Disclaimer: Los personajes fueron creados por la maravillosa Stephenie Meyer. La historia es una locura de mi extraña imaginación. Prohíbo la reproducción parcial o total de mis historias sin mi consentimiento. Di NO al plagio.


Capítulo veintidós. Debido a ti.

Bella

Sentí un pequeño escalofrío en mi interior cuando una caja llegó por correo a mi puerta y cuando vi el remitente, mi respiración se atascó. Solo empeoró cuando noté el contenido. Todo giró dentro de mi cabeza antes de que fuera capaz de tomar el teléfono y marcarle directamente a Michael, rompiendo mi propia promesa de sacarlo de mi vida.

"¿De qué se trata esto, Michael?" bramé.

"Supongo que te han llegado tus pertenencias" habló con voz contenida. "Te había querido ver para dártelas, pero ya que fuiste muy clara al respecto, te las he envidado por correo".

"¿Mis pertenencias? ¡Esto no es mío!"

"Lo es, Isabella. Son joyas que te compré, a mí no me sirven y cuando me vuelva a casar dudo de que mi esposa las quiera".

"No las quiero" discutí, tercamente.

"Tampoco yo. Si no las necesitas, haz lo que quieras con ellas. Sé que no quisiste nada cuando nos divorciamos y yo tampoco quiero nada que me recuerde a ti" su tono se escucha de aburrimiento. "Si eso es todo, tengo asuntos realmente importantes que atender".

Colgué la llamada y tomé asiento antes de poder darle un vistazo a la cantidad de joyería costosa que había dentro de la caja. Michael no era tonto como para enviar algo tan valioso de manera tan descuidad o eso creía, la verdad es que la apariencia de Michael me era actualmente desconocida.

"Supongo que esta es su manera para disculparse" reflexionó Edward cuando se lo conté.

"Lo dudo" suspiré. "¿Qué haré con todas las joyas?"

"Estoy seguro de que pronto lo sabrás"

Bufé con exasperación, pero tomé mi bolso y lo seguí en dirección a su auto.

"Lo siento, no quiero hacer un drama de esto, pero… no tiene sentido".

"Tal vez, él te escuchó, a su manera, pero lo hizo y esta es la manera en que te lo dice".

"No es un mensaje muy claro, pero me gusta tu modo de pensar. No vale la pena mortificarme y encontrar una razón para lo que hizo, es solo es joyería para él y para mí, no tiene ningún valor emocional. Simplemente no quiero tener nada que me recuerdo al pasado".

"De nuevo, estoy seguro de que algo se te ocurrirá".

Tomé su brazo y me puse de puntitas para besar su mejilla.

"Gracias por escucharme. Por cierto, no estés nervioso por el encuentro con mi padre".

"No puedes culparme por estarlo, puede pasar años, pero él recordará que te hice daño".

"Ambos nos lo hicimos, aunque fuimos lo suficientemente listos para detenernos. Era lo correcto en ese momento, de no haberlo hecho… no tendríamos lo que tenemos ahora" le dije.

Su nerviosismo no desapareció pronto por lo que fue vacilante cuando mi padre nos abrió la puerta y nos invitó a entrar. Nos sentamos y le conté a mi padre sobre nuestro reencuentro, sobre nuestras compras en navidad y sobre ver a Michael la semana pasada, realzando que Edward me dio la fuerza y confianza para enfrentarlo.

"Podrías haberlo enfrentado sin que estuviera ahí. Tú eres increíble" me susurra mi novio, pero no lo suficientemente bajo para que mi padre y madrasta lo escuchen.

"Lo sé, ahora lo sé, pero me gusta tenerte cuando te necesito".

Me sonrojó, aunque también sonrió porque veo a mi padre y sé que él no nos está mirando como la pareja problemática de adolescentes que solíamos ser, sino que nos mira como la pareja adulta y madura que somos en el presente. Antes de que lleguemos al comedor, nos dice que está feliz por nosotros y eso es todo lo que Edward necesita para sonreír.

Unos días después, Esme y Carlisle nos invitan a comer y me quedó conversando con Esme en la sala mientras Edward y su padre luchan para encender la parrilla.

"Hemos hablado sobre muchas cosas, pero no hemos conversando sobre… cuando Edward y yo salíamos en el instituto. Sé que compliqué mucho la vida de Edward y que en algún momento lo hice sufrir".

Esme me sonrió comprensivamente.

"Eran inexpertos en cuestión de relaciones".

"¿No me odias por eso?" inquirí con cautela.

"Te contaré algo" me sonrió ligeramente. "Cuando Edward nació nuestro negocio apenas tenía algunos clientes, pero para cuando Alice nació ya teníamos una base sólida. Sin embargo, Alice solía enfermarse mucho los primeros meses y tomé la decisión, con Carlisle, de que me quedaría en casa por un tiempo" la escuché atentamente, preguntándome a donde iba todo. "Aunque teníamos empleados para ese momento, Carlisle empezó a trabajar más tiempo y sentí que nuestra relación quedó a un lado. A pesar de que volví a trabajar, Carlisle siguió dándole prioridad al trabajo así que un día simplemente me cansé".

"¿Qué hiciste?"

"Le dije a Carlisle que a pesar de que nuestra familia y trabajo era importante, también lo era nuestra relación. Le pedí un tiempo y que volviera si pensaba lo mismo" dejé salir un sonido de sorpresa causándole una leve sonrisa. "Tal vez mi hijo sufrió, pero tú también, además sé que no fue a propósito. A veces, una separación es lo mejor".

Si aún sentía un poco de temor de que lo nuestro no funcionara como antes, la conversación con Esme me dio la confianza que necesitaba.

Unos días después mientras buscaba empleo llegué a la parte de ventas del periódico, fue cuando los pensamientos tomaron un rumbo diferente. Tenía mucho que pensar y planear, pero para cuando Edward llegó por mi esa noche, corrí hacia él y lo abracé mientras sonreía extensamente.

"¡Ya sé que quiero hacer con todas esas joyas!" canté.


Y aquí estoy con el penúltimo capítulo de esta pequeña historia, escríbanme sus comentarios.

¡Gracias a todos por sus comentarios, alertas y favoritos!

Gracias a quienes han dejado comentarios:

saraipineda44, alejandra1987, Mar91, patymdn, andrea, Nitoca, Maryluna, Tecupi, PEYCI CULLEN, Jade HSos, Katie D. B, liduvina, ELIZABETH, PoliFP13, LUNA, nicomartin, Lizdayana, bbluelilas e invitados.

*Únete al grupo de Fb: LoreStewart's stories (Enlace en perfil)