NOTA: One Piece no me pertenece, los personajes son creación de Eiichiro Oda.


''Despedidas''

Habían pasado tres días desde que escaparon con éxito de Impel Down.

La llegada de Barbablanca era un hecho que la Marina no predijo, ninguno de los oficiales presentes podría enfrentar al Yonko, Kizaru era el único que podría brindar batalla pero ni siquiera el Almirante era suficiente para enfrentar a los más de mil enemigos presentes, por lo que para su más grande vergüenza no tuvieron más opción que dejarlos escapar, Borsalino no recordaba una humillación tan grande en todos sus años de servicio.

La noticia no tardó en llegar a los altos mandos. Una furia inmensa invadió al Almirante de Flota Sengoku cuando el Gobierno Mundial lo obligó a encubrirlo todo, no ayudó que poco después recibiera la noticia de que Garp había acabado con un Shichibukai, que dos de los presos fugados fueran revolucionarios y para empeorar la situación la oriunda de Ohara, Nico Robin, también hubiera desaparecido.

Una gran migraña lo estaba atacando en ese instante.

Rocinante ingresó en ese momento llevando algo de té consigo para su padre adoptivo. Se sentía algo culpable ya que él había ayudado con la fuga de Luffy pero no se arrepentía en lo más mínimo, ese chico era casi un hermano para Law, no había forma en que lo dejara morir; aun así no perdía nada siendo amable.

'No tienes remedio Cora-san' había dicho su muchacho y Rocinante no podía evitar estar de acuerdo.

—Aquí tiene Sengoku-san—dijo poniendo el té frente al hombre mientras se sentaba.

—Gracias…

Pasaron unos minutos en un silencio agradable que solo era roto por el sonido provocado por Rocinante quien empezó a llenar algunos de los documentos del Almirante de Flota y Sengoku que le señalaba en contadas ocasiones algunos puntos en los que debía prestar especial atención, de alguna manera la presencia del alto rubio había conseguido tranquilizar al mayor por completo.

—Sabes Rocinante—empezó de pronto—estoy considerando retirarme.

— ¿Retirarse?—exclamó algo sorprendido—pero usted…

—Ya estoy viejo—sonrió sin poder evitarlo—y me aseguraré de llevar conmigo al idiota de Garp antes de que ese loco destruya a la Marina.

Rocinante soltó una carcajada al imaginarlo.

— ¿A quién desea de sucesor?

—Kuzan, no importa lo tenga que hacer convenceré a ese vago de que tome el puesto—una mirada determinada se posó en sus rasgos—y también haré todo lo que esté en mis manos para convencer a esos tipos.

Sengoku no se iría hasta no asegurarse de que Aokiji se convirtiera en el Almirante de Flota.


Un apático silencio que solo era interrumpido por algunas personas que entraban y salían del lugar invadía la sala de enfermería del Moby Dick, Chopper junto a Ivankov consiguieron evitar el trágico final del otro Sabo, luego con ayuda de llamas de Marco aseguraron las heridas para finalmente poder mover el delicado cuerpo al gran barco, el pequeño reno ha estado cuidando del joven desde entonces pero ya habían pasado tres días y el pirata rubio no daba señales de despertar.

El ambiente en el barco no era bueno, los revolucionarios junto al ejército okama y los presos fugados de Impel Down no tardaron en partir a bordo de uno de los acorazados, nadie podía culparlos por querer huir del lugar tan pronto pudieran pues se podía sentir la tensión en el aire aunque había mejorado un poco gracias a Barbablanca quien se había mantenido firme y sereno influenciando de esa manera a su tripulación, de alguna manera eso también les había pasado a ellos; Luffy se mantuvo tranquilo e increíblemente positivo a pesar del estado de Sabo, la actitud de su capitán influyó en todos ellos dando así un resultado bastante alentador, Chopper sentía menos presión al trabajar, el doctor estuvo determinado desde el principio pero sin duda fue la absoluta fe de su capitán lo que le dio la confianza necesaria.

