Hola a todas, me alegra mucho que os esté gustando la historia, como ya dije es la primera que escribo y debo daros las gracias, saber que hay gente que la lee me ayuda mucho a seguir. Sé que tengo errores y estoy intentando arreglarlos en la medida de lo posible según me voy dando cuenta de ellos, no me odiéis si veis alguno.

Últimamente he subido a capitulo por día porque tenía varios escritos, pero eso por desgracia se acabó. Aun así y aunque mi tiempo es limitado intentare subir un capitulo nuevo cada tres o cuatro días. Espero que os divirtáis con este y de nuevo gracias por el apoyo.


Capítulo 7 – Patronus Corporeo


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Hermione nunca había sido más feliz, bueno, quizás cuando acabó la guerra y pudo recuperar a sus padres, pero eso sería otro tipo de felicidad. Ahora era feliz porque sentía que tenía la sartén por el mango, gracias al hurón albino, había conseguido manejar perfectamente la única asignatura que tenía miedo de reprobar en su prueba de Premio Anual.

—No puedo creer que le debo algo a Malfoy, si consigo el pase al ministerio tendré que agradecérselo —pensaba la castaña mientras se servía unas tortitas con abundante chocolate para desayunar.

—Lo que yo no puedo creer es que no nos dijeras nada de que ibas a estar con Malfoy dos tardes enteras practicando pociones.

—No pensé que os lo tomaríais tan a mal Ron, se cuidarme solita, admito que estaba algo desesperada por ayuda pero todo salió bien —se defendía Hermione.

—¡Pero hablamos de Malfoy! —al pelirrojo solo le importaba con quien había estado a solas no el porqué.

—Sabemos que sabes defenderte pero como dice Ron ¡es Malfoy Herms!, sé que ya no se mete con los hijos de muggle y esas cosas o al menos nadie le vio hacerlo de momento, pero no podemos fiarnos así como así sigue siendo una serpiente, no nos gusta que estés a solas con él, podría hacerte daño —intento hacerla razonar su amigo de ojos verdes.

Hermione miro a Harry algo dolida, sabía que sus amigos solo quería lo mejor para ella, su seguridad era ante todo, pero no podían estar cuidándola por siempre, y menos de Malfoy, no veía ninguna amenaza por su parte excepto algún insulto tonto de vez en cuando.

—Harry sé que vosotros no lo acabáis de comprender, pero yo en serio quiero estudiar leyes mágicas, y sin recomendación del ministerio es muy difícil conseguir una plaza para ello, si tengo que hacer un trato con el diablo para conseguirlo, pues tratare con Malfoy si es necesario.

Las malas caras de sus amigos no se hicieron esperar, aun no lo entendían, y siendo tan sobreprotectores con ella como sabía que eran, nunca lo harían. La única que la entendía era Ginny, ella también tenía un sueño, quería ser jugadora de Quidditch profesional, sabía que sería difícil pero lucharía por ello con todo, por eso era su mejor amiga.

—Bueno, mejor dejémoslo, al fin y al cabo ya no tienes que volver a verle ya tienes lo que necesitabas de él, puedes practicar sola —intento calmar la menor de los Weasley.

Lo cierto es que no les había dicho debía hacer por Malfoy, solo les contó que tenía un trato con él para ayudarla con la poción de Muertos en Vida, y que ya podía elaborarla perfectamente.

—En realidad no es del todo así Ginny, aún tengo que cumplir mi parte del trato…

—¡No!, ¿tienes que volver a verle la cara al estúpido ese? —se exalto Ron al pensar si quiera en la posibilidad.

—Tengo que cumplir el trato, sino estaría al nivel de las serpientes, y no pienso dejar que nadie diga que Hermione Granger no es fiel a su palabra —expreso la castaña con autoridad.

—¡Pero es Malfoy! —repitió el pelirrojo.

—Si ya me lo habéis dicho como 3 veces, se quién es Draco Malfoy —dijo Hermione suspirando de cansancio por tanto escándalo.

