.
Capítulo 13 — Trabajando de Espía
oOo
—Señorita Granger, señor Burke, ¿pueden quedarse un momento? Quisiera hablar con ustedes. —Hermione salía del aula junto a sus amigos cuando la voz del profesor Hitchens la hizo girarse.
—Claro profesor ¿qué necesita? —aunque Hermione aún seguía enfadada por lo del parásito el hombre todavía era profesor de Hogwarts, no debía ser descortés.
—Lo primero Hermione ¿puedo llamarte así? —La castaña asintió sin ningún problema —debes saber que en ningún momento quise ponerte en peligro, ya tenía un encantamiento escudo preparado, el hechizo nunca habría llegado a hacerte nada aunque lo hubieras invocado mal, puedes comprobar mi varita si quieres estar más tranquila.
—Le creo profesor es solo que no me gusta que me utilicen, y menos que lo haga un profesor en el cual se supone debo confiar —Hermione estaba bastante molesta aunque intentaba no dejarlo ver.
—Lo entiendo y quiero pedirte disculpas, no volverá a pasar lo prometo. Con esto aclarado quisiera pedirles algo a los dos. Actualmente sois Premios Anuales y sé que puedo confiar en vosotros, pronto seréis parte del Ministerio y no tendríais este cargo si mis superiores no creyeran que sois de fiar. Es ese mismo organismo, el departamento de Aurores en concreto el que me envió aquí a dar clase.
—Pensaba que fue la directora McGonagal la que le pidió venir.
—No exactamente, el Ministerio quería un Auror en Hogwarts para dar DCAO, creen que alguien experimentado será capaz de prevenir posibles nuevos magos oscuros para tenerles vigilados cuando se gradúen. Minerva me llamo porque nos conocemos desde hace años y confía más en mí que en un Auror cualquiera.
—Siento decirle profesor que me parece un poco excesivo ese proceder del Ministerio, no pueden vigilar a los alumnos sin razón, es como robar nuestra privacidad, el castigo va después del delito, no antes —Burke no estaba en absoluto de acuerdo con estas medidas impuestas por el Ministerio, pero agradecía enormemente saber de antemano que les estaban vigilando, sus compañeros y el tendrían que tener más cuidado de ahora en adelante sino querían exponerse.
Hermione pudo comprobar en la voz de Burke que se encontraba nervioso por esta nueva revelación. Nunca había conocido mucho a este Slytherin pero no le daba muy buena vibra, estaba segura de que algo tramaba desde que fue elegido como su compañero en extrañas circunstancias.
—Debo admitir que estoy de acuerdo con Burke, no me parece bien que sigan y espíen a la gente solo por su familia o sus posibles errores del pasado.
—Les entiendo, pero yo como Auror solo actuó bajo órdenes me gusten o no, aun así solo quiero su ayuda con un alumno en concreto, se trata de Draco Malfoy. —La castaña no logró evitar poner mala cara ante la mención de Draco, supo en cuanto el profesor Hitchens hablo sobre magos oscuros que el rubio saldría en algún momento en la conversación —Sé que los dos saben que el señor Malfoy estuvo en las filas del Señor Tenebroso, fue absuelto por el Wizengamot pero el Ministerio se niega a dejarle total libertad, quieren saber si el cambio que parece haber en su comportamiento es fidedigno, por eso les pido ayuda para tenerlo controlado, si ven algo raro me gustaría que me lo dijeran. Claro está ya hablé con la directora McGonagal de antemano y aunque protesto un poco, estuvo de acuerdo en que les pidiera ayuda.
—Puede contar conmigo señor, en Slytherin tampoco nos fiamos de Malfoy, se dice que mortifago una vez mortifago para siempre, por eso muchos de mis compañeros reniegan ahora de sus padres en Azkaban.
Hermione observo a Burke con asombro. Como podía ser alguien tan sinvergüenza, si la mitad de su casa en Hogwarts y hasta su propia familia aún tenían prejuicios de sangre.
