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Capítulo 15 — Enemigas casi Amigas


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—¿Se puede saber qué haces aquí Parkinson? ¿Acaso ya no te quedan niños de primero a los que molestar?

—Estoy aquí porque soy Prefecta también Weasley, así que puedo entrar cuando quiera. Además llegue junto a vosotras, solo que no me habéis visto hasta ahora.

—¿Qué quieres decir? ¿que llevas todo el rato ahí escondida? —le pregunto Hermione temiéndose lo peor.

—Un simple hechizo desilusionador y el vapor del agua caliente, no se necesita más para volverse invisible y escuchar vuestros secretos, ¿o acaso creias ser la única con derecho a espiar conversaciones ajenas Granger?

Hermione enmudeció un segundo viéndose atrapada, sabía que la Slytherin vendría en algún momento a reclamarla por haberla encontrado en el pasillo escuchando, ¿pero en el baño de prefectos?

—¿Espiar?, ¿qué quiere decir con eso Mione?

—¿Entonces has escuchado todo lo que hemos hablado? —Hermione obvió la pregunta de su amiga, al final se enteraría igualmente.

La morena se acercó a la tina entrando en el agua y acomodándose mientras los ojos de las dos chicas escrutaban cada uno de sus movimientos.

—Ahhh, el agua esta perfecta, prefiero otro tipo de sales de baño, aunque me gusta la cantidad de espuma. —dijo Pansy relajándose con el calor del agua.

—Responde, por favor Parkinson —Hermione se estaba impacientando cada vez más por culpa de la Slytherin.

—Todo ratón de biblioteca, lo escuché todo. —la sonrisa de Pansy era de suficiencia, sabía que tenía a la castaña atrapada donde quería —Así que Draco, interesante…

La tez de Hermione se volvió pálida, sus ojos viajaban entre una Ginny interrogante y la Slytherin. Si Malfoy se enteraba de que ella había dicho que sus besos habían sido los mejores que había tenido nunca el maldito se dedicaría a burlarse por toda la escuela, y no pensaba aguantar eso de nuevo, ya no era una niña a la que intimidar.

—¿Me podéis aclarar que está pasando? Parkinson, explícate antes de que mate a alguien para conseguir respuestas.

—Pues claro pelirroja, tus deseos son órdenes. —respondió la Slytherin divertida. —Resulta que tu amiga se dedica a espiarnos a mis amigos y a mí en los pasillos mientras hablamos sobre cosas privadas en las que no debería meter su hocico.

—¡No estaba espiándoos vale!, Si escuché lo que decíais, lo admito, pero en realidad iba a darle las gracias a Malfoy por salvarme de la maldición Parasitae cuando os vi discutiendo, al principio simplemente no quería entrometerme y luego no sé porque me quede, por curiosidad supongo.

—La curiosidad mato al gato Granger… Dime ¿viste a Draco desmayarse?

—Si, y sé que es mucho pedirte ahora Parkinson pero… ¿qué le pasa a Malfoy? —Desde ayer no había podido quitarse de la cabeza la escena del rubio desmayado, su necesidad de saber era superior a su orgullo.

—¿Preocupada por Draco? No esperaba esto de ti Granger, sé que Draco besa bien pero no imaginaba que te hubieras prendada de él.

—¡No estoy prendada de nadie! —Hermione se puso tan roja en segundos que las dos chicas a su lado pensaron que su cabeza explotaría en cualquier momento.

—Bueno Granger te lo explicare porque me das pena. Draco no duerme bien desde la guerra, prácticamente duerme unas pocas horas a la semana, tiene pesadillas muy vívidas.

—Pero no se ve demacrado, con ojeras sí, pero sino duerme y descansa su cuerpo debería estar más delgado. —Expresó la pelirroja a sabiendas de los efectos del insomnio.

—Probablemente Granger lo habrá notado en el bosque, pero Draco está más fuerte que antes, hace ejercicio cada día en su habitación para mantenerse en forma. Tampoco es que tenga otras cosas que hacer, últimamente no es el más popular que digamos en Slytherin. —Pansy vio como color en las mejillas de la castaña volvió a aparecer cuando apenas hace unos segundos se había ido. Se lo iba a pasar genial con esto de la ratoncita de biblioteca y Draco.

