Uno Cuatro

Lo que hicieron el verano pasado.

Ah, la Academia Durandal para qué aspirantes a héroes puedan preparar sus habilidades y blandir las armas de los mismos dioses. Solo los mejores entre todos los jóvenes aspirantes logran asegurarse un lugar en esta prestigiosa institución, un lugar dónde…

Ya era Lunes, el fin de semana había quedado atrás y los recuerdos que se habían construido durante ese par de días todavía tenían a Luxanna flotando entre delicadas y suaves nubes.

Katarina podía ser, cuando se le antojaba, la persona más encantadora y galante que Luxanna había conocido en su vida. La forma en que expresaba su cariño era tan íntima que era como si creara una pequeña burbuja dónde todo lo demás no tenía cabida y eso la hacía sentirse especial. Podían ser cosas pequeñas como asegurarse que estuviere bien cobijada cuando pasaban la noche juntas, o prestarle su brazo como almohada u otras que pretendían ser menos obvias como mantener algún tipo de contacto físico estando juntas. Había otras virtudes menos obvias que Luxanna fue descubriendo con el tiempo como, por ejemplo, lo paciente que resultaba la asesina a pesar de su explosivo carácter. O su rara capacidad para adivinar justo lo necesario para alegrarle el ratico.

Y Lux no lograba verle un defecto real a Katarina. Porque estaba muy enamorada, pero también porque la situación era complicada y otra en su lugar ya hubiere exigido de ella lo mínimo para seguir juntas. Es decir, ahora que oficialmente era su novia Katarina bien podía demandar que dejara la tontería con Ezreal, pero la asesina solo le había dicho que era decisión suya y que en tanto siguieran más o menos como estaban no le importaba. Pero ¿Era realmente así?. La evidencia parecía apoyar la afirmación pues cuando por fin regresaron Durandal cerca de medio día, Katarina se limitó a preguntarle si era posible verse esa noche. Lux respondió que había hecho planes con Ezreal así que no podía ser antes de las diez y la asesina solo había dicho que dormiría un poco, que le marcara cuando estuviera de regreso para ir a verla.

Nada en sus palabras, actitud o acciones sugerían que mentía y estaba en realidad fastidiada con su noviazgos secreto. Por el contrario, la maga estaba muy cerca de empezar a pensar que aquello solo la hacía más emocionante e interesante a los ojos de Katarina. Quizá solo era una persona demasiado segura de sí misma para creer que Ezreal llegase a ser una competencia tangible. A fin de cuentas, Lux hacía bastante obvio que quién de verdad le movía el piso era la chica mala con quien escapaba a media noche y no el niño bueno con quién salía a plena luz del día.

Ezreal y Katarina eran dos personas completamente diferentes, tanto así que quizá lo único que tenían en común era lo embobados que estaban por Luxanna. Ezreal era hijo de una pareja de exploradores piltovianos que se habían perdido en algún desierto de la vasta Shurima, dejando así al niño huérfano y viviendo con su tío. Katarina, en cambio, era la hija mayor de un sonadísimo matrimonio en Noxus: Marcus su padre fue siempre una brillante mente militar, en tanto que su madre, Soreana, provenía de una modesta familia de comerciantes. Pero con los contactos de Marcus en la antigua nobleza noxiana y el buen olfato de su madre para los negocios, la familia Du Couteau logró en tan solo diez años lo que no pudieron dos generaciones: un monopolio de textiles que ya se extendía por tres continentes.

En tanto Katarina gustaba de la fiesta, las salidas nocturnas, el licor y dormir a pierna suelta durante horas y horas en lugar de ir a clase, Ezreal era un chico responsable, que veía su educación a conciencia, tampoco era fan de fiesta y lo que más le gustaba de la noche era poder dormir muy a gusto en su camita. Sus pasatiempos tampoco coincidían en lo mínimo: Ezreal tenía sus libros, sus prácticas en el club de lucha y su espíritu explorado que Lux recién descubría; Katarina, en cambio, parecía alérgica a las letras, verla en clase era como una leyenda urbana y solo a veces aparecía en el club del cual era presidenta.