—Si la directora McGonagal le ha dado el visto bueno supongo que acepto ayudarle, pero debo decir en defensa de Malfoy que hasta ahora no he visto nada fuera de lo común en su comportamiento, su cambio de actitud hacia los hijos de Muggle es bastante notorio, ya nunca nos insulta ni denigra, con algunos incluso es amable a veces. —Unas imágenes de besos en el bosque oscuro volvieron a la mente de Hermione cuando declaró esto último tiñendo un poco en rojo sus mejillas.
—Es posible señorita Granger pero órdenes son órdenes y el Ministerio quiere estar seguro del cambio, así que espero su ayuda, la de los dos, ya pueden irse.
Hermione salió del aula para nada satisfecha con la tarea que le habían encomendado, se sentía asqueada por tener que vigilar a alguien que estaba claramente arrepentido de sus acciones. Al cerrar la puerta después de salir, la castaña se encontró a Burke parado sonriendo como un estúpido hacia ella.
—Granger, ¿te informo McGonagal que en dos días tendremos nuestra torre lista para mudarnos? —pregunto el Slytherin aunque ya sabía la respuesta.
—Sí Burke, nos lo dijo juntos en su despacho ¿recuerdas? Aunque prefería quedarme en la torre de Gryffindor la verdad—respondió la castaña secamente.
—Seguro que te gusta la torre de Premios Anuales, nos haremos compañía, así podremos conocernos mejor ¿no crees? —el Slytherin analizaba de arriba abajo el cuerpo de Hermione con ojos lujuriosos.
—Si piensas lo que creo que piensas mejor déjalo Burke, eso nunca pasara.
—Así me gustan las sangre sucia, que peleen hasta el final antes de someterlas —declaro el Slytherin cambiando por completo su forma de actuar.
—¿Cómo me has llamado? Podrías meterte en muchos líos por eso que acabas de decir Burke, ¿qué pasaría si se lo cuento ahora mismo al profesor Hitchens?
—Seria tu palabra contra la mía sangre sucia, pero puedes probar, seguro que después de tu defensa del traidor de Malfoy, el búlgaro obsesionado por atrapar magos oscuros se fía mucho de ti.
Hermione estaba muy cabreada pero no le faltaba razón al Slytherin, cuando hablo sobre como pensaba sobre Malfoy, la castaña vio un cambio en el semblante del profesor, no le hacía demasiada gracia que lo defendiera.
—Podría decírselo a McGonagal, ella si me escucharía y tú acabarías expulsado.
—¿Eso es una amenaza? Ah sangre sucia, eres tan estúpida que das lástima, aun así me gustará llevarte a mi cama cuando vivamos en la misma torre, como dice mi padre, una impura no da buenos hijos pero sirve para pasar buenos ratos.
—¡Si te atreves a acercarte a mi te castro maldito aborto de trol, y eso no es una amenaza, es una realidad! —Aunque Hermione intentaba mantenerse estoica frente al Slytherin, su interior estaba en caos, cuando volvió a Hogwarts pensó que todo el tema de la sangre habría acabado, sin embargo aquí estaba de nuevo teniendo que enfrentar a un retrogrado intento de ser humano con el que tendría que compartir torre lo que restaba de año.
—¿Sabes porque no me dan miedo tus amenazas sangre sucia? —Burke se acercó a un palmo del rostro de la castaña para hablarle con una socarrona sonrisa —porque tengo al Ministerio de mi lado impura, si me echan del colegio Malfoy será el próximo Premio Anual, y como ya has visto no quieren un mortifago en el puesto de ningún modo, así que ve y llama a McGonagal, quiero ver cómo me echa por una historia de su protegida favorita sin ninguna prueba, veremos que dice el consejo de padres al respecto.
El rostro de Hermione era de absoluto odio, en cuestión de unos minutos hablando con este cerdo había conseguido desagradarla incluso más que Malfoy en sus días de bravucón.