—Vaya Granger siempre tan colorada, me recuerdas a Weasley —la pelirroja la miro desconcertada —tu no, tu hermano el bobo.

—¡Eh! ¡Mi hermano no es…! bueno si, es bobo, no nos vamos a llevar a engaños…

—Pero no besa nada mal tampoco… —Las dos Gryffindor la miraron como si hubieran visto a Peeves corriendo hacia ellas con un cubo de agua sucia.

—¿Y tú como sabes eso de mi hermano?

—¿De alguna forma tenía que acercarme a Weasley para darle un rodillazo en los huevos no? —respondió Pansy sonriente.

—¿Rodillazo? ¡Así que eso es lo que le pasaba el otro día, por eso andaba tan raro y estaba de mal humor! JAJAJAJAJAJA…

Hermione veía a la pequeña de los Weasley reír las desgracias de su hermano como si le fuera la vida en ello. Se sentía mal por Ron, porque le tuvo que doler mucho para pasarse todo el día caminando raro, pero ni aun así podía reprimir la sonrisa que asomaba por sus labios pensando en ello.

—Ya decía yo que estabas muy tranquila después del pelotazo que te dio en la cabeza, podrías llegar a caerme bien Parkinson —la pelirroja había conseguido serenarse al punto de poder volver a hablar —aunque debo decirte que fue sin querer, yo estaba viendo el partido ese día.

—Bueno, yo podría argumentar que solo lo estaba besando y cuando se le puso dura le pegue el sus partes sin querer, todo es relativo. —La risa de la pelirroja volvió a aparecer una vez más ante unas divertidas Pansy y Hermione.

—Pero yo pensaba que odiabas a los Gryffindor, siempre andabas diciendo pestes de todos los de nuestra casa. Ni como venganza habrías tocado a Ron hace un tiempo. —Hermione podía recordar perfectamente en sus carnes las frases malintencionadas de la morena.

—No es que no me gusten actualmente los Gryffindor, simplemente antes odiaba ese afán de salvadores que soléis tener, sobre todo desde que acabo la guerra, me repatea que me recuerden lo moralmente superiores que creéis ser.

—Bueno vosotros los Slytherin no lo ponéis fácil tampoco, sois orgullosos hasta la medula, y también os creéis moralmente superiores.

—No te quitare la razón en eso, pero en cuanto a los hombres de Gryffindor, bueno, podría decirse que desde mi venganza con tu hermano los veo de otra forma. Además últimamente ando con el libido por las nubes, necesito sexo urgentemente.

Hermione se tensó al escuchar como Parkinson hablaba sobre sexo tan casualmente como del tiempo que hacía en Escocia esa semana. Ella nunca había podido expresarse así de libremente en esos temas, le causaba demasiada vergüenza, a parte del hecho de que no tenía experiencia alguna de la que hablar. En eso la morena se parecía a Ginny, no tenían pelos en la lengua.

—Ron esta fuera de discusión, no creo que quiera acercarse a ti en mucho tiempo —reía la pequeña de los Weasley.

—Siempre puedes dejarme un par de noches a Potter, he oído que es incansable en la cama. —Sonriente, los ojos de Pansy escrutaron a la novia del aludido esperando una reacción de enfado que nunca llego.

—No tendrás tanta suerte Parkinson, Harry no es incansable, es insaciable, pero solo conmigo, solo yo le doy lo que el necesita. —la pelirroja asió sus pechos levantándolos por encima del agua haciendo ver que tenía un cuerpo bien moldeado capaz de hechizar a su novio.

Una risa divertida salió desde lo más hondo de la Slytherin haciendo sonreír también a las dos chicas frente a ella—Me gustas Weasley, no sé porque nunca llegamos a hablar sin insultos, pero podríamos haber sido amigas.

—No habrá sido por mi culpa te lo aseguro —tercio Ginny haciendo referencia a las constantes ofensas contra su familia por parte de la serpiente.

