Uno Uno
Mundo Pequeño.
Ah, la Academia Durandal para qué aspirantes a héroes puedan preparar sus habilidades y blandir las armas de los mismos dioses. Solo los mejores entre todos los jóvenes aspirantes logran asegurarse un lugar en esta prestigiosa institución, un lugar dónde…
Habían pasado dos meses desde los eventos que les conté la última vez y en ese momento estaba ya algo tarde, así que algunos estudiantes responsables como Taliyah y Ezreal dormían a pierna suelta porque tenían que levantarse a sus clases de miércoles muy tempranito. Otros como Luxanna o Ekko se desvelaban: la primera escribiendo mensajitos en su teléfono y el segundo dándole ajustes de último momento al proyecto que debía presentar al día siguiente. También estaban los que no estaban, como Jayce y Katarina, el joven inventor había sido invitado a un congreso de Hexmaturgía en Piltóver y allí eran dos horas menos que en Durandal así que ni era tan tarde. La segunda porque Akali le había estado insistiendo durante días fuere a verla en una de sus batallas de rap. Así que allí estaba, así que allí vamos nosotros.
-¿Te gusta el lugar?- preguntó Akali ojeando a la asesina.
-No está mal.
-Oye, yo sé que no es el estilo que prefieres.
Su amiga le dedicó una mirada curiosa, como preguntando a qué se refería con eso y Akali abrió ambos brazos para señalar frenéticamente todo el lugar. No era un sitio feo, ni tampoco demasiado descuidado, pero si carecía de la relativa exclusividad que solían gozar en otros sitios de mejor categoría. No había área VIP, todo el local era una bodega gigantesca que habían adaptado como bar, había algunas sillas, pero la mayoría eran butacas o cajas de platico que se compartían entre dos o tres personas con cajas más grandes y rectangulares que servían como mesas. La barra era claramente de segunda mano y los banquitos en los cuales se encontraban rechinaban un poco, además que el de Akali estaba algo más bajo que los demás y eso la hacía verse algo más pequeña de lo que era.
Las luces, el ambiente y el tipo de entretenimiento en escena, por el contrario, era casi un calco de lo que se veía en los mejores lugares de Durandal solo que con menos presupuesto y sin la iluminación de alta calidad.
-Ya dije que no está mal.
-Bueno. Ey, allí viene Kai'Sa.
La rapera se levantó de un salto y empezó a gritar el nombre de su amiga formando una pequeña bocina con ambas manos; la bailarina la vio y le sonrió mientras se abría paso entre la gente arrastrando alguien tras ella.
-Hola Kali.
-¡Hey!. Oh, hola Kahina.
-¿Qué tal?- preguntó la segunda mujer de cabello oscuro y ojos grises.
-Kai, Kahina esta es DuCouteau.
Katarina hizo un movimiento con la cabeza a manera de saludo y adivino que esa mujer, era la famosa novia millonaria de Kai'Sa que le había comprado un departamento y al cual se mudaron tres días atrás.
Kai'Sa se movió un poco para quedar frente a Katarina y sonreírle con amabilidad.
-¡Qué gusto me da conocerte!. Kali habla tanto de ti-intervinó Kai'Sa.
-Ush, no tanto – se defendió la rapera desde su banquito.
-Kali no puede mantener el pico cerrado – comentó Katarina haciéndose a un lado para, en un acto de caballerosidad, cederle su lugar a Kai'Sa.
-Felicidades por la banda, por cierto.
Esta vez fue Kahina quien habló.
-Gracias. Aunque aún no estamos oficialmente en el mercado. Oh, ¿Vas a ir a la fiesta no?
Katarina levantó las cejas.
-La de inauguración… - continuó Kai'Sa haciendo algunos gestos medio vagos con las manos -. ¿Kali no te ha dicho nada?
-Ahh la fiesta. ¿Cuándo es? – preguntó la aludida como si ella también se acabara de enterar.
Por supuesto que el descuido de Akali le valió dos regaños de su amiga. El primero por despistada y no prestar atención a los que su manager tanto se esforzaba en decirles; el segundo porque lo primero la hacía irresponsable y ya no era una cría – lo que no era del todo cierto.
