"Hace un año, y un mes, estaba publicando el primer capítulo de Steam & visions, y ahora estoy publicando el último capítulo ... Banryuu, muchas gracias por ayudarme, eres la mejor. No creo que hubiera podido escribir este fic sin ti. Ahora les dejaré disfrutar del gran final, nos vemos al final del capítulo y en las reseñas." Miniclio
El Reflejo
Van se despertó feliz, con una sonrisa perezosa en la cara y los músculos deliciosamente doloridos. Y tenía muy buenas razones para tales síntomas, todos ellos giraban en torno a un simple hecho; Hitomi había regresado, y esta vez se quedaría con él durante algunas lunas, a menos que su familia la necesitase, pero era muy poco probable. Sería una de sus últimas estancias temporales con él, ahora era su prometida oficial, y de ahora en adelante pasaría más tiempo en Fanelia, ya que sus estudios estaban llegando a su fin.
Lo que significaba que ella se quedaría aquí en Fanelia, a su lado, aprendiendo sobre su país y su futuro papel. En este momento Hitomi no estaba aprendiendo los teje manejes de ser una reina, ya que ella estaba actualmente en su cama, anidada contra su pecho, desnuda como el día en que nació, al igual que él, y dormida después de una larga noche de amor.
¿Qué podía decir él? No la había visto por lo que le parecía una eternidad (solo una luna en realidad) y su último sueño o visión lo había dejado deseándola con bastante crueldad. Entonces, cuando ella llegó el día anterior, a última hora de la tarde, con un sencillo vestido de verano de color crema, sus alpargatas a juego, su encantadora sonrisa y sus ojos verdes llenos de amor... No se resistió y comenzó a besarla con pasión. Muy pronto los labios no fueron suficientes, y las manos de ambos recorrían todo el cuerpo del otro, rápidamente las cosas habían pasado de una dulce reunión entre amantes a una sesión de besos completa.
Le tomó un tiempo llevarla de vuelta al castillo, pero el sol se estaba poniendo y su amada, entre dos ataques de risa y besos deliciosos, se había quejado de que incluso si las hojas de hierba le hacían cosquillas, se estaba poniendo muy frío y ella no estaba interesado en resfriarse. Su calidez compartida no sería suficiente para evitar que el vidente enfermara. Estaba de acuerdo con ella y, francamente, estaba ansioso por tenerla contra su piel desnuda, en su cama, completamente caliente y gimiendo su nombre con pasión. Así que había estado más que feliz de traerla de regreso a su habitación, ambos robándose besos y riendo como niños que se portan mal en el camino.
En el momento en que cerró la puerta de su habitación, echó llave para obtener más intimidad, se volvió hacia su amada para ver que la descarada nuevamente le estaba robando el aliento, pero de una manera diferente a la que estaba acostumbrado. Mientras él se había asegurado de que no fueran interrumpidos, ella se había quitado el vestido y los zapatos, y ahora estaba arrodillada en su cama solo con su ropa interior, una sonrisa sensual en los labios hinchados por tantos besos, y le estaba haciendo un gesto de"ven- acá " con la mano. Esta mujer iba a ser su ruina, pero antes de perderse por completo, notó que sus curvas voluptuosas estaban cubiertas con un conjunto familiar de sujetador push up y short de color crema. Estaba contento de haber tenido estas visiones pecaminosas hace tantas lunas, para saber el nombre específico de lo que llevaba puesto, también se alegró de ver finalmente lo que había elegido en ese momento. Él cerró la distancia en un abrir y cerrar de ojos, y la atacó como un lobo hambriento. En cierto modo, siempre estaba hambriento de ella, de sus besos, de sus sonrisas, de su piel y de su carne. Él siempre estaba tratando de llamar su atención y deseaba más de su amor, y ahora ella se ofrecía a él con alegría. Su camisa fue descartada en un instante, igual que de sus botas y el cinturón con la espada real. Su presteza la hizo reír antes de que él le cubriera los labios con los suyos.
Sus manos lo alcanzaron, y cuando lo tocaron, lo dejó temblando por más. Prácticamente la tiró en la cama, devorando sus labios, mientras sus manos deambulaban por todo su cuerpo. Cómo había deseado que sus pieles se encontraran, había pasado demasiado tiempo desde su último abrazo. Ella era tan cálida y tan suave contra él, él sabía que su propia piel era más dura que la de ella, más cálida también, debido a su herencia, el contraste entre ellos era fantástico, pero no había suficiente fricción entre ellos... aún.