El estado de Sabo era sumamente delicado, cualquier fallo y podrían perderlo, de hecho Chopper estaba seguro de que la única razón por la que seguía con vida era por su propia voluntad de vivir.

Sabo aún no quería partir y Chopper se aseguraría de ayudarlo con eso.

En cuanto al otro Luffy y a Ace, bueno, era difícil sin duda. El menor de los tres hermanos se pasó horas llorando, la culpa casi había consumido a Luffy por completo y no se atrevía a ver a Sabo, estuvo horas encerrado en su camarote y pese a que todo el mundo intentó hablar con él para animarlo o hacerlo ver las cosas como son, nadie obtuvo resultado.

Y Ace estaba incluso peor, el pecoso no quería comer, mantenía en tensión todo su cuerpo, el instinto asesino se podía sentir a kilómetros y difícilmente lograban sacar palabras de él sin obtener antes quemaduras de primer grado o peores.

Fue al tercer día que Shirohige llamó a su Segundo Comandante y ambos se encerraron en la habitación del mayor, pasaron unas dos horas sin que ninguno de los dos hiciera acto de presencia pero nadie estaba preocupado ya que sabían que alguien con la personalidad Ace solo se abriría por completo frente a la persona que más respetaba en el mundo y el pecoso necesitaba desesperadamente desahogar toda la montaña de sentimientos que lo habían invadido desde que secuestraron a su hermanito y estuvieron a punto de matar al otro sin que pudiera hacer nada al respecto; cuando finalmente salieron Ace lucía mucho mejor, sus músculos estaban menos tensos y todos pudieron ver el color rojizo en sus ojos, una señal clara de su llanto pero como muestra de respeto nadie lo señaló.

De Luffy no supieron nada pero también notaron que el Capitán Mugiwara había desaparecido, de alguna manera las personas a bordo del gran Moby Dick lograban hacerse una idea del paradero de esos dos.


La tensión que los había invadido desde la infiltración hasta el escape no había desaparecido, se volvió más tenue pero todavía estaba allí; Franky no pudo soportarlo por mucho tiempo o no podría parar de llorar debido a lo injusto con lo ocurrido con Sabo o lo emocionado que se sintió cuando vio a toda la tripulación del Yonko llegar, claro que no es como si alguna vez lo fuera a admitir, al final decidió ir a buscar al Sunny y de paso llevarse a su contraparte, ellos dos tenían mucho de qué hablar.

Barbablanca no tuvo problemas en prestarles uno de sus barcos, el hombre estaba muy agradecido con todos ellos por haber ido a salvar a, como él mismo decía, su amado hijo.

Por supuesto que ellos lo harían, ese hijo era Luffy y los Sombrero de Paja irían al infierno por Luffy. Cuando se lo mencionaron al hombre este soltó una gran carcajada tranquilizado de esa manera a todos en el barco y dándoles a ellos una mirada sumamente agradecida con una promesa de fiesta incluida una vez que su otro hijo despertase.

Porque el gran hombre estaba seguro de que su muchacho despertaría pronto, todo eso era demasiado para Franky, tanto amor paternal y fraternal estaban por acabar con él. Ir a por su barco era sin duda lo mejor en ese momento.

—Mecha—dijo, haciendo a su vez el típico movimiento de robot.

— ¡Oh Dios!—sus ojos brillaron llenos de emoción al verlo— ¡Eso es tan súper hermano!

—Por supuesto, mi cuerpo es súper interesante e impresionante—los dos Frankys soltaron una gran carcajada.

—Ya sabes cuando me convertí en ciborg solo fue por necesidad, nunca llegué a considerar modificar tantos aspectos de mi cuerpo—exclamaba mientras inspeccionaba los planos que el mismo Franky le proporcionó, el Mugiwara siempre los llevaba consigo en uno de sus muchos compartimentos.

—Jajaja bueno yo tampoco lo había considerado—de pronto una mirada nostálgica se posó en su rostro—también fue por una necesidad, tenía que hacerme fuerte, aunque sin dudas fue un SÚPER resultado.

El otro Franky lo miró fijamente entonces.

