Uno Cinco

Lo que hicieron el verano pasado.

Ah, la Academia Durandal para qué aspirantes a héroes puedan preparar sus habilidades y blandir las armas de los mismos dioses. Solo los mejores entre todos los jóvenes aspirantes logran asegurarse un lugar en esta prestigiosa institución, un lugar dónde…

Katarina y Ezreal seguían castigados por haberse ido a los puños con sus compañeritos por defender el honor de Lux, que es con quién vamos a seguir contando esta historia.

Lux despertaba en ese momento, aunque fueren ya más de medio día, e hizo mejor intento por levantarse a pesar de lo mucho que le dolía la cabeza y también los ojos. Seguro que estaban bien inflamados y rojos de todo lo que había llorado. Pero aun así, en ese momento sintió el deseo incontrolable de derramar unas cuantas lagrimitas más. Lloró aferrada a la manta durante un rato sin querer identificar exactamente porque hipaba esta vez - si era de culpa o de humillación.

Al cabo de veinte minutos, Lux por fin sacó la cabeza de entre las mantas y siseo cuando el sol la golpeó justo sus enrojecidos ojitos. Se cubrió como pudo con la palma de la mano y tanteo deshacerse de las mantas para sacar las piernas y sentarse. Una vez lo logró, se quedó observando como los dedos de sus pies descalzos se perdían entre el suave entramado de la alfombra. Aún tenía ganas de llorar, pero se contuvo y decidió que era mejor darse una ducha, porque tal vez el agua caliente podía brindarle un poco de confort.

Buscó ropa limpia en la bolsa que Kahina le había dejado sobre la mesa y también una toalla. Luego abrió la puerta con mucho ciudado para ir hasta el baño, pero fuera escuchó el suave rumor de la música y las voces de su prima y Kai'Sa.

-Dijiste que solo serían tres meses – escuchó Lux decir a su prima, con un tono claramente molesto.

-Lo sé, pero… la gira va a durar un poco más porque haremos un par de conciertos extra en Jonia… y otros en Noxus.

-Se suponía que… compré el departamento en Durandal porque dijiste que viviríamos juntas cuando terminaras la universidad.

Luxanna pensó que lo mejor era mover sus piernitas y meterse en la ducha, pero, por otra parte, era muy extraño que Kahina se alterara y en lugar de enfilar al cuarto de baño dio un par de pacitos tentativos hacia la cocina.

-Lo sé. Lo siento, pero…

-No. Está bien. Puedo entender que se presentó KDA y jamás te pediría que renuncies a algo que te hace feliz, mucho menos por mí. Y si, estaba muy enojada cuando me dijiste que vivirías con tus compañeras de banda y no conmigo, pero lo acepto porque es importante para la consolidación del grupo…

-Kahina…

-Y, por supuesto, su debut fue bastante bueno así que es lógico que la empresa quiera capitalizarlo con una gira que abarque la mayor cantidad de territorios. Yo entiendo de negocios, eso lo sabes. Lo que me molesta Kai'Sa es que te hayas esperado hasta ahora para decirme que te vas a ir no por tres meses, sino siete y que tampoco puedo llamarte a la hora que quiera porque no estás segura del itinerario.

Luxanna sintió el corazón acelerársele un poco, Kahina se escuchaba bastante molesta y podía distinguirlo con facilidad por la ironía y frialdad con las cuales estaba habland. Y si hubiera podido verla apoyada sobre el mesón de la cocina, con ambos brazos firmemente cruzados sobre el pecho quizá se lo pensaba otra vez y no espiaba.

-Kahina…

-Aún no termino, amor. Voy a poder escribirte, pero tengo que esperar que tengas espacio en la agenda para que puedas responder. ¿Y si quiero llegarte de sorpresa?.

-Puedes hacerlo – respondió Kai'Sa en voz suave.

-¿Me dejarán verte? – contraatacó Kahina con los ojos entrecerrados.

Muy a pesar de saber que podía empeorar su situación Kai'Sa sabía que la sinceridad era fundamental en su relación.

-No lo sé, quizá.

Kahina guardó silencio un momento con una clara expresión de disgusto en el rostro. Luego, impulsó su cuerpo del mesón y empezó a caminar por el pequeño espacio de la cocina agitando los brazos.

