III

No congeles el júbilo

Naruto sale de una de las habitaciones, presumiblemente la cocina, con una bolsa de hielo en las manos. Su expresión es impasible, pero Sasuke distingue el brillo de una ira escarlata oscilando en sus irises añiles. Inmediatamente, le tiende la pequeña bolsa con hielo a Itachi, que permanece sentado en uno de los sillones con el rostro alzado, intentando controlar la hemorragia de su nariz.

Desde el momento en que entró a la casa, ninguno de los tres ha pronunciado palabra alguna y el silencio que se ha extendido en la estancia se ha vuelto cada vez más ensordecedor. El más pequeño de los hermanos Uchiha entrecierra los ojos al observar cómo, con una familiaridad que solo se manifiesta tras largos años de convivencia, Naruto toma asiento en el brazo del sofá en el que se encuentra Itachi y lo ayuda a limpiar la sangre de su rostro.

Sasuke se aclara la garganta antes de pronunciar: ― ¿Puedo saber qué haces en la casa de mis abuelos, Naruto? ― la pregunta ha sido expuesta en un tono de voz casual, casi indiferente. Como si le estuviese preguntando qué día de la semana va a la clase de pilates.

El joven de hebras doradas se toma su tiempo antes de siquiera dirigir la mirada hacia el lugar donde permanece Sasuke. Sin embargo, en el momento en que esos ojos inquietantemente turbulentos se fijan en él, es otra voz la que responde a su pregunta.

― Creo que esa es una pregunta que tú mismo deberías contestar ― la voz de Itachi no demuestra ninguna emoción en particular, como siempre ― ¿Qué haces aquí, Sasuke?

El joven azabache frunce el ceño manifestando la desagradable punzada que siente al escuchar la voz de su hermano mayor después de tantos años. Sin embargo, en cuestión de segundos recupera su postura y su rostro vuelve a ser una máscara ilegible.

― Esta casa pertenecía a la familia Uchiha ―masculló, imprimiendo todo el desprecio que sentía en esas pocas palabras ― Creo que tengo el mismo derecho que tú a estar aquí.

Sasuke contempla, con sorpresa, como los ojos impertérritos de Itachi se endurecen con reprobación. El joven de cabellos brunos se niega a aceptar que su estómago se ha estremecido con un incomprensible sentimiento de inquietud. Sin embargo, no es su hermano mayor el que habla esta vez.

― Perfecto ―espeta Naruto arrastrando las palabras. Su voz es seca y ronca, revelando el profundo descontento que siente en ese momento ― Me voy entonces, les dejo el camino libre para que puedan tener una emotiva conversación entre hermanos.

El rubio insolente se pone de pie en un grácil salto y se inclina hacia Itachi para plantarle un casto beso en los labios que hace que el estómago de Sasuke de un tirón desagradable. Finalmente, escucha que dice en un susurro asquerosamente dulce: ― Avísame cuando el bastardo golpea-hermanos se largue para volver y retomar lo que estábamos haciendo. Todavía nos queda un poco de tiempo.

Sasuke aprieta los dientes y tiene que hacer uso de todo su autocontrol para no abalanzarse contra su hermano nuevamente en el momento en que mueve sus manos para sostener a Naruto del cuello con la intención de prolongar el contacto entre sus labios. Una vez se siente lo suficientemente tranquilo como controlar la cólera blanca que parece querer consumirlo desde lo más profundo de sus entrañas, habla nuevamente.

― Naruto, vine a hablar contigo ―su tono de voz es grave y solemne, a pesar que sus manos tiemblan de impotencia ― Necesito que me expliques algunas cosas.

Sus palabras caen como un peso muerto en la habitación, haciendo que el aire que se respira en la estancia se vuelva cada vez más denso. Muy lentamente, Naruto se aparta de Itachi y le dirige una mirada profunda, sus ojos insondables le impiden a Sasuke saber lo que está pasando por su cabeza. Esto es algo nuevo para él, pues siempre ha presumido de leer al áureo como si fuese un libro abierto. Es en este momento que se percata de lo mucho que ha cambiado el irritante jovencito de cabello revuelto, sonrisa cálida y voluntad inquebrantable que dejó en el pasado. Las palabras de Suigetsu se reproducen con una satisfacción casi cruel en su mente. No es nada de lo que recuerdas.

― Hijo de puta ― lo escucha mascullar. Sasuke observa, con ojos de fuego y la mandíbula tensa, cómo la mano de Itachi aprieta el muslo del rubio, en una señal inequívoca de apoyo ― Te dije que no te acercaras a mí.