Ella usaba sus uñas para rascar su cuero cabelludo de manera deliciosa, mientras su otra mano estaba masajeando su hombro. Cuanto más la besaba, más alcanzaba sus omóplatos, haciéndolo gemir y gemir por el placer de su caricia. Ella sabía exactamente dónde tocarlo para obtener el mayor placer, pero era lo justo, él también sabía dónde tocarla para obtener las mismas reacciones. Era casi un juego entre ellos, pecaminoso, generalmente interrumpido por algo o por otras personas, pero no esta vez. Ella gemía ansiosamente entre su beso, mientras sus manos vagaban por su cintura y muslos, explorando su carne con entusiasmo. Sus bocas se separaron solo el tiempo suficiente para recuperar el aliento o gemir el nombre del otro con deseo y anhelo. Necesitaba más, quería más, y Hitomi lo deseaba tanto y sus deseos eran sus órdenes. Con un movimiento rápido de su parte, se sentaron, Hitomi en su regazo, con una mano en su espalda para mantenerla contra él y con la otra alcanzó el broche del sujetador, por una vez agradecido por las visiones que había tenído sobre la vida íntima de su amada, porque con solo un giro de sus dedos el broche cedió y su ropa interior fue descartada. No perdió tiempo para poner su pecho en contacto con el suyo, ahogándose en la sensación de sus senos apretados firmemente contra él. Sus caderas se movían para obtener más fricción y ella se apretaba contra él de igual manera.
Sus pantalones definitivamente estaban demasiado apretados ahora, y apenas podía sentir lo húmeda que atravesaba las bragas de la vidente. Ella lo obligó a soltarla por un momento, con la mirada fija entre sí, él sabía que estaba sonriendo como un loco, pero la expresión hambrienta la cara de su vidente valía la pena. Hitomi cogió sus pantalones, e hizo un rápido trabajo desanudando sus cordones, deslizándose de su regazo y tirando del material, ahora más suelto, liberando su erección. Él la siguió conforme se recostaba en la cama, y mientras ella se acomodaba, él terminó de quitarse los pantalones, en este punto eran más molestos que cualquier otra cosa. Se acomodó sobre ella, descansando sobre sus antebrazos para no aplastarla bajo su peso, y con cada inhalación de uno de ellos, su pecho rozaba contra el otro. Compartieron un beso profundo antes de que él volviera a explorarla, pero esta vez con la boca.
Dejó que sus labios se arrastraran desde los labios de ella hasta su cuello, salpicando su piel con pequeños besos hasta que estuvo en la curva de su cuello, ella estaba temblando debajo de él, presionándose más contra él. Podía sentir los latidos de su corazón latiendo justo debajo de sus labios, a través de su piel cálida. Él respiraba su aroma susurrando cuánto la amaba contra su piel. Recorrió con besos el camino de regreso hasta que llegó a cierto punto, justo debajo de su oreja, mordiéndola ligeramente antes de chupar el lugar. Ella gemía su nombre más fuerte, tirando de su cabello para que se detuviera, sabiendo su hábito de dejarle chupetones. Estaba bien para él, que había trabajado con cariño por todo su cuerpo después de todo. Él mordisqueó por última vez su piel enrojecida antes de comenzar a tocar sus hombros, luego lamió y besó su clavícula. Quería ser un caballero para ella, nunca mirando su pecho como un animal, pero tampoco era un tonto, y con la forma en que su corazón se aceleraba, ella anticipaba lo que él le haría ahora.
Con solo la punta de su lengua, comenzó a mapear su seno izquierdo, desde arriba hacia un lado, luego la parte inferior de su montículo. Después de completar el círculo, él sopló suavemente sobre la piel provocando que se erizara, observó mientras ella mordía sus labios para amortiguar sus gemidos, y sus ojos se cerraron de placer. Sin embargo, su objetivo era el pico endurecido en el centro de su areola rosada, por eso continuó su espiral hasta rozarle el pezón. Luego se detuvo por completo, esperando la reacción de ella, que fue inmediata. Las manos de ella volaron a sus hombros, las mismas que habían estado retorciéndose en las sábanas un segundo antes, ella dejó que su nombre escapara ruidosamente de su boca. Él sonrió cuando sintió sus largas piernas alrededor de su cintura, intentando que actuara más rápido.
