Estar sentado tanto tiempo comenzó a aburrirle. Ni siquiera ver animistoria parecía animarle, ya sabía que iba a ocurrir, así que perdía algo de gracia. Flowey lo acompaño durante las primeras dos horas, pero hasta ahí llego su paciencia. Alphys y Monster Kid habían prometido que la exanimación no tomaría mucho tiempo, al menos no más del necesario. Pero mientras más avanzaban en sus observaciones, mas intrigados quedaban con las cosas que descubrían. Así que, durante las últimas seis horas, lo único que el niño pudo hacer fue quedarse sentado esperando.

Era la norma, o al menos lo era después del incidente con la barrera. El jamás supo a ciencia cierta qué fue lo que había ocurrido, pero no mucho tiempo después los dos científicos habían tratado de sacar tanta información del incidente como pudieran, aunque sea solo para comprender porque las cosas tomaron semejante rumbo. Es decir, el sismo se sintió desde las Ruinas, y más de uno estaba seguro de que también tuvo consecuencias del otro lado.

Pero eso no era todo, además de la extraña reacción que Frisk había sacado de aquella construcción mágica, también estaba el hecho de que su centro mágico cambiara, mejor ni hablemos de las desapariciones espontaneas que podían bien durar cinco minutos como cinco horas. Por suerte de esto último, Toriel jamás se entero, estarían en serios problemas de ser así. Estaba perdido en sus pensamientos, cuando al fin sintió llegar a los dos monstruos amarillos.

*Asgore desvío el tema cada vez que intente abordarlo. Dijo Alphys.

*Toriel me dejo en claro que si no dejaba de hacer preguntas, le diría a mis padres donde estaba. Monster Kid parecía nervioso.

*Algo saben, de eso no hay duda, ¿pero como haremos para que nos lo digan? Alphys se sentó en el sillón, y se acomodo los lentes.

*No lo sé, pero al próxima vez tu iras con Toriel y yo con Asgore, esa mujer da miedo cuando se enfada. Monster Kid se sentó al otro lado de Frisk.

*¿Por qué crees que te mande a ti? Monster Kid la miro frunciendo el seño.

*Yo apenas si puedo hablarle cuando está tranquila.

Frisk aplaudió, llamando así la atención de los dos, que lo miraron como recordando que estaba allí.

*¿No te habías ido a casa ya? Frisk negó con la cabeza.

*Pensé que le habías dicho que se fuera. Dijo Alphys, algo confundida.

*Y yo pensé que se lo habías dicho tú.

Frisk se quedo mirándolos, primero a uno, después al otro, hasta que al fin su cerebro proceso lo que ambos habían dicho. ¿O sea que estuvo sentado allí durante cinco horas, cuando podía haberse ido? Genial, era bueno saberlo. Respiro lentamente, intentando juntar paciencia, y expiro con fuerza. Se levanto, y se acerco a la puerta. Si ya habían terminado, entonces ya podía irse. Mientras la puerta se cerraba, oyó a Monster Kid pidiéndole que espere, pero el sonido desapareció al terminar de cerrarse.

Miro a su alrededor, había pasado otra vez. Miro a su alrededor, las flores de alrededor parecían darle la bienvenida. Miro bajo sus pies, y la pequeña flor ámbar se movió como saludándole. Suspiro, era la quinta vez esa semana que le había ocurrido, y aunque era fácil salir de allí, el tiempo transcurría de manera diferente. Se quedo observando las flores, aunque aún no estaba muy seguro de que significaban.

Hace no muchos días se había encontrado con alguien allí, alguien que era muy parecido a él, pero que actuaba de manera diferente. Frisk había intentado ignorarlo, pero el Otro pareció insistir, así que no le quedo otra más que interactuar con él. Todo fue demasiado surrealista. Cuando al fin había salido ese día, habían pasado cuatro horas. Alphys y Monster Kid le habían llenado la cabeza de preguntas cuyas respuestas Frisk desconocía. De todas formas, Toriel llego no mucho después, y se llevo al niño.

Ahora que estaba solo, y que al parecer no tendría interrupciones, se puso a mirar de a poco las flores que le rodeaban. Había cerca de él una rosa azul, mirarla le causaba tristeza. Una violeta amarilla que permanecía inerte, al contrario de las flores que la rodeaban. Vio una hermosa rosa roja, rodeada de otras rosas que eran negras y decaídas. Vio muchas flores así, algunas naranja, otras verde, y otros colores que no llegaba a reconocer. Volvió a encontrarse con la flor blanca que, el parecer, estaba en el centro de todas las demás.

Entonces hizo algo que antes no había intentado, intento tomar una flor con sus manos. Su sorpresa fue mayúscula cuando en vez de desprenderse de suelo, lo que cedió en el forcejeo fueron tres de sus dedos. Quiso gritar, pero no pudo. Sus dedos se deshicieron antes de tocar el suelo, de su mano salía un líquido blanco irreconocible.

Y entonces se volvió a encontrar en Hotland. Aun asustado se miro la mano, y con gran alivio al ver que aun tenía todos sus dedos.

*Oye, te digo que esperes. Monster Kid salió detrás de la puerta.

*Solo quería disculparme por lo que paso, no fue nuestra intención…

*…estas pálido. ¿Qué paso?

Intento alzar las manos, decirle que todo estaba bien, pero no podía dejar de temblar. Aun recordaba el dolor.

*Oye, ¿por qué no vienes adentro? Te daré algo de té para los nervios. Frisk asintió. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que se sintió así. No le gustaba en lo más mínimo.