Las nubes negras de ciudad J se extendieron rápidamente hacia ciudad Z, donde Charanko escuchaba con atención la radio, esperando noticias de la reciente invasión de los marinos. Las ciudades I, J y K habían sido parcialmente destruidas, pero la amenaza fue repelida con la ayuda de los héroes enviados por la Asociación. Dos héroes clase S habían sido derrotados en ciudad J: Lindo Lindo prisionero y Genos, el androide demoniaco; nada se dijo del Colmillo de Plata o ningún otro héroe de alto rango peleando en la contienda de ese día; seguramente, como en muchas ocasiones, el maestro Bang había permanecido a la espera de instrucciones en los cuarteles generales de ciudad A. La noticia de la invasión terminó con el reporte de un héroe calvo con capa que había vencido al Rey del Mar de un sólo golpe; llegado a este punto, Charanko se levantó del piso y se dirigió a la cocina para iniciar con la cena.
- Estamos reportando desde ciudad J donde los supervivientes del refugio de civiles están saliendo rápidamente, todas las unidades de emergencia disponibles están aquí esperando por los héridos para atenderlos... Señora, buenas tardes, cadena de noticias de la tarde, ¿presenció la pelea de los héroes contra el Rey del Mar? ¿Podría describirla para el público?- El sonido de la radio inundaba ahora la cocina, donde Charanko se ponía su mandil rosa y sacaba los ingredientes para la cena de esa noche; parecía un buen día para arroz, pescado y brócoli hervido con zanahorias. Aún no era muy tarde, podría bajar y comprar uno de los pasteles de fresa que tanto le gustan al Maestro, eso lo animaría por haberse visto obligado a perder el día en los cuarteles generales de la Asociación. Nunca lo decía, pero era evidente que se fastidiaba cada vez que una situación similar sucedía, el pastel era una buena idea. Ahora la voz de una mujer salió del aparato. -Estábamos todos en el refugio, ¡pero de repente llegó ese monstruo horrible y habló sobre devorarnos a todos! Y entonces varios héroes... Estaba tan espantada, no estoy segura ni de quienes eran... pero se opusieron a él, trataron de derrotarlo, pero ese engendro los sacó volando a todos de un manotazo. ¡Jamás había visto nada igual! ¿La Asociación de héroes de verdad está trabajando en sus estándares? ¡Erán muy débiles...!-
Charanko suspiró, tomó las llaves, se puso una sudadera y salió del dojo. Si el maestro Bang hubiera peleado contra el Rey del Mar, seguramente la pelea habría acabado en un santiamén; pero había otra cosa que había tratado de no pensar, ¿qué habría sido de Rosetta? También salió a medio día para sus entrevistas en ciudad I. El joven aprendiz no tenía intención de interesarse por los planes de la chica; si ella se volvía la próxima cabeza del dojo estaba bien por él, tal vez seguiría siendo aprendiz del dojo... pero únicamente eso, aprendiz. No quería volver a cruzar la línea con ella, no quería volver a poner sus sentimientos de por medio y solo el pensarlo le molestaba muchísimo. Pero lo que más le molestaba no era el rechazo, no era que Rosetta hubiera renunciado tan fácilmente al dojo y lo hubiera abandonado a él con sus espectativas; lo que más le molestaba era que, entre más lo pensaba, más obvio era. Rosetta no era la culpable, ella tal vez ni siquiera era completamente consciente de las intenciones de Charanko, y tal vez, solo tal vez, Charanko había malinterpretado completamente su situación con Rosetta y se había dejado ilusionar por fantasías que nunca tuvieron mucho que ver con la realidad. Tal vez él solo había visto en Rosetta lo que había querido ver y jamás trató de conocerla realmente.
Rosetta y Charanko se habían conocido diez años atrás, cuando el chico tenía 8 años y salió detrás de su hermano mayor para pasear con él. No tenía tarea que hacer ese día y no quería quedarse solo en casa, tampoco tenía amigos con quienes jugar en su vecindario y estaba harto de ver la televisión, así que, cuando su hermano mayor salió de casa, Charanko lo siguió en secreto. Charanko caminó y caminó detrás de su hermano y pronto comenzó a sentir miedo. Ya no sabía donde estaba y había perdido la ruta de regreso a su casa, si se alejaba de su hermano tal vez no sería capaz de regresar por sí mismo, ahora quería llorar. Charanko corrió hacia su hermano que se encontraba con sus amigotes de la escuela y trataban de hablar con unas chicas que habían encontrado en sus andanzas.
-Hermano... Hermano...- Charanko lo llamaba entre sollozos mientras salía de detrás del buzón donde se había escondido para no ser visto, pero su hermano y los otros muchachos trataban de ignorarlo.
-Awww ¿Pero quién es el pequeñín? ¿Viene con alguno de ustedes?- Preguntó una de las chicas y entre risas agregó -No sabía que trabajaban de niñeros, tal vez... no deberíamos interrumpirlos, vámonos a buscar hombres sin compromisos chicas.- El grupo de chicas se alejó y los muchachos voltearon a ver fúricos al hermano de Charanko, que a su vez trató de fulminar con la mirada al pequeño.
-¿Qué haces aquí Charanko? Ya sabes que no puedes salir solo de casa.-
-Yo solo... quería venir contigo, no tengo nada que hacer en casa, me siento muy solo.-
-Charanko, eso no es asunto mío, ahora te regresas-
-Pero hermano, no se cómo...-
-No me importa, regresa por donde viniste, estoy muy ocupado ahora. No quiero que me vuelvas a molestar...- Charanko había soltado a llorar a gritos en medio de la calle y los amigos del hermano se alejaban velozmente de la escena. Charanko sollozaba sin cesar y su hermano, aún con la expresión de desprecio en su rostro, únicamente se inclinó para decirle con el tono de voz más frío que escucharía en su vida. -Vuelve por donde viniste y ya deja de ser un maldito llorón... Si sigues así jamás conseguirás chicas... Y no vuelvas a seguirme o yo tampoco las conseguiré.-
Dicho esto, Charanko quedó solo, en medio de una calle desconocida, a quién sabe qué distancia de su casa. Su hermano se había levantado y se alejó corriendo para alcanzar a sus amigos que, aparentemente, le reprochaban que su hermanito hubiera interferido con la conquista del día. Charanko vio a su hermano reir y bromear con ellos, para finalmente desaparecer en una esquina, dejándolo totalmente solo ¿Qué iba a hacer ahora? El niño trató de volver sobre sus pasos, pero ahora todo era tan diferente. No reconocía los edificios, ni las casas, ni los anuncios. No veía policias a los que pudiera pedirles que lo ayudaran a encontrar su casa. Estaba solo.
Y entonces llegó a una parada de camiones ¿Debería tomar el camión? ¿Podría llegar a casa en él? No, ni siquiera tenía dinero. Pero en la acera de enfrente, Charanko vio un parque con área de juego para niños. Cruzó para descansar un poco en los columpios en lo que seguía buscando a alguien que pudiera ayudarlo a volver a casa. El día era soleado y brillante, una típica tarde de primavera, con el sol tratando de cocinar todo lo que no se refugiara bajo una sombra, pero Charanko solo podía sentir el frío del miedo y la desesperación y en sus ojos todos los colores se volvían grises; aún no lograba ver nada familiar que le indicara que su casa podría encontrarse cerca. Todo seguía siendo tan igual y sus lágrimas y sus mocos simplemente no paraban de caer por su rostro y tampoco resolvían nada, pero no podía detenerse.
