*Alphys, se que no tiene mucho que ver con lo que me estás explicando, pero tengo la duda y si pregunto después se me olvida. ¿Sabes porque le pusieron al Núcleo, bueno, "Núcleo"?

*No lo hicieron.

*… No entiendo.

*Oficialmente se le nombró "Central Termo-Electrica T. N. Roman". Pero sólo hay que verlo. Cuando entró en funcionamiento todos los presentes lo supieron sin tener que mediar palabras: "Su creación" ya tenía nombre propio.

Debajo de toda la maquinaria que alimenta a cada casa de cada monstruo fluye el calor convertido en éter visible. Todos suelen creer que es magma proveniente de una grieta bajo el monte, al cual creen un volcán durmiente, pero no. Es energía pura, concentrada por las extrañas y secretas entrañas del Núcleo.

Sobre este mar áureo cuelgan una serie de barandas y puentes, destinados a las desgraciadas almas encargadas del mantenimiento, necesario para el mecanismo de recolección y almacenamiento de energía, y para ningún otro ser cuerdo. Pero ese no era problema para Undyne.

Determinación, resistencia, ser capaz de tomar decisiones en momentos de estrés, esas eran las cualidades de un capitán, lo que se espera de ella, cualidades en las que siempre se puede mejorar. En las que se DEBE mejorar. No hay lugar para el estancamiento, ni para el conformismo. No hay lugar… para nada que no sea mejor, pero lo mejor se encuentra yendo a lo peor… como ese lugar…

El calor es sofocante, realmente hace apreciar el clima del subsuelo. Mirar hacia abajo es inquietante, surreal. Por toda su superficie se ven arcos de energía, elevándose y explotando en el más absoluto silencio, sobreponiéndose uno sobre otro sobre otro, sólo hasta que intenta verlo fijamente. Entonces la ambigüedad desaparece, un arco es nítido a costa de la desaparición de los demás, ganando en el proceso sonido. Tan sólo la estadía, sin importar lo breve que fuese, es agotador en muchos sentidos. Y con el agotamiento viene lo peor.

*La guerra terminó podía jurar que sus labios estaban cerrados, pero definitivamente era su propia voz.

*La guerra terminó. Perdimos. Todos lo sabemos y no lo queremos ver Ignorar su voz sería igual a no hacer nada, ser incapaz de tomar una decisión. Responderle sería caer en la desesperación, discutirse tratando de pensar que todo esta bien.

*Nos aplastaron y enterraron en este basurero hermético. Y nosotros le llamamos "hogar"

*No esta vez fue ella quien habló, pero no tenía sentido, siempre fue ella.

El tiempo en malos momentos tiende a pasar lento, peor ahí abajo. El calor, la deshidratación, las dudas, el tiempo fluía con la velocidad con la que el viento erosiona las montañas, y en todo ese tiempo, quizás ya en el delirio, descubrió algo extraño. Supo que aquel mar cuyos bordes eran inalcanzables para su vista, tenía un centro. Un centro visible nítidamente una vez hallado. Más allá de el, se vislumbra una silueta que se antoja invertida, dada vuelta, quizás, más nítida mientras más se desenfoca la vista.

Más nítido...

Es difícil, pero…

Lo vio, como a un mundo de distancia, tan claro como si estuviera a un metro. Un reflejo imperfecto de ella. En la misma baranda, del otro lado, casi colgando de un único brazo. El mismo rostro, sin parche ni ojos. La misma armadura, o lo que queda de… Ya es suficiente, sabía que no era ella. No del todo.

*Oh, Dios… - Delirio o no, no importa. La oyó.

Aquella imagen se enderezó y enfundo una lanza, si importare a parecer que ahora no tenía como sujetarse.

*¡Ilusos! ¡Idiotas! ¡Ni bien sepa donde están los despellejo! inclinó la cabeza, intentando oír algo. Su ira era casi palpable.

*Malditos humano. Ya van a ver.

*No soy humana no supo de dónde sacó la energía para hablar. Su contraparte parecía confundida.

*No, es más juraria que esa voz… quizás tenga sentido, siendo yo la última.

Undyne se irgió sobre la baranda, quemándose las palmas sin notarlo.

*¿La ÚLTIMA? Esto pareció divertir de alguna manera a su otro yo.

*Dios, Undyne, estas tan mal que hasta tu locura ahora tiene amnesia. Estás a un paso de aquellos cuya tumba guardas. Sacudió la cabeza, su cara tenía una expresión de tristeza, incapaz de producir lágrimas.

*No, hiciste bien tu trabajo. Este es el crematorio que el mundo creó para nuestra raza. Y llegó tu hora - Undyne no se atrevió a ver el resto.

Salió corriendo del lugar.

Deshidratación, quemaduras en las manos, insolación en un lugar sin sol, en el fondo supo que la reprimenda por parte de Alphys se la tenía merecida. Pero no le dio importancia.

*Blablabla bla blablá No era lo que decía Alphys, pero sí a grandes rasgos lo que ella oía.

Lo importante no eran sus heridas, su deshidratación o sus dudas. Ahora tenía la certeza. No todo estaba perdido.

Aún tenía esperanza.