¡Nuevo capítulo para todos ! ¡Déjenme saber si les gusta!
Miniclio
Sudor
El clima era horrorosamente caliente en Fanelia, el sol quemaba demasiado a lo largo de todo el país durante el verano. Bueno para las cosechas pero bastante molesto para el pueblo, los humanos tenían un tiempo duro haciendo sus actividades durante el día, y algunos hombres bestia no lo estaban pasando mucho mejor. Desde el mediodía hasta entrada la tarde solo la gente reptil de sangre fría podían moverse por ahí sin mayores problemas. Los demás se mantenían en interiores o en cualquier lugar donde pudieran encontrar un ambiente un poco más fresco. Era normal para el reino tener ese tipo de clima, era un poco fastidioso, pero tolerable ya que algunos periodos de calor eran generalmente cortos y seguidos de bastantes días de lluvia por vez.
Durante el día era demasiado caliente hasta para los dragones de tierra para vagar, así que no era extraño que toda Fanelia y sus campos estuvieran trabajando en cámara lenta. El verdadero problema era que incluso durante la noche el calor no aminoraba, o no suficiente como para hacer una diferencia real. No había ni una brisa que pudiera ayudar a los ciudadanos a refrescarse.
Para el rey cuyos aposentos se encontraban alto en el palacio, la falta de viento era inquietante. Él intentó ayudar a la gente que más lo necesitaba durante todo el día. La inviolavilidad de los lugares más frescos del palacio habían sido ofrecidos a niños y ancianos para calmarles un poco del calor que plagaba la ciudad, pero nada parecía ayudarlo a él con su repentino ataque de inquietud. Intentó todo lo que pudo pensar; ¿cristales de menta* en el agua para darle la impresión de frescura?, ¿Mantenerse a la sombra en los jardines?, ¿Mantener las ventanas abiertas para permitir la entrada del viento y enfriar alguna parte del palacio? No funcionó, ninguna lo hizo. Nada parecía ayudarlo a refrescarse. Sus músculos dolían, su piel picaba con la necesidad de moverse y volar, tomar su espada y entrenar bajo las dos lunas, cualquier cosa que lo ayudara a quemar algo de energía. Él estaba sudando, girando y retorciéndose en su cama, el sueño lo eludía y él tenía suficiente. Cuando finalmente logró quedarse dormido, fue para descubrir era posiblemente más tolerable que lo que le esperaba en sueños.
La primera cosa de la que Van tomó consciencia fue el aire. Era pesado con el calor del verano y húmedo por las pasadas lluvias. El aroma a ozono por todo alrededor era extraño y Van se sentía pegajoso solo estando donde estaba. Notando su ambiente inmediato estaba sorprendido de encontrarse en un bosque, había un camino y por lo que él podía ver llevaba más adentro hacia el bosque y arriba de una colina. ¿Cual era el propósito de este escenario? Podía escuchar claramente a los pájaros entre los árboles. Era relajado pero estaba solo, era inusual por decir algo. Estaba acostumbrándose a las visiones que tenía durante sus sueños, sin importar que lo dejaran jadeando y alborotado con ardientes deseos por días, si no es que por semanas luego de que ocurrían, pero justo ahora, éste se veía inusual. No había señales del ambiente habitual de Hitomi;el sonido del rugido de máquinas, el retumbar de las multitudes, edificios que tocaban el cielo… No había ni uno de estos elementos a su alrededor, y tampoco había rastro de la mujer que tenía su corazón y alma entre sus manos. ¿Era esta una visión regular? Estaba seguro de que esta era la Luna Fantasma, entonces ¿porqué estaba ahí? Algo no estaba bien. ¿No se suponía que este sería un sueño sobre Hitomi dado que al no haber rastro de las dos lunas en el cielo estaba en su mundo?
El aire era pesado y empalagoso, era demasiado caluroso y la humedad mezclándose de forma persistente con su propio sudor hacían que su piel se sintiera pegajosa. Era opresivo y su respiración se volvía entrecortada, su corazón latía más rápido con preocupación. ¿Dónde estaba Hitomi? ¿Estaba en peligro? ¿Qué estaba pasando? Comenzó a caminar a lo largo del camino no muy seguro de a donde iba, no era capaz de concentrarse para detectar cualquier cosa. Parecía como si usar rabdomancia* en una visión no fuera posible, y la falta de la joven oji verde setaba volviéndose rápidamente estresante. Todo estaba demasiado tranquilo, como si el calor del verano hubiera detenido el tiempo. El verdor no estaba ayudando a calmar sus nervios dado que estaba acostumbrado a ser cauteloso de lo que pudiera acecharlo entre los árboles y arbustos en Fanelia.
