CAPITULO 2: LA FAMILIA TEMPORAL

EN LA DIMENSIÓN DE NIGHTMARE MOON

EN EL PALACIO DE CANTERLOT

En una habitación, estaba Nightmare Moon teniendo puesto un vestido negro largo ajustado con un escote, tenía una pierna descubierta y también la espalda descubierta. Además, usaba unos tacones altos. La susodicha estaba en el centro del lugar y al frente de ella, se encontraba Lunar y Brodek, no estaba en el lugar hasta que entraba desde el balcón que estaba ahí y se dirigía a su esposa.

—Hay una gran multitud allá afuera, esperando a su "emperatriz"— decía el terrestre con burla poniéndose a un lado de la yegua de ojos amarillos.

—Ok, mi juguete— contestó con una sonrisa para luego ver a la yegua nocturna con seriedad —Entonces ¿ya sabes lo que tienes que decir?— preguntaba su ama con los brazos cruzados levantando levemente sus pechos.

—Si ama. Lo tengo todo anotado como usted me dijo— respondía la emperatriz sacando con su mano de entre sus pechos, unas notas.

—Excelente. Y por lo visto, lo guardaste muy bien. Ji, ji— daba una risita burlona Lunar.

—Si ama. Usted me dijo que lo guardara en un lugar seguro y pues, los puse aquí— decía Nightmare Moon bajando sus pechos abajo con sus manos para después soltarlos haciendo que reboten. El semental miraba eso con una sonrisa pervertida.

—Je, je. Ya veo. Y que buen lugar para guardarlo. A la próxima, ponlo entre tus nalgas. Je, je, je— se reía Brodek un poco.

—Como usted ordene, amo— contestó la yegua nocturna sin apenarse por lo que le dijo u "ordenó".

—Ok, ok. Ahora ya debe…— Brodek interrumpió a su esposa.

—Espera. Antes de que salga, primero hay que ver si está presentable. Je, je— decía el semental mirando el cuerpo de la emperatriz un momento. Lunar rodaba sus ojos.

—Oki. Yo adelante y tú por detrás— el terrestre se colocó con gusto detrás de Nightmare Moon —Muy bien, linda ¡Ponte firme con los pechos en alto y con tu enorme trasero firme, pero YA!— exclamaba la yegua de ojos amarillo haciendo que la alicornio se pusiera de golpe firme haciendo que sus pechos dieran un gran rebote para que estuvieran en alto.

—Mmmmmmm— Brodek pasaba una mano en el trasero de Nightmare Moon — ¿Este es el vestido más ajustado que tienes?— preguntaba curioso.

—Si amo. Éste es el más ajustado que está en el armario— decía la yegua nocturna aun con firmeza.

—Mmmmmmm. Ya veo, se nota un poco. Je, je— comentó al ver su trasero y le daba una nalgada. Lunar le acomodaba el vestido de su vientre hasta le acomodaba el escote agarrando sus pechos para que estuvieran bien.

—Mmmmmm. Listo. Te ves hermosa, aunque seas malvada— decía Lunar con una sonrisa al terminar de acomodar sus pechos mientras Brodek terminaba de acomodar el vestido por detrás, o sea su espalda descubierta acomodando bien sus alas y su trasero. En eso, observaba la pierna que estaba fuera del vestido y lo acariciaba hasta llegar a su pie con el tacón.

—Con esto, te ganas a la audiencia. Je, je— decía el semental con burla para luego levantarse.

—Eso es lo que tenemos que hacer. Ganarnos a los súbditos, aunque tenga que ser con un vestido algo revelador— mencionaba su esposa con seriedad —Ahora esclava, pon la frente en alto para que sepan que aun sigues siendo superior— ordenaba y la aludida alzó la vista mirando al techo —No tanto, estúpida— se molestaba un poco para agarrarle la barbilla y hacía que mirara al frente.

—Ahora la expresión. Pon la expresión que siempre pone Celestia— ordenaba Brodek.

—Ok amo— Nightmare Moon ponía una expresión… extraña. Tenía una sonrisa algo pervertida y una mirada perturbadora.

— ¿Qué expresión es esa?— preguntaba Lunar confundida.

—Esta es la expresión que siempre usa mi hermana para comer pasteles— decía la emperatriz sin cambiar de expresión.

—Ay, por todos los… Pon una expresión que siempre hace frente a sus súbditos cuando les habla— ordenaba la yegua de ojos amarillos con fastidio. La alicornio cambió su expresión con una sonrisa serena y una mirada comprensiva.

—Mmmmmmmm. Mejor que nada, supongo— decía el semental mirándola pensativo.

—SI. Podríamos estar todo el día aquí, pero ya va siendo hora para que tu emperatriz, des tu discurso— comentó Lunar con seriedad.

—Así que andando y mueve ese trasero— decía Brodek dándole una nalgada a Nightmare Moon.

—Si amo— la aludida empezaba a caminar en dirección al balcón, pero los dos susodichos notaban que movía sus caderas de un lado a otro.

—… No muevas el trasero y camina firme como una emperatriz— decía la yegua de los ojos amarillos fastidiada.

—Si ama— caminaba normal con la frente en alto y salía al balcón siendo seguida por sus dos amos.

La emperatriz se paraba frente al barandal. Se podía observar el sol en lo alto. La alicornio miraba abajo como una multitud de ponis bien demacrados y pobres se encontraban. La mirada de la yegua nocturna seguía siendo vacía, aunque tuviera una sonrisa en su rostro, era completamente vacía. La pareja se colocaban a su lado.

—Empieza, títere— susurraba Lunar con una sonrisa. La alicornio se aclaraba la garganta y tenía las notas levitadas.

— ¡Ciudadanos, pueblo de Equestria! ¡Os presento a mis nuevos amigos y asesores, ellos son Lunar y Brodek!— señalaba a los susodichos que solo saludaban con una mano a todos — ¡Gracias a que ellos, me han abierto los ojos, me he dado cuenta de que hasta ahora he actuado como una tonta! ¡Mi gobierno no ha cometido más que errores y tonterías! ¡Por eso, para no seguir actuando tontamente, he retirado la noche eterna! ¡En cuanto pueda traeré de regreso a mi hermana Celestia, cuando averigüe cómo hacerlo! ¡Será la forma más práctica de dejar de hacer tontadas! ¡Lunar se ocupará del mando del ejército y el señor Brodek de…!— se quedaba callada un momento Nightmare Moon y miraba sus notas confundida — ¿De hacer la limpieza del castillo?

— ¿¡Yo qué!? ¿¡Lunar, ha sido cosa tuya!?— gritaba Brodek molesto.
—Ji, ji, ji… Sí. ¿Se ha notado mucho?— hablaba Lunar con burla.
— ¡Te vas a enterar!

El semental comenzaba a perseguir a su esposa que se reía a carcajadas por el gran balcón donde estaba la emperatriz.

—Calma, mi juguete. Que estamos en público— decía Lunar entre risitas.

Todos se habían quedado en blanco mirando a la parejita mientras corrían. Al final, Brodek se cansó y lo dejaba estar. La alicornio terminó su discurso.

—En resumen. Que soy una tonta, he retirado la noche eterna, porque era una tontería. Y me propongo dejar de hacer tontadas de ahora en adelante— decía Nightmare Moon sin dejar de sonreír. Al terminar, solo hubo silencio.

—… ¿Debemos aplaudir?— preguntaba un semental de la multitud.

—Sí, supongo, o sea ¿escuchaste? Dijo que dejará de hacer tontadas— decía una yegua que estaba a su lado. Dicho eso, aplaudían la multitud un poco, porque no entendían lo que pasó, pero igual aplaudían que el reino volvió a ver el sol.

—…— la emperatriz miraba un momento a su ama y ella le hacía una seña haciendo que mirara de nuevo a la multitud —Gracias por escuchar mi discurso, mis súbditos. Que tengan un buen día— agradecía inclinándose levemente, pero ahí se quedó dejándolos confundidos, aunque algunos sementales con buena vista al notar los pechos de la yegua nocturna por el escote haciendo que se le sangre un poco la nariz.

