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Capítulo 9 — Besos sabor venganza


—Por dios Hermione, ¿quieres relajarte ya de una maldita vez?, me estas poniendo de los nervios con tanto paseo.

Hermione llevaba toda la mañana inquieta, no podía pararse en un sitio porque su nerviosismo no se lo permitía. Ya habían terminado las clases de hoy y se suponía que después de almorzar la directora daría los resultados que todos esperaban. La hora de comer había terminado en el Gran Salón, pero McGonagal no aparecía por ningún sitio.

—No puedo Harry ¿es que no lo entiendes?, me juego mucho en esto. Sino salgo elegida me va a dar tal maldita depresión de caballo que acabare lanzándome de la torre de astronomía.

—Es que ni si quiera entiendo porque estas tan inquieta, si todo el maldito colegio sabe que serás la chica elegida como Premio Anual, lo que todo el mundo espera es saber quién será tu contraparte masculina —le reprendió Ginny también cansada de su nerviosismo.

—Seguramente algún Ravenclaw, son los que mejor media de notas tienen de toda la escuela, tu eres la excepción por ser Gryffindor Hermione —comento Neville que estaba allí cerca sentado escuchando la conversación.

—No tenéis ni idea, yo sé quién serán los elegidos de este año —afirmo una Gryffindor rubia justo al lado de Ron.

—Como siempre Lavender Brown, la más enterada de todo en este castillo, ilumínanos entonces si tanto sabes —Ginny no aguantaba a esa chica tan cotilla, ni aun habiéndose vuelto mujer lobo se le quitaba lo chismosa. Encima desde que se enteró que su hermano y Hermione lo habían dejado en verano, la muy arrastrada no paraba de revolotear alrededor de Ron como un ave de presa.

—Pues claro que puedo deciros pero no quiero quitaros la sorpresa, solo mencionare que Hermione sin duda es la nueva Premio Anual. Y que tu Ginny eres prefecta de Gryffindor junto con Dean Thomas.

—¿Dean Thomas? Espero que te equivoques, no tengo nada en su contra pero no quiero que hagas rondas con tu exnovio Ginny —Harry no pudo evitar disgustarse ante tal noticia.

—¿Eso que detecto son celos mi león de ojos verdes? —Ginny adoraba esos escasos momentos en que su novio se encelaba sin razón, la hacían sentir todo lo que la amaba.

El chico que vivió solo bufo abrazando a su novia y atrayéndola hacia el para besar su cabeza pelirroja.

—Bueno, si la información de Lavender es cierta y normalmente es así, aunque en serio no entiendo cómo la consigue, no tienes por qué estar más nerviosa Hermione, tu compañero seguro será un Ravenclaw como dijo Neville—opino la pelirroja intentando calmar a su amiga.

Hermione sin embargo no estaba tan segura de eso, ella pensaba que sería un Slytherin rubio que conocía demasiado bien. La mera idea de tener que compartir torre con el chico que se había pasado los últimos 7 años de su vida insultándola, no le agradaba en absoluto.

Malfoy era un orgulloso pedante, pero también era extremadamente inteligente, aunque poca gente lo notaba puesto que lo escondía detrás de esa capa de frialdad que siempre mostraba. Durante estos últimos tres días en la sala de los menesteres, había visto su ingenio y su talento en la magia, no sería ninguna sorpresa si conseguía el puesto. Lo más probable es que al principio se matasen, pero tendrían que aprender a vivir el uno con el otro el resto del año.

—Por cierto Ron, cambiando de tema, al menos hasta que venga McGonagal ¿Qué te ha pasado en el cuello? Tienes una marca enorme como de succión —pregunto su hermana pícaramente, sabía exactamente que era esa rojez.

—Es cierto, además antes viniendo caminabas raro, como si te doliera al andar.

—Me tropecé contra una silla y al caer me di en el cuello ¿contentos?, ahora hablemos de otra cosa —Ron no pretendía explicar lo que le había pasado en los pasillos después de última hora, recordarlo creo un escalofrió que le recorrió la espalda.

oOo


Harry, voy al baño, os veo en el comedor —aviso el pelirrojo saliendo de su última clase del día.

Vale Ron, nos vemos allí.

El chico se dirigió al lavabo más cercano y al entrar vio que estaba vacío, eso le agradaba, poder tener todo el lugar para él.

Había quedado con una chica Ravenclaw de sexto después de comer, desde que volvió al castillo no había parado de salir con chicas diferentes, pero aún no había encontrado a ninguna que le hiciera sentir nada cuando las besaba, y eso es lo que buscaba, una chica para él, como tenia Harry, como tenían sus hermanos.

Cuando termino de orinar, se dispuso a lavarse las manos hasta que escucho en su espalda una dulce voz de mujer.

Hola Weasley, te estaba buscando.

Ron se dio la vuelta asustado, habría reconocido a la dueña de esas palabras en cualquier momento.

Parkinson ¿qué haces en el lavabo de hombres?

