Este me gusta mucho.
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Uno Tres
Mi cariño, mi sueño, mi hermoso secreto.
Ah, la Academia Durandal para qué aspirantes a héroes puedan preparar sus habilidades y blandir las armas de los mismos dioses. Solo los mejores entre todos los jóvenes aspirantes logran asegurarse un lugar en esta prestigiosa institución, un lugar dónde…
Taliyah seguía traumada por haber descubierto las mentiras de Luxanna, Ezreal dormía muy tranquilito en su cama planificando la cita que tendría en la tarde con su amada novia, Jayce trabajaba en el diseño de su prototipo de acelerador eléctrico, Luxanna y Katarina ni siquiera estaban porque habían huido juntas en el deportivo rojo de la segunda.
Lux no podía negar que cambiar la motocicleta por el auto era una mejor considerable, pues el clima ya iba poniéndose más frío en Durandal. Pero lo que verdaderamente le gustaba era poder observar el rostro relajado y confiado de Katarina mientras esta transitaba por las calles de la metrópolis.
-¿A dónde vamos? – preguntó Lux bajando un poco el volumen de la música.
-A una fiesta – respondió la asesina girando hacia la derecha -. No falta mucho.
Lux observó por la ventana del auto como se adentraban en una de las áreas más exclusivas de Durandal, reservada para los ricos, famosos y poderosos de la ciudad. Aquello no le extrañó demasiado ya que Katarina bien podía caber en cualquiera de las tres categorías – o en todas.
-El resto del viaje transcurrió en silencio y solo siete minutos después Katarina entró en el subterráneo de un lujoso edificio. La mujer intercambió algunas palabras con el vigilante, le mostró algo en su teléfono y este la dejó seguir indicándole que bajase al segundo sótano y se dirigiera hacia el ala izquierda dónde estaba reservado su lugar. Aquello le pareció algo raro a la demaciana porque creía que era un lugar algo extraño para un antro. No obstante, cuando Katarina condujo hasta el lugar pudo ver un hombre vestido de traje justo antes de un área acordonada con cintas rojas.
-Señorita, Du Couteau la estábamos esperando. Permítame su auto, por favor.
Katarina apagó el vehículo y se bajó sin poder evitar la mueca al ver como el sujeto sujetaba la puerta para que lo hiciera. Le entregó las llaves y fue hasta el otro lado para abrirle la puerta a Luxanna, uno de sus raros y a la vez comunes actos de caballerosidad, pero la maga ya se estaba bajando sola.
-¿Segura que vinimos a una fiesta? – Susurró Lux mientras caminaba hacia el ascensor de la mano de Katarina.
-No, es una orgía.
Lux se detuvo en seco y observó el rostro serio de Katarina con horror, pero al cabo de unos segundos esta se echó a reír y la besó.
-Es una fiesta Crownward. Ya relájate.
Como era obvio el ascensor subió los catorce pisos hasta detenerse en el pent-house del edifico. Las puertas se abrieron y Lux quedó maravillada con la cantidad de gente que se arremolinaba en el pequeño recibidor, bueno que en realidad era un poquito grande, pero estaba hasta el tope. Katarina navegó diestramente entre la multitud, hasta que llegó a la puerta doble dónde había un par de hombres que mantenían el orden.
En tanto Katarina intercambiaba algunas palabras con los dos vigilantes Lux se fijó en la multitud y notó que la mayoría de gente allí llevaba algún tipo de cámara, fuere de video o fotográfica y que se apretujaban por echar un vistazo dentro de las puertas que custodiaban los sujetos. La maga pensó que debía tratarse de una fiesta en verdad muy exclusiva y que quizá debió arreglarse un poquito más para estar a la altura, es decir, no que su vestido azul de corte a media pierna estuviera del todo mal, pero bien pudo esmerarse un poquito más en recogerse el cabello con una trenza en lugar de llevarlo suelto con un sencillo listón.
De repente, Lux sintió un tirón y se vio obligada a caminar pues Katarina la guiaba entre los dos guardias de seguridad a través de la puerta y bajo la atenta mirada de todas aquellas personas que ahora entendía Lux eran periodistas.
Una vez dentro, Lux se sorprendió muchísimo al encontrarse en el recibidor de un bonito departamento. Las luces tenues no hacían fácil diferenciar la decoración, pero parecía un estilo muy moderno y ligero lo cual se iba confirmando a medida que avanzaban.
Cuando llegaron a la sala de estar Lux se sorprendió al ver allí solo un puñado de personas.