—¡Harry dile algo por Merlin!

—Hermione, no es que queramos ser pesados, en serio, pero Malfoy nunca ha sido un epitome del honor y la virtud, dudo que el cumpliera su palabra si ya tuviera lo que quiere. No estas obligada a nada que no quieras hacer.

—Es posible que tuvieras razón con el antiguo Malfoy, pero cuando hicimos el trato, él estuvo de acuerdo en enseñarme primero a preparar la poción, y es más ayer me dejo toda la tarde practicando aunque iba en contra de nuestro acuerdo, no voy a dejarle tirado solo porque no podáis fiaros de él, o de mí.

—Sabes que siempre nos fiaremos de ti Hermione solo que no nos sentimos a gusto con esto, Malfoy siempre ha sido un cabron, y contigo más que con cualquier otro en Hogwarts, no queremos que tu último año se fastidie por un estúpido trato.

—Tranquilos, como ya dije antes se cuidarme solita y si pasara algo, simplemente le pegare otro puñetazo —aseguro la castaña dando por zanjado el tema.

—Quitando el hecho de que adoraría ver cómo le das un puñetazo a Malfoy, me perdí el último. Aun no has dicho cuál es tu parte del trato —ahora mismo odiaba lo cotilla que era Ginny en ocasiones.

Hermione no sabía si contarles esa parte a sus amigos, a ella le daba igual, al fin y al cabo confiaba en ellos, pero puede que para Malfoy no fuera fácil revelar que no sabía dar forma a un Patronus, era un hechizo que después de la rebelión de los Dementores durante la guerra se empezó a enseñar en sexto año, en defensa contra las artes oscuras, era un hechizo de pura luz, y el rubio ese año no estuvo muy por la labor de aprender nada.

—Casi que prefiero callármelo, no sabría deciros si Malfoy preferiría que alguien lo supiera o no, es algo difícil pero tranquilos no es nada malo.

Aunque Ginny asintió estando de acuerdo con los motivos de la castaña, los dos chicos aún tenían un semblante bastante desconfiado, no esperaba que lo entendieran, pero tendrían que aguantarse y confiar en ella cuando les decía que no era nada malo.

Tanto hablar del Slytherin, Hermione sintió la necesidad de buscarlo con la mirada por su mesa. Lo encontró hablando con Parkinson de alguna cosa que a ella parecía enfadarle mucho, esperaba que no le transmitiera ese enojo al rubio, no tenía ganas de tratar con un Malfoy molesto, si de normal ya era insufrible no soportaría ese estado mucho tiempo.

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Draco sabía que debía ir a la sala de los menesteres, acababa de ver salir a Granger del Gran Salón, seguramente le estaría esperando allí, pero no conseguía quitarse a Pansy de encima. Su viejo yo la habría mandado a la mierda y se hubiera marchado en el acto pero ahora no quería hacer daño a una de las pocas amigas que le quedaban, las cartas de la morena este verano le habían ayudado mucho a seguir adelante.

—Pansy por los cojones de Merlin ¿quieres parar ya? llevas media hora increpando contra Weasley, sabes que no me importaría normalmente pero es que me estas volviendo loco, y aun ni si quiera me has dicho que te hizo.

—¿Es que no ves la venda en mi cabeza?, ¡esa zanahoria patética me pego con una bludger y me mando a la enfermería!

La morena estaba muy enojada, esa venda que le obligaba a llevar la señora Pomfrey era antiestética y no podía quitársela en al menos dos días más. Pero lo que más la molestaba es que hoy al entrar al Gran Salon vio al causante de su ira riendo con sus amigos como si nada le hubiera hecho la pasada tarde.

—¡Me abre la cabeza, me manosea, me llama trol y encima está allí tan feliz hablando con sus amiguitos!, ¡en cuanto le pille le descuartizo y se lo doy de comer a su familia en forma de tarta!

