La noche era fría y húmeda, el olor del agua podía sentirse sin dificultad en el aire y el viento daba la sensación de que una tormenta caería en ciudad I de un momento a otro, pero no sucedió. Las nubes, escondidas en la oscuridad del firmamento, permanecían inmóviles, sin cambios, apenas soltando uno que otro relámpago que definía la silueta de alguna forma terrorífica en el firmamento como el rostro de un ogro o el costado de un dragón a punto de avalanzarse sobre la tierra. Y esas nubes tapaban las estrellas aquella noche, de forma que la oscuridad era cien veces más densa y pesada que en una noche despejada, y la falta de luz eléctrica en la ciudad solo aumentaba la penumbra que caía sobre el camino de la chica. Muy pocas lámparas de emergencia se habían colocado en las zonas más afectadas por el ataque de los marinos y el poco alumbrado público que permanecía intacto se encontraba en las afueras de ciudad I, colindando con ciudad H y F, lo cual estaba a kilómetros de distancia; si Rosetta se hubiera subido al tejado de algún edificio alto, tal vez habría visto el halo de luz proveniente de la zona intacta de ciudad I y las urbes colindantes, pero en su recorrido hacia la central de camiones se veía a sí misma atrapada en un laberinto de rascacielos en ruinas y pequeños edificios semi alumbrados que dejaban entrever siluetas sospechosas que no eran más que las sombras de las ruinas de aquello que fue el centro hace unos días. Y esas sombras de siluetas deformes que aparecían y desaparecían al son de las pulsaciones de las luces mal instaladas le recordaban ahora lo que quedaba de su ilusión como músico. Si las agencias no la apoyaban en su proyecto por cualquier razón que tuvieran estaba bien, incluso podría sentarse a negociar el enfoque de su música, o solo seguir con sus trabajos como cantante para eventos mientras se encargaba del dojo del abuelo. De cualquier forma no aceptaría la oferta del Dulce Enmascarado, no tras la ofensa que había recibido... ¿Cómo podían ofrecerle un futuro como músico si aceptaba ser héroe? Sobre todo cuando ni siquiera creían en ella como cantante o guitarrista y solo la veían como una máquina de matar monstruos. No, podrían interponerse en su camino, obligar a las agencias a rechazarla, incluso cuando fueran a aceptarla, pero no podrían solo cazarla como a los villanos... Son héroes, no mafiosos y por más difícil que pudieran hacerle la vida, no serían capaces de solo terminarla.
Cuando Charanko se enteró de la cita de Rosetta con la agencia de ciudad I quiso preparar una fiesta de felicitación para recibirla, pensando que volvería con la propuesta de un contrato musical. Anticipándose a las instrucciones del maestro Bang, el joven se apresuró a comprar comida y pasteles suficientes para armar la celebración; volvió apresurádamente, se colocó su mandil y comenzó a cocinar. El maestro Bang había permanecido en el dojo para entrenar junto a Charanko y realizar la limpieza; en la tarde, cuando supo de la repentina llamada de la agencia musical se alegró por la noticia y permitió que Charanko organizará la cena de media noche con la que recibirían a su nieta... Hasta que la música alegre de su teléfono celular comenzó a sonar, anunciando una llamada entrante de parte de la Asociación.
-¿Si, bueno?- Respondió Bang, sentado en el pasillo exterior de su dojo que asomaba al bosque bajo la montaña. A su lado había una mesa de madera pequeña, de patas cortas, donde descansaba una tetera y un vaso con té humeante y aromático que Bang había degustado tranquilamente mientras escuchaba los movimientos de Charanko en la cocina a pocos metros de él. El anciano dejaba caer sus pies descalzos sobre la tierra bajo el pasillo, donde se asomaban muchas rocas de tamaño mediano y uno que otro manojo de pasto, era su lugar favorito para tomar té y reposar la tarde desde hacía ya varios años.
-¿Colmillo de Plata Bang?- Respondió la voz rasposa de un hombre del otro lado del aparato.
-Si... ¿Sucede algo?- Aunque ya se había acostumbrado a las repentinas llamadas de la Asociación y a las inconveniencias de cargar siempre un teléfono celular (y es que solía sonar siempre en los momentos menos oportunos como cuando estaba en el baño o cuando trataba de escabullirse en silencio por la parte trasera del dojo para evitar los sermones de Charanko sobre la importancia de conseguir un horno de microondas para el dojo), seguía pareciéndole molesto que las personas dieran tantos rodeos a la hora de llamar, sobre todo cuando se trataba de una emergencia que usualmente requería de su inmediata intervención para prevenir muertes humanas.
-¡Bien! Buenas noches, llamo de parte de la Asociación para informarle que hemos encontrado al individuo denominado Ola de Calor...- El hombre hizo una pausa esperando alguna respuesta del anciano, pero solo escuchó el silencio mezclado con su respiración que no había sufrido ningún cambio al oir la noticia. -Como sabe, hemos estado buscando a este individuo por unos días y... dijo que no tenía nada que ver con usted y que posíblemente era un discípulo de algún ex-alumno, lo que explicaría por qué conoce el estilo sin estar usted enterado, pero la cuestión es que esta chica pelea muy bien, mucho mejor que varios de sus ex-alumnos y, créame cuando le digo esto, varios han venido para realizar el exámen de héroes y ninguno es tan impresionante...-
-Disculpe, no estoy entendiendo su punto, ¿me llamó para decirme que Ola de Calor pelea muy bien o para decirme mentiroso?- Bang dejó que un leve tono de reproche se escapara en su contestación para darle a entender al hombre que, de una forma u otra, estaba hablando de cosas que no necesitaba escuchar.
-Nada de eso, solo pensé que estaría preocupado ya que, de alguna manera, Ola de Calor también es seguidora de su disciplina y esto podría interesarle. El Dulce Enmascarado fue enviado el día de hoy para hablar con ella, trataremos de reclutarla a través de una agencia musical en donde ha dejado su curriculum y realizó un par de pruebas vocales. No es mala... pero sus composiciones musicales dejan mucho que desear. En fin, pensamos impulsar su carrera artística a cambio de que se una a la Asociación, ¿es un buen trato no? Y ustedes dos podrían conversar un poco al respecto... Cuando se conozcan, por supuesto, porque no se conocen...- Otra pausa incómoda para sondear la respuesta del anciano y nada. -En fin, ya que ambos son practicantes del mismo estilo de artes marciales podrían platicar y usted podría darle una cálida bienvenida a la Asociación.-
-Que raro, pensé que habían enviado al Dulce Enmascarado para eso.-
-El trabajo del Dulce Enmascarado, en este caso, se limita a reclutarla. Cuando ella acepte, se le ingresará directamente al rango S porque sus capacidades quedarían completamente desaprovechadas en clasificaciones inferiores; por supuesto, como cada nuevo miembro, se encontrará en la posición más baja del rango S.-
-Su posición en las clasificaciones no es asunto mío... ¿Es todo lo que tiene que decir?-
-Si, solo quería pedirle que nos ayude a darle una cálida bienvenida cuando acepte. Si hay alguna novedad se lo haré saber.-
Bang permaneció en silencio, no respondió ni se despidió del hombre al otro lado del teléfono y ese hombre tampoco esperaba una respuesta; inmediatamente después de acabar con su oración colgó el aparato y dejó a Bang con el bip bip de la línea que no tiene ningún lugar a donde ir. Bang colgó de su lado también, aún sentado en el pasillo exterior con los pies en la tierra y la luz del atardecer proyectando la sombra de su casa hacia el bosque que tenía enfrente. Soltó un suspiro y vio al cielo que comenzaba a pintarse con colores violetas, abriendo paso al azul marino de la noche; arriba en la montaña podían verse algunas estrellas salpicadas en el cielo, pero seguramente ciudad abajo no se vería nada aún, sobre todo con la exagerada iluminación que las urbes requerían. Tras tomar un par de respiraciones más, Bang se levantó y entró a la cocina. -Mala suerte Charanko, creo que Rosetta vendrá con malas noticias. Será mejor que dejemos la fiesta para otro día, ya se te ocurrirá algo que celebrar, igual le levantamos el ánimo.-
-¡¿Fue rechazada?! ¿Entonces para qué la citaron hasta ciudad I? ¿No bastaba con que la llamaran y ya?- Bang y Charanko se miraron en silencio por un instante que pareció una eternidad.
-Hay cosas que yo tampoco entiendo, pero creo que será mejor que la dejemos en paz cuando vuelva y que nos explique la situación cuando esté lista. No hay que hostigarla hoy.- Bang bajó la mirada pensativo y salió nuevamente al pasillo donde se quedaría tomando el té hasta terminarlo y, caída la noche, se encerraría en su habitación, haciéndose el dormido para esperar el regreso de su nieta; por otro lado, Charanko, que ya iba a la mitad de los preparativos para la fiesta con una buena porción de arroz y el asado de res, que tanto le gustaba a Rosetta, a medio cocinar, se dedicó a la organización del refrigerador y la administración de los toppers para guardar, de la forma más discreta posible, los montones de comida que había logrado preparar aquella tarde. Si no podía inventarse alguna ocación especial para sacar toda esa comida, mínimo la podría ir sacando poco a poco para que se consumiera como alimento regular... posiblemente duraría para una semana o dos... de cualquier forma, ¿realmente la habrían citado hasta ciudad I para rechazarla? ¿...Era Rosetta la que había llamado a Bang? En fin, si el maestro indicaba que sería mejor dejarla en paz por esta noche, seguramente tenía razón, así que Charanko dedicó lo que quedaba de la tarde a guardar y organizar los recipientes para almacenar la comida, limpió la cocina, barrió el dojo, calentó la poca comida que había dejado afuera para que él y Bang cenaran y se fue a descansar a su habitación en el edificio de discípulos, pensando que a la mañana siguiente bombardearía a Rosetta con cientos y cientos de preguntas sobre su entrevista la noche anterior.
El resto de la semana fue sumamente silenciosa. Charanko se despertaba temprano cada mañana esperando encontrar a Rosetta lista para desayunar, pero ella no estaba ahí; al caer el fin de semana incluso le preguntó al maestro si Rosetta se había deprimido tanto que habría salido a otro viaje, pero Bang solo sonrió y le dijo que ella estaba ocupada yendo de evento en evento trabajando como cantante. Pero era demasiado raro, ¿de verdad volvía por las noches? Desde su entrevista en ciudad I, Charanko no había tenido oportunidad de hablar con ella; Rosetta volvía al dojo ya entrada la madrugada y se iba pocas horas después. No parecía estar durmiendo, pero la comida en el refrigerador sí desaparecía en las mañanas cuando él se levantaba para desayunar. De repente, Rosetta se había vuelto el fantasma asalta refrigeradores del dojo... Si anunciaba eso en la propaganda de la escuela tal vez atraerían más alumnos, al menos por el morbo de encontrar al dichoso fantasma en el que Rosetta se había convertido ¿Pero qué rayos le habían dicho en ciudad I para que comenzara a actuar de ese modo? ¿O tal vez las noticias que recibió no eran del todo malas y le estaban cediendo más trabajos menores? Pero el maestro Bang no tocaba el tema con él y Rosetta se encontraba fuera de su alcance en aquel momento, ni siquiera contestaba sus llamadas. Después de esa semana, el muchacho aceptó que lo único que podía hacer era prender el radio, dedicarse a sus tareas domésticas mientras no se encontraba entrenando, y de esa forma, al son de un nuevo hit en la radio cantada por una chistosa heroína que de repente se había apoderado de todas las estaciones de radio, el tiempo pasó.
Saitama y Genos visitaron el dojo dos semanas después de la aparente desaparición de Rosetta diciendo que la chica los había invitado porque el maestro quería enseñarles algo divertido. Bang se disculpó por la ausencia de su nieta, en ese momento ella se encontraba trabajando y tenía que viajar con mucha frecuencia, así que no le era posible verlos en ese momento; a los invitados no podía importarles menos. Pasaron un rato bebiendo té y el maestro les presentó una pequeña exhibición del estilo del puño de agua que corta rocas, pero a los dos jóvenes seguía sin parecerles ni divertido ni impresionante nada de lo que veían. Eso era bastante rudo, ¿Cómo los jóvenes podían ser tan ignorantes? Incluso Charanko, que tardó bastante tiempo en tomarse en serio las artes marciales, se sentía impresionado por lo que el maestro Bang era capaz hacer; para ese anciano parecía que cualquier acrobacia era sencilla y romper rocas no era más complicado que partir el pan en el desayuno. Pero la molestia de Charanko no duró mucho; un par de horas después de que los jóvenes llegaron, un enviado de la Asociación entró, jadeante y sudando, por la puerta, se notaba que había corrido escalones arriba desde la base la montaña. ¿Qué sería tan importante que tendrían que enviar a un mensajero para recoger personalmente al maestro en vez de solo hacerle una llamada? El mensajero se alegró mucho de ver a Genos con Bang y les pidió a ambos que lo acompañaran, pues un acontecimiento sumamente importante había sucedido; los dos hombres lo siguieron y, por supuesto, tanto el maestro Bang como Genos insistieron en que Saitama fuera con ellos. El mensajero tenía tanta urgencia por llevarlos a la sede de la Asociación que no preguntó razones y solo aceptó lo que decían los dos héroes de rango S... de todas formas todos eran una bola de raros y tendrían sus razones para llevar a un novato recientemente ascendido a rango B, tal vez sería el nuevo discípulo de alguno de los dos... o su mayordomo... o algo similar.