-Esto es increíble, Kai'Sa.

La nueva estrella del pop también pensaba que era excesivo, pero el manager había explicado que era de suma importancia un debut fuerte y luego una gira por los principales mercados de Runaterra para establecerse lo más pronto posible. Además, por el momento lo mejor era que ninguna de sus relaciones saliera a la vista, pues de cierta manera debían vender la ilusión de disponibilidad al público para que así se engancharan con ellas rápidamente. Eso, por supuesto, no se lo había dicho de esa manera a su novia, porque seguro que terminaba de poner el grito en el cielo y no le apetecía pasar sus tres días de licencia discutiendo – aunque parecía que era justo lo que ocurriría de todas formas.

-¿Por qué no desayunamos y luego… seguimos hablando? – propuso Kai'Sa.

La demaciana dejo de pasear, miró el rostro triste de su novia y decidió darse, a las dos, una pequeña tregua.

-Está bien. Déjame despierto a Lux, debe tener hambre.

Kahina dio un par de pasos rumbo a las habitaciones solo para toparse con Lux que intentaba escabullirse por el corredor hacia el cuarto de baño. La demaciana sonrió al verla y su genio pareció mejorar de inmediato pues regresó con aun sonriendo a la cocina dónde su novia ya servía las porciones de fruta.

-Va a ducharse. ¿Te ayudo a servir?

Kai'Sa sonrió y le alcanzó la jarra de jugo y las tajas de pan junto a un par de particos con mantequilla y mermelada. No hablaron más que para terminar de coordinar el desayuno y cuando la mesa estuvo servida se quedaron de pie un momento, en silencio y sin saber qué hacer. Hasta que finalmente Kahina suspiró pesadamente y estiró los brazos para abrazar el cuerpo de Kai'Sa.

-Lo siento. A veces… me porto idiota.

-Kahina eres la mujer más maravillosa que conozco.

-Perdóname. Yo sé que… que esta es una oportunidad única y que se deben hacer algunos sacrificios, solo que… bueno, no quería estar entre ellos. Me había hecho muchas ilusiones con nuestros planes…y ahora…

-¿Te acuerdas que me dijiste la noche que me propusiste escaparme contigo a Demacia?.

Kahina sonrió y le plantó un corto beso. El recuerdo de aquella vez estaba fresco en su mente, a pesar de que habían pasado ya algunos veranos desde que tenían 17 años y estaban locas la una por la otra.

-Te dije que tu papá no te iba a encontrar.

-¿Y qué pasó? – preguntó con una sonrisa sincera.

-Nos agarró en el aeropuerto y pasé dos semanas en un calabozo hasta mi padre fue a sacarme.

-Fueron las peores dos semanas de mi vida. Cada día sentía que me iba a morir sin verte. Todos los días le pedía a papá que me dejara hablarte así fuera por la reja, pero él siempre dijo que no. Que si me habías propuesto semejante brutalidad no eras de fiar, que solo los criminales actuaban así y… qué debía recordar mi lugar – dijo Kai'Sa acariciando las mejillas de su novia con ambas manos -. Fue horrible.

-Lo siento. No lo pensé bien en ese momento, solo quería estar contigo y tenía que regresar, así que no sé, lo único que pensé fue que escaparnos podía funcionar. Digo, en mi mente parecía fácil.

Esta vez fue el turno de Kai'Sa para abrazarse al cuerpo de Kahina y reír.

-Te amo. Nunca lo dudes – susurró Kai'Sa mirándola directamente a los ojos.

Aunque todavía tenían que resolver algunos asuntos, en ese momento solo les apetecía besarse y así lo hicieron, hasta que le sonido de una silla chirriar contra la marquesina las obligó a separarse: era Luxanna que en ese momento tomaba asiento para disponerse a desayunar.

-Lo siento. Tengo… hambre.

-Es normal, no has comido nada desde… ayer.

En realidad, Lux no probaba bocado desde la cena que tomó el domingo en la noche.

-¿Te sientes mejor?

Lux negó con un firme movimiento de cabeza.

-¿Vas a decirnos que ocurrió?

La joven pelirroja negó una segunda vez y tomó un par de trozos de banano.