—Eso me recuerda a Titus, un libro muggle que leí hace tiempo en el cual… espera… ¿cómo que te manoseo? —esto último en verdad le pareció interesante a Draco, no es que le molestase en absoluto él nunca había tenido nada serio con Pansy, pero no entendía porque la comadreja se atrevería a meter mano a su amiga. No es que Pansy fuera fea, al contrario era una belleza, pero siempre pensó que si había alguien que odiaba a los Slytherin, ese era el mejor amiguito de Potter.

—¡Sí!, bueno no, ¡no se! él dice que no fue queriendo pero yo no me lo creo, si tú te caes no vas directo a poner las manos en los pechos de la gente, ni metes la cara entre ellos, ¡es un cerdo y punto! —la morena no estaba para atender a razones, tampoco pensaba decirle a Draco que ella había estado tocando el miembro al pelirrojo hasta hacerlo crecer y que por su culpa se habían caído empezando todo el manoseo con ello, eso no era crucial, lo realmente importante es que ella se sentía violada y despreciada por el asqueroso zanahorio mutante.

—Bueno a ver Pansy, no sé cómo paso todo pero no creo que la comadreja lo hiciera a propósito, quiero decir, sabemos que tiene el cerebro del tamaño de un guisante pero no creo que sea un violador en potencia —y Draco en verdad creía en sus palabras, además de que conocía bien a su amiga, sabía que algo no le estaba contando, y aunque el pelotazo en la cabeza seguramente si era culpa de Weasley no le veía tocando sus partes íntimas a la morena sin permiso.

—¡Me llamo trol! —dijo la Sly esperando ver algo de empatía en su amigo, pero lo único que encontró fue una sonrisa del muy bastardo —no se para que te cuento nada, ya no puedo confiar ni en mis propios amigos — termino la morena levantándose y comenzando su camino fuera del Gran Salon.

—¡Venga Pansy, no es eso, simplemente me hizo gracia, no te enfades, sabes que eres preciosa! —la llamo Draco viendo que se iba enfadada.

—¡Que te den! —fue lo último que se escuchó bien alto en todo el comedor antes de que la perdiera de vista.

—Luego tendré que hablar con ella —pensó el rubio antes de salir dirección a la Sala de los Menesteres.

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—Llegas tarde, habíamos quedado hace 20 minutos, ¿acaso Pansy te tiene tan atrapado que no puedes llegar a la hora? —esbozo la castaña con ligero enfado.

—¿Celosa Granger? tranquila, ahora solo estoy para ti, ya puedes ir desnudándote y tumbándote sobre la mesa, voy a hacerte mujer.

La tez de Hermione se volvió blanca en segundos, un sentimiento de nerviosismo invadió su cuerpo y miro al rubio totalmente anonadada.

—¡PERO SERAS CERDO! —gritó totalmente ofendida cuando pudo reponerse de las palabras del rubio —¡soy mujer desde que nací estúpido, y no pienso dejar que me toques ni en sueños maldito hurón albino, cerdo, pervertido, degenerado, depravado, asqueroso, vicioso!, ¡MALFOY!

Hermione se había puesto toda roja en una mezcla de culpa entre el enfado y la fuerza que había usado para gritarle todo eso al rubio, al terminar de increparle comenzó a andar hacia la salida no pensaba estar un segundo más con ese mal nacido.

Por su parte la sonrisa de Draco era inmensa, no podía creer la que le había caído en segundos, viendo a la castaña dirigirse a la puerta corrió hacia ella agarrándola del brazo y tirando de ella hasta tenerla frente a frente.

—¡Vuelve maldita loca, era una broma!

—¿Cómo dices?

—Un repertorio de insultos increíble Granger, sobre todo lo de usar mi apellido como ofensa ha sido magnifico, y tienes razón soy todo eso, pero estaba bromeando.

—¿En serio? —Hermione estaba perpleja, ¿una broma? ¿este tío era gilipollas?

—Una broma Granger ¿que no entiendes de eso?

—Oh… bueno, pues no me hizo ninguna gracia que lo sepas—reacciono Hermione seria, ¿el capullo se creía gracioso?

