Hola. Saludos a todos y todas, me alegra q haya gente por allí que deja la flojera y deja al menos un review. Se los agradezco, ósea es lindo leer que opinan y también lo es saber que les gusta.

En fin, esta parte de la historia fue algo complicada de redactar porque muchas veces uno se imagina las cosas de una manera, pero al irla poniendo en letras como que te das cuenta que no funciona tan bien. Así que la mejor opción es cambiarla, por lo que termine dando vueltas de más.

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Uno Dos

Bellas Mentiras.

Ah, la Academia Durandal para qué aspirantes a héroes puedan preparar sus habilidades y blandir las armas de los mismos dioses. Solo los mejores entre todos los jóvenes aspirantes logran asegurarse un lugar en esta prestigiosa institución, un lugar dónde…

Ya habían pasado algunas semanas desde la última vez que supimos y ciertas cosas se habían ya convertido en rutina. Por ejemplo, Luxanna se había acostumbrado ya a la constante presencia de Ezreal en sus ratos libres y también a sus detalles, entre esos contamos los besos que de vez en cuando compartían porque el joven todavía estaba algo tímido con sus muestras de cariño. Otro ejemplo era la constante invasión nocturna de Katarina a la habitación de la joven maga, a veces solo iba a dormir o a meterse con ella, pero dos o tres veces por semana iba por disfrutar de su cuerpecito.

Esta rutina de doble vida aterró a Lux en un principio porque le parcia que la atraparían en cualquier momento, más nada de eso ocurría y con cada vez que la señorita Crownward se salía con la suya más atrevida se volvía.

-Si esto fuera una batalla real, todos estarían muertos – exclamó Graves con una mueca de asco -. ¿Son reclutas de Durandal o gusanos?

-Gusanos –ofreció Katarina con las manos en las rodillas.

-Dos vueltas más Du Couteau. Corriendo.

Katarina gruñó, pero obedeció empezando a trotar hacia la pista.

-Técnicamente, Señor, somos estudiantes… -intervino Taliyah desde el suelo.

Graves ignoró a la joven de primer año pues estaba seguro que no sería capaz de ponerse en pie aun si su vida dependiera de ello. Tenían todos tan mal estado físico, o bueno, descontando a Ekko y Jayce que aún parecían tener energía para completar el acondicionamiento, todos estaban en el suelo.

-Señor – levantó la mano un joven de cabello negro-. ¿Por qué estamos entrenando con los de segundo?

-Porque Lee está enfermo y no voy a trabajar dos veces. Ahora, todos de pie. Busquen uno de segundo y empiecen a practicar defensa personal.

Todos gruñeron. Luxanna se despidió de Ezreal que seguía panza arriba sin hacer la mínima por levantarse y empezó a caminar hacia Jayce. Eran amigos, así que era normal que quisieran trabajar juntos, pero estando a un par de pasos el uno del otro Luxanna sintió algo que volaba a toda velocidad hacia ella y luego a Katarina materializarse desde el otro lado de la pista.

-Pero que… -dijo Jayce.

-Crownward ¿Lista para una dosis de humillación?

Lux miró sorprendida a la asesina, esa sonrisa de superioridad que le dedicaba no le daba la menor buena espina y la cara de sorpresa de Jayce le hacía dudar cual era el paso correcto a seguir, además que Ezreal se reincorporaba en ese momento y empezaba a observarlos con ojos curiosos.

-Bueno, supongo que puedo hacer pareja con…

-Ezreal – le ayudó Lux.

-Eso. Oh, Lux aún iremos a la exposición del Doctor Heim?. Según el folleto va a presentar una nueva aleación.

-¿Es esta semana? Perdón, he estado pensando en los exámenes y no me di cuenta.

-Jayce, ve a carroñear a otro lado. ¿No sabes que la señorita tiene novio? – esta vez fue Katarina la que habló con toda la intención de mofarse.

Pero Jayce no cayó en su jueguito y solo rodó los ojos mientras caminaba hacía Ezreal que, valga la pena sea dicho, lo miraba con una mezcla de vergüenza e inseguridad. Porque si, a pesar de que Luxanna y él eran todo lo públicos que se podía con ser pareja algunos rumores todavía circulaban en la academia sobre sus salidas con Jayce.

Los grupitos se separaron y empezaron a entrenar sus maniobras defensivas cuerpo a cuerpo.