La primera figura que Lux distinguió fue una chica de cabello alborotado que llevaba una gorra púrpura que rezaba KDA en brillantes letras doradas. Llevaba también un top blanco que dejaba al descubierto todo su abdomen, muy marcado y atlético, con una chaqueta también púrpura con bordados dorados y un pantalón de cuero negro que terminaba en un par de botas deportivas.
-¡Du Couteau!. ¡Llegaste, y con tu novia!. Yo pensé que te ibas a perder…
La mujer levantó el puño cerrado para que Katarina lo chocara.
-¿Se adelantó Harrowing? – fue la respuesta de la asesina mientras le servía como apoyo a Luxanna para bajar las escaleras hacía el salón.
-Vas a empezar a ver esta imagen en todo lado Du Couteau, mejor te vas acostumbrando.
-Qué horror. En fin, Lux, el esperpento. Esperpento, Lux.
Aunque Akali cerró el puño levantando un solo dedo hacia Katarina se acercó para conocer, ahora si formalmente al amorcito de su mejor amiga.
-Mi nombre es Akali – dijo estirando la mano derecha para que Lux la tomara, pero también tomándose dos segundos para mirar feo a Katarina
-Mucho gusto. Gracias por invitarnos– respondió la maga con una sonrisa.
Akali parpadeó un par de veces confundida, luego se giró repentinamente hacia Katarina y le hecho el brazo por encima de la nuca, aunque tuvo que ponerse de puntillas.
-We,¿Cómo hiciste tú para conquistar una niña bien?.
Katarina sonrió, pero le metió un codazo a Akali y le sacó el aire obligándola a soltarla de inmediato. A pesar de que el gesto podía parecer muy agresivo, el ambiente era relajado y muy ameno entre ellas, así que Luxanna solo sonrió.
-Así que tú eres la famosa Katarina – dijo alguien a espaldas de las dos chicas.
Lux fue la primera en fijar la vista en la persona que había hablado: una mujer de delicados rasgos jonios, sus ojos eran un ámbar brillante que destacaban todavía más por la sutil sombra de ojos rojo cobrizo, que raramente también había sido utilizado para dibujar tres líneas descendentes paralelas en cada mejilla, y la máscara negra en ambas filas de pestañas. El labial rojo carmesí lucia perfecto con los perfectos dientes aperlados que se podían ver entre ellos. Pero, si bien el rostro de la mujer era bellísimo, el resto no hacía más que elevarla a una preciosidad. Es decir, el par de doradas orejas que sobresalían de su cabello rubio le daban un aire sexy y juguetón a la vez, pero no conforme con eso su cuerpo era bien estilizado, con pechos de buen tamaño, cintura delgada, vientre plano, piernas largas y bonitas, pero lo más llamativo colas de diamante que se arremolinaban a su espalda. Su ropa, por otra parte, también resultaba y hacía perfecto conjunto con la de Akali, un body negro que abrazaba su figura a la perfección con realces dorados en hombros y cintura, encima un top blanco brillante con un broche dorado en forma de corazón justo debajo e una pequeña ventanita triangular negra semitransparente para su escote. También llevaba un par de medias pantalón que le cubrían desde la mitad del muslo hasta la punta del pie, pero eso no podía comprobarse pues los tacones, también negros con toques de dorado, complementaban el atuendo.
Y esta detalladísima observación pudiera parecer sospechosa a cualquiera, pero Luxanna no estaba ciega y tampoco Katarina que no podía apartar la vista de la mujer. Tanto que solo espabiló cuando Akali empezó a reírse de ella por lo bajo e igual lo hizo la mujer misteriosa.
-Mi nombre es Ahri.
Dijo la mujer estirando la mano para saludar tal como lo había hecho Akali, Katarina no dudó y le dio un apretón aunque evitó por todos los medios el impulso de girar a ver a Luxanna tan pronto la soltó; Ahri centró su atención entonces en Luxanna e hizo exactamente lo mismo que con la amiga de Akali, pero Lux no tomó su mano de inmediato sino que dudó, miró de reojo a Katarina que seguía muy tiesa sin despegar su vista de la pared y, finalmente, tomó la mano que se le ofrecía, aunque su apretón fue débil y fugaz.
Ahri ya estaba acostumbrada a esa reacción, pero lo que no se esperó fue la descarga de magia que recorrió su cuerpo, bajó desde la nuca por su espalda hasta terminar en su zona lumbar y que, sin poder controlarlo la obligó a arquear la espalda mientras ahogaba un gemido. O eso creyó, hasta que al abrir los ojos notó como todos la miraban espantados.
-Uhm... eso fue... lo siento mucho – terminó disculpándose Ahri con las orejas algo bajas y muy avergonzada.