—Eso ya lo he visto aunque a mí si la verdad, tu reacción ha sido de auténtica psicótica, y estas de nuevo como un tomate.

La castaña estaba muy enfadada, hace menos de 30 minutos había estado defendiendo al rubio con sus amigos y ahora la que quería matarle era ella.

—Lo siento Granger, en serio, no pensé que lo tomarías tan mal, no suelo pedir disculpas, pero tranquilízate vale, aún tenemos que estar aquí un rato así que vamos a llevarnos bien, ¿ok? —dijo tendiendo su mano a la Gryffindor esperando sellar la paz.

Hermione entendía lo que había dicho el rubio como cierto, nunca jamás le había visto pedir disculpas a nadie, ni si quiera a un profesor, con eso estaba segura de que su oferta de concordia, al menos de momento era real.

—Bien, vamos a ver tu Patronus —respondió más calmada y dándole la mano al rubio para firmar la paz.

—Me parece bien, probemos.

Draco busco el mejor recuerdo que tenía en su cabeza, el más feliz que recordaba, y susurrando las palabras convoco el hechizo. Un gran destello de luz cegadora salió de su varita llenando la sala, pero no tomaba forma, aunque se podía ver que a veces hacia intentos de ello.

—Ves, no entiendo que pasa, siempre estoy a punto de conseguirlo pero no hay modo —se quejó el rubio harto de fallar.

—Voy a enseñarte el mío, quizá viéndolo descubras en que fallas.

Un destello parecido al de hace un momento salió de la varita de Hermione, pero este no tardo más que unos segundos en tomar forma y volverse una preciosa nutria brillante.

—¿Has visto algo diferente?

—¡No!, es que no lo entiendo, hasta Pansy ha conseguido crear una mariposa.

—Vaya, siempre pensé que Parkinson tendría de Patronus una boa constrictor o algo así…

—Muy graciosa, pero no me estas ayudando Granger —Draco empezaba a impacientarse.

—Creo que tu problema no es con la ejecución del hechizo, sino con el recuerdo.

—¿Qué quieres decir?, es un recuerdo feliz, como pide el maldito hechizo.

—El hechizo Patronus es magia blanca, requiere de un recuerdo feliz porque usa el poder de ese recuerdo para expulsar el mal, como por ejemplo los Dementores, si tu recuerdo es suficiente fuerte y nítido, si de verdad te hizo sentirte vivo y feliz, solo entonces puede volverse corpóreo —declaro Hermione sabiéndose muy buena conocedora de este hechizo.

—¡Pero este es mi recuerdo más nítido y feliz! —dijo el rubio molesto.

—¿Puedo saber cuál es el recuerdo?

—No, es personal —no pensaba contarle su vida a Granger.

—Entonces no puedo ayudarte —la castaña se lo dejo claro, necesitaba todos los datos para dar con el problema.

—!Vale, está bien, eres insufrible!. Es el recuerdo de cuando volé con mi madre en escoba por primera vez con 7 años.

La revelación le sorprendió bastante a Hermione, por lo poco que sabía de Narcisa Malfoy no se la imaginaba volando en escoba con un joven Draco en brazos. Eso era demasiado poco señorial para una bruja de sangre limpia.

—Es un buen recuerdo pero no es suficiente, tienes que tener alguno más, algo más fuerte.

—¿Cuál es el tuyo? ¿Cuál usas tú? —pregunto el rubio disgustado porque uno de los mejores momentos de su infancia fuera descartado.

—Bueno yo tengo varios: el recuerdo de cuando me llego la carta de Hogwarts y supe que era maga, o cuando llegue al castillo y me seleccionaron para Gryffindor, también el día que mis padres recuperaron sus recuerdos y pude volver a ser parte de sus vidas… no se Malfoy, algún recuerdo mejor debes tener, piensa.