La voz de Naruto es gélida y sus ojos cerúleos brillan de una forma desagradable, casi con resentimiento. Sasuke traga saliva y mantiene su postura estoica, pero no se atreve lanzar una respuesta cínica. Tiene la perturbadora certeza de que Naruto podría intentar matarlo. De verdad.

― No me iré de aquí hasta escuchar las respuestas que he venido a buscar ― dice, abogando a la terquedad. Su voz es tranquila y su semblante refleja una calma que está lejos de sentir.

Observa, casi maravillado, cómo el áureo dibuja una sonrisa indolente en sus labios que hace juego con sus fieros ojos añiles. Ya no puede ver ningún atisbo de inocencia en su rostro. Tiembla de solo imaginarse a qué situaciones debió enfrentarse Naruto para haber sufrido un cambio tan drástico.

― ¿Qué dudas quiere que aclare, su alteza? ―espeta con un doloroso sarcasmo impregnando su voz. Sasuke frunce el ceño con desaprobación, pero la sonrisa maquiavélica de Naruto se ensancha ― Me imagino que ya sabrás que me he vuelto la puta de Akatsuki. Seguro tu amiguito tiburón te lo ha mencionado, después de todo me ha cogido varias veces y…

― ¡Naruto! ―le reprende Itachi en un tono de voz que Sasuke jamás en su vida le había escuchado emplear.

―Él quiere saber ―se excusa, restándole importancia a su declaración con un movimiento de manos ― Además, dejarme follar por el Niño-piraña no es lo peor que he hecho en mi vida.

― ¿Suigetsu…?

De pronto, comprende las palabras de Naruto y siente como si un balde de agua fría le hubiese caído en la cabeza. Sin poder evitarlo, observa horrorizado a las dos personas frente a él, el rubio tiene una expresión de inmenso aburrimiento y desagrado en su rostro, pero Itachi luce bastante disgustado.

― Él no… Suigetsu jamás me dijo que… ― no había nada que el menor de los Uchihas odiara más que mostrarse tan confundido y vulnerable frente a otros, pero por esa vez no tuvo la fuerza de sostener su máscara impasible.

― Por supuesto que jamás te lo dirá ―responde. Su rostro estaba deformado con una mueca de asco ― Ni a ti, ni a nadie ― sus ojos imposiblemente azules se encuentran momentáneamente con los pozos pétreos de Sasuke y suspira con algo parecido a la resignación ― Tenía algunas deudas con Akatsuki por temas de…―se interrumpe y le dirige una mirada indescifrable― Eh, bueno, no es necesario que lo sepas de todas formas. Yo fui el responsable de obligarlo a saldar sus deudas.

― ¿Qué es Akatsuki y qué tienes que ver tú con ellos? ― pregunta el joven de hebras azabache, experimentando una desagradable sensación en el estómago.

Por primera vez desde que se encontró con él, Naruto dibuja una expresión de puro y genuino malestar. De pronto, no puede ver nada más que la imagen de un niño roto y eso hace que su corazón se resquebraje.

― Naruto… ―la voz de Itachi es apenas un susurro cargado de un sentimiento que Sasuke no logra identificar ― No tienes que decirle nada a él.

Sasuke comienza a experimentar una rabia indescriptible que comienza a burbujear en su esófago. Sus manos cosquillean ante la promesa de enterrarse en el rostro de su hermano y golpearlo una y otra vez. Hijo de puta. No puede creer que después de todo lo que Itachi ha hecho, de lo mucho que le jodió la vida, el maldito todavía siga metiéndose en medio de un asunto que no le concierne.

Cediendo nuevamente ante sus instintos más primitivos y salvajes, se pone de pie de un salto y se abalanza hacia el regazo de su hermano, apartando a Naruto de un tremendo empellón. Logra escuchar el sonido de disgusto y sorpresa que se escapa de su garganta. Por desgracia, esta vez Itachi estaba esperando esa reacción y fue mucho más rápido que él. De un solo puñetazo en el estómago lo deja jadeando en el piso a cuatro patas.

― ¡Eres un imbécil! ― escucha que grita con voz enfurecida Naruto, pero apenas puede concentrarse en ella.