— ¿Por qué me pediste que te acompañara hermano?—su tono fue muy serio de pronto.

Franky también se puso serio en ese momento.

— ¿Has considerado alguna vez cumplir tu sueño?

— ¿Qué…?—abrió mucho los ojos, pero pronto se puso a la defensiva— ¡Mi único sueño es cuidar a mi Franky-Family!

—Eso no te lo crees ni tú—una engreída sonrisa se dibujó en su rostro—recuerda que somos lo mismo, no trates de engañarme hermano.

El otro Franky se sintió totalmente impotente, sabía que el hombre tenía razón pero una parte suya no quería admitirlo, esa parte que estaba incrustada en su corazón, la parte que nunca se perdonaría el haber provocado la tragedia en la vida de su querido Tom-san.

Pero él era egoísta por naturaleza. Cuando lo arrestaron a causa de los planos y lo llevaron a Impel Down la mitad de su ser sintió que se lo merecía, la mitad de él se resignó pero fue más fuerte la otra mitad, esa mitad que pese a todo no había renunciado a su sueño.

Esa parte suya que desesperadamente deseaba libertad, esa parte suya que quería vivir.

—No tengo derecho…—bajó la mirada y apretó los puños, esta era la primera vez que se abría con alguien, aunque no sabía si contaba que la persona a quien se estaba confesando era él mismo— ¿Cómo podría vivir tranquilamente después de lo que le hice?

Se mantuvieron en silencio por unos segundos.

—No estas aceptando las cosas con un DON, Tom-san estaría bastante decepcionado.

— ¿Eh?—abrió mucho los ojos.

—Ese hombre nunca hubiera querido que abandonaras tu sueño, vivir la vida como tú estás intentando vivirla es prácticamente ser un muerto viviente—de pronto sus ojos se iluminaron al divisar algo en la distancia—pese a que somos la misma persona venimos de distintos mundos, yo no soy quien para elegir por ti—ahora le dirigió la mirada—un sujeto idiota llegó a mi vida y me arrastró al mar, prácticamente me obligó a vivir mi sueño a pesar de que no lo estaba intentando, ese bastardo es una de las personas a la que más respeto, mi capitán es alguien totalmente súper y estoy seguro que Tom-san pensaría lo mismo.

El otro Franky jadeó al observar algo tan sumamente maravilloso, sin poder evitarlo unas lágrimas de deslizaron por todo su rostro.

Frente suyo estaba el barco más maravilloso que había visto nunca, su mismo sueño estaba justo ahí luciendo tan perfecto como siempre lo había imaginado.

—Este es el Thousand Sunny, mi compañero de viaje—soltó una gran carcajada—espero que le permitas conocer estos mares tal y como lo está haciendo en mi mundo. Sé que Tom-san estaría increíblemente feliz al saber que a este barco se le permitió existir.


Robin nunca había pensado que terminaría bordo del barco de Edward Newgate ''Shirohige'' de todas las personas. Ella todavía no sabía qué hacer por lo que optó por mantenerse alejada de los demás. Ese joven, Luffy, la había arrastrado hasta el lugar y ahora ella estaba totalmente perdida, se sentía algo molesta en el fondo aunque su rostro no lo reflejaba.

Algunos de los miembros de la tripulación del Yonko le daban una mirada curiosa para luego seguir su camino y solo ignorarla, solamente el Comandante de la Cuarta División, Thatch, se le acercaba para darle comida y agua, el hombre se comportaba amablemente pero también era bastante cauteloso alrededor suyo. Eso estaba bien decidió, no sabría realmente que responder si le preguntaban alguna cosa por lo que sola estaba mejor.

Justo ahora estaba parada cerca del borde del barco, desde allí observaba el inmenso mar. Hacer eso siempre había logrado tranquilizarla desde aquel trágico día en Ohara, fue su consuelo en aquellas largas noches a bordo de barcos llenos de enemigos cuando su instinto de supervivencia se revelaba y la obligaba a seguir viviendo, a continuar su eterna lucha.

Era su consuelo en la soledad.