Estaba listo para comenzar a llamarla a gritos cuando comenzó a escuchar ruidos débiles. Alguien se aproximaba desde las faldas de la colina, acercándose cada vez más rápido a él. Quienquiera que fuera, estaba corriendo en su dirección pero quién o porqué aun no lo sabía. ¿Por qué era tan difícil concentrarse en este sueño? ¡Era tan frustrante! Maldito calor…
El calor provocaba que el camino se viera borroso con el aire y le tomó a Van un momento para identificar a la persona viniendo hacia él. Van sintió su garganta contraerse, Hitomi estaba corriendo en su dirección, y si esta visión era normalmente su fuente de alegría, en este momento era preocupante. ¿Cuánto tiempo había estado corriendo ella? ¿Porqué hacía algo como eso con este clima? Ella estaba frunciendo el ceño,y él sabía que ella tenía el hábito de correr cuando se sentía alterada, pero justo ahora era estúpido hacerlo. El sol era imperdonable a estas horas, ¡Ella podía tener un golpe de calor! Él la amaba, pero estaba seguro de que ella podría causarle un deceso temprano.
Era obvio que ella había estado afuera corriendo desde hacía un buen rato. Entre más ella se acercaba, más podía él notar de qué humor estaba ella. Ella estaba pálida, su respiración entrecortada, y su cuerpo bañado en sudor. El único punto con color eran sus mejillas enrojecidas. Si ella seguía corriendo de esta manera definitivamente caería enferma, o tendría un desmayo. Su playera se pegaba a su pecho, él podía ver sus curvas perfectamente, y podía notar levemente el efecto que esto tenía sobre sus pezones. Estaban erectas y destacando contra la tela de la playera. Él sabía que ella portaba un sostén deportivo, pero no las contenían tan bien según parecía. Aquella playera estaba subiendo por su estómago, dejando expuesta la piel blanca de su estómago. Sus shorts también se veían demasiado apretados en ella, acariciando su piel de un modo realmente íntimo al ía que trataran de fundirse con su piel, aquello debería rozar contra sus partes íntimas mientras ella estaba corriendo. ¿Significaba esto que ella estaba excitándose por el ejercicio? Él sabía que ella alcanzaba un poco de placer mientras corría, pero nunca se le ocurrió que pudiera ser literal. Si no estuviera tan preocupado por la salud de ella, podría disfrutar la vista alegremente… Su trasero era perfectamente modelado por su atuendo rosa y no dejaba nada a la imaginación. La tela se estrechaba contra su derrier como una segunda piel, y con cada nuevo movimiento le brindaba visiones más y más pecaminosas.
Ella ya lo había alcanzado, y tomó una pausa. Le faltaba aire y estaba agachada tratando de recuperar el aliento, algunas gotas de sudor caían de su entrecejo hacia la tierra. Él tenía vista directa a su cuello abierto, sus ojos cautivos por el obvio peso de sus senos en el sostén deportivo. Él jamás pensó que podría agradecer a la gravedad por esta visión. Con su respiración agitada sus montes sobre salían contra la estrechez de la tela, sus movimientos contenidos pero no detenidos. Se veían tan suaves, él podía sentir su cuerpo reaccionando en ese momento, su mente capturando la imagen para sueños futuros.
Ella seguía frunciendo el ceño, y él casi entra en pánico cuando la vió balancearse sobre sus pies. Si ella iba a desmayarse, ¡no habría nada que él pudiera hacer para ayudarla! ¡Estúpido sueño, estúpida visión! Mientras él intentaba recuperar la compostura, Hitomi se había enderezado pero no parecía sentirse mejor. Ella comenzó a caminar y salió del sendero, pero sus piernas temblaban más con cada paso que daba. Van se dió cuenta de esto y la siguió apresuradamente, preguntándose qué podría hacer si ella se desmayaba. Si estaban realmente en un bosque era poco probable que alguien pasara cerca, y dado que él estaba en una visión, no podría actuar de forma corpórea. Luego de unos minutos de caminar entre los árboles Hitomi alcanzó un claro donde se recostó sobre el pasto de inmediato, jadeando, ¿o era un lamento?