Cuando los tres hombres llegaron a ciudad A, fueron conducidos a un enorme edificio negro sin ventanas que se alzaba en el centro de la ciudad; era impactante ver esa torre negra que sobresalía de entre todos los rascacielos grises y plateados y que parecía absorber toda la luz del sol que caía sobre ella como un agujero negro. El coche cruzó un puente que comunicaba al resto de la ciudad con el edificio y que pasaba por encima de una enorme fosa llena de agua, ¿tendría también cocodrilos...? Los sujetos de la Asociación definitivamente eran raros. Curiosamente, aunque el edificio no tenía una sola ventana, el interior era sumamente luminoso; una vez que el automóvil entró en el edificio, las puertas se cerraron detrás de él y los tres hombres se encontraron a sí mismos en una enorme caja donde podía entrar una mini van sin problemas, evidentemente eso dejaba bastante espacio ya que el automóvil que ocupaban era un modelo compacto, de baja estatura y con poca cajuela. En el momento en que se cerraron las puertas y el coche se detuvo en la caja de paredes grises de metal, dónde no se asomaba ni un solo remache ni tornillo, se sintió un movimiento brusco; la caja en la que se encontraban se desplazaba en diagonal hacía arriba de forma silenciosa, solo se escuchaba un leve murmullo que nadie podría identificar como un motor o pistón o ningún aparato mecánico, era un sonido sordo y apagado. Saitama se preguntó qué sería esa cosa y cuanta aislación tendría la caja como para alejar el bullicio de la ciudad que hasta ese momento se había escuchado estruendosa y caótica, como todas las ciudades. Varios minutos después, la caja se detuvo súbitamente y los hombres en el coche sintieron un leve jalón que los sacó de su ensimismamiento; entonces, la pared derecha de la caja se dividió en cuatro partes y las dos partes centrales se desplazaron hacia los lados mostrando una especie de puerta que había permanecido escondida hasta ese momento.
-Salgan por favor, los demás ya están esperando. - Indicó el sujeto que los había recogido en el dojo y que ahora se encontraba en el asiento del chofer, limpiándose las gotas de sudor que aún caían por su frente. Al parecer el sujeto no había dejado de sudar desde que llegó al dojo, tal vez tendría algún problema fisiológico o algo así, no era normal sudar tanto. Saitama salió rápidamente, pues, al no haber nada observable en la caja, concentró toda su atención en el sudor del chofer que simplemente no dejaba de chorrear y chorrear por todo su traje y ahora se sentía un poco asqueado al respecto.
Cuando todos atravesaron la puerta, el coche comenzó a descender silenciosamente, pero ahora en línea recta. -¿A dónde va el coche? ¿No seguirá subiendo?- Preguntó Saitama mientras veía a las misteriosas puertas cerrarse y desaparecer en el muro; el hombre calvo le dio unos leves golpes a la pared como si tocara una puerta, pero los paneles móviles definitivamente habían desaparecido, lo que tenía enfrente era un muro sólido, ¿cómo era eso posible?
-El coche irá al estacionamiento subterráneo donde un acomodador automático guarda todos los automóviles de los empleados de la Asociación. Con esta credencial... - El hombre, que aún seguía secándose el sudor con un pañuelo, que también chorreaba, sacó una tarjeta negra con motivos plateados que salían de un círculo en la parte superior de la tarjeta y se retorcían unos junto a otros, formando caminos rectos y en ángulo de 45°, dándole un aire muy tecnológico a la pequeña tarjeta. El hombre tomó una inhalación profunda y continuó con su explicación -... con esto se puede recoger el automóvil en la salida del edificio; es el identificador del vehículo y es todo lo que necesita el acomodador inteligente para saber qué coche estás buscando.-
-Entiendo, ¿pero no es un poco impráctico subir el coche hasta acá para luego bajarlo al piso subterráneo?- Saitama se sentía muy curioso por el extraño sistema del edificio.
-No, de todas formas teníamos que subir hasta aquí.- Respondió el chofer.
-¿No podíamos tomar un elevador diferente? Así el coche bajaba directamente al subterráneo y nosotros subíamos hasta acá.- Saitama veía fijamente al chofer que ahora sudaba incluso más que antes; aparentemente lo había metido en problemas con tantas preguntas.
-Supongo que un héroe de clase B como tú no es capaz de apreciar la maravilla tecnológica que el Caballero de Metal ha fabricado para la Asociación. De todas formas, los demás héroes los esperan para que inicie la junta, por favor sigan por este pasillo.- El hombre sudoroso señaló un enorme pasillo que terminaba en una puerta de un gris más oscuro que los muros circundantes, la luz que iluminaba dicho pasillo provenía de pequeñas lámparas en el techo que brillaban tan intensamente que ni siquiera las sombras podían proyectarse en el suelo, seguro que trabajar ahí causaría muchos dolores de cabeza con ese tipo de iluminación. Bang, Genos y Saitama avanzaron hacia la puerta que les había indicado el conductor, el cual desapareció tras otra puerta que se encontraba cerca de donde habían salido.
-Genos, este lugar tiene muchas puertas...- Comentó Saitama.
-Así es, no entiendo qué es todo lo que tienen aquí.- Contestó Genos, mientras los tres cruzaban la puerta indicada. Bang había permanecido en silencio todo el viaje.
Del otro lado de la puerta se veían tres enormes pasillos, uno hacia el frente y uno a cada lado formando una T. Ahora las paredes estaban formadas de pequeños paneles de figuras irregulares, todas con ángulos rectos, que se encontraban colocadas una junto a otra, embonando perfectamente como un rompecabezas; el que fabricó esa pared y la puso debió estar muy aburrido. Saitama observaba las diferentes figuras en las paredes, las cuales aparentemente no se repetían formando patrones, si no que cada panel parecía tener una figura única, cuando escuchó una voz familiar a sus espaldas.
-¡Saitama!, ¡Genos! …- La chica se calló repentinamente al ver al anciano Bang y solo se inclinó de forma violenta hacia enfrente, en señal de respeto, haciendo que su largo cabello rojo diera un latigazo.
-Colmillo de Plata Bang… mucho gusto.- Dijo el anciano fríamente.
-Cierto, Colmillo de Plata...- Respondió la chica.
-¡Colmillo de Plata! Que bueno que estés aquí, ¡También tú Genos!... Y la chica nueva ¿Y quién eres tú?- Otro hombre apareció, aparentemente de la nada. Era alto, con un largo cabello negro sujeto en una cola sumamente esponjosa y despeinada. El hombre masticaba un tallo, que no podía estar más seco, mientras movía su chistosa barba de chivo hacia arriba y hacia abajo. Tenía dos espadas y una capa roja, y debajo de esa capa vestía un traje japonés tradicional de color azul, era algo extraño de vestir tan casualmente en estos días.
-Soy Saitama, mucho gusto.- Saitama le respondió extendiéndole la mano a modo de saludo.
-Te saludaré cuando me demuestres que eres fuerte.- Le respondió el hombre extraño.
-No seas grosero Samurai Atómico, el señor Saitama será de clasificación S tarde o temprano.- Respondió Bang, tratando de aliviar las frivolidades del extraño. -De todas formas, me adelanto, les apartaré lugares.- Dicho esto, el anciano siguió al Samurai Atómico y desapareció por el pasillo que se encontraba frente a la puerta por donde habían entrado.
Genos volteó a ver a la chica del largo cabello rojo que suspiraba con los ojos cerrados, apoyada en la puerta. La chica tenía un extraño vestido negro, opaco, que asemejaba a un traje de marinero con su cuello en V ancho y blanco; su falda negra se levantaba esponjosa por todo el tul blanco y gris debajo de ella, lo que a su vez impedía que se viera su ropa interior por todas las capas de tela que la protegían; sus botas eran negras, de charol, terminadas en punta con tacón bajo y llegaban a medio muslo y sus guantes, que también eran largos, pero blancos, llegaban un poco más arriba del codo y estaban adornados con extraña filigrana negra que hacía pensar que un rayo le había caído y sus venas habían quedado marcadas en sus guantes en lugar de sus brazos.
-También estás aquí, ¿fue una buena decisión?- Le preguntó Genos.
-Pues el itinerario es un infierno... no tengo problemas con el trabajo vocal, al parecer no soy tan mala como me dijeron y tampoco soy tan mala con la danza y todo eso... pero todos los eventos a los que tengo que asistir para promocionar el primer sencillo son un infierno... ¡Y la música...! No sé por qué me visten de chica mágica oscura y me dan esta apariencia como de rockera si me van a poner a cantar de amor y amor y a convertirme en una especie de Idol dark romántica. ¡No tiene sentido!.- La chica se quejaba poniéndose las manos en las mejillas y estirando su cara, de forma que asemejaba a la pintura del grito.
-¡Ohhhh! Eres Ola de Calor... Te vi en el show de variedades ayer, tus canciones son muy pegajosas, pero la verdad me daría pena cantarlas en público.- Saitama se había sorprendido mucho al reconocerla y tras su saludo se esculcó todo el traje hasta que encontró un pequeño pedazo de papel. -¿Me darías tu autógrafo? Como saliste en la televisión, seguro que me dan algo si lo vendo... De todas formas, no sabía que eras una heroína de clase S.-
-¿No me reconoces?- Preguntó Ola de Calor fastidiada.
-Maestro... es Ruth, la que no se calla nunca.- Le susurró Genos a Saitama, que dejó caer el papelito por la sorpresa.
-¿¡Cómo que la que no se calla?!- Gritó la chica enojada.
-Terminaste siendo un héroe clase S...- Dijo Saitama palideciendo. Primero, Genos, que había salido de la nada, es asignado a la clase S tras su aparición en el examen por responder bien en la prueba escrita... ahora, esta chica, que únicamente se mostraba interesada por su música y sus historias sin fin, es clase S... -¡Espera! Pero aún no han hecho ningún examen, ¿cómo entraste a la Asociación? ¡Y como clase S! ¡¿Y por qué tienes ese absurdo disfraz de marinerito darketo?!-
-¡Mírate al espejo antes de criticar mi disfraz! Pareces pollo... En fin, no es precisamente que quisiera, lo más adecuado sería decir que me cazaron y me dieron una propuesta que literalmente y me refiero a literalmente, no pude rechazar... De todas formas, vayamos a la junta... me regañarán si me quedo aquí platicando más tiempo con ustedes.-
Los tres se dirigieron a la puerta por donde habían desaparecido Bang y el Samurai Atómico poco antes, donde una extraña niña de cabello verde, que parecía haber perdido a sus padres y ladraba sin parar como chihuahua, los recibió con desplantes terribles y a la cual ignoraron completamente para seguir burlándose mutuamente de sus trajes.
Dos semanas antes...
Genos se activó al sentir los primeros rayos de sol que atravesaban la delgada cortina de la sala de Saitama. La noche anterior había vuelto de su viaje de reparación con el doctor Hedor; sus heridas contra el rey del Mar eran severas, pero el doctor ya tenía preparados suficientes repuestos para atenderlo en cuanto llegó, por lo que volvió a casa de Saitama a la noche siguiente. Aunque estaba recién reparado sentía cansancio y fatiga, tal vez su cuerpo robot no estuviera realmente agotado, pero eran sensaciones que aún lo hacían sentir humano y que le permitían disfrutar de las pequeñas cosas de la vida como dormir conectado a un enchufe en la casa de su maestro. Antes de conocer a Saitama, el joven robot jamás se permitió el lujo de disfrutar de una mañana tranquila, de sentir los rayos del sol a través de sus sensores térmicos, ni de sentir la caricia del viento con los sensores de presión que tenía colocados en la piel sintética que le daba un rostro, pero, junto al maestro, descubrió que esas pequeñas cosas eran importantes y le daban un significado a su misión, ¿de qué servía destruir al androide que acabó con su familia y su pueblo si no recordaba la importancia de esa pequeña y sencilla vida que llevó en su infancia? Antes de conocer al maestro, Genos se movía únicamente por su sed de venganza y nada más importaba, solo quería poder, poder y más poder, hasta tener lo suficiente como para destruir a aquel androide pero, al lado de Saitama, su búsqueda obtuvo un nuevo significado, ahora tenía un camino que no terminaba con la destrucción del Androide, si no que continuaba mucho más allá, entendió que la verdadera fuerza es más que solo destruir aquello que lo molestaba.
-Oh... Genos, ya despertaste ¿Estas bien? ¿No tienes ninguna molestia? El rey del mar te metió una buena tunda, no te esperaba de regreso tan pronto.- Genos despertó de su ensimismamiento, ¿Cuánto tiempo pasó viendo la luz que se filtraba por la cortina? Quien sabe... pero estaba feliz de volver y ver esa luz una vez más.
-Prepararé el desayuno maestro.- Dijo, desconectándose de la pared para incorporarse y sacar una vieja sudadera azul sin mangas que solía utilizar para salir a la calle siempre que tenía un día libre. Para ir a trabajar prefería ponerse una camisa blanca de cuello alto, sin mangas, que lo hacía parecer formal, aunque Saitama le decía que aquella camisa no tenía absolutamente nada de formal aunque estaba bastante bien para su trabajo actual, pero que si alguna vez pensaba ocupar algún trabajo de oficina, tendría que reconsiderar seriamente su etiqueta al vestir. Genos lo pensó seriamente por días y días al escuchar el comentario de su maestro, pero llegó a la conclusión de que, dada su situación, era muy improbable que alguna vez se sintiera atraído por un trabajo de oficina y que seguramente continuaría con el trabajo de héroe que había llevado hasta ese momento, así que no necesitaba cambiar su forma de vestir.
-¿Estas seguro? Acabas de llegar, no te sobre-esfuerces.- Dijo Saitama mientras pelaba un plátano y abría el refrigerador para sacar un vaso de leche. -¡Oh! ¡Genos! No hay nada para desayunar, creo que tendrás que hacer las compras temprano.-
-No hay problema maestro, el almuerzo estará listo para cuando vuelva de entrenar.- Genos tomó una bolsa de mandado fucsia que tenía el dibujo de una carita feliz que guiñe un ojo y saca la lengua, aparentemente a Saitama se la habían regalado en el supermercado hace unos días como parte de una promoción en la compra de alga. Genos tomó la bolsa un tanto dubitativo, la observó cuidadosamente unos cuantos segundos, se la colgó al hombro y salió del apartamento en silencio; si el joven pensara acerca de sus colores favoritos, el fucsia no se encontraría en la lista y menos con esa tonta carita estampada en un tono amarillo tan chillón, pero la ciudad pasaba por un momento difícil y había que ser tan ecológicos como se pudiera, evitando utilizar bolsas de plástico... usaría la bolsa fucsia.