—Libertad, es lo que siento al observar el mar—comentó la mujer una vez que se situó a su lado.

A Robin no le había sorprendido ya que había escuchado a su otra versión acercarse, llevaba años huyendo del gobierno por lo que había aprendido a estar en guardia.

—A mí me pasa igual—respondió aun mirando a la inmensidad azul—cuando me atraparon temí que nunca más podría contemplar esto.

Tan solo recordar todos esos momentos en Impel Down provocaban una opresión en su pecho, por un momento había llegado a pensar que realmente enloquecería. Como había sido durante toda su vida fueron las palabras de Saul las que la mantuvieron cuerda, se aferró a ellas con todo su ser.

''Escucha Robin. Aunque pienses que estás sola, algún día, seguro encontraras a tus Nakamas. El océano es vasto. Algún día, seguramente, tus nakamas aparecerán para protegerte. ''

Quizás no estaba derramando lágrimas pero en su interior Nico Robin ya estaba inundada, no es que ella no pudiera, es que era inútil y simplemente dejó de hacerlo.

Incluso llorar había perdido el significado.

—Recuerdo que observar el océano era mi consuelo—comentó la Mugiwara.

— ¿Y ya no lo es?—su voz sonaba hueca, totalmente vacía, carente de emociones— ¿acaso también perdió el significado?

La mujer volteó el rostro, con una mirada amable respondió.

—No, es solo que encontré otro consuelo—una sonrisa cariñosa la iluminó por completo—escuchar a Brook ejecutar su violín, ver a Franky sucio y sonriendo al trabajar con todo tipo de inventos, escuchar las historias que Usopp le cuenta a Chopper y verlo a él todo emocionado con Sogeking fufufu, sentir el olor a tabaco que emana Sanji y verlo preparar con esmero nuestras comidas, mis interminables charlas con Nami, leer cerca de Zoro cuando duerme para señalarle el camino a la sala de entrenamiento una vez que despierte y sobretodo disfruto de la sonrisa de Luffy…

'' ¡No te atrevas a lastimar a mi nakama! ''

'Luffy' pensó la otra Robin, ella recordó las palabras de joven pirata pero estaba demasiado aterrada como para siquiera atreverse a creer en ellas.

—Somos la misma persona pero a la vez somos diferentes—siguió la Mugiwara—todos tus actos son tus decisiones pero no olvides, Saul no mintió—la otra Robin jadeó al escucharla—hay nakamas esperándote, no tengas miedo de confiar.

Con una sonrisa hizo una reverencia y partió dejándola allí llena de miedos y esperanzas.

El día que vio a Franky llegar junto a su contraparte al barco Robin esperó a que su nakama estuviera solo para acercarse a él con una sonrisa pintada en el rostro.

— ¿Fue un viaje productivo?

Él le sonrió en respuesta entendiendo lo que la mujer le estaba preguntando realmente.

—Fue un súper viaje hermana—dijo en un tono contento—parece que seremos sus primeros nakamas esta vez.

—Fufufu estoy feliz por ello—comentó sinceramente la arqueóloga.

— ¡Será un súper aventura! Tan buena como la de nuestro mundo.

Los dos Mugiwara sonrieron al pensar en ello.


Luffy estaba tirado en el suelo hecho pelota sin atreverse a levantar el rostro; el joven pirata estaba tan inmerso en su propia culpa que el dolor lo obligó a encerrarse en sí mismo. ¿No se suponía que era él el que protegería?, ¿no fue por eso que creó la Segunda Marcha?, ¿Rey Pirata? Quería burlarse, alguien tan débil como él siendo el Rey Pirata, Luffy sonrió amargamente.

Todo sonaba absurdo e imposible para él ahora. Sin poder evitarlo otro sollozo abandonó su cuerpo, estaba temblando mientras recordaba todo lo ocurrido; todo se sentía tan real, casi como si el cuerpo de su hermano mayor estuviera de nuevo ahí con él, otra vez estaba sintiendo el temblor de Sabo, el olor a sangre lo estaba inundando por completo, sintió el calor del cuerpo desvanecerse del mayor a la vez que el dolor invadía al más joven por completo.