Jadeando intenta recuperar el oxígeno perdido. Se mantiene sosteniendo su peso en tres de sus extremidades, pues uno de sus brazos lo está usando para presionar en su estómago, justo en el sitio donde recibió el fuerte puñetazo. Haciendo un esfuerzo sobrehumano logra registrar unas manos grandes y decididas que lo sostienen de la parte trasera de su camisa para ayudarlo a incorporarse. Inmediatamente después de que sus pies se mantienen firmes sobre el suelo, las mismas manos lo empujan bruscamente para estamparlo contra la pared.

Cuando las imágenes dejan de ser borrones de colores opacos y comienzan a tornarse vibrantes y claras, Sasuke distingue unos ojos dolorosamente conocidos, pero esta vez están cargados de un desprecio apabullante.

― Lárgate ―sisea ― Y no vuelvas por aquí nunca más.

La voz de Naruto es inquietantemente inexpresiva, pero Sasuke logra recuperar la compostura de una forma admirable. Le devuelve una mirada pétrea, retándolo, demostrándole que no se siente intimidado, aunque está lejos de sentir tal valentía.

― ¿Por qué Itachi? ― pregunta y se sorprende a sí mismo.

El áureo lo suelta rápidamente, como si su tacto quemara.

― No te incumbe ― su respuesta es escueta, pero puede notar un súbito cambio en el tono de su voz. Se vuelve casi temblorosa.

Itachi, que permanece de pie a un par de metros en una postura alerta, finalmente relaja la expresión en su rostro.

― Sasuke ―la voz de Itachi es suave y grave, pero distingue un curioso matiz de calidez en ella ― Siéntate. Te contaremos todo.

Tanto el menor de los Uchiha, como el rubio le dirigen una mirada de pura incredulidad.

― ¿Qué…? ¿Por qué…?

― Sasuke no se irá de aquí hasta que obtenga respuestas. Dáselas. ― más que una sugerencia, es una orden. Naruto frunce el ceño en una señal de indiscutible disgusto, pero no dice nada más.

― Bien ― acepta el rubio ― Pero te advierto que hay muchas cosas que no te gustará saber.

― No me importa. Quiero saber ―su respuesta, aunque firme, es dudosa.

Observa cómo Naruto vuelve a tomar asiento en uno de los sofás, esta vez lejos de Itachi, para satisfacción de Sasuke.

― Después de que te fuiste, muchas cosas pasaron ― su voz es apenas un murmullo ― Jiraiya murió. Lo mataron. Si hablaste con Kiba o Shikamaru, seguro ya lo debes saber. Nunca encontraron su cuerpo, ni siquiera pude hacer una ceremonia adecuada. Solo me dejó una nota extraña que indicaba con quién se iba a reunir el día en que desapareció ― un suspiro de puro agotamiento se escapó de sus labios ― Jiraiya era muy importante para mí. Perderte a ti y luego a él fue demasiado doloroso y acabó con la poca cordura que me quedaba ― su tono de voz es trémulo y cada palabra es como una flecha de hielo enterrándose en el corazón de Sasuke. Sin embargo, la mirada de Naruto está fija en sus pies mientras habla ― Entonces, comencé a buscar a las personas que mataron a Jiraiya. Todos sabían que habían sido miembros de Akatsuki, pero nadie se atrevió a intervenir. La policía me dio la espalda, mis amigos no quisieron meterse y terminé solo, pero no iba a permitir que el asesinato de una de mis personas más preciadas quedara reducido a un rumor callejero. Una muerte más en la larga lista adjudicada a esos malditos. Pero pronto me di cuenta que solo era un ingenuo niño imbécil que nunca podría enfrentarse solo a un grupo de mercenarios. Me atraparon antes de que pudiera siquiera pensar en defenderme.

― ¿Cómo…?

Sasuke no puede terminar de formular su pregunta porque la risa amarga y profunda de Naruto lo interrumpe. Un escalofrío asciende de forma despiadada por su espalda al notar todo lo que encierra ese desagradable sonido.