—Muy cierto, y me disculpo por eso, contigo también Granger, sé que no he sido digamos, cordial con vosotras. Debéis entender que las cosas en Slytherin han cambiado para algunos, ya no tenemos prejuicios como antes, pero seguimos siendo orgullosos como bien dijiste antes, no es fácil.

Las Gryffindor no esperaban en absoluto que cuando su antigua enemiga Pansy Parkinson entró al baño con ellas, iban a escuchar una disculpa de su parte. En verdad sí que era posible que hubieran cambiado a mejor algunos Slytherin, la morena era la prueba viviente.

—Bueno volviendo a la conversación de antes, para bajar tu libido siempre puedes volver con Malfoy, claro está si Hermione no tiene inconvenientes —dijo la pelirroja con una sonrisa picarona mirando a su amiga.

—Sois extremadamente pesadas… ¡Que no me gusta Malfoy! —Gritaba Hermione cansada del tema —Solo fueron unos besos por el momento. Él estaba abatido por no haber sido elegido Premio Anual y yo trate de consolarle, una cosa llevo a la otra y acabamos besándonos, pero eso no quiere decir que haya nada entre nosotros.

—Sinceramente voy a tener que ponerme triste por los pasillos, si así consoláis los Gryffindor quizá acabe acostándome con alguien.

La risa de Ginny opaco totalmente la fría mirada que Hermione le dedico a la Slytherin, aunque por dentro debía admitir que la frase había tenido su gracia.

—Lo cierto es que Draco lleva bastante mal el volver a Hogwarts. Como sabéis gran parte del colegio le odia, ya ha sufrido bromas bastante crueles y no llevamos más que un mes de clase. —explicó la morena con tez seria, ella sabía de primera mano lo mal que estaban las cosas para Draco.

—¿Bromas crueles? había escuchado a algunos chicos de Hufflepuff decir que le harían alguna, pero no pensé que serían tan serias.

—Quemarle las túnicas, robarle todos los zapatos y tirarlos al lago o usar sus libros como papel higiénico son las menos preocupantes, al fin al cabo son cosas materiales y Draco puede comprar cientos. —Hermione no estaba segura de esa afirmación, después de su conversación con el rubio sobre su fortuna perdida en el bosque no creía que le hiciera demasiada gracia perder esas cosas, pero ella no era nadie para ir desvelando secretos.

—Pero algunas bromas están siendo de muy mal gusto. La última vez intentaron quemarle el pelo con un hechizo Incendio, menos mal que fui rápida y lo apagué, solo le quemaron las puntas, un corte rápido y arreglado, pero podría haber sido mucho peor.

—¿Y porque no habla con la directora? Estoy segura que le ayudaría, ella misma le dio un pase directo a la escuela cuando todo el mundo no quería que volviera, si se entera de que le están haciendo la vida imposible, McGonagal hará algo.

—Porque es un maldito orgulloso, no hay forma de hacerle entrar en razón. Piensa que no necesita ayuda de nadie, ya sabéis como podemos ser los Slytherin, pues Draco es el epítome perfecto de nuestra casa.

La conversación sobre Draco había conmocionado a Hermione bastante, cuando se lo encontró en el bosque sabía que algo andaba mal con el Slytherin antes si quiera de hablar con él, pero la estancia del rubio en Hogwarts estaba siendo mucho peor de lo que todos pensaban, una de esas bromas podría acabar costándole cara.

—Además, excepto como amigos, que le adoro, no tocaría a Draco ni con un palo de nuevo. Nuestro compromiso ya está roto, mis padres lo hicieron efectivo cuando los Malfoy cayeron en desgracia. Nosotros solo salíamos porque intentábamos volvernos una pareja de verdad, al final íbamos a tener que casarnos, era lo mejor para conocernos. ¿Pero ahora?, antes me voy a la otra acera que estar con el de nuevo.

—Bueno eso podría arreglarse —dijo Ginny con voz seductora mirando fijamente a la morena aunque con aire divertido, Hermione pensó que estaba bromeando.

