Advertencia: Esta entrega contiene romance hetero, entre Lux y Ezreal, por favor si tiene cierta alergia o es shiper lea con cuidado.

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Uno Cero

El novio.

Ah, la Academia Durandal para qué aspirantes a héroes puedan preparar sus habilidades y blandir las armas de los mismos dioses. Solo los mejores entre todos los jóvenes aspirantes logran asegurarse un lugar en esta prestigiosa institución, un lugar dónde…

Los fines de semana eran especiales pues una gran variedad de alumnos daba como resultado una gran variedad de actividades libres. Los más dedicados como Jayce o Taliyah, por ejemplo, gustaban invertir el tiempo libre en sus clubes, otros no tan enamorados de sus actividades curriculares preferían dedicar sus preciosas horas libres a los deportes, el caso de Ekko. También los había los que tenían deberes que cumplir dentro de la academia como los miembros de los consejos o líderes de organizaciones estudiantiles, que generalmente lo que Luxanna hacía con su fin de semana. Y, como gran mayoría estaban los que dedicaban sus preciosos dos días sin clases a dormir, jugar o salir con sus amigos, tal como Ezreal. Pero había otro grupo al que los demás estudiantes llamaban "los desaparecidos" porque siempre se esfumaban el viernes y aparecían el lunes - o martes en el caso de Katarina DuCouteau.

Pero ese soleado sábado en la mañana todo había transcurrido en paz para los estudiantes de la prestigiosa academia, bueno, al menos los que son relevantes para esta historia. Ezreal había dormido toda la mañana a pierna suelta, porque se quedó muy nervioso practicando frente al espejo todo, cada minísculo detalle, de su cita con Luxanna al día siguiente. Así que al recuperar la conciencia cerca del medio día, el tirador se bañó y fue directamente al comedor para llenarse la panza y luego ir con su mejor amigo Ekko por unos cuantos consejos de último minuto. Que, en realidad, eran casi cinco horas de darle vueltas a su nerviosismo y falta de confianza en tanto Ekko parecía a punto de arrancarse el cabello de la desesperación.

Para Luxanna en cambio, la mañana fue muy productiva. Se despertó a las siete menos cuarto, se duchó, se arregló y directo al espacio asignado para los trabajos atléticos del club de magia junto a su amiga, y segunda al mando, Taliyah-quién estaba todavía en las nubes con su cita de esa tarde. Luego se volvió a duchar, pues el sol y el ejercicio le habían dejado una fina capa de sudor por todo su cuerpecito. Fue a tomar su almuerzo con Taliyah y discutieron, otra vez, los pormenores de su primera salida oficial con Ezreal. Luego, Luxanna se retiró a su habitación para estudiar un poco, hasta que Taliyah tocó a su puerta para ayudarle a preparar su compromiso con, y citamos, el segundo chico más guapo y atento, aunque algo torpe, de la academia.

Finalmente, a las ocho en punto Ezreal tocó un par de veces la puerta de Luxanna y está salió a recibirlo con una sonrisa nerviosa. Se quedaron viendo sin siquiera hablarse un par de minutos, como si de verdad estuvieren ambos muy cohibidos y asustados por lo mucho que se gustaban. Pero, antes que Luxanna tuviera que darle un empujón al asunto, Ezreal le ofreció su mano y la joven la tomó.

-Está muy linda – comentó el chico mientras empezaban a caminar hacia las escaleras.

-Gracias, ez. Tu también estas muy guapo.

Por supuesto que el gesto la sorprendió un poco, así que, al menos eso no había tenido que fingirlo y Ezreal de verdad era guapo y era una mentira menos que contar esa noche.

Así fue como salieron juntos, de la mano y charlando muy animados. Caminaron algunos bloques hasta llegar al centro comercial dónde el chico tenía ya todo el itinerario listo. Y todo empezaría con una cena, romántica por supuesto.

Luxanna estaba algo sorprendida con el Ezreal de esa noche pues era algo diferente al de siempre. El joven estaba claramente más cómodo y seguro de sí mismo que en todas sus interacciones anteriores. Hacía bromas algo tontas pero que en verdad causaban gracia, seguía a rajatabla las normas de etiqueta que se debían tener en cuenta cuando un joven caballero cortejaba una dama y, lo más curioso, se había peinado.

-El salmón está delicioso Ez. ¿Seguro que no quieres probar? – ofreció Lux con un trozo de pescado en su tenedor.

-Uhm… bueno, un trocito.