― Hay algo que aprendí después de todo esto y es que Pain tiene ojos en todas partes. No hay nada que sea un secreto para él ― resopla y dibuja una mueca del más puro asco ― El maldito siempre supo que llegaría hasta él. Me estaba esperando. Recuerdo la sonrisa que me dedicó cuando me tenía de rodillas frente a él y siento náuseas. Me dijo que me perdonaría la vida porque era muy hermoso. Si me convertía en su maldita puta, él me dejaría vivir. Me negué e intenté escapar con todas mis fuerzas, pero sus refuerzos eran muchos y en menos de dos minutos tuve que dejar de luchar. La paliza que me dieron fue tan brutal que pensé que iba a morir en ese asqueroso y frío callejón. Y ojalá hubiese muerto ― declara, su voz resquebrajada y ronca. Itachi, que había permanecido al margen de la situación, finalmente se acerca al sillón donde se encuentra sentado Naruto en un mudo ademán de demostrarle su apoyo, pero no lo toca, ni dice nada ― Los hombres de Pain me obligaron a arrodillarme y el maldito se sacó la polla del pantalón. Me obligó a chupársela, pero el hijo de puta fue tan salvaje que hizo que vomitara. Se molestó tanto que obligó a tres de sus hombres a follarme. Oh, joder. Fue la experiencia más horrible que he tenido que vivir. No pude aguantar el dolor, tenía algunos huesos rotos por la paliza anterior y la forma en la que los perros de Pain me violaban era tan ruda, que no aguanté. Me desmayé. Cuando me desperté, estaba solo en el callejón. No sabía cuánto tiempo había pasado, pero era de noche, todo estaba oscuro y hacía mucho frío. Sabía que eso había sido una advertencia, que no me habían matado adrede, que me buscarían una vez más. Entonces, la única persona en la que pensé fue Kiba. No tengo idea de cómo llegué a su casa, ni siquiera sé si tomé un taxi, no recuerdo nada de esas interminables horas. Lo próximo que vi con claridad fue a Sakura, desesperada y aterrada porque obviamente vio las heridasde la violación. Mencionaron a la policía unas semanas después y tuve que huir de inmediato.

Sasuke se queda de una pieza mientras escucha el escabroso relato. Sabe lo difícil que ha sido para Naruto hablar de eso, especialmente con él. Pero lo ha hecho y el joven azabache se siente indescriptiblemente conmovido. De pronto, lo azota un abrumador sentimiento de culpa. La habitación se vuelve más pequeña y apenas puede respirar.

― Naruto, lo siento ― dice en un susurro apenas audible, pero que es escuchado por todos en la habitación ― Yo debí haber estado aq…

― No lo hagas ―le corta, recuperando la compostura y su gélido tono de voz ― Ha pasado mucho tiempo. No necesito de tu lástima. Solo te lo estoy contando porque no has parado de ser una maldita patada en los huevos desde que llegaste, pero sigo sin confiar en ti. Para mi eres solo un desconocido entrometido.

Las palabras de Naruto son letales y le perforan el corazón con una precisión abrumadora.

― Además, cuando me rendí y dejé de luchar contra Pain, dejaron de herirme… tanto ― se pasa una mano por su alborotado cabello rubísimo y, finalmente, suelta un profundo suspiro que revela el agotamiento que siente ― Después de dejar la casa de Kiba, no fue tan complicado encontrarlos. Me estaban esperando en el departamento que compartía con Jiraiya cuando estaba vivo. La única herencia que me dejó. Me hicieron la propuesta una vez más, pero esta vez acepté sin titubear. Me pusieron un saco en la cabeza para que no pudiera ver y me subieron en uno de sus coches para llevarme a su sucio escondite. Me asignaron una habitación y me presentaron formalmente como miembro oficial, aunque siempre estaba en vigilancia. Ahí fue donde conocí a Itachi ― comparte una furtiva mirada con Itachi y este último asiente, como si le diera permiso para hablar ― Había sido reclutado a Akatsuki mucho antes. Bueno, sabía que había sido el responsable de la muerte de tus padres, así que no era tan desconocido para mí, pero después de conocer su historia me di cuenta que teníamos muchas cosas en común.

― ¿Eh? ¿Me he perdido de algo? ¿Qué mierda tendrías tú en común con la basura de mi hermano? ¡Es un maldito asesino! ― La voz de Sasuke se escucha incrédula e indescriptiblemente dolida.

― Yo también soy un asesino, Sasuke ― gruñe Naruto ― El tipo con el que me viste follando ayer murió por mi culpa.

― ¡Pero tú fuiste obligado…!

― No es diferente ― su respuesta está llena de tanta ira, que Sasuke no tiene más opción que guardar silencio ― Itachi fue obligado a envenenar a tus padres. Le dieron a elegir entre matar a tus padres y dejarte vivo o encargarse ellos y matar a toda la familia. Matarte a ti. Él hizo su elección para protegerte. Y se convirtió en un perro más de Akatsuki.

― ¡NO! ― el grito de Sasuke es tan fuerte que siente que hace temblar las paredes ― ¡ÉL MATÓ A MIS PADRES! ¡TÚ NO SABES NADA! ¡ES UN MALDITO ASESINO!