Ezreal era tímido, algo inseguro y aunque lleno de buenas intenciones su juventud y falta de experiencia parecían carecer del encanto suficiente. Por otra parte, cuando Katarina quería algo siempre se lanzaba de cabeza para conseguirlo, incluso si sus métodos no eran los más apropiados no se detenía hasta haber hecho todo lo posible para salirse con la suya y de cada victoria o fracaso había siempre aprendido alguna cosa.

Entre los dos ninguno era mal partido, pero resultó que a Lux le atraía más la mala actitud de Katarina, su soberbia y su tendencia a hacer siempre como le parecía. En parte, Lux deseaba ser un poco más como ella y tener el valor para que le valieran las expectativas y normas de su familia, por el otro los encantos de Katarina simplemente habían funcionado a la perfección.

Y claro, ayudaba que Luxanna sintiera una predilección por las chicas más que los chicos.

Pero en fin, que las cincuenta y cinco horas que llevaba de novia con Katarina habían sido las más emocionantes y alegres de su historia reciente. Incluso Taliyah había comentado lo animada que se veía el domingo - cuando se reunieron en su habitación para darle los retoques finales al cronograma para la semana de exámenes. Y pues, bueno no podía ser para menos, el sábado por la noche, luego de que Ezreal la llevarse a su habitación y se marchara Katarina había lanzado un par de piedrecillas a su ventana para que Lux escapara por el balcón. Luego, habían hecho el camino hasta la parte más alejada de la Academia, dónde los árboles eran grandes y la vegetación espesa, pero había un pequeño claro, dónde reposaba una canasta con comida, un buen vino y algunas velas sobre una manta. Todo muy cursi y sacado de cualquier película romántica que se respete un poquito.

Y claro, Luxanna estaba encantada con el detalle. Comieron y bebieron un poco, hablaron de cualquier cosa que se les venía a la mente y, cuando el vino hizo el efecto suficiente Katarina dejo de preocuparse si llovía o no y cedió ante las nada sutiles insinuaciones de su novia. De modo que, allí bajo las estrellitas y sobre la mantita de cuadros terminaron dándose muchos besitos mientras hacían el amor. Durmieron un rato bien abrazadas para guardar calos, hasta que entrada la madrugada Lux espabiló y regresaron.

El domingo, Lux desayunó con Ezreal, Taliyah y Ekko y su era su felicidad tan grande que incluso se animó a besar a Ezreal un par de veces porque simplemente se le antojó. Aunque también se sentía culpable porque es alegría que le inflaba el pecho poco y nada tenía que ver con él, aun así intentó canalizar toda su energía en algo positivo. Así que se animó a una cita cortica por el patio principal con su novio y comieron helado, también compartieron preocupaciones sobre los exámenes y se despidieron cuando Taliyah llegó por ella para, ahora sí, organizar el cronograma del club.

Taliyah le miró extraño durante toda la reunión y no dijo mucho, algo que era bastante poco común en ella pues era súper parlanchina. Sin embargo, cada que Lux preguntó la joven shurimana respondió que era un problemilla personal y que no le apetecía hablar de ello. Lo cual no era del todo cierto, para Taliyah sus sentimientos encontrados con respecto a Luxanna si eran algo íntimo y personal, pero también le apetecía hablar de ello solo que no sabía cómo decirlo. ¿Cómo le dices a tu amiga, porque a pesar de todo todavía la consideraba como tal, qué por puro accidente la había visto besando a Katarina en la ducha?. ¿Cómo reaccionaría Luxanna si reuniera el coraje para hablar del tema?. ¿Lo negaría?. Por eso Taliyah permaneció en silencio, concentrada únicamente en el trabajo y procurando terminar lo más rápido posible. Y eso sí lo notó Luxanna, más no sospechó que el malestar de la joven podía estar relacionado con ella, sino que asumió que sería alguna noticia de casa y que cuando Taliyah se sintiera cómoda compartiría sus preocupaciones por ella, así fuere solo para desahogarse un poco.

Así fue como el domingo transcurrió sin mayores eventos, solo los habituales mensajes de Katarina y otros de Ezreal, ambos cariñosos aunque a su manera. Pero se negó a verse con cualquiera porque había empezado ya a estudiar, es decir, un repaso extra de seis horas que refrescaría todo lo que había repasado la semana anterior y le aseguraría una nota sobresaliente en todos sus exámenes. Ezreal, por supuesto, ofreció estudiar juntos y no fuere tan mala idea si no supiera que el chico se pasaría la mayor parte del tiempo mirándola con ojitos e borrego en lugar de estudiar; Katarina manifestó su alergia y ni suerte le deseo, solo dejo de escribir.

