Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer, simplemente estoy jugando con ellos. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento. Di NO al plagio.
Capítulo cuatro. Algún día lo sabré.
Bella
El taxi me dejó en la puerta de la casa alrededor de las tres de la madrugada, entré lo más rápido al interior escondiéndome del frio de noviembre. Pensé que después de una ducha caliente y un poco de chocolate conciliaría el sueño pronto, pero eso no sucedió.
Al menos conocía la razón. Después de siete años, Edward Cullen volvía a mi mente. Al terminar nuestra relación seguí con mi vida, pero jamás podría negar su importancia dentro de mi historia.
Hubiese querido acercarme y preguntarle sobre su vida. Quería saber si aún iba al museo para observar la colección sobre Amelia Earhart, si todavía observaba las estrellas en el telescopio que su padre le regaló o si seguía preguntándose si el capitán del Titanic lloró.
Me dolía creer que probablemente nunca iba a saberlo. Cuando tenía diecisiete creí que el amor podría mover montañas por eso me pregunté por mucho tiempo porque no funcionamos. Éramos cómplices, buenos amigos, un buen equipo, pero no logramos ser una buena pareja.
Fueron los mejores meses como pareja, sin embargo. Siempre fui espontanea, aunque no hacía nada demasiado riesgoso. Él veía el mundo con lógica, pero su corazón lo dirigía. Ahora que lo volvía a ver, no podía evitar preguntarme si algún día encontraría a alguien como él.
No hubo un origen especifico para que nuestra relación fallará, éramos demasiado jóvenes y con diferentes planes a futuro. Él quería seguir los pasos de sus padres e ir a la facultad de arquitectura de Cornell, yo quería quedarme en Seattle para estudiar negocios. Eventualmente la incertidumbre de que podría encontrar alguien mejor empezó a sobresalir en forma de tontas quejas y peleas.
Sí, así de inmadura e insegura era.
Él se alejó a tiempo, sé que no a propósito o por egoísmo.
Hizo lo correcto, eso me permitió crecer y poder recordarlo positivamente.
Cuando el sueño me venció al fin, la mañana llegó demasiado rápido. Hice mi rutina diaria y cuando llegó la hora de ir al trabajo tomé un taxi ya que mi vieja camioneta aún necesitaba algún repuesto que desconocía.
Me paralicé momentáneamente al llegar al bar porque ahí, en el estacionamiento, estaba Edward parado a un lado de su auto. Me moví con inercia y curiosidad hasta quedar frente a él.
"Hey" habló tentativamente.
"Hola" le sonreí ligeramente, observándolo dudar.
Pensé que, después de todo, tal vez sí podría obtener algunas respuestas.
Lamento la tardanza estuve de viaje por unas semanas, trataré de ponerme al corriente con las actualizaciones. Gracias por su tiempo y sus comentarios.