― No tienes que creerlo. No me interesa si lo crees o no. Es parte de la historia que querías escuchar. Siéntate, cállate y guárdate tus dudas acerca de la veracidad de mi relato para ti mismo. Sino, puedes irte muy a la mierda.

La voz de Naruto es calmada y suave, pero sus palabras son tan duras que Sasuke no es capaz de hablar una vez más.

― Itachi y yo nos hicimos buenos amigos ― continúa, como si la interrupción anterior nunca hubiese sucedido ― Cuando descubrió que tú y yo éramos los mejores amigos antes de que decidieras irte con Orochimaru, nuestra conversación giró en torno a ti. Pero, después de unos meses conviviendo juntos, desarrollamos profundos sentimientos el uno por el otro. A Pain no parecía importarle que pasáramos tanto tiempo juntos, ni que folláramos todas las noches, pero sí que lo sabía. Y a partir de ahí sus agresiones volvieron. Cualquier error que cometía en mis "misiones" tenía que pagarlo muy caro. Pero hubo una vez en particular que fue peor que cualquiera. Metí la pata con un pez gordo y casi morimos por mi culpa. Pain me golpeó muy fuerte y rompió mis piernas. Por primera vez intentó matarme. De verdad. Si Itachi no se hubiese metido, tal vez estaría muerto ahora.

Esta vez, la voz de Naruto tiene un punto de quiebre y parece reacio a hablar. Sus pupilas se vuelven vacías mientras se pierden en la nada, tal vez porque está rememorando el momento exacto en que aquello sucedió.

― Tuve que escapar de Akatsuki después de eso ― la intervención de Itachi resulta tan repentina que Sasuke no puede evitar sobresaltarse ― A Pain le hubiese encantado matarme, pero es evidente que ninguno de ellos hubiese podido conmigo. Así que simplemente me dejó ir, aunque muchos miembros de Akatsuki continúan vigilando a Naruto en caso de que siga en contacto conmigo. Pero es un imbécil al que no le importa arriesgar el pellejo una vez al mes para venir a verificar si no he muerto de inanición ―hizo una pausa y le dirige una profunda mirada a Sasuke ― Estoy ocultándome, no he podido salir de esta casa desde hace más de un año. Aquí estoy a salvo porque los esbirros de Pain tienen este territorio vedado. Tienen muchos enemigos en esta área.

― Pero yo no puedo huir ―interviene Naruto al percatarse del intenso intercambio de miradas entre los dos hermanos, haciendo que ambos devuelvan su atención a él ― Para Pain es fácil rastrearme. Prácticamente, soy de su propiedad. Todos en la maldita ciudad me conocen como su pareja oficial. Cada vez me es más difícil escabullirme para ver a Itachi, hay personas vigilándome en cada esquina de la ciudad. Por eso todos te aconsejan que te alejes de mí, por eso YO te aconsejo que te alejes de mí. Soy una bomba de tiempo, Sasuke.

Sasuke, que se mantenía estático hasta ese momento, se percata que sus manos estaban aferradas a los brazos del sofá y que los músculos de sus brazos dolían. Mucho.

― Naruto… ―masculló, desviando los ojos hasta su rostro ― Perdóname…

El rubio se inclina un poco sobre su propio cuerpo y suelta un bufido.

― No tengo nada que reprocharte, Sasuke ―su voz se escucha lejana ― Tus decisiones no me conciernen. Si hubieses estado conmigo, creo que nada hubiera cambiado.

La declaración de Naruto se siente como una bofetada. ¿No hubiera cambiado nada? ¿Eso es lo que piensa? Oh, mierda… Nunca antes se había arrepentido tanto de una decisión que había tomado.

― Naruto, tienes fiebre ― Itachi parece genuinamente preocupado, mientras sus manos tocan la piel de su garganta, sin embargo, su expresión cambia casi inmediatamente a una de furia ― ¡Maldita sea! ¡VOY A MATARLO! ― Los gritos del mayor de los Uchiha hacen que nuevamente la tensión vuelva a asentarse en la sala. Sasuke no se mueve, observando con atención y ojos muy abiertos la interacción entre las dos personas frente a él.

― Ha sido mi culpa ― murmura el áureo, se puede distinguir una expresión de genuina culpa en sus facciones ― He cometido un error ayer; por poco dejo que Kimimaro escape. Sasori tuvo que matarlo de improvisto y no pudimos obtener la información que necesitábamos para encontrar a su socio… Todo se fue a la mierda por mi culpa. Pain estaba furioso.