-¿No estaban… discutiendo? – intentó Luxanna para desviar la conversación.

-Si, pero ya lo solucionamos luego. Es normal.

Kai'Sa le dedicó una mirada preocupada a su novia pues Lux se veía bastante mal. Y es que de hecho lo que había pasado en Durandal, más todo lo que le había contado Kai'Sa de la famosa Tianna Crownward daba pie para entender un poco la impulsiva reacción. Es decir, escapar era el instinto natural de todo ser vivo cuando se sentía amenazado.

-¿Quieres hacer algo más tarde? – insistió Kahina.

-No.

-Vamos a ver una peli si te animas.

-Gracias pero… no.

Lux siguió comiendo, también las otras dos mujeres y cuando apenas había consumido la mitad de su plato la maga empezó a jugar con su comida, una clara señal de que no pensaba seguir consumiendo alimento.

De verdad que no le apetecía nada, pero ya había medio arruinado la escapada romántica de la parejita así que bien podía desaparecerse un rato y dejarles el apartamento para que se sintieran más cómodas. Igual necesitaba distraer la cabeza de lo mucho que Katarina y Ezreal, sobre todo él, debían estar odiándola en ese momento.

-Quiero salir… a caminar un rato.

-Está bien. ¿Necesitas dinero? – preguntó Kahina.

Acto seguido la chica se levantó y tomó su billetera de la repisa.

-Tengo… 50 mil RP conmigo. No es mucho, pero llévatelos… ¿Quieres una tarjeta?.

Lux y Kai'Sa intercambiaron una mirada. La joven maga tomó el dinero mientras declinaba la tarjeta; la segunda solo rio recordando que a veces Kahina no tenía en cuenta que quizá en su mundo de reuniones con ricos empresarios esos 50mil RP alcanzaban solo para un par de botellas y unos aperitivos, pero para que Luxanna diera una vueltecita por Piltover, esos mismo 50 mil eran muchísimo dinero.

-Gracias. Y perdón… por todo.

Kahina quería objetar, pero su novia fue más veloz y le contestó a la joven que no debía disculparse por nada, que eran familia y que estaban allí para ayudarse. Las dos mujeres acompañaron a Luxanna a la puerta y cuando la vieron subirse al ascensor por fin pudieron hablar.

-¿Qué dijo tu tía?

-En pocas palabras que puede quedarse conmigo el tiempo que necesite. Mi tía está en Freljord y mi tío en Shurima así que no hay manera que lleguen antes de mañana. De hecho, según dijo llamó a Durandal, al parecer Luxanna va a ser suspendida de sus exámenes y tendrá que tomar supletorios durante el receso.

-Ya veo… ¿Y… lo otro?

-Bueno, en Durandal no le dijeron nada y yo tampoco le voy a contar… eso depende de Lux, cuando se sienta preparada para decirle encontrará la forma. Además, ni siquiera se bien que pasó.

-Según Akali, alguien proyectó un video de ellas en una situación íntima.

Kahina suspiró agotada.

-Ven, vamos a ver alguna cosa. Siento que me va a estallar la cabeza. No me alcanzo a imaginar cómo se siente Lux.

Entre tanto, Lux se bajaba el ascensor y abandonaba el edifico para deambular por las ocupadas calles de la metrópolis. Piltover era sin duda una maravilla arquitectónica, construida sobre las Ruinas de Zaun, aunque se rumoraba que algunas áreas de la vieja ciudad estaban aún habitadas, se levantaba sobre enormes plataformas de metal y petricita que hacían las veces de soporte para los enormes edificios que sobre ellos se levantaban.

La ciudad también gozaba de un estilo muy particular, con calles relativamente angostas en un solo sentido, pero andenes amplios para que la gente pudiera movilizarse sin problemas, un sistema de transporte público basado en pequeñas cápsulas que transportaban a la gente sobre imanes instalados en rieles a tres o cuatro metros de las calles principales y abundantes estaciones para reducir al mínimo la congestión. Los primeros y segundos pisos de todo edificio parecían destinados al comercio: comida, calzado y vestidos parecían ser lo más vendido, pero los grandes establecimientos ponían en sus vitrinas lo más avanzado en hextec. Desde gadgets que simplificaban las labores diarias, hasta las más novedosas prótesis para reemplazar miembros perdidos.