—Como ya dije antes Burke, no te acerques a mí o sabrás lo que es bueno… —después de proferir esa amenaza Hermione salió de allí como alma que lleva al diablo camino al Gran Salón, tenía una hora libre y no pensaba pasarla discutiendo con un orangután.
—¡Te dije que lo dejes Pansy!
Hermione caminaba por un pasillo cercano al comedor a toda prisa cuando escucho a alguien discutiendo antes de dar la esquina, cuando por fin llego al borde de la pared, en vez de seguir adelante prefirió quedarse escondida a escuchar lo que decían, habría reconocido esa voz en cualquier parte.
—Están gritando bastante, ¿qué les pasara? —odiaba ser tan cotilla, le recordaba a Lavender, pero había asegurado a Hitchens que estaría atenta a cualquier cosa que tuviera que ver con Malfoy.
—No puedo creer que ese maldito búlgaro piense que puede venir a Hogwarts a meterse con Draco, ¿quién se cree ese estúpido? —Pansy está algo desquiciada desde que salieron de la clase de DCAO.
—Estoy con Pansy, deberíamos ir a ver a McGonagal, no puede ir a acusando así a Draco sin pruebas, ¡estuvo hablando de su juicio en el Wizengamot delante de todos! —incluso Blaise estaba enfadado con Hitchens.
—Ni se os ocurra ir donde la vieja, no quiero más problemas de los que ya tengo ¿entendido?, dejarlo ya, si no doy problemas me dejara en paz —Draco estaba aburrido, sus amigos no paraban de decirle que debía hacer algo con el búlgaro pero el solo quería olvidar esta clase e ir a la siguiente. Bastantes problemas tenía ya como para meterse con un profesor, ahora no contaba con una posición de poder como para luchar batallas que sabía iba a perder.
—Pero Draco tienes que admitir que fue un ataque directo contra tu persona, literalmente estuvo a punto de dañar a Granger solo para descubrirte —Theo entendía por qué el rubio quería dejarlo, pero también sabía que Hitchens no iba a dejar las cosas como estaban. Volvería a probar a Draco hasta tenerle, más ahora que sabía de sus conocimientos en Artes Oscuras.
—¡Qué más da si sabes sobre maldiciones oscuras, ni que fueras el único!
—¡Exacto! yo mismo se usar las imperdonables, la mayoría de nuestro curso aprendió por la guerra, es estúpido que te ataquen por tener conocimientos de magia negra.
—Se algo más que imperdonables Blaise, me entrenaron como mortifago, te aseguro que podrían daros miedo algunos de los maleficios que puedo conjurar —el rubio intentaba hacerles ver porque Hitchens lo atacaba, para él tenía todo el sentido del mundo.
—¡Me da igual, tu no vas a ser el chivo expiatorio del Ministerio solo porque no consiguen atrapar a los mortifagos libres restantes! —Pansy cada vez estaba más enfadada y no podía razonar bien, ya pensaba más a lo grande imaginando complots del Ministerio contra su amigo.
Hermione, que había estado escuchando toda la conversación, sonrió por lo acertado de las afirmaciones de la Slytherin morena. Efectivamente el Ministerio estaba vigilando a Malfoy más de lo que ella pensaba. La castaña se aventuró a mirar asomando un poco la cabeza cuando vio como el rubio se tambaleaba apoyándose en Zabini para no caerse.
—Draco, ¿estás bien?
—Sí, tranquilo, por favor dejar el tema, en serio, no quiero ir a donde McGonagal, no serviría de nad… —el Slytherin no pudo acabar la frase porque soltándose de su amigo se desmayó cayendo al suelo en un golpe sordo.
—¡DRACO!
—¡Theo rápido ayúdame a levantarlo, vamos a llevarlo a la enfermería!
—¡Yo iré corriendo para avisar a Pomfrey de que vais hacia allí con Draco! —dijo Pansy antes de salir a toda prisa por el pasillo encontrándose al dar la esquina con Hermione. La morena solo la observo un segundo con cara interrogante antes de seguir su camino.