Tranquilizado y alentado por su reacción, él reanudó la lenta tortura en la carne de la vidente. Con cada paso de su lengua se excitaba cada vez más, pero ella era más importante. Ella dejó escapar un gemido frustrado cuando él se tomó su tiempo con su pecho, mostrando su disgusto al encajarle las uñas en sus hombros. Como había descuidado su segundo montículo, usó su mano derecha para corregir dichaa injusticia, masajeando su carne y pellizcando su pezón, antes de comenzar a chuparle el izquierdo. Los sonidos de placer que ella emitía eran música para sus oídos, y él estaba gruñendo ante las sensaciones que ella le estaba dando. Se estaba poniendo inquieta, él la mantenía al borde del placer, deteniendo cada movimiento cuando ella estaba cerca de obtener su liberación. También era para su propio beneficio, ya que quería durar el mayor tiempo posible, y no serviría terminar antes del evento principal.
Ella estaba tratando de hacer que él la besara nuevamente tirando de su cabello, pero él mordió ambos pezones para hacerla detenerse, dándoles un pequeño lametón a manera de disculpa antes de abandonar su pecho y arrastrando más besos hacia abajo. Él besó y mordisqueó sus costillas y cintura, presionando su lengua unas pocas veces en su ombligo después de rodearlo, haciendo que Hitomi tuviera un espasmo. Al parecer, era un lugar realmente sensible para ella. Sonrió maquiavelicamente ante el nuevo conocimiento, pero lo guardó para más tarde, estaba teniendo más dificultades para mantener la calma. Pronto compartiría el placer con ella, pero debía abstenerse de maltratarla contra el colchón en medio de su pasión. Rozó ligeramente sus huesos de la cadera finalmente, alcanzando el borde de su última prenda, sus bragas. Se levantó sobre ella sonriendo como un tonto ante la vista que Hitomi le estaba ofreciendo. Sus mejillas pintadas de rojo, sus ojos brillantes de placer, su pecho bajando y subiendo rápidamente con la respiración que errática escapando de sus labios hinchados por sus besos. Fue él quien había hecho esto, y estaba seguro de que si se mirara en un espejo en ese momento se vería como ella.
Ella le sonreía con adoración, aunque un poco aturdida, y mientras lo miraba de arriba abajo con una mirada lasciva, haciéndolo sonrojar. Esta breve pausa fue la ocasión para que recuperaran el aliento, pero también para que él admirara su trabajo en ella, y para que ella lo tentara aún más moviendo las caderas para mostrarle que todavía estaba esperando que él se quitara su última prenda. Como si necesitara pedirle con palabras o gestos... Le tomó solo un segundo removerlos, apretar su voluptuoso derrier con pasión y tener el privilegio de ver a su amante completamente a su merced. Podría haber gritado de alegría sabiendo que esta vez sería capaz de tocarla y mostrarle cuánto la deseaba, a diferencia de todas sus visiones anteriores.
Se le hacía agua la boca ante la perspectiva que se le ofrecía, pero no tuvo tiempo de profundizar en ello antes de que la bella vidente desnuda debajo de él tomara el asunto en sus manos. Literalmente. No debería haberla provocado tanto...
Ella lo tuvo de espaldas en un instante, y él se sentía extrañamente excitado ante su actitud. Los movimientos del cuerpo de Hitomi eran lentos, era tanto fantástico como delirante. La descarada sabía que él quería, no, necesitaba más que aquel toque lento y cuidadoso.
Ella estaba sobre él, usando su peso para sujetarlo por las caderas, y sus ojos se engarzaban en los de él. Una mano en su hombría, dándole más placer del que él había soñado que ella podía darle, mientras que la otra estaba explorando su piel con la misma lentitud. Le estaba provocando con la palma de la mano por encima de su corazón, antes de usar la punta de su dedo para trazar patrones en todo su torso, pectorales y abdominales. Cuando ella terminaba con un patrón, que él estaba bastante seguro de que algunos eran palabras en su idioma, ella usaba sus uñas para provocarle escalofríos por toda su piel y por los pezones. Cielos, ella sabía qué hacer con él, y él ni siquiera sabía cómo había aprendido esas cosas, aunque en este momento no le importaba, mientras ella no se detuviera.
Cuando ella cambió sus posiciones, él dejó que sus propias manos descansaran contra las sábanas, pero después de que ella comenzó a explorar su piel con las manos... Sus manos habían encontrado las caderas de la vidente, acariciando su piel pero no muy seguro de qué debía hacer, aparte de disfrutar el momento y la vista. Bueno, eso fue hasta que ella se agachó sobre él, colocando sus labios a un lado de su oreja, susurrándole exactamente lo que ella quería que hiciera.