Ya en la noche, luego de una cena breve Lux notó que Taliyah parecía algo mejor y al menos ya estaba preguntándole sobre su día, por Ezreal (su tema favorito), cómo le estaba yendo con el repaso de último minuto y si estaba nerviosa por los exámenes. Pero Taliyah no le dijo que le perturbaba y Lux no insistió en preguntar.

Y ahora, el primer examen de la semana: Estrategia.

La dinámica era sencilla: todos los estudiantes de primero y segundo año se reunían en las áreas comunes y las holo-pantallas realizaban el sorteo de grupos para presentar cada examen. Una vez se formaba el escuadrón de 4 estudiantes, uno de cada especialización y dos de cada año, las puertas del gran patio interior se abrían para que el escuadrón pudiera entrar. Luego, las pantallas proyectaban imágenes de la simulación que el grupo debía resolver y una IA de alta precisión empezaba a proyectar una cumulado de puntos en base a las maniobras que registraba cada estudiante. Al final, el sistema otorgaba un puntaje hubieren o no terminado con éxito la prueba. Dicho puntaje correspondía a su desempeño mecánico con cada una de sus armas, y era sumado o restado con el que otorgaban sus profesores.

Luz esperaba junto a Taliyah en la cafetería, Ezreal había entrado en el primer grupo y llevaban un buen ritmo, todos con más de 200 puntos y solo dos de sus cinto vidas perdidas. Ya estaban en la parte dónde el luchador y el mago tomaron la zona alta en tanto los otros dos se internaron en la jungla perdiéndose de vista momentáneamente. Los enemigos simulados corrían con una IA de combate Avanzada así que, también formaron dos escuadrones y dieron caza a los estudiantes. Ezreal estaba en la jungla y fue el primero en divisar al explorador enemigo, así que salió de su escondite e intentó llamar la atención para que lo siguiera hacia un arbusto, más la IA no era tan fácil de engañar y tomó otra ruta que llegaba acortar la de Ezreal y justo allí lo esperaba Zed que con un par de movimientos limpios asesinó al explorador y continuó por la jungla hasta juntarse con sus otros 3 compañeros que ya daban cuenta de las defensas enemigas. Avanzaron juntos mientras Ezreal lanzaba habilidades que mantenían a raya a los otros 3 enemigos que aún vivían hasta que finalmente tomaron la base y el examen concluyó.

En pantalla aparecieron los retratos de los cuatro participantes y los puntajes que el sistema otorgaba a cada uno. Ezreal había terminado con 218 puntos y necesitaba 132 para aprobar con la mínima, pero mientras esperaban que los resultados de los profesores fueran computados los cuatro futuros héroes hicieron su entrada triunfal.

Lux fue de inmediato por Ezreal que se veía algo golpeado y lleno de polvo, producto de las dos caídas que sufrió, pero se veía alegre y satisfecho con su actuación.

-Buen trabajo Ez. Seguro apruebas.

-Eso espero. Realmente es difícil trabajar con los de segundo, son… poco comunicativos.

Luxanna sonrió. Podía simpatizar un poco con el chico pues al menos Katarina tenía la fama de tener un temperamento difícil, más otros miembros del club de asesinos como Zed o Talon eran un completo misterio.

Regresaron a la cafetería dónde ya empezaban a aparecer los primeros puntajes. Dos ya habían aprobado con 403 y 409 respectivamente, el resultado del Zed apareció en pantalla con un limpio 470 y el de Ezreal fue el siguiente con 385. Había aprobado.

Por supuesto que Ezreal brincó de la felicidad ya que empezaba la temida semana de evaluaciones con el pie derecho y, además, estrategia era su peor asignatura.

El sorteo para el siguiente grupo daría comienzo en treinta segundos, ya el contador había aparecido en pantalla, pero de repente algo extraño ocurrió: todas las pantallas se volvieron negras, un indicador de desconexión parpadeó durante un par de segundos y cuando la señal regresó no se trataba del sorteo sino una imagen estática y borrosa. Los estudiantes empezaron a preguntarse qué ocurría, pero la imagen se descongeló y todo reconocieron el exterior de un bloque de alojamiento. Había poca iluminación y la imagen no era del todo estable, por lo que todos colocaron especial atención al video.