—¡Pillada, tengo que largarme de aquí! —Salió corriendo Hermione para que no la vieran los otros tres Slytherin que venían de camino. Con Parkinson le bastaba para sentirse disgustada consigo misma por haberles espiado.
oOo
Una hora después Theo salía por el castillo hacia la lechucería, había perdido la clase a la que debía ir por estar en la enfermería con Draco así que aprovecharía para mandar un mensaje a su madrina Narcisa. Poca gente lo sabía pero Narcisa Malfoy era su madrina de nacimiento. Su madre Elia Nott, era buena amiga de la señora Malfoy desde niñas, por eso cuando nació Theo no tuvo ninguna duda de a quien llamar para ejercer ese honor.
—Si ese bobo se niega a hacernos caso a nosotros y pedir ayuda con su insomnio, quizá su madre le obligue a ello.
—¿Obligar a quien Theodore?
La voz aterciopelada de una chica le dio un susto de mil demonios al Slytherin mientras ataba el pergamino a la pata de su lechuza.
—Luna, casi me matas del susto —reveló al dar la vuelta y encontrarse a la Ravenclaw. La chica simplemente sonreía con cara de niña buena que nunca había roto un plato.
—Lo siento no era mi intención, aunque ha sido divertido verte asustar —respondió riendo.
—JA, JA, JA, que graciosa Luna. ¡Anda mira! ¿Eso es un Nargle? —le dijo apuntando a un lugar cercano tras ella.
—¿Un Nargle? Eso es imposible, son invisibles —justo cuando la rubia dio media vuelta para ver hacia donde apuntaba el chico, Theo aprovecho para pellizcarla en un costado por encima de la cintura haciendo que saltara.
—¡Auch!, eres malo Theodore —dijo la chica sobándose la zona pellizcada aunque algo sonrojada por el contacto.
—Soy Slytherin siempre nos vengamos, ya deberías saberlo. Por cierto estas temblando Luna, ¿acaso tienes frio?
—¿Eh?, si un poco pero estoy bien, no me traje la capa —es cierto que tenía algo de frio pero temblaba más por estar cerca del castaño que por la temperatura.
El Slytherin se quitó la capa con el emblema de su casa y rodeo con ella a Luna tapándola del frio que ya había llegado a Escocia este octubre.
—Gracias Theo, pero ahora tendrás frio tú, ¡ven vamos, se dé un sitio donde podemos resguardarnos! —dijo la Ravenclaw cogiéndole de la mano y arrastrándole hacia dentro de una torre cercana a la lechucería.
Subieron varias escaleras hasta llegar a una estancia con varios sillones y una chimenea apagada, era una sala de descanso que Theo nunca había visto antes, siempre solía enviar su lechuza y volver al castillo sin explorar el lugar. El sitio olía un poco a excrementos de lechuza por la cercanía pero nada que un encantamiento adecuado no pudiera evitar.
—¡Incendio! —el hechizo de la rubia encendió la chimenea iluminando la estancia.
—Este sitio es genial Luna, ¿lo conoce mucha gente?
—Yo llevo viniendo desde tercero y nunca encontré a nadie aquí dentro, así que supongo que no lo conoce casi nadie. Me alegré mucho cuando llegue este año y comprobé que no había quedado destruido después de la batalla.
—Ahora con el frio ir a leer al claro de los Thestral no es muy factible, sino te importa vendré por aquí más a menudo.
—Me gusta tu compañía Theodore, puedes venir cuando quieras.
—Gracias Luna —un sonrojo bastante notable tiño las mejillas del Slytherin que intento ocultar hundiendo la cara en los cojines de sofá donde se había sentado. Cuando el castaño pudo reaccionar fijo la vista en la chica aun de pie con su capa por encima sin saber qué hacer.
—Luna ven, siéntate, aún no está caliente la habitación acércate al fuego, todavía estas temblando.
