Notas de la autora:
- One Piece no me pertenece, los personajes son creación de Eiichiro Oda.
- Publicado originalmente el 29 de setiembre de 2018, editado y corregido el 8 de marzo de 2021, en caso de que se me haya pasado un error, por favor háganmelo saber, ya que no cuento con un lector beta y lo hice todo yo misma.
- La historia se ubica temporalmente después de Dressrosa y antes de Big Mom, Sanji y los demás están ahí por una cuestión de fuerza mayor… conveniencias de la trama XD
- Todas las frases que pongo al principio del capítulo pertenecen a mis animes o mangas favoritos.
- Voy a hacer recomendaciones al final, en lo posible de historias en español.
Capítulo I: La llegada
''Mientras se tenga el poder y el corazón, cualquier deseo puede volverse realidad''
Kira Yamato
Mobile Suit Gundam Seed
1
Inspeccionando con ojo experto, Nami observaba el cielo, parada cerca de la cabeza de proa intentaba predecir por medio de la dirección del viento el clima para el resto de la jornada. El sol brillaba y el cielo estaba despejado, la calma era poco natural en el Nuevo Mundo, por lo que decidió aprovecharlo sin dudar y fijó el curso del Thousand Sunny hacia una isla, relativamente cercana, para surtir el barco.
Habían pasado unos días desde entonces y todos los Sombrero de Paja estaban ansiosos por llegar, cada uno ya pensando en lo que iban a hacer. Robin deseaba un libro nuevo, Zoro buscaría alguna tienda de armas y con suerte también encontraría licor, Chopper planeaba investigar algunas plantas y tal vez, junto a la arqueóloga, conseguir un libro de medicina, Nami deseaba ropa nueva, ya que había pasado un tiempo desde que renovó su armario, Brook iría a pasear para crear alguna nueva pieza musical y quizás ver algunas bragas de paso, Sanji aprovecharía para buscar alimentos, Luffy ya había acabado por lo menos con la mitad de sus reservas, y bellas damas para también alimentar su corazón, Usopp y Franky se quedarían en el barco para trabajar en algunas armas que el orgulloso pervertido había pensado y Luffy solo iría por aventuras, tanto tiempo en el mar estaba a punto de matarlo de aburrimiento.
Pasadas unas horas, la isla se divisó a lo lejos. Sentada, cerca de la sala de entrenamiento, Robin pasaba una y otra vez las páginas de su libro, de una manera algo frenética, estaba tan sumergida en su lectura que no sintió a la navegante acercarse a ella.
— Estas devorando ese libro como Luffy devora la carne, no sé qué pensar al respecto — comentó Nami, mientras agarraba una silla y se sentaba a su lado.
Sorprendida, Robin dirigió la mirada hacia su amiga y luego sonrió astutamente.
— Apuesto que pensaste que era adorable, tienes esa mirada cariñosa pintada.
— Oh, cállate…— Nami desvió la mirada algo avergonzada, no se sentía cómoda mostrando cariño libremente, años con Arlong la habían endurecido, pero sus nakamas poco a poco la iban ablandando y la navegante amaba a su compañeros — Solo pienso que es algo entrañable, casi siento que pronto te saldrán estrellas en los ojos o algo así.
Las dos mujeres sonrieron tras eso y siguieron conversando amenamente, pasado un tiempo la arqueóloga preguntó.
— Nami, ¿cómo dijiste que se llamaba la isla?
— Iskand, ¿te suena de algo?
— He escuchado algunas cosas…— Con su característica sonrisa y su tradicional aire misterioso, Nico Robin cerró su libro, asintió a su amiga y se alejó dejando a Nami muy curiosa.
No sabía nada del lugar, pero Robin tenía un presentimiento, ese conocido estremecimiento que le erizaba la piel, su instinto pirata, que años en el mar habían perfeccionado.
— Isla Iskand... – se dijo a sí misma —…interesante.