Todos menos una persona que había palidecido en el segundo mismo que reconoció el lugar en pantalla.

Lo que siguió fue para Luxanna una agonía que fue incapaz de evitar pues solo pudo quedarse en silencio, con la mirada fija en la pantalla.

La imagen se estabilizaba y enfocaba, en efecto era la parte trasera del bloque dónde se hospedaban Luxanna y Taliyah (el cual también reconocieron todos los que allí habitaban), pero el foco no era el edifico en sí sino las dos figuras que estaban parcialmente escondidas entre los matorrales del jardín. La cámara hacia un acercamiento, las dos figuras cobraban de repente más nitidez y Lux estuvo segura que su corazón se detuvo por completo cuando se reconoció en la pantalla, muy feliz sentada sobre uno de los bordes con las piernas abiertas rodeando el cuerpo de Katarina, que en ese preciso momento tomaba sus brazos y los colocaba sobre sus hombros. Lo que seguía la joven maga lo recordaba muy bien, se besaban un par de veces, Katarina proponía subir de una vez porque quería arrancarle el uniforme y hacerle todo allí mismo. Lux se vio reír, negar con la cabeza y provocar a la asesina exponiendo su cuello, Katarina la había mordido, suave y con cuidado de no presionar demasiado para dejar moretón, acto seguido Katarina llevó una de sus manos al corbatín de Luxanna y deshizo el nudo en menos de tres segundos. Lo que seguía era la asesina abriéndole la camiseta de par en par y luego levantándole el sostén para reclamar su pezón derecho entre los dientes, pero el video se cortó una segunda vez y la última imagen en la retina de todos fue de Katarina bajando lentamente por el abdomen de Luxanna en tanto esta le revolvía el cabello.

El absoluto silencio hizo todavía más fácil la dramática entrada de Katarina que llegó corriendo y dando un portazo desde el acceso oeste de la cafetería. Todos, menos Lux que seguía con la mirada fija en la pantalla, giraron para ver el rostro descompuesto y asustado de la mujer, que pasó de todos y fijó su vista únicamente en Luxanna.

Lo que siguió fue un completo desastre. Alguien hizo un comentario despectivo de Lux, perra o zorra, Katarina ni supo bien cuál pero sin pensárselo dos veces dio dos zancadas y de un gancho derecho le partió la nariz. Ezreal también estaba intercambiando golpes con algún otro estudiante, que también se fue de lengua, Taliyah sacaba a Luxanna que seguía catatónica sin responder a nada. Los maestros aparecieron para imponer la paz, pero otros alumnos curiosos también lo hicieron y entre más golpes perdidos caían entre el alumnado más grande se hacia la trifulca. No fue hasta que, ocho minutos más tarde, apareció la directora Yuumi y recitó un potente hechizo de su libro que todos quedaron literalmente congelados.

Con la situación bajo control allí dentro, la directora en persona flotó en su libro en busca de la señorita Crownward, pero solo encontraron a Taliyah con tres hechizos de atadura y, más adelante, un agujero en la pared norte del complejo por dónde Lux había escapado.

La directora regresó muy calmada al comedor principal, allí ya todo estaba bajo control y los estudiantes que lo necesitaban estaban recibiendo atención médica. Graves se acercó con una cara pero que la usual y se cruzó de brazos a su lado.

-¿Los exámenes?

-Aplazados, por ahora. ¿Están en mi oficina? – preguntó la Directora enfilando el libro hacía la salida que colindaba con el bloque administrativo.

-Malditos adolescentes calenturientos – murmuró Graves en tanto se encamina a empezar con la investigación.

Yuumi entró en su oficina y pudo ver como los rostros de los dos adolescentes se llenaron de decepción al ver como entraba sola. Ezreal se enderezó cuando la directora llegó a su gran escritorio; Katarina en cambio, siguió desparramada en la silla con su clásica mueca de desinterés.

-Directora, ¿Nos… nos va a expulsar? – preguntó Ezreal con miedo.