- ¡Espérate! ¡Corres demasiado rápido! ¡Espérate, vieja!- Los gritos de un niño se aproximaban a Charanko con el sonido de pisadas apresuradas y las risas de una niña alta.
- Puedes decirme vieja todo lo que quieras, pero tú solo eres una tortuga, ¡Tortuuuuuugaaaaa! ¡Garou, eres una tortuga!- Gritaba la niña al correr. Garou y la "vieja" habían cruzado el parque corriendo, con la chica sacándole buena distancia al niño. La vieja, que no era más que una niña alta, aparentemente un par de años mayor que Charanko, vestía ropas modestas, una playera azúl con un dibujo de flor y unos shorts negros; la ropa se encontraba en buen estado, sin agujeros ni raspones, pero los colores se veían apagados, como si la ropa fuera muy vieja. Su cabello largo sujetado en una trenza ondeaba mientras corría sosteniendo las azas de su mochila roja. Detrás de ella, un niño, que tal vez le llegaba a la barbilla a la vieja, corría furioso, tratando de alcanzarla sin lograrlo; sus ojos, que parecían los de un perro rabioso, se clavaban en la espalda de la niña y sus pequeñas piernas hacían lo posible para empujar su cuerpo hacia adelante; su cabello plateado, levantado a forma de cuernos, se balanceaba de un lado a otro.
Charanko se distrajo por un segundo de su desgracia para observar la escena de los dos niños corriendo en el parque hacia la parada de autobuses y entonces sucedió, sus ojos se encontraron con los de la niña que se detuvo en seco para sostenerle la mirada con una expresión muy seria. La niña se acercó rápidamente, con paso firme y, cuando la tuvo enfrente, Charanko vió su rostro reflejado en los ojos ambar de la chica. Vio sus ojos hinchados, sus mocos escurriendo hacia su boca, se encontraba en un estado lamentable. "Así jamás encontrarás chicas", gritó su mente y, rápidamente, el niño trató de limpiarse la cara. Los pasos del niño llamado Garou se acercaron a donde él y la niña se encaraban, los jadeos de Garou no se hicieron esperar mientras trataba de recuperar el aliento. -Que... ¿Qué está pasando aquí? ¿Quién es él?- Preguntó el niño cansado.
-¿Por qué lloras niño?- Preguntó la chica una vez que Charanko se hubiera limpiado el rostro.
-Estoy perdido, seguí a mi hermano hasta aquí, pero ahora él se ha ido y no se cómo volver a casa.- La niña lo veía con seriedad, Garou con fastidio.
-¿Cómo es que tu hermano se fue y te dejó?- Preguntó Garou apoyado en sus rodillas.
-¿Dónde vives?- Preguntó la niña aún seria.
-En la sección de apartamentos 15-A.- Respondió Charanko limpiándose un último moco que escapaba de su nariz. La niña sonrió con ternura.
-Eso queda a 20 minutos de aquí, una amiga vive ahí y la he visitado para hacer trabajos escolares, así que sé donde queda. Ven, te llevaré.- La chica le extendió la mano a Charanko para que el niño la tomara.
-Tu abuelo se molestará con nosotros por llegar tarde Rosetta.- Le dijo Garou poniendose de pie.
-Pero no podemos solo dejarlo, el abuelo entenderá que fue por una buena razón... Bueno, pero si tu llegas tarde al entrenamiento y tu mamá se entera te regañarán... si quieres adelántate y te veo en el dojo al rato.-
-¿Estás loca? No voy a dejar que andes sola por la calle... Iré contigo y nos iremos juntos a la montaña y si mi mamá se entera le explicaré la situación... de todas formas ayudar a un niño perdido es una buena razón para retrasarse un poco...- Le responde Garou a modo de reproche, volteando para ocultar el hecho de que se sonrojaba mientras se lo decía; la chica, que al parecer se llamaba Rosetta reía al verlo sonrojarse. Charanko se sintió tranquilo de estar cerca de esos dos niños desconocidos, quería confiar en ellos, así que tomó la mano de la niña, que le sonrió de vuelta al sentir el contacto con sus dedos.
-Bien niño, ese refunfuñón es Garou y yo me llamo Rosetta, somos compañeros de la escuela... bueno, yo soy dos años mayor que él y aún así no me tiene ningún respeto.- La chica suspiró al decir esto, Garou solo se quedó parado dándoles la espalda a los otros dos.- En fin, ¿tú como te llamas?-
-Charanko...-
-Bien Charanko, vamos a tu casa ¿Nunca habías salido solo verdad?- Rosetta comenzó a caminar de vuelta por donde había llegado, adentrándose en el parque, sin soltar la mano de Charanko. Su cabello negro ahora no ondeaba, era pesado y caía por su espalda, pero aún así desprendía destellos rojizos con la luz del sol.
-No, mis padres no quieren que salga solo de casa, dicen que es peligroso... De hecho mi mamá ocupa su descanso del trabajo para recogerme de la escuela y llevarme a casa, pero no puede quedarse conmigo.- Ahora el mundo que había parecido frío y gris recuperaba sus colores; las hojas de los árboles eran de un verde vibrante, el pasto también, el cielo era azúl celeste y las nubes blancas como la nieve... y el calor era intenso... ¿Cómo no lo había sentido antes?
-Si, supongo que es normal... Mi abuelo tiene un dojo de artes marciales y atiende a sus alumnos a todas horas, así que no puede estarme recogiendo de la escuela, sobre todo porque me quedo un poco más tarde por mis actividades del club. Pero desde que regreso con Garou creo que se siente un poco más confiado porque no voy sola.-
-Oye Rosetta, ¿hasta cuando vas a sujetarle la mano al niño?- Charanko escuchó la pregunta de Garou a su espalda, se había concentrado tanto en la niña y el camino que recorrían que había olvidado al segundo niño.
-Hasta que lleguemos a su casa Garou, quiero que se sienta en confianza.- Respondió Rosetta volteando hacia atrás, Garou solo hizo un sonido de reproche y continuó caminando tras ellos. Charanko lo volteó a ver, no tenía muchos amigos y su relación con su hermano no era muy cercana, no entendía por qué alguien como Garou permanecía cerca de Rosetta aunque estuviera fastidiado. Ahora también sentía envidia y tristeza, él también quería un amigo así. "Jamás conseguirás chicas", repitió su mente... Garou parecía tener una chica... Tenía a Rosetta. Tal vez eso era lo que su hermano buscaba, alguien con quien quisiera estar, incluso cuando estuviera molesto. Garou tenía a Rosetta... Rosetta tenía a Garou.
-¿Cómo...?- Charanko inició la pregunta, pero sintió muchísima vergüenza al darse cuenta de lo que iba a preguntar. Rosetta volteó a verlo por un momento sin dejar de caminar ni soltar su mano. Al verla, Charanko bajó la mirada sonrojado.
