La actividad en el Núcleo aumenta y produce un ruido que, aun sin ser molesto, se oye en cada rincón del subsuelo. Este sonido también sirve para marcar el momento de mayor consumo de energía, además del momento en que se considera que ya es bien entrada la tarde. Es hora del entrenamiento de la Gran Guardia Real, hora en que una persona mínimamente decente ya está digiriendo el almuerzo después de algunas horas de bien llevada vida diurna. Papyrus calcula que aún faltan diez minutos mínimo para que el vago de Sans se digne a despertarse.

Papyrus ve el grupo de monstruos del que es el capitán, un nuevo día, la misma gente, ser peor. El entrenamiento de hoy sería simple: llevaría a la guardia a Hotland y correrían unas horas, o lo que aguanten, desgraciadamente bajo el liderazgo de Undyne los estándares bajaron muy por debajo del gusto de Papyrus.

El camino hacia el área de entrenamiento era largo y cálido, pero Papyrus no dejó ver signo de debilidad, así como no mostro un solo atisbo de sorpresa cuando fue interceptado por Sans, tan temprano. Hay cosas que se esperaban del capitán de la Guardia y no permitiría mostrar una imagen que no superase ese estándar.

* Papyrus, espera

Si no fuera ya raro verlo tan temprano, además se notaba que llegó apurado. Quizás valga la pena oír que tiene que decir.

* No vas a creer que es lo que conseguí.

Papyrus se detuvo y vio el frasco que llevaba Sans. Al principio había creído que se trataba de kétchup, conociendo a Sans no sería raro, pero no. Era un contenedor de esos que todos tenían. Y brillaba en rojo.

* ¿De qué se trata? Estoy ocupado

Como única respuesta Sans le acercó el frasco. Una de las primeras cosas de las que se encargó Papyrus en su puesto fue que todos los soldados, el incluido tengan ciertas capacidades que considero indispensables, como físicas como de razonamiento y reconocimiento, y en frente del estaba la razón de una de ellas.

Pero claro, como Gran Capitán, no mostró sorpresa. No mucha, al menos.

* Sans… Si esto no llega a ser lo que creo que es…

* Lo es, un alma humana

Al principio Papyrus no pareció reaccionar, limitándose solamente a mirar.

*Tenemos que llevársela al rey para que se deshaga de la barrera.

Era verdad, lo sabía por el simple hecho de que Sans haya dicho cinco líneas sin un solo chiste. Era verdad, dios, era verdad.

No solo toda la razón por la que se formó la Guardia, sino la razón por la cual se unió, por lo que se entrenó y entrenó a otros. Y ahora faltaba tan poco.

*Báñate

* ¿Eh?

*Que muevas esos huesos vagos. El código dice que al ser quien consiguió el alma tiene que estar cuando se la entregue al rey, pero no voy a permitir que te presentes mugriento como estas.

Sans se fue. Volvería y entonces… No podía ni imaginarlo.

Pronto desaparecería la barrera, pronto comenzará una nueva era para los monstruos. Empezaría con guerra, sin duda, marcaría el fin del confinamiento, todos vivirían felices y él, el Gran Papyrus, por fin vería a los monstruos alzar la cabeza de forma orgullosa.

* Ya volví

*Sans

* ¿Si?

* Estoy… Estoy… sorprendido de no lo hayas arruinado. Vamos antes de que se te ocurra como hacerlo.

En el subsuelo ya estaba por terminar el día. Mañana seria un día histórico.