El día era esplendoroso en realidad, había bastante luz y las cámaras oculares de Genos no tenían que filtrar las imágenes para observar claramente el entorno como usualmente pasaría en días nublados. En la noche, lo mejor era pasar a visión infrarroja y dejar de lado los pequeños detalles como el color o las texturas, de todas formas eso ocupaba demasiada carga a sus sensores y lo hacían ver las cosas con unos milisegundos de retraso; pero durante el día, y sobre todo durante un día como aquel, sus ojos no necesitaban esforzarse para captar las imágenes de los pájaros mientras se alimentaban de cosas misteriosas en el suelo, ni de las plantas que crecen sin control en la base de los edificios abandonados, ni de esa chica hecha bola atrás de un buzón oxidado y roto que pedía a gritos que lo retiraran del lugar. La chica levantó la vista y sus ojos rojos de tanto llorar se encontraron con los ojos amarillos del joven; en cuanto la vio, se le hizo conocida pero no ubicaba bien en dónde la había visto, así que, para evitar cualquier riesgo de amenaza, el joven corrió una búsqueda intensiva del rostro de la joven a través de sus recuerdos hasta que la encontró... Era la chica que no se callaba. La búsqueda no había durado ni un segundo y Genos pensó que podía zafarse de cualquier asunto relacionado con la chica si volteaba a ver el camino frente a él y fingía no haberla visto.
-¡Genos…!- La chica se incorporó rápidamente y corrió hacia él, no había escapatoria, lo había visto.
-No tengo tiempo para ti, tengo que hacer las compras para el desayuno.- Dijo Genos cortante.
-Entonces te acompaño... de hecho quiero hablar contigo sobre algo.-
-Estoy ocupado.- Genos comenzó a caminar más rápido, tratando de dejar a la chica atrás, pero ella lo seguía sin problemas.
-Si, irás por las compras, pero creo que puedes escucharme mientras tanto.- Genos comenzó a correr y a saltar sobre los muros de las casas y los edificios, tratando de perder a la chica; pasó por encima de varios puentes y brincó sobre los toldos de los autos abandonados en la calle para finalmente subir por el muro de un edificio de varios pisos que se levantaba sobre el límite entre ciudad Z y la zona abandonada donde vivía con su maestro. Por un segundo escuchó el silencio, por su batalla con la chica sabía que era rápida, pero el doctor Hedor le había integrado un nuevo sistema de propulsión que seguramente la dejaría mordiendo el polvo, así que comenzó a realizar una búsqueda para recopilar información sobre todas las tiendas cercanas y sus descuentos hasta que...
-¡Genos! Ayer pasé a verte, pero Saitama me dijo que no volverías hasta pasado mañana o algo así porque estabas muy lastimado, pero es increíble la velocidad a la que corres, no conozco a mucha gente que pueda seguirte el paso.- Si Genos aún tuviera glándulas sudoríparas, estaría sudando frío por el terror que sintió al escuchar aquella voz a sus espaldas. ¿Cómo era posible que esa chica lo siguiera y hablara con tanta tranquilidad, sin un solo quiebre en su voz después de tal carrera?. -¿Entonces estás bien?- Genos se dio por vencido.
-Si... El doctor Hedor tenía suficientes repuestos como para repararme en una sola noche, así que volví ayer a casa del maestro. ¿Qué es lo que quieres?- Genos la encaró impasible, como siempre, ocultando el terror que había sentido unos momentos atrás.
-¿Doctor Hedor? ¿Es tu mecánico o algo así?- Rosetta tenía sus ojos clavados en él, aún rojos e hinchados.
-¿Qué interés tienes en el doctor Hedor?-
-Ah... no, ninguno, solo lo mencionaste y me dio curiosidad...-
-¿Entonces qué quieres?- Rosetta volteó a ver el suelo, tratando de ocultar su rostro de Genos.
-¿Tú crees que... sería posible que... la Asociación de Héroes me mandara matar por ser un monstruo?- Preguntó Rosetta en voz baja con las manos cruzadas en la espalda, mientras dibujaba círculos con un pie.
-Es posible que pase si haces algo para dañar a los habitantes de cualquier ciudad que se encuentre bajo la jurisdicción de la Asociación, ¿has hecho algo?-
-Pelear contra ti...-
-Ya veo... entonces creen que eres un villano porque te vieron pelear contra mí... En ese caso, supongo que sí podrían darte caza, tal vez hasta me llamen pronto para encargarme de ti, no es como si fueras del todo indefensa y a decir verdad, si fueras un monstruo tal vez serías de clase ogro o dragón. Tus habilidades afectan demasiado el entorno y si te salieras de control o decidieras lastimar a la gente, muy pocos podrían detenerte. Bueno, el maestro lo haría en un santiamén, pero aún así...- Rosetta lo volteó a ver sorprendida y lo vio a los ojos sin decir nada, completamente paralizada por lo que acababa de escuchar, no esperaba que Genos pensara en ella como una amenaza potencial. -... Tengo que irme.- Genos le dio la espalda y saltó del edificio para seguir su camino hacia cualquier tienda y comprar lo necesario para el desayuno.
-Espera... ¡Espera...!- La voz de Rosetta lo seguía de cerca, al parecer aún no terminaba con ese asunto ni aún en caída libre. -¿Cómo es la Asociación? ¿Cómo funciona? ¿Es bueno el trabajo ahí? ¿Te apoyan?-
-¿Por qué preguntas todo eso?- Genos cayó de cuclillas en el suelo, Rosetta dio una voltereta para disipar la inercia de la caída y, poco después, ambos se encontraron frente a frente nuevamente.
-Al parecer recibí un ultimátum... o me uno a la Asociación o me destruyen... no pensé que me mandarían matar ni nada por el estilo porque no serían mejores que una pandilla de matones, pero tanto el abuelo como tú dicen que sí serán completamente capaces de hacerlo... y que hasta Saitama y tú serían enviados tras de mí...-
-No es tan malo trabajar para la Asociación. Al principio yo también me negaba, pensé que era inútil.-
-¿Entonces por qué te uniste?-
-Mi maestro me dijo que sería un buen entrenamiento para hacerme más fuerte, actualmente trabajo para ser parte del top 10 de la clase S... es mi misión de entrenamiento.- Genos esperó unos segundos para observar la respuesta de la chica, pero ella solo volvió a ver el suelo, así que el joven continuó. -En realidad no es tan malo, en la clase S no hay mucho trabajo que hacer porque solo nos encargamos de amenazas muy grandes, así que nos queda bastante tiempo para llevar vidas normales. Por ejemplo, Colmillo de Plata Bang atiende su dojo y yo puedo estar casi todo el tiempo junto a mi maestro; no estoy al tanto de la vida de los demás héroes porque la verdad no me interesan mucho, pero supongo que también se dedican a sus aficiones... En rangos inferiores el trabajo se intensifica porque tienen que lidiar con amenazas menores, que son más comunes que los monstruos de nivel ogro para arriba, como asaltos y cosas así, por ejemplo, el maestro tenía que realizar al menos un acto heroico a la semana para mantenerse en la Asociación. Si es para evitar que te maten, trabajar para la Asociación me parece una buena idea. Ahora debo irme.- Genos volvió a darle la espalda y comenzó a caminar alejándose de la chica.
-¡Genos...! Pero... amm… si te ofrecieran la oportunidad de cumplir tu sueño más grande, pero bajo las peores condiciones del mundo... ¿Aceptarías?-
La paciencia de Genos se materializó en su mente con la forma de un resorte que se estiraba y estiraba y estiraba hasta romperse con un gracioso sonido de rebote, quería largarse de ahí tan pronto como fuera posible para ir por las compras y volver a casa, pero correr no serviría de nada, ella lo alcanzaría en un santiamén, aparentemente volar tampoco ayudaría y la vez pasada había luchado contra ella por un día entero sin derrotarla, noquearla para escapar no sería tan sencillo; aún así siguió caminando, tal vez la tipa entendería que él no quería tener esa conversación y se iría. -La verdad no entiendo de qué estas hablando y estoy muy ocupado. Me iré a hacer las compras.-
-Hay una tienda con buenas ofertas a unas cuadras de aquí...-
-No es verdad, busqué las ofertas de las tiendas en esta área y no hay ninguna que se anuncie a unas cuadras de aquí.-
-¡Claro que sí, ven!- Rosetta tomó al joven del brazo y lo arrastró hasta la esquina, dio la vuelta con él y corrió media cuadra más hasta que fue visible un toldo rojo con un enorme dragón dorado y una pancarta amarilla que rezaba "Venta de liquidación hoy y mañana ¡Estamos cerrando! Todos los productos en descuento desde el 50% del precio original". La tienda todavía no tenía mucha gente en su interior y los estantes de verdura y fruta aún mostraban productos frescos, era una buena oportunidad para comprar suficiente comida para toda la semana.
-Esta tienda no se encontraba en la lista de los mejores descuentos del área...- Dijo Genos un tanto sorprendido.
-Bueno, no todos los negocios se han unido al mundo de la informática, así que, si tu habilidad para buscar cosas se limite a la velocidad con la que tecleas en la computadora, seguro que te perderás de muchas cosas.- Dijo la chica, mostrando orgullo por sentirse tan sabia junto al joven ciborg.
-Yo no tecleo nada, tengo un dispositivo modem conectado a mi médula espinal y puedo realizar búsquedas en internet a partir de mis pensamientos, no necesito teclear nada en ninguna computadora... De hecho, ese mismo dispositivo funciona como módulo WIFI, si el maestro tuviera una computadora podría entrar a internet únicamente con tenerme cerca y, además, el resto del hardware de red integrado en mi cuerpo me permite infiltrarme en redes privadas, por lo que puedo hackear sistemas complejos de seguridad y obtener información con muchísima facilidad y...- Ahora era la chica la que estaba un tanto fastidiada por la inexpresiva emoción con la que el muchacho había comenzado a hablar de las muchas habilidades que su cuerpo robótico le daba, o al menos ella pensaba que Genos estaba emocionado, nunca lo había visto hablar tanto de la nada.
-Si, si... puedes hacer muchas cosas por ese muy tecnológico cuerpo tuyo, pero estábamos hablando de mi asunto ¿recuerdas? Trataré de hacerlo más entendible para ti, veamos... ¿Qué es lo que más quieres en este mundo? ¿Qué es lo que quieres hacer?- Genos se llevó una mano a la barbilla mientras pensaba, Rosetta le soltó el brazo sin dejar de verlo y ambos caminaron hacia la tienda del toldo rojo.
-Hay un androide que tengo que destruir. Ese androide destruyó mi pueblo y asesinó a mi familia hace varios años, de hecho yo también habría muerto de no ser por el doctor Hedor que me rescató y me dio una nueva vida convirtiendo mi cuerpo en ciborg; ahora, mi misión es la de buscar y destruir a ese androide antes de que cause más daños en el mundo y para eso también estoy siguiendo las enseñanzas del maestro, para conseguir suficiente poder como para destruir al robot loco.-
Rosetta lo vio sorprendida, sabía que tenía que haber una historia detrás de ese raro cuerpo de robot que el muchacho se cargaba, pero no esperaba algo tan dramático. -Entiendo... bueno, entonces imagina que llega alguien y te dice que eres demasiado peligroso para existir y que tiene que destruirte, pero te ofrece un trato: él destruirá al robot sin falta a cambio de tu completa obediencia. -
Genos se detuvo en seco, pensativo, frente a la tienda del toldo rojo, Rosetta se detuvo frente a él esperando una respuesta. -No me agrada ese trato. Para empezar, destruir al robot es mi misión, no me gustaría cederla a nadie más.-
-Además, podrían prohibirte pasar tiempo con Saitama...-
Los ojos de Genos se abrieron de par en par y un escalofrío recorrió la espalda de Rosetta, al parecer había dado en un punto sensible de los sentimientos del joven. -Es lo más horrible que podría pasar... No puedo permitir que alguien me obligue a alejarme del maestro.-
-... Veo que es muy importante para ti...-
-No aceptaría, definitivamente no aceptaría ¿Eso fue lo que te ofrecieron?-
-Algo así. Me ofrecieron impulsar mi carrera como músico, pero sería bajo una identidad anónima de héroe y únicamente con fines de promoción, se supone que tengo que darle una buena imagen a la Asociación y cosas así. Tendría que ir y vencer villanos con el tonto disfraz que me den, cantar lo que me digan que cante de la forma en la que quieren que lo cante, ir a donde me digan, hacer lo que me digan. Cosas así.-
Genos lo pensó un poco más y luego contestó. -Espera... Pero entonces el control que ejerzan sobre ti será únicamente en tu trabajo como músico y en las misiones de héroe ¿no? Realmente no me suena a que vayan a prohibirte ver a nadie o hacer algo que no quieras.-
-Pues no quiero trabajar de héroe, no quiero pelear y definitivamente no quiero usar mis habilidades. Solo quiero ser una persona normal que canta y toca la guitarra y atiende el negocio familiar.-
-Creo que es un poco tarde para eso...-
-¿A qué te refieres?- Rosetta comenzaba a irritarse en se momento, Genos lo notó y comenzó a realizar varios análisis sobre la chica, tratando de averiguar si usaría sus habilidades por la emoción que estaba sintiendo o si sería capaz de controlarse.
-Me refiero a que ya tienes tus habilidades, ya las usaste contra mí, ya te descubrieron y pienso que es un desperdicio no utilizarlas por el bien mayor solo por tus caprichos. Si la Asociación se ha percatado de lo que puedes hacer, seguramente otros grupos también lo habrán hecho y si no te busca la Asociación para reclutarte, otros lo harán y a la larga no solo sería la Asociación quien te persiga, podrías tener a muchas personas poderosas detrás de ti y tendrías que cuidarte las espaldas constantemente.- Genos continuaba analizándola, pero nada sucedía; al parecer no la había empujado hasta el punto en el que fuera incapaz de controlarse, eso era un alivio.