Y Yuumi, aunque gato mágico y no perro, podía sentir a la perfección que el jovencito estaba asustado hasta los huesos, pero la otra era un universo aparte. No necesitaba magia para saber que a Katarina le daba igual si la sacaban o no y eso que no sabía que la última voluntad de su padre antes de desaparecer fue que se la aguantaran hasta que terminara.

-No. Debería, pero no será la primera vez que pasa algo así aquí. Sin embargo, se suspenderán los exámenes de mañana y se moverán al miércoles, así que terminaremos el sábado – dijo Yuumi moviendo la cola -. Señorita Du Coueteau su examen de estrategia será cero y también cero en el apreciativo de conducta, igual para usted jovencito.

-Si, que bien. ¿Ya me puedo largar?.

Ezreal miró a Katarina, por primera vez desde el desastre y parecía tan tranquila que casi le daba envidia.

-No.

Yuumi estaba por dar termino a la reunión, ya que en ese momento le interesaba más descubrir quién había interferido con el circuito cerrado de la academia y proyectado ese video. Y debían hacerlo rápido, pues si Talon daba con el culpable antes y se lo informaba a Katarina… Yuumi no quería ni pensar en las posibilidades.

-Pueden irse, esperen fuera por Lee y los llevará a su castigo.

Ezreal se levantó, pero Katarina permaneció allí sentada mirando a la directora.

-¿Qué ocurre, señorita?.

-¿Dónde está?

-Huyó del campus. Tengo que llamar a sus padres. Así que, si me disculpa…

-¡No!.

Aunque la directora siempre tenía un rostro serio esta vez sus cejas se levantaron lo suficiente para denotar sorpresa. ¿Acaso era preocupación aquello en el tono de la fría hija de Marcus?.

-Digo. No tiene que hacerlo, directora.

-La señorita Crownward escapó de las instalaciones y me temo no es lo mismo que sus escapadas nocturnas con usted, además destruyó uno de los muros.

Katarina se enderezo de un brinco y miró a la directora con el rostro más conciliador que tenía, ósea levemente menos mal encarada que de costumbre.

-Yo pago el muro. Solo no… los llame, dele un poco de tiempo.

-¿Pagar el muro? – repitió la directora golpeteando la punta de su cola contra el escritorio -. ¿Sabe dónde está?

La asesina dudó. No sabía dónde pudiera estar Luxanna, pero si se imaginaba que podía llamar a Kahina para que le prestara ayuda.

-No.

-Entonces no tenemos nada de qué hablar. Retírese.

-Escuche, usted no entiende. Solo no los llame, no tienen que enterarse de esto… no así.

-Por favor – intervino Ezreal.

Aún si Lux lo había lastimado profundamente él sospechaba que la relación de Luxanna con sus padres era tensa. Y enterarse que su hija había escapado de la Academia la empeoraría, pero saber la razón seguro que no traía nada bueno.

A la directora tampoco le hacía demasiada ilusión tener que dar explicaciones, sobre todo porque aun recordaba la desagradable conversación que tuvo con Tianna Crownward el día en que la joven se inscribió formalmente en la Academia. Podía darle un día, a lo máximo dos.

-24 horas, si la señorita no regresa. Tendré que llamar.

Katarina se levantó entonces y fue en silencio hasta el recibidor, allí se sentó y esperó que Ezreal hiciera lo mismo. Estaban solos, no se miraban y la tensión entre ellos no era tan evidente como se esperaría.

La verdad era que el chico era demasiado bueno y calmado. Estaba herido, pero ya había desquitado parte de su ira durante la pelea que se armó en el comedor y, aunque aún estaba procurando descifrar que había pasado, notaba que Katarina parecía saber mucho más de Luxanna que él.

-Ezreal – dijo Katarina sin apartar la vista del frente -. ¿Quieres golpearme?

-Si.

-Bien.

Esperaron en silencio que el maestro viniera por ellos.

Ezreal intentaba entender que Lux había sido capaz de jugar con sus sentimientos como si no valieran nada y al parecer no sentir remordimiento alguno por sus acciones.

Katarina, por su parte, intentaba darle sentido al vacío de su pecho al saber que lo suyo con Luxanna seguramente se había terminado.

Y Lux, la única culpable en todo este asunto y quién si merecía todo lo terrible que la estaba pasando, lloraba desconsolada en la banca de un parque cercano.

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¿Quién dice que el trece es de mala suerte?