Katarina observó como Akali escuchaba el regaño con la mirada resignada y asentía cada tanto para hacerle saber a la otra chica que, si estaba escuchando, pero la verdad era que la asesina estaba segura ya se le estaba olvidando. En cualquier caso, Katarina sintió su móvil vibrar y se recostó un poco sobre la barra para revisar el contenido del mensaje que era de Lux. Le preguntaba si ya se había ido a la cama y, muy cursimente entre emojis de corazoncitos, si estaba pensando en ella. Katarina sonrió, pero su respuesta fue un frío no a lo cual la maga envió un solo ícono de una carita llorosa. La asesina, muy en su papel contestó con un solo signo de pregunta, pero recapacitó cuando pasaron varios segundos sin que Lux contestara.
Cediendo ante los veinte segundos de silencio Katarina escribió que estaba en un bar, con Akali, su amiga de la secundaria porque iba a fracasar (como siempre) en una batalla de rap amateur y quería estar en primera fila burlándose de ella. Lux le contestó que ella estaba repasando un poco las temáticas del día, pero que se terminaban las galletas y se iría a la cama luego de lavarse los dientes. A la mención del lecho, Katarina aprovechó para amenazarla con ir a despertarla en la madrugada, pero Lux fue más rápida y juró que encantaría a ventana para que no pudiera abrirla.
Siguieron escribiéndose un rato más y con cada línea que cruzaban la sonrisa y expresión alegre de Katarina iba siendo más y más. Tanto así que Kahina se quedó mirándola fijamente durante un largo rato, hasta que Kai'Sa la tomó del brazo para preguntarle con una sola mirada que ocurría.
-Oh. Nada.
Infortunadamente, Kahina no era la única que podía comunicarse tan efectivamente con su novia así que Akali dio un vistacillo rápido a Katarina antes de empezar a derramar toda la sopa.
-Está hablando con la novia. La única razón por la que pone cara de pendeja. Si hasta sonríe y todo.
Katarina hizo uno pausa para meterle un buen puñetazo en el hombro, pero ni siquiera se molestó en negar la acusación; Kahina siguió observándola en silencio mientras terminaba de atar cabos.
-Kali… ¿Y Shen?
-Qué se yo. ¿En su casa? -respondió de mala gana.
-¿Por qué no lo invitaste? – insistió Kai'Sa.
-Shen… él… no le gustan este tipo de lugares. Además, está empecinado con… ciertas ideas de mi madre y no estamos muy cercanos.
Kai'Sa no insistió más con el asunto.
-Vamos a bailar – propuso Kai'Sa estirando ambas manos a Akali.
-Baila con Kahina, yo estoy…
-No Akali – interrumpió usando todo su nombre con todo muy serio – nuestro manager dice que estas muy rígida en los ensayos de coreografía, necesitas práctica.
La rapera gruñó, se enfurruñó y protestó, pero veinte segundos después estaba siendo arrastrada a la pista de baile.
Entre tanto, Katarina seguía inmersa en su conversación con Luxanna que se negaba a enviarle alguna foto ligerita de ropa. Kahina, entre tanto, tomó la butaca que dejó libre Akali y ojeó gente del lugar mientras iba tomándose su soda. Luego posó su vista en Katarina que ya se estaba despidiendo de Lux pues la jovencita ya estaba debajo de las cobijas con los ojos a medio cerrar.
Ahora que veía a la mujer de cerca, Kahina no podía menos que confirmar que era en efecto muy atractiva aunque para nada su tipo y que de verdad parecía gustar mucho de Lux, o eso e hacía saber la sonrisa que llevaba plasmada en los labios durante todo el tiempo que estuvo escribiendo en su teléfono. Y Kahina se alegraba que su primita tuviera alguien especial en su vida, aunque se le hacía extraño que Lux estuviera nadando en contra de las ideas que su tía Tianna siempre había intentado imponer en ella –también en Kahina pero se había rendido prontico al notar como sus consejos eran ignorados.
-¿No tomas? – preguntó Katarina dejando su teléfono y tomando su coctel.
-Oh. Si, pero esta noche traje el auto y…
Kahina hizo una señal a la pista de baile dónde Kai'Sa se movía con gracia y elegancia mientras Akali procuraba no pisarla en tanto seguía vaciando su tercera cerveza de la noche.
-Si quieres puedo llevarte también.
Ofreció Kahina con una sonrisa, pero Katarina solo la miró de reojo ofreciendo una propia, pero con cierta burla.
-Hablas raro – comentó Katarina enderezándose en su butaca.