-Debe usted ser muy.. fuerte.
Esta vez fue el sujeto al lado de Ahri quién habló. Un hombre alto, delgado de largo cabello azabache sujetado en una estilizada cola alta. Sus ojos eran castaños y su rostro totalmente desprovisto de vello facial, con una sonrisa amable y un acento jonio tan marcado que solo Akali pareció entender lo que decía.
-¿Por qué lo dices?- preguntó Akali observando con extrañeza a la noviecita de Luxanna.
-Porque soy muy sensible a la magia – respondió Ahri completamente recuperada -. Gracias, Toshiro.
El hombre hizo una reverencia y luego se apartó dejando que las chicas pasaran para tomar asiento, en cabeza de Ahri seguida por Akali que arrastraba a Katarina, la cual había tomado instintivamente la mano de Lux.
Una vez sentadas, Ahri y Toshiro en el primer sofá, Akali, Katarina y Lux en el otro colocados de manera perpendicular. Sobre la mesa de centro reposaban algunas botellas, vodka, ginebra, un poco de whisky, tequilla y ron, así como vasos de varios tamaños, dos jarras de jugo, soda y algunas rodajas de limón.
-¿Un traguito? – preguntó Akali mientras empezaba a servir.
Todos asintieron y la primera ronda fue un shot de tequila seguido de un chupito a un tajo de limón, menos Lux a quién Katarina le preparó un sencillo coctel mezclando un poco de jugo, vodka y soda.
-Entonces, ustedes van a Durandal – comentó Ahri acomodando sus colas en el sofá y el regazo de Toshiro, su prometido.
-Con esa bocota, me sorprende que Shen te haya dejado.
La ofendida dejó su copa en la mesa de golpe y se giró para amenazar a Katarina con uno de sus dedos.
-Mira Du Couteau no te rompo el hocico porque hay damas aquí presentes, pero sigue jodiendo y me olvido. Además, yo lo dejé a él.
-Y yo no te tumbo los dientes porque soy buena persona – respondió Katarina apoyandose en el espaldar y pasando su brazo libre por la espalda de Luxanna hasta sujetarse a su cadera -. Felicidades por la banda, por cierto.
-Gracias. Aunque oficialmente no estamos en el mercado aún, solo hicimos una rueda de prensa para medios y esta celebración privada.
Katarina iba a seguir con la educada conversación cuando Akali gritó a todo pulmón.
-¡Bokkie, los bocadillos!
-¡En camino! – contestó la bailarina desde la cocina.
Segundos después alguien apareció llevando una enorme bandeja repleta de bocadillos fríos. Jamón, queso, salchichas, aceitunas, pepinillos y maní reposaban en bandejitas. Pero en tanto Akali se corría hasta el borde de la silla para ser la primera en empezar a comer, Lux palideció paralizada por el miedo. La persona que llevaba la bandeja, aunque muy guapa con su pantalón de sastre y elegante camiseta blanca arremangada, no era otra que Kahina que le sonrió al verla y colocó la bandeja sobre la gran mesa de centro, justo a un lado del licor.
-Hola, Lux.
La joven no respondió, seguía con los ojos abiertos, la boca entreabierta y los labios secos incapaz de decir nada. El pánico estaba apoderándose de ella.
-¿Lux?
Insistió Kahina acercándose a su prima con preocupación, pero a solo dos pasos de ella entendió que le pasaba. Fue cuando giró hacia Katarina.
-¿No le dijiste?
Katarina estaba por responder que le resultaba imposible dejar pasar la oportunidad de meterse con Lux, pero Kai'Sa llegó justo en ese momento con una segunda bandeja y la colocó sobre la mesa.
-Hola Luxanna ¡Qué guapa estás y que grande también!
-¿Kai'Sa? – dudó Lux observándola con los ojos entrecerrados.
Lux recordaba haber conocido a la novia de Kai'Sa un par de años atrás en Demacia. Aquella reunión familiar fue lo más cercano a un apocalipsis en la familia Crownward: una porque Garen había decidido rechazar su matrimonio en favor de convertirse en jugador profesional de Hexball. La segunda, porque Kahina (que técnicamente era Belmont y no Crownward directa, pero de todas formas familia política) había llevado a su novio extranjero, que resultó ser en realidad mujer.
Pero la Kai'Sa que ella había conocido esa noche, de pasadita porque solo tenía dieciséis años y su tía Tianna se la había llevado pitando de allí, era una muchacha de lacio cabello negro, con ojos avellana y en general muy diferente a la que tenía en frente.
-Te dije que no me iba a reconocer – comentó alegremente Kai'Sa mientras tomaba asiento al lado de Toshiro y arrastraba a Kahina con ella.