Pansy ni corta ni perezosa se movió de su sitio delante de ellas sentándose entre las dos Gryffindor y metiendo las manos en el agua mientras volvía la vista hacia Hermione.

—Nunca se sabe, quizá es lo que me hace falta, cambiar de aires…

Hermione noto como una mano recorría lentamente su pierna bajo el agua hasta meterse entre sus muslos y acariciar su sexo por encima del bañador.

—¡Pero qué haces loca pirada! —el salto que pego la castaña hizo que casi la mitad del agua de la tina se saliera posicionándola al otro lado de las chicas donde antes estaba la morena. De nuevo volvía a estar como los tomates mirando con ojos desorbitados a la Slytherin.

—Vaya, a Granger no le gusto…

—Pues por mi puedes seguir —recito pausadamente Ginny con voz agitada mientras sonreía a la morena que la estaba tocando.

Hermione no podía creerse la frescura de su amiga, ¡que tenía novio!, y estaba dejándose meter mano por Parkinson ni más ni menos.

—Lo siento pelirroja pero otro día será, tengo que irme —dijo la Slytherin dejando a medias a Ginny mientras salía del agua y se envolvía en una toalla. —Además me gustan los hombres, aunque contigo haría una excepción… o contigo Granger.

Ginny y Pansy compartieron una sonrisa cómplice sabiendo que todo esto era para molestar la castaña, y al parecer por su cara descompuesta y sus coloretes en las mejillas lo habían conseguido.

—Bueno, espero que esto se repita, aunque parezca extraño, me he divertido mucho. La próxima pongo yo el vino —la morena estaba a punto de salir por la puerta del baño cuando escucho a la castaña llamarla.

—Parkinson espera, solo una cosa —Hermione no estaba segura de decirle lo que tenía en la punta de la lengua desde que entro allí la morena. —Dile a Malfoy que tenga cuidado, el profesor Hitchens va a por él, nos lo dijo después de clases para pedirnos ayuda a los Premios Anuales, y creo que Burke también busca que caiga, le odia bastante.

—Gracias Granger, con esto quedamos en paz por lo de espiarnos. Si conseguimos que Draco no acabe expulsado o en Azkaban, quizá le hable bien de ti y de sus besos. —La morena empezó siendo seria con su agradecimiento, pero no pudo evitar soltar la última broma antes de salir por el retrato que guardaba el baño de prefectos.

—Sera mejor que también nos vayamos Hermione, si sigues así de colorada te va a dar una apoplejía, no te llega la sangre al cerebro, esta toda en tus mejillas…


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—¿Dónde estarán esas dos? Llevamos una hora buscándolas, ni la decencia de venir a tu fiesta han tenido, ¡y eso que mi hermana es tu novia!

—Tranquilo Ron, Ginny me dijo que iría con Hermione al baño de prefectos, seguramente estaban tan relajadas que se les paso el tiempo. Además no me importa, ya me felicitaran más tarde, estoy seguro.

—¿Sabes quienes son los capitanes de las otras casas? —preguntó el pelirrojo para cambiar de tema.

—Creo que por Hufflepuff es Zacharias Smith.

—Me asquea ese tipo, no creo Hufflepuff nos de problemas con el de capitán, seguramente acabe odiándole hasta su propio equipo.

—Cho Chang es capitana de Ravenclaw, con ella sí habrá que tener cuidado, creo poder ganarla en una pelea de buscadores pero hace estrategias muy buenas para su equipo.

—¿Y de Slytherin? ¿Malfoy de nuevo?

—No, han elegido a Zabini, al parecer Slugtorn le pregunto a Malfoy si quería el puesto pero se negó, y le recomendó a su amigo para capitán por ser el segundo con más antigüedad en el equipo.

—Qué raro, ¿Malfoy dejando de jugar Quiddich?, pero si es lo único que podía respetar de ese niñato, que le gustaba este deporte tanto como a nosotros.

—Me da igual porque ha dicho que no, solo sé que sino está el, tenemos ganado el partido contra Slytherin consiguiendo la Snitch.

—¿Ya tienes el equipo pensado? —pregunto el pelirrojo con cautela esperando estar dentro.