-Ah, si. Mi acento es más marcado que el de Luxanna.
En un segundo la sonrisa de Katarina se transformó en una mueca de disgusto, pero Kahina lo notó de inmediato y se sintió levemente intimidada bajo la fría mirada que la mujer le dedicaba.
-Las vi el otro día en TETRA por casualidad, Kai'Sa trabaja allí algunas noches…
-Igual que Akali – ató cabos Katarina -¿De dónde se conocen?
Aunque el tono de voz de la asesina pretendía ser neutral, la manera en que tomó su vaso, lo llevó a sus labios y tomó un trago abundante pasándolo en seco sin dejar de mirar a la otra mujer hizo obvio que no le gustaba el prospecto de que se conociera.
-Es mi prima… la pequeña de la casa.
Katarina siguió mirándola raro durante algunos segundos más, los cuales se pudieron haber transformado en incómodos e interminables si Akali no hubiera regresado a la barra dando tumbos entre la gente con Kai'Sa de la mano.
-Ya bailé. Anda ve a bailar con tu novia, déjame...
Decía la rapera mientras pedía otra cerveza con señas.
Kahina dejó su soda entre las dos bebidas de las otras chicas y fue con Kai'Sa a la pista de baile; entre tanto, cuando estuvieron distraídas moviendo sus cuerpecitos al ritmo de la música, Katarina le dio una palmada en la parte posterior de la nuca a Akali.
-¡Hey!
-¿De verdad no puedes mantener la puta boca cerrada no?
-¿Y ahora que hice?.
-¿Contarles todo lo que te digo? – bramó Katarina de mal humor, amenazando con darle otro zape por lo que Akali hundió la nuca entre sus hombros.
-No sé de qué mierda hablas. ¿Qué le conté y a quienes?
La asesina tuvo que armarse de paciencia para no darle un buen parte de bofetones a su amiga y hacerla espabilar. No obstante, como sabía que Akali no era la más brillante en un gran número de departamentos le explicó, con mucha impaciencia, lo que acababa de ocurrir.
-Wow. ¿De verdad es su prima? Ósea… que pequeño es el mundo.
Aunque Katarina pensaba lo mismo no estaba de humor para aceptarlo, por eso simplemente le dio otro zape y continuó terminando su bebida.
El resto de la noche fue amena: Akali terminó ganando la batalla de rap y para celebrar se bebió un mini-barril de un tirón y estaba tan borracha que apenas podía mantenerse de pie, por lo que entre Katarina y Kahina la arrastraban al auto de esta última. Kai'Sa por su parte llevaba el pequeño trofeo junto al sobre con el dinero que habían ganado Akali esa noche, en tanto sonreía al ver como su intoxicada amiga se agarraba de lo que podía para no dejarse meter al auto y poder irse. Eso fue, claro está, hasta que Katarina se hartó de su berrinche la levanto de las piernas y entre las dos mujeres la lanzaron en el asiento de atrás como si fuera una alfombra enrollada.
-Fue un placer conocerte al fin – dijo Kai'Sa acercándose a Katarina para darle un beso de despedida, en la mejilla.
-No estuvo mal.
Kahina le hizo una seña con la mano y se subió al asiento del conductor, pero una vez estuvo acomodada bajó la ventana.
Desde el asiento de atrás llegaba el canto de borracho de Akali.
-¿Segura que no quieres que te llevemos?
-¿Metemos a Akali en el maletero? – preguntó cruzándose de brazos.
-No es mala idea – dijo Kai'Sa riendo.
-Muéranse todas ustedes – respondió Akali haciéndoles la misma mala seña con ambas manos.
Kahina rio y subió el vidrio, luego dio reversa y salió del estacionamiento del bar; Katarina observó el auto alejarse hasta que sus luces se perdieron al cruzar la calle hacia la avenida. Luego, con mucha lentitud fue a su motocicleta, sacó las llaves, se colocó el casco y se subió.
A mitad de camino a la academia empezó a llover así que cuando por fin llegó Katarina estaba empapada de pies a cabeza. Pero no era la primera vez que le ocurría pues a pesar del buen clima en Durandal, las lluvias eran de común ocurrencia.