Recordó el tiempo en que había sido capturado por Teach y la cantidad de veces en que ese sujeto le dijo que era un inútil.

Quizás ese bastardo tenía razón, después de todo sus hermanos y amigos de nuevo tuvieron que salvarlo, Sabo estaba al borde de la muerte por su culpa. Luffy tomó su cabeza entre las manos, empezó a sacudirse en un desesperado intento de borrar esos recuerdos, borrar la imagen de su familia muriendo en sus brazos.

—Deja de ser tan patético—escuchó una voz reprendiéndolo en ese momento, una voz que sonaba exactamente como la suya. Y eso le molestó bastante, en un segundo estaba totalmente a la defensiva.

— ¡Cállate! ¡No es tu problema!—gritó en respuesta.

— ¡No me hables en ese tono! ¡Y además, soy un pirata hago lo que quiero!—replicó el capitán Sombrero de Paja muy molesto.

El hijo de Barbablanca también estaba molesto y por alguna razón la presencia de su otra versión lo sacaba completamente de quicio.

— ¡Yo también soy un pirata y si quiero gritarte lo hago! ¡Bastardo! —para ese momento ya se había levantado, su frente chocaba contra el capitán mientras lo enfrentaba sintiéndose más frustrado que nunca al verlo.

—Un pirata dices—replicó el Mugiwara—si realmente eres uno demuéstralo, para empezar deja de llorar como un mocoso.

— ¡No soy un llorón! —gritó el otro Luffy a pesar de que claramente estaba llorando desmeritando así toda su valiente exclamación, pero no pudo evitarlo, fue como un reflejo, llevaba años respondiendo de esa manera a sus hermanos—es solo que Sabo... —su cuerpo tembló a pesar de sí mismo al recordar el estado del rubio—¡Mi hermano está al borde de la muerte! Y es por mi culpa... ¿qué se supone que haga?

Y no pudo soportarlo, todo su espíritu de batalla se hizo añicos mientas caía al suelo con nuevas lágrimas saliendo de sus ojos como cascadas que parecían nunca acabar.

Lloró por unos segundos o quizás fueron minutos u horas lo único que Luffy sabía era que no podía detenerse por mucho que lo intentara.

—Tú mismo lo has dicho—escuchó de pronto la voz del Capitán pirata—está al borde de la muerte, aún está vivo—apretó sus puños—yo no tuve tanta suerte...

El hijo de Barbablanca abrió muchos lo ojos al oír lo dicho por su contraparte.

— ¿Qué...?

—Fui ingenuo, ridículamente positivo y muy débil, al igual que tú era patético—su voz carecía de emociones y sus ojos estaban ocultos tras su sombrero pero toda la tensión en su cuerpo hablaba sola—permití que me quitaran a mi tripulación, permití que me quitaran a mi hermano—apretó los puños con fuerzas, luego inhaló tranquilizando así la tormenta de emociones que lo invadía—Eres afortunado, aun tienes a Ace y a Sabo, por mucho que yo lo desee no recuperaré mi hermano.

Le puso una mano en el hombro y lo miró con los ojos fieros de un capitán, con los ojos de un hombre que había pasado por el infierno y había vuelto.

—No le permitas a nadie lastimar a los tuyos, incluso si tienes que enfrentarte al mundo hazlo, si eres débil vuélvete fuerte pero no importa que, nunca permitas que te quiten a tus nakamas o a tus hermanos, yo decidí que Monkey D. Luffy sería el Rey Pirata y tú no te interpondrás en mí camino.

Los rostros de Robin y Franky brillaron en su mente, al igual que los de Ace y Sabo, su oyaji, el rostro de Shanks, todos los piratas de Barbablanca, los rostros de los Piratas Sombrero de Paja, sus sonrisas, su confianza en él, ellos eran sus personas importantes, a ellos los tenía que... no, a ellos los iba a proteger.

