Un reemplazo estratégico

Si lo piensas, repetidamente, es fácil caer en cuenta. Las celebraciones que son tratadas como épocas especiales tienen su propia y tediosa rutina, que paradójicamente al ser diferente a la rutina de todo el año es refrescante.

La asamblea es siempre celebrada por los líderes del archipiélago. Cada año sin falta, todos los jefes y sus herederos se reunían en una descarada competencia.

Cada año se esperaba la llegada de los invitados con cierta animosidad, los vikingos deseosos de salir de la rutina. El gran banquete, la presentación de los herederos, la presentación del tributo y un sinfín de ritos ostentosos donde todos esperaban destacar, tener por lo menos un alago por alguno de sus talentos.

Realmente al banquete era soló para los invitados, pero nada de eso impedía al pueblo hacer un fiestón fuera del gran salón, donde aquellos que no podían entrar al evento principal celebraban, danzaban y bebían en un espectáculo de borrachera como los que únicamente se pueden vivir una o dos veces al año.

Los aldeanos tomaban su tiempo para ser libres y tratar aquellos días como celebraciones, días de relajación, des-aburrimiento, dinamismo.

Para Hiccup todo esto se trataba de un codeo político del cual habría formado parte años atrás, y sin embargo ahora estaba aquí, bebiendo junto al resto del pueblo mientras veía las puertas del gran salón cerra se. Dentro de aquel lugar los vikingos guerreros, fornidos, ricos y poderosos parecían pasearse por el lugar desnudos esperando ansiosos a comparar el tamaño de sus miembros (en algunos casos de sus pechos).

Que a juzgar por los estándares tradicionales seguramente aumentaban mágicamente de tamaño con cada victoria, batalla, guerra o dragón aniquilado.

Para los invitados de honor el banquete o la misma borrachera era solo el broche final para los eventos importantes, pues todos (especialmente lo herederos) esperaban reconocimiento, ávidos por demostrar su gran poder, deseando ser los mejores para humillar al resto que de algún modo mostraron debilidad. Era tan asqueroso como Hiccup lo recuerda, especialmente la memoria vívida del cual fue su último año asistiendo como heredero.

Él obviamente no tenía nada que comprar o presumir, siempre de ultimo de competencias y compáralo con el resto era el equivalente de "un discurso motivador" para el resto de herederos. Hiccup se alegra, por que esta es una de las cosas buenas de no ser heredero, pues desde hace tiempo se mantenía ajeno a tanto cotilleo y se evitaba en mayor medida competencias o discusiones con los vikingos.

Cuando el todavía era hijo de su padre Hiccup las reuniones siempre terminaban igual, y al final siempre era recibido por la misma expresión de desaprobación en el rostro de Stoick. Conociendo el resultado inminente, existían muchas ocasiones en las que preferiría haber sido invisible dentro de aquel lugar

Estaba seguro que para los demás asistentes el era insignificante, pero no desapercibido ¿Que haría tan ejemplar vikingo como Stoick con un heredero como este? ¿Que ocurriria con Berk una vez Stoick se viera obligado a pasar el puesto? ¿Que haremos sin el comercio con Berk? Para todos el era un problema, que con el tiempo se haría peor. Y finalmente los terminaría afectando de formas incalculables. Cada año que Hiccup hacia presencia en aquellas reuniones era confrontado con miles de miradas preocupadas, como un ratón que acaba de entrar a un cuarto lleno de elefantes, estos no corren peligro pero sin podían ser molestados en gran medida por su presencia.

Siempre y por igual, hombres y mujeres superaban a Hiccup en tamaño y fuerza, algo típico en los vikingos donde el poder político se define por estándares diferentes y la importancia de la herencia cae estrepitosamente al suelo cuando no se cumplen con alguno de ellos.

Para los Vikingos un líder, un jefe se elige por su carisma, fuerza y astucia, es una persona capaz de proteger a todos aquellos que lo siguen, en el archipiélago era más importante contar con los atributos necesarios para ser jefe antes que ser descendiente directo del anterior jefe. Stoick lo sabía, y siempre lo supo, pero había alguna ves tenido la esperanza de que su hijo lograra crecer y desarrollarse mejor, pero nunca paso, los años siguieron haciendo mas evidente para el Jefe de Berk los peligros a los que sometería a su isla si Hiccup se hacía cargo del pusto en el futuro.