Una vez guardó su motocicleta Katarina se escabulló entre los árboles hasta su habitación, más a medio camino tuvo otra idea y desvió su curso; como era normal, siendo casi las tres de la madrugada, no había ninguna luz encendida en el bloque de Luxanna. Así que Katarina hizo gala de su agilidad para escalar en segundos hasta el diminuto balcón de su habitación, luego sacó una ganzúa de su confiable navaja de 32 utilidades y abrió la puerta sin problemas.
Todo estaba oscuro, pero Katarina tenía una excelente visión felina y pudo identificar a la perfección la figura de Lux bajo las mantas. Además, que no se había cubierto sino a mitad de cuerpo, por lo que en realidad lo único que quedaba bajo las mantas eran sus piernas medio flacuchentas. En fin, Katarina estuvo tentada a lanzársele encima, cuidando de no hacerle daño por supuesto, para despertarla con un buen susto. No obstante, estaba empapada y decidió que mejor se quitaba la ropa húmeda y se escabullía para robarle calor como la gente decente.
Con cuidado Katarina fue al cuarto de baño, se quitó la chaqueta, la camisa, el pantalón, las botas y los calcetines y los colocó a secar un poco por dónde pudo y regresó únicamente en ropa interior. Su plan estaba funcionando de maravilla, salvo qué al acercarse a la cama, Luxanna despertó y conjuró una esfera de luz en su cara, una que casi la deja ciega.
-¡¿Katarina?! – gritó Lux en medio de su susurro histérico - ¿Qué..?¿Cómo…? ¿Qué haces aquí?
Katarina abanicó un par de veces frente a la intensa fuente de luz, mientras cerraba los ojos con tanta fuerza como podía en un inútil intento por apaciguar el daño ya hecho a sus pupilas; Lux disminuyó la intensidad de su magia hasta que el resplandor era similar al de un foco pequeñito.
-¿Kat?
Volvió a intentar al ver como la asesina no contestaba. Y fue cuando se percató que Katarina solo lucia su ropa interior, su conjunto de lencería roja que tanto le gustaba.
-Kata…
-Te escuché las primeras dos veces, casi me dejas ciega, no sorda.
-Bueno, pues responde. Me estaba preocupando.
Katarina abrió los ojos en ese momento, estaba todo borroso y le costaba enfocar cualquier cosa así que parpadeo varias veces y se tomó las cosas con calma hasta que al fin su visión se aclaró lo suficiente, aunque seguía viendo puntitos multicolor por aquí y por allá.
-¿Por qué estas… casi desnuda?
Lux no pudo evitar que sus ojitos se desviaran del rostro de Katarina, que seguía parpadeando, para darse una vueltecita por sus pechos, por su abdomen y más abajo. En lugar de contestar, o darse cuenta de lo que Lux hacía, Katarina gruñó y se subió a la cama, levantó las mantas y se metió bajo la mirada entre curiosa y lujuriosa de la otra chica.
-Está lloviendo – fue la respuesta de la asesina en tanto alargaba los brazos para atraer a Lux hacía su cuerpo.
-Estás helada – se quejó la chiquilla mientras volvía a acomodarse bajo las mantas.
Cuando por fin parecieron encontrar una posición cómoda, Lux esperó ansiosa que Katarina hiciera el primer movimiento. La mano derecha de la asesina reposaba sobre si abdomen, así que era apenas natural pensar que se desviaría hacia el sur hasta irse colando entre el pantalón corto de su pijama. Y, quizá, su otra mano que estaba justo debajo de su seno derecho subiría para empezar a estimular sus pezones. En segundos, Luxanna ya estaba preparándose mentalmente para dormir calientita, más nada de lo que su imaginación caviló ocurrió pues la asesina solo se dio un par de besos en el cuello y se quedó quietecita, muy quietecita hasta que le robó el suficiente calor para quedarse dormida.
El hecho de que Katarina hubiera ido hasta su habitación, entrado como un vil ladrón y se metiera en su cama solo para dormir a su lado era, por decir lo menos, desconcertante. Y aunque Lux no entendía nada, aceptaba de buen gusto el calor y confort que la presencia de Katarina le ofrecía.
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A veces también me siento mal por Ezreal, pero también recuerdo el ship supremo de este fic y se me pasa. ¿Aunque quizá debería sentirme un poco peor porque soy y quién se lo hago?
En fin, este capítulo me gustó bastante, costó un poco escribirlo porque medio cambien de rumbo en una parte (espero que no se note demaciado). Aún así, estoy conforme.