Y es que, sin duda lo más pintoresco de Piltover era su gente. Había muchos que iban vestidos como la vieja nobleza demaciana o noxiana, quizá porque habían emigrado desde allí hacía no más de cincuenta años, otros llevaban sencillos pantalones de material o camisillas de algodón o lino, faldas de colores y chaquetas de cuero, justo como Luxanna, pero también estaban los de la honda Hextec que se vestían con un estilo muy particular al mezclar sus prendas de ropa con trozos de armadura, gadgets por todas partes, colores y cortes de cabello estrafalarios que hubieren llamado de inmediato la atención en otras partes del mundo, pero allí era solo un estilo entre tantos.

Lux entró a un pequeño local, curioseó un rato y terminó comprando algunos dulces junto a un cuarzo con un pequeño dispositivo que si hacía sol se oscurecía y lo contrario si no había suficiente luz. También se llevó otras cositas que llamaron su atención.

Lux salió de la tienda acomodando sus compras en la bolsita de papel y caminó hasta un pequeño parque para curiosear sus chucherías, en especial los dispositivos que en ese momento se daba cuenta parecían haber sido diseñados para niños. Pero, como en Demacia jamás encontró algo similar, ahora a sus 18 recién los descubría: de entre los que más le gustaron había un dispensador de mentitas que funcionaba con la huella dactilar la cual se programaba en una pequeña pantalla. Y allí estuvo, poco más de una hora distraída con sus compras hasta que su mente empezó a darle vueltas al asunto que más importaba en ese momento, su distracción empezaba a ser inefectiva.

Ya sentía que le entraban ganas de llorar otra vez. Pero se aguantó como niña grande, sacó su teléfono y lo encendió. De inmediato, un sin número de notificaciones empezaron a llenar de inmediato la pantalla de su teléfono. Así que lo dejó sonar durante un rato, luego empezó a revisar los mensajes: la mayoría eran de sus padres, otros de Taliyah que le confesaba ya sabía lo suyo con Katarina, pero que no había encontrado la manera de hacérselo saber. Además, le recordaba que esperaba siguieran siendo amigas y que cuando quisiera hablar pues allí iba a estar ella para escucharla. Un par de mensajes eran de Ezreal que estaba muy preocupado por saber si estaba bien y cuando pensaba regresar. El jovencito no revelaba nada sobre el estado de sus sentimientos hacia ella en ese momento. No obstante, no había ni uno solo de Katarina, solo una llamada perdida de un número que no reconocía y que podía, o no, ser suyo.

Luxanna leyó todos los mensajes, pero solo respondió a sus padres con un escueto bien y estoy en Piltover con Kahina, algo que ellos ya sabían. Para Taliyah el mensaje fue un poco más sentido, primero le pedía perdón por haberla dejado atada en Durandal, luego por mentirle sobre la persona que en realidad le gustaba y también por lo mal amiga que era. Taliyah respondió de inmediato, no le reprochó nada y fue sincera al decirle que al menos entendía que había huido porque estaba abrumada con todo lo que había pasado. Lux aprovechó para preguntarle qué había ocurrido, pero Taliyah fue clara al decirle que no era su lugar decirle que había sido de Katarina o Ezreal pues consideraba que eso era algo que Lux debía afrontar por sí misma cuando se sintiera lista.

Y no lo hacía, así que se despidió y buscó entre sus contactos hasta que estuvo frente al de Katarina. Lo abrió, tentó escribir algo y luego dio marcha atrás al sentir que las lágrimas se aglomeraban en sus ojos. Siguió bajando, por tener algo que hacer y de repente tuvo una idea al ver el nombre de Vi.

Le escribió y esperó paciente que la muchacha respondiera. Vi parecía muy contenta de saber que estaba en Piltover y le invitaba a darse una vuelta por su Universidad, algo que Lux aceptó de inmediato y escribió si podía ser en ese momento (porque no quería regresar aún y tampoco estar sola), Vi solo le preguntó dónde estaba y si quería que fuere por ella, más Lux le aseguró que podía llegar sola. Así que, con las instrucciones necesarias para llegar desde ese parque la maga recorrió un par de calles, tomó una de las capsulas y se bajó en la segunda estación, luego caminó en línea recta una calle y giró hacia la izquierda para hacer dos bloques más hasta toparse con un edificio, o más bien tres grandes construcciones que formaban el campus universitario. Allí en la entrada, ya la esperaba Vi.

