Se levanto con dificultad, no tanto por el dolor sino más bien por lo desorientado que se encontraba. Había caído desde muy alto, eso le resultaba obvio, pero desde donde y cuanto eran cosas que aquel niño no sabía. Decidió, al poco tiempo, que quedarse quieto era tan buena idea como moverse, así que comenzó a avanzar a ciegas por la oscuridad que le rodeaba. Sus pensamientos no estaban organizados, su vista apenas si se estaba acostumbrando a la falta de luz, cuando de repente algo, o mejor dicho alguien marco su presencia.

*hOlA una voz chillona sonó a su lado, y al ver a la criatura el niño no pudo sino sentirse confundido.

*soy TEMMIE era algo parecido a un perro, o tal vez se pareciese mas a un gato, o alguna extraña combinación de ambas.

*hmmmM, te ves algo CONFUSO, deja que te ayude Temmie se acerca al niño, y le apoya una pata en una de las piernas del niño.

*podría ser fiebre, o quizás te rompiste un brazo, aunque no sabría decirlo no soy doctor el niño se lo queda mirando.

*Hhhhhho, ya se, sígueme, tal vez encontremos a alguien que si sepa que tienes al decir eso se dio media vuelta y comenzó a caminar.

*solo esperemos que no sea tu pierna, de lo contrario no podre moverte.

El niño quería decir algo, pero no pudo, a duras penas parecía poder entender lo que aquella criatura decía. Estuvo parado ahí, hasta que se dio cuenta que Temmie ya había desaparecido, así que salió corriendo es la dirección en la que el gato/perro había marchado.

Cuando al fin lo alcanzo, pudo notar que, en vez de caminar, Temmie parecía zumbar casi para todos lados, y aunque aun viéndolo no entendía como, Temmie seguía avanzando como si nada. Eso le causo gracia, y aunque intento no reírse, se le escapo una carcajada. Entonces el rostro de Temmie dio vuelta por su cabeza solo para aparecer en su nuca, lo que detuvo la risa del niño en seco.

*hOi, al menos aun puedes REIR, ya me temmía que fueras mudo o algo el rostro volvió lentamente a su lugar, ignorando al niño que observaba perplejo.

Siguieron en silencio por un buen rato, el niño por no saber qué decir, y Temmie al parecer ya se había quedado sin nada que decir. Poco después llegaron a lo que parecía ser un pueblo. Había charcos de agua por todas partes, agua muy fría supo el niño al tocarla.

*Este lugar solía estar lleno de nieve. Dijo Temmie, atrayendo la atención del niño.

*Pero un día comenzó a derretirse, aun no sé porque, simplemente paso su voz había tomado un tono serio que resultaba extraño.

*SIGAMOS eso rompió la rígida tensión que los rodeaba, y el niño se calmo.

El silencio que les rodeaba era ensordecedor, si cosa así era posible. Cuando Temmie dijo que buscarían a alguien para que lo revise, el niño había creído entender que irían a algún lugar con gente, o al menos con alguien más. Pero ya llevaban un buen rato allí, y Temmie no daba indicios de querer irse. De repente, Temmie se quedo mirando al niño, y casi como recordando el porqué habían ido hasta allí, se acerco a una casa pequeña. Abrió la puerta sin dificultad, cosa rara de imaginar, aun más difícil de entender, y le hizo señas al niño para que lo siguiera.

*puede que lo que estoy buscando este aquí, tu siéntate en ese cómodo sofá y espera el niño hizo caso, ni que pudiera hacer otra cosa.

Lentamente pasaron los minutos, que mas bien eran horas para aquel niño, mientras Temmie se paseaban de un lado a otro de la casa, entrando en cajones y saliendo por otros al otro lado de la sala, dando vueltas por debajo de la alfombra, preguntándole a los muebles si sabían algo, hasta que al final se decidió a subir por las escaleras. Ahora que lo veía bien, la casa tenía algo tétrico, aunque el niño no sabría decir si eran los cuadros de huesos, o aquel calcetín solitario tirado en el suelo. Temmie se asomo a una de las pertas, y miro al niño.

*IRE a buscar por aquí, tu quédate quieto, y por favor

El niño asintió, no tenía motivos para no hacer caso, y Temmie desapareció por la puerta derecha, dejándolo solo.

Pasaron las horas, esta vez reales, y el niño comenzó a aburrirse. Estar solo jamás le había sentado bien, menos aun si nada que hacer. Volvió a mirar hacia la puerta, y díganle ciego pero solo ahora pudo ver que en realidad había otra a su lado. Se acerco a ella, tenia pegado a una altura no muy alta un cartel de NO ABRIR. Cualquier otra persona se lo hubiera pensado dos veces antes de actuar, pero este niño estaba aburrido, así que acerco su mano al picaporte, el cual cedió fácilmente. La puerta se abrió no sin hacer ruido, y entonces el niño vio…

, quedo pálido delante del portal, aun no llegaba a entender porque había tantos o porque todos se parecían a…

Temmie salió de la otra habitación…

*Oye, te dije que te quedaras quieto su voz ya no era chillona, ni seria como había sido antes.

*Pero supongo que debí imaginar que no harías caso, jamás lo haces esa voz fría, calculada, no parecía pertenecer a quien le había acompañado hasta ese momento. De repente, Temmie sonrió.

*Pero oye, no es nada que el buen Temmie no pueda arreglar, así que, por favor, no temmuevas.

El niño no lograba salir de su sorpresa, su cuerpo no reaccionaba, por más que intentara moverse. Apenas si sintió el hacha cuando esta golpeo su rostro.

Temmie volvió lentamente al lugar en donde había encontrado al niño. Durante el trayecto no pudo evitar pensar en que haría a partir de ahora, ya no había más lugar en que esconder los errores, pero aun así sabia que aquel niño volvería a aparecer en aquel claro. Sonrió, esta vez estaba seguro de que lograría su cometido, aunque ya para este momento ni el supiese cual era.