Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer, simplemente estoy jugando con ellos. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi NO al plagio.


Capítulo dos. Señor Sabelotodo

Bella

"Bells, puedes pasar invierno con Sue y conmigo".

Cerré la puerta haciendo malabares para no soltar las bolsas de compras y mi celular.

"Lo sé, papá" comenté con una sonrisa cansada a pesar de que no podía verme. Estaba segura que él sabía que estaba intentando ser madura respecto a los cambios que estaba enfrentando al volver a Seattle después de siete años.

Cuando se despidió, me enfrenté a la complicada realidad: la luz de la cocina se veía más oscura y sabía que debía cambiarla, la casa estaba algo fría por lo que debería considerar la invitación de mi padre y, por último, era hora de desempacar las maletas que seguían cerca de la puerta.

Limpié, me preparé la cena y luego me di una ducha para irme hacia el trabajo. Trabajar como mesera no era algo nuevo, lo hice para ayudar a pagar mi matrícula universitaria y lo dejé poco después de casarme. Luego tuve la facilidad de empezar mi propio negocio, pero el divorcio turbio me llevó a tomar la decisión de renunciar a su administración y volver a mi ciudad natal.

Apenas llevaba una semana en Seattle y aunque era algo cansado ser mesera en un bar ubicado en el corazón de la ciudad, fue el trabajo más rápido que pude conseguir. Continuaba repitiéndome que solo era temporal y preferible a seguir en un matrimonio que me destruyó poco a poco.

Mi ex esposo creía que lo sabía todo, pero no era así. Personalmente, no me daba cuenta, pero un día mi padre me dijo que me escuchaba triste. Eso me golpeó, y poco a poco, descubrí que él tenía razón. El problema no era el matrimonio, era Michael hundiendo mi esencia poco a poco.

Por supuesto, el proceso de aceptación fue un proceso más complejo y largo. Tuvo que transcurrir casi dos años para que pudiese decir que estaba divorciada y en camino de reconstruirme. Michael aun creía que volvería con él, pero naturalmente eso no sucedería.

Cuando llegué al bar, saludé a mis compañeros y empecé con la rutina laboral una hora antes de abrir el establecimiento. El bar me gustaba y podría ser un buen punto de partida para mí. Las luces siempre eran suaves, el ambiente era tranquilo pero festivo y el olor no era fuerte como un bar cualquiera, además las propinas eran buenas para mis futuros planes.

Los clientes empezaron a llegar cuando el sol desapareció. Estaba alejándome de la barra con las bebidas de un grupo de clientes cuando la puerta se abrió, las luces eran lo suficientemente claras para que pudiera observar al hombre que, a pesar de los años, siempre podría reconocer donde fuera.

Él se acercó a la barra, pero no miró al barman, sino a mí, permitiéndome ver el reconocimiento en su mirada también.


¡Hola! Capítulo para iniciar la semana.

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