—No seas tonta. Deja de hacer eso y entra— susurraba Lunar a un lado de ella fastidiada. La alicornio se levantaba de golpe haciendo rebotar sus pechos, daba media vuelta y entraba a la habitación seguido de sus amos.

Nightmare Moon se detenía para ver a sus amos con la misma sonrisa.

— ¿Y bien? ¿Cómo lo hice, mis amos?— preguntaba la emperatriz.

—Lo hiciste… bien tonta. En serio, fuiste una grandísima tonta. O sea ¿estarías inclinada de por vida, si no te lo ordenamos?— preguntaba la yegua de ojos amarillos con los brazos cruzados.

—Sí, ama. Yo no haré nada, si usted no me lo ordena— respondía la aludida inclinándose mucho ante Lunar haciendo que la susodicha rodara sus ojos.

—Je, je. No te enojes con ella. Recuerda que está un "poco" tontita la pobre— decía Brodek con una sonrisa de burla.

—Sí, lo sé... pero bueno, tengo que irme a arreglarme para ir a Ponyville de otra dimensión para tenerlo listo para mi hija— mencionaba su esposa empezando a retirarse del cuarto.

—Ok, mi amor. Diviértete en la fiesta de bienvenida. Je, je— se reía burlón.

—Sipi. Lo haré. Mientras no estoy, tu cuida a la títere para que no haga cosas indebidas— decía la chica mirando a su esclava que seguía inclinada ante… la nada.

—Ok. Je, je.

—Y tú tampoco hagas nada raro, mi juguete— Lunar lo miraba con los ojos entrecerrados.

—Ay, por favor. ¿Qué crees que haría? ¿Qué se desnude y empiece a bailar la macarena por la habitación?— preguntaba Brodek rodaba sus ojos, aunque al decir eso, se quedaba pensativo.

—Ni lo pienses.

—Ok, ok— su esposo rodaba sus ojos.

—Bueno, me retiro y tú, títere, párate derecha, pareces tontuela— decía la yegua de los ojos amarillos con burla mientras salía de la habitación.

—Como ordenes, ama— obedecía poniendo su espalda recta.

—Je, je, je. Bueno emperatriz, hay cosas por hacer. Trabajo es trabajo, pero si terminamos rápido, podremos jugar un ratito mientras mi sensual y sexy esposa no está. Je, je— se reía algo pervertido mientras sacaba un pergamino de uno de los bolsillos de su pantalón y lo extendía para ver que llegaba al suelo, y rodaba hasta llegar al balcón —… Váyase a la broma— se pasaba una mano por la cara por lo largo que será el día.

EN OTRA DIMENSION DE EQUESTRIA

PONYVILLE

Se observaba a los ponis haciendo sus rutinas diarias mientras en las afueras del pueblo, entraba una yegua que llevaba puesto, una camisa morada ajustada que resaltaba su enorme busto, tenía también una chaqueta abierta de color azul oscuro. Usaba unos jean ajustado, unos tacones bajos y un sombrero elegante en su cabeza tapándole un poco la cara.

"Ya estoy aquí. Ahora solo falta encontrar a…" los pensamientos de Lunar fueron interrumpidos por una yegua terrestre que apareció de forma repentina, frente a ella y tenía una gran sonrisa en su rostro.

— ¡Hola! ¡Eres nueva! ¿¡Verdad!? ¡Porque no te conozco! ¡Yo conozco a todos…!— hablaba Pinkie Pie con rapidez. Llevaba puesto una blusa con mangas cortas de color rosado muy oscuro y un pantalón azul que le llegaba a las rodillas, aunque era ajustado ya que resaltaba su retaguardia. Además, tenía puesto unas sandalias con unas medias que llevaban unos dibujos de globos en ellos.

"Y aquí está a la que llamaba. Bueno, llamaba a Pinkie, no a sus pechos que parecen casi del tamaño de Celestia. Ji, ji" pensaba la mujer mirando a la terrestre que hablaba sin parar hasta que mencionó la fiesta de bienvenida y se fue con prisa dejando un humo de polvo con su forma "Bueno, solo necesito esperar a la fiesta y podré hacer esto fácil y sencillo. Ji, ji" daba una risita y se iba a pasear un rato por ahí hasta esperar la hora de la fiesta.

MIENTRAS TANTO, CON SERIS

Se observaba a la niña empacando, metía las cosas importantes como algunas prendas, unos legos y entre otros mientras era observada por el gato negro que estaba sentado en una silla.

— ¿Ya tienes todo, mi nietecita?— preguntaba Dark con curiosidad.

—Sí, abuelito— afirmaba Seris metiendo ahora un lobito plateado de peluche.

— ¿Segura? ¿Tienes la ropa para usar cada día?

—Sí, abuelito. Blusa, pantalones, falditas y unas sandalias— decía mirando lo que metió.

—Ok ¿también ropa interior?— preguntaba haciendo que la pequeña lo mirara fastidiada y ruborizada.

—Que sí, abuelito. Ni que fuera a correr desnuda por las calles— comentaba con fastidio.

—Je, je, je. Solo quiero asegurarme que lo tienes todo. Solo eso. Je, je— daba una risita con burla haciendo que la niña suspirara fastidiada para luego seguir empacando y cerraba la maleta.

—Listo. Ya terminé— decía con una pequeña sonrisa.

—Ok, mi nietecita— el felino sonreía, pero en eso, veía un momento a Seris o mejor dicho, sus garras que tenía. Se levantaba de su silla para acercarse a la aludida —Nietecita, muéstrame tus garritas— al oír eso, la confundía un poco, pero hizo caso y extendía sus garras hacia él.

Dark hacía un movimiento con sus garras y de pronto, las garras de su nieta desaparecían y en su lugar, había unas manos normales.

—Oye, devuélveme mis garritas. Son mías— se quejaba Seris molesta.

—Calma, mi linda nietecita. Sería un poco raro que fueses al pueblo con eso. Aparte es arriesgado. Allí hay muchos niños y no es como en esta base que todos somos militares adultos. Pero puedes usar tus garras cuando quieras, solo que con otro diseño— explicaba su abuelo con una sonrisa.

— ¿Qué?— estaba confundida.

—Solo cierra la mano a modo de puño y haz fuerza.

—Mmm. A ver...— la niña hacía lo que le dijo. Con las manos extendidas, formaba un puño e hizo fuerza y de golpe, aparecían unas garras, pero de otra forma haciendo que se sorprenda — ¡Mola! Son como las garras de Lobezno— admiraba sus nuevas garras con alegría.

—Sí. Me he basado en él. Para que desaparezca, solamente tienes que dejar de hacer fuerza y relajar las manos— decía el gato con una sonrisa al ver que su nieta le gustó su nuevo diseño. Seris hacía lo que le ordenó relajando sus garras para luego ver que volvían a ser manos normales.

—... ¡Mola! Han desaparecido de nuevo— decía sorprendida.

—Con unas manos normales, te será más fácil hacer determinadas tareas físicas e integrarte— explicaba el felino.

—Mmm. Pues vale. Gracias, abuelito— agradecía la pequeña con una sonrisa mientras se agachaba para estar del tamaño de Dark para abrazarlo.

—De nada, mi nietecita— decía con una sonrisa correspondiendo el abrazo y soltaba un pequeño ronroneo para luego romper el abrazo —Bueno, solo queda esperar a tu madre para que te lleve a esa dimensión y hagas muchos amigos— agregaba sin dejar de sonreír.

—Sí, abuelito— afirmaba contenta de poder hacer amigos en ese lugar.

MIENTRAS TANTO, EN LA EQUESTRIA DE NIGHTMARE MOON

En una habitación del castillo, se abría la puerta y entraba por ella, Lunar sin tener ese sombrero elegante en su cabeza y observaba a Brodek que estaba acostado en la cama teniendo el torso desnudo. El semental escuchó la puerta abrirse y veía quien era para luego sonreír alegre.