-¿Cómo qué?- Preguntó Rosetta. Garou permaneció en silencio, solo sus pasos se escuchaban detrás de los niños. Charanko se detuvo y soltó la mano de Rosetta de golpe, luego inspiró fuertemente y gritó.
-¡¿Cómo consigo chicas?!- Rosetta y Garou lo miraron sorprendidos y sin saber qué responder, de repente todo se había vuelto confuso. Charanko volteó a ver a Garou con furia y lo agarró de la playera para agitarlo violentamente. -¿Por qué pareces ser tan cercano a una chica? ¿Cómo lo hiciste? ¡¿Por qué?!- Rosetta permanecía sorprendida en su lugar sin moverse, Garou gritaba mientras era agitado por Charanko y trataba de librarse de su agarre y Charanko no dejaba de gritar. Después de unos segundos, Garou, espantado, logró empujar a Charanko y propinarle un buen puñetazo en la cara que lo tiró de sentón en el piso.
-¡¿Cómo que chicas?! ¡No puedes estar llorando un segundo y luego preguntar idioteces al siguiente! ¡Deja de hacer tonterías!- Garou le gritaba con los hombros tensos y la cara roja por el enojo, Charanko se sujetaba la mejilla golpeada, aún en el suelo.
-¡¿Pero por qué acompañas a la niña aunque puedan regañarlos, cómo lograste eso?!- Gritó Charanko desde el piso.
-¿Pero de qué hablas? ¡Estas tonto! ¡Solo somos compañeros en el dojo de su abuelo, mis padres y su abuelo nos ordenaron hacer el recorrido juntos para no estar solos! ¡No sé en qué piensas, solo estamos obligados a esto!- Respondió Garou, gritando tambien. Rosetta solo miraba sorprendida y divertida como transcurría la conversación entre los dos niños; no iba a interferir en esta escena, era demasiado gracioso y ella apenas podía aguantarse la risa para no interrumpirlos. Era bueno saber que el niño Charanko ya se sentía mejor, ver como él y Garou se gritaban era mucho mejor que tenerlo llorando todo el camino.
-¡Entonces si entreno artes marciales podré conseguir chicas!- Respondió Charanko parándose emocionado.
-¿Por qué sigues hablando de chicas? Las artes marciales no tienen nada que ver con chicas...- Garou se había cruzado de brazos de nuevo y trataba de darle la espalda a Charanko, aunque en realidad nunca terminó de voltearse porque veía de reojo a Rosetta que ahora se tapaba la boca, haciéndo un esfuerzo sobrehumano para no reír.
-Pero tú estas cerca de Rosetta porque practicas artes marciales con ella... tal vez yo encuentre a alguna chica... además lo acabo de recordar, los héroes de la televisión, esos que saben pelear y todo, siempre consiguen chicas y tienen muchas admiradoras alrededor. ¡Los tipos rudos nunca están solos!- Garou volteó a verlo con asco y le pellizcó la mejilla golpeada a Charanko, que comenzó a gemir de dolor al instante.
-No hay nada peor que los héroes, no hacen nada y consiguen todo sin esforzarse... Pero tienes razón, si quieres ser popular puedes aprender a pelear o lo que quieras y...- Las carcajadas de Rosetta interrumpieron lo que Garou decía, la niña se encontraba riendo en el piso, rodando de un lado a otro como una loca, toda la plática de los dos niños simplemente había sido demasiado. Garou respiró profundamente y soltó a Charanko para seguir por el camino que habían recorrido hasta hace poco, dejando atrás a Charanko y a Rosetta que aún se arrastraba entre carcajadas y finalmente los llamó. -¿No piensan venir? Pensé que era super importante eso de regresar al niño a su casa y apenas vamos a medio camino.- Garou siguió caminando.
Rosetta respiró profundamente y se levantó de un salto, sorprendiendo a Charanko. -Garou tiene razón, hace poco llorabas sin parar porque estabas perdido, deberíamos dejarte en tu casa pronto para que tus padres no se preocupen... Si quieres te dejo una tarjeta con la información del dojo del abuelo, puedes discutirlo con tus padres si estás interesado. No sé si puedas conseguir chicas con eso, pero al menos no estarás solo.- Rosetta volvió a tenderle la mano, Charanko la tomó y ambos corrieron para alcanzar a Garou. No se volvieron a soltar en todo el recorrido de camino a casa del niño perdido. Diez años después de ese día, en el presente, Charanko veía el mismo parque donde había conocido a sus dos compañeros de entrenamiento años atrás; ahora Garou era un delincuente y Rosetta trataba de averiguar cómo iba a manejar su vida después de una larga ausencia y todas las noticias que había recibido en solo un par de días ¿Cómo habían llegado a eso? El único que jamás se tomó seriamente el entrenamiento era el único discípulo en la actualidad y los dos mejores se habían marchado. Charanko había tomado el camión que iba desde el dojo hasta ese parque y ahora cruzaba la calle, iría a la pastelería que se encontraba del otro lado, cerca de la unidad habitacional donde aún vivían sus padres; hace un año y medio, después de la partida de Rosetta, había decidido vivir en el dojo junto a Garou para olvidar el rechazo entrenando junto a su amigo, o al menos quien él creía que era su amigo.
El atardecer comenzaba a caer y se asomaba por entre las nubes que abrían huecos para dejar pasar la poca luz que quedaba; el cielo se había nublado parcialmente, pero no llovía ¿Rosetta habría logrado hacer al menos la primera entrevista? Se suponía que tenía dos, pero la segunda debió cancelarse completamente por el ataque de los marinos. Seguramente también le caería bien el pastel de fresa que Charanko pensaba comprar. Las cosas no podían volver a ser lo que eran... pero el muchacho aún podía escuchar las voces infantiles de los tres niños que se conocieron en el parque, se volvieron compañeros de entrenamiento y pasaban las horas platicando de trivialidades y tonterías. No podían volver al pasado; el rechazo de Rosetta no se borraría, el corazón de Charanko no se arreglaría, Garou no volvería al dojo; pero al final, Rosetta solo había sido honesta con sus sentimientos y había partido a su viaje tratando de abrirse camino en la vida de la forma en que deseaba; de cierta forma, Garou había hecho exactamente lo mismo. Solo Charanko se había quedado atrás haciendo las cosas a medias, entrenando sin querer entrenar, solo para conseguir chicas que no se le acercarían porque él tampoco daría un paso hacia ellas. Él solo se había dejado arrastrar por la vida y se había quedado atrás, pero no era culpa de Rosetta ni de Garou y estaba inmensamente agradecido con el maestro Bang por mantenerlo a su lado, aunque fuera el peor discipulo que pudiera tener. Y así, Charanko lo decidió, compraría un pastel de mango además del pastel de fresa, daría un paso adelante y trataría de apoyar a Rosetta como discípulo del maestro Bang... y como su amigo.
