Un tiempo casi indeterminado después…

-¡Vamos Kata, tu puedes! ¡Gánale de una vez!.

El club de fans de Jayce no pareció tomarse con agrado las ruidosas porras que Luxanna gritaba en favor de su novia y procedieron a fulminarla con la mirada.

-Ok, wow. Eres, oficialmente, su enemigo número 2. Felicidades, Lux.

-No se le puede agradar a todos –fue la respuesta de la joven maga que seguió gritando y coreando, a todo pulmón el nombre de su amorcito.

Taliyah sonrió. Definitivamente le gustaba más la verdadera Lux.

Entre tanto, en la arena Jayce y Katarina se disputaban el último punto para su club. Bueno, no que los clubs dejarían de existir, pero ellos estaban a punto de graduarse y era el último evento oficial en el cual participaban como presidentes. Curioso resultaba que era el primer evento al que los chicos de nuevo ingreso eran invitados: la ceremonia de graduación de los alumnos de tercero.

En fin, tanto Katarina como Jayce habían hecho un fantástico despliegue de habilidad, con sus mejores y más vistosos movimientos, no solo para impresionar a los nuevos y sus compañeros, sino también porque los dos eran como pavos reales muy dispuestos a mostrar sus bellas plumas. Pero llevaban ya más de quince minutos luchando y sus reservas de energía ya estaban drenadas.

-Como caballero – dijo Jayce procurando no sonar muy agitado –. Te doy una última oportunidad de retirarte…

Katarina rio, fuerte y claro. Pero no respondió con palabras, sino que lanzó una de sus dagas y apareció justo a su lado abanicando a milímetros de su cabeza. El inventor logro esquivar, aunque no lo suficiente rápido salvar algunos de sus cabellos.

-Cierra la boca.

Uan vez más, ambos se enfrascaron en un intercambio de golpes dónde Jayce bloqueaba las dagas de Katarina con el campo magnético de su martillo, o con el arma misma, en tanto la asesina aparecía y desaparecía de daga en daga buscando penetrar la férrea defensa del chico para asestarle el golpe de gracia. Entre tanto, la multitud enloquecía y gritaba, en especial los de segundo año. No obstante, la mayoría de primero se había dejado arrastrar por las masas y coreaba el nombre de Jayce.

-¡Katarina, estas muy lenta! – gritó Lux formando un pequeño megáfono con sus manos.

Y, a pesar del ruido a su alrededor, la maga pudo ver como durante un segundo la asesina le dedicó una miradita. Luego, empezó a transportarse con mayor velocidad hasta que Jayce cometió un error y cayó al suelo con una daga limpiamente clavada en el dispositivo que traía en el pecho.

La alarma final retumbó en una arena completamente silenciosa ante el resultado. Y, acto seguido, todos vieron como una alumna pelirroja saltaba el separador y se dejaba caer cuatro metros hasta la arena, pisando unas esferas de energía que se materializaban justo a tiempo. Una vez llegó al suelo, fue corriendo hasta la ganadora del combate y saltaba para colgarse de su cuello.

-¡Ganaste!

-Era obvio.

Respondió Katarina mientras acercaba su rostro para besarla.

-Agh.

-¡Oh Jayce, lo hiciste fantástico!.

-Gracias, Lux – respondió mientras se levantaba -. Pero no lo suficiente. Felicidades, Katarina. El club de asesinos gana este año.

Los dos contrincantes se miraron un momento y Jayce le tendió la mano a Katarina que la tomó con un firme apretón. Luego, el inventor y expresidente del club Limunari giro hacía las graderías y con una amplia sonrisa empezó a saludar. Fue todo lo que se necesitó para que los estudiantes rompieran en silencio y empezaran a gritar su nombre como si hubiere sido el vencedor.

Las puertas de la arena se abrieron y la directora Yuumi hizo su aparición. Flotó hasta el centro de la Arena y se colocó los lentes con la pata derecha, luego miró a todos los chiquillos que tendría a su cargo un año más y empezó su discurso de despe-bienvenida.

Entre tanto, Jayce, Katarina y Lux se retiraron. Pero en tanto Jayce fue directo a la ducha para poder a tender su marea de fans limpiecito y con aroma a fresco, Katarina y Luxanna se sentaron en una de las bancas a darse besitos.