-Vivir como cucaracha...-
-Es una posibilidad. También podrías salir del país, cambiar tu apariencia y vivir bajo una nueva identidad.-
-¡No quiero salir del país! No quiero dejar solo a mi abuelo y, además, tengo que encargarme del negocio familiar.-
-Entonces trabajar para la Asociación no me parece tan malo. Tal vez tu carrera de músico esté controlada por los administrativos, pero al menos estarías aquí; como ya te dije, el trabajo de héroe, sobre todo en los altos rangos, es muy poco y tendrás suficiente tiempo para encargarte del negocio familiar del que tanto hablas. Y con toda la publicidad que te harán, tal vez consigas suficientes contactos para hacer algo por tu cuenta más adelante... supongo que es cuestión de cómo aproveches la situación.-
Rosetta se quedó callada y vio al piso, Genos la observó por unos instantes más antes de entrar a la tienda. El encargado, un anciano calvo y pequeño con gruesos lentes que hacían ver a sus ojos como pequeñas habichuelas, los veía sonriente, pensando que la juventud era hermosa y que aunque los jóvenes discutieran, seguramente resolverían sus problemas pronto y volverían a sonreír somo siempre. Rosetta siguió a Genos a través de la tienda en silencio; únicamente habló para sugerirle otros productos con mayor descuento y de calidad similar a los que él elegía; Genos no dijo nada, pero reconoció que la chica era buena compañía para ir de compras cuando no estaba hablando, sabía elegir las cosas de forma adecuada. Después de un rato, ambos se encontraban frente a la caja, dejando ante el encargado dos paquetes de carne de ternera, una penca de plátanos, cuatro kilos de arroz, tres paquetes de alga, dos botellas de leche, un paquete de champiñones y dos cajas de ensalada mixta; seguramente sería suficiente para pasar la semana y, además, todo salió a un excelente precio: 750 yenes. La tienda definitivamente estaba liquidando todo.
Los dos jóvenes salieron de la tienda en silencio, la bolsa fucsia de Genos ahora se encontraba a un gramo de reventar y la chica seguía viendo al suelo, pensativa. Un cigarra sonaba a la distancia y el viento soplaba cálido desde el este; las sombras, que antes eran alargadas por el sol que apenas salía del horizonte, ahora eran mucho mas cortas ¿Cuánto tiempo había pasado desde que se habían encontrado? ¿una hora? ¿dos...?
-Creo que te he quitado mucho tiempo Genos, iré a pensar un poco mas sobre lo que me dijiste.- dijo la chica sin verlo.
-Si, aún tengo que preparar el almuerzo para el maestro.- Genos le dio la espalda y se alejó rápidamente; dio vuelta al llegar a la esquina y salió corriendo a toda velocidad, sosteniendo la bolsa con sus dos brazos para evitar que se rompiera. Al fin podía deshacerse de ella o, mas bien, al fin lo dejaba partir. Era molesto tener a alguien a quien no se podría quitar de encima por más que quisiera, alguien que no se iría si no quería hacerlo; al menos ella tenía sus propios asuntos que atender y lo había dejado.
La semana pasó sin novedades; entre las misiones asignadas a los héroes de clase S no se veía el nombre de Ruth ni se describía a ninguna mujer en sus 20,de baja estatura y que jamás se callaba, aunque tal vez no era la forma más efectiva de buscarla en las listas de misiones. No era un asunto vital, ni siquiera era importante, pero el joven sentía curiosidad y no podía evitar el preguntarse si lo enviarían a pelear contra ella de parte de la Asociación. ¿Qué haría en ese momento? La respuesta obvia era que pelearía... pero ¿era lo correcto? La chica no daba señales de ser una amenaza para la sociedad, a lo más era una amenaza para Saitama y para él porque, aparentemente, tenía la facilidad de enredarlos en sus historias y sacarles partido a su conveniencia. La primera vez, convenció a Saitama para recibirla en su casa por dos noches seguidas; recientemente, había forzado al muchacho a escuchar sus extraños problemas. Tal vez la próxima vez deba gritarle cosas horribles para que lo deje en paz...
-¿… me estás escuchando Genos?- Enfrente del joven, Saitama se engullía un tazón de ramen mientras farfullaba con la boca llena sobre la disminución de la calidad en el ramen de la zona desde que la mayor parte de los establecimientos tuvieron que cerrar por la caída del meteoro; Saitama tenía un serio problema con el favoritismo que los políticos mostraban hacia las zonas centrales de la ciudad y dejaban tan abandonado su barrio, de forma que todos los pequeños comercios se veían obligados a cerrar rápidamente y los que permanecían abiertos ya no eran mejores que un cuchitril, como aquél restaurante de ramen, que antes parecía un lugar con 3 estrellas Michellin y era exquisito y a buen precio, pero ahora estaba sucio, buena parte del techo estaba reparado con cajas de cartón y láminas, las patas de varias mesas habían sido reemplazados con palos de escoba que apenas sostenían la plataforma de la comida y, cuando llovía, era posible que los tazones de ramen se rellenaran con las gotas de lluvia que se filtraban del techo.
-Maestro, ¿recuerda a la chica del otro día? ¿La que no se callaba?- Genos dejó su cuarto tazón de ramen en la mesa, aún a medio comer. Junto a él, los otros tres tazones formaban una pila chueca que asemejaría a la torre de Piza si esta se formara de cuencos sucios de donde se asomaba uno que otro fideo abandonado.
-¿La gorrona?-
-Si...-
-¿Qué hay con ella?- Saitama continuó devorando su ramen mientras esperaba la respuesta de Genos.
-¿Cree que sea malvada?-
-¡Por supuesto, es una abusiva! ¿Te conté que ella llegó a la casa la mañana de ese día en que volviste? Se suponía que venía a hacernos una visita de cortesía porque se enteró de que peleamos contra el rey del mar, ¡pero terminó entrando al departamento como si nada para hacer un montón de preguntas muy invasivas! Y luego, casi me ahogo con los postres que llevó y no le importó, en vez de ayudarme, mejor se puso a platicar por teléfono y aún me hizo dibujarle un croquis después... Bueno, aunque los postres que trajo eran buenos y cocina bastante bien, pero aún así, ¡es muy abusiva!-
-¿Llevó postres?-
-Ah... si, llevó postres, pero eran muy pocos y muy pequeños, así que se terminaron en un segundo.-
-Ya veo... Ella temía que la Asociación la mandara a matar-
-¿¡Enserio!? Vaya... sí, es una abusiva, pero matarla es una medida extrema ¿Por qué la Asociación se molestaría en matar a una gorrona que se dedica a tocar música en los parques?-
-Al parecer la consideraron una amenaza desde que pelee con ella... Le ofrecieron un trato para trabajar con la Asociación y si se oponía la matarían.-
-Ya veo.-
-No me parece una medida correcta.- El joven apretó el puño con el que tomaba los palillos y estos crujieron levemente; Saitama notó la tensión en Genos y le dio curiosidad el hecho de que algo le interesara y que no tuviera nada que ver con su calvicie, su salud o el androide misterioso que aún no lograba encontrar.
-Eso es raro en ti, Genos. Usualmente solo haces los trabajos que la Asociación te da y no te importa para nada.-
-Me parece que es un abuso de poder... Pero tiene razón, usualmente no me interesan estas cosas y lo que haga esa chica no es mi problema; mientras no haga nada, la Asociación seguramente no tendrá razones para matarla... no debería pensar en eso, es inútil.- Genos cerró los ojos, tratando de enfocar su atención en otra cosa, en el ramen frente a él, en su maestro que había pasado casi media hora viéndose al espejo, apretándose los cachetes, revisando su cabeza calva y corroborando el hecho de que sus ojeras comenzaban a notarse a simple vista, en una mosca que volaba incesante sobre su cabeza. Y cuando logró despejar su mente, continuó con el ramen; por otro lado, Saitama se quedó pensativo, ¿por qué la Asociación la mandaría matar a ella y no a él? Ciertamente, la chica logró mantener una batalla contra Genos y tal vez sería divertido tener un combate contra ella para entender las limitaciones de ambos; pero siendo Saitama más fuerte que Genos, sería lógico que la Asociación lo buscara a él también por ser una amenaza. Pero no pasaba... una punzada de envidia golpeó su estomago como algunas veces sucedía cuando Genos le contaba sobre los clubes de fans que se organizaban para otros héroes más populares... aunque le gustaría ser reconocido, no quería tener un precio sobre su cabeza, eso sería muy molesto.
Cuando los dos hombres iban de regreso al departamento, Genos recibió una llamada. Saitama no lograba acostumbrarse a eso, el muchacho tenía el teléfono integrado directamente a la cabeza, así que, algunas veces, simplemente se ponía a hablar solo por la calle.
-Si... está bien, deme los detalles... ¿Por qué no me puede dar los detalles ahora? Pasar a ciudad A me parece una pérdida de tiempo... Entiendo... Llegaré en media hora.- Genos volteó a ver a Saitama, que se había detenido con las manos en los bolsillos de sus bermudas beige y lo miraba con curiosidad; Genos de verdad era una maravilla tecnológica, pero tener el teléfono integrado a la cabeza sería fastidioso para cualquier oficinista o vendedor, seguramente las llamadas serían incesantes y las tendría justo adentro de su cuerpo, llamando siempre sin parar.
-¿Tienes un trabajo?-
-Si, al parecer es de máxima seguridad y no me darán los detalles por teléfono, quieren que pase a ciudad A para recibir la información de la misión... no me gusta ir allá.-
-Pero una misión secreta suena muy interesante, tal vez te diviertas.-
-Lo dudo mucho.- Genos suspiró, esa noche iban a pasar la final del programa de trivias que había estado esperando junto a Saitama.- Maestro, por favor grabe el concurso esta noche... me gustaría verlo al volver.-
-¡Oh, cierto! Lo haré. Si tienes tiempo ¿podrías traer algunos pastelillos? También recuerda que mañana pasaremos al remate del supermercado de la vaquita feliz, si no llegas antes de las 12 me iré sin ti.-
-Entiendo, entonces me marcho.-
-No te sobre-esfuerces, te acaban de reparar.- Y eso fue lo último que alcanzó a decir Saitama a modo de despedida antes de que el androide activará los cohetes en las plantas de sus zapatos y saliera volando hacia el cielo nocturno. Desde donde el hombre calvo lo veía, Genos se había convertido en una especie de estrella fugaz ¿Si pedía un deseo se cumpliría? Entonces deseaba que se formara un club de fans de él... o que llegara un oponente fuerte, eso también sería divertido. Saitama juntó las manos para pedir su deseo a la estrella fugaz Genos, dio media vuelta y siguió su camino riendo para sus adentros por lo tonto que se sentía al pedirle un deseo a su autoproclamado discípulo.
Exactamente media hora después, Genos aterrizaba en el helipuerto que se encontraba en el techo del edificio negro que servía como sede de la Asociación de Héroes. Visto desde el cielo era como un cuadro negro que se tragaba completamente la luz de la ciudad, como un agujero negro en medio de una galaxia brillante donde las estrellas más pequeñas se deslizaban de un lado a otro sin cesar, siguiendo trayectorias específicas, y las estrellas más grandes y brillantes permanecían estáticas, parpadeando a un ritmo constante, en la cima de los rascacielos. Y entre toda esa luz, ese estoico edificio negro, que no reflejaba la luz de sus vecinos y su única luz provenía de las señales del helipuerto en el techo, permanecía impasible y silencioso, parecía tragarse hasta el sonido mismo.
El joven bajó por las escaleras un solo piso, donde solían celebrarse las juntas de héroes, y recorrió el pasillo a paso rápido; no quería perder el tiempo, si tenía posibilidad de volver a casa para la emisión del concurso, quería hacerlo. Dio una vuelta en un pasillo que se dividía en forma de T, un lugar donde las paredes se formaban de plafones con formas irregulares que no se repetían y chocó contra algo pequeño y menudo que cayó al suelo con un quejido. Era una voz conocida definitivamente...
-Puede que tengas prisa, ¿pero no puedes ver por donde vas? Ya es suficientemente malo que este lugar parezca laberinto y que de alguna manera las paredes y el piso se traguen todo el ruido como para que vayas corriendo... ¿Genos?- Genos se detuvo con su característica expresión impasible y se quedó viendo a la chica en el suelo sin moverse para nada. La chica se sentó en el piso donde se encontraba -¿Vienes por trabajo? Ayúdame a levantarme.- La chica le extendió la mano, Genos la sujeto en una especie de acto reflejo, pero no la jaló para ayudarla, solo se quedó quieto preguntándose por qué había extendido la mano; la chica, por otro lado, no esperó más cortesía por parte del joven y se apoyó en su brazo, que permanecía extendido, para levantarse. -Voy al techo a descansar un poco, he estado en sesiones de baile y canto sin parar durante toda la semana; el entrenamiento para ser idol profesional es un poco más exigente que mis rutinas diarias... sobre todo porque jamás me había concentrado en bailar ¿sabes? Al menos no tengo tan mala coordinación y creo que aprendo rápido las coreografías, pero sigue siendo muy exigente; quieren que debute durante esta semana ¿puedes creerlo?-
Genos siguió viéndola mientras se ponía la sudadera roja que tenía amarrada a la cintura y su playera sudada se pegaba un poco a su cuerpo delgado; su cabello corto se encontraba sujeto en una especie de cola de hámster y su fleco era sostenido por dos pasadores amarillos que lo levantaban de forma graciosa. -Aceptaste.- Fue lo único que alcanzó a decir; el joven la había buscado en las listas de monstruos a destruir o monstruos destruidos por los héroes clase S de la Asociación y no la había encontrado, curiosamente tampoco había pensado que aceptaría unirse a la Asociación, ella se veía muy molesta cuando habló de la oferta de trabajo.
-Sí, pensé en lo que me dijiste... Por supuesto, también tenía en mente lo que mi abuelo me había dicho, pero... en fin, creo que no deberíamos perder más tiempo, si seguimos aquí no disfrutaré de mis veinte minutos de descanso y... bueno, creo que tu tienes que ir a salvar al mundo.-
-Cierto.-
La chica se alejó por donde él había llegado; Genos la vio girar por la esquina y desaparecer, era curioso que las paredes, aún siendo de metal pulido, no mostraran el reflejo de nada, el edificio realmente se tragaba todo. Pocos segundos después, Genos volvió la vista a su camino y siguió adelante. La junta duró bastante tiempo, le dieron un basto resumen de la situación de la zona costera después del ataque de los marinos, le explicaron que una pequeña facción aún seguía con vida y apenas comenzaba a emerger del mar, le dijeron lo importante que era acabar con esa facción lo más rápido posible, alejando la batalla de las ciudades que ya habían sufrido mucho daño de por sí y, finalmente, le explicaron que el mayor de sus adversarios ese día sería un enorme pulpo apodado Mega Kraken que se deslizaba rápidamente hacia la costa y que llegaría en cuestión de horas si no era detenido al instante. Cuando Genos preguntó por qué no le habían enviado un correo con todo el balbuceo innecesario y por qué no habían podido decirle en la llamada que tenía que ir a la costa de ciuda J, buscar marinos supervivientes a X km mar adentro y destruirlos a todos, se le dijo que habían implementado nuevos protocolos de seguridad por algunos individuos sospechosos que habían sido atrapados filtrando información desde el edificio central hacia el mercado negro. Había rumores de una especie de sindicato del mal que se formaba en las zonas subterráneas de todas las ciudades y, aúnque no eran más que rumores, si había internos en la Asociación filtrando información, entonces no estaba de más ser precavido.