Cuando Charanko volvió de la pastelería, Rosetta ya estaba en casa; el sol se ocultaba lentamente en el horizonte despidiendo los últimos rayos de luz naranja de ese día. Había llegado más temprano de lo planeado, era obvio que la segunda entrevista de la chica se habría cancelado por el ataque de los marinos, pero Charanko había olvidado ese punto mientras compraba los pasteles para recibir al maestro y su nieta en casa; por un rato pensó que tendría el dojo para sí mismo por un tiempo más antes de que ambos volvieran. Cuando Charanko entro al dojo y se dirigió a la cocina para dejar los pasteles en el refrigerador, vio la ventana de la habitación de la chica que se encontraba a un par de kilómetros montaña arriba y que daba directamente a la ventana de la cocina; estaba suficientemente lejos como para que no se pudiera ver el interior debido a las cortinas, incluso con la montaña en penumbras y la habitación iluminada, pero aún así podía verse la luz que indicaba que había alguien ahí. Charanko había tratado a Rosetta de forma muy fría desde que había vuelto, pero ella lo trataba con la camaradería de siempre, incluso se mostraba condescendiente, con esa actitud de hermana mayor que sabe que su hermanito solo se encuentra haciendo berrinches y que se le pasará tarde o temprano. Y él llevaba tiempo pensando que el asunto de la propuesta de matrimonio fue una locura juvenil que había sacado de proporción, pero era tan difícil de aceptar.
La luz de la habitación se apagó y Rosetta comenzó a bajar hacia el dojo, Charanko se había quedado pensando mientras veía la habitación de la chica, a decir verdad ya no tenía los mismos sentimientos por ella, no sentía la locura que había tenido un par de años atrás, antes de que ella se marchara, pero aún así era tan difícil soltar todo...
-Ya volviste Charanko, cuando llegué no había nadie, así que me preocupé un poco... La verdad no me acostumbro a que el dojo esté vacío, mientras estuve aquí siempre había alumnos entrenando y limpiando y haciendo todo. ¿A dónde fuiste?- Rosetta se asomaba por la ventana de la cocina como había hecho en la mañana, apoyada en sus brazos y viendo a Charanko con los últimos rayos del sol cayendo sobre su espalda, haciendo una sombra cada vez más profunda en su rostro que resaltaba el brillo ámbar de sus ojos.
-Fui por pastel, compré de fresa y de mango ¿Quieres?-
-Si, por favor. ¿Oye y a qué hora vuelve el abuelo? Según los noticieros ya terminó la emergencia de los marinos, ¿no debería volver a casa pronto? ¿O cómo funciona todo eso de la Asociación?-
-Pues creo que sí debería volver pronto, de todas formas no lo enviaron a pelear. Al parecer un sujeto llamado Saitama se encargó del Rey del Mar... aunque el androide Genos resultó herido en esa batalla.-
-¡¿Qué?! ¡¿Saitama y Genos?!- La chica se levantó de un salto, espantando a Charanko que casi tira los pasteles que volvía a sacar del refrigerador.
-S-si... Espera ¿De dónde los conoces tú? Saitama es un don nadie y Genos no tiene nada que ver con la música, ¿por qué tendrías que conocerlos?-
-Oh... no te conté, cuando recién llegué a ciudad Z un chamaco me quiso robar la guitarra mientras descansaba en un parque, pero Saitama la recuperó para mí... Y después de eso me ofreció su casa para quedarme ahí un par de días más en lo que preparaba mi regreso.-
Charanko se había puesto evidentemente incómodo ante la historia de Rosetta. -¡Si ya habías llegado a ciudad Z por qué no solo volaste hacía acá! ¡No necesitabas pasar noches en la casa de un HOMBRE EXTRAÑO!-
-Calma, calma... No digas cosas que Garou diría... es un poco incómodo.- Rosetta había tratado de hacer ademanes tranquilizadores con las manos para calmar a Charanko, pero terminó riendo por pensar que Garou la regañaría de esa misma forma si se hubiera enterado de la oferta de alojamiento de Saitama. -Ya sabes que no quiero utilizar mis habilidades solo así porque sí, de hecho iba a quedarme en alguno de los edificios abandonados para alojarme gratis y tomar el autobús de vuelta a la mañana siguiente, pero me encontré a Saitama y... ahhh… Dijo que era muy peligroso para una joven como yo estar durmiendo sola en lugares abandonados y así... entonces... era más seguro que pasara la noche en su casa... ¡No intentó nada raro, no pongas esa cara! y... es que como agradecimiento le compré la cena, una muy lujosa por cierto, entonces dijo que después de mis atenciones solo no podía dejarme vagar sola en las noches en un lugar tan peligroso y desconocido ¿sabes? Fue muy amable.-
Charanko no se sentía cómodo con la historia de Rosetta y había algo que definitivamente no encajaba. El Saitama que Charanko había conocido era un tipo... normal, soso, plano de personalidad, sin matices que llamaran la atención; incluso él, siendo la vergüenza de las artes marciales llamaba la atención por su brillante cabello alborotado, pero Saitama ni tenía eso y además su traje era simplemente ridículo... Pero según la historia de Rosetta, Saitama era un gallardo príncipe encantador que salva a las damiselas en peligro y galantemente... ¿Les ofrece su casa para pasar la noche? Y lo peor es que esa imagen incluía un guiño coqueto y un brillo de su blanca dentadura cuando se asoma por su adorable sonrisa... Ese NO era Saitama. Charanko ya no sabía si molestarse o asquearse por la imagen mental que Rosetta le había dado de Saitama. -Solo... no le digas a tu abuelo de eso ¿si? De verdad se presta a MUCHAS malas interpretaciones... ¿Dijiste un par de días? ¡¿Por qué tendrías que quedarte en su casa un par de días si podías tomar el autobús al día siguiente?!-
-Esa es otra historia divertida... Verás, a la mañana siguiente salía de su apartamento para comprar algo y preparar el desayuno a modo de agradecimiento...-
-¡¿Prepararle el desayuno?! ¡¿Qué rayos hicieron en la noche...?! ¡¿Por qué puedes estar una noche con un completo extraño y tener ganas de "prepararle el desayuno a modo de agradecimiento" pero no casarte conmigo?! No pensé que serías esa clase de chica...-
-¡Una cosa no tiene nada que ver con la otra Charanko! Además no hicimos nada, yo pasé toda la noche en mi bolsa de dormir... Solo... Tal vez su oferta de pasar la noche en su departamento fue... un poquito obligada de mi parte para estar en un lugar seguro gratis... y tal vez él no lo ofreció en realidad... y tal vez por eso me sentía obligada a darle algo como agradecimiento...-
El rostro de Charanko, que se había tornado blanco y calavérico por el asunto del desayuno, ahora recuperaba un poco de su compostura, aunque el color no volvía completamente a sus mejillas. -Si, eso suena un poco más realista. Está bien, continúa.-
-Pues como te decía, iba saliendo ¡Y entonces Genos me atacó así de la nada! ¡Como un maldito loco!-
-¿Qué habrías hecho tú si vieras a un extraño salir de repente del dojo cuando sabes que está vacío y cerrado?-
-¿Darle la bienvenida, preguntarle a quién busca e invitarlo a pasar...? ¡Modales básicos Charanko! De otra forma solo espantaríamos a potenciales discípulos y el dojo no se puede pagar sólo.-
