Frisk no estaba del todo seguro de saber donde se hallaba. Había entrado al laboratorio de Alphys no hace mucho, y había salido poco después de realizar esa extraña serie de preguntas y respuestas. Todo marchaba de lo más normal, hasta que salió. Todo se veía negro. No, negro no, más bien muy oscuro. El suelo era azul, o al menos eso creyó ver. Cuando intento darse vuelta para regresar, la puerta por la que había entrado ya no estaba. Eso lo puso algo nervioso, pero su DETERMINACION era más fuerte, así que emprendió marcha en este nuevo y extraño lugar.

Estuvo caminando así durante largo rato, hasta que las piernas le dolieron y un poco más, y aunque podría jurar que avanzaba, nada a su alrededor cambiaba. Algo molesto, se sentó, y aunque de tan cerca podía confirmar el color del suelo, eso ya no le importaba. Saco el teléfono, quizás llamando a alguien, como a Papyrus, le ayudara, aunque sea solo a calmarse. El teléfono no reacciono, no importaba cuanto apretara los botones, mas allá de la luz de la pantalla que apenas si iluminaba.

Eso ya era el colmo.

Se levanto, y por primera vez desde que salió del laboratorio creyó ver algo. Era una puerta, de color negra, no más alta ni ancha como el. Normalmente dudaría en abrirla, pero cuando recordó la alternativa casi se abalanzo sobre el picaporte.

Del otro lado había luz, y estaba lleno de flores de todos los colores posibles. Era un poco doloroso a la vista. Comenzó a caminar hacia lo que parecía ser el centro de todo aquello, sin darse vuelta, ya sabía que la puerta no estaría allí aun si lo deseara. Cuando llego, se arrodillo ante la única flor blanca que había, y se la quedo mirando.

No podía negarlo, aquel extraño jardín era bellísimo, pero aun no podía dejar de preguntarse cómo y porque había llegado hasta allí. Los pensamientos se le fueron arremolinando hasta que escucho un ruido detrás. Y si las cosas ya eran bastantes raras, lo que vio lo sorprendió tanto que durante largos minutos no pudo ni pensar: se vio a si mismo tirado sobre las flores, con los brazos y las piernas extendidos.

Algo le dijo que no lo hiciera, pero no le hizo caso, y decidió acercarse. Su otro yo pareció percatarse de su presencia, y se levanto de la manera más calmada posible. Ambos niños se quedaron mirándose el uno al otro, como quien ve algo fuera de lugar. El Otro acerco su mano, y aunque el alma de Frisk se materializo en medio, la mano la ignoro tomando preferencia por su rostro. Un dedo le toco la nariz, y luego se retracto rápidamente, como si hubiera tocado algo que no debía.

Eso a Frisk le resulto raro, pero no podía quedarse sin hacer nada

*HABLAR*

Frisk intento hacerle una pregunta, pero fue ignorado casi por completo. El Otro llevo mano sobre el rostro del niño, tapándole el ojo. Frisk se saco la mano de encima de manera calmada, y aunque el Otro tuviera los ojos cerrados, el niño sabia que le estaba mirando, al fin parecía tener su atención.

*HABLAR*

Frisk le pregunto al Otro si sabía en donde estaba.

NO.

Le pregunto si sabia como había llegado hasta allí.

NO.

Le pregunto si sabia como salir, y para su sorpresa la respuesta fue:

SI.

Frisk, algo entusiasmado, le pidió que le enseñara.

NO.

Eso era raro. Volvió a pedirle.

NO.

Algo nervioso, le pregunto por qué, y el Otro se limito a ponerse a pensar.

*EXAMINAR*

SE PARECE A TI, PERO HAY ALGO EN EL QUE INQUIETA BASTANTE.

*TOCAR*

AL PARECER, ESTA DEMASIADO CONCENTRADO COMO PARA REACCIONAR.

Frisk estaba ya desesperado.

El Otro, por su lado, parecía tranquilo, como si no importara cuanto tiempo se tardase en responder. Frisk llego a creer que algo le había pasado, hasta que de repente lo volvió a mirar a los ojos.

Hizo una serie de señas, como escribiendo en el aire. Frisk saco el cuaderno de su mochila, y un lápiz que había sacado de la casa de Toriel, y se los entrego. El Otro se puso a escribir rápidamente, MUY rápidamente. Al terminar, giro el cuaderno, y Frisk leyó: NO PUEDO DECIRTE COMO SALIR, NO ES ALGO QUE PUEDA ENSEÑARSE. PERO NO TE PONGAS NERVIOSO, YA TE DARAS CUENTA TU SOLO. Y CUANDO LO HAGAS, TE SENTIRAS COMO UN ESTUPIDO, CREEME. YA ME PASO.

Frisk tuvo que tomar, y acercar el cuaderno a su rostro, ya que la caligrafía dejaba mucho que desear. Cuando al fin entendió lo que decía, levanto la vista algo molesto, para preguntarle al Otro a que se refería, solo para darse cuenta de que estaba solo.

Completamente frustrado, lanzo el cuaderno por los aires. Como deseaba ya no estar allí.

*Oye, ten cuidado hacia donde lanzas tus cosas. Una voz le reclamo.

Frisk se giro, y aunque tardo unos segundos, se dio cuenta al fin en donde estaba. Ya no había flores, estaba de nuevo en el laboratorio.

*Es decir, con un cuaderno no puedes lastimar mucho a alguien, pero…

Frisk se quedo pensando. ¿Qué rayos había sucedido? ¿Quién era ese otro? Y el jardín lleno de flores, ¿para que servía si no había nadie allí? ¿Acaso el Otro lo cuidaba? Las preguntas se le fueron acumulando, hasta que ya no pudo mas, pego un grito frustrado y salió del laboratorio con pasos pesados y potentes.

Alphys se quedo mirando la puerta por la cual se había ido el niño iracundo.

*¿Fue algo que yo dije? se pregunto, algo extrañada.