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Capítulo 2 – Entre peleas y estudios
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La mañana siguiente, el ruido ensordecedor del despertador Muggle que habían puesto las chicas la noche anterior despertó a Hermione levantándose de la cama como si de un resorte se tratara. Estaba acostumbrada a ello, no la gustaba dormir hasta tarde, incluso en días de descanso, ya tenía un horario definido de sueño que no podía evitar cumplir. Esto no le pasaba a su compañera de habitación pelirroja, que estaba más que acostumbrada a dormir con cualquier ruido debido a sus años en la madriguera.
―Ginny levanta, hay que bajar a desayunar ―llamó Hermione mientras se metía en el baño a ducharse.
―¡Cierra las cortinas! ―Fue lo único que consiguió pronunciar su amiga con la cara en la almohada intentando taparse de los rayos de sol.
―¡Venga, ya escuchaste a la directora ayer, hay que estudiar mucho o no lo conseguiremos!
―Pero si a mí me da igual Hermione, eres tú la que necesita ser Premio Anual. ―Pudo responder ya haciendo intentos de levantarse de la cama.
Hermione en la ducha asintió recordando la pasada noche y el porqué de que debían estudiar tanto.
El banquete de bienvenida del día anterior había sido de lo más normal para la castaña, el gran salón estaba perfectamente restaurado, y un sombrero seleccionador bastante ajado había puesto a cada niño en sus respectivas casas. El único problema fue lo mencionado después por la directora McGonagall, la selección de Premios Anuales.
―Como ya sabrán todos los alumnos de quinto curso en adelante, este año no han sido enviadas las cartas para Prefecto o Premio Anual. No, no ha sido una equivocación, es simplemente que la plana de profesores no hemos podido determinar quiénes merecen estos títulos honoríficos por la falta de puntuaciones del año anterior. Dado que esta situación debía resolverse de alguna manera, los antiguos directores de Hogwarts y yo misma hemos ideado una solución. Los alumnos de séptimo podrán presentarse a una prueba de conocimientos avanzados. ―Se escucharon varios abucheos por las mesas de las casas. ―Esta prueba se realizara dentro de dos semanas, y que contendrá preguntas de cada asignatura principal. A su vez los alumnos de quinto a séptimo tendrán igualmente otra prueba para prefecto el mismo día, el temario específico para cada una de las dos pruebas estará mañana a primera hora en el tablón de anuncios del comedor.
Las rondas nocturnas estarán a cargo de los profesores turnándose hasta que se decidan los nombramientos. Debo decir que si bien estas pruebas no son obligatorias, sí que deberéis tener en cuenta que títulos como el de Premio Anual o Prefecto, aunque responsabilidades, también tienen grandes privilegios y beneficios. Sin más que decir solo puedo desearos buena suerte, y que tengáis un buen curso por delante, ¡A COMER TODOS!
Así había comenzado la pesadilla. Todos estaban como locos, una simple prueba podía darles acceso inmediato al Ministerio, la guerra con sus desgracias y todo había dado ahora la oportunidad a muchos de redimir su anterior pereza con los estudios y conseguir una distinción.
Pensando en esto, Hermione salió de la ducha ansiosa y se empezó a vestir lo más rápido posible con el uniforme, necesitaba bajar cuanto antes a comprobar el temario.
―Ginny te toca, me visto y voy bajando, lo siento por no esperarte.
―Valeee, no sé a qué viene tanta prisa pero te veo en el comedor.
La castaña salió de su sala común saludando a los pocos madrugadores que conversaban en los sillones pero sin detenerse a conversar. Corrió por los pasillos hasta llegar a su destino, el tablón de anuncios de la prueba.
―Veamos, parece que es casi entero práctico, y no parece difícil. Historia de la Magia y Encantamientos será sencillo, Transformaciones… esta parte tendré que practicarla, DCAO, invocar un Patronus corpóreo, es difícil pero sé que puedo hacerlo, y por último… ¡oh no!, ¡esta poción!, Slughorn tiene que estar bromeando, Filtro de los Muertos en Vida.
Hermione se puso nerviosa, esa poción solo la había conseguido elaborar con exito Harry en sexto curso, y fue gracias al libro del Príncipe Mestizo, dudaba mucho que ahora pudiera, esto iba a ser más difícil de lo que pensaba en un principio. Un delicioso aroma a manzana verde le vino a la nariz en ese momento.
―Granger no eres transparente, no me dejas ver el tablón, aparta. No creo que la sabelotodo de Gryffindor necesite ver el temario, ¿para qué quiere estudiar un ratón de biblioteca como tú?, seguro que ya te sabes cada libro de memoria.
La voz tras ella la asustó por un momento, pero cuando se recompuso supo inmediatamente de quien se trataba, solo alguien podía ser tan capullo en todo Hogwarts.
―Malfoy ―musitó Hermione dándose la vuelta y encarando al rubio que sostenía una manzana verde mordida en la mano. ―Ya decía yo que nadie más era capaz de insultar tantas veces a alguien en una sola frase, con esa capacidad verbal dudo que te haga falta estudiar demasiado tampoco.