Charanko mantuvo su expresión calavérica ante la respuesta de Rosetta, había olvidado que la lógica de la chica era... cuestionable -Está bien, continúa.-
-Pues estuvimos todo el día peleando, el tipo era muy duro, tuve que usar mis poderes para mantenerlo a raya y evitar que me calcinara viva, ¿sabes? Ese tipo puede lanzar rayos de plasma muy rudos, así como yiiiiiiii-FUUUUUUUUUUUUU-ghhhhhhhhh ¡Jamás había visto nada así! Bueno, tal vez en la tele, en ese programa que le gustaba mucho a Garou ¿Recuerdas? Ese del héroe, donde había un monstruo que lanzaba rayos por la boca y todo ardía en llamas. Pues algo así era y tuve que usar mis habilidades para desviar el rayo y evitar que me quemara.-
-Espera... entonces... ¿tú causaste la ola de calor de hace unos días?-
-¿Qué? ¿Ola de calor?- Ahora era el rostro de Rosetta el que se volvía calavérico y frustrado. -No me digas que afectamos tanto el ambiente de la ciudad... De verdad yo estaba tratando de limitarme, pero cada vez el tipo empujaba más y yo tenía que empujar más y te juro que tenía todo controlado, pero si no hubiera elevado la temperatura como lo hice, Genos me habría matado. A temperatura ambiente su cuerpo funcionaba demasiado bien y era tan rápido y fuerte... tuve que aumentar la temperatura para que comenzara a fallar aunque fuera un poco... sé que algunas de sus partes se derritieron y sus pistones y sus motores ya no funcionaban con suficiente precisión... pude oír algunos reventar... pero era necesario para obligarlo a bajar el ritmo y cansarse más... nuestra pelea pudo haber durado días...- Rosetta se había sujetado la cabeza mientras escupía excusas y Charanko podía ver cómo la letanía salía de su boca, llena de preocupación y temor. Ella odiaba pelear, odiaba tener sus habilidades y odiaba más verse obligada a usarlas, ella solo quería ser músico y estar junto a su familia, que en este momento eran Bang y Charanko y ahora se entera de que, sin querer, había cambiado todo el clima. -¡Le pido perdón a los osos polares por destruir sus casas en el polo norte por mis peleas tontas!-
-Cálmate... No creo que hayas dañado a los osos polares... ¿Y entonces por qué no volviste en cuanto acabó tu pelea con Genos?-
-Pues ya era muy noche cuando terminamos y pudimos explicarnos las cosas... así que para compensar el malentendido me ofrecí a cocinar la cena... y más o menos volví a obligar a Saitama a que me recibiera una noche más para preparar la cena y todo y terminé volviendo al día siguiente.-
-Entonces Saitama y Genos solo fueron tus víctimas.-
-Sí, algo así... oye dame pastel- Rosetta entró a la cocina trepando por la ventana al recordar que Charanko había traído pastel y que descansaba en la mesa, esperando a ser comido. Charanko sacó de su caja el primer pastel que alcanzó, cortó un pedazo que sirvió en un plato y se lo extendió a Rosetta que se había sentado felizmente del otro lado de la mesa. -¿Entonces me decías que Saitama derrotó al Rey del Mar y que Genos salió herido...?-
-Ah si, Saitama al parecer es muy fuerte aunque parezca un tipo regular, el maestro Bang le tiene mucho respeto ¿te imaginas?-
-El abuelo respeta a todos, no sé por qué te sorprende.-
Charanko puso agua y café en la cafetera, suficiente para tres tazas, esperaba que el maestro Bang volviera antes de que estuviera listo. -No lo respeta como persona... bueno sí, pero no me refiero a eso, lo respeta como peleador.-
-Ah... ya, entonces de verdad debe ser muy fuerte ¿Y te enteraste que tan mal quedó Genos?-
-Muy mal al parecer, vi el noticiero vespertino de la pastelería y decían que el cuerpo de Genos se había desintegrado casi por completo por el escupitajo ácido del Rey del Mar; él sacrificó su cuerpo para proteger a una niña en el refugio de civiles.-
-¡Qué mal! ¿Pero sobrevivió, no?-
-Bueno, sí... y es que además es un robot, así que solo deben cambiarle las piezas y ya.-
-¡No seas tan insensible Charanko! El muchacho sigue siendo humano aunque todo su cuerpo esté hecho de tornillos, debe ser muy frustrante para él que tengan que volverlo a componer por completo ¡Y además debió sentir muchísimo dolor! Sigue siendo su cuerpo lo que perdió... Debería visitarlos mañana...-
-No me llames insensible, fuiste tú la que los obligó a soportarte por dos noches siendo una completa desconocida... si vas a verlos deberías llevarles un regalo.-
-¿Qué será bueno...? ¿Qué les gusta a ellos Charanko?- La chica le preguntó con la boca llena del pastel que se había engullido un segundo antes. Charanko la veía con un toque de fastidio, no había cambiado nada en el año y medio que se fue ¿Por qué se había enamorado de ella en primer lugar? ¿Por qué no buscó a una chica mas sensible y atenta...? Tal vez solo había sido muy inmaduro...
-Pues no sé que les gusta, tampoco es como si fuéramos amigos... piensa en eso tú misma y ve a presentar tus respetos.-
En ese momento se escuchó como la puerta del dojo se deslizaba, los dos muchachos se levantaron para darle la bienvenida a Bang, que entraba lentamente, un poco encorvado y estirando su cuello. -Esos muchachos de la Asociación de Héroes siempre le están causando problemas a un anciano como yo...-
-Maestro, bienvenido, siéntese en la cocina y coma un poco de pastel con café.-
-Si, gracias Charanko… Rosetta, volviste temprano, me alegro, al parecer la situación se puso un poco complicada en ciudad I también.-
-Bienvenido abuelo, si... volví volando como me dijiste...-
Bang la observó inquisitivamente, él conocía muy bien a su nieta y sabía lo que hacía cuando mentía... y era justamente decir "como me dijiste". Rosetta nunca se caracterizó por ser precisamente obediente. -Peleaste...-
-Si... no pude evitarlo, los monstruos iban a destruir el edificio y mucha gente no había escapado porque tenían mucho trabajo importante que no podían dejar esperar y...-
-¡Debiste dejar que los otros héroes se encargaran de eso!-
-Si... Pero ya estaban muy cansados y mal heridos y decidí ayudar un poquito.- La chica le sonrió tímidamente, tratando de evitar un regaño, pero Bang no dejaba de verla molesto. Rosetta no entendía por qué a su abuelo le molestaba que ella prestara ayuda, nunca había sido así cuando era pequeña. -¿Qué ocurre abuelo?-
-Rosetta… No quiero que te involucres con la Asociación de Héroes. Fuiste muy clara hace unos años cuando dijiste que querías dedicarte a la música, que no usarías tus poderes mas que para emergencias y eso está muy bien, pero si llamas la atención de la Asociación con tus habilidades... la verdad es que nadie podrá ayudarte, ni siquiera yo...-
-¿Por qué tendrías que ayudarme si llamo la atención de la Asociación abuelo? ¿Qué podrían hacer?-
-No lo sé Rosetta… Tienen contactos con gente muy poderosa, con mucho dinero e influencia y no sé que podrían llegar a hacer. Espero que no te hayan visto volar o pelear o... nada que les parezca útil. Ya fue suficiente con la pelea que tuviste con el señor Genos hace unos días.-
-¡Espera espera espera! Alto ahí y retrocede. ¿Cómo sabes lo de Genos?- Rosetta había planeado no decirle nada a su abuelo acerca del incidente con Saitama y Genos y se espantó enormemente al darse cuenta de que el anciano ya lo sabía.