-Tienes que ser tan... –pero Lux no completó la frase -. En fin, ¿Cómo escuchaste lo que dijo el señor Graves, estabas al otro lado de la pista…

-Siempre hace lo mismo cuando Lee se enferma.

Por la manera irónica en que la asesina dijo esa última palabra Luxanna entendió que ocurría muy a menudo, lo cual era raro porque cualquiera que trabajara o estudiara en Durandal debía pasar un estricto examen físico y de salud. Así que, tener un profesor de defensa personal que pasara buena parte de sus días laborales con licencia de enfermedad no era común. A menos, claro está, que se tratara de algo crónico o una tapadera para cubrir alguna misión secreta.

-¿De verdad está enfermo o… está en alguna asignación?.

Katarina rio, peor no respondió de inmediato, sino que se colocó en posición de ataque y lanzó un par de golpes en sucesión que Luxanna logró esquivar.

-Seguramente se volvió a rasgar el frenillo de tanto masturbarse, o su mujer estaba más seca que Shurima – comentó la asesina con toda la calma.

-¿Qué? – fue la tímida respuesta de Lux.

-Dije que…

-Escuché lo que dijiste, me refiero a…– Lux miró en derredor y notó que todos los demás estaban ocupados en su entrenamiento, pero aun así habló lo más bajito que podía – si lo que dices es cierto.

-¿Qué ganaría yo con inventarlo?. Además, ¿Cuándo te he dicho una mentira?.

Luxanna iba a ponerse a hacer memoria, pero Katarina se lanzó al ataque con sus dagas y tuvo que darle prioridad al escudo para que los golpes de la asesina no pudieran tocarla.

En tanto Katarina tenía una agilidad y velocidad impresionantes, Luxanna era de los magos más fuertes que había pisado Durandal y lo demostraba con cierta propiedad al mantener su barrera impecable a pesar del aluvión de golpes que Katarina daba. Pero es no era lo más interesante, sino que Lux se las ingeniaba para invocar pequeñas esferas de energía que lanzaba contra la asesina.

Y así estuvieron girando en su pequeña área asignada, sin hablar y sin percatarse que algunas de las otras parejas ya habían terminado su pequeña sesión de lucha con un claro vencedor. Jayce, por supuesto, había derrotado a Ezreal que a pesar de ser rápido y tener muy buena puntería era todavía demasiado inseguro en sus habilidades. Ekko había formado grupo con Zed y el asesino logro superar con tan solo dos golpes. Taliyah, en cambio, logró alzarse con la vitoria ante su contrincante y la chica de segundo estaba en ese momento charlando amenamente con ella.

-Reclutas – llamó Graves al ver que la mayoría ya descansaba -. A las duchas, terminaron por hoy. Cena a las siete y media. El lunes a primera hora empezaran sus evaluaciones, la primera es Estrategia no lleguen tarde.

Los pocos que aún luchaban terminaron casi de inmediato. Menos, por supuesto, Luxanna y Katarina que seguían enfrascadas en su mundito.

-Fallas todo, Crownward. ¿Cómo te aceptaron aquí con esa puntería del asco?

Lux apretó la mandíbula, en parte porque no tenía una buena respuesta para eso y también porque la asesina llevaba toda la razón y no lograba atinarle un solo hechizo. Katarina era, simplemente, demasiado rápida, pero también impulsiva y Lux tuvo entonces una idea: puso mala cara, como si el comentario de Katarina la hubiera afectado más de lo normal y drenó un poco de energía de su escudo para crear más esferas y de mayor tamaño, también aumentó la velocidad del viaje del proyectil y atacó en un patrón relativamente sencillo de esquivar.

Katarina cayó redondita en la trampa de Lux y esquivó utilizando shumpo para aparecer justo encima de la maga y con ambas dagas resquebrajar el escudo. La asesina sonrió victoriosa, pero el gestó se le borró rapidito de la cara cuando al desaparecer la barrera vio como Luxanna canalizaba su rayo de luz. Intentó escapar, pero Luxanna ya la había atrapado con su hechizo de atadura y la golpeó de lleno.

Así fue como Katarina cayó al suelo respirando con cierta dificultad y todo el cuerpo adolorido; Lux se agachó a su lado y le sonrió.

-Muy fácil.

Justo cuando la maga se levantaba Katarina utilizó toda su fuerza para girar con ambos brazos y golpear las piernas de Luxanna con las suyas causando que la joven perdiera el balance y cayera estrepitosamente sobre su trasero.

-Demasiado – respondió la asesina mirándola en cuchillas.

