subió a gatas a la cama y fue cubriendo el cuerpo de Luxanna con el suyo, hasta que sus rostros se alienaron. Por instinto Lux levantó los brazos para abrazar a Katarina quién ronroneó de gusto al sentir los dedos de Lux estrujarle la piel de la espalda. Entrecerró los ojos y bajo el rostro lo suficiente para besarla, con la boca abierta y capturando tanto como podía los labios de la joven maga. No se apresuró a usar su lengua, sino que disfruto como su pareja se acoplaba al rítmo que ella imponía y como se esforzaba por no derretirse demasiado con solo unos cuantos besos.

Como estaba muy oscuro, a Katarina se le antojó encender la lámpara y estiró su brazo derecho alcanzando el botón dejando así que una tenue luz anaranjada llenara la instancia.

-Katarina – gimió Lux cunado sintió las manos de la asesina empezar a recorrer sus costados.

Sonriendo en medio del beso Katarina llevó sus palmas abiertas a la cadera de Luxanna dónde se detuvo para levantarla un poco y reacomodarla de modo que su cuerpo quedase justo debajo del suyo.

Se besaron durante un rato más, hasta que Katarina apoyó su cuerpo en su costado derecho y empezó a trazar patrones sobre la pelvis de Luxanna con las yemas de sus dedos izquierdos. Poco a poco, entre besos, Katarina fue acercándolas hacia la zona púbica y rozo con lentitud los vellos que allí encontró, que fueron pocos y cortos.

-¿Para mí? – preguntó Katarina separándose lo suficiente para ver el rostro de la joven.

-No. Siempre los mantengo así… es molesto si crecen mucho.

Katarina sonrió otra vez, bajó la vista y pudo distinguir apenas el área muy bien depilada y cuidada. Se dio permiso para deslizar los dedos por encima del monte de venus y sentir lo que se escondía solo milímetros más abajo. Lu tomó aire y cerró los ojos al tiempo que se mordía los labios.

-Oh, que húmeda te pones.

Luxanna le dio una palmada juguetona en el hombro, pero su sonrisa fue tan pícara que Katarina casi escuchó las palabras que su boca nunca pronunció.

-Hummm. ¿Cuándo fue la última vez? – preguntó.

Por un segundo, Luxanna la miró confundida pues ambas sabían que ella era virgen. Pero luego Lux lo comprendió y soltó una carcajada.

-El…domingo. Con la primera foto que me enviaste.

-¿La primera?. ¿Y la de la tina?- preguntó Katarina dejando que sus dedos índice y corazón se adentraran entre los húmedos pliegues que protegían el sexo de Luxanna.

-Ah… esa… me encanta – respondió levantando el rostro para darle un beso -, pero la otra me gusta mucho también.

Katarina continuó presionando, hasta que se introdujo brevemente entre los labios interiores de Luxanna y comenzó a probar exactamente cómo colocar sus dedos para lo que seguía. En el momento que iba a empezar a ejercer presión contra su himen, Lux se separó y la observó detenidamente con ojos temorosos.

-¿Me… va a doler?

Kata guardó silencio unos segundos, intentando recordar si a ella le había dolido. Resultó que no tenía la más remota idea, porque había regalado su primera vez en una noche de fiesta y ni se acordaba a quien. No obstante, Katarina acaricio el rostro de Lux con su mano libre, la besó un par de veces y ganó el tiempo suficiente para que su cerebro encontrase una respuesta decente.

-Un poco.

Lux hizo una mueca.

-Pero después voy a hacer que te olvide de ese dolorcito y que te sientas muy bien – dijo puntuando cada palabra con un beso.

La joven maga aún estaba un poco agitada, pero regresó sus manos a la espalda de Katarina y la beso con fuerza, como si estuviera dándole el último permiso para que la penetrara y Katarina no perdió tiempo, pues impulso sus dos dedos con la fuerza suficiente para destrozar la barrera de tejido y sujetó la boca de Luxanna con la suya hundiéndole la cabeza en la almohada cuando esta intentó alejarse. El gemido adolorido de su virginidad quedó ahogado en la boca de Katarina, luego, tal como había prometido, la asesina la hizo sentir tan bien que Lux ni siqueira sería capaz de rescatar otro recuerdo de ese momento.

Sin embargo, mientras Lux gemía cada vez que los dedos de Katarina entraban y salían de ella, cada que su clítoris era estimulado con el rozar de un pulgar o que sus pechos y su boca eran devorados sin misericordia por los dientes y labios de Katarina, para la asesina un proceso completamente diferente estaba teniendo lugar. Cada gemido, cada leve movimiento del cuerpo de la Luxanna bajo el suyo se estaba grabando en su memoria como la impresión que deja un trozo de metal ardiente sobre la piel.

Cada que lograba hacerla gemir, Katarina mordía o introducía sus dedos con más fuerza porque deseaba sentirla y hacerla suya un poquito más, no le importó que Luxanna hubiera terminado ya, pues se levantó y fue directamente a hacerse un espació entre sus piernas. La tomo con su boca, disfrutando las convulsiones que todo el cuerpo de la joven le transmitían, su nombre dicho por esa boquita que apenas podía dejar salir su voz era lo más maravilloso y exitante que le había pasado en la vida. Y, por supuesto, cuando las piernas de Luxanna se cerraron sobre su cabeza y esta giró el rostro para ahogar un grito en la almohada, Katarina supo que la quería así más que esa única vez.

Después de esa revelación, Katarina se recostó un momento, jadeando por el esfuerzo y por la ansiedad que le estaba produciendo el pensar que significaba ese repentino deseo de más que esa noche con Luxanna. Que podían significar esos pensamientos atropellados gritándole que la abrazara y no la dejara ir, que si se resistía usara la misma sábana para amarrarla a su cama y que jamás se fuera. Que era eso en su pecho que estaba desbocándole el corazón.

Pero Lux, aunque apenas capaz de girarse y arrastrarse, no la dejó seguir entrando en pánico a su manera pues esta vez fue ella quien sin pensarse medio segundo hundió su rostro entre las piernas de Katarina y empezó, sin la menor idea de que hacía pero con la pasión que solo poseen los novatos, empezó a devorarla entera. Y fuere porque era innatamente buena, o porque Katarina estaba ya demasiado excitada para soportar cualquier estímulo no pasaron más de cinco minutos hasta que ella fuera quien tuviera que morderse el dorso de la mano para discimular en algo el placer que su espalda no podía ocultar.

Lux subió a gatas hasta conectar sus labios con los de Katarina, el beso empezo lento más a medida que Katarina iba sintiendo su propio sabor en Luxanna fue abriendo más la boca y acelerando el beso hasta dejarlas sin aliento a las dos.

-Katarina...

-Quiero más – respondió Katarina tomando entre sus manos el rostro de Lux.

Luxanna asintió una sola vez y se dejó hacer cuando Katarina revirtió sus posiciones.

Y así fue como Luxanna logró ejecutar su plan y dejar de ser virgen en sus propios términos, más o menos, y como Katarina entedió, también más o menos, como el sexo podía ser mucho más que complacerse el cuerpo un ratico.

Para el momento en que por fin se quedaron dormidas el relog marcaba más de las cuatro de la madrugada, es decir que Luxanna tenía poco menos de tres horas de descanso antes de que su realidad la reclamara y Katarina, que se quedó un buen rato mirando como Lux dormía, tenia un poco menos para buscar la manera de no dejarla ir.