-La Asociación se dio cuenta de que la ola de calor la provocaste al pelear contra el señor Genos, vinieron a preguntarme si tenías algo que ver con nosotros porque relacionaron tus movimientos con el estilo del puño de agua que rompe rocas... Les dije que no tenías nada que ver con esta escuela y que si conocías el estilo, tal vez serías una aprendiz de algún ex alumno... Pero te han buscado desde entonces... Espero que no te hayan notado esta vez, parecían muy interesados en reclutarte... Me gustaría decirte que librarte de ellos será tan fácil como rechazarlos, pero dependiendo del interés que tengan en ti eso podría ser muy muy difícil.- El anciano suspiró y se sentó a la mesa de la cocina para comer el pedazo de pastel que Charanko había cortado para él mientras hablaba con Rosetta. El muchacho se había mantenido en silencio escuchando la conversación, ignoraba todo lo que sucedía en la Asociación y lo poco que sabía era lo que el maestro decidía contarle, así que se limitó a servir el café para los tres en silencio.
-Entonces espero no haber llamado la atención...- Rosetta se sirvió otro pedazo de pastel y se sentó a la mesa con los dos hombres, los tres comían en silencio mientras una lechuza ululaba en algún lugar de la montaña.
-Mañana le haré una visita a Genos y Saitama para ver cómo se encuentran después de la pelea del Rey del Mar.-
-Bien, llévales mis saludos. También diles que me gustaría recibir una visita de ellos aquí en la montaña, hay algo que me gustaría mostrarles.-
-Abuelo... había algo que quería decirte...- Bang levantó la vista de su pastel y miró a su nieta con curiosidad, aunque sin retirar la severidad que su rostro había tomado al enterarse de que ella había peleado contra los soldados marinos. -¿Me pasas tu número de teléfono? Así podremos comunicarnos en cualquier momento... Yo aún uso el que me regaló Charanko antes de irme, ha sido muy útil para manejar los trabajos que he tomado hasta ahora.- Rosetta volteó a ver a Charanko y se inclinó a manera de agradecimiento. -Pero me gustaría usarlo también para mantenerme en contacto contigo ahora que tienes uno.-
-Sí, por supuesto... tengo el número aquí... la verdad nunca me molesté en aprenderlo.- Bang sacó un pedazo de papel de su bolsillo y se lo entregó a Rosetta, que lo tomó y copió el número escrito en su teléfono.
Al día siguiente, Rosetta se preparó desde temprano para visitar a Saitama; primero pasaría al centro de ciudad Z para comprar pastelillos o galletas o cualquier bocadillo apetitoso que pudiera encontrar y después pasaría el resto del día buscando el apartamento de Saitama. Sabía que se encontraba en la zona abandonada, al otro lado de la ciudad, y que, enfrente del edificio donde el calvo vivía, tenía que haber otro edificio con un agujero enorme, el que ella y Genos habían hecho durante su pelea; de ahí en fuera no recordaba el lugar exacto donde se encontraba, la memoria de Rosetta nunca se caracterizó por ser la mejor.
La chica salió de su casa antes del medio día para tener suficiente tiempo para buscar; Charanko y el abuelo Bang la despidieron en la entrada principal del dojo mientras ella corría escaleras abajo. A diferencia de la noche anterior, la mañana de aquel día despuntaba brillante y optimista, sin una sola nube de tormenta en el horizonte; en ciudad I, J y K las remodelaciones habían comenzado y muchas empresas tuvieron que cerrar temporalmente para permitir que los edificios recibieran el mantenimiento adecuado. Cuando uno lo pensaba detenidamente, era evidente que la reciente crisis económica era, en gran medida, debida a los recurrentes ataques de monstruos que obligaban a las grandes corporaciones a detener las labores de sus trabajadores en pos de la seguridad y, últimamente, esos incidentes iban a la alza. Rosetta iba pensando acerca de esto en el camión, a la vez que se alegraba de que por fin había logrado conversar un poco con Charanko sin que él la rechazara completamente. Tal vez en los próximos días podrían sentarse tranquilamente y platicar acerca de lo que sucedió con su propuesta de matrimonio, o tal vez a lo mejor no, presionar las cosas tampoco parecía una buena idea.
El brillo del sol acompañó a Rosetta durante todo el trayecto hacia el centro y luego hacia la zona abandonada de ciudad Z. La chica caminó por calles y más calles y solo veía escombros, basura y una que otra rata; dio vueltas y vueltas, buscando el edificio con el cráter que quedó después de su aterrizaje nada planeado y entonces encontró la tienda donde se había topado con Saitama la primera vez, y entró corriendo. -Disculpe señorita... hola- La cajera, una mujer en sus 50 con demasiado maquillaje en la cara y el cabello teñido del rojo más artificial posible sujetado a modo de coleta, levantó su vista de la revista de chismes que leía para mirar a Rosetta con indiferencia. -Hola... me preguntaba si usted conocerá a un hombre calvo, de más o menos esta altura- Rosetta estiró una mano por encima de su cabeza para mostrarle a la señora la altura aproximada que ella recordaba que Saitama tenía.
-¿Eh?- Fue la única respuesta de la cajera mientras desenvolvía un chicle y se lo metía a la boca con la misma emoción que había mostrado antes.
-Ammm… si... como le decía es calvo y a veces anda con un traje amarillo muy llamativo... ¡Y guantes rojos! así como de cocina y una capa blanca. ¿Ya le dije que es calvo?- La chica trataba de explicarle a la señora la vestimenta de Saitama con muchos gestos incomprensibles de sus manos, pero la señora no parecía entender nada de lo que decía.
-¿A quién le llamas calvo?- Saitama había entrado a la tienda con su sudadera de "Oppai", pantalones cortos rojos y chanclas; cuando entró a la tienda trató de ignorar la explicación de la chica rara que jugaba a ser mimo con la cajera, pero cuando escuchó la descripción de su traje seguida de la palabra "calvo" tuvo que interferir.
-¡Saitama! Que gusto encontrarte, vine de visita porque supe que tú y Genos lucharon contra el Rey del Mar y no supe donde encontrar a Genos, así que vine a buscarte a ti primero...- Saitama veía a la chica fingiendo que le prestaba atención, aunque por dentro empezaba a fastidiarse un poco por que ella simplemente parecía que iba a seguir hablando y hablando y hablando... Y entonces lo recordó. Al principio no la había reconocido, de hecho llevaba un tiempo sin pensar en ella, pero fue la chica ¿Cómo se llamaba...? La que cocinaba bien y no se callaba... y sabía sonsacarle favores gratis... Tenía que huir antes de que pudiera pedirle algo. -... Y ahora resulta que te encontré aquí, debió ser el destino ¿no?- Saitama se dio media vuelta y comenzó a salir de la tienda sin decir nada. -¡Espera Saitama! Traigo pastelillos y galletas para ustedes dos-
-¿En serio?-
De alguna forma, ambos terminaron de nuevo en el apartamento de Saitama, los dos sentados frente a frente en la mesa con los pastelillos en medio. Saitama solo veía a Rosetta, que no paraba de mirar todo a su alrededor como si fuera la primera vez que entraba. -Entonces ¿por qué viniste?- Comenzó Saitama, harto del silencio incómodo que siempre aparecía cuando se encontraba con algún conocido indeseable.