― Vaya al fin te das cuenta de mi inteligencia privilegiada. Pensé que eso a lo que llamas cerebro y que guardas bajo el nido de pájaros que tienes por pelo nunca reconocería a una mente superior.
Hermione no podía creerse lo arrogante que podía llegar a ser el rubio después de todo por lo que había pasado, es que no se podía tener más cara. Aun así decidió seguirle el juego.
― Si tu mente es tan superior, ¿cómo es que nunca me has ganado en ninguna evaluación en todos los años que hemos estado en Hogwarts?
― Eso no es cierto leoncita sabionda, nunca me ganaste en clases de vuelo ―declaró Draco con una socarrona sonrisa adornando su cara. El maldito le estaba recordando sus, debía admitir, patéticos intentos anteriores de usar una escoba para volar.
―Pero algo así no cuenta hurón albino, volar no es una verdadera asignatura y además fue en primero ―respondió Hermione airada. El muy cerdo se burlaba de ella con esa tontería del vuelo.
―Bueno supongo que tendré que ir a decirle esto a la pobre profesora Hooch, será una pena para ella saber que sus clases no son dignas de la perfecta señorita Granger, seguramente la vas a hacer llorar. Tantos años intentando ser la alumna perfecta y ahora todo se irá por la borda sabelotodo ―rio el Slytherin.
―¡Merlín no te soporto!, pensé que después de todo habrías cambiado en algo pero sigues siendo exactamente igual de capullo. Me voy, prefiero no escucharte más ―dijo Hermione mientras intentaba abrirse paso empujando sin éxito al rubio que tenía parado en medio de su camino.
―Vale Granger te dejare ir, pero recuerda algo, no soy yo el que se queda mirando mi perfecto cuerpo en la estación de tren, sé que soy atractivo pero recuerda que no te tocaría ni con un palo, así que la próxima vez intenta no sonrojarte ―soltó de repente apartándose y dirigiéndose a su respectiva mesa con una gran sonrisa ladeada.
Hermione se había quedado muda, se vio totalmente atrapada y sin respuesta, los colores subieron de nuevo a sus mejillas sin ella desearlo.
―¡Eso es, justo como ahora! eres un como un tomatito, voy a tener que empezar a buscar nuevos motes para llamarte ―volvió a reír Draco justo antes de desaparecer entre la gente que ya bajaba a desayunar.
― ¡Eso no paso como dices maldito hurón, tu solo me produces asco! ―dijo mirando por donde se había ido el rubio ―mierda… tierra trágame, espero que nadie nos escuchara.
― ¡Hermione! ―La voz de Ginny asustó a la castaña poniéndose blanca, esperaba que no hubiera escuchado a Malfoy. ―Vamos a desayunar, los chicos ya están en el comedor.
―¿Ah? Si claro, vamos —respondió casi automáticamente. ―Menos mal, salvada, no tengo ganas de explicar a Ron y a Harry con lo cabezones que son que no me gusta Malfoy, que solo ha sido otra forma suya de joderme.
El desayuno con sus amigos fue bastante normal, Harry y Ginny estaban igual de pegajosos que siempre, no les separabas ni con disolvente, esa pareja eran tal para cual. Y Ron como siempre, comiendo todo lo que entraba en su radio de acción a una velocidad sobrehumana, la verdad es que ya debería de estar acostumbrada, pero nunca dejaría de darle algo de asco ver una escena tan dantesca. Lo único que tuvo a la castaña bastante intranquila fue que el maldito hurón alvino no dejaba de mirar hacia aquí con esa maldita sonrisa suya, daban ganas de borrársela de otro puñetazo como el de tercero.
―Solo Malfoy es capaz de hacerme ser tan agresiva. ―La voz de la castaña fue casi inaudible mientras cogía un pastel de chocolate para calmar su enojo, el chocolate siempre la ayudaba con el estrés, además de que la encantaba.
―¿Has dicho algo Hermione? ―escuchó que preguntaba una voz conocida a su derecha.
―No, nada Neville, por cierto ¿cómo ha ido tu verano?, veo que decidiste volver para acabar Hogwarts.
Neville había crecido mucho, ya no era el chico gordito y patoso de la clase, ahora era alto y bien desarrollado, muchas chicas andaban detrás de él, sobre todo desde su gran papel en la guerra, se había vuelto muy popular, y eso a un chico tímido como él no le gustaba demasiado.
―Sí, quiero especializarme en Herbología y trabajar de profesor, quizás aquí en Hogwarts, así que no me quedaban muchas más opciónes que volver. Mi verano fue genial, fui con mi abuela a España, su comunidad mágica es impresionante.
― Vaya así que profesor, la verdad es que te pegaría mucho, incluso corriges a veces a la profesora Sprout, espero que tengas suerte con ello Neville.
―Eso espero, incluso McGonagall me está animando a ello. Bueno Hermione me voy a clase, te veo luego que llego tarde. ―El moreno se levantó rapidamente y salió corriendo por los pasillos sin esperar respuesta dejando a Hermione con la palabra en la boca.