Y así su determinación poco a poco fue subiendo, forjándose en su interior a fuego lento, más firme de lo que nunca había sido. Un nuevo Monkey D. Luffy había nacido.

—Me convertiré en el Rey de los Piratas pero no porque me lo ordenes, lo haré porque yo mismo lo decidí.

—Shishishi me alegra oírlo, no perderé.


Oscuridad, todo a su alrededor era oscuridad. Sentía frío, de hecho estaba por congelarse.

Estaba completamente solo, nunca en su vida había estado más asustado…

S…bo…. favor… pierta…

¿Luffy? Esa definitivamente era la voz de su hermanito, ¿por qué sonaba tan rota, tan dolorida?, ¿acaso Luffy estaba sufriendo?, ¡Eso no podía pasar! Intentó hablar, moverse, cualquier cosa pero nada daba resultado sin importar lo mucho que se esforzara, poco a poco se estaba desesperando.

Chop…. rápi…o…No quiero… muera…

¿Muera?, Acaso alguien estaba muriendo… ¡¿Luffy estaba muriendo?!

De nuevo intentó moverse con todas sus fuerzas, pero era inútil, estaba atrapado en su propio cuerpo, poco a poco la desesperación lo invadía, pensaba que quizás ya se estaba volviendo loco, o talvez ya estaba muerto, ¿así era la vida después de la muerte? No podía saberlo, ya que nunca había muerto.

La oscuridad solo le parecía más y más tenebrosa a medida que más pasaba el tiempo, cada vez hacía más frío y él cada vez estaba más aterrorizado.

Entonces sintió un contacto, algo cálido y familiar, algo reconfortante, algo que se aferraba a su mano con todas sus fuerzas, era un pequeño contacto pero era todo lo que necesitaba, esa calidez tan maravillosa poco a poco se estaba llevando su oscuridad.

Y él decidió intentarlo de nuevo, quizás si intentaba volver con la ayuda de esa calidez podría lograrlo, por lo que con una nueva confianza lo intentó.

En ese momento Sabo el pirata despertó para ver una de las vistas más maravillosas de mundo. Su pequeño hermano agarrando su mano, agarrando su mano libre, sano y salvo, lejos de Teach y lejos de Impel Down, a su lado y más vivo que nunca.

Con una pequeña y dolorida sonrisa lo dijo.

—Bienvenido a casa Lu—la cara llorosa de Luffy nunca había lucido tan maravillosa ante su vista.

—¡SHABOUU! (¡SABOO!)—y Luffy siendo Luffy intentó abalanzarse sobre su, hace unos segundos inconsciente, hermano mayor para darle un abrazo, solo para ser detenido por otro sorprendentemente lloroso Ace que acababa de entrar como si fuera un huracán.

Ellos eran un desastre, pero eran un perfecto desastre.


Después de que la noticia de la recuperación de Sabo se extendiera por todo el barco los piratas ya se encontraban preparando la fiesta de celebración, Chopper que era un médico responsable le gritó a todo el mundo por querer exponer al rubio tan pronto, incluso usó su Monster Point para intimidar a la tripulación del Yonko, gran parte de los bravos piratas salieron corriendo aterrados al ver al que antes era un reno adorable convertirse en una bestia aterradora, Marco sonrió complacido pues él estaba de acuerdo con el joven doctor y sorprendentemente para la eterna envidia de Sanji, Chopper se hizo muy popular entre las mujeres del barco después de ese acto.

Cuando con el paso de los días se completó una semana finalmente la tan esperada fiesta se hizo presente.

Comenzó en la mañana para seguir durante toda la noche.