Con paso nervioso la Ravenclaw se acercó al sillón sentándose junto Theo tendiéndole su capa al dueño.
—Ya no la necesito con el fuego, gracias Theodore. —El Slytherin cogió la capa y la uso como una manta para taparse.
—Acércate Luna, no voy a hacerte nada, tapémonos juntos con ella hasta que la chiminea haya hecho su efecto —instó a la rubia extendiendo su mano para que la tomara.
Luna muerta de vergüenza cogió su mano subiendo los pies al sillón, se acurruco junto Theo acomodando la cabeza sobre su hombro y tapándose con la capa de color verde y plata cerró los ojos para simplemente disfrutar del momento de paz.
El Slytherin podía sentir el menudo cuerpo de la chica junto a él calentándose frente al fuego, podía oler la fragancia del largo pelo rubio que reposaba cerca de su nariz, el tacto de la mano fría que había aceptado al acercarse y aun no quería soltar. Theo no pudo evitar preguntarse cuando había empezado a sentirse bien estar así con una Ravenclaw a la que todos consideraban loca o cuanto menos un poco rarita.
—Luna —musitó el castaño mirando la chimenea —¿qué fue de tus collares de corchos y tus pendientes de rábano?
—Los tiré, después de la guerra mi relación con mi padre no es tan buena como antes, solía llevar esos accesorios porque a él le gustaban, le recordaban a mi madre y yo quería agradarle. —Luna hablaba sin despegar los ojos del fuego, era como si los dos estuvieran hipnotizados por el crepitar de la madera —Aunque a mí algunos también me parecían bonitos, pero hay que madurar algún día ¿no crees?
—Supongo, aunque no intentes madurar demasiado rápido, a mí no me importa lo que lleves si eres feliz con eso.
Theo no se dio cuenta de lo que había dicho hasta que salió de su boca y ya no podía dar marcha atrás.
—Quiero decir que es decisión tuya usar los accesorios que quieras, y la ropa claro. —Aclaro rápidamente muy nervioso.
—Gracias Theodore pero he decidido yo misma intentar ser más formal en mi forma de vestir, no por agradar a nadie sino a mí misma.
—Bueno un collar tampoco te quedaría mal, tienes un cuello bonito y la piel muy blanca —Theo cada vez estaba más nervioso, las palabras salían de su boca sin aceptación previa de su cerebro.
—Tu también tienes la piel blanca —respondió Luna sin saber que decir.
—Me gustaría comprarte un collar, si me dejas claro, como agradecimiento por enseñarme este lugar.
—No es necesario Theo, ya te dije que me caes bien y me gusta tu compañía.
—Pero yo quiero hacerlo, el fin de semana hay la primera salida a Hogsmeade, ¿te gustaría ir conmigo?, para elegir el collar claro.
Luna estaba que saltaba de felicidad en su cabeza, Theodore era el primer chico que la invitaba a Hogsmeade en todos sus años en Hogwarts, y además para comprarla un regalo.
—Claro que quiero Theodore, pero solo si me dejas invitarte a una cerveza de mantequilla —le respondió la rubia con una sonrisa iluminando su cara.
—Iremos donde tú quieras Luna… —dijo el castaño aceptando ir al infierno si era con ella.
—¿Luna? —no habría pasado apenas dos minutos desde que habían hablado, pero cuando el castaño miro hacia abajo se encontró con que la Ravenclaw dormía plácidamente en su hombro aun con su mano blanca como la nieve entrelazada a la suya.
Theo se quedó observando las llamas moviéndose en la chimenea furiosamente. Él descansaba en aquel sillón con una chica que debía admitir empezaba a gustarle en su hombro dormida, y un total sensación de plenitud como no había sentido en años le llenaba por dentro. No estaba claro de si a eso se le podía llamar felicidad, pero seguramente se acercaba bastante.
—Descansa mi Luna —dijo antes de caer dormido también el castaño.
