El castigo de la ilusión
Es redonda y perfecta, la crueldad no cabe en su seno. Es estática e ineficiente, el progreso no es parte de su naturaleza. Es terrible y silenciosa, le agrada torturar a sus patéticos anfitriones.
Astrid es todo lo que un vikingo tiene que ser e incluso más, es agresiva, sabe pelear, es feroz, su presencia impone sobre todos los que se la lleguen a topar, es poco paciente, algo impulsiva y es un líder natural.
Perfecta, simplemente perfecta ante los ojos de Berk. Podemos sumar que ella, además, tiene un físico envidiable en conjunto con una cara simplemente angelical y rematado con unos cabellos de oro más brillantes que el sol.
Después de su ascenso como heredera de Berk, su leyenda creció fuera de la isla. Todo el archipiélago conocía la historia de la guerrera valquiria quien descollá en todo aquello que se le atravesaba en su camino, no importaba que tan difícil o imposible fuera, Astrid Haddock lograba sobresalir en ello con un poco menos que pura obstinación.
Hiccup no fue ajeno a esta idealización que todo el mundo tuvo con la doncella. Sumergido en un bucle de adoración ciega ante la guerrera. Aun evidente la imposibilidad de algún lazo entre ambos, al joven le encantaba ensalzar sus ensoñaciones con situaciones dignas de los mejores canticos de la época en las cuales podría conquistar a doncella protagonista de sus más grandes deseos.
Astrid, por su lago, tomo con fuerza su nuevo nombre. Alzo su hacha con mayor vigorosidad que antes, sus gritos de pelea eran más fuertes, su postura más firme y su actitud mucho más estricta. Después de todo ellos eran vikingos, la guerra estaba en su sangre era su única solución real a los problemas, y no había prueba más grande de ello que los dragones. La joven lo sabía, lucharían por siempre hasta exterminar a cada una de las bestias, justo como debía ser, pues ella quien fue elegida para ser la sucesora de Stoick debía honrar su nombre en toda forma posible, como un buen heredero debe hacerlo.
Ambos Berkianos pasaron la mayor cantidad de sus años siendo compañeros de villa, necesitándose mutuamente para diferentes trabajos y tareas dentro de la villa. Sin embargo, entre ellos eran unos completos desconocidos.
Aldeanos de diferentes estatus, cuales convivencias son soló neutrales y no sobrepasan lo necesario para cumplir las tareas primordiales de la aldea. Es normal, los vikingos fuertes solo podían tener círculos cercanos fuertes, lo contrarío traería desgracia al apellido que ahora ostentaba.
La realidad importa poco, cuando una persona idealista termina cayendo en sus propias ilusiones. Es terrible como una persona cree poder sobrepasar la realidad sin hacer nada para directamente contrarrestarla, esta te golpeara y nadie ira a ayudarte, porque el extraño eres tú.
Hiccup parecía siempre minimizarse -No, prioricen a los guerreros, necesitamos a nuestros soldados. Esas lagartijas gigantes son peores cada día- Era cierto, era lógico, ella tenía la razón sin importar cuanto sufrieran los demás aldeanos, o el mismo, eran pocos al final de cuentas. El apreciaba los recuerdos de la infancia donde no la recordaba acosándolo con los otros, ni burlándose de él -¡La guerra no es una broma!... jefe, debería dejar de hacer concesiones especiales – volvía a tener la razón, él había sido un idiota por ponerse en medio de los guerreros, debió huir a la colina cuando la forja fue atacada, no tratar de pelear. Ella era el ángel quien dirigía esta villa después de todo -¿NO LOGRAS VER NUESTRA SITUACIÓN? Necesitamos que seas más rápido en tu trabajo- Y él lo estaba haciendo, trabajaba lo más rápido que podía, a pesar de su cansancio, su hambre y el mal tiempo ¿No había hecho suficiente? ¿Qué había hecho mal?
Ella siempre era escuchada, era la heredera, la más fuerte heredera jamás vista. Él solo era el vagabundo que dormía en una pequeña choza a orillas del pueblo ¿Qué derecho tenia de quejarse?
Lo terrible de la ilusión es que cuando se rompe, siempre es sustituida por otra. Astrid era igual que todos lo demás, pensó una noche obscura, el joven se lamentó en silencio, desconsolado apenas podía respirar, patéticamente hacía rabietas secretas y conmocionado apretaba su pecho ilusionado en dejar de sentir la presión de cien dragones en el pecho.
Confundido, y roto se adentró en la oscuridad de su propia cabeza, encerrándose aún más en si mismo, en soledad sin ninguna voz que pudiera sacudirlo fuera de su mundo de fantasía, preguntándose. ¿Por qué mi padre la prefirió antes que a mi? ¿Qué pude haber hecho yo? Esto era lo que debía pasar, soy una deshonra, al menos no me expulso de la isla ¿Por qué me duele tanto? ¿Qué clase de padre prefería las estúpidas reglas de honor a su propio hijo?
¿Qué derecho tenían a tratarlo como menos que un ser humano?
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En la realidad, Berk agonizaba con cada nueva redada de dragones. Stoick empleaba cada vez más recursos en la búsqueda del nido, dejando una isla casi famélica por detrás, de la cual Astrid debía ser responsable.
Tan desesperada era la situación que los Berserkers ofrecieron ayuda, pero esta fue rechazada, un vikingo jamás acepta ayuda. Astrid debe empujar a los aldeanos a ser lo mas eficientes que pudieran, necesitaba mas guerreros para defender la isla. Debía convertirlos a todos en la mejor versión que pudiera, aquella que les permitiera sobrevivir.
La ilusión y la desesperación tienen cierta relación, pues siempre han de condenar a sus hospedadores.
+ Nota +
Este capítulo fue, simplemente, difícil- La participación que hace Astrid es importante aquí.
Tomando en cuenta el contexto donde tenía que desarrollar al personaje, me tomo un tiempo pensar en qué clase de persona se hubiera convertido Astrid sin la participación de Hiccup en su vida. — Recordando lo que dijo en "El mundo oculto", ella no hubiera sido la persona que es de no ser por el impacto que tuvo Hiccup en su vida. Entonces ¿Que camino en la vida habría tomado? —
Regrese a la primera película para tomar los elementos básicos del personaje, ella era mucho más estricta e impaciente que la Astrid de las películas posteriores. Ella era una vikinga ejemplar en toda forma.
Por el lado de Hiccup, sin Toothlees jamás se acercaría a Astrid (Aun siendo compatibles). Y aun que me dolió escribir este capítulo, lo que ocurre cuando un enamoramiento no se deja ir a tiempo y por la paz, se termina idealizando, crea obsesión y mata todo lo positivo que conllevaba ese flechazo.
*Próximo*
Las ilusiones de Hiccup han desaparecido, su corazón fue atravesado por la cruel realidad de su vida.
El ultimo capitulo está a la vuelta de la esquina
El enclenque está cada vez más cerca del fondo
¿Como podría salir esto mal?