En este punto Draco estaba deprimido, no se le ocurría nada, su vida había sido todo etiqueta y tradiciones, los Malfoy y las demás familias sangre pura con las que se juntaban no eran exactamente un cumulo de diversión, sus momentos felices se podían contar con una mano. Es cierto que de pequeño y visto desde fuera podía parecer el niño más afortunado del mundo, hijo único, con un padre influyente y un futuro prominente en las altas esferas de la sociedad mágica, pero esto también hizo que fuera un chico solitario, le habían enseñado que todos eran inferiores a él y por lo tanto era estúpido juntarse con ellos para jugar o divertirse, a lo mucho eran lacayos. Claro está ahora nada de eso le importaba, todas esas enseñanzas se fueron por el retrete el día en que vio como Voldemort torturaba por primera vez a su madre. Sin embargo esa vida privilegiada que tuvo le conllevaba un problema ahora mismo.

—No sé qué decirte Granger no se me ocurre nada, no puedo sorprenderme por el descubrimiento de la magia puesto que siempre supe que existía, exactamente igual que sabía que iría a Slytherin. Mi vida no ha sido exactamente una fiesta, siempre se me educo para ser el perfecto caballero sangre pura y eso te aseguro que no es ni feliz ni divertido, por lo demás la guerra no me ha dado exactamente momentos que quiera recordar.

Si antes le sorprendió el momento de Malfoy con su madre en escoba, ahora Hermione estaba totalmente impactada, el rubio acababa de abrirse a ella, esto no es algo que se viera todos los días, es decir, sabía que el Slytherin siempre había sido como una cebolla, iba guardando sus sentimientos y pensamientos capa sobre capa para que nadie los conociera, pero ahora parece que había conseguido ver a través de una de las capas más externas al verdadero Draco.

—¿Y ahora Malfoy? después de la guerra, ¿no hay nada en estos últimos meses que te haya hecho feliz? —la pregunta salió sin pensar de la boca de Hermione, al ver al chico pensativo se sintió mal, no debería haber preguntado eso, recordó que hacia menos de tres meses Lucius Malfoy, el padre de Draco, había muerto asesinado. Aunque no era un hombre muy afectivo que digamos, pero seguía siendo su padre.

—Lo cierto es que sí pero es una tontería, y ya te he contado bastante de mi vida privada, siéntete recompensada por la broma de antes no volverá a pasar Granger.

—Bueno entonces prueba a ver si es lo suficientemente fuerte ese recuerdo.

El rubio levanto la varita y susurro las palabras exactamente igual que antes, solo que esta vez la luz cegadora que invadió la sala fue tomando forma hasta convertirse en un pequeño animal que correteaba a su alrededor.

—No puede ser… —dijo Draco con un semblante más pálido de lo normal.

—NO… ES… POSIBLE... JAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJA — Hermione no podía parar de reír, el animal de Draco Malfoy era un maldito hurón, un hurón de luz blanca que ahora mismo subía por su cuerpo hasta el hombro del chico.

—¡Deja de reírte asquerosa sabelotodo, ha sido una coincidencia vale, seguro que si lo vuelvo a intentar sale otra cosa! —decía el rubio enfadado. Lo que le faltaba, todo el mundo llamándole hurón por culpa del maldito viejo de Ojo Loco Moody y ahora su Patronus tenía que ser un hurón.

—No puedo… no puedo respirar… lo siento, es que es muy gracioso — se disculpaba la castaña sin poder parar de reír.

Con el chico echando humo por las orejas y la chica intentando aguantar la risa, el hurón de luz vio la oportunidad y salto del hombro de Draco al de Hermione. Al principio esta se llevó un buen susto y dejo de reír en el acto pero en seguida su rostro se tornó tierno cuando el huroncito empezó a darle mimos en la cara. Aquella situación la recordaba demasiado a un sueño que tuvo hace unos días y eso le hacía tan feliz como cuando se despertó esa mañana.

—Malfoy me gusta mucho más tu Patronus que tú, es más adorable — le dijo al rubio que a estas alturas tenía ya un semblante bastante oscuro. Hasta su propio Patronus le abandonaba por ella.