El joven moría de nervios por dentro, pero se acercó un poco y tentó a levantar la mano para tomar el cubierto, más Luxanna sin pensarlo le acercó el trozo de comida a la boca y Ezreal atinó a abrir la boca para recibir el bocado. Si Lux había hecho aquello sin pensar, Ezreal no lo sabía, pero estaba inmensamente feliz porque en los mangas que leía era un gesto muy romántico. Así que estuvo con el pecho henchido de felicidad durante el resto de la cena. La cual, por supuesto, continuó con normalidad.

Pero en tanto Ezreal caminaba entre suaves nubes de amor, Lux planeaba cada movimiento con precisión militar. Haberle dado aquel bocado directamente en la boca haría creer al chico que sus sentimientos por él eran innegables porque era en verdad un gesto muy íntimo. Así que, por supuesto, lo siguiente sería un beso. Uno que debía provenir de Ezreal, pero que ella incitaría desde su cómoda máscara de inocencia.

El siguiente paso en el plan de Ez era una película romántica porque Ekko lo convenció que era la manera perfecta de ir preparando el ambiente. Así que iba él muy feliz a comprar los boletos cuando al ver la cartelera todo se vino abajo. Lo único que proyectaban esa noche eran películas de acción, dos dramas y una de horror.

-¿Estás bien Ez? – peguntó Lux al ver que no se movía.

-Uhm si… bien… todo…

Pero, por supuesto, ya nada estaba bien. ¿Qué hacía ahora?. Su frágil confianza, esa por la que Ekko sacrifico seis horas de su vida, se estaba viniendo abajo. Luxanna lo notó. La joven maga miró rápidamente los filmes que se proyectaban y dedujo en segundos que no encajaban con el preconcebidos plan de su cita razón por la cual dicha cita estaba entrando en pánico.

-¿Quieres ir al arcade? – propuso la chica.

Aunque Ezreal giró de inmediato, Luxanna no dejó que la sorpresa en el rostro del chico la afectara más de lo aceptado como normal.

-Pero…

-Es más divertido que solo ver una película.

Y así, Luxanna y Ezreal se tomaron de la mano una vez más, aunque esta vez con más confianza y el jovencito rubio los lideró hasta un dominio que conocía bien. Allí la cita fluyó mucho mejor, incluso Luxanna pauso sus planes para disfrutar de verdad con los juegos, sus sonrisas fueron sinceras y de verdad llegó a pensar que Ezreal era lindo, que podía llegar a gustarle y lo fácil que sería todo en caso que llegase a pasar.

Pero la mejor parte de esa cita llegó casi una hora después, cuando el reloj marcaba ya más de las diez y media.

Estaban armados con enormes pistolas de plástico, disparando como podían a las hordas de muertos que reptaban hacia sus avatares en pantalla. Ezreal gritaba, Luxanna también lo hacía en medio de risas y ninguno estaba ya presionado o estresado por sus distintísimas situaciones. Estaban tan a gusto, que cuando Luxanna no logró recargar su arma a tiempo y su personaje fue acorralado Ezreal saltó sin pensarlo delante de ella intentando protegerla. Por supuesto que no lo logró, y ambos terminaron siendo comida de zombi tan solo unos segundos más tarde.

-Lo siento. No pude protegerte – se lamentó el chico colocando ambas armas en sus lugares.

-Es solo un juego, Ez. Pero gracias por intentarlo, fue muy valiente de tu parte. Sacrificarte por mí.

Luxanna lo dijo con un tono ligero y juguetón, pero la mirada que le dedicó Ezreal la hizo callarse de inmediato. Era tan intensa, tan profunda, tan llena de cariño y… quizá amor que se sintió incómoda. No obstante, lejos que asustarse Ezreal le ofreció su mano una vez más y la llevó hasta una de las bancas fuera del bullicioso arcade. Tomaron asiento y el joven, repentinamente muy serio y decidido comenzó a hablar.

-Lux, yo… de verdad me gustas mucho.

La aludida pasó saliva, no era nervios lo que sentía en su pecho sino miedo y, seguramente, también culpa.

-¿Lux, quieres ser mi novia?.

Incluso si Luxanna había estado preparando la pantomima que llevaría a cabo en ese momento, no supo cómo reaccionar cuando finalmente llegó. Solo se quedó boquiabierta, observando como los celestes ojos de Ezreal la miraban y vaya que lo hacían, solo a ella, fijamente, como si el resto del mundo hubiera dejado de existir para él. Lo cual no era sino la más pura verdad, porque Luxanna era sin duda el primer amor de Ezreal y todo lo demás palidecia en comparación con ella, si tan solo la señorita Crownward pudiera verse cuan perfecta era a traves de sus ojos.