-Oh si, me enteré de que pelearon contra el Rey del Mar y escuché que lo venciste de un golpe, pero que Genos resultó gravemente herido ¿Dónde puedo encontrarlo? Me gustaría darle un pastelillo personalmente para desearle una pronta recuperación.-
-Genos se encuentra en el laboratorio donde lo reparan. No creo que debas preocuparte mucho de su recuperación ya que es mayoritariamente un robot y sólo necesita que le cambien algunas piezas, tal vez vuelva mañana o en dos o tres días, no creo que sus reparaciones tomen más de una semana.-
-Entiendo, ¿y tú cómo te encuentras? ¿Cómo fue que venciste de un golpe a un monstruo que derrotó a tantos héroes por sí mismo?-
-Bueno...- Saitama tomó la caja de pastelillos, la abrió y se sirvió un pastel de chocolate emperador con una enorme fresa encima; se veía bastante lujoso, habrá salido muy caro, él jamás se daría ese tipo de lujos en un día cualquiera. - En realidad no era tan fuerte...- Rosetta apoyó sus codos sobre la mesa y luego su cabeza sobre sus manos mientras observaba intrigada la forma en la que Saitama comía su pastel, él parecía no prestarle atención.
-Mi abuelo dice que eres muy muy fuerte y te tiene mucho respeto... viéndote así nada más es difícil imaginarlo.-
-¿Por qué tu abuelo se compararía conmigo?-
-Pensé que ya lo conocías...-
-¿Quién es tu abuelo?-
-Oh, cierto. Supongo que nunca te lo dije, mi abuelo es Bang del puño de agua que rompe rocas.-
-Oh, ya, eres la nieta del viejo.- Saitama hablaba con la boca llena sin importarle que sus palabras fueran casi inentendibles, pero la chica supo perfectamente lo que decía y estalló en carcajadas al escuchar que alguien llamara viejo a su abuelo, hace mucho tiempo que no sucedía. Saitama se sintió fastidiado por el escándalo de la chica. -¿Qué es tan gracioso?-
-Deberías tragar antes de hablar o vas a escupir todo el pastel...- Dijo la chica secándose las lágrimas que le habían salido de la risa, Saitama seguía viéndola con enojo y metiéndose pastel en la boca. Entonces un grito gutural tronó en el pequeño departamento espantando a Saitama, que casi se comenzó a ahogar de la sorpresa; ignorando el hecho de que el calvo se llevaba las manos a la garganta y comenzaba a patalear en su lucha por respirar, Rosetta se levantó de la mesa y le dio la espalda para contestar su teléfono celular, al parecer su tono del mes era una canción de metal pesado a todo volumen. -Si, ¿Bueno...? Sí... tuvimos una entrevista ayer... sí... ¿Quieren verme de nuevo? ¿Justo ahora?- La chica volteo a ver con urgencia a Saitama que ya había logrado tragar el pedazo de pastel que lo trató de asfixiar segundos antes y tapó el micrófono de su teléfono. - ¡Saitama! ¿Cómo puedo llegar a ciudad I rápido?-
-¿Ciudad I? En tren...-
-Pero las líneas de tren fueron destruidas por los marinos y aún no las arreglan.-
-Ahh… A unos 20 minutos de aquí hay una central de camiones, si las carreteras se encuentran en buen estado podrás llegar en... 5 horas, ahora son las ahhh… 3. Llegarías como a las 8.-
-¡Gracias!- Rosetta le dio la espalda de nuevo y siguió la plática con su teléfono. -Ah... me encuentro en ciudad Z, me temo que llegaría cerca de las 8 de la noche y preferiría que nos encontráramos mañana temprano para tener tiempo de volver a casa a una hora decente. ¿Qué me traerán de vuelta? ¿En serio...? Ummm…. ¡Está bien! los veo en la noche.- Rosetta colgó la llamada y se estiró felizmente en medio de la sala mientras Saitama tomaba otro pastel de la caja.
-¿Pasó algo bueno?-
-¡Me llamaron de la agencia con la que tuve una entrevista ayer! Creo que les deje una muy buena impresión porque quieren que vaya ahora mismo para platicar de mi futuro como músico.-
-¡Oh, eso es muy bueno! Entonces supongo que ya te vas...-
-¡Si! Muchas gracias por recibirme el día de hoy, me retiro por ahora... ¿Puedes darme un mapa para llegar a la estación de camiones?. -Saitama se apresuró a dibujar un croquis con las instrucciones para llegar, aunque el resultado final no fue mejor que un dibujo hecho por un niño de 5 años a Rosetta no pareció importarle. - ¡Ah, y recuerda guardarle postres a Genos para cuando vuelva! Y antes de que se me olvide, mi abuelo los invita a la montaña cualquier día que quieran, ustedes solo lleguen, serán bienvenidos.-
-¿Para qué?-
-Pues no sé, algo divertido... supongo. Solo vengan, me aseguraré de que haya mas postres para ustedes.-
-Está bien- Una vez que la chica salió del apartamento, Saitama la despidió con una sonrisa irónica y se apresuró a cerrar la puerta. Al menos no se había quedado por mucho tiempo... y había llevado postres, muy buenos postres por cierto. Ojala Genos vuelva antes de que se acaben, y además, le ofrecían más postres en casa de Bang, tal vez no sea mala idea ir. Saitama encendió la televisión y continuó sacando pastelillos de la caja en lo que esperaba a Genos.
Cerca de las 9 de la noche, Rosetta llegó al edificio donde se había llevado a cabo la entrevista del día anterior. Una recepcionista la esperaba específicamente a ella y la llevó a una oficina en el último piso del edificio. - La esperan aquí señorita, por favor pase.- Rosetta estaba sorprendida por las atenciones que había recibido, debió causar una muy buena impresión el día anterior. A diferencia de la apariencia plana del pasillo que tuvo que recorrer desde el elevador, la oficina parecía una suite de lujo en un hotel 5 estrellas, aunque sin cama; la alfombra de marrón oscuro contrastaba elegantemente con un juego de sillones color crema con bordados de oro y terminaciones en madera que rodeaban una pequeña mesa de centro con bordes de madera, adornados con filigrana tallada y una estrella de cristal en el centro, casi cubierta por un florero de curvas atrevidas ataviado por claveles rojos. En el fondo, un enorme ventanal se encontraba enmarcado por largas cortinas de terciopelo rojo delineadas con mechones de hilo dorado y la luz que iluminaba la habitación provenía de dos enormes candelabros con cristales colgantes a modo de cascada, que dejaban escapar chispas de luz multicolor con el movimiento de cada cristal. Y en el centro de la habitación, vestido con un pulcro traje blanco y una playera azul pastel, se encontraba un hombre delgado y alto de cabello azul que le llegaba hasta los hombros; el hombre ignoró la presencia de Rosetta mientras bebía té de una taza de porcelana blanca como su traje. Parado detrás del hombre se encontraba el entrevistador que Rosetta había conocido el día anterior; el pobre hombre parecía un hámster espantado sin lugar para ocultarse. -Señorita Ruth, buenas noches, por favor siéntese. Que bueno que pudo venir aunque fuera tan tarde...- Dijo el entrevistador a modo de bienvenida sin ser capaz de ocultar su nerviosismo, señalando el sillón que se encontraba justo enfrente del hombre que bebía té.