Recordaba bien, como casi todos, algunas islas que habían sufrido insurrecciones en varias ocasiones derrocando a herederos nada agraciados (desde el punto de vista vikingo). Miremos entonces que los problemas de Hiccup se definieron antes de su nacimiento, pues un jefe poderoso era aquel al que seguía toda su isla, la unificación tal como ocurría con los Berserkers, Bog-Bulgar o el mismísimo Berk prolongando el apellido de sus jefes por generaciones, mientras los débiles tenían islas divididas o jefes rivales dentro sus territorios los cuales les hacen gran mella entre la población, terminando con sociedades pobres y mal nutridas, se puede recordar a los Meathead y Wildboards o a los Desterrados y sus diferentes fracciones.

Cuando Hiccup cumplió sus 15 años, Stoick finalmente decidió lo que sería mejor para todos desde su punto de vista.

Por otro lado, años antes Hiccup solía ensoñarse cada año con alguna hazaña que le otorgara un gran estatus entre los herederos del archipiélago; imaginaba que era capaz de parase en igualdad contra Dagur, devolver el fuerte apretón de manos que siempre le daba Camicaze, devolver la feroz mirada que le dirigía Eignar, pero nadie es un niño para siempre y nadie puede mentirse para siempre. Cuando Hiccup cumplió 15 años, Dagur ya había tomado el puesto de su padre a la corta edad de 19 años, Camicaze con sus 14 años había ya saqueado varios pueblos romanos junto a su madre y Eignar con 16 años había ya dirigido una invasión exitosa a un pequeño nido de dragones.

Él heredero de Berk simplemente había sido desheredado y reemplazado. Incluso ahora mientras se emborracha Hiccup se ríe de su ingenuidad, no evita preguntarse, en aquel mundo, ¿Qué oportunidad habría tenido él? Si incluso ahora, seguía sin ser un guerrero adecuado.

Es vivido aun el recuerdo del momento, cuando Stoick presento a Astrid como la nueva heredera, quien se paro erguida frente a los otros herederos, con ojos llenos de orgullo y determinación. Todos los presentes en la sala festejaron la noticia, toda isla festejo la noticia.

Los padres de la guerra, más allá de la tristeza de perder una hija, se llenaban del orgullo de verla como una Haddock. Festejaron y con sus propias manos prepararon un banquete espectacular para toda isla, pues era una ocasión que debía ser festejada.

En la casa más alta de Berk, Hiccup dejaba escapar sus lagrimas mientras guardaba y preparaba todas sus cosas. Su padre, o mejor dicho el jefe de la aldea, le dijo que no había problema en que se quedara en la casa, despues de todo seguía siendo parte de la tribu.

Él joven no dijo nada por miedo a soltar en llanto, dejo que el jefe sacara su conclusiones. Fue a hacer sus cosas, saco todo lo suyo y lo llevo a su cuarto en la forja. Luego se fue, se auto-impuso perderse en el bosque durante los festejos, poco sabía el que aquel lugar sería su escondite, su... hogar por los próximos años.

El estaba resentido, pero lo sabía. Lo sabía al mirar su reflejo en el agua, lo sabía al ver las miradas de las personas, lo sabía simplemente ya era de su conocimiento... él era delgado, poco atlético y sobre todo patético ¿Quién quisiera seguirlo? ¿Quién hubiera querido seguirlo? ¿Qué milagro hubiera hecho que todos voltearan a ver a un herrero como lider?

+ Nota +

Me gusta pensar que Astrid hubiera sido el remplazo inminente de Hiccup si huía, era desheredado o desterrado .

En el universo de HTTYD se nos han presentado reinas o jefas de villa, como la madre de Camicazi o Mala. Ademas de que Astrid tiene una capacidad que la le hubiera dado estatus de nobleza por aquellas épocas, ella es una guerrera competente.

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Hiccup siempre supo que no tenia el apoyo de nadie. Pues ningún vikingo esta dispuesto a seguir a un herrero en lugar de un guerrero. No podemos hacer nada, este es el curso natural de las cosas.

Y nuestro desgraciado protagonista lo acepta ¿No?

*Proximo*

Hiccup esta ilusionado con Astrid, ¿encontrara a la persona que esperaba bajo la ilusión?

El enclenque esta cada vez más cerca del fondo

¿Como podría salir esto mal?