—Hola, mi juguete— saludaba la yegua cerrando la puerta y se acercaba a la cama. El aludido se levantaba de la misma.

—Al fin regresaste, cariño— decía acercándose a su esposa y se abrazaban — ¿Cómo sabías que estaba en este cuarto?— preguntaba curioso.

—Le pregunté a la locatis— decía con una sonrisa burlona.

—Entonces ¿lo has conseguido? ¿A qué sí?— preguntaba con curiosidad.

—Sí, pero… no sé— estaba dudosa —La mente de Pinkie fue casi imposible de hipnotizar. Casi. No sé qué tiene esa chica en la cabeza. Espero que no nos dé sorpresas. Luego está el caso de Pumpkin, la hija de los señores Cake, ella y su hermano son de la edad de Seris. Su hermano fue más fácil, pero ella… no sé… Creo que se me fue un poquito de la mano con el grado de sumisión. Esperemos que no se convierta en una tonta— decía con los brazos cruzados elevando un poco sus pechos y se quedaba pensativa.

—Ay, por favor. No creo que sea tan tonta como Nightmare Moon— habló Brodek con burla.

—Puede ser, mi juguete. Ji, ji, ji— daba una risita Lunar y lo miraba con una sonrisa teniendo una mirada curiosa —Entonces ¿tú y la títere se "divirtieron" mucho con las labores reales?— preguntaba.

—Sí, claro. Fue "emocionante" ver como libera a los prisioneros, como le da una paga honrada a los sirvientes, mejorar los cultivos, prohibir la esclavitud y esas cosas— decía sin mucho ánimo.

—Mmmmmm ¿Seguro que eso fue todo lo que hicieron?— preguntaba la yegua con una ceja alzada.

—Sí, claro, o sea un día aburrido como cualquier otro— respondía el semental mirando a otro lado ruborizado.

FLASHBACK

—Vamos emperatriz, baila muy sensual para tu amo hasta has esa expresión pervertida de tu hermana. Je, je— ordenaba Brodek con una sonrisa sentado en la cama mirando a Nightmare Moon que estaba en el centro, aun con ese vestido que dejaba al descubierto su pierna y su espalda, y también sus tacones.

—Como ordenes, amo— respondió la yegua obediente y empezaba a bailar moviendo sus caderas de un lado a otro. Hacía unos movimientos que rebotaba mucho sus pechos que pareciera que saldrían de su escote en cualquier momento ya que se mostraba mucho hasta que ponía la pierna descubierta de lado para que lo viera bien y con una mano, lo pasaba por esa pierna hasta llegar a un costado para subir un poco el vestido mostrando su cutie mark que estaba en una de sus nalgas para luego darle la espalda y movía su trasero que resaltaba mucho en su vestido que los movía de un lado a otro, más con la cola en alto y ponía sus manos en ellos como dándose una nalgada. Giraba su cabeza para ver de reojo al semental con una expresión seductora y pervertida.

— ¡Si, así emperatriz! Eres tonta, pero al menos bailas bien. Je, je— daba un pequeño silbido por el baile de Nightmare Moon que seguía moviendo su trasero —Ahora sigue, baila muy erótica mientras te quitas el vestido— ordenaba con una sonrisa pervertida.

—Como ordenes, mi amo— contestaba con una voz obediente agarrando las tiras de su vestido, se ponía de lado mientras bajaba las tiras y sus pechos salían rebotando quedando al aire para luego mostrarle mejor su espalda y observaba como se mostraba su trasero con una tanga ajustada tipo hilo dental. El vestido caía al suelo para después seguir bailando muy erótica y se preparaba a quitarse la ropa interior para quedarse completamente desnuda en la habitación teniendo solamente sus tacones, y bailaba moviendo mucho sus pechos que rebotaban sin parar, y movía también su trasero de un lado a otro muy sensual, hacía mucho ruido por el tipo de calzado que traía.

—Je, je. Fue una gran idea ponerle una tanga tipo hilo dental para que resalte ese trasero que tiene. Je, je— decía con la misma sonrisa sin dejar de ver a la emperatriz bailando muy erótica.

FIN DEL FLASHBACK

—Oki. No seguiré preguntando ya que con tu expresión, se nota mucho— decía Lunar con una sonrisa burlona al ver a su esposo con un gran sonrojo, pero tenía esa sonrisa pervertida.

—Bueno, no es mi culpa que tenga un buen cuerpo— se excusaba Brodek algo molesto.

—Sí, sí. Bueno, vámonos de ésta dimensión para poder llevar a Seris a Ponyville de otra dimensión para que la cuiden— decía la yegua con una sonrisa.

—Ok, pero ¿Quién se quedará aquí para vigilar que la Locatis no haga alguna tontería?— preguntaba inseguro con los brazos cruzados.

—No creo que pase nada si la dejamos por una o dos horas. Solo le ordenamos unas cosas específicas para que entienda en su diminuto cerebro para así evitar estupideces mientras estamos afuera— explicaba un poco su esposa.

—Ok. Entonces, vamos a buscar a la emperatriz locatis. Je, je— se reía un poco burlón. Iban a ir hasta que Lunar detenía a su esposo con una mano en su pecho.

—Antes, ponte una camisa, aunque… tampoco está mal que estés así, o sea podría ver ese abdomen todo el día— decía la yegua con una sonrisa seductora mientras pasaba una mano en el abdomen del semental.

—Je, je. Podría, pero mejor no ya que encandilaría a las yeguas si me ven así, o sea no apartarían su vista de mí. Je, je— comentaba Brodek con una pose flexionando un poco sus brazos haciendo reír a su esposa un poco.

—Ji, ji. Tienes razón. Ponte la camisa, porque ese cuerpazo, es solo mío, mi juguete. Ji, ji— daba una risita seductora.

—Je, je. Ok, mi amor— respondía con la misma sonrisa que de la yegua mientras agarraba su camisa y salían del cuarto para buscar a Nightmare Moon, y luego ir a buscar a su hija para llevarla a la dimensión donde se quedaría por un tiempo.

EN LA DIMENSIÓN DE OTRA EQUESTRIA

PONYVILLE

Era de noche en el pueblo. Todo estaba tranquilo hasta que un portal se abría en las afueras del pueblo y salían por él, Lunar con su gran sombrero elegante para taparse el cuerno, seguido de su esposo que cargaba una maleta y de ultima, su hija que vestía con una blusa negra de mangas cortas, unos pantalones grises que le llegaba a las rodillas, una gorra que tenía hecho una cola de caballo y un par de sandalias con medias azules. Al salir del portal, se cerraba detrás de ellos.

Los padres se detenían para ver a Seris que pasaba a un lado de ellos para detenerse y la niña observaba al pueblo.

— ¿Aquí es donde estaré?— preguntaba la pequeña dudosa.

—Si hija. Aquí estarás mientras tu papá y yo terminemos nuestra misión— respondía la yegua con una sonrisa maternal.

—Ok…— la niña bajaba la mirada y se entristecía un poco de estar lejos de sus padres.

—Pequeña, no te pongas así— su padre se agachaba para estar de su tamaño y con un dedo, le subía la mirada para que lo viera —En menos de que te des cuenta, ya estaremos en casa los tres juntos ¿ok?— decía con una sonrisa paternal.

—Ok— Seris daba una pequeña sonrisa.

—Ok. Bueno, vamos a presentarte con la familia que te cuidarán y te mimaran— decía Lunar con una sonrisa algo infantil.

—Yay— decía la niña contenta haciendo que sus padres se rieran un poco por su actitud y empezaban a caminar en una dirección en concreto, donde su hija viviría mientras tanto y ese lugar era Sugar Cube Corner.

Los tres llegaban a la puerta del establecimiento y la yegua tocaba la puerta. Escuchaban una voz femenina.