Luxanna sabía que responder, pero cuando abrió la boca para aceptar y dar el golpecito final a su plan no pudo pronunciar palabra. De repente sentía que aquello no estaba nada bien, que no podía aceptar el cariño de Ezreal cuando el que ofrecía a cambio era por completo artificial. Decirle que no en ese momento lo lastimaría, pero seguro que lo haría mucho menos que pronunciar un si y zambullirlo en su mar de mentiras. No obstante, su sentido común, su decencia, su culpa era más débiles que el miedo infinto que lainvadía de solo pensar que su familia, en especial su tía Tianna pudieran siquiera sospechar su verdadera personalidad y aquello fue más que suficiente para que Luxanna deshechara sus arrepetimientos de último momento.

-Me encantaría.

El rostro de Ezreal eprdio entonces toda esa serieda y preocupacion, se iluminó de alegría y se levantó saltando mientras daba griticos porque la felicidad no le cabia en el cuerpo; Luxanna lo observaba con una sonrisa.

No regresaron al arcade porque era ya un poco tarde y Ezreal decidió que era mejor regresar al instituto de una vez, además que ya no podía seguir manteniendo la compostura cuando todo lo que le apetecía era gritar de felicidad. Así pues, la nueva pareja emprendió el camino de regreso.

Iban muy felices, tomados de la mano, haciendo planes para pasar un poco más de tiempo juntos entre las esporádicas actividades de Ezreal y la agenda muy ajustada de Luxanna. Cuando la joven sintió su móvil empezar a vibrar, el rosadito de sus mejillas desapareció a gran velocidad.

-¿Estás bien? – preguntó el nuevo novio con tono preocupado.

-Si.

-No pasa nada si tienes que atender. Yo espero aquí.

Pero Luxanna no quería ni tomar el aparato entre sus manos, la sola idea de saber que sin dura era un mensaje de Katarina la forzaba a negarse a toda cosa. Pero Ezreal insistía en que podía ser importante, quizá del mismo asunto por el cual no había podido asistir a clase el miércoles. Eso ayudó menos a la situación de Luxanna que estuvo a punto de soltar una risa nerviosa pues solo hasta ese momento cayó en cuenta que haber aceptado la propuesta de Ez, lejos de darle un respiro, suponía muchos más problemas, más secretos y quién sabe cuántas mentiras.

Aún así, Luxanna no podía darse el lujo de mostrarse nerviosa así que sonrió y tomó el teléfono con algo de miedo. Desbloqueó la pantalla y vio con gran alivio como en la parte superior de la pantalla aparecía la vista previa de un mensaje de Taliyah. Respondió con prontitud y continuó caminando a su dormitorio colgada del brazo de Ezreal.

Una vez estuvieron frente a su puerta Luxanna se despidió con un tímido beso en la mejilla y observó con gran alivio que el jovencito parecía conformarse con eso. Así que Luxanna entró en su habitación, apoyó la frente en la puerta y soltó un largo suspiro.

Al fin había terminado, justo con los resultados esperados, aunque no estaba ya tan segura de como sentirse al respecto. Por un lado, su plan seguía desarrollándose a la perfección y tenía ahora una tapadera perfecta para desviar la atención de sus actividades ocultas – en caso que algo saliera mal. Pero, por el otro, no estaba nada feliz y de hecho podía escuchar el constante repiqueo de una vocecita en su cabeza diciéndole lo mal que estaba todo.

Sin embargo, antes que pudiera seguir reflexionando en sus acciones Lux sintió que algo se envolvía en sus caderas y acto seguido el peso de un cuerpo la aprisionó contra la puerta. Un par de labios vinieron rápidamente a morderle la oreja, a la vez que la voz grave y provocadora de Katarina llegó suevamente a su oído.

-Qué lenta eres. Ya me estaba aburriendo – comentó la asesina mientras apartaba el cabello del cuello de Lux para empezar a besarla.

-¿Cómo…?

Lux no terminó la pregunta, porque Katarina se apartó de repente y la obligó a girar para plantarle un beso hambriento sobre los labios, luego otro y otro, robándole así la capacidad de protestar.

Rápidamente Lux llevó ambos brazos alrededor del cuello de Katarina, abrió la boca para que la lengua de esta invadiera su boda y gimió de gusto cuando las palmas de esta se posaron sobre sus pechos tanteando y buscando los broches de su camisa.

Pero justo en el momento que empezaba a sentir ese deliciosos cosquilleo entre sus piernas un par de golpes secos sobre la puerta a su espalda la hicieron empujar a Katarina y colocar ambas manos en su boca para que no pudiera hablar.