"Ya que aprendiste a usar tu lengua correctamente, ¿por qué no me muestras tus habilidades con tus manos mmh?" Y ella lamió su oreja por si acaso, incluso tomó su mano y se la puso entre las piernas.
Lo que su reina deseara, eran órdenes.
La hizo cantar su nombre en pura felicidad en minutos, sus dedos enterrados profundamente en su húmeda entrada. Su pulgar estaba presionando, y rozando su perla, con presión y ritmo variables, las caderas de ambos habían comenzado a moverse en sincronía sin darse cuenta. El agarre de Hitomi sobre él era más firme ahora, y él gemía más fuerte a causa de sus atenciones. Era enloquecedor la forma en que su pulgar rozaba su punta. La mano exploradora de ella se había detenido sobre el corazón del rey, sus dedos extendidos sobre la piel. Este baile era increíble, y ambos alcanzaron sus picos inmediatamente después de comenzar a besarse de nuevo.
Hitomi se recostó contra su pecho, descansando su cabeza en la base del cuello de Van, besándolo suavemente entre dos confesiones de amor. Por los dioses que la amaba, y mientras mantenía su respiración bajo control, le dijo cuánto. Descansaron así por un tiempo, sus piernas aún enredadas, hasta que sintió que Hitomi se movía contra él, ella lo miró con una expresión incrédula cuando la pierna de ella rozó su cadera. Él le sonrió tímidamente, pero cuando ella se recostó con una sonrisa tímida en los labios y un sonrojo en sus mejillas, supo que estaba de acuerdo en ir más lejos ahora.
No necesitaban más preparación, sus cuerpos estaban listos para el otro, así que él comenzó a hacerle el amor suavemente, con un ritmo lento para acostumbrarse al acto. Era su primera vez, e incluso si estaba muy cerca de perder todo el control, se tomó su tiempo para ella. Una vez que se acostumbró a él, Hitomi comenzó a mover las caderas para encontrarse con él a media envestida. Van perdió todo control cuando su amante gimió en su oído pidiendo que dejara de mimarla y se moviera más rápido. Está de más decir que él apresuró sus movimientos. Después de eso, las cosas se pusieron cada vez más intensas. En algún momento ni siquiera estaba seguro de dónde terminaba su cuerpo y dónde comenzaba el de ella. Ambos continuaron hasta que alcanzar su climax. Él nunca pensó que la encontraría más bella que cuando alcanzó el orgasmo. Poco después durmieron en los brazos del otro, Hitomi solo había tenido suficiente energía para jalar al menos una sábana sobre ellos, y a él solo le quedaba energía para abrazarla. Iban a descansar por ahora, pero Van estaba bastante seguro de que la noche aún no había terminado ...
Había estado en lo correcto.
Esto había sido anoche, en este momento la luz de la madrugada lo había despertado ante la maravillosa vista de su amada vidente profundamente dormida a su lado, con la espalda hacia él. Su sonrisa se volvió presumida por el orgullo de recordar sus actividades nocturnas, y cómo había vuelto loca a su amada por la lujuria, y la había llevado a la cima del placer por primera vez. Varias veces. Toda la noche. Cada vez incluso mejor que la anterior, ambos ansiosos por aprender el cuerpo del otro y compartir el placer recién descubierto de compartir su carne. Se tomó un momento para admirar todas las pequeñas marcas que había dejado en su piel y las que ella había dejado en él, el contraste de su piel cremosa y la suya bronceada. Los chupetones en su cuello y hombros, las marcas de mordida en su pecho, y en la parte superior de sus muslos ejecutadas ya tarde la noche anterior, el rastro de sus dedos en ella, en su cintura, sus caderas y su culo... Ella era suya, y él la había marcado como tal. Él sabía que no debería estar orgulloso de las marcas, por lo que le dio un pequeño beso en el hombro como disculpa, pero él le pertenecía a ella, y el ardor de las marcas de garras en su espalda era tan revelador, como los chupetones con que le había adornado el cuello y todos los besos que ahora marcaban todo su cuerpo. Y con lo cansado que estaba y lo adoloridos que estaban sus músculos, estaba seguro de que Hitomi, que debía sentirse tan dolorida como él, querría quedarse en la cama buena parte del día.
Deberían haber sido más razonables y cuidadosos al hacer el amor, pero él no podía negarle nada a Hitomi de manera normal, así que cuando ella estaba encima de él, desnuda, sudando, con las pupilas dilatadas y los labios hinchados por la inflamación de sus besos y mordiscos, y había rogado por "más", u "otra vez"... Él era humano, rechazar darle el placer que ella pedía no era una opción, no cuando había estado tan entusiasmado obedeciendo todos sus deseos.