—¡Ya voy!— esperaban los tres un momento hasta que la puerta se abría dejando ver que era nada menos que la señora Cake que vestía una pijama de dos prendas, una camisa y unos pantalones, aunque por su regordete figura, se le veía un poco el ombligo. Además, que usaba unas pantuflas. Ella se restregaba su ojo somnolienta —Es un poco tarde ¿Por qué no regresan maña…?— la señora Cake se sorprendía al ver a Lunar al frente de la puerta ya que su esposo e hija estaban detrás de ella —¿Reina Lunar?

—Sí. Soy yo. Espero que no se te haya olvidado de lo que hablamos después de la fiesta ¿verdad?— decía la yegua de los ojos amarillos con una sonrisa burlona.

—Oh, claro que no, ama. Por supuesto que nunca nos olvidaríamos de algo tan importante— la poni se inclinaba un poco con respeto —Por favor, pasen y déjenme despertar a mis hijos, y a Pinkie. Mi esposo ya está despierto— decía la señora Cake con una sonrisa haciéndose a un lado para que la familia de Lunar pasaran y la anfitriona cerraba la puerta para luego ir hacia las escaleras que estaban ahí para despertar a los otros integrantes mientras los tres eran saludados con una pequeña reverencia por un semental que era el señor Cake que vestía también una pijama de dos piezas, una camisa y pantalones de color amarillo oscuro. También llevaba pantuflas y ellos le devolvían el saludo. Solo los padres de Seris ya que ésta última, estaba algo tímida.

En eso, observaba a la señora Cake bajar las escaleras seguido de sus hijos que iban apresurados, más la niña que casi se caía, pero fue salvada por su madre al estar detrás de ella. Pound y Pumpkin estaba vestido con una pijama de una pieza, el del niño de color marrón mientras el de la niña de color amarillo y los dos no tenían calzado, aunque faltaba alguien, pero Seris le habló a su madre.

—Emmmm. Mami ¿desde cuándo ella estaba ahí?— preguntaba señalando a un lugar. Lunar miraba donde señalaba y se sorprendía ver a Pinkie al fondo. Tenía puesta una pijama de una pieza de color blanco con unas pequeñas figuras rosadas, aunque resaltaba mucho sus pechos apretados y ella los saludaba con una mano. Tampoco llevaba calzado.

—Vaya, como siempre tan impredecible…. Mira mi juguete, ahí está tu ex novia— susurraba la yegua de ojos amarillos a su esposo con una sonrisa burlona.

—No es mi ex novia, aunque sea igualita a todas las Pinkie loquitas que hemos visto en nuestras vidas— murmuraba Brodek con un tono bromista viendo por un momento a la fiestera del fondo.

En eso, la señora Cake se ponía frente a Lunar y se reverenciaba.

—Aquí están todos, ama. Mis hijos, esposo y Pinkie Pie— anunciaba la yegua regordete con un tono educado.

—Gracias, señora Cake…— la yegua de ojos amarillos, acercaba su rostro a la señora Cake y le susurraba algo en el oído —Le recomiendo que deje de comer mucho. Esos kilitos se notan mucho— sonreía burlona palmando con su mano izquierda, el estómago de la mujer haciéndola sonrojar apenada.

—Lo tendré en mente, ama— murmuraba aun ruborizada y se alejaba un poco de su ama para darle espacio.

—Oki. Bueno, les quiero presentar a nuestra hija, la princesa Seris— Lunar ponía la mano en la espalda de su hija para que se ponga a un lado de su madre. Ella miraba el suelo de forma tímida —Mañana será presentada al resto del pueblo, pero su padre y yo queríamos que ustedes la conociesen antes. Hija, saluda— ordenaba mirándola con una sonrisa. Seris se acercaba un poco tímidamente.

—Hola— habló con voz tímida.

La señora Cake se adelantó y se ponía frente a la niña.

—Hola, joven ama— hacía una reverencia la yegua regordete —Desde ahora, nosotros cuidaremos de usted y estaremos a su servicio— decía con una sonrisa y señalaba a su familia —Ellos son mis hijos, Pumpkin y Pound, son más o menos de su edad; él es mi esposo y la del fondo es Pinkie Pie, vive y trabaja aquí— al decir eso, Pinkie se movió con rapidez y cogió en brazos a Seris para sorpresa de todos.

—Eres súper linda y muy ligera. Yo me ocuparé de ti. Así que pídeme lo que sea y cuando sea. Estaré completamente a tus servicios— hablaba la chica rosada con una gran sonrisa de emoción mientras daba saltitos haciendo que sus pechos rebotaran un poco por lo ajustado de su pijama.

—Esto… déjame en el suelo— ordenaba la niña apenada de que la estuviera cargando.

—Sí, amita— obedeció sin rechistar Pinkie bajándola y la ponía en el suelo. El niño que estaba ahí, se acercaba hacia Seris parándose al lado de la terrestre rosada.

—Yo soy Pound y espero que seamos amigos, joven ama— decía con una sonrisa alegre.

—Claro, es lo que quiero— la hija de Lunar y Brodek sonreía de forma tímida. En eso, se acercaba con rapidez su hermana gemela poniéndose a un lado de Pound.

—Yo soy Pumpkin, joven ama— hacía una reverencia tan exagerada que terminaba golpeándose la frente contra el suelo. Se ponía a llorar.

"Lo sabía. Creo que me pasé un pelín con la sumisión de esa niña y eso que fui cuidadosa" pensó la madre de Seris algo fastidiada.

— ¿Te has hecho daño?— preguntaba la hija de Lunar preocupada.

—Bua, buaa… Dueleeee— no dejaba de llorar.

—Mira, mejor no te inclines. No quiero que te hagas daño. Me conformo con que me saludes normal ¿vale?— decía Seris tratando de tranquilizarla.

—Sí, ama— respondía la niña unicornio llorando mientras su madre le curaba un chichón.

—Miren, les hemos traído a nuestra hija en parte para que la cuiden y mimen, pero también para que ella se integre en una familia. Ustedes serán en parte sus sirvientes, pero también deben de ser sus amigos— explicó Brodek con seriedad.

—Sí, eso. Quiero que todos sean mis amigos— habló su hija con una sonrisa alegre.

—Claro que sí. Y mañana, te voy a hacer una mega fiesta de bienvenida. De hecho, ya lo tengo todo pensado. Después de que te presentemos al pueblo, celebraremos la fiesta— decía Pinkie Pie dando saltitos de la emoción haciendo que sus pechos reboten por los saltos.

—Emmmmm ¿Por qué no mejor me presentan en la misma fiesta? Igual estarán todos, supongo— hablaba Seris alzando sus hombros.

—Ooooohhh. Que buena idea. Se lo diré a Twilight mañana. Ji, ji— la fiestera tomaba desprevenida a la niña y la abrazaba contra sus pechos —Eres una niñita muy lista. Me alegro que seamos amigos— agregaba la terrestre rosada abrazándola con una sonrisa.

—… Pinkie, baja a mi hija. No la estás dejando respirar— decía Lunar molesta con los brazos cruzados. La aludida miraba abajo para ver como su hija tenía la cara entre sus pechos.

—Upsie. Ji, ji. Lo siento, amita— se disculpaba apenada, pero aun teniendo esa sonrisa y la bajaba poniéndola en el suelo haciendo que respirara a grandes bocanadas de aire.

"Debo tener cuidado con sus abrazos" pensaba Seris respirando agitada.

—Duele— seguía llorando un poco Pumpkin por el dolor de su frente.

—Querido ¿Tienes ese ungüento?— preguntaba la yegua de los ojos amarillos mirando a su esposo.

— ¿El que nos dio el capitán antes de ir a ver a la locatis de Nightmare Moon?— preguntaba Brodek curioso.

—Sí. Ese mismo.

—Claro, pero no es para civiles— decía el semental dudoso.

—No seas así. Dámelo— decía Lunar algo fastidiada y estiraba su mano para que se lo dé.

—… Bueno… toma— Brodek le daba un frasco a su esposa y ésta última se acercaba a la hija de los señores Cakes, y se lo aplicó en el chichón.

— ¿Qué es eso?— preguntó la señora Cake curiosa y se acercaba un poco a su ama.