Si ver a su amada empapada y yaciendo lánguidamente era devastante para su presión sanguínea, verla tan molesta con su brazo sobre los ojos y mordiéndose el labio por la frustración y el cansancio no eran lo algo que él quisiera presenciar. Con un fuerte gruñido él la escuchó comenzar a vociferar, cerrando la distancia entre ambos, él se arrodilló junto a ella, asegurándose de que ella no estaba perdiendo la consciencia.
"Estúpida, estúpida, estúpida… Huff. ¡Maldita ... ha… perra! ¿¡Cómo… podría ella… decir… pensar que... ella podría… Porqué él tenía que preguntarme ESO?! ¡Maldición! Ugh hace demasiado calor. Mnh. Esto me enferma."
Van había visto a Hitomi enojada con anterioridad pero probablemente esta era la primera vez que la escuchaba blasfemar. O al menos, tanto. Ella normalmente no usaba palabras como estas, especialmente para referirse a alguien. ¿Qué podría haberla haberla puesto en este estado de ánimo? Mientras ella estaba vociferando y tratando de tomar aire dejó a su cuerpo empezar a relajarse. Tumbada sobre su espalda con el vientre expuesto, una pierna doblada, con una fina capa de brillante perspiración cubriendo su piel, Hitomi era una visión para rememorar. Con el modo en que ella arqueaba la espalda cada pocos momentos, era imposible no sentir una pizca de deseo por ella, especialmente con los pocos gemidos que escapaban de sus labios. Van perdió la noción del tiempo mientras Hitomi comenzaba a relajarse, él estaba paralizado por su sensualidad latente.
Ahora que ella yacía recostada él estaba menos preocupado porque ella se desmayara a su lado. Ella se veía exhausta, pero aún así era hermosa, aún así él habría preferido ser la causa por la que ella estuviera recostada de esta manera. La manera en que su cuerpo seguía en movimiento aún estando en el suelo era hipnotizante. La subida y bajada de su pecho, y como sus senos se habían achatado sobre sus costillas. La forma en que las hojas de pasto se acariciaban contra su piel expuesta. El leve movimiento de sus dedos. La respiración de Van se entrecortaba ahora y podía sentir su deseo aumentar. Sus manos picando por tocarla, acariciar su cuerpo entero. El deseaba masajear los músculos adoloridos de su cadera, y secar el sudor en su piel. Su boca se hacía agua ante las ideas apareciendo ante él.
Ella se estiró una vez más antes de dejar salir un largo suspiro antes de alcanzar una calabaza que él no había notado antes. Estaba atada a su cintura y probablemente era la verdadera razón del porqué ella había estado arqueando su espalda tan seguido. Él observó mientras ella se sentaba erguida y tomaba largos tragos de agua y como unas pocas bocanadas, de lo que probablemente era felicidad líquida para ella, goteaba de su barbilla y continuaba su camino a su playera. Van estaba feliz de ver algo de color regresando a su rostro. Sin embargo, su playera que ya estaba empapada con sudor ahora estaba parcialmente pegándose a su piel.
Una vez que terminó, tomó una postura de meditación y comenzó a hablar.
"Ok Hitomi cálmate y revisemos qué pasó." ¡Ah! ¡Finalmente iba a saber qué había pasado con ella! Él necesitaba concentrarse en sus palabras, y dejar de comerse su cuerpo con los ojos.
"Genji-kun estaba esperándome luego de clases, se veía nervioso. Yo nunca estuve cerca de él, y así de la nada me invitó a salir… Espero que Van nunca se entere de esto..." Era evidente que estaba avergonzada, sus ojos buscaban alrededor como si alguien fuera a repetir sus palabras intencionadamente. Muy mal que el susodicho prometido estuviera justo ahí para escucharla.
¿¡Por qué Van no debería saber nada sobre los idiotas metiendo sus narices alrededor de sus intenciones!? No es como si él fuera prácticamente su prometido, o estuviera celoso o cualquier cosa... Más valía que nunca estuviera cerca de este tipo, por el bien de sus dientes. Tenía suficiente valor para confesárselo a Hitomi frente a una multitud donde le había tomado un mes hacerlo, mientras estaban completamente solos y eso lo enfurecía sin fin. Hitomi tendría algunas cosas que explicar.