-¡Lux! ¿Qué tal?

-Hola Vi. Gracias por recibirme sin avisar antes…

-Óyeme, te dije que podías venir cuando quisieras, o pudieras, así que no hay nada que agradecer. Pero ven – le apuró Vi ofreciéndole su brazo – te mostraré todo.

Entraron en el complejo universitario que era la cuna de la academia Hextech en Piltóver. Luxanna ya había estado allí un par de veces durante algunas lecturas de su madre, pero realmente no tuvo oportunidad de ver nada. Así que disfrutó el tour que Vi proveyó con gran gusto y se permitió olvidar todos sus problemas – al menos por un rato. Además, Vi era una compañía muy agradable y se tomaba muy en serio aquello de querer hacerla reír por todo, pero también mantenía su interés al proveer información verdaderamente importante sobre cada uno de los sectores que iban visitando.

Al cabo de casi dos horas, cuando el sol ya se había puesto y la mayoría de estudiantes terminado sus clases, Vi propuso que cenaran alguna cosa antes de mostrarle el mejor lugar de toda la universidad. Luxanna aceptó y fueron hasta la cafetería del tercer piso dónde las recibió una extraña conmoción.

-¿Qué pasa?

-No lo sé – respondió Vi estirando un poco el cuello para lograr ver por encima de sus compañeros de academia -. Oh… carajo…

De repente, el mar de estudiantes se abrió y un sujeto diminuto, con alborotado cabello rubio y enorme lentes apareció.

-¡Vi, atolondrada. ¿Dónde estabas?!

-Yo… pues…

-¿Y esta muchachita quién es? – dijo el sujeto mirando a Luxanna con los ojos entrecerrados – Bueno, no importa, anda muévete. Están esperando…

-¿Quiénes, qué? Doc…

Pero el hombrecillo no las escuchó y con gran agilidad las fue empujando hasta llegar a una mesa donde ya había un buen número de gente reunida.

-Mis disculpas, Sheriff, mis disculpas. Mi asistente, Vi y… no sé quién es esta muchachita tan guapa.

Luxanna abrió los ojos al máximo al reconocer no solo a Caitlyn (mirándola desde el otro lado de la mesa) sino que también al hombrecillo que las había llevado hasta allí. Era nada más y nada menos que el afamadísimo doctor Heimerdinger. Tanto Lux como Vi se vieron sentadas en una mesa, que estaba en realidad formada de otras tantas, lado a lado y frente a la Sheirff que no le quitaba los ojos de encima a Luxanna.

-Bien, bien, ya podemos empezar – anunció el científico y se enfrascó en su exposición.

Vi estaba tiesa como una tabla buscando en su memoria cómo fue posible olvidar que la reunión con la fuerza policial de la ciudad era esa noche. Pero la verdad es que fue al doctor quién se le olvidó notificarle el cambio de fecha.

Con un poquito de pánico Luxanna se atrevió a observar de reojo al resto de integrantes de aquella mesa y descubrió con cierto alivio que Kahina también estaba allí. Lo cual era lógico ya que su familia era quién distribuía los suplementos militares hechos en petricita a la autoridad de Piltover; no obstante, cada que Luxanna se atrevía a mirar al frente se topaba con los zafiros de la Sheriff mirándola con severidad. Intentó buscar un poco de apoyo moral en Vi, pero ella hacía todo lo posible por no mirar a Caitlyn y estaba además ocupada cumpliendo con las demostraciones que pedía el doctor.

La reunión no se extendió demasiado, se hizo una pausa para la cena y luego una charla amistosa floreció en la mesa. Caitlyn se levantó de repente, tomó su vaso y fue hasta la dispensadora de jugos mientras Vi la seguía con una mirada angustiada.

-¿Está enojada? – preguntó Lux con un susurro.

-Desde hace dos años…

-Vi… crees que piense que…

-¿Estamos saliendo? . Seguro que sí, bueno, no sé… igual Cait no me habla.