—Algo que ayudará a su hija— decía la yegua de los ojos amarillos aplicándole a la niña unicornio el ungüento.

—Esta crema está fría— sollozaba Pumpkin aun con lágrimas en sus ojos.

—Ya veo— respondió Lunar terminando de aplicarle la crema y se levantaba.

—… Ya no me duele— la gemela cake estaba extrañada de que no le doliera.

— ¡El chichón!— exclamaba el señor Cake sorprendido —Ha desaparecido.

— ¿Qué dices, papá?— preguntaba su hija confundida.

Tanto Pinkie Pie como los Cake y Seris se quedaban asombrados. Esa crema había hecho que el chichón desapareciera.

—Esta crema es un ungüento especial del FSI. Sirve para tratar heridas. Aunque… no sirve de nada contra heridas internas, ni enfermedades, pero para heridas superficiales y chichones es muy eficaz— explicaba la esposa de Brodek con algo de seriedad.

— ¡Yay! Ya no me duele. ¡Estoy curada!— exclamaba Pumpkin con emoción.

—Dale las gracias a la ama— habló su padre con una sonrisa.

—Gracias, ama— la niña unicornio iba a inclinarse de nuevo, pero esta vez, ante Lunar. Seris se adelantó y la sujetó.

—No. No más reverencias. No te rompas la cabeza otra vez— decía algo fastidiada.

—… Ok, joven ama— respondió Pumpkin con una sonrisa.

—Desde ahora ten más cuidado. No quiero que te lastimes, ninguno de vosotros— decía la yegua de los ojos amarillos con autoridad para que ninguno se hiciera daño —Pinkie, ten la pomada. Os la dejaré por si acaso, pero no la malgastéis, que hay poca cantidad— explicaba un poco y se lo daba a la fiestera.

—Ok, ama— Pinkie cogió el recipiente con una mano y lo guardó dentro de su esponjada melena.

— ¡Lunar!— exclamaba Brodek al ver lo que hizo.

—La FSI puede darnos más— decía su esposa despreocupada.

—Pero… Bueno, vale— el semental verde prefirió callarse. Lo dejaba estar.

Pound se acercaba a Lunar.

—Gracias por ayudar a mi hermana, ama— agradecía el niño con una sonrisa y le daba una reverencia.

—De nada, chico— respondió la aludida con una sonrisa y le acarició su cabeza con una mano. Pumpkin se acercó a los padres de su amita.

— ¿Puedo hacer una pregunta?— preguntaba la niña unicornio con curiosidad.

—Claro, niña.

—Si mi hermano y yo somos ahora los sirvientes de la ama Seris, entonces ¿Podremos seguir yendo al colegio?

—Pues sí, irán. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?— preguntaba Lunar con una ceja alzada.

—No sé. ¿Los sirvientes van al cole? No sé— estaba dudosa la gemela cake.

Los dos agentes del FSI intercambiaban una mirada.

"A ver cómo evoluciona cada uno de ellos. A primera vista, el niño Pound parece el menos afectado por la sumisión, mientras que su hermana parece la más afectada y los demás, están en un grado intermedio, o eso parece" pensó Lunar al ver de reojo a Pinkie que no sabía el grado de sumisión que tenía ella.

"Pumpkin parece más una esclava que una criada. Me pregunto si a Lunar se le fue la mano con ella" pensó Brodek con una mueca en sus labios.

—Pues, sí. Van al colegio igualmente, o sea no se van a librarse tan fácilmente de ir a clases. Je, je— respondió el semental verde con una sonrisa burlona haciendo reír un poco a los presentes —Además, así vosotros le ayudareis a Seris a conocer a los otros alumnos e integrarse. ¿Entendido?

—Sí, amo— respondían los gemelos Cake.

—Además, que yo quiero que seamos todos amigos. Yo quiero tener muchos amigos— decía Seris con una sonrisa alegre de tener muchos amigos.

—Para eso he organizado tu fiesta de bienvenida, para que conozcas a todos y hagas muchos amigos— respondió Pinkie con una gran sonrisa —Para cuando vayas a la escuela, ya conocerás a muchos niños y niñas. Ji, ji— daba una risita. En eso, la señora Cake habló.

—Una cosa, joven ama. No nos sobra ninguna habitación. De momento, tendrá que compartir cuarto con mi hija. Le compraremos una cama individual, pero hasta entonces, tendrá que dormir juntas. ¿Le molesta?

—Vale, no me importa— decía la hija de Lunar y Brodek sin darle importancia a eso.

—Si quieren, yo puedo dormir en el cuarto de mi hermano y que la joven ama, se quede con la habitación— sugería Pumpkin aun sonriendo sin importarle regalarle su habitación.

—O podría dormir conmigo— habló Pinkie — ¿Te gustaría dormir conmigo?— preguntaba dando saltitos alegres.

—Bueno… De momento será mejor que las niñas duerman juntas hoy, que ya es un poco tarde. Ya mañana ustedes verán cómo se organizan— habló el semental verde.

—Bueno… yo tampoco quiero ser una molestia— decía Seris de forma tímida.

— ¡No lo es!— respondían a coro los cuatro Cakes y Pinkie Pie haciendo que la niña se tapase los oídos por el grito de ellos.

UN RATO DESPUÉS

Lunar y Brodek estaban afuera del establecimiento. Se despedían de su hija.

—Cariño, ya nos vamos— decía su padre con una pequeña sonrisa mientras le acariciaba la cabeza.

— ¿Cuándo los veré, papá?— preguntaba Seris con una carita triste.

—Vendremos a verte de vez en cuando, pero hasta que no acabemos nuestra misión, tendrás que quedarte aquí. Son buena gente y harás amigos— comentaba el semental con una sonrisa paternal.

La niña abrazó a su padre y luego a su madre, pero aun estando triste y se separaba de la yegua.

—Cielo, escucha. Tienes que ser responsable— decía Lunar agachándose para estar a su altura y la miraba con una sonrisa.

—Sí, mami— asentía con la cabeza. Su madre se quedaba pensativa un momento.

—Mmm. Lo cierto, es que no pensábamos ponerte en esta situación a una edad tan joven— comentaba Lunar pasando su mano en el cabello de su hija.

— ¿Qué situación, mamá?— preguntaba Seris extrañada.

—Ser ama no es un juego, es una responsabilidad. Ellos cuidaran de ti, pero tú también debes de cuidarles. Una ama decente, no maltrata ni humilla a sus sirvientes, se preocupa por ellos, les impone respeto, pero no a lo bruto— explicaba Lunar con una sonrisa maternal.

Brodek dirigió una mirada dudosa a su esposa, pero la niña no lo notó.

—En fin, bastará con que seas una niña buena— decía su madre mientras se levantaba.

—Claro, mamá. Me portaré bien— su hija sonreía un poco. Al decir eso, sus padres se despedían para luego empezar a marcharse del lugar dejándola ahí. La sonrisa de Seris se esfumaba para cambiarlo a una de tristeza mientras los veía irse y entraba a Sugar Cube Corner, donde sería su hogar temporal y cerraba la puerta detrás de ella.

MIENTRAS TANTO, CON LOS DOS AGENTES DEL FSI

La yegua y el semental ya estaban saliendo de Ponyville, pero en eso, Brodek miraba a su esposa de reojo con duda.

— ¿Una ama no humilla a sus sirvientes? ¿Y tú a Nightmare qué? ¿Qué me dices de cuando la hiciste ducharse vestida para que se desnudase en plena bañera?— preguntaba con los ojos entrecerrados. Lunar rodaba sus ojos.

— ¿O cuando tú bailaste a lo loco con ella? Pero eso es distinto. Primero, Nightmare Moon era una emperatriz tirana, una criminal; mientras que los Cakes y Pinkie son buena gente. Segundo, mis sumisiones normalmente están pensadas para crear sirvientes y sumisos, pero no esclavos. Podría, pero sabes que la FSI no aprueba la esclavitud. Y tercero, lo que necesita la niña son amigos que la quieran— explicaba su esposa con una sonrisa.