Genos salió a paso veloz de la sala de juntas; su misión era simple y pudo haber sido resumida en pocas palabras, pero el encargado de informar la misión se había tomado la libertad, de forma innecesaria, para explicar toda la situación socioeconómica de las ciudades costeras después del ataque de los marinos como si eso facilitara las peleas contra los enemigos o causara menos caos y destrucción. La junta había durado más de 20 minutos y tardaría aproximadamente una hora en llegar a la costa volando tan rápido como sus piernas cohete le permitían; después tardaría otras dos horas en volver a casa. En total, en el mejor de los casos, le tomaría cerca de 4 horas volver a casa a partir de ese momento; al llegar, sería cerca de media noche, ¿dónde podría conseguir pastelillos? Últimamente la tienda de postres favorita de Saitama se encontraba en el centro y cerraba a eso de las 8 de la noche... en ese momento eran las 8, ya estaban cerrados. Pero aún le quedaba la posibilidad de comprar un pastelillo más comercial, de esos que se venden en las tiendas de conveniencia que tienen una cubierta de chocolate super dulce y relleno de crema y mermelada de fresa, usualmente el maestro se contentaba con esa clase de detalles y era lo mejor que podría hacer.
Era una noche tranquila en ciudad A. El aire a esa altura, 300 metros, se encontraba a uno 15° centígrados, el viento soplaba a 20 km por hora, el cielo estaba despejado y las estrellas se asomaban, tímidas ante las imponentes luces de la ciudad, en el cielo oscuro. Todos los sensores de Genos comunicaron sus datos una y otra vez a lo largo de los 10 segundos en que el joven se quedó parado en el techo observando su alrededor ¿Esa clase de noche sería agradable para la chica? No muy caliente, no muy fría, sin mucho viento, con las estrellas brillando; ni una sola firma de calor se podía observar a esas alturas, aunque los sonidos de la ciudad se elevaban inquietos, algo apagados por la distancia, pero aún persistentes; las señales electromagnéticas de los sistemas de telecomunicaciones, tanto los públicos como los privados que la Asociación utilizaba para su mensajería secreta, eran la única fuente de movimiento incesante que el joven lograba percibir, aunque claro, Ruth no lo sentiría, ella no era capaz de observar ese tipo de señales, aunque sí podría afectarlas con su habilidad de aumentar la energía cinética de las partículas. ¿Pero qué rayos estaba pensando? No tenía tiempo para preocuparse de cosas triviales como el tipo de noche que la chica encontraba agradable... Nunca antes había pensado tanto en otra persona además del maestro; antes de Saitama, a Genos no le interesaba nadie ni nada, solo quería encontrar al androide que buscaba y destruirlo, pero a partir de Saitama, desde que comenzó a vivir junto a él como su discípulo, muchas cosas habían cambiado y ahora Genos se encontraba a sí mismo tratando de establecer un vínculo con otra persona. Definitivamente su tiempo con Saitama lo cambiaba rápidamente, lo volvía más humano y eso estaba bien, Genos disfrutaba de su tiempo con Saitama... Definitivamente compraría los pastelillos de chocolate rellenos de crema y al día siguiente pasaría a la tienda favorita del maestro para llevarle más postres. ¿Eso lo engordaría? Genos despegó y voló a la costa donde encontró rápidamente la facción marina que trataba de conquistar la tierra para vengar a su caído Rey del Mar; acabar con ellos fue sencillo, solo tuvo que pegarles con un disparo de su recién potenciado cañón de plasma y todo lo que se encontraba enfrente de él se desvaneció en el aire. Los monstruos se hicieron sal al acercarse el rayo para quedar completamente pulverizados al tocarlo, el agua se evaporó poco antes de que el plasma le diera de lleno y una fuerte ventisca de aire caliente se arremolinó en torno a Genos segundos después de lanzar el rayo. El agua formó cientos de pequeños vórtices que giraron uno en torno al otro, chocando violentamente y formando olas cada vez más y más grandes, causando ecos enormes en toda el área marina cercana al lugar donde Genos había destruido a los invasores restantes. El joven no lo notó y tampoco le importó horas después al verlo en las noticias, pero su cañón había causado la serie de olas más grandes jamás vistas en las ciudades I, J y K; las olas no alcanzaban a llamarse tsunamis, aunque se encontraban a nada de serlo, y atrajeron la atención de los surfistas asiduos, los que frecuentaban las playas para practicar, que hablaron en las noticias sobre los concursos de surf improvisados que iniciaron poco después de que la primera serie de olas gigantes chocó contra la tierra.
Esa noche, cuando Genos vaporizó al Mega Kraken, Rosetta descansaba en un andamio que colgaba a gran altura sobre el piso. En cuanto la chica salió a la azotea, poco después de encontrarse a Genos en el pasillo, exploró un poco el área del helipuerto; buscaba un lugar discreto, un escondite donde nadie pudiera molestarla por un rato, realmente estaba cansada por las intensas rutinas de entrenamiento a las que había sido sometida y es que no solo eran el canto y el baile, la Asociación le había pedido que se encargara de los efectos especiales de luces y explosiones utilizando sus habilidades. Rosetta había descuidado su entrenamiento de control durante el año y medio que estuvo lejos de casa, así que retomar sus prácticas junto al entrenamiento físico había representado una carga para su cuerpo. En el andamio, la chica se preguntaba cómo sería su debut, qué tipo de trabajos de héroe le asignarían, cómo serían los eventos de promoción, tenía muchas cosas en la cabeza y no escuchó al ciborg salir del edificio poco más de 20 minutos después de encontrarlo y el ciborg no la vio porque los muros del edificio tenían oculto un núcleo de plomo denso que le impedían leer cualquier señal de calor al otro lado de estos. Cuando Genos despegó y se alejó a la costa, Rosetta observó la estela de luz que dejaba el chico y se preguntó si podría pedirle un deseo ya que parecía una estrella fugaz.
-Yo deseo, deseo... Que todo salga bien con mi carrera de cantante, que la Asociación no me convierta en un perro de pelea como mi abuelo teme, que no tenga que pelear con frecuencia y que el dojo del abuelo salga adelante.- Dijo la chica, cerrando los ojos con fuerza, antes de soltar una carcajada. Rosetta siempre pensó que si las estrellas del cielo tuvieran personalidad, serían gente alegre y vibrante que iluminen hasta las situaciones más oscuras, pero resultó que su estrella de los deseos era un muchacho estoico, impasible, serio e inexpresivo con una historia sumamente dramática y que no se reiría ni aunque el humor hecho persona le diera una cachetada; aunque ciertamente era brillante... sus brazos metálicos siempre estaban limpios y pulidos y cualquiera podría utilizarlos de espejo. Era un sujeto gracioso, era frío y directo, pero amable; al menos se había resignado a escucharla cuando lo necesitó... era cierto que básicamente ella lo había perseguido por toda la zona abandonada de ciudad Z la semana anterior, pero él también la pudo haber rechazado de forma directa diciéndole que no era su asunto... bueno, tal vez lo hizo, pero no fue tan grosero y cruel como pudo haber sido. Tal vez solo no le había dejado opciones... Tal vez debería dejar de adjudicarle virtudes a un muchacho al que había orillado a escucharla.
La noche era oscura y fría y las estrellas casi no brillaban en el firmamento porque la luz de la ciudad las opacaba en gran medida. No era del todo su tipo de noche, la oscuridad le recordaba en ese momento lo sola que estaba; se había colocado en una posición donde ni su abuelo podría ayudarla, su mejor amigo de la infancia había desaparecido en la nada después de lastimar a todos los alumnos del dojo, Charanko posiblemente no sabría nada sobre su situación actual ¿El abuelo Bang habría hablado de esto con él? Ella no había tenido oportunidad de hacerlo, seguramente el muchacho se estaría preocupando mucho porque ella llevaba días sin aparecer en la casa, solo dos o tres veces había vuelto muy de madrugada, completamente molida por el entrenamiento, para asaltar el refrigerador y descansar un par de horas antes de volar de regreso a ciudad A y continuar con el entrenamiento; afortunadamente, para esa semana ya había conseguido que el edificio principal de la Asociación de Héroes le cediera una habitación donde ahora pasaba la mayor parte de su tiempo libre.
Era extraño. Pese a no tener ni una sola ventana, había muros que podían proyectar el paisaje exterior en las habitaciones del edificio. La primera vez que Rosetta entró a su nueva habitación se deprimió al ver una pequeña estancia gris con un cuarto de baño, una cocina, una cama, un escritorio y, sobre el escritorio, una pantalla de computadora de las que tienen la CPU integrada, de forma que el resto del escritorio se encontraba libre para que ella colocara una impresora o lo que pudiera querer. Pero todo era cerrado y la fría luz blanca del techo daba la impresión de que aquella era una celda de prisión más que un dormitorio para héroes. Ese día, la chica llevaba ropa para una semana, no quería acostumbrarse mucho a ese horrible edificio sin ventilación, quería volver a su casa al menos con la excusa de lavar la ropa, así vería a su abuelo de vez en cuando. Rosetta dejó su mochila en la cama y recorrió su departamento, lo que le tomó menos de 10 pasos. Se asomó a todos los rincones que pudo encontrar: debajo del escritorio había un socket con 8 conectores de electricidad, de los que dos estaban ocupados, uno por la computadora y otro por una lámpara de mesa que se encontraba a una orilla del escritorio, muy bien disimulada; en el suelo, debajo del escritorio, también había un tapete azul que cubría todo el piso que ocupaban el escritorio y la silla de patas que parecía sacada de una tienda de antigüedades con su cojín de rayas, sus patas con filigrana de remolinos y hojas y su respaldo exageradamente dramático formado por arcos de hojas y plumas ¿Quién rayos había decorado ese lugar?
Sobre el escritorio había una repisa con muchos libros de teoría musical, Rosetta dio gracias por esto. Su colchón, el cual era misteriosamente cómodo, se encontraba recargado sobre un cajón formado por más cajones donde podría guardar su ropa sin ningún problema; encima de su colchón había dos enormes almohadas esponjosas y un edredón de rayas verdes, amarillas y blancas. La cocina se encontraba detrás de un pequeño muro junto al escritorio y se conformaba de un fregadero entre un minibar y una estufa, encima había anaqueles empotrados en la pared donde ella podría guardar sus platos y especias, pero tendría que comer o en el escritorio, o en la cama o parada porque no había espacio para poner una mesa ni nada por el estilo. La puerta que daba al baño se encontraba justo enfrente del lavabo de la cocina, lo que posicionaba el baño a un lado de la cama, separados el baño y la cama por una pared sumamente delgada; en el baño había una regadera minúscula donde la chica apenas cabía, una taza de baño y sin lavabo, al parecer el fregadero cumpliría la doble función de lavar los platos y lavar las manos de la chica; definitivamente no era un lugar donde pudiera recibir visitas... Y entonces levantó las almohadas y debajo de una de ellas vio un control remoto, lo levantó, era pequeño, blanco con botones negros separados en "muro", "clima" y "luz". Apretó los botones de luz y la horrible iluminación blanca del techo se torno amarilla y cálida, luego azul, violeta, roja, verde... la regresó a la iluminación amarilla que le recordaba las noches en su cuarto en la montaña; luego, jugó con los botones de clima hasta que encontró una temperatura que le pareció adecuada: 20° centígrados, así podría usar sus pijamas ligeras sin enfriarse demasiado; por último, oprimió el único botón de la categoría "muro" y la pared gris del fondo se volvió negra con cientos de luces; vio los coches pasar a toda velocidad metros de distancia hacia abajo, las luces en el techo de los edificios más cercanos, las lámparas de las aceras, incluso vio un avión pasar a lo lejos y algunas estrellas que se asomaban en el firmamento. Rosetta se acercó al muro y lo tocó con cuidado por si había desaparecido, pero no, el muro seguía ahí, proyectando el panorama del exterior del edificio; era como tener un enorme ventanal en un edificio de lujo. Al menos una cosa buena tendría ese lugar, sus mañanas serían espectaculares siempre. Se sentó en su dramática silla y vio la ciudad mientras recordaba los sucesos de la semana anterior.
-Fueron a buscarte- Fue lo primero que escuchó Rosetta en cuanto la línea se conectó con el aparato de su abuelo.
Rosetta llegó al dojo cerca del medio día. El camión la había llevado desde ciudad I hasta ciudad Z y de ahí quiso caminar desde la estación de autobuses hasta el dojo, pero terminó desviándose en el centro. El camino hacia el dojo estaba bastante iluminado, pero en ese momento ella sentía que cada foco en la calle era un ojo de la Asociación que la observaba desde lo alto mientras pasaba en la noche; la incomodidad la embargó y terminó tomando los caminos más oscuros que encontró, tratando de evitar el imaginario juicio de las lámparas, hasta terminar en la zona abandonada de ciudad Z, donde, en algún lugar, dormía un hombre calvo al que seguramente podría convencer de darle asilo una noche más si recordara en dónde vivía, porque lo había olvidado de nuevo... por supuesto, recordar caminos nunca fue su fuerte y durante todo ese año y medio que estuvo lejos de casa se la pasó perdiéndose una y otra vez, aunque en realidad nunca le importó mucho porque casi siempre aprovechaba esas oportunidades para promocionarse en lugares recónditos y desconocidos además de las abiertas y concurridas plazas. Pero en ese momento no pensaba en promocionarse, en ese momento solo quería llegar a donde pudiera sentirse segura y descansar; sí, seguramente si volara a casa llegaría en un santiamén, pero ella había prometido que viviría como una persona regular, sin habilidades especiales ni nada por el estilo y se apegaría a su decisión hasta que la empujaran al límite de la supervivencia. Y ahora su promesa le pesaba más que nunca; en el camión había llorado sin parar por el enojo que sentía, lloró todo el camino en soledad, ya que era la única pasajera que tomaba el camión a esas horas. Hace mucho tiempo que no lloraba con tanta amargura, desde que los alumnos del maestro la habían llamado monstruo al saber que ella vivía recluida en la cima de la montaña donde no podía dañar a nadie cuando llegaba a salirse de control. Ella no quería que nadie la volviera a llamar monstruo, no quería ser abandonada de nuevo en el bosque ni ser recluida, ella solo quería vivir junto a los demás, ir a la escuela, tener amigos, reír con ellos y pasar la vida como todos los demás la pasaban y, ahora, el Dulce Enmascarado la había llamado monstruo una y otra vez, le había dicho que si no trabajaba para la Asociación entonces no sería humano, no merecería nada, ni trabajar de músico ni de ninguna otra cosa, ni tener amigos, ni tener familia, solo merecería ser cazada como un perro salvaje con una enorme suma de dinero escrita en la frente. Una presa para el mejor cazador, un trofeo que adornaría la pared del más poderoso. Rosetta lloró de nuevo en la oscuridad mientras caminaba por la penumbra, tomando calles al azar sin preocuparse de que algo saltara encima de ella, en ese momento solo quería que el dolor en su pecho se calmara y que la dejara respirar, pero no podía, la única palabra en su mente le impedía hacer nada más que llorar... monstruo...