Lux pensó en Katarina, en su rostro pálido y descompuesto la última vez que se vieron. En los dos tímidos pasos que había dado hacía ella antes de que todo se volviera un caos e intentó, con todas sus fuerzas, recordar otro momento en el que hubieran sido más felices. Había bastantes de los cuales elegir, pues su relación estaba plagada de escapadas, visitas nocturnas, largas conversaciones hasta entrada la madrugada dónde no paraban de provocarse la una a la otra. Pero, de todos esos bellos momentos, recordó la primera vez que Katarina le había dado un regalo: era miércoles en la noche, habían acordado verse en la habitación de Luxanna y ver alguna serie – por supuesto que el programa quedaría olvidado en cuanto empezaran a besarse y quitarse la ropa. En fin, que Katarina había llegado a su balcón con una florecita y unos chocolates, no le dijo nada y solo colocó ambas cosas en sus manos. No hablaron del tema, pero aquella rosa decoró su mesa de noche durante varios días hasta que se secó por completo. Aquel fue un detalle tan atípico en la asesina que de no haberlo vivido en carne propia jamás creería que la noxiana fuere capaz de un acto tan convencionalmente romántico.

Fue entonces que Luxanna sintió pánico de perder la única relación sincera en su vida. Y resultó que ese miedo bien justificado, era más poderoso que las cejas fruncidas de su tía y los comentarios que seguramente estaría condenada a recibir en cada reunión familiar. Porque, a fin de cuentas, ya estaba algo grandecita para empezar a tomar la iniciativa, para equivocarse o acertar.

Así que Luxanna Elizabeth Crownward decidió, por primera vez en todos sus días sobre esta tierra, que valía más su felicidad que la aprobación de su familia. Pero, no podía empezar aquel cambio profundo en su vida afectando la de otras personas, así que Luxanna se levantó de la mesa, tomó su vaso y fue casi corriendo al dispensador de bebidas.

-No es lo que cree, Sheriff.

Cait no respondió, al menos no de inmediato, sino que se permitió algunos segundos para mirarla.

-¿Qué es entonces? – preguntó centrando su atención en la máquina.

-Amistad.

Caitlyn continuó sirviendo su café sin que su rostro traicionara sus pensamientos, pero la niña seguía allí, esperando una respuesta. ¿Qué podía decir ella?. Era claro que estaba enterada de la historia, así que negar que esa información le interesaba no tenía sentido, pero era precisamente el problema pues entre Vi y ella ya no había nada – nunca debió, para empezar. Caitlyn tomó un trago de café, hizo una mueca al comprobar que apenas y estaba tibio.

-Tengo un talento especial…para arruinar lo que quiero. Lo que me importa, es decir. Vi ha sido una buena amiga y no quiero que crea que estamos saliendo ni nada.

-Lo que haga Vi, con quién salga o no, no es de mi incumbencia.

-Bueno, si usted lo dice. Pero le repito, no estamos saliendo. Solo nos conocimos hace unos meses en una exposición, de hecho, usted también estaba allí – Lux se acercó a la cestilla y tomó un par de sobres de azúcar -. Pero que no salgamos no quita que si puede conocer a alguien más, aunque todavía este enamorada de usted.

Caitlyn giró entonces el rostro con una mezcla de indignación y furia apenas contenida en sus facciones. ¿Cómo se atrevía esta niña? Lejos de asustarse, la chiquilla le regaló una sonrisa.

-Yo si no pienso arriesgar que sea demasiado tarde…

Con esa última frase Luxanna sirvió un poco de chocolate regresó a la mesa; Caitlyn, por su parte tomó la taza y fue hasta su lugar. La reunión siguió su curso, aunque ya no era mucho lo que restaba por hacer solo firmar algunos documentos, fotografías y las despedidas. No obstante, durante todas esas formalidades se encontró fijando la vista alternativamente entre Vi, que estaba claramente nerviosa, y la otra joven, cuyo nombre supo por Kahina era Luxanna Crownward. Por lo general, el temperamento de la Sheriff hacía imposible que se afectara con simples palabras, pero aquella frasecita se negaba a dejarlas en paz.

Lux se despidió de Vi tan pronto como terminó la reunión, pero se guardó las palabras que intercambiaron la Sheriff y ella.