Ya te lo he dicho, te estaba buscando, y te he encontrado —respondió la morena acercándose sinuosamente hasta él moviendo las caderas casi en exceso.

No puedes estar aquí —dijo el pelirrojo notablemente nervioso por su cercanía, la chica le observaba con mirada seductora mordiéndose el labio inferior, podía sentir sus dedos jugando en su pecho haciendo círculos en él.

Bueno, pero lo estoy, y tú también. Veras Weasley, al principio estaba muy enfadada contigo, y no me malinterpretes si vuelves a darme con una bludger te lanzo un Avada, pero luego resulta que no he podido sacarte de mi cabeza en varios días. Tus manos por mi cuerpo, tu miembro rozándome, tu pelo rojizo... recuerdo todo lo que me hiciste en esa enfermería.

En este punto la Slytherin había pasado de jugar con sus dedos por su pecho a desabotonarle la camisa y acariciar los marcados músculos del pelirrojo con sus dos manos.

Pansy no creo que esto sea correcto —Ron no se creía lo que había dicho, se había escuchado como Hermione. Le estaba gustando demasiado todo esto como para querer parar. La chica era increíblemente atractiva, sus curvas eran de espanto y le tenía arrinconado contra el lavabo sin escapatoria, lo cual le ponía aún más cachondo.

Eso dirían algunos, pero tú y yo no somos de ese tipo de mojigatos ¿verdad?, a nosotros nos da igual lo que piensen los demás, Ronald.

No estaba seguro de que le había excitado más, si escuchar su nombre completo de los labios de la Slytherin, o los besos que estaba repartiendo Pansy por su cuello ahora mismo, su miembro estaba cada vez más cerca de atravesar su propio pantalón para salir del tamaño que estaba adquiriendo.

Pansy… — no pudo acabar la frase cuanto sintió la boca de su compañera en la suya propia, sus labios eran tiernos y sabían a cereza, el pelirrojo reacciono bajando sus manos por la espalda de la chica hasta su trasero agarrándolo y levantándolo, atrayéndola así más hacia su cuerpo.

Ahora eres un héroe de guerra todas las chicas del colegio quieren hacer esto contigo, pero quiero que sepan que eres solo mío —bajando de nuevo hacia su cuello Pansy comenzó a succionar con fuerza un trozo de piel haciendo gemir al chico, cuando acabó la rojez era tan intensa que podía confundirse con su pelo.

No puedo creer que me veas así Parkinson, siento lo que te dije en la enfermería, no me pareces en absoluto un trol, eres preciosa —revelo Ron extasiado por los ojos negros de la morena a escasos centímetros de su boca.

Oh tranquilo, no tienes por qué sentirlo, prefiero que sientas esto —acto seguido Pansy se separó del pelirrojo pegándole un tremendo rodillazo en la entrepierna con todas sus fuerzas.

Pillo a Ron totalmente desprevenido, ante tal embestida solo pudo doblarse del dolor y caer al suelo con dos lágrimas cayendo de sus sorprendidos ojos.

¿Por qué? —consiguió preguntar entre balbuceos por el dolor, ahora mismo el pelirrojo podría jurar que le había explotado un testículo.

Bueno, ¿no pensarías que iba a liarme de verdad con un TROL como tú, verdad Weasley?, solo es una pequeña vendetta, puedes entenderlo como un accidente mientras jugabamos.

Ron sabía que esta mujer era vengativa, pero nunca pensó que llegaría a besarle o a meterle mano insinuándosele así solo para tomar revancha de lo que paso en la enfermería. Aun así no podía culparla por querer resarcirse, le había pegado con una pelota en la cabeza y encima la llamo trol después de sobarla los pechos, aunque fuera inintencionado.

Bueno comadreja, te dejo ahí, siento lo del chupón, no creo que puedas ligarte a ninguna chica en un tiempo yendo de héroe por el colegio ¿una pena verdad?

¡Serás perra, esta me la pagas maldita serpiente! —articulo como pudo Ron aun desde el suelo, ya se le pasaba un poco el dolor en la entrepierna pero aun no podía sostenerse en pie.

Lo que tú digas "Ronald" —actuó la morena usando la voz aterciopelada de antes cuando lo estaba seduciendo — nos volveremos a ver.

Pansy le lanzo un beso antes de salir por la puerta dejando solo al pelirrojo en el suelo aun adolorido y muy, pero que muy cabreado consigo mismo por haber caído en la trampa más vieja del mundo.

oOo


—Venga ya Ron nadie se cree esa historia, ¿qué te paso de verdad? —volvió a preguntar Ginny sabiendo que su hermano mentía descaradamente.

Ron ni si quiera respondió, simplemente se encogió de hombros y miro hacia otro lado, en concreto a la mesa de Slytherin donde se sentaba plácidamente una morena con la que tenía cuentas pendientes.

oOo


Draco había conseguido hacer las paces con Pansy, no le había costado demasiado, había entrado al comedor extrañamente contenta, aunque pudo notar que tenía los labios muy rojos y algo hinchados prefirió no preguntar el porqué de su buen humor, no quería saber nada sobre la vida sexual de su amiga.