—Sí, hare algunas pruebas para suplentes pero el principal será el mismo que cuando jugamos en sexto, por suerte estamos todos de vuelta y nos fue muy bien con ese equipo.

Más relajado por tener asegurado su puesto de guardián, Ron decidió seguir a Harry hasta la puerta del baño donde estaban las chicas. Habían decidido esperarlas fuera, su amigo quería darle una sorpresa a su novia con una escoba nueva que le había comprado el moreno azabache. Ron también había recibido una pero la suya era menos rápida y más contundente, perfecta para su función como defensor de los aros.

—No me puedo creer que fui prefecto y nunca fui a ese baño, ni si quiera sé dónde está.

—Pues te perdiste uno de los grandes placeres de Hogwarts amigo. Ya estamos cerca. —Harry guiaba a su amigo por los pasillos cuando del hueco donde estaba el acceso al baño de prefectos vieron salir a una chica morena con una sonrisa y vistiendo aparentemente solo una toalla.

—¿Parkinson? ¿Qué haces saliendo del baño, no están Ginny y Hermione dentro? —preguntó el chico del rayo confuso.

Ron apenas podía respirar con normalidad, con solo la pequeña toalla cubriendo su cuerpo parecía que debajo no llevara nada, sino fuera por los finos tirantes del bañador que asomaban por arriba pensaría que le gustaba caminar desnuda por Hogwarts, y eso al pelirrojo le estaba excitado demasiado. Le hacía recordar el día en la enfermería con solo el biquini verde separando sus cuerpos, por mucho que la odiara no podía dejar de admitir que la morena era realmente preciosa.

—Pero que ven mis ojos, si son Potter y su amigo la comadreja —se burló Pansy al verles llegar.

—¡Hey! ¿Porque a él lo llamas por su apellido y a mí me insultas?

—Porque me caes mal Weasley, no aguanto a la mitad de tu familia, aunque tú hermana si me gusta. Por cierto Potter, te la he dejado a punto allí adentro, yo que tu entraría a verla, pero tendrás que sacar antes a Granger, no obstante quizá le guste mirar…

—Cada vez entiendo menos, ¿estabas con ellas en el baño?

—Claro, si somos amigas de toda la vida, ¿no lo sabíais? —la morena estaba pasándoselo en grande con las caras de desconcierto de los dos Gryffindor.

—Por cierto "Ronnie", cuando quieras otra alternativa gratuita a la vasectomía avisa, estoy haciendo ejercicios de pierna cada día solo para ti y tu amiguito. —le habló Pansy al aludido haciendo una representación del golpe levantando su rodilla. Este originó en el proceso que la toalla subiera unos cuantos centímetros dejando entrever aun mas sus torneadas piernas.

La tez de Ron se cambió de pálida, a roja y a oscura en segundos, no sabía si estar acojonado, cachondo o cabreado, y todo por culpa de la maldita Slytherin rompehuevos.

—Esa ya me la pagaras tranquila, solo espera y veras…—declaró el pelirrojo destilando odio en sus palabras.

—Esperando me hallo desde hace tiempo, pero no veo resultados de tu parte Weasley, empiezo a pensar que te gusto el rodillazo y tienes una parte sadomasoquista… Bueno nos vemos, darle recuerdos a Granger, creo que últimamente anda con la cabeza metida en el bosque. —Con esa frase enigmática, Pansy se marchó andando por el corredor altivamente y pensando que había sido una de las mejores tardes en toda su vida.

Harry y Ron no pudieron más que ver como se marchaba la Slytherin estáticos en donde se encontraban y preguntándose que acababa de ocurrir. No pasaron ni treinta segundos cuando la puerta del baño de abrió de nuevo dejando salir a las dos chicas por las que habían venido desde un principio ya vestidas y con el pelo aun mojado.

—¿Harry? ¿Ron?, ¿Qué hacéis aquí? —les cuestiono Hermione sorprendida de verlos.

—Sinceramente ya no estoy seguro… ¿a que veníamos Harry?

—No tengo ni idea…