Sasuke escucha la explicación de Naruto y recuerda su encuentro la noche anterior. Ahora lo entiende todo. Naruto no ha cambiado, sigue siendo el mismo mocoso insolente e injustificablemente valiente que arriesga su vida por los demás, en este caso su hermano. Sigue siendo torpe y descuidado. Sigue siendo el jovenzuelo que dejó olvidado en el pasado. Pero ahora está roto, realmente jodido.

La conversación entre Itachi y Naruto desciende hasta convertirse en susurros inentendibles, supone que el rubio intenta aplacar la innegable furia de su hermano mayor. Y, sorprendentemente, lo logra. Poco después, comparten un cálido beso que hace que las entrañas de Sasuke den un vuelco desagradable. Dios, no entiende cómo puede odiar tanto la nueva cercanía entre los dos.

― Ve a recostarte ― le dice ― Necesitas descansar ―replica inmediatamente cuando identifica las intenciones que tiene Naruto de negarse ― Te prepararé un té para intentar bajarte la fiebre.

Tras una breve discusión en la que Sasuke observa con sorpresa un pequeño berrinche del rubio y su posterior resignación, Naruto finalmente se da la vuelta refunfuñando y desaparece escaleras arriba.

El más joven de los Uchiha se percata que se ha quedado completamente solo con su hermano y siente un extraño nudo en la garganta cuando este vuelca toda su atención en él.

― ¿Puedes ayudarme con algo, Sasuke? ―pregunta casualmente, como si este no lo odiara a muerte, como si él no hubiese matado a sus padres, como si nada hubiese pasado nunca. Y mierda, ojalá fuera así. Sasuke realmente lo desea con todas sus fuerzas en ese efímero instante ― Necesito que compres algunos antibióticos para Naruto. Gasa y alcohol sería bueno también, tengo que curarle la herida. Está reciente y sé que no se la ha tratado debidamente.

Sasuke lo mira incrédulo por unos segundos, pero no se mueve de su sitio. Itachi suelta un profundo suspiro.

― Te juro que si pudiera, no te lo pediría a ti. Pero no puedo salir de aquí. Por favor, Sasuke ― La súplica de su hermano se escucha tan irreal que Sasuke duda de estar consciente ― Necesito desinfectar la herida.

El hermano más pequeño se estremece y finalmente, asiente. Sin embargo, antes de ponerse de pie, vacila y observa un largo instante a Itachi.

― Responderé todas las preguntas que tengas, pero por favor, ve primero a la farmacia.

Sasuke parece conforme con la respuesta de su hermano mayor, pues finalmente se incorpora y camina hacia la salida.

Se siente mareado cuando el sol de la tarde le azota el rostro. Dios mío, piensa, ¿cómo voy a hacer para salvarlo?

Sabe que se está metiendo en un terreno peligroso, sabe que probablemente no pueda hacer nada de todas formas, pero se niega a dejarlo así. No puede dejarlo ir ahora que lo tiene tan cerca, que sabe todo lo que ha pasado. Necesita recuperar a Naruto, aunque tenga que matar él mismo al tal Pain. Aunque tenga que convivir con Itachi. No importa que tenga que hacer, lo hará.

N/A: Yaaaaay. Finalmente pude terminar este capítulo. Mierda, fue difícil. Lo escribí a escondidas de mi jefe porque casi no tengo fuerzas cuando llego a mi casa después de las laaargas jornadas de trabajo.

Y sí, este capítulo fue de respuestas. Espero haber aclarado un poco las dudas. Falta mucho por decir, por supuesto, pero ya sabemos lo que pasó con Naruto, por lo menos. Tanto Sasuke como yo quedamos inmensamente tristes después de este capítulo. ¡Perdóname, Naruto! Eres el personaje que más sufre en este fic

Bueno, espero les haya gustado. No se olviden de dejarme sus reviews con su opinión. ¿Vale la pena que lo continúe o abandono definitivamente? ¿Es una historia horrible? Quiero saber TODO lo que piensan. Eso me hace muy feliz. Muchos besitos y perdón por hacerlos esperar taaaanto. Me estanqué con esta historia y no deseaba continuarla, aunque ya tenía la idea en la cabeza, no tenía fuerzas para hacerlo. En recompensa, hice un capítulo medianamente largo. ¡Gracias a todos los que continúan leyendo esta historia!