—Bueno Draco ¿ya hiciste las maletas para trasladarte a la torre de los Premios Anuales?

—No tengo tan claro que vaya a quedar elegido Pansy, no lo veo tan sencillo.

—Pues claro que no, tu siempre eres un cenizo, ¿cómo te va a salir algo bien alguna vez si siempre piensas negativamente de todo? —le reprendió su amiga.

—No es que Draco sea negativo Pansy, todos aquí sabemos que por notas e inteligencia su puesto debería estar asegurado, pero ya entiendes cómo funcionan las cosas con las familias de mortifagos desde que acabo la Guerra.

Theo sabía a lo que se refería exactamente el rubio al decir que no sería tan sencillo. Prácticamente cada Slytherin en la escuela había tenido problemas este verano con algún resarcido de la guerra que les echaba las culpas a ellos de lo que habían hecho sus padres, incluso hubo casos con extrema violencia en medio del callejón Diagón.

Los ánimos aún estaban muy caldeados, los miembros de su casa iban por Hogwarts en grupos para evitar ser atacados, pero el desprecio se notaba en el ambiente. No, este año no creía que hubiera un cargo de Premio Anual para ningún Slytherin con antecedentes, no si McGonagal no quería comerse un buen marrón con los padres y el Ministerio.

— No creo que el Ministerio quiera darle tal honor a un Malfoy, mucha gente pensara que no lo merece o simplemente que se lo han dado en un intento desesperado de demostrar unión en la comunidad mágica —intento explicar el castaño su razonamiento a sus compañeros.

Draco ya sabía todo eso pero aun así debía intentarlo, no tenía más opciones, esto ya no tenía que ver con su orgullo sino con la supervivencia de su familia. Sino entraba a trabajar para el Ministerio nadie lo contrataría jamás, ni tampoco harían negocios con él por miedo al rechazo social. Las cosas estaban muy crudas para las familias que apoyaron al Señor Oscuro, pero mucho más para la familia Malfoy, a la que los dos bandos la consideraban una familia de traidores.

—Pues yo no lo creo, seguro que McGonagal se porta, el viejo de Dumby lo habría hecho —aseguro Blaise que tenía a su novia Katie Bell cogida desde atrás en un abrazo escuchando la conversación.

—Bueno no sé cómo funcionan las cosas en Slytherin pero lo que dice Theo es cierto, en Gryffindor hay muchos que aun hablan de venganza contra las serpientes, solo que no se atreven por miedo a ser expulsados — confeso Katie — aunque hay otros muchos que hemos aprendido a perdonar —expreso girando la cabeza y dando un pequeño beso en los labios a su novio tras ella —Por cierto Pansy siento lo de la clase de pociones del otro día, lo dije sin pensar.

—No hay problema, en realidad hoy no existe nada que no pueda perdonar, estoy de buen humor.

—¿Y eso Pansy? ¿Qué narices has hecho para tener tal estado de ánimo? —Draco no pudo con la curiosidad, no es que su amiga estuviera siempre de mala leche, pero llevaba unos días que era insoportable.

—Al fin me vengue de la comadreja, si le veis caminando raro es que igual le deje sin descendencia del rodillazo— dijo con una expresión de felicidad recordando el golpe en la entrepierna.

Las carcajadas de los Slytherin, incluso las de Katie, no se hicieron esperar en la mesa de las serpientes. Como de costumbre hubo varias muecas en el gran comedor por verles riendo, a su modo de ver los "mortifagos" no merecían ser felices.

Draco pensó que si las miradas pudieran matar, sus amigos y el estarían muertos desde el primer día de curso, y aunque no lo hiciera notar para no asustar a sus amigos, el joven veía cada día más probable que alguien los atacara por su culpa. Como había dicho Theo antes, Draco no estaba en la enfermería ya porque tenían miedo a McGonagal y a la expulsión de Hogwarts. Pero solo era cuestión de tiempo que sus amigos acabaran mal, sobre todo si él estaba cerca, al fin y al cabo era quien tenía la Marca Tenebrosa en el brazo y eso era algo vox populi en el colegio.

Algunos grupos de alumnos ya empezaron a levantarse de sus asientos para dirigirse a la mesa de Slytherin a buscar problemas con Draco y compañía. El rubio conocía ya a varios de empujones e insultos por los pasillos. En estas dos semanas de clase había intentado pasar desapercibido pero era difícil cuando todo el mundo le odiaba, incluso los propios compañeros de su casa le hacían jugarretas como robarle todos los zapatos, suerte que tenía el mismo pie que Theo y le había podido prestar unos hasta que su madre le envió unos nuevos.

Los buscapleitos ya estaban cerca cuando la llegada de la directora al atril situado frente a la mesa de profesores les obligo a cambiar de parecer y volver a sus asientos. Se habían librado por poco, pero Draco no sabía cuánto podrían aguantar sin una paliza en algún corredor abandonado, quizá debería dejar de verse con sus amigos un tiempo, no quería que les lastimaran por su culpa.