-Cómo siempre, tenías razón.
Lux seguía asustada, pero en tanto las conversaciones iban surgiendo Katarina se acercó a ella y le habló lo suficiente bajito para que fuere una charla privada.
-Me encanta cuando entras en pánico.
-Pues no le veo la gracia –respondió Lux.
-Yo sí. Te ves muy linda... y me gusta.
La pequeña fiesta privada podía, al fin, empezar.
Al principio estaban todos un poco tímidos, menos Akali que se había tomado el rol de bar tender muy en serio y preparaba shots, cocteles sencillos o lo que fueren pidiendo los demás. Kai'Sa era la que mejor se desenvolvía en conversación pues hablaba a la perfección varias lenguas así que el lenguaje no era una barrera para ella, además siempre fue muy sociable y amable así que se le daba de maravilla. Katarina respondía con solvencia las preguntas que Ahri le hacía, ya que parecía la más interesada en la asesina, solo que en realidad parecían preguntas que también podían aplicar a Luxanna como si fuere la maga quién le interesare en realidad. Lux, por su parte, había estado callada los primeros veinte minutos en la fiesta y sin darle miradas furtivas a su prima que estaba actuando de lo más normal. Aún tenía miedo, de que a Kahina se le fuere a escapar con quién y que hacia ella en Durandal en alguna reunión familiar, aunque era un miedo irracional: Kahina era muy discreta y tampoco se llevaba bien con su tía Tianna, que era la que más se cuidaba de los escándalos familiares. Así que, poco a poco la joven se fue calmando – con ayuda del alcohol por supuesto.
Una vez ya habían todos entrado en calor Akali fue rápidamente a la habitación de Evelynn, la cuarta miembro de su nueva banda de K-Pop que había preferido salir con su novio de turno que pasar la noche con ellas, y trajo una pequeña caja. Dentro habían un montón de tarjetas laminadas con preguntas de los más variadas. Las reglas eran muy sencillas, cada uno debía elegir un licor y un vaso, sería suyo por el resto de la noche y cada vez que no desearan contestar una de las preguntas debían tomar un trago.
Empezaron a jugar: Desde el principio quedó claro que las preguntas, en su mayoría de naturaleza sexual no eran nada fáciles de responder para algunas personas, Luxanna en especial estaba evitando responder todo. Así que estaba considerablemente más alcoholizada que los demás, claro que en vano porque Katarina y Akali se habían enfrascado en una especia de reto por ver cual tenía menos vergüenza. Por lo tanto, Katarina respondía todo y, para bien o para mal, casi todas sus respuestas involucraban a la maga que solo se hundía en el asiento con la cara rojísima, por el bochorno y el alcohol. Kai'Sa tampoco parecía estar pasándolo del todo bien, porque a pesar de evitar las preguntas más incómodas cada que no querías eguir bebiendo miraba furtivamente a Kahina y parecía suceder entre ellas una conversación telepática en la cual se garantizaba el permiso de desvelar sus secretos compartidos. Toshiro y Ahri en cambio respondían con naturalidad, como si estuvieren hablando a media tarde con té y galletas sobre el clima tan delicioso que hace durante la primavera Jonia.
-Ahm... en... en...
-¿Cuatro? – ofreció Katarina con una amplia sonrisa mientras Akali escondía la cara entre las manos -. Aw que clásico.
-Ya cierra el hocico, por favor. Esto es demasiado, Kai'Sa ya se está quedando dormida y tu novia ya está bebiendo por ti. Solo paremos.
Katarina iba a responder que aún quedaban por lo menos cuatro rondas de preguntas, pero Kahina fue más rápida y apoyó la moción, seguida por Kai'Sa que ni sabía bien de que hablaban pero su amorcito había dicho que si. Toshiro en cambio, parecía tomar el lado de Katarina y Ahri sintió lastima de Akali y Luxanna que parecían no dar más. Así que, todo muy democrático el juego terminó.
Katarina, que alegaba estar sobria quería conducir, pero las demás no la dejaron así que terminaron por quedarse en la habitación de huéspedes.
Luz se dejó caer en la cama de inmediato, rodó y empezó a reír mientras buscaba a tientas el borde de la manta, pero Katarina tomó asiento al borde de la cama para empezar a desvestirse. Y cada prenda que Katarina se quitaba la fue apilando muy ordenadamente en la mesa, entre tanto Lux estaba envolviéndose en la sobre manta como un burrito gigantesco.