Lux ni respondió. Solo abanicó su bastón un par de veces y sonrió para sus adentros en tanto la asesina se hacía un lado para darle espacio y levantarse. Katarina se acercó, un poco mucho para ser dos personas que ni siquiera se conocían más allá de coincidir en un pasillo o alguna clase, y Lux le sonrió dando un sutil paso hacia atrás. Aquello detuvo a la asesina y le miró entre contrariada y herida, pero se recuperó de inmediato y recordó que no estaban solas.

De mala gana Katarina giró dispuesta a largarse, más se estrelló con el amplio y velludo pecho de Graves.

-La Directora Yuumi quiere verlas. Vayan a limpiarse.

Katarina entró primero a la ducha y las dos chiquillas que estaban allí se apresuraron a enjuagarse el jabón porque les daba miedo; entre tanto Lux se despedía de Ezreal hizo lo propio.

Justo cuando Luxanna entraba las dos chichas salían y aquello le pareció extraño a la señorita, pero optó por ignorarlo. Se desvistió dejando su ropa doblada en el cubículo, luego caminó hasta la ducha envuelta en la toalla, la dejó en el gancho justo antes de entrar y se deslizó dentro de la ducha. Giró el pomo y esperó unos segundos que el agua calentara antes de meterse, se humedeció el cabello y tomó un poco de champú para frotarse en el cabello, empezó a masajearlo más lo había dado más que solo un par de vueltas cuando sintió que algo se pegaba a su cuerpo por atrás y le llegó la voz de Katarina justo en el oído.

-Hay que entrenar juntas más a menudo.

Luxanna se giró para verla horrorizada, pero Katarina solo aprovechó para besarla en tanto apretujaba su cuerpo contra la pared.

-¿Qué haces?- respondió Lux cuando pudo hablar.

-Más bien, que te voy a hacer.

-¡¿Estás loca?!. ¡Alguien puede vernos!

-Nadie va a entrar, somos las últimas.

La maga pretendía protestar, pero Katarina volvió a besarla en tanto deslizaba sus manos por todo el cuerpo de la joven sin darle tiempo o espacio para seguir con su pequeño acto de resistencia, ya que ambas sabían que Luxanna también se moría de ganas porque la tocara y besara.

Así fue como intercambiaron algunos besos, como las menos de Katarina se parearon un poco por el cuerpo de Lux y esta aprovechó para enjabonarse las manos y sin despegarse de los labios de su asesina fue enjabonándole el cuerpo. Al percatarse, la señorita Du Couteau se separó con una de sus perfectas cejas enarcadas, más optó por hacer exactamente lo mismo solo que tomándose una larga licencia para enjabonar los pechos desnudos de Luxanna que le miraba con una sonrisa entre reprobatoria y muy complacida.

En lugar de cumplir una de las fantasías recientes de Luxanna y hacerse todo allí mismo, Katarina tomó champú y le lavó al cabello a Luxanna, en tanto está ya estaba quejándose que le había caído un poco en los ojos. Y la joven maga respondió el gesto lavando también el cabello de Katarina quién se distraía robándole besos y dificultando su sencilla labor infinitamente.

-Kata…ya basta, tenemos que salir. El señor Graves dijo que la Directora Yuumi nos está esperando…

-Pues que lo haga. Es una gata, no tiene nada mejor que hacer…

Pero Lux se apartó de repente y cerró la regadera, intentó empujar fuera del cubículo a la asesina, pero esta era más grande y fuerte, así que no solo no se dejó sino que la aprisionó contra la pared y empezó muy calmadamente a deslizar dos de sus dedos dentro de ella.

-Katarina – advirtió Lux en vano pues ya empezaba a separar las piernas para darle más espacio.

-Como jodes – fue la única respuesta que recibió la chica antes de que la asesina se despegara de ella y saliera de la ducha.

La maga no esperaba esa reacción por lo cual resultó hasta cómico que se quedara pegada contra el azulejo del baño mirándola totalmente desconcertada con las piernas separadas y la espalda arqueada. Más se recuperó justo antes que Katarina tomara dos toallas y regresara un par de pasos para lanzarle una.

Lux salió envuelta en la toalla en tanto Katarina la utilizó para recogerse el cabello y tomó una tercera para su cuerpo. Se tomaron unos minutos en silencio para terminar de secarse y vestirse al cabo de los cuales Katarina, que seguía con la toalla en el cabello, se acercó para darle un beso.