Pasó sus brazos alrededor de ella para acercarla a su pecho, incluso profundamente dormida, ella se movió contra él, buscando una posición donde se sintiera cómoda y se beneficiara de su calor. Esto era lo que él había deseado durante tanto tiempo, solo ellos dos en un momento íntimo y dulce.
Ella se volvió hacia él mientras dormía, y ahora estaba presionándose más contra él, lo que significa que su pierna estaba presionando agradablemente contra su entrepierna. Su habitual erección matutina se estaba poniendo muy dura, pero todavía estaba cansado, y Hitomi aún estaba profundamente dormida... Estaba reflexionando sobre sus opciones, no sería bueno que su princesa se despertara para verlo así, pero al mismo tiempo, incluso después de anoche, la deseaba con renovada pasión.
No tuvo que meditar por mucho tiempo porque el objeto de sus deseos se estaba estirando, ella bostezó como un gatito,y sin sentarse ni abrir los ojos, pasó sus brazos alrededor de su pecho, presionándose contra él. Intentó mantener la compostura, pero la sintió apretar las caderas contra él de manera obvia. Nunca habría pensado en ella como dulce e inocente después de eso.
"Mmmmmmh. Oh Van, ¿cómo puedes querer sexo tan temprano en la mañana? ¿Y después de todo lo que hicimos anoche?" Su tono era burlón y dulce, pero sus gestos estaban lejos de serlo. Estaba en problemas, su cuerpo lo traicionaba más con cada presión de su cuerpo contra el suyo.
¿Qué podría decirle, que no terminara con él abofeteado? "Err ... Buenos días mi amor ... No es ... ¿lo qué piensas?"
Era un idiota, solo estaba cavaba su propia tumba, y sintió que ella se apretaba más contra su entrepierna.
"No es lo que pienso, ¿eh? Porque esa es totalmente tu espada, ¿no? Es una lástima entonces..." ¡Ella estaba sonriendo descaradamente! Incluso tuvo la audacia de plantar un beso en su cuello antes de sentarse y deslizarse en su lado de la cama, envolviéndose en la sábana, dejándolo desnudo. "No me importaría si fuera tu miembro endurecedor lo que sentí hace un momento, pero como no lo es... es una pena realmente, porque habría estado feliz de comenzar el día con un poco... de juego de espadas, pero ya que no eres un ángel pervertido... Por cierto te ves adorable cuando te sonrojas amor ". Ella le guiñó un ojo antes de levantarse de la cama, todavía envuelta en la sábana.
Ella se estaba burlando de él, pero no podía culparla, parecía una diosa, y dos podían jugar ese tipo de juego. Reacomodó las almohadas antes de apoyarse en ellas, cruzando los brazos sobre el pecho. Estaba presumiendo, ella acababa de compartir la cama con él, verlo así ahora no debería avergonzarla, y no estaba tan cohibido después de anoche. Él llamó su atención mientras ella recogía la ropa del piso, se estaba familiarizando con el brillo de interés en sus ojos.
"¿Juego de espadas Hitomi? ¿Así se le llama en la Luna Mística?" Él le dirigió una sonrisa pícara y la vio sonrojarse ligeramente. Ella rápidamente se puso la camisa de él y le arrojó la sábana. Él la atrapó a mitad de camino antes de que le cubriera la cara.
Ahora estaba sentada a los pies de la cama, con sus ojos verde bosque fijos en los de caoba. "No trates de actuar engreído conmigo Van, no ahora. Porque tuve algunas visiones muy interesantes sobre ti". Esa fue la primera vez que Hitomi había tratado de intimidarlo, era nuevo y bastante sexy, pero no se sentía amenazado.
Dos podían jugar ese juego.
"Eres una vidente, y mi prometida, me ofendería si no tuvieras visiones sobre mí". Eso era pura bravuconería, por supuesto, por dentro no estaba tan seguro de sí mismo. ¿Sabía ella de sus visiones poco respetables sobre ella? ¿Qué iba a decir si ese fuera el caso?
Ahora ella estaba a cuatro patas en la cama y avanzaba hacia él con una sonrisa depredadora en sus labios. Nunca la había visto actuar así antes, y era tanto desconcertante como emocionante. Su camisa podía ser demasiado grande en su cuerpo delgado cuando estaba de pie, pero en este momento no cubría