Ya en ropa interior Katarina fue hasta el closet y encontró un par de pijamas de dos piezas. Sacó ambas y regresó colocándose la camiseta de la primera, pero al llegar al borde de la cama vio que Lux ya estaba cerrando los ojitos y preparándose para dormir. Aunque se veía adorable, Katarina dejó a un lado el cambio de ropa y empezó a desenvolverla. Luxanna no opuso resistencia, solo reía mientras se esforzaba por besarla.
-Levanta los brazos.
Ordenó Katarina, pero solo logró que Luxanna los colocara sorbe su cuello. Maniobró como pudo y logró ponerla la pijama, luego levantó la sábana y dejó que Luxanna con toda su agilidad de borracho se metiera primero, luego encendió la lámpara y apagó la luz principal para acomodarse ella también a un costado de Lux.
-Hola.
-Hola –respondió Katarina.
-Me gustó la fiesta. Pero si me hubieras dicho a que veníamos me hubiera puesto guapa de verdad.
-¿De qué hablas?
-Para no desentonar.
Katarina frunció las cejas sin comprender a que se refería pues para ella no había otra más hermosa que Lux. Allí o en cualquier parte. Y puede que fuere solo su corazón hablando, pero esa era su única verdad.
-Luxanna, eres hermosa.
-Casi se te salen los ojos cuando viste a Ahri – acusó Lux sin malicia.
-¿Y a ti no?. Mira Lux, si esa mujer zorro viniera aquí y se subiera justo encima de mí. ¿Sabes que haría?
Luxanna negó con una sonrisa.
-Pues la lanzaría a suelo.
-No es cierto, te quedarías toda tiesa sin hacer nada y YO tendría que empujarla.
-Bien, quizá. Pero terminaría en el suelo de todas formas.
Esta vez Lux rio, un par de buenas y sonoras carcajadas que provocaron en la asesina una sonrisa llena de sinceridad. Como el ambiente era propicio Katarina se acercó para bañarla de suaves besos y cuando se separó sus ojos verdes permanecieron enfocados en los azules de Luxanna.
-¿Ahora en que piensas?.
-Solo recuerdo que tu amiga no paraba de decir cosas.
-¿Akali?. Es una bocona, pero creo que te va a caer bien cuando la conozcas mejor.
Katarina le apartó un par de mechones del rostro y la joven maga respondió acercando su cuerpo para quedar muy cómoda entre sus brazos en tanto seguía acariciándole la mejilla.
-Aja, pero ¿Sabes qué repetía?.
Katarina no contestó, solo disfrutó en silencio las caricias que se le hacían; Lux sonrió, porque había muchas cosas que la volvían loca de Katarina y perderse en esos ojos era tan solo una de ellas.
-Bueno, repetía una y otra vez que soy tu novia.
-¿Ah sí? Pues no me di cuenta – respondió Katarina.
Un mentira tonta, juguetona, cuya única intención fue provocar otra sonrisa en Lux y más caricias a las cuales ya estaba muy mal acostumbrada.
-¿Te gustaría? – preguntó Luxanna mordiéndose apenas los labios.
Estaba nerviosa y podía sentir como su corazón empezaba a latir errático en su pecho. Algo que pocas veces había ocurrido en su vida, y las que emociones que habían logrado despertar algo similar en ella fueron siempre negativas. Miedo, principalmente. Pero ahora se sentía nerviosa porque no podía seguirse negando que hacía mucho lo suyo con Katarina había dejado de ser solo atracción física, o una experiencia sexual muy placentera. No, la verdad era que entre más tiempo pasaban juntas más iba enamorándose de ella y, aunque en ese momento el alcohol mantenía su parte más racional a raya, no podía pensar en otra cosa que cuan feliz la haría si le dijera que sí.
Katarina la besó en ese momento porque no confiaba en que su voz pudiera sonar despreocupada y casual en ese momento, no cuando en sus oídos retumbaba su propio corazón que se había desbocado al escuchar esas dos simples palabras. ¡Qué si le gustaría!. Si, por supuesto que si. Era lo que le gritaba su mente, ¡Ya dile que si, que esperas! Seguía. Llevaba tanto tiempo esperando que unos segundos más para no sonar desesperar no la matarían. Cuando por fin se decidió y abrió los ojos, Luxanna la observaba con los suyos entrecerrados.
-Me gustaría – respondió al fin con un hilo de voz.
Lucharon por espantar el sueño para besarse un rato más, pero terminaron perdiendo la batalla y cuando cerraron los ojos Katarina estaba convencida que enamorarse, a fin de cuentas, si podía ser todo lo mágico y maravilloso que se decía.
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Frank the plant is the best characer on DC's Harley Quinn animated series…don't change my mind.