Esa noche, Rosetta durmió en una casa abandonada que tenía un agujero enorme, seguramente por el meteoro que había caído, y despertó poco antes del amanecer para seguir su camino al dojo, pero pronto se dio cuenta de que todas las calles le parecían iguales en la oscuridad de la madrugada, por lo que se sentó a esperar el amanecer, recargada en un buzón, donde durmió por un par de horas más hasta que encontró a Genos. Rosetta jamás lo espero, pero el muchacho tenía una facilidad enorme para hacerle notar los puntos positivos del trato que el Dulce Enmascarado le ofrecía y, además, era agradable platicar temprano por la mañana con alguien tan sereno... aunque moría de hambre y tuvo que correr detrás de él y saltar por los techos de los edificios altos para alcanzarlo y seguir platicando... y aún no desayunaba, ni siquiera había cenado la noche anterior; así que, al terminar su plática con Genos, mientras aún meditaba, deambuló hasta encontrar un carro de panes en forma de pez donde casi devoró la mitad de toda la mercancía para después llamar a su abuelo por teléfono.
-Si... me ofrecieron trabajo de cantante, aunque claro, bajo sus condiciones y a cambio debo trabajar como héroe. Me asignarán una identidad falsa con la que voy a trabajar y también tengo que estar promocionando a la Asociación, pero no me parece un trato tan malo, podría sacarle provecho.- La chica hablaba mientras masticaba un pez, el anciano soltó un suspiro del otro lado de la línea.
-No me agrada ese trato, básicamente están tratando de controlar tu vida.-
-Bueno, por ahora ellos tomarán las decisiones sobre mi carrera musical y me asignarán las tareas de héroe, pero aún tendré algo de tiempo libre...-
-¿De verdad crees que te van a soltar tan fácilmente? Seguramente te impondrán estándares para todo y te estarán exigiendo que los cumplas, sobre todo porque van a meterte a la Asociación en el rango S de forma tan irregular.-
-Pero si hago un buen trabajo, a la larga podría forjar mi propio camino ¿no?- La chica dio otro mordisco a su pez.
-Creo que estás siendo demasiado positiva al respecto, no me agrada para nada el trato que te ofrecen, pero es decisión tuya.- Dijo Bang en un suspiro.
-Abuelo, la verdad... la alternativa a ese trato era que me mandaran cazar como a un monstruo cualquiera... Por supuesto, seguro que el Dulce Enmascarado solo estaba exagerando para que yo aceptara ¿no? Pero me queda claro que podrían causarme muchos problemas.-
-Si el Dulce Enmascarado te dijo que te mandarían matar si rechazabas el trato entonces me parece totalmente factible que lo hagan... no los pensé capaces de sacar esa carta... pero supongo que aceptar es tu mejor opción por ahora...- Ahora podía escucharse un poco de miedo en la voz del anciano. -Sigue sin gustarme, la verdad preferiría que los rechazaras, pero no puedo pensar en una alternativa. En fin, no voy a mencionarle nada de esto a Charanko, le diré que te rechazaron y que si no llegas a casa es porque estás tomando trabajos de músico en eventos de otras ciudades.-
-No me parece algo que le tengamos que ocultar a Charanko…-
-Si te van a dar una identidad falsa para que seas cantante y héroe, entonces, entre menos gente sepa, mejor. ¿Entonces cuándo vuelves?-
-Voy a llamar al representante justo ahora y llego al dojo en... una hora más o menos.- Ambos colgaron y la chica terminó su pez. Charanko no estaba cuando Rosetta llegó al dojo, había salido por un encargo que Bang le había dejado poco antes. En el camino al dojo, ella le había llamado al representante, que sonó como un pequeño gato espantado cuando se le mencionó al Dulce Enmascarado y la Asociación, para informarle que, efectivamente, aceptaría el trabajo que se le había ofrecido y que esperaría instrucciones a partir de ese momento. La chica colgó el teléfono y esperó a que el camión llegara a la estación en la base de la montaña. Rosetta y Bang intercambiaron saludos al verse, hablaron brevemente del trato que la Asociación le había hecho a la chica y después cambiaron radicalmente de tema para hablar de plantas y el excesivo cuidado que necesitaban las nuevas hortensias del anciano; por las condiciones que la Asociación había impuesto, no había mucho que discutir. Poco después, el teléfono de la chica anunció una llamada. Era un número desconocido; el anciano y la chica vieron el teléfono, que giraba al son de la vibración con la que había sido programado, luego se vieron mutuamente entre ellos con expresiones que decían que, aunque el número fuera desconocido, ya sabían quién llamaba.
-Contesta.- Dijo el anciano, dirigiéndose a la cocina para preparar té. Rosestta tomó el teléfono, que seguía girando al vibrar, y contestó.
-¿Bueno...?-
-Si, hola ¿Hablo con la señorita... Rosetta?- Al teléfono se encontraba una voz de mujer; la voz era suave y melodiosa, pero mantenía la formalidad y seriedad en todo momento. Era evidente que esa señorita formal y seria había revisado dos o tres veces el nombre de Rosetta en alguna hoja de papel, donde lo tendría escrito, para verificar que buscaba a la persona correcta y por eso había tardado un par de segundos antes de terminar su pregunta.
-Si, soy Rosetta... ¿Habla de parte de la Asociación de Héroes?-
-Si, así es. Permítame presentarme, me llamo Alicia Preta Donna y seré su mánager de ahora en adelante. Me gustaría que nos viéramos lo más pronto posible para conocernos debidamente y comenzar a trabajar; su debut fue programado para llevarse a cabo la próxima semana y ya tengo preparada una lista de canciones y coreografías que nos permitirán convertir este lanzamiento en todo un éxito, además de las sesiones de práctica para canto y danza, por supuesto... ¿Qué tan rápido puede llegar a la sede de la Asociación de Héroes en ciudad A?-
-Disculpe... ¿Qué... canciones?-
-Ah, si... me tomé la molestia de pedir las grabaciones de sus entrevistas con otras agencias y disqueras para observar su estilo de canto, tipo de voz y... ¡me topé con que usted escribe sus propias composiciones originales! La verdad me he vuelto fan de su voz, canta muy bien, pero sus canciones... son malas, creo que son la razón por la que no ha llegado muy lejos; también me tomé la molestia de investigar sobre sus trabajos y realizar una pequeña estadística acerca ellos... al parecer, cuando hace apariciones en eventos o fiestas y canta las piezas de otras personas, sobre todo los éxitos de pop-rock y baladas románticas, es cuando mejor le va, aunque, y no me malentienda, creo que también tendría mucho éxito si se dedicara a música más formal como óperas.-
-¿Qué...?-
-Lo siento, me extendí demasiado, creo que esto es algo de lo que tenemos que hablar en cuanto llegue aquí, también tenemos que hablar sobre su traje, sus requisitos de batalla y... ¡Oh, por supuesto! hay que tomarle medidas lo más pronto posible. Entonces, ¿qué tan rápido puede llegar aquí?-
-Ah... iré en camión, así que... tal vez... ¿7 u 8 horas?-
-¡Eso es demasiado! ¡No! ¡No, no, no...! Reservaré un vuelo para usted en este mismo instante para que llegue en 3 horas, por favor diríjase al aeropuerto ahora mismo y en cuanto llegue ahí tendrá en su teléfono el número de reservación de su vuelo a ciudad A, yo iré a recogerla en persona y llegaremos juntas a la sede de la Asociación de Héroes. Entonces cuelgo, por favor dese prisa, ¡hay mucho que hacer!- Se escuchó un chasquido seguido de la línea muerta del teléfono que había sido colgado desde algún lugar en ciudad A, donde una señorita formal y seria seguramente buscaba, a la velocidad de la luz, el próximo vuelo a ciudad A desde ciudad Z. Rosetta no tuvo oportunidad de responder, solo se quedó viendo a la nada mientras escuchaba el bip bip del aparato.
-¡¿Qué?!- Gritó la chica finalmente, tras procesar todo lo que acababa de escuchar.
-¿Qué te dijeron?- Preguntó Bang, asomándose al pasillo donde la chica veía indignada a su teléfono.
-Quieren que tome un vuelo a ciudad A inmediatamente, me enviarán la reservación del vuelo al teléfono... así que, creo que debo ir al aeropuerto ahora.-
-Si, así suelen hacer las cosas, todos tenemos que movernos a su ritmo...- Se escuchó el sonido del agua al caer en un contenedor; instantes después, el anciano salió de la cocina para aventarle a Rosetta un termo de aluminio donde seguramente se encontraba la porción de té que le correspondía. -Deberías irte ahora mismo, el camión de la 1 está por llegar a la montaña y te llevará directamente al aeropuerto.-
-¡S... Si!- Rosetta salió corriendo montaña abajo, con el termo en la mano, para tomar el camión y comenzar su viaje a ciudad A. Ni siquiera había empacado ropa para el viaje y se dio cuenta de eso al llegar al aeropuerto y responder que no llevaba maletas con ella que necesitaran documentación, no llevaba nada más que el termo que para ese momento ya estaba vacío porque se había terminado el té en el trayecto hacia el aeropuerto. Ese termo de aluminio y su teléfono eran su único equipaje y de ahí en fuera no llevaba absolutamente nada... y no había tiempo para volver, su vuelo ya había sido reservado, confirmado y partía en una hora; ir a la montaña y volver al aeropuerto le tomaría tal vez una hora y media o dos dependiendo de la densidad del tránsito y no quería arriesgarse. Rosetta siguió pensando acerca de lo que la voz de la Alicia le había dicho por teléfono... Una lista de canciones... coreografías... traje... medidas... ¡su debut en una semana! ¿Realmente sería posible? Una semana... tendría que aprenderse las canciones y los bailes, ¿cuántas canciones y cuántos bailes? Y le hablaron sobre su entrenamiento vocal y su preparación en danza. Jamás había bailado en su vida; sabía pelear, conocía las artes marciales y alguna vez el abuelo Bang le mencionó que bailar era similar a pelear, pero sin golpes ni patadas, tal vez no sería tan complicado...
Una campanilla sonó en la sala de espera anunciando que el vuelo a ciudad A estaba listo para recibir a sus pasajeros y Rosetta fue guiada velozmente a la zona de primera clase, donde le ofrecieron una copa de vino y un tentempié para entretener el hambre durante el vuelo que duraría poco menos de una hora. El servicio en el avión era increíble; la chica volteó hacia atrás antes de que la azafata cerrara la cortina que separaba la sección turista de la sección de primera clase y pudo ver las dos enormes hileras de pasajeros que se amontonaban como sardinas en el enorme cilindro con alas que conformaban al avión. Rosetta nunca se había subido en un avión hasta ese momento y no quería perderse ni un solo detalle ¿El abuelo viajaría seguido en avión? Al parecer, había veces en que tenía que transportarse inmediatamente a ciudad A y si a ella le daban ese tipo de servicio por su asunto como músico, seguramente al abuelo le conseguían aviones privados, helicópteros, limosinas y cosas así de lujosas.
Minutos después de abordar el avión, la azafata cerró la cortina divisoria, los motores se encendieron haciendo que el avión vibrara y Rosetta sintió un fuerte jalón que la hundió en su asiento cuando despegó, era increíble. El tiempo pasó muy rápido en el avión mientras la chica descubría todo lo que había en el vehículo: descubrió que los respaldos de los brazos ocultan mesas, que la pantalla en el respaldo del asiento de enfrente tenía una pantalla con juegos y películas, que podía pedir casi cualquier cosa de beber en la sección donde viajaba y que su compañera de viaje, una chica más o menos de su edad, parecía no decidir qué debía hacer durante el tiempo de vuelo; se acomodó para dormir, minutos después se le quedó viendo a Rosetta mientras jugaba en la pantalla, la imitó, se aburrió, sacó un libro y lo hojeo para volverlo a guardar y ver por la ventanilla hacia el exterior al final. Era una persona muy inquieta.
