Hoy me presento ante ti afligido
Y con el alma destrozada, y con el corazón partido.
Llego la medianoche, y siento frío;
La palabra se escapa (valor paupérrimo escurridizo).
Llego la medianoche, y la desesperación me invade,
Temeroso yo que tú ya no vuelvas a amarme.
Llego la medianoche... una suma traición se acerca
Con cada dulcinea fragancia emanando del rubio pelo,
Con cada mirada tímida repleta cuan incesante deseo,
¿Y de qué sirve seguir negando que te amo?
Harto ya de ocultarlo como una alimaña,
¿Y cuál es el valor de la opinión ajena?
Al fin y al cabo, no son ellos los que actúan y se deleitan.
¿Será acaso esta la conclusión a tan infinita espera?
Solo retrocedes asustada, nerviosa, perturbada...
Mas te retengo, yo revelado de mis más sinceros anhelos:
Cuan divina musa llegaste a mi vida,
Secretamente robaste mi corazón.
Llego la medianoche, y tomo entre mis manos tu tersa barbilla
Y te doy un beso que nos lleva a la maravilla...
¿Qué puedo decir?, me pareció interesante escribir un poema acerca de esta pareja. Si bien admito pecar con rimas simples (más de lo que me hubiera gustado), creo que el resultado final no fue tan "trucho" como temía. Si os ha gustado votadlo, comentadlo, difundan entre sus conocidos, ojalá y este escritor aficionado los haya hecho pasar un buen rato.
Sin más me despido. Hasta pronto.