"Él es un buen chico pero amo a Van, y yo apenas lo conozco, así que traté de rechazarlo amablemente. Estaba yendo tan bien como podría… Y entonces Morimoto Minako-san tenía que intervenir. Ok la última vez que hice una lectura para ella fue una mala, y después de Gaea nunca volví a leer el tarot para nadie en la escuela, ¡pero ella no tenía porqué comportarse como una chiquilla consentida sobre todo lo que hago! ¿Cómo pudo husmear en una conversación privada de esa forma y burlarse de los sentimientos de Genji-san? Él no merecía ser víctima de su mezquinidad. Ella tampoco tenía que burlarse de mí. " Hitomi estaba tomando respiraciones temblorosas ahora, el episodio la había violentado profundamente. Lágrimas se habían reunido en sus ojos y comenzado a trazar caminos en su rostro. Dejando salir un llanto de frustración ella se dejó caer sobre su espalda de nuevo, dejando a Van perdido sobre que debería de hacer.
"¿Por qué sus palabras duelen tanto?"Su berrinche había terminado y ella se veía más jóven con sus labios apretados en una mueca. Su frustración la hacía humana,sus movimientos mostraban cuanta vida estaba llenando su ser entero, y su actuar mostraba cuán frágil era. Esta situación la lastimaba porque ella se preocupaba por los demás. Él la amaba y sus brillantes labios lo hacían desear con fuerza disminuir la distancia entre ellos. Él deseaba morderlos hasta que se volvieran del color de las moras salvajes, sentir sus brazos alrededor de sus hombros y sus dedos en su cabello.
El calor tenía un extraño poder para hacer que las personas actuaran severamente. Justo ahora Hitomi yacía en el pasto exhausta tanto física como emocionalmente. A su lado Van estaba perdido en el momento, impotente. El aire estaba cargado de calor, tanto presionaba los pulmones de uno. La respiración de Hitomi era pesada a causa de su carrera, la de Van lo era por el remolino de emociones golpeteando dentro de su mente. Para ambos el clima solo se sumaba a su disconformidad.
Alrededor de ellos el aire era retorcido, aros de aire caliente formaban espejismos. Recostado junto a su novia, Van trataba de descifrar cuál era el propósito de este sueño. Hasta ahora siempre habían tenido una meta concreta, pero en este momento todo lo que hacía era mostrarle a Hitomi en un momento estresante. Él quería estar a su lado y esta visión estaba torturándolo más que las olas de calor que parecían plagar ambos mundos. Su cuerpo deseaba sostenerla contra él, y hacerla suya. Su mente quería reconfortarla y menguar su sufrimiento.
Hitomi había rodado sobre su costado, aparentemente encarándolo, sus ojos cerrados con una última lágrima corriendo por su rostro. Su respiración se había relajado al fin, y sus mejillas se habían enrojecido por su arrebato y por correr. Sus labios estaban entreabiertos y con sus respiraciones cortas eran hipnóticos para Van. Él podía ver como su pecho subía y bajaba cada vez más lento, cómo algunas gotas de sudor resbalaban a lo largo de su piel y se perdían bajo su playera. Van estaría encantado de seguirlas, no solo con los ojos sino también con sus dedos, y su boca. La piel de la joven debería estar cálida y salada, la boca de él salivaba más ante aquel pensamiento. Él podía ver como algunos escalofríos movían el cuerpo entero de ella cada tanto y él quería ser el causante. Sin importar su expresión, Hitomi era hermosa para él. Su playera se había alzado y ahora dejaba expuesta buena parte de su estómago y sus costillas. Con la manera en que ella yacía de lado, se enfatizaba la curva de su cadera. Su duro miembro estaba volviéndose molesto a cada momento, no era doloroso todavía pero intentaba ignorarlo. Él no podía frotarse contra ella de todos modos y se negaba a tocarse de esa manera mientras la visión fuera todavía profunda.
Van notaba como los shorts de Hitomi parecían treparse a sus partes traceras más de lo usual. A él le tomó un rato darse cuenta que aquella prenda era la misma que había usado en Gaea. Habían pasado tres años y Van habría pensado que ella se habría deshecho de la prenda para este momento, él sabía que ella había renunciado a algunos de ellos de cualquier forma. El rosa de la prenda seguía vibrante, pero en aquel entonces Hitomi no tenía las curvas que ahora poseía y era evidente que ahora le quedaba realmente ajustado. Él perdió el aliento cuando notó como se moldeaba en ella. Podía escuchar sus pulsaciones tan fuerte como si fueran truenos, sus ojos captando cada detalle; los cabellos de ella diseminándose alrededor de su cabeza, los cadejos que se pegaban a su piel, el ligero movimiento de sus costillas y la piel palpitando con los latidos estables de su corazón y su respiración, el brillo de sus labios… Después del alboroto que él la había visto atravesar, la visión se había convertido en una de calma y paz. Esta visión era tan erótica que era enloquecedora.
