La balanza se había inclinado de tal manera que todo el contenido terminaba esparcido por el suelo. Nada permanecía en su sitio, cada vez con más frecuencia se daban situaciones de "desplazamiento", más casos de desapariciones y reapariciones extrañas. Este era el resultado de un intento algo fallido de los mundos por volver a equilibrar la energía mágica que ahora se encontraba desgarrada y esparcida de forma aleatoria en las diferentes realidades conocidas y desconocidas. Las consecuencias suelen variar, a veces no pasando a mayor grado. A veces.
Para Temmie encontrar al humano e intentar llevarlo a la barrera se había transformado en una costumbre, como también lo era fallar cada vez más rápido. Primero sentirlo caer, luego ir a buscarlo, darle instrucciones muy precisas que sabía que no obedecería (jamás lo hacía), guardarlo con el resto y esperar a que vuelva a caer. Una rutina que se repetía en intervalos constantes, al menos hasta hace pocos minutos.
Sintió llegar a alguien, pero no era el humano. La energía que poseía aquel extraño se le antojo conocida, pero no sabría por su vida explicar cómo ni por qué. Lo más extraño fue que, al poco tiempo de haber llegado, este extraño ser ya había recorrido una buena parte del subsuelo a una velocidad que Temmie creía solo él podía conseguir. Esto le intereso bastante.
Alcanzar al intruso, se dio cuenta al poco tiempo, era más complicado de lo que aparentaba. Temmie sabía dónde estaba, y aunque EL no pareciese poder hacer lo mismo aun así lograba esquivarlo. Intrigante, igual que los lugares que estaba visitando. Algo estaba buscando. Redoblo la marcha entonces, y antes de darse cuenta se lo encontró cara a cara.
Flowey estaba molesto. No era la primera ni sería la última vez que de repente se encontraba en otro lugar, otro muy parecido al que ya conocía, pero diferente al final. Este subsuelo estaba envuelto en un silencio sepulcral, algo malo estaba pasando. Frisk no estaba cerca, algo raro teniendo en cuenta que solo en contadas ocasiones se separaban. La conexión que había entre ellos le hizo saber que sí, él también estaba en este mundo, pero por razones aún más azarosas había aparecido en otro lugar. Ahora, el subsuelo no era especialmente grande, pero conociéndolo como lo hacía, Flowey sabía que para encontrarlo debía buscar en cada rincón en el que pudiera meterse.
El vacío de las habitaciones lo estaba inquietando, no encontrar a Frisk lo estaba poniendo nervioso, y de nada ayudaba esa extraña sensación, como de estar siendo perseguido, que no lo abandonaba sin importar a donde fuera. Sus raíces se fueron adaptando, no era solo el subsuelo en sí, sino también el suelo literalmente el que le causaba tanto escozor. No importaba, debía encontrarlo, anda a saber en que líos estaba metido Asriel ahora. Se sonrió al darse cuenta que, otra vez, había confundido los nombres. Y entonces lo encontraron.
Los dos se quedaron mirando, la tensión que los rodeaba en aumento constante. Ninguno se atrevía a decir nada, inundados por una sensación parecida a mirarse a un espejo, uno de esos que devuelven la imagen distorsionada, aunque en este caso no había ningún parecido físico entre ambos, y aun así…
Unos pasos atrajeron su atención. Lo que Temmie vio no tenía sentido, era algo parecido al humano, pero solo en apariencia. Era algo vacío, algo sin alma, pero que de todas formas estaba vivo, magia humana y de monstruo giraba sin tocarse mutuamente sobre un núcleo de energía neutra. Cosas así no deberían existir, pero aun así ahí estaba, parado frente a él.
*¿Dónde demonios estabas metido? fue la flor quien había hablado, el "humano" se limitó a levantar las manos como defendiéndose.
*Sabes que no debemos separarnos, Toriel me mataría si supiese que te paso algo. Toriel, ese era un nombre que Temmie reconocía, sin recordar muy bien de dónde.
*¡Si realmente me hubieses estado buscando, me hubieras encontrado antes! el niño no pronunciaba palabra, pero la flor reaccionaba como si lo hiciese, curioso.
*Oigan, ambos intrusos se giraron hacia Temmie, como recordando que él estaba ahí, ¿quiénes son ustedes?
*Yo soy Flowey, la flor, había dicho con neutralidad después de unos segundos, parecía una broma, pero al parecer no lo era, y el idiota que ves aquí es mi hermano, o hermanastro, algo así, se llama Frisk.
Temmie evito preguntarse como un "humano" y una flor podían ser familia, hermanos siquiera, su mente apenas si podía con las cosas extrañas que ocurrían en su mundo, lo último que necesitaba eran más complicaciones.
*¿Cómo llegaron aquí?
*Ni idea. Eso no ayudaba en nada. Pero no importa, ya nos iremos, siempre es así.
De no ser por lo extraño que parecía todo, a Temmie le hubiese parecido triste el hecho de que esos dos se fueran, es decir hasta el único ser vivo racional con quien tenía contacto era ese humano que no paraba de aparecer en las ruinas… y hablando del rey de roma. Lo sintió caer, pero esta vez no estaba solo. Tal vez…
*Antes de irse ambos volvieron a mirarlo con atención, ¿podrían ayudarme con algo?
Al principio no creyó que fuera a funcionar, pero diablos, estaba funcionando. Raíces llenas de espinas afiladas cerraban casi todos los caminos posibles, haciendo que el humano siguiera sobre un solo camino y desalentándolo a intentar abrir puertas o tomar rumbos diferentes. Eso era obra de Flowey, mientras que Frisk, ahora disfrazado quien sabe porque, guiaba al humano hacia la barrera. El niño no objetaba, no preguntaba, solo obedecía. Y entonces llegaron al destino.
Frisk señalo la barrera, y aun cuando su mente estuviese lleno de dudas, el humano siguió una vez más las instrucciones. Frisk no lo siguió, pero desde donde estaba le hiso señas, "toca la barrera", parecía decirle. Y así hizo. Un resplandor lo tomo por sorpresa, y como vino se fue, llevándose al humano consigo. La barrera ya no estaba, pero en su lugar no había nada.
*Eso es… extraño, ¿dónde está la salida del subsuelo? la flor hablaba, pero Temmie no escuchaba, una profunda sensación de paz lo invadió de repente. Al fin podría volver a su hogar, con sus amigos, con su familia…
*¡Oye! ¿¡Estas bien!? la flor pregunto alertada, y no era para menos, el cuerpo de Temmie de a poco se iba transformando en ceniza, y aun así…
No le dolía, no lo sentía, no le importaba.
*Al fin nos volveremos a ver ni Temmie sabia el porqué de sus palabras, pero las decía igual, Chara.
La flor quedo atónita, su rostro reflejando tanto sorpresa como miedo. Intento decirle algo, pero ya era demasiado tarde. El Temmie termino de convertirse en polvo y desapareció, junto con el resto del mundo.
Estaban otra vez en el lugar correcto, sin saber realmente cuanto tiempo habían estado ausentes. Flowey miraba a Frisk.
*Dime que tú también oíste eso. Frisk no supo que contestar.