El pánico era evidente en su rostro y Katarina se conformó con seguir desabrochándole la camiseta; Lux por su parte le devolvía la mirada horrorizada, con las mejillas pálidas y los ojos muy abiertos.

-¿Lux?

Se escuchó al otro lado de la puerta y la aludida empujó a Katarina quién no opuso resistencia, por el contrario, sonrió.

-Un momento.

Luxanna miró frenéticamente por toda su habitación buscando un buen lugar para esconder a Katarina. La primera opción era debajo de la cama, pero era algo baja y no sería fácil para la asesina meterse allí sin aplanarse un poco la cara, así que eso dejaba el closet como una segunda opción, pero no estaba segura de poder abrirle un lugar entre su ropa. Como último recurso Lux fijó sus ojitos azules en la puerta del baño: la ducha el lugar perfecto para esconder su secretico. Así fue como Katarina se dejó llevar y entró sin dócilmente al pequeño cubículo porque toda la situación le parecía de lo más divertido. Tener que esconderse en el baño mientras Lux lidiaba con Taliyah era como vivir una de esas escenas de comedia romántica barata que jamás en su sano juicio admitiría disfrutaba.

Mientras esperaba Katarina se entretuvo jugando en su teléfono pues prestar atención a la conversación que tenían las dos chicas le aburrió en cinco minutos. Aún ahora, Luxanna seguía contándole a su amiga cada detalle de su salidita, dónde habían ido, que habían hecho, que habían comido, cuantos minutos se habían tomado dela mano, si la había mirado o no, si se habían besado. Cuando ya había pasado más de media hora Katarina empezó a considerar salir desnuda de su escondite solo para que chiquilla se largada y la dejara en paz con Lux, además ya le estaba entrando sueño.

-Aww. Que emoción. Me gustaría que alguien como Ezreal me invitara a salir. ¡Es tan lindo!

-Lo es.

Confirmó Luxanna con una mirada furtiva a la puerta del baño. ¿Acaso había visto el pomo moverse o era solo su imaginación?

-¿Y cuándo van a salir de nuevo?.

Lux abrió la boca para contestar, pero sus ojos volvieron a captar el sutil movimiento de antes y comprendió al instante que debía terminar con la visita en ese instante, o todo su castillo de naipes se iría al suelo.

-Taliyah, hicimos planes para la semana, pero los dos tenemos algunas cosas que hacer primero, así que no tenemos planes seguros. Estoy cansada ¿Seguimos hablando mañana? – dijo Lux tan rápido como pudo al tiempo que se levantaba de un brinco, la puerta se había abierto un pelín.

-Oh. Bueno...

De dos pasos estuvo abriendo su puerta principal, sosteniéndola de par en par con una enorme y forzada sonrisa. Rogaba a todas las deidades que conocía que Katarina esperar un minuto más, o medio, o quince segundos. Lo mínimo necesario para evitar el desastre.

Taliyah apenas había colocado las dos piernas de la habitación cuando sintió la puerta cerrarse a gran velocidad a su espalda. La actitud tajante e impaciente de Luxanna la sorprendió un poco, pues su mejor amiga era siempre muy amable. Pero la joven shurimana no sospecho que podía pasar algo extraño, solo asumió que estaba siendo demasiado entrometida o que Luxanna de verdad estaba muy cansada para seguir hablando de lo mismo.

En parte las conclusiones de Taliyah no estaban del todo erradas: Luxanna si estaba cansada de hablar de su cita con Ezreal y si empezaba a parecerle que Tliyah se inmiscuía un poco demasiado en su vida.

En cualquier caso, apenas estuvo cerrada la puerta Katarina se acercó a Lux, la cargó y sin darle tiempo a protestar, o cambiarle los planes, y se tumbó sobre la cama con la jovencita encima de su cuerpo.

-Así que tienes novio.

-No empieces tú también – le recriminó.

La asesina no continuó con ese tema y ocupó su boca en labores mucho más interesantes.

Además, si existiera el menor indicio de que Lux pudiera estar interesada en Ezreal como amante la situación le fastidiaría, pero le daba igual si Lux tenía que darle algún beso simplón para guardar las apariencias. Ella era a quién la maga deseaba, a quién buscaba y con quién podía ser auténtica. Con Katarina no ese patético acto que debía representar frente a todos los demás era absolutamente innecesario.

La Lux que Katarina conocía era toda suya y de nadie más. Y eso, por ahora, era más que suficiente para ella.

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Felicidades Ezreal, lo lograste, eres el novio. Y como extra eres cornudo.

Qué ofertón.