Los más felices eran sin duda Zoro y Barbablanca quienes rápidamente se convirtieron en compañeros de bebida junto a Vista y Jozu que también disfrutaban pero ni de lejos tanto como el espadachín y el Yonko, Sanji al final del día entabló una gran amistad con Thatch pues los dos tenían muchas cosas en común, entre ellas el amor a la cocina y la devoción por las bellas damas, Nami al igual que Chopper disfrutaba pasar el tiempo con las mujeres de la tripulación, casi tanto como conversar con Izo a quien ya consideraba uno de sus mejores amigos y Namur quien resultó ser un amante de la cartografía como ella; Franky, Brook, Speed Jiru y Blenheim se pasaron casi todo el tiempo contando sus historias en el mar o cualquier cosa interesante que hubiera pasado en sus vidas mientras soltaban carcajadas, Marco y Robin habían entablado una bonita amistad, sin embargo gran parte de los hijos de Barbablanca le lanzaban sonrisas cómplices el Comandante de la Primera División pues nadie se había perdido de sus sonrojos al hablar con la arqueóloga, si Robin se dio cuenta de aquello no lo demostró pues de ella mantenía como siempre su amable sonrisa, Usopp terminó pasando la fiesta con Haruta, el Comandante de la 12º División resultó ser un asombroso oyente quien rápidamente se volvió un aficionado a las historias de Sogeking, los otros Franky y Robin se sentaron juntos y mantuvieron una agradable conversación a la vez que se conocían mejor.

Todo el mundo estaba feliz por lo que nadie noto la ausencia de cinco personas, bueno aunque lo hubieran notado no les hubiera importado pues esos hermanos necesitaban pasar un tiempo juntos antes de llegar a esa que seguramente sería una despedida agridulce.


—Y entonces lo comieron los cocodrilos de nuevo.

— ¡Cállate estúpido Ace! —gritaron frustrados ambos Luffys al mismo tiempo.

Los dos Sabos solo negaron con la cabeza al ver las interacciones de los pelinegros.

—Pero Ace—empezó el pirata rubio después de unos segundos—recuerdo que cuando teníamos siete que tú también fuiste tragado por...

Ace se apresuró en taparle la boca a su hermano rubio, solo que no consideró que ahora tenía dos hermanos rubios.

—Oh, yo también recuerdo eso—comentó felizmente el revolucionario—fuiste tragado por un cocodrilo, no te despegaste de mi después de ello porque estabas asustado, jajaja al parecer hay cosas que son iguales en ambos mundos.

Al pecoso le tomó tres segundos asimilar que uno de sus más grandes secretos había sido revelado así sin más y peor, frente a los Luffys.

—JAJAJAJAJA—los chicos de goma no pudieron evitarlo, ambos ya se estaban ahogando de la risa al imaginar a un Ace de siete años todo asustado caminando detrás de Sabo.

— ¡Cállense rubios idiotas! ¡Y ustedes también pequeños mocosos!—Ace les gritó a los dos Sabos y golpeó a los Luffys—maldición, ahora son dos pares—suspiró resignado.

Los cuatro nombrado solo sonrieron divertidos.

—Me pregunto cómo estará Dadan—se preguntó de pronto el otro Luffy.

—Shishishi seguro todavía se la pasa gruñendo a todo el mundo.

—A lo mejor el abuelo le encargó a otro niño—comentó el pirata Sabo.

—Oh pobre, pero no lo dudo, uno nunca sabe en que anda metido Garp—esta vez fue el revolucionario.

—Sí, debe seguir igual de fastidiosa—dijo Ace pero nadie se perdió el tono de cariño en su voz—como sea, también tengo curiosidad por Makino.

—Oh, todavía te sonrojas con ella, ¿no?—el pirata Sabo no ocultó su sonrisa al ver la cara roja de su hermano.

— ¡Sabo bastardo! —el nombrado solo sonrió en respuesta.

—Shishishi Ace ponía una cara graciosa al ver a Makino, se parece a Sanji cuando ve a una mujer—guardó silencio—también a Hancock cuando me mira a mí—comentó pensativo.

De nuevo pasaron tres segundos.

— ¡¿QUÉ?! —gritaron al mismo tiempo Sabo y Ace.

'Hancock' pensaron ambos 'no me digas que Boa Hancock' de alguna maneras los dos se sintieron aterrorizados a imaginar el panorama.

— ¿Quién es Hammock? —preguntó curioso el otro Luffy.

—No apruebo la pedofilia—comentó molesto el revolucionario—esa mujer es sospechosa, aun eres muy joven Lu.