Una vez en el auto Kahina conducía en silencio, pero se distraía cada tanto mirando a su primita.

-Nos vamos a estrellar.

-Lo siento. Solo estoy preocupada por ti, Lux.

-Kahina… ¿Alguna vez le has dicho o hecho algo a Kai'Sa que no te haya perdonado?

-Uh…no.

-¿Siempre le dices la verdad?

Kahina guardó silencio, pero al cabo de un par de minutos respondió.

-No.

-Yo… desde hace años no digo sino mentiras Kahina, y la única persona con la que no lo he hecho… la única vez que baje mi guardia y pasa esto…

La mayor decidió que era mejor detenerse así que se ahorrillo a un costado de la calle, apagó el auto y miró fijamente a su prima.

-Luxanna, mis tíos no te van a armar un lío muy grande por esto…

-¿Cómo lo sabes? – respondió en voz baja sintiendo como sus ojos se humedecían.

-Porque son tus padres, Lux. Te adoran. Quizá se… sorprendan un poco y seguro, la tía Tianna pondrá el grito en el cielo, pero al final incluso ella va a apoyarte en lo que decidas.

Lux lloró de todas maneras y solo se calmó cuando llegaron al departamento. Kai'Sa la recibió con un abrazo y le contó la historia de cómo Kahina había terminado con un brazo roto por andar de romántica escalando su balcón. O aquella vez que se intoxicó por comer demasiado en su primera visita a la gran ciudad de Demacia.

A medida que la conversación progresaba Luxanna notó que la atmosfera entre Kahina y su novia se hacía cada vez más personal y, además, cada trago de vino iba evidenciando que era mejor dejarlas solas. Decidió entonces levantarse y anunciar que iría a la cama: se lavó los dientes y se metió entre las cobijas con el teléfono en mano.

Tenía miedo de llamarla, pero a la vez se moría por escuchar su voz.

Fue más grande su necesidad que su cobardía y terminó por hacer la llamada. El teléfono timbro una vez, dos y una tercera, la cuarta estaba destrozándole el corazón a Luxanna y cuando el quinto tonó hizo eco en su cabeza estuvo segura que Katarina no quería hablarle nunca más. Estaba por desconectar la llamada cuando escuchó un cambio en la línea, luego el aliento agitado de su ojala aún novia, unos breves segundos de silencio y su voz.

-Por fin das la cara.

Fue la amorosa línea de Katarina. Y Luxanna, muy ella, olvidó el discurso conciliador y humilde que había estado medio practicando en su cabeza.

-Técnicamente no, es una llamada.

-¿Te vas a poner listilla?

Lux sonrió porque a pesar de las circunstancias el tono de Katarina tenía un leve aire juguetón.

-Lo siento.

Ambas guardaron silencio: Lux porque intentaba ordenar sus pensamientos de forma que pudiera comunicar todo lo que necesitaba de la manera más efectiva; Katarina porque no quería que fuere demasiado evidente lo mucho que le preocupaba el estado de su relación. No obstante, Lux había llamado y tenía que tomarlo como una buena señal.

-¿Cómo estás? –soltó de repente Katarina sorprendiéndose a sí misma.

-Mejor…

-¿Y cuándo piensas regresar? – preguntó sonando solo un pelín menos preocupada de lo que estaba.

Lux suspiró.

-En unos días… tengo que… esperar a mi mamá. Pero, luego… ¿Hablamos? – preguntó aún muerta del susto.

-Bien.

Katarina escuchó el suspiro de alivio al otro lado de la línea y decidió que estaba bien colgar. Apenas tuvo tiempo de guardar su teléfono cuando Talon apareció cerrando la puertezuela metálica tras de sí, se limpiaba los nudillos con un trapito para luego guardarlo en uno de los bolsillos de su chaqueta.

-¿Nada?.

Indagó la pelirroja; el chico negó para confirmar su sospecha.

-Entonces de verdad no saben en qué agujero se fue a enterrar.

Katarina dio algunos pasos hasta su motocicleta, se colocó el casco y esperó que Talón hiciera exactamente lo mismo. Luego, encendió el vehículo y partió a toda velocidad.

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No voy a hacerlo, pero una side story asi cortica sobre Vi y Cait quedaría bonita.