—Sí, lo sé, pero ¿y qué pasa si le da un ataque de enojo por algo y humilla a una de las que le pusiste el hechizo de sumisión?— preguntaba curioso.

—… Pues, de los errores se aprenden ¿no?— respondió Lunar con una sonrisa algo nerviosa mientras que su cuerno brillaba y creaba un portal frente a los dos.

—Pues sí. Esto será una "pequeña" carga a nuestra hija, pero creo que así aprenderá a tratar bien a sus sirvientes— decía el semental con los brazos cruzados, aun dudoso.

—Ese es el punto para que aprenda, aunque quise que aprendiera cuando fuera mayor de edad, pero ya que— la yegua alzaba sus hombros —Bueno, volvamos con nuestra títere emperatriz. Espero que no haya hecho un desmadre— agregaba rodando sus ojos.

— ¿Qué desmadre haría? ¿Qué incendiara el castillo, que hace las cosas desnuda, que todos bailan la macarena?— preguntaba con burla.

—Algo así. Eso sería el colmo— respondía su esposa con una sonrisa burlona y entraba al portal seguido de su marido para luego cerrarse detrás de él.

DE REGRESO CON SERIS

La hija de Lunar y Brodek, se encontraba en la habitación de Pumpkin junto con ésta última. Seris estaba vestida con una pijama de dos piezas de color azul oscuro y se encontraba descalza. Los señores Cake y la fiestera estaban en la puerta.

—Solo tenemos una cama para las dos, joven ama. Al menos hasta que compremos otra. Pero si quiere esta habitación, puede quedarse con ella y yo duermo en el suelo— decía la niña unicornio con una sonrisa algo perturbadora.

—No— se negaba su amita.

— ¿Segura? Estará más cómoda. Yo me muevo mucho y a veces, me levanto a medianoche al baño— le informaba de forma muy clara.

—Es igual. Nos apañaremos esta noche— decía Seris fastidiada.

—Ok, joven ama— fue lo único que respondió su joven "sirvienta".

Las dos niñas se acostaban juntas. Al estar listas, los señores Cake y Pinkie les daban las buenas noches con un beso en la frente, aunque la terrestre rosada, exageró un poco besándola por toda la cara de la hija de Lunar, pero la detenía con una mano, los labios de la loquita esa, antes de que besara sus labios también.

—Con un beso en la frente, es suficiente— decía con fastidio.

—Ok, amita— respondió Pinkie con una gran sonrisa y luego los adultos, se retiraban del cuarto para dejar que duerman las niñas.

A la mañana siguiente, Seris se despertaba al sentir los rayos del sol en su cara haciendo que se sentara en la cama y daba un gran bostezo para luego estirar sus brazos, pero en eso, descubrió que Pumpkin no estaba en la cama, si no que dormía en el suelo.

— ¿Pumpkin? Despierta, despierta— ordenaba la niña mientras se levantaba de la cama. La aludida se despertaba y abría sus ojos somnolienta.

—Mmm. ¿Es la hora?— pero al tenerlos abiertos, veía a Seris a un lado de ella —Buenos días, joven ama— saludaba con una sonrisa.

— ¿Qué haces ahí tirada? ¿Te caíste de la cama o qué? Levántate— decía la hija de Lunar fastidiada recordando que ambas habían tenido que compartir cama, porque aún no habían traído la suya.

—Es que…— se levantó del suelo —Bueno, me levanté al baño en plena noche y al volver al cuarto, pensé que si me metía de nuevo en la cama, la despertaría. Así que me tumbé en el suelo— explicaba sin dejar de sonreír.

—No debiste hacerlo. No lo hagas más— ordenaba con fastidio.

—No quería despertarla.

— ¡No lo hagas más y punto! ¿Entendido?— habló con un tono de molestia para que le haga caso.

—Sí, joven ama— fue lo único que respondió con una sonrisa.

—Vamos a desayunar— decía Seris respirando profundamente para calmarse y salía del cuarto junto con la niña unicornio.

Cuando las dos niñas bajaban por la escalera, observaban que estaban los señores Cake vestidos con su ropa de trabajo, pero Pinkie y Pound seguían con sus pijamas puestas, y estaban sentados en una mesa, y el niño estaba desayunando mientras la yegua terminó de comer. Los presentes al ver a las dos las saludaban.

— ¡Buenos días, joven ama! ¡Buenos días, Pumpkin!— saludaban al unísono y se reverenciaban, y los que estaban sentados, se levantaban para reverenciarse también.

— ¡Buenos días!— saludaban devuelta las dos niñas, pero en eso, la yegua rosada daba un salto para ir a toda prisa con Seris.

— ¡Buenos días, amita!— saludaba con emoción Pinkie poniéndola muy nerviosa a la niña ya que estaba al frente de ella inclinada con su rostro muy cerca del suyo y la miraba con una gran sonrisa.

—B-Buenos d-días, Pinkie— saludaba nerviosa y sin previo aviso, la agarraba de sus axilas.

—Ven. Te llevaré a tu mesa para que disfrutes el desayuno con nosotros… pero más con tu amiga Pinkie— decía la fiestera llevándose a Seris contra su voluntad y la sentaba en un asiento — ¿Cómoda?— preguntaba con una sonrisa.

—… Emmmmm. S-sí. Estoy muy c-cómoda— Seris daba una sonrisa nerviosa. En eso, Pinkie desapareció de golpe para luego aparecer a un lado de la niña para ponerle un plato con un sándwich.

—Espero que lo disfrutes, amita. Lo hice especialmente para ti y con un cupcake incluido— decía la fiestera poniendo un cupcake a un lado del plato.

—G-Gracias Pinkie— agradecía incómoda para luego empezar a desayunar mientras Pumpkin se sentaba al lado de su hermano y su madre le ponía su plato para que comenzara a desayunar. Seris al ver que la señora Cake se retiraba, la llamaba —Disculpe señora Cake.

— ¿Se le ofrece algo, joven ama?— preguntaba la yegua mayor mirándola con una sonrisa.

—Emmmmm. Esto… tengo una duda acerca de… esto— decía Seris dudosa.

— ¿Qué cosa?

—Es que quiero saber algo ¿ustedes son mis sirvientes o algo así?— preguntaba curiosa.

—Sí, joven ama. Nosotros somos tus humildes sirvientes y también como tu familia para cuidarte, y mimarte, como lo ordenó la ama— explicaba la señora Cake sin dejar de sonreír.

—Te refieres a mamá ¿verdad?— la aludida asentía con la cabeza —Ok… Y me puedes decir ¿Qué otra cosa aparte de cuidarme, les ordenó mi mamá?— preguntaba dudosa.

—Que actuemos normal como todos los días— la yegua mayor fue interrumpida por Pinkie que se ponía en frente de ella de golpe mirando a su ama con una sonrisa.

—Sipi. Nos ordenó que hagamos lo de siempre, desayunar, trabajar, hablar, almorzar, trabajar, hablar, cenar, duchar, dormir y empezar lo mismo al día siguiente. Ji, ji. Aunque por mi parte ¡hacer grandes fiestas de bienvenidas, de cumpleaños y de todo!— hablaba de forma rápida y Seris intentaba seguirla.

—E-Entiendo…— no decía nada y siguió desayunando.

— ¿Algo más se le ofrece, joven ama?— preguntaba la señora Cake poniéndose al lado de la fiestera para que la viera.

—Mmmmmmm. Me estoy preguntando si ¿puedo alterar su rutina si quiero?— preguntaba con una duda en su mente.

—Sí, joven ama. Puedes ordenar lo que quieras. Nosotros estamos para servirte en lo que sea— decía la yegua mayor con una sonrisa mientras le daba una pequeña reverencia.

—Sipi. Lo que sea y se lo concederemos— comentó Pinkie con una gran sonrisa y se reverenciaba también.

—Sí, joven ama y yo le serviré en lo que sea— decía Pumpkin a punto de reverenciarse.

