Undyne apenas si se movía, sentada como estaba con las manos agarradas firmemente en su cabeza, como intentando que no se cayera. Hacía pocos minutos le habían entregado un comunicado de la Gran Guardia Real, y eso no hizo más que aumentar su ya de por si mal humor. No por el contenido, sino por el hecho de ser notificada de algo tan importante por carta. Poco podía hacer de todas formas, ahora que Papyrus la sacara de su puesto y tomara su lugar como capitán. El recuerdo aun le dolía.

Llevaba puesta su armadura, como siempre lo hizo después del incidente en el Núcleo. Se levanto lentamente, y aunque no tenía un espejo cerca, podía sentir como su cara se arrugaba con tristeza. Patético. Respiro profundamente y cerró los ojos, iba a necesitar mucha paciencia si quería salir bien parada de esto. Cuando al fin sintió que sus atropelladas emociones se calmaran, tomo su casco y salió de su casa.

*Oye, ya te estabas tardando. Monster Kid estaba parado frente a ella, moviéndose inquieto.

Esto ya había pasado antes, en más ocasiones de las que Undyne podía soportar. Monster Kid era ahora parte de la Guardia Real, aun cuando su cuerpo no estaba preparado para ningún tipo de esfuerzo, ni lo estaría jamás. Desde la desaparición de Alphys unos meses atrás, dejando solo a MK, el rey había decidido dejar a disposición de la Guardia las investigaciones que Alphys haya llevado a cabo hasta ese momento. Undyne quería dejar el lugar como estaba, a sabiendas de que cualquier cosa que haya hecho que ella desaparezca era mejor dejarlo en el olvido. Y entonces Papyrus la saco de la guardia a patadas.

*Te dije que me esperaras, no tenias que venir, lo último que necesito es más problemas.

Monster Kid se largo a reír, llenando el silencio del ambiente. Undyne se limito a gruñir, realmente preferiría no pasar por esto otra vez.

*Vamos, sabes que no vendría a verte a menos que sea importante.

MK apenas si podía hablar a través de su risa.

*Si te refieres al asunto del alma humana, no te preocupes, ya estoy al tanto.

Undyne le mostro la carta, fue entonces cuando MK dejo de reír, su cara se había tornado seria.

*No, no es eso. Es algo MUCHO más importante.

Eso de verdad dejo confundida a Undyne, ¿que podía ser más importante que la destrucción de la barrera? ¿Qué clase de asunto podía venir antes que la libertad que se les prometía? Quiso decir algo, pero MK le interrumpió.

*El rey quiere organizar el escape, y como nadie en la Guardia sabe cómo utilizar el teléfono, el responsable termino siendo yo.

Undyne miro con incredulidad al niño, aun estaba confundida.

*¿Y yo que tengo que ver con eso? Porque no vuelves y haces tu trabajo.

La mirada de MK se puso fria de repente.

*Créeme, esto es serio. He estado comunicándome con todos los puntos de control del subsuelo, pero de todos el único del que no he recibido respuesta es Snowdin.

*Al principio no me pareció raro, las líneas suelen fallar mucho. Pero jamás ha sucedido que NADIE atienda.

*Algo malo está ocurriendo, y por eso te necesito.

Undyne no tardo mucho en decidirse: por un lado podía cumplir con su deber, quedando en ridículo en el proceso; por otra parte podía seguir a MK, de todas formas nadie la esperaría. Se limitó a asentir, y ambos marcharon hacia la ciudad de nieve.

Algo no estaba bien, nadie en Waterfall ha tenido noticias de Snowdin, y eso no tenía sentido. MK se estaba impacientando, así que redoblaron el paso. Lo que vieron los hizo pararse en seco. No habían cruzado el puente aun, pero desde donde estaban podían ver el fuego que cubría las pocas casas que aun quedaban, acompañado de gritos y suplicas.

*Monster Kid, quédate aquí, si no vuelvo en dos minutos quiero que vayas con Papyrus y le informes sobre esto.

MK no parecía convencido, pero asintió. Lentamente Undyne cruzo el puente. El olor a humo y cenizas se volvió insoportable de repente, pero no podía parar.

*¿¡Quien lo hizo, quien mato a mi niño!?

Una voz desgarrada y espeluznante sonó de repente, seguido de un alarido atroz que casi deja sorda a Undyne. Había un monstruo parado entre las llamas, era alto, con un pelo blanco tan descuidado que parecía gris, o negro en algunas partes. El monstruo se dio vuelta, y su mirada se cruzo con la de Undyne. Fue ahí cuando la chica pez se dio cuenta de cómo terminaría todo, mas aun sabiendo quien era ese monstruo.

Se coloco el casco y materializo su lanza, si debía morir aquí, lo haría con el poco orgullo que le quedaba intacto.

Solo rogaba que MK ya se hubiese largado de allí.