-Kata… ¿Vas a visitarme no?.

-Ya te dije que si.

-¿Y yo te puedo visitar?

La asesina se despegó de su amorcito y sonrió.

-Más te vale.

FIN

Ezreal concursó para ser líder del club de batalla ese año, pero perdió contra su mejor amigo Ekko. Con la partida de Jayce, Ezreal asumió como el chico lindo, aunque nunca fue tan popular, ni despertó tantas pasiones como él. Ez y Lux volvieron a hacerse amigos y se mantuvieron así hasta que ambos se graduaron con honores dos años después. Regresó a Piltover dónde planeó establecerse, pero la aventura era su verdadero llamado así que al cabo de un par de meses tomó una maleta y se fue en el primer barco a Shurima. Viajó peor todo Shurima desenterrando reliquias perdidas y descubriendo viejos templos e incluso permaneció un tiempo con Taliyah y su tribu. Finalmente partió a Targón dónde el amor al fin llegó a su corazón y por ahora disfruta de sentirse amado. Ah, verdad, al parecer no es fácil conseguir preservativos en Targón así que… felicidades Ezreal.

Jayce regresó a Piltover luego de una larga semana de inducción a su sucesor en el club. Su presencia en la ciudad no pasó desapercibida en los altos círculos de la academia Hextech y fueron varias las propuestas que llegaron a sus oídos. No obstante, Jayce rechazó a todos y tomó la vacante que dejó Vi como asistente personal del Doctor Heimerdinger. Aunque el joven inventor era un verdadero prodigio, la oportunidad de trabajar bajo el tutelaje de un genio era impasable. Aunque ni todo su intelecto iba a ser suficiente para convencer a su amiga Vi de no proponerle matrimonio a la Sheriff aún.

Lux fue una digna líder de Club durante los años que estuvo en Durandal y lloró el día de su ceremonia al darse cuenta que sería la última vez que portaría ese uniforme. Decidida a hacer alguna diferencia en su natal Demacia, Luxanna regresó con la ilusión de que su historia pudiera convertirse en un faro para todas las personas que como ella habían estado viviendo asustadas en la oscuridad. Con ayuda de su priman y KDA como imagen oficial de la campaña, Lux creó una fundación cuyo objetivo era dar asilo a aquellos jóvenes que se vieran sin hogar, además de apoyo psicológico. El proyecto se replicó rápidamente por toda Runaterra. Aunque la alta sociedad demaciana parecía despreciar su trabajo, cada cierto tiempo llegaban altas y anónimas sumas de dinero. De repente, Lux se había transformado en un ícono cultural y político en el reino, tanto así que hasta encontró un némesis en un tipejo llamado Sylas que insistía en sabotear sus avances haciendo quedar mal a toda la comunidad.

Katarina pasó el primer año luego de graduarse viajando un poco por el mundo. Estuvo en Jonia, Aguasturbias, Ixtal, Shurima, la zona norte de Icathia y las faldas de Targón. Pero evitó a toda costa pisar la provincia noxiana en Shurima del puro miedo que pudiera encontrarse accidentalmente con su madre. No vio mucho a su novia ese año y cuando se vieron a duras penas salieron de la cama, pero no cabía duda de lo mucho que se amaban. El siguiente, Katarina encontró ovarios para enfrentar a Soreana y reclamar no solo lo que su padre le había dejado, sino también las responsabilidades que conllevaba. La peor decisión de su vida, según ella, pero meses después cuando por fin entendió que si no podía hacerlo todo debía contratar gente lo suficiente capaz, su situación mejoró mucho. Luego de que Lux se instalara en Demacia, Katarina decidió confiarle su emporio empresarial a Talon y establecerse en la mansión más escandalosamente opulenta que Luxanna le dejó comprar en la gran capital demaciana. Aunque extrañaba Noxus o Durandal city de vez en cuando, Katarina rara vez tenía tiempo de aburrirse, entre las muchas obligaciones que compartía con Lux en su fundación y los constante viajes se mantenía siempre ocupada. Ahora, por ejemplo, estaba tomando el sol mientras leía el más reciente chisme sobre Akali y una bailarina que iba acompañado de fotos bastante comprometedoras.

Y, entre tanto, en Duandal otro grupo de jovencitos daba los primeros pasos para construir su propia historia.