— ¡Ni se te ocurra reverenciarte!— exclamaba Seris antes de que hiciera eso.

—Como ordenes, joven ama— decía la niña unicornio y seguía desayunando.

—… Mmmmmmm. Ya entiendo lo que dicen…— habló la niña ama.

"Vaya, ésta es la responsabilidad que se refería mamá… supongo" pensaba Seris con una mano en su barbilla.

—Entonces amita ¿quiere que hagamos algo por usted y cambiemos nuestras rutinas?— preguntaba la fiestera mirándola con la típica sonrisa.

—Emmmmmmm. No. Dejaré que sigan como están. No quiero meterme en sus "rutinas"— decía Seris insegura.

—Okie dokie— decía Pinkie sin dejar de sonreír mientras la señora Cake se iba a la cocina al ver que no le ordenaría nada y la fiestera se quedó a un lado de su amita poniéndola nerviosa igual que el niño que veía desayunar a Seris.

—Emmmmm ¿Cuándo será la fiesta?— preguntaba la niña nerviosa comiendo su desayuno.

—En la tarde, amita. Casi al anochecer, aunque debo hablarlo con Twilight del cambio de último minuto— decía Pinkie dando saltitos emocionada haciendo que sus pechos reboten.

—Ok… ¿y por qué no vas de una vez para así… que le dé tiempo de prepararse?— preguntaba curiosa.

—Ooooooohhhh. Que buena idea, amita ¡Me voy de una vez!— exclamaba la fiestera corriendo de golpe.

— ¡Pinkie!— la aludida se detenía en seco casi saliendo por la puerta y se volteaba con rapidez.

—Sí, amita.

—Cámbiate primero. No quiero que salgas en pijama— decía Seris fastidiada.

—Okie dokie— la terrestre rosada salió corriendo con una estela de humo por detrás hacia su habitación.

"… … Debo estar muy al pendiente de ella… … No quiero que le pase algo, ni a ninguno de ellos…" pensaba la ama mirando a los señores Cake y los gemelos Cake. Pumpkin ya estaba terminando de comer "Bueno, espero que en la fiesta haga amigos… eso es lo que quiero siempre…" se deprimía un poco y continuaba su desayuno.

Después de desayunar, se fue a cambiar su pijama por una camisa azul claro, un pantalón corto de color negro y unas pequeñas botas azules con una línea morada. Ella esperaba que llegara la hora de la fiesta ya que todavía no se atrevía a salir al pueblo hasta que todos la conozcan primero.

Pinkie ya había salido del establecimiento a paso veloz, esta vez vestida con una blusa blanca con un dibujo de tres globos en donde estaban sus pechos y mangas cortas de color rosado, un pantalón corto de color azul oscuro y unas sandalias. La hija de Lunar también debió ordenar a Pumpkin que se cambiara igual que a Pound de que no tenía nada que ordenarles.

Así que por mientras esperara la hora y que la terrestre rosada haga lo que le ordenó su ama, fue a observar a su "familia" temporal. Como ver a los señores Cake atender el lugar y veía uno que otro poni comprando, aunque estaba aburrida ya que los gemelos se habían ido a la escuela. Seris todavía no podía ir hasta ser presentada como tal.

Pasó el resto del día sentada en una silla de la cocina mientras observaba al señor Cake sacando una bandeja del horno con cupcakes listos para ser vendidos, aunque le daba uno a la niña ya que se le antojó y quería comer mientras esperaba, aunque pidió dos más. Uno para comerlo después del primero y el otro, en la merienda… que era técnicamente, después del segundo que se comió hace poco segundos.

Al atardecer, en Sugar Cube Corner. Ya era la hora de la fiesta. Había un montón de ponis adultos y niños en el lugar. Estaba adornado con muchos globos, había mucha comida, o sea lo normal de siempre. Pero había una clase de escenario pegada a la pared con unas cortinas rosadas, sin saber quién estaba detrás de ellas, aunque luego de unos minutos, salió de entre las cortinas, la alcaldesa del pueblo que vestía de su traje formal igual que sus lentes mientras era acompañada por Twilight que estaba vestida con una camisa blanca, tenía puesta también una chaqueta morada oscuro abierta, una falda morada oscura que le llegaba casi a las rodillas y unas zapatillas negras con unas medias blancas.

Las dos yeguas se paraban casi al borde del escenario y la alcaldesa se aclaraba la garganta llamando la atención de todos.

—Buenas tardes, Ponyville. Gracias por venir— empezó la alcaldesa Mare con voz animada —Les hemos reunido aquí para que se diviertan y darles una noticia. La princesa Twilight les explicará. La cedo la palabra— se apartaba un poco para darle paso a la aludida.

—Gracias, alcaldesa— agradecía la alicornio lavanda con una sonrisa y se ponía en frente de todos —La princesa Celestia, me ha comunicado que una princesa extranjera llamada Seris, va a vivir en Ponyville con todos nosotros— empezaba a hablar haciendo que se oigan murmullos entre los ponis —Procede de una tierra lejana situada a varias millas al norte del mar de Celestia. Su país sufrió un gran cataclismo quedando en ruinas. Así que mientras sus padres se encargan de volver a levantar el reino, ella se quedará en el pueblo. Los Cake han sido los elegidos para alojarla. Y ahora sin más dilación, les presento a su alteza, la princesa Seris— apuntó con su dedo a la cortina y se abrió para luego ver como salía la susodicha a pasos lentos, y se acercaba a Twilight mientras la alicornio le daba una pequeña reverencia igual que la alcaldesa que estaba ahí —Princesa, salude por favor.

Seris miró con un poco de timidez a la multitud. Entre las masas se encontraban las CMC.

—H-Hola a todos. Esto… Espero que seamos buenos amigos. A mí me gusta tener amigos— decía la niña con una voz tímida. Se oían murmullos de confusión entre la multitud haciendo que se fastidiara —Oigan, ¿No van a decir nada? ¿Un hola al menos?— se quejaba Seris, pero la población se encontraba un poco confusa. Nadie se atrevía a tomar la iniciativa y ser el primero en responder.

De pronto, Pinkie Pie subió al escenario y tomaba a la niña en brazos, pero esta vez, tenía cuidado de no apachurrarla su cara contra sus senos.

— ¡Oye! ¡Que no soy un saco!— exclamaba la niña molesta de recibir uno de esos abrazos de la fiestera.

— ¡Sí! ¡Viva nuestra nueva adorable princesa! Un aplauso para ella— hablaba la terrestre rosada con emoción. Las palabras de la fiestera, animaban a la multitud que comenzó a aplaudir.

—Y ahora… ¡QUÉ EMPIECE LA FIESTA POR NUESTRA PRINCESITA!— gritó Pinkie dando inicio a la fiesta. Los presentes empezaban a festejar, pero en eso, la terrestre rosada sentía unos golpecito en uno de sus pechos haciendo que bajara la mirada y veía a Seris que la miraba ruborizada.

—Bájame ahora— ordenaba fastidiada.

—Okie, princesa Seris— decía Pinkie con una gran sonrisa y la bajaba al suelo. La niña estaba algo molesta, aunque extrañada.

"Así que me llama "joven ama" en privado y me llama "princesa" en público… Por lo visto, mi mamá lo tenía todo planeado" pensaba Seris, pero en eso, Twilight se acercaba y se reverenciaba de nuevo.

—Espero que disfrute de la fiesta, princesa Seris. Por cualquier cosa que necesite, estoy a su servicio— decía Twilight con una sonrisa.

—Igual yo, princesa. Cualquier cosa, pídeme lo que quieras— decía la alcaldesa a un lado de la alicornio y se reverenciaban.

—Ok. Lo tendré en mente— decía Seris con una pequeña sonrisa mientras se bajaba del escenario.