―Bueno, supongo que yo tendré que hacer lo mismo, nos vemos más tarde chicos, yo ahora tengo Aritmancia. ―Se despidió de sus amigos saliendo del comedor directa a su primera clase del año.
El resto de la mañana fue fácil y tranquila para la castaña, exceptuando la ultima hora. Pociones, donde coincidían los Slytherin y los Gryffindor.
―Bienvenidos, como primer día, hoy no vamos a hacer algo demasiado difícil ―habló el profesor Slughorn a la clase. ―Necesito saber cómo andan vuestras habilidades en la materia para formar grupos de trabajo, así que quiero que cojáis vuestros calderos y hagáis una poción para inducir el sueño, también llamada poción Wiggenweld, tenéis una hora, los ingredientes están en los armarios. Recordar que esto no entrara en las calificaciones pero siempre es bueno impresionar al profesor ―rio el hombre tan bonachón como siempre.
Cuando todos estaban ya trabajando en sus respectivas ollas, un niño de 2º vino llamando al anciano profesor de parte de McGonagall.― Vuelvo en un minuto muchachos, seguir trabajando ―dijo saliendo del aula.
―A ver cómo explico yo a Slughorn este año que sin el libro adecuado no tengo ni idea de lo que hago en pociones —susurró Harry a sus amigos que rieron ante el comentario.
―Al menos Seamus no ha escogido esta asignatura este año, eso nos quita la posibilidad de explosiones sorpresa ―comentó Hermione
―Siempre nos quedaras tu Ron, no nos defraudes y haz explotar el caldero como tu bien sabes, al fin y al cabo podrías ser el aprendiz de Finnegan. ―Se desternillaba Harry acompañado de varios más que escucharon la broma.
―JA, JA, me muero de la risa Harry, ya me las pagaras más tarde cuando te arrase al ajedrez mágico, veremos quien ríe el último ―dijo Ron con una voz macabra que hizo gracia de nuevo a todos. Las bromas entre los alumnos de la casa roja y dorada siguieron por un buen rato pues Slughorn no parecía volver.
Mientras, Draco y los demás integrantes de Slytherin intentaban preparar su poción sin demasiado éxito, el ruido que hacían los leones era descomunal y no hallaban la manera de concentrarse.
― ¡Eh leoncitos!, un poco de silencio que ya he puesto dos veces el mismo ingrediente porque me estáis volviendo loco con tanta risa ―criticó Blaise a los Gryffindor arropado por sus compañeros.
― Exacto, estamos en una clase no en la leonera que tenéis por sala común ―apoyó Pansy con vehemencia.
―Es preferible una leonera a un cubil de serpientes rastreras y traicioneras ―respondió Ron secundado por gran parte de su casa.
―¿Quieres que mi puño te enseñe lo rastreras que somos las serpientes asquerosa comadreja? ―devolvió la morena muy cabreada por el insulto.
― ¡Inténtalo si te atreves puta rastrera! ―grito una alumna de Gryffindor defendiendo a su compañero.
Hermione observaba la escena que se estaba montando sin poder creerse lo que pasaba a su alrededor, después de todo lo pasado en la guerra aún no había forma de que Gryffindor y Slytherin se entendieran. Lo cierto es que comprendía un poco el punto de Blaise y compañía, pero habían sido muy maleducados al pedir silencio y eso es lo que había formado todo el embrollo. Sin embargo entre todo este alboroto había alguien que no se había involucrado en la pelea, Draco Malfoy se mantenía sentado en silencio con una sonrisa en la cara simplemente disfrutando del conflicto a su alrededor, pero sin intervenir en él.
―Harry mira el hurón, no se ha metido, si quiera se ha movido de su asiento, ¿no te parece raro? ―susurró Hermione al oído de su amigo.
― Pues sí que es raro la verdad. Seguro que está planeando algo.
La castaña volvió su atención de nuevo a la pelea para comprobar que Blaise, Ron y varios más habían sacado ya sus varitas y se disponían a montar una batalla campal en medio del aula. Se disponían a comenzar cuando apareció el profesor Slughtorn por la puerta pillando a más de media clase en posición de duelo a punto de liarse a hechizos.
―¡Se puede saber que está pasando aquí! ―El grito del maestro cogió a todos por sorpresa, se le veía visiblemente decepcionado con la actitud de sus alumnos.
―Nada en absoluto profesor, solo una pequeña discusión entre amigos ―intentó salir del apuro Pansy con su más linda cara de niña buena.
―No creo que haya sido nada señorita Parkinson, pero voy a dejarlo pasar por esta vez. No volverá a ocurrir algo similar en mi clase nunca, ¿entendido? ―dijo el docente con la mayor seriedad posible escuchando una respuesta general afirmativa de sus alumnos momentos después. ―Ahora sigan con sus pociones en silencio.
La clase para la castaña pasó rápida pero incomoda entre burbujeos de calderos e ingredientes cortados. Las miradas asesinas entre los integrantes de las casas más rivales de la historia de Hogwarts no cesaban ni un segundo, y aunque la tormenta había pasado de momento, Hermione dudaba que la calma perdurase demasiado.