2
Tan solo al parar el Sunny, Luffy saltó a tierra firme y en un abrir y cerrar de ojos desapareció sin dejar rastro.
— ¡Oye, Luffy!—gritó Chopper, al ver a su capitán desaparecer en una nube de polvo.
— Déjalo Chopper, el Capitán de mierda puede cuidarse solo — Sanji, como de costumbre, saltó elegante y ya con el cigarro encendido, partió a buscar algunas cosas que necesitaría para la alimentación de sus bellas damas.
Los Sombrero de Paja simplemente aceptaron lo que dijo Sanji, Luffy era propenso a problemas pero el chico no sería su Capitán si muriera tan fácilmente, por lo que cada uno se encargó de sus propios asuntos, sin preocuparse por un sonriente chico con un gran sombrero de paja.
Mientras tanto, Luffy corría y corría, la aventura lo llamaba a seguir hacia delante. Era un sentimiento que llevaba dentro desde siempre y sabía que estaría ahí hasta el día de su muerte, no es que pensara demasiado en eso por supuesto.
El cielo estaba brillante, una ventisca impactaba ligeramente su rostro, el sonido tan familiar del mar, y esa inconfundible sensación de libertad eran cosas que lo hacían sentir completo. Cualquier persona que mirara hacia su dirección podría fácilmente decir que era un muchacho feliz, nadie imaginaría siquiera el temor que el sonriente joven podría impartir a sus enemigos, a aquellos que se atrevieran a lastimar a los suyos.
Luffy exploró durante bastante tiempo aunque no encontró algo realmente divertido, refunfuñó frustrado.
—Hmm... Esta isla no es divertida— en ese momento un conocido sonido pudo escucharse por todo el lugar, el estómago de capitán de goma protestó—...comida... carne... Sanji... ¡Sanji comidaaa!
3
En otro punto de la isla, la típica danza pervertida de Sanji se detuvo abruptamente, cuando sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.
—Idiota de goma, te preparé un bento— murmuró para sí mismo, de alguna manera sabiendo que en algún lugar de la isla Luffy, probablemente, había gritado su nombre exigiendo comida.
Sin embargo no pudo evitarlo y muy a su pesar apartó los ojos de las hermosas damas que estaba admirando para ir a elegir los mejores alimentos, su orgullo de cocinero no le permitía dejar a alguien con hambre y eso incluía al pozo sin fondo de su capitán, 'maldito, Luffy…' pensó.
Se paseó por el mercado y eligió la mejor carne que encontró 'esta le encantará', sin darse cuenta sonrió, a él le encantaba cocinar y Luffy sabía apreciar una buena comida, por mucho que Sanji quisiera negarlo su capitán siempre sería su mejor cliente.
En otro lugar de la isla, Zoro inspeccionaba con ojo experto las armas, las analizaba una a una imaginando en qué movimientos serían útiles y qué estilo de batalla les iría mejor a cada una, cuando, al igual que cierto rubio cocinero, sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.
—Luffy—sin mirar atrás salió de la tienda en busca de su capitán, de alguna manera sabía que Luffy se estaba metiendo en alguna clase de problema, no podía decir el porqué, él solo lo sabía.
Zoro corrió y corrió.
— ¡Maldición!—había llegado a la tienda de nuevo— ¡Estúpidas calles, dejen de moverse!
4
En ese momento el intrépido capitán seguía hacia delante en busca de comida y aventura, cuando de pronto todo se empezó a sacudir y antes de que Luffy pudiera reaccionar, una luz roja lo absorbió completamente.
Con pasos lentos caminaba hacia el bulto rojo tirado en el césped, el muchacho acomodó su sombrero, mientras, sin saber la razón, se sentía ligeramente ansioso. Una vez frente se acercó y ese inconfundible sobrero de paja le dijo quién era, casi en pánico lo volteó para ver la cara inconsciente de su hermanito.
— ¡LU!
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