Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer, simplemente estoy jugando con ellos. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento. Di NO al plagio.
Capítulo cinco. ¿Qué le pasó a la perfección?
Edward
Seguí a mi corazón al día siguiente de saber que Bella era mesera de aquel bar. Simplemente me presenté calculando su hora de entrada y tuve suerte. Ella tenía que trabajar, pero ambos queríamos ponernos al corriente de nuestras vidas y aceptó vernos el día de su descanso.
Por eso, días después, di tumbos hasta la puerta de su casa cuando la recogí. Actuamos amigablemente durante la cena, pero sinceramente fue algo torpe porque no sabíamos qué decir al principio.
Inevitablemente recordé como solía hacerla reír, no a propósito, con mis comentarios porque mis chistes eran malos. Quería un poco de eso; que a pesar del tiempo nosotros aun consiguiéramos sincronizarnos.
¿Qué había pasado con su vida? ¿Había estudiado negocios como quería? ¿Estaba saliendo con alguien? ¿Tenía hijos? Sintiendo que estábamos tan alejados, me lamenté de la manera en que terminamos, aun si no fue a propósito.
No tenía un anillo pero no podría imaginarla estando soltera porque mientras salíamos muchos hombres trataban de llamar su atención. Desde mi perspectiva adolescente ella era perfecta porque era autentica. A pesar de que su expresión actual era tranquila podía notar un poco de tristeza en ella, incluso sus sonrisas no se sentían completamente genuinas.
"Entonces…" aclaró un poco su voz. "¿Qué haces actualmente?"
"Soy arquitecto" comenté, sabiendo que ella lo intuía.
"Me da gusto" me sonrió ligeramente.
"Trabajo con mis padres, su empresa de diseño y arquitectura ha crecido en los últimos años" continué, esperando no sonar estúpido por trabajar en la empresa familiar. Esperaba que ella no pensara eso. "¿Qué hay de ti?"
Se mordió el labio antes de sonreír dubitativamente. "Me mudé a Olympia después de graduarme en negocios, tuve mi propia cafetería ahí, pero al regresar a Seattle… la perdí".
Se encogió de hombros, haciéndose la fuerte, pero podía ver su expresión decaer.
"Lamento escucharlo. ¿Qué fue lo que sucedió?" cuestioné, suavizando mi mirada.
Negó y elevó su mirada hacia mí con timidez.
"Me casé con la persona equivocada" murmuró en voz baja.
Mi respiración se detuvo por un momento, luego la miré con sorpresa.
Como pensé, era demasiado perfecta para que estuviera sola.