"Mmmmmm. Por lo visto, los señores Cake, los gemelos y Pinkie, no son los únicos que mi mamá hipnotizó… Aunque también se nota que no hipnotizó a todos, porque si no, hubieran dicho "hola" cuando dije eso… " pensaba la niña al bajar. Cuando bajó, empezaba a caminar a través de la multitud y fue saludada por uno que otro poni con una pequeña reverencia, y ella le devolvía el saludo con la mano. También la saludó Rarity con una reverencia, estaba vestida con un vestido largo ajustado de color azul oscuro con un escote y unos tacones altos. Resaltaba mucho su trasero y sus pechos con ese vestido. Ella había venido de forma elegante por la "princesa". La niña la saludaba con timidez y seguía siendo saludada también por Applejack, y por Rainbow Dash con una reverencia con firmeza. La granjera estaba vestida con una blusa naranja oscuro de mangas cortas, un pantalón vaquero, unas botas marrones y su típico sombrero de siempre, aunque resaltaba mucho su trasero por el pantalón sorprendiendo a Seris cuando pudo ver eso de reojo.

"Casi los tiene del mismo tamaño que de mi mamá" pensaba la niña y observaba a la pegaso celeste que tenía puesto un traje deportivo como una blusa de tirantes, un pantalón que le llegaba a sus rodillas y unos zapatos deportivos "Vaya, no sé qué pensó mi mamá al verla" decía en su mente al verla detenidamente.

Flashback

"Sigo preguntándome… ¿Por qué las Rainbows Dashs, son todas planas? Ni siquiera un poco de pechos o algo de nalguitas para darle nalgadas con gusto… Rainbow Dash está maldecida con cuerpo de tabla en todas las dimensiones del mundo" pensaba Lunar con fastidio al ver a Rainbow Dash en su fiesta de bienvenida.

Fin del flashback

La niña seguía caminando en la multitud hasta que se topó con Fluttershy que se había chocado con ella al ver a otro lado, pero solo la pegaso amarilla cayó al suelo de trasero como si no pesara nada. Estaba vestida con una blusa de tirantes blanco que tenía un escote, usaba un pantalón azul oscuro que le llegaba cerca de sus tobillos y llevaba puesto unas sandalias. La yegua tímida se levantaba de golpe y se disculpaba mientras hacía una reverencia exagerada, no chocó su cabeza contra el suelo, pero se inclinó demasiado que dejaba ver perfectamente algo que a Seris la impactaba.

"Tiene que ser una broma. Sus pechos son enormes. Son casi o igual que los de mi mamá… ¿Qué pensó al verla?" pensaba la niña al ver mucho los pechos de la yegua por el escote mientras calmaba a la pegaso amarilla.

Flashback

"… Tu casi me ganas de tamaños de senos, pero no son superiores con los míos…" pensaba Lunar con una sonrisa presumida mientras miraba a Fluttershy en su fiesta de bienvenida "… Te hipnotizaré y te ordenaré que no uses ese suéter verde con mangas largas. O sea aquí hace un calor arrecho para que estés usando suéter en esta época del año" decía en su mente con un tic en un ojo.

Fin del flashback

Seris se dirigía a la mesa donde estaba la comida y agarraba un refresco para darle un sorbo mientras observaba uno que otro poni conversando, bailar, jugando con los juegos que puso Pinkie y otras cosas más.

"Ya se cuales yeguas son las que están hipnotizadas… o sea no es difícil saberlo al ver en sus ojos y al tener un comportamiento algo extraño… No tanto como Pinkie, al menos" pensaba un momento, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por una voz femenina.

—Buenas tardes, princesa— la aludida giraba su cabeza para ver a nada menos que a tres niñas, las CMC que la saludaban con una mano con alegría y la que habló fue la niña blanca —Ellas son mis amigas, Applebloom— señalaba a la niña terrestre que estaba vestida con una blusa de mangas cortas de color verde, un pantalón vaquero azul y unas pequeñas botas rojas —Scootaloo— apuntaba a una niña pegaso vestida con una blusa de tirantes de color morado, un pantalón azul que le llegaba a sus rodillas y unas zapatillas deportivas —Y yo soy Sweetie Belle— decía señalándose. Estaba vestida con una blusa de mangas cortas de color turquesa, una falda verde que le llegaba a sus rodillas y unas sandalias con medias de color zafiro.

—Creo que seremos compañeras de clase— decía Applebloom con una sonrisa emocionada.

"¿Compañera de clase? O sea ¿mi mamá ya me inscribió en una escuela y todo?" pensaba Seris sorprendida.

—Sí. La maestra Cheerilee está por ahí en la fiesta ¿Qué tal si te la presentamos?— sugirió Scoot con una sonrisa.

—Si… Me gustaría— decía la hija de Lunar con una sonrisa tímida.

—Por cierto, ¿Prefieres que te tratemos de tú o de usted?— preguntaba Sweetie Belle algo dudosa.

—Pues… no sé, no lo he pensado— Seris se rascaba la cabeza apenada —Mmm. Mejor de tú. Vamos a ser compañeras de clase y… ¿También podemos ser amigas?— preguntaba con nerviosismo.

—Claro, Seris— respondió la niña terrestre con una gran sonrisa.

—Pues claro. Seremos buenas amigas— contestaba la niña pegaso con una sonrisa alegre.

—Genial— decía Seris con una sonrisa muy alegre al tener a sus primeras amigas y las tres niñas guiaban a la "princesa" con la maestra Cheerilee que estaba sentada en una mesa comiendo un cupcake. Estaba vestida con una blusa de mangas cortas de color rosado claro con un pantalón negro y llevaba puesto unas zapatillas. De pronto, veía que las cuatro niñas se acercaban a ella. La maestra se mantuvo sonriente y calmada.

—Hola, profe— saludaba Applebloom con una sonrisa y alzaba su mano para saludarla igual que las otras.

—Es diver la fiesta ¿Verdad?— decía Scoot sonriendo mientras la niña unicornio se hacía a un lado para que viera a la hija de Lunar.

—Le presentamos a Seris— comentó Sweetie Belle señalándola y le sonreía. La aludida estaba tímida y alzaba una mano para saludar a la maestra.

—Me alegro de conocerla, princesa— sonreía la docente y se levantaba de la mesa, e hizo a continuación una elegante reverencia que no dejaba indiferente a las niñas.

—Buenas tardes, profesora Cheerilee. Prefiero que me llame Seris— decía apenada.

—Nos dijo que podíamos tutearla— explicó la niña unicornio alegre.

— ¿En serio? Bueno… entonces simplemente llámame Cheerilee o profe— sonrió la maestra —Por cierto, Pinkie está organizando unos juegos. ¿Por qué no os unís?

— ¡Sí! Juegos, juegos. ¡Vamos!— gritaba la niña terrestre emocionada.

—Por mí bien— comentó Sweetie Belle con un tono elegante.

—Vale— decía la niña pegaso simplemente.

—Genial. Así conoceré a más amigos— respondió Seris con una sonrisa de emoción y las cuatro iban corriendo para jugar esos juegos de la fiestera.

La hija de Lunar y Brodek ya pasó su primera noche en su hogar temporal, ya tuvo la fiesta, conoció a las yeguas que "medió" su madre e hizo sus primeras tres amigas del pueblo. ¿Cuántos amigos conseguirá Seris al estar en esa dimensión?

FIN DEL CAPÍTULO 2.


Espero que les haya gustado el capítulo.

Antes que digan algo sobre como pueden ser las CMC unas niñas si los gemelos Cake son niños también, o sea las CMC deben ser ya adolescente o que se yo.

Bueno, eso tiene una gran explicación. Es una dimensión de las tantas dimensiones de Equestria donde no es tan igual que las otras donde los gemelos casi nacieron al mismo tiempo que las CMC o algo por el estilo, o sea no es tan complicado entender esto. No todas las dimensiones de Equestria tienen que ser iguales o acorde a la serie, aunque sea antropomórfico :v

Y otra cosa, en el capítulo anterior, hay una nota de autor de SCRITTORE en el final del capítulo 1 que explica un poco este fic o algo así.

Eso es todo.

SCRITTORE PASSIONE los saluda desde su hogar.

Nos leemos.