Era realmente íntima la manera en que estaban recostados lado a lado. él podía sentir el aliento de ella contra su rostro. En cierto modo era un sueño hecho realidad, él deseaba hacer esto muy seguido, levantarse cada mañana con esta visión, ambos cómodos y abrigados uno junto al otro, en la cama que compartirían luego de una larga noche de pasión… Él estaba tan necesitado de besarla justo ahora, que era casi doloroso. Su cuerpo se sentía abandonado con su ausencia, y verla de este modo no estaba ayudándolo para nada, sólo agregaba leña al fuego de su pulsación sexual, amarla tanto era casi sofocante, justo como el aire caliente del verano.
No podía soportarlo más, Van rodó sobre ella, por supuesto ella ignoraba sus acciones, ella no podía ver como los ojos de Van ardían con deseo y lujuria, si pudiera, un sonrojo cubriría su rostro por completo. él estaba encima de ella soportando su peso con sus brazos, y descendiendo lentamente hacia ella. Él ya no notaba el calor o sus alrededores, sólo tenía ojos para el cuerpo de Hitomi debajo suyo. La distancia se acortaba y Van cerró sus ojos, su cuerpo quedando lentamente en contacto con el de ella, unos segundos más y sus labios se tocarían. El nombre de ella en los labios de él, él cerró sus ojos, ella estaba tan cerca… tan cerca…
Sus ojos se abrieron, su rostro plantada contra su almohada, su cuerpo entero enardecido con hambre de amor. Algunos sirvientes estaban aterrados por escuchar a su rey rugir tan temprano en la mañana. ¡Había estado tan cerca! El sol apenas saliendo y el calor no se había apaciguado aún, pero para Van no hacía diferencia alguna, su sangre estaba hirviendo, su mente llena con imágenes de Hitomi tendido bajo el suyo… Estaba cubierto de transpiración y estaba seguro que no podría enfriarse pronto. Su amada era un fastidio inintencional, él tendría que recordarle algunas cosas durante su próxima reunión. En ese preciso momento él tenía un asunto empalmado que atender.
Este verano era caliente, pero para el joven rey dragoniano no era nada en comparación con su amor ardiente.
*Piensen en esto como un equivalente a nuestro té de menta regular pero más fuerte con una savia que dejas endurecer y luego esperas que se disuelva en el agua para darle ese regusto fresco de la planta. No me lo reprochen, ellos tienen hombres bestia, ángeles literalmente, y dragones, ¡déjenme tener un poco de diversión botánica también!
(Notas de Miniclio: Desprecio absolutamente cuando el aire es caliente y pesado,no puedo contar la cantidad de veces que estuve atascada en un salón donde no puedes abrir las ventanas y el aire se vuelve pesado a cada minuto. Es una sensación sofocante y solo quieres un poco de maldito aire fresco… Créanme, con este tipo de atmósfera es fácil y nada placentero notar tu presión sanguínea disminuir y luego verte a ti mismo conocer muy bien el suelo. Sé muy bien que en este momento estamos a mitad del invierno, así que espero que este capítulo les deje sentir un poco de calor.)
Notas de la traductora:
Rabdomancia*: También conocida como "radiestesia" es el nombre que recibe lo que hace Hitomi con la piedra de Atlantis para encontrar cosas ocultas cuando mueve el collar como si fuera un péndulo, concentrándose en percibir las radiaciones o energías emitidas por el objeto o persona que está buscando.
Para los del sur del continente, feliz invierno, espero que Miniclio les haya transmitido lo que estamos sintiendo en el otro extremo… sólo un poco, no es agradable, aunque hay una enorme diferencia entre calor en lugares húmedos y calor en lugares secos… lo prefiero seco, no sólo porque esté viviendo en el desierto, sino porque si va a ser húmedo, lo quiero con alberca y playa donde nadar además de un buen traje de baño, gracias.
Espero hayan disfrutado este cap, disculpen la demora con la traducción, si gustan dejarle mensajes a Miniclio, yo se los envío traducidos, por cierto Macross, tus comentarios le agradaron mucho.
SARABA