-Te espero a las 8:30. Ponte guapa y no llegues tarde.

Acto seguido la asesina se quitó la toalla y se la colocó a Luxanna en la cabeza, como si la jovencita fuere perchero; Lux no tardó mucho más en salir, solo ordenó las toallas y utilizó un poco de magia para secarse el cabello, luego se peinó un poco y se aplicó solo un poquito de maquillaje pues quería darle una buena impresión a la directora. Luego salió del vestidor y se fue, muy contenta colgada del brazo de Ezreal hasta el bloque administrativo.

No obstante, sin que las dos chichas supieran alguien más había estado con ellas en las duchas alguien que por puro accidente había atestiguado lo afectuosa que podía ser Katarina y lo fácil que podía Luxanna engañar a todos con su actitud de niña buena.

¿Pero quién era esa persona en cuyas manos reposaba todo el castillo de mentiras que la señorita Crownward había construido?

Pues nadie más y nadie menos que Taliyah quién había estado esperando por Luxanna para terminar de organizar el calendario de reuniones del club durante las dos semanas de exámenes.

Al recibir prodigios de todas partes de Runaterra, Durandal debía asegurar la comodidad de todos y cada uno de ellos entre los que se contaban personas que fuere por pudor, o ideología, no se sentían cómodos desnudándose frente a sus demás pares. Por ello, el vestidor de chicas contaba con dos cubículos totalmente aislado dónde podían cambiar con toda la privacidad necesaria. Y allí estaba metida Taliyah cuando Katarina había entrado y espantado a las demás con su sola presencia, pero por supuesto que la asesina no siquiera se molestó en revisar allí dentro.

Taliyah tomó asiento en una de las bancas e intentó ponerle algo de sentido a lo que acaba de atestiguar: Primero, Taliyah estaba por salir cuando notó que no parecía haber nadie más, así que asomó la cabeza y al reconocer a Katarina de espalda optó por esconderse. Minutos después sintió pasos otra vez y se asomó con mucho cuidado, era Luxanna que no perdió tiempo en desnudarse y dirigirse directamente a las duchas, momento que Taliyah estuvo por salir de su escondite pero vio como Katarina parecía materializarse de la nada justo frente a la entrada. Así que Taliyah, a pesar de su miedo, abandonó terminó por salir para ir a hurtadillas hasta el lugar con el único propósito de advertir a su mejor amiga. No obstante, lo que se encontró fue a Lux muy contenta con ambos brazos alrededor del cuello de Katarina mientras se besaban.

Durante unos segundos la joven no supo que hacer, así que solo que quedó allí paralizada con los ojos muy abiertos sin terminar de procesar la imagen. Pero luego reaccionó, se escondió tras la pared y se frotó los ojos muy fuerte con la loca idea que aquello solo podía ser un espejismo. Pero los segundos pasaban, el rítmico caer del agua no menguaba y pudo escuchar el eco de la voz de Luxanna, luego más profunda la de Katarina y otro silencio. Taliyah confirmó que no alucinaba cuando se asomó una segunda vez y vio, con toda claridad como Lux sonreía en tanto Katarina le lavaba el cabello.

Taliyah regresó a su escondite y esperó escondida en el silencio más absoluto hasta que el último mensaje de Katarina la hizo espabilar. No asomó la cabeza porque seguro que la veían y solo tuvo que aguardar un poco más hasta que Luxanna abandonó el lugar, pero solo para estar absolutamente segura que nadie la viera se tomó unos minutos más.

Cuando por fin se decidió a salir fue directamente a la cafetería. Ya con una taza de té tibia entre las manos repasó todo lo que vio y escuchó para empezar sin mucho esfuerzo a atar algunos cabos que jamás le acabaron de cuadrar.

Esas ojeras que Luxanna tenía a veces, sus continuos bostezos y aspecto cansado, como si no hubiera dormido bien ahora tenían todo el sentido del mundo. Su falta de emoción cuando ella insistía en hablar sin parar de Ezreal, su novio, también eran perfectamente explicables en ese momento y… Taliyah dejó caer la taza y el líquido se esparramó cuando esta se hizo pedazos.

Ezreal, el novio que tanto quería a Luxanna. Luxanna que claramente lo engañaba con Katarina. Katarina que era una pésima elección de... amante. Por supuesto, Taliyah no creía que hubiera alguien con quién estuviera bien para Lux engañar a Ezreal, pero si al menos fuere Jayce, como algunos rumores aún aseguraban, al menos lo comprendería.