—Shishishi ella es agradable, una muy buena amiga.

—Oh, una amiga shishishi espero conocerla un día.

— ¡NO! —gritaron los tres mayores.

Así se pasaron las horas divirtiéndose juntos solo ellos, de alguna manera sabían que al llegar el amanecer tendrían que despedirse y por mucho que supieran que era lo correcto ninguno de ellos tenía el deseo de separarse todavía.

En las altas horas de la madrugada finalmente Ace siendo el hermano mayor se puso de pie mientras los menores los miraron atentamente, el pecoso se alejó para tomar todo lo necesario y para luego volver junto a los demás. Una vez estuvo allí, lo prepararon todo.

Justo en el medio de ellos estaba una botella de sake y seis copas, las cuales Ace había empezado a llenar.

—Puede que no volvamos a vernos o que incluso lleguemos a ser enemigos, esas son cosas normales en un mundo de piratas—comenzó el pecoso, mientras las sonrisas ya podían verse en el rostro de los demás—pero ustedes lo saben, cuando los hombres beben sake juntos se vuelven hermanos, no importa donde estemos o que estemos haciendo este lazo nos unirá por siempre...

Los cinco tomaron sus copas y las bebieron, luego Ace tomó la copa restante y se paró al borde del barco, los otros Luffy y Sabo se situaron a su derecha y cada uno colocó su mano en su hombro, lo mismo hicieron el capitán y el joven jefe a su izquierda, los ojos brillantes y las sonrisas no abandonaban sus rostros, el pecoso con la última copa en mano la levantó.

—A partir de ahora—comenzó y luego los cinco juntos exclamaron— ¡SOMOS HERMANOS!

Ace derramó el sake al mar, quizás fue una casualidad o pudo no serlo, ellos no lo sabían, de hecho ni siquiera lo notaron pero aunque lo hubieran hecho no les habría importado. Justo al momento en que el sake hizo contacto con el agua una estrella fugaz cruzó el cielo.

Esa noche el cielo, el mar, la inmensa luna y las estrellas fueron testigos de uno de los enlaces más maravillosos que en el mundo podría existir.

Al día siguiente en medio de lágrimas (aunque Ace nunca aceptaría que lloró incluso más que Luffy) una gran despedida ocurrió, todos en ese mundo extrañarían a esa extravagante tripulación.


— ¡WAAAAAAAA!—gritaban los Sombrero de Paja y Sabo el Revolucionario.

— ¡¿POR QUÉ SIEMPRE TENEMOS QUE TENER ATERRIZAJES TAN HORRIBLES?! —gritó aterrado Usopp.

Incluso el Sunny tenía una cara espantada mientas todos caían a gran velocidad hacia la Isla Iskand.

— ¡WAAAA!...Ah espera, soy se goma shishishi no me pasará nada—dijo alegremente Luffy.

— ¡NO PIENSES SOLO EN TI IDIOTA!

.

.

.

¿FIN?


¡Hola!

La verdad no tengo palabras para agradecer a todas las personas que le dieron una oportunidad a esta historia, aquellos que dejaron sus comentarios, los que la pusieron en favoritos, los que la siguen o incluso esos que solo lo leyeron, me dieron muchísimo ánimo. Ojalá hayan disfrutado al leerla tanto como yo al escribirla, esto nació de mi frustración de leer tantos fanfics buenos iniciados que terminaban inconclusos, jamás llegué a pensar que recibiría tanto apoyo, en serio me hicieron muy feliz.

Pronto volveré con otra historia jaja habrá más de mi lo prometo.

De nuevo gracias a todos.

Besos.

Bye Bye.

Pd: En serio no tienen idea de la cantidad de veces que escribí este capítulo, edité y borré hasta no poder más y solo me quedaba más largo XD al final me rendí y lo dejé con 5000 palabras, que espero lo disfruten y no se les haga muy pesado.

En esta semana me dedicaré a pulir la historia, es decir corregir los errores ortográficos, siempre trato de hacerlo pero lamentablemente hay cosas que se me pasan, en fin.