-Eres El Guapo Enmascarado Dulce Máscara...- Mientras Rosetta lo pronunciaba no pudo evitar el fastidio que sintió al darse cuenta de que era un nombre terriblemente largo.
-En efecto.-
-¿Qué haces aquí? No trabajas para esta agencia... De hecho tienes tu propia agencia ¿no?-
-Si, así es... Disculpe.- El dulce enmascarado volteó al entrevistador chasqueando los dedos. -Creo que no debería ser tan descortés, ofrézcale a la señorita una taza de té.-
-Gracias, muero de sed.- Le dijo Rosetta al entrevistador con la expresión más dulce que pudo poner, tratando de contrarrestar la incomodidad que el dulce enmascarado causaba en la habitación.
-Vengo a ofrecerte un trato... escúchame con atención y piensa sobre lo que te voy a decir. Bueno, te lo digo como cortesía, la verdad no pienso que sea prudente de tu parte rechazar lo que voy a proponerte.- El entrevistador corrió desde la barra donde el té se calentaba hasta la mesa para posar la taza de Rosetta frente a ella, la chica permaneció en silencio esperando a que el enmascarado continuara. -Sabemos que has estado buscando trabajo como músico, también sabemos que en realidad no te está yendo muy bien, no eres lo que el público desea escuchar. Simplemente no tienes un estilo popular... Pero podemos ayudarte. No, shhh shhh… no digas nada hasta que haya terminado. La verdad, a mi no me gustan los artistas mediocres, en general no me gusta la gente mediocre y no te daría trabajo en mi agencia para nada; pero resulta que tienes una habilidad muy interesante que no tiene nada que ver con lo que estás tratando de hacer en este momento y eso nos interesa mucho. Lo que te estoy ofreciendo aquí y ahora es la oportunidad de debutar como cantante pop bajo nuestras condiciones. Podrás realizar tus canciones, te daremos publicidad y ayudaremos con el mercadeo de tus productos, organizaremos giras y nos encargaremos de ayudarte a... popularizar... un poco más tu tosco y burdo estilo. También te daremos clases de canto extra si es necesario...-
Rosetta esperó unos momentos para verificar que el dulce enmascarado no seguía hablando para preguntar -¿A quién más te refieres cuando dices nosotros?- ella lo veía tensa, la verdad no le agradaba la actitud del hombre y no quería beber ni un sorbo del té que le ofrecían.
-A la Asociación de Héroes.- Respondió el dulce enmascarado, tomando otro sorbo de té.
-¿Qué tienen que ver ellos con mi carrera como músico?-
-Tienen que ver por la forma en la que pagarías por nuestra ayuda. La verdad, nadie querría meter las manos por ti bajo ninguna circunstancia, pero nosotros te ayudaremos a cambio de que... debutes en el mundo de la música bajo una identidad anónima de héroe que nosotros te daremos; también usarás esa identidad anónima para luchar contra los monstruos que nosotros te indiquemos. Serás... algo similar a mí, una artista heroína que tendrá la doble función de apoyar en la seguridad del país y promover a la Asociación de Héroes en los medios de comunicación con tu... "talento".- El dulce enmascarado no se contenía a la hora de apuñalar el corazón de la joven. Con sus palabras había destrozado sus sueños y todos los años de entrenamiento musical que había llevado en secreto para llegar adonde estaba en ese momento... Si solo fuera un golpe de realidad tal vez no la molestaría tanto, pero se sentía ofendida. No solo le decían que era una incompetente, también le ofrecían una salida fácil a cambio de su alma, y ese hombre de blanco, de rostro impasible, que bebía té como si nada malo sucediera en el mundo... ese hombre era el mismísimo diablo.
-Me niego... No tengo nada de que hablar contigo ni con tus amigos.- Rosetta se levantó del sillón y caminó a la puerta.
-El dojo de Bang se mantiene en pie porque la Asociación cubre sus gastos a cambio de sus servicios como Héroe clase S...-
-¿Qué tiene que ver eso conmigo?- Rosetta se volvió furiosa para encarar al hombre que seguía bebiendo té a sorbos de una forma tan tranquila y pausada que era desesperante.
-Ustedes dos están relacionados, cualquier idiota con dos neuronas se da cuenta después de verte pelear.-
-¿Entonces me amenazas con el dojo?-
-No, nada de eso. No podemos tocar a Colmillo de Plata, es un activo demasiado valioso... Solo quería que supieras cuánto ayudamos a tu familia y qué tan confiables somos. El lugar sigue en pie sin un solo discípulo en el dojo y con ese inútil haragán viviendo de a gratis con el anciano, ¿no te habías preguntado cómo le hacía?... Pues ahora lo sabes.-
-Entonces te agradezco por la ayuda que le prestan al abuelo, pero ni yo ni mi carrera tenemos nada que ver con ese asunto y me retiro.-
-En tu caso particular... La verdad, eres demasiado peligrosa para andar por ahí suelta. Después de ver tu pelea contra Genos el otro día no pudimos concluir en otra cosa más que... en que eres un maldito monstruo y que tu única posibilidad de probar lo contrario es trabajando para nosotros. O estas a favor o estas en contra, no hay más, si me rechazas te daremos caza y ni tu abuelo podrá ayudarte. Tal vez él no te persiga, pero créeme cuando te digo que, por la recompensa que pondremos sobre tu cabeza, todos los que se encuentran afiliados a la Asociación te perseguirán... considera que también irán detrás de ti aquellos dos que son más fuertes que tu propio abuelo... ¿Crees que podrás con eso? ¿Qué podrás vivir eternamente oculta, como una inmunda cucaracha? Yo te lo estoy ofreciendo todo aquí y ahora, te ofrezco fama, fortuna, te ofrezco la oportunidad de vivir tu sueño y todo a cambio de algo que será pan comido para ti... ir y rostizar a aquellos que nosotros te digamos... y no será nada malo, claro que no, porque serán monstruos asquerosos que no merecen vivir en este mundo... Puedes retirarte ahora, pero dale tu respuesta al entrevistador mañana antes de las 5 de la tarde... no te lo pienses demasiado.-
Rosetta había escuchado al dulce enmascarado, tratando de controlar la ira que sentía con cada palabra que el hombre soltaba; la voz de ese hombre era más filosa que un puñal y su veneno le hacía temblar el corazón. Cuando el hombre la despidió, ella no volteó a verlo, no se despidió de vuelta, únicamente salió y cerró la puerta detrás de ella; tampoco escuchó a la recepcionista que le pedía que esperara dos minutos para que llegara la limusina que la llevaría a casa por parte de los ejecutivos. Rosetta solo salió del edificio y se adentró en la oscuridad de la noche.