¿Y si también lo engañaba con Jayce?.

Taliyah estaba con la mirada perdida, contemplando la nada en tanto algunos de sus compañeros empezaban a preocuparse por su falta de reacción. Por mucho que algunos abanicaron frente a su cara, o cuando se rindieron y se conformaron con limpiar el desastre que había causado, ella seguía elucubrando mil y un teorías encerrada en su cabecita. Tanto así que ni siquiera se enteró cuando Luxanna llegó y se sentó a su lado.

-Ah, estoy agotada. Creo que hoy me iré a la cama temprano.

Aunque Taliyah no entendió nada parpadeó varias veces hasta regresar a la realidad al escuchar su voz.

-¿Ah? – preguntó observando los ojos azules de su amiga.

-¿Estás bien?

-Si. Estaba… pensando en algo. ¿Qué dijiste?

-Qué me iré a la cama después de cenar. Estoy cansada, ¿Te parece si trabajamos en el cronograma ahora, antes de cenar?

Taliyah asintió.

Las dos chicas hicieron tal como Luxanna propuso y con Taliyah aceptando todo lo que esta propinía se hizo muy fácil tener un borrador bastante bien elaborado. Luego cenaron, casí en absoluto silencio porque Taliyah estaba intentando por todos los medios apaciguar la ira que iba acumulándose peligrosamente en su interior. ¿Cómo podía Lux estar allí, sentada a su lado tan tranquila con Ezreal como si nada?.

Regresaron a sus habitaciones con apenas unas cuantas palabras entre ellas.

-¿Segura que estás bien?. Estás muy callada.

-Si. Estoy… son los exámenes, estoy preocupada… no es nada – mintió la chicha poniendo su mejor cara.

Más a juzgar por la reacción de Lux no fue una mentira muy convincente. Aun así, Lux se despidió de ella en la puerta de su habitación y fingió caminar hasta la suya para entrar con un portazo lo suficiente sonoro. Pero, en realidad, Taliyah regresó a hurtadillas al primer piso y salió del complejo para esconderse entre los arbustos. Eran las ocho menos quince así que si sus sospechas eran ciertas Luxanna saldría dentro de poco.

Taliyah no tuvo que esperar demasiado pues diez minutos más tarde Luxanna pasaba frente a sus ojos rumbo al pequeño bosque que colindaba con el muro exterior. La joven maga la siguió a través de los árboles gracias a que su magia le permitía sentir cada paso que daba su amiga sin exponerse a ser descubierta. Luego de unos minutos Luxanna pareció detenerse, Taliyah se asomó detrás de un tronco y pudo distinguir su figura entre la penumbra. No estaba sola. Vio las dos figuras separarse, luego la más alta le tendió la mano y Luxanna la tomó, ambas caminaron hasta el muro y lo atravesaron como si no existiera.

Aunque Taliyah se quedó anonadada podía sentir que los pasos continuaban del otro lado. Sin perder más tiempo corrió hasta el punto en dónde las vio desaparecer y estiró la mano, en lugar de tocar pared sólida Taliyah se topó con un holograma de gran calidad. Los pasos se alejaban así que de un salto estuvo al otro lado y continuó trotando entre los árboles para no perder el rastro. De repente dejó de percibir las hondas con claridad, se hicieron difusas y la joven entró en pánico, pero al salir abandonar los matorrales las vio cruzar la calle hacía una pequeña bahía. Allí había un auto bajó el reflector, así que cuando las dos llegaron a la luz Taliyah pudo comprobar, sin lugar a la menor duda posible que eran Lux y Katarina.

Se escondió en un matorral y vio como Katarina llevaba a su amiga hasta el asiento del copiloto, allí se besaron un par de veces, luego Lux entró al auto y Katarina regresó para conducir.

El deportivo rojo arrancó casi de inmediato así que Taliyah salió de su escondite y observó la carretera durante un buen rato, luego rehízo el camino hasta su habitación.

Tenía todas las pruebas y otro montón de dudas.

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A veces hago chistes muy malos, lo sé. ¿Sabían que estaba planeado dejarlo cuando se reveló que Taliyah las vio en la ducha, pero decidí seguir porque soy masoquista y me gusta torturarme y esa noche me dormí como a la una y luego me levante como a diez para las seis a corregir porque tuve una epifanía?. Ahora lo saben.

A ver qué les parece. Y para dónde creen que va esto.