Pasó una hora y Rosetta bajó tan rápido como pudo del avión cuando éste aterrizó en el aeropuerto de ciudad A y abrió la puerta; estaba nerviosa, no sabía como se veía Alicia ni donde se suponía que la esperaría; decidió que seguiría a las personas con las que había viajado hasta encontrar la salida y entonces llamaría a Alicia, de todas formas una de las primeras cosas que tenía que hablar con ella era su falta de equipaje. Con la prisa de salir, Rosetta había olvidado completamente su ropa, sus papeles, su guitarra y además no tenía un lugar donde quedarse en ciudad A, por lo que se vería forzada a volver a ciudad Z rápidamente. La chica siguió pasillos interminables donde se exhibían extrañas esculturas abstractas que tenían la finalidad de expresar, de alguna manera, la naturaleza de la ciudad; títulos como "Bajo la nieve", "Después del terremoto" y "Espíritu de bondad" eran legibles en las placas de cada escultura, pero estas no eran mas que columnas de cristales o personas derritiéndose o la combinación de lo que parecían ser soles y caballitos de mar saludando a la nada. Rosetta dejó atrás los pasillos adornados con esculturas abstractas y pasó por un punto de revisión de equipaje, lo cual fue muy rápido para ella porque solo abrieron el termo para verificar que estaba vacío, y salió por una puerta de cristal opaco que abría automáticamente. Una multitud enorme esperaba del otro lado, cientos de personas con carteles se arremolinaban en una pequeña barrera que tenía la finalidad de indicar el límite donde la gente podía permanecer; Rosetta los observó con atención volteando de un lado a otro hasta que recibió un empujón muy violento de parte de un señor que cargaba una mochila enorme a su espalda y todavía arrastraba dos maletas de ruedas que bien pudieron ser sarcófagos egipcios por el tamaño de éstos; al parecer la paciencia del señor era inversamente proporcional a la cantidad de equipaje que cargaba y definitivamente no estaba de humor para esperar a que una pequeña niña sin equipaje se quedara como tonta en medio del paso de los demás. Rosetta le dedicó una mueca burlona sin disculparse, se acercó a la barrera y observó con más atención los carteles hasta que, cerca de un poste, vio el cartel que buscaba con su nombre artístico "Ruth".
La chica se abrió paso a empujones entre la multitud de esperadores y llegó con una pareja de personas que aparentemente no tenían ni el más mínimo sentido del humor. Un hombre alto y fornido la veía intimidantemente mientras sostenía el cartel; era evidente que el traje le quedaba pequeño y que si hacía un poco más de tensión con sus brazos convertiría las mangas de su traje en girones. El tipo era realmente alto, cuando Rosetta se acercó, notó que el sujeto tendría que agacharse mucho para verla directamente a los ojos, tal vez le sacaría dos cabezas. Junto al tipo alto, recargada en el poste, una mujer, también alta, de cabello negro recogido en un chongo y con un flequillo peinado de lado, revisaba su teléfono sin parar y escribía cosas secretas que nadie alcanzaba a leer; la mujer llevaba un traje negro con falda pegada a las piernas que le llegaba un poco más abajo de las rodillas, su saco de un solo botón se encontraba cerrado marcando la delgadez de su cintura y debajo se asomaba una blusa blanca gruesa, tan limpia que reflejaba la luz de las lámparas en el techo. La mujer despegó la vista de su teléfono y sonrió al ver a la chica.
-¡Señorita Rosetta...! Ruth, prefiere que la llamen Ruth ¿cierto? En realidad no puede continuar con ese nombre ya que la Asociación le asignará una nueva identidad, así que me tomaré la libertad de llamarla solo Rosetta ¿Está bien? La ayudaremos con su equipaje, Jhon…-
El hombre gigante, aparentemente llamado Jhon, puso su cartel bajo el brazo y dio un paso hacia Rosetta, buscando el equipaje que no llevaba. -En realidad no traje nada de equipaje...-
-¿Por qué? Va a estar aquí por bastante tiempo, me parece muy inoportuno que no traiga ni siquiera una muda de ropa.-
-Su llamada me sorprendió bastante y salí de casa corriendo para tomar el vuelo...-
-Ya veo, resolveremos eso de alguna manera a lo largo del día, mientras tanto démonos prisa. Jhon, adelántate por el coche, mientras esperamos le explicaré el itinerario del día de hoy.- Jhon salió corriendo sin cambiar la expresión severa de su rostro; Alicia y Rosetta lo siguieron tranquilamente.
-¿Qué...?-
-Si, a partir de ahora va a estar bastante ocupada y ya que son cerca de las 3 de la tarde hay que darnos prisa. A las 4 tendremos una junta planeada para durar un máximo de 3 horas donde discutiremos su identidad de héroe, la imagen que dará al público, el tipo de música en la que se concentrará y la naturaleza de sus canciones; en esa misma junta usted conocerá a sus entrenadores de danza y vocalización, también conocerá al equipo encargado de corregir sus composiciones musicales para ajustarse a los estándares del mercado y a la población objetivo a la que se dirigirá a partir de ahora. A las 7 tendrá una sesión de 20 minutos para tomarle las medidas necesarias para su traje, durante esa sesión se le hará una entrevista rápida para esclarecer detalles importantes como su estilo de pelea, las limitaciones de sus habilidades y los requerimientos de material que su traje va a necesitar. A las 7:30 tendrá su primera sesión de vocalización que durará una hora el día de hoy, a partir de mañana durará 6 horas, espero que comience a mentalizarse a partir de ahora; a las 8:30 tendrá también su primera práctica de danza que, igual que su entrenamiento vocal, tomará una hora hoy y 6 horas a partir de mañana. Por favor, apéguese a las instrucciones y recomendaciones de sus instructores, yo creo que usted tiene une norme potencial, pero le falta la educación apropiada.-
-¿Suelen encargarse de los asuntos de todos sus héroes?-
-No, usualmente cada héroe maneja su trabajo y su entrenamiento de forma independiente y nosotros solo les llamamos cuando los necesitamos.-
-Entonces...-
-Entienda que usted es un caso particular. A decir verdad, vi el vídeo de su batalla contra Genos y entiendo por qué los directivos quedaron tan impresionados, no quiero hacerla sentir mal pero por favor entienda que sus habilidades son una amenaza terrible y que si decidiera ir en contra de la humanidad...-
-No tengo intensiones de hacer nada por el estilo, yo solo quiero hacer música y ayudar a mi abuelo con el dojo...-
-Si, entiendo, estuve pensando acerca de eso y seguramente, si usted tuviera alguna intención oculta, nos habríamos enterado antes... Pero yo tengo mis órdenes ahora y soy la encargada de ayudarla a salir adelante con su carrera como músico mientras administro su itinerario para llevar a cabo las actividades de mercadeo, los eventos y espectáculos en los que participará y sus actividades de héroe. Le hemos pedido un compromiso enorme, pero estamos completamente dispuestos a comprometernos con usted a cambio.- Alicia caminaba mientras veía su teléfono, Rosetta la seguía unos pasos atrás, la verdad ella no tenía ganas de seguirle la corriente a esa mujer. Ambas salieron del aeropuerto a través de unas puertas automáticas de vidrio transparente que dejaban ver el caos de los taxis que se arremolinaban en la bahía de abordaje de pasajeros; en un muro, que se encontraba a varios metros y que separaban el terreno del aeropuerto de un lujoso hotel, podía verse una fotografía enorme de una iguana sobre una piedra en un río; según una leyenda que se leía en la parte baja de la fotografía, esta había ganado un concurso de fotografía silvestre y por eso la exponían junto a otras tantas a lo largo de ese muro divisorio. -Me parece que este es el momento adecuado para externar todas las dudas que tenga, aunque, por supuesto, no piense en retractarse, por favor no haga que todo el trabajo que tuve que hacer desde la mañana sea en vano.-
-¿Organizó todas las juntas desde la mañana?-
-Si, en cuanto recibimos la noticia de que aceptó la propuesta de la Asociación comencé con los arreglos de todo. En ese mismo instante busqué a los mejores instructores disponibles, me puse en contacto con las mayores disqueras del país para encontrar patrocinadores, me comuniqué con las mayores empresas de diseño de modas...- La mujer cerró sus ojos para soltar un resignado suspiro de cansancio.- En realidad no sabíamos si aceptaría o no, yo tenía la esperanza de que aceptaría y veo que mis plegarias fueron correspondidas. Desde que supimos que estuvo buscando trabajo en las agencias de músicos y las disqueras me encomendaron la tarea de investigar sobre usted... La verdad, usted me dio muchos problemas Rosetta, ha vivido una vida muy anónima, casi no ha tenido trabajos oficiales registrados por ninguna agencia del gobierno y desapareció después de la preparatoria... Me sorprende que usted sola haya logrado desarrollar una habilidad vocal como la que tiene, pero es hora de llevarla al siguiente nivel.- Ahora los ojos de Alicia refulgían con una luz que Rosetta no había notado antes.
-Y sobre mi ropa...-
-Cierto, haré que le traigan unos pantalones holgados para que se sienta cómoda durante las prácticas...- Alicia volvió a escribir rápidamente en su teléfono.- También veré que le den una habitación en la sede de la Asociación, pero eso tomará más tiempo porque hay mucho papeleo que hacer y como usted será ingresada de forma muy irregular... bueno, tardará; pero entiendo que usted vuela, ¿por qué no va y viene por su cuenta a partir de mañana? Considérelo parte de su entrenamiento, de todas formas, ahora sus habilidades serán parte de su trabajo y practicar el vuelo será provechoso en un futuro, así que por favor, preste atención al recorrido para que sepa a dónde debe llegar a partir de mañana. Por supuesto, ahora que también nos conoce a Jhon y a mí no tendrá problemas en ubicarnos.- Y así, de un segundo a otro, las atenciones comenzaban a terminarse.
Un coche negro de vidrios polarizados se estacionó en la bahía poco después, en él se subió Alicia indicándole a Rosetta que la siguiera. El coche era un modelo compacto y discreto que no llamaba mucho la atención una vez que se mezclaba entre el resto de los automóviles que rondaban por la ciudad. Mientras Jhon conducía silenciosamente hacia un edificio negro, enorme, sin ventanas, que se alzaba sin reflejar ni una pizca de luz, Alicia no paraba de hablar. Rosetta jamás había conocido a alguien que hablara incluso más que ella; Alicia no paraba de mencionar detalles curiosos sobre los edificios más antiguos de la ciudad, de los mejores restaurantes y cafés que estaban localizados cerca de la sede de la Asociación, de la historia de la fundación de ciudad A y cómo el resto de las ciudades fueron construidas poco a poco a lo largo de los años y cómo inició la Asociación de Héroes, su misión y visión, cómo fueron sus inicios, quienes eran sus héroes más antiguos, la forma en la que asignaban las clasificaciones de héroes, el examen y sus pruebas y las tareas particulares de los héroes en cada clasificación. Rosetta recordó que Genos había mencionado que los héroes clase C tenían que hacer un acto heroico a la semana, lo que a Saitama le había fastidiado por meses hasta que logró subir a la clasificación B, donde se hacía cargo de misiones un poco más complicadas, aunque al parecer no eran nada para Saitama e igual le aburrían.
Cuando llegaron al edificio, el automóvil ingresó al elevador que llevaría a Saitama, Genos y Bang al piso de juntas dos semanas después; el silencio que reinó en la habitación una vez que las puertas se cerraron a espaldas del coche pusieron a Rosetta en guardia y no pudo dejar de voltear a los lados, espiando por las ventanas del coche, tratando de encontrar algo que no fueran muros, pero nada aparecía. Alicia rio con discreción ante el espanto de la chica y escribió más cosas en su teléfono. Todos bajaron en el piso de la sala de juntas; una pared se abrió deslizando dos paneles hacia los lados para dejarlos salir al pasillo de oficinas. Cuando todos salieron, las puertas se cerraron y desaparecieron convirtiéndose en un muro más.
-Sígame por favor Rosetta, los demás ya están esperando en la sala de juntas.- Le indició Alicia con un ademán de su brazo, luego se volteó y caminó hacia una puerta que se encontraba muy bien camuflada en el muro y que se abrió cuando Alicia colocó su palma en la pared. Las dos mujeres entraron en la habitación seguidas de Jhon. -Buenas tardes a todos. Veo que llegaron temprano, me alegra que el entusiasmo por este proyecto sea algo que compartamos.- Dijo Alicia de pie junto a una enorme mesa ovalada que se encontraba frente a una pantalla luminosa que dejaba ver un cuadro azul. Las personas en la mesa en realidad no se veían del todo entusiasmadas, se veían, de hecho, fastidiadas o aburridas, incluso había un sujeto rubio de cabello corto que se pintaba las uñas con calma mientras los demás se dedicaban a sus lecturas o a dormir apoyados en la mesa. -Les presento a Rosetta, será nuestra nueva Idol… como saben, tenemos que elevarla al nivel del Dulce Enmascarado para que pueda funcionar como un objeto de promoción de la Asociación. Como todos saben, últimamente pasamos por un mal tiempo y nos cuesta trabajo encontrar héroes decentes, además de que la opinión pública dice que no nos estamos esforzando lo suficiente a la hora de manejar los asuntos de seguridad. Con este proyecto pretendemos mejorar la percepción de la opinión pública, así que comencemos con el asunto de los temas musicales que trabajaremos para el debut. Rosetta, por favor toma asiento.-
-Buenas tardes...- Solo alcanzó a decir Rosetta antes de sentarse y verse obligada a callar de nuevo. Los hombres en la mesa la vieron por unos instantes y luego continuaron con lo que estaban haciendo antes de que las mujeres entraran en la habitación. Alicia sacó unos lentes pequeños, sin marco, de la parte interior de su saco y se los colocó para tomar los papeles que se encontraban adentro de una carpeta beige, delicadamente colocada frente a una siento libre en la mesa ovalada.
-Entonces... Comencemos con las presentaciones de izquierda a derecha. Se encuentran presentes Nico, el representante de la disquera Bling Bling que nos ayudará a editar y publicar tus canciones, también aportará ideas sobre tu nueva imagen y participará en los eventos de promoción; después tenemos a Ramón, que será el encargado principal del diseño de tu imagen, tus trajes y todo; después están Carlos y Lucá, que serán tus instructores de canto y danza respectivamente.- Durante las presentaciones, Nico no dejó de mirar a Rosetta de una forma que la hacía sentir incómoda. El tipo parecía un sujeto en medio de sus treinta que no se preocupaba mucho por su cuidado personal; su barba, que crecía de forma irregular con unos mechones por aquí y por allá, se encontraba descuidada; su cabello rizado se encontraba desaliñado y daba la idea de que el sujeto había salido directamente de la cama para ir a la junta, además, su traje se mostraba polvoso y arrugado, de hecho su camisa blanca mostraba extrañas manchas amarillentas y su corbata estaba definitivamente mal amarrada y chueca. El sujeto sacó un cigarro de la parte interior de la chaqueta de su traje, se lo puso entre los labios y lo encendió sin dejar de ver a la chica con sus ojos penetrantes, adornados por enormes ojeras que hacían que su mirada se sintiera aún más pesada.
-Alicia, me pidió que arreglara las canciones de esa chica y les diera un toque pop que le gustara a los jóvenes de secundaria hasta la universidad, pero no parece realmente del estilo.- Dijo Nico una vez terminada la presentación.
-¿Por qué no? ¡Su voz sería perfecta para ser el nuevo éxito pop!-
-Escuché la demo que enviaste...- El sujeto dio una larga bocanada al cigarro y soltó la densa nube de humo que segundos antes había entrado a sus pulmones. -Pero tengo una propuesta que podría explotar mejor la capacidad vocal de esta chica... será algo como pop-rock-opera ¿Entiendes?-
-¿Eso no será demasiado serio para la apariencia que deseamos darle? ¡Quiero que tenga blancos, rosas y azules en color pastel y muchos adornos dorados! Eso contrastará perfectamente con su cabello negro mientras combina con sus ojos ámbar, será hermoso...- Ramón, el sujeto rubio que se pintaba la uñas, había entrado a la conversación con un deje de fastidio en su voz. -¡Mira nada mas! tus cambios de planes han hecho que me arruine una uña...-
-Entiendo que habíamos quedado en una apariencia alegre como de...-
-¡Chica mágica! Lo que necesita la Asociación es una chica mágica... como en las caricaturas... eso sería fabuloso- Alicia terminó la oración de Nico, interrumpiéndolo con un extraño brillo obsesivo en sus ojos.
-Si... chica mágica...- Nico vio a Alicia con una combinación rara de fastidio y temor, luego se recompuso y continuó. -... Aunque viéndola en persona, esta niña no tiene tanta "luz" como para hacerla pasar por chica mágica... En realidad nada en la demo me inspiraba a hacer algo tipo "chica mágica", así que preparé algo rápido en estas pocas horas que tuve, por favor escuchen.- Todos los presentes escucharon 10 canciones diferentes que presentaban cosas mucho más ambiciosas de las que Rosetta había intentado hasta entonces. Había cambios de tono sumamente complicados de realizar, quiebres totalmente antinaturales, sostenidos y vibratos que, si bien le daban mucho carácter a las canciones, eran muy difíciles de lograr.
-Esta chica jamás hizo nada de esto en la demo que nos dio Alicia.- Dijo Carlos, un hombre que parecía la completa antítesis de Nico con un traje de tres piezas bien planchado, sin una sola mancha ni una mota de polvo; ahora el hombre se encontraba rondando los 50 años, pero era evidente que seguía cuidándose y que seguramente fue un hombre sumamente atractivo en su juventud. -No esperaba que fueras a exigir cosas tan complicadas para una artista pop, pensé solo tendría que perfeccionar la afinación de su voz, pero ahora tendré que preparar una serie de ejercicios especiales que le ayuden a lograr ese tipo de control en una semana... al menos parece tener lo básico, pero aún así espero esfuerzo de su parte señorita.-
-S... sí, por supuesto.- Rosetta no había abierto la boca para nada, jamás había tenido una junta de ese tipo porque, en sus trabajos usuales, cuando quedaba de tocar en conjunto con alguna banda, solo tenía que decidir en qué tono tocaría y de ahí en fuera hacía lo que su corazón le mandaba; pero ahora estaba junto a un grupo de expertos que querían subirle el nivel muchísimo más allá de donde estaba acostumbrara a estar. ¿Así sería para todos los artistas? ¿También para el Dulce Enmascarado?
Por otro lado, Ramón había dejado de preocuparse por sus uñas a la mitad de la primera canción y había seguido todo el audio como si algo maravilloso hubiera aparecido frente a sus ojos y no pudiera parar de contemplarlo. -¡Oh si, puedo verlo! Entiendo perfectamente a dónde quieres llegar Nico.-
-Ah... ¿si?-
-¡Por supuesto! No solo hay amor y miel, también hay tragedia, conflictos emocionales, todo es tan complejo ahora. ¡Veo drama y alegría! Veo la inocencia machacada y la búsqueda del amor real en este mundo cruel, mientras tratamos de mantener en alto nuestras ilusiones.- Ramón hablaba mientras suspiraba, como si estuviera flotando en un sueño; Nico tomó otra bocanada de su cigarrillo mientras veía escéptico al tipo rubio con una expresión de "creo que no has entendido nada" en el rostro. -¡Sí! Seguiremos con la base de la chica mágica pero usaremos una paleta de color más oscura... ¡Sí! Hagamos algo más... monocromático, algo que parezca agresivo y retador, que jale todas las miradas como si fueran un agujero negro, pero que sea lo suficientemente discreto como para permitir que la voz de la chica brille en el escenario, ¡Será perfecto! ¿Qué piensas Rosetta?- Para este momento, Ramón estaba tan emocionado que incluso se había levantado de su silla de un golpe y veía a Rosetta con los ojos desorbitados en sus cuencas.
-Me gusta la idea de los colores oscuros, me gusta mucho el rojo y creo que destaca más cuando se contrasta con un fondo negro, así que siempre...-
-¡Rojo y negro! ¡Como una huelga, un amotinamiento! ¡Sí!- Ramón miraba el techo como si estuviera ido en sus fantasías y alzaba sus brazos al cielo, posiblemente del techo caería una luz celestial que lo jalaría hacia el paraíso si seguía haciendo cosas así; todos en la habitación lo veían indiferentes, ni siquiera Alicia se inmutaba por las extravagancias del hombre y permanecía impasible, escribiendo notas en el papel que tenía en el folder. Después de unos segundos, Ramón sacó una tableta y un lápiz electrónico de su mochila y comenzó a dibujar; cuando terminó, apretó varias cosas en la tableta y la imagen de lo que había trazado se proyectó en la pared, donde antes solo se veía una cuadro azul. -¡El diseño del traje de marinero se mantiene! El traje será gris oscuro, casi negro, el cuello blanco y todos estos listones que salen del moño del pecho y la espalda serán negros y en el centro del moño habrá una gema roja, ¡un rubí que reflejará toda la luz del escenario!-
-¿Podemos quitarle los listones?- Preguntó Rosetta, que odiaba tener cosas colgando en la ropa.
-¿Quieres quitar los listones?- Respondió Ramón con un tono agresivo muy evidente. Alicia levantó los ojos del papel donde escribía para ver a Rosetta.
-... Si. Creo que será incómodo moverme con tantos listones... Además podrían atorarse y...-
-Vaya, resultaste ser una persona pragmática, eso me agrada.- Dijo Nico, acercando su silla a la de Rosetta para darle una palmadas en el hombro. Pese a su mala apariencia, su olor era bastante agradable, parecía como si recién hubiera salido del baño ¿Cómo podía ser posible esa combinación?
-¡Jum! ¡Pragmatismo! ¿Qué opinan los demás?- Respondió Ramón con un deje de fastidio.
-No soy fanático de los ídolos pop de estos tiempos y odio los trajes de marinerito, son absurdos. Si la chica quiere quitar los listones estoy de acuerdo.- Respondió Carlos.
-¿No podría usar mi ropa normal?- Inquirió Rosetta algo preocupada. A ella tampoco le había gustado del todo la idea de la chica mágica.
-¡No! La idea de todo esto es ocultar su identidad.- Respondió Alicia a su lado, acomodándose los lentes que llevaba puestos, ella daba una impresión muy tenebrosa con la firmeza de su voz y el reflejo de la luz en sus lentes... su pasión no podía ser normal. -Convertirla en chica mágica es perfecto porque va totalmente en contra de su apariencia usual y la idea es que usted trabaje bajo una identidad nueva para mantener su origen y su nombre en secreto. Tenemos que evitar que otros grupos entren en contacto con usted para reclutarla, eso podría ser peligroso... de esta manera podemos mantenerlos alejados.-
-¿Pero no podrían contactarse conmigo a través de esta nueva identidad?-
-¡Por supuesto que no! Todo lo que vaya dirigido a su nueva identidad como chica mágica...- Alicia carraspeó un poco y luego continuó. -digo, como cantante, pasará a través de Jhon y de mí, así que tendremos perfectamente controlada su interacción con el resto de la gente. Usted ya se hará responsable de su vida privada como Rosetta, pero seguiremos vigilándola, así que por favor manténgase alejada de cualquier grupo sospechoso.-
-... Me gustan los listones, son vistosos, pero la verdad es que todos siempre se enredan con ellos a la hora de dar vueltas y eso no se ve muy elegante que digamos, estoy de acuerdo con que los quites Ramón.- dijo Lucá, el otro sujeto en sus treintas de cabello castaño y lacio; el tipo iba con un saco color petróleo y una mascada blanca sobre una camisa gris y se había mantenido en silencio hasta ese momento, pero al final había decidido ignorar los regaños de Alicia para dar su opinión sobre los listones. Ramón suspiró derrotado y borró los listones en silencio desde su tableta.
-Entonces... ¿Podemos cambiar los botines por botas altas hasta el muslo? También podríamos agregar guantes, mi abuelo me había preparado un traje que los tenía para evitar que me raspara al pelear...- Rosetta no se sentía del todo cómoda con la idea de la chica mágica, pero, con el fin de evitar más discusiones que hicieran que Alicia pareciera loca, decidió seguir el juego. Ramón la vio con fastidio nuevamente.
-¿Botas altas a medio muslo? Eso hace que mi atención vaya bastante arriba en tus piernas...- Dijo Nico apoyándose en la mesa para acercarse a Rosetta que se le dio la espalda tan rápido como pudo al escuchar su comentario. Era un hombre andrajoso, que olía bien y era pervertido; mientras tanto, Ramón retocaba el diseño para integrar lo que Rosetta decía.
-No se ve tan mal... Pero con esta paleta de colores me preocupa tu cabello...- Ramón se quedó viendo el dibujo en su tableta mientras pensaba.
-¡Peluca pelirroja! Me gustan las pelirrojas.- Dijo Nico emocionado. Todos en la habitación lo vieron con asco, pero Ramón retocó una vez mas su dibujo para integrar la peluca; a parte de los comentarios fuera de lugar de Nico, su peluca roja había logrado darle al traje el impacto que faltaba y todos se sintieron satisfechos. Al aprobar la idea todos, Nico sacó otro cigarro de su chaqueta arrugada y lo encendió, volteando a ver a Rosetta de reojo con una sonrisa pícara; la chica se deslizó con su silla para acercarse más a Alicia, quien seguía escribiendo en el papel.
Las dos semanas a partir de ese momento pasaron rápidamente; Rosetta tenía que entrenar por 12 horas diarias para lograr, mientras bailaba, las exigentes maniobras vocales que Nico le había impuesto. Nico se convirtió en una constante a partir de ese momento ya que participaba en el entrenamiento de canto de Rosetta junto a Carlos, pero afortunadamente era todo un profesional cuando se trataba del canto y pocas veces hizo algo más que dedicarle un guiño coqueto; por supuesto, Rosetta se mantuvo acompañada siempre que tenía que verlo, no quería tener problemas. Después de la primera semana, la chica ya había logrado lo que Nico, Carlos y Lucá llamaron "nivel decente de desempeño para una presentación" y Alicia le agendó una presentación en un show de variedades, donde Rosetta cantó dos de las canciones que Nico le había preparado y fue todo un éxito. Una semana después, el día en que se reencontró con Bang, Saitama y Genos, tres de sus canciones ya se encontraban en el top 10 de ciudad A.
Usando a la Asociación como trampolín (y a cambio de su alma), Rosetta había debutado exitosamente como cantante y ahora se enfrentaba al pago, debía debutar como heroína clase S junto a los demás...
-Explicaremos la situación...- Volviendo al tiempo presente, un hombre que parecía haber vivido en la oficina por una semana completa, con la barba crecida y desaliñada y el traje arrugado, hablaba a la cabeza de una mesa luminosa en una habitación oscura donde los héroes clase S se habían congregado para escuchar acerca de la emergencia. Saitama se encontraba en el otro extremo de la mesa, viendo de frente al hombre de traje, con una expresión de tristeza porque nadie le daría el té que había pedido; Rosetta se encontraba sentada junto a Genos y no podía dejar de ver a King, su "maquinaria" era muy ruidosa y le daba curiosidad; por su parte, King veía de reojo a Rosetta de vez en cuando, le daba nervios que la chica lo viera tan intensamente, podía sentir como sus ojos gatunos entraban en lo más profundo de su alma y era incómodo. El hombre de traje siguió con su explicación. -La anciana Baba Vanga ha muerto...-
-¿Entonces tenemos que averiguar quien la mató?- Preguntó uno de los héroes.
-No... Lo que nos preocupa es que la anciana dejó una última profecía antes de morir.- El sujeto puso una hoja de papel sobre la mesa, boca abajo, y una proyección holográfica del papel apareció frente a todos los héroes. -Como pueden ver, la predicción de Baba Vanga indica que la tierra se encuentra en peligro.-
-¿Y cuál es la amenaza? ¿Cuándo sucederá?- Preguntó otro héroe.
-No lo sabemos...- Respondió el hombre.
Saitama se inclinó hacia un hombre sumamente musculoso, de cabello chino, que llevaba una playera a rayas. -¿Quién es Baba Vanga?-
-¿No la conoces? Es una adivina muy precisa... Bueno, en realidad no podía predecir todo lo que pasaría, pero las cosas que llegó a decir sí se cumplieron, así que la Asociación la usaba como referencia para realizar preparaciones de seguridad.-
-ya...-
-Entonces nos pides que estemos en guardia todo el tiempo para lidiar con... algo.- Preguntó un muchacho que llevaba un bate.
-Si... algo así...- Respondió el hombre del traje. En ese momento se escuchó un estruendo fortísimo y un temblor se dejó sentir en el interior del edificio.
-¡Estamos bajo ataque!- Gritó uno de los héroes y todos salieron corriendo hacia el helipuerto. La vista era impresionante; lo que antes había sido una enorme urbe llena de rascacielos y con cientos de automóviles moviéndose en todas direcciones ahora no era más que un montón de escombros. El ruido que antes había caracterizado a ciudad A ahora se encontraba en silencio y ni un alma se dejaba ver por entre los enormes bloques de concreto que estaban desparramados en el suelo; en ese momento, una plataforma oscura se encontraba flotando sobre la ciudad, era enorme y basta, seguramente abarcaba todo lo que la ciudad había sido antes de ser destruida, y rompía el silencio tras la devastación con un escalofriante zumbido que parecía provenir de todas direcciones. La amenaza que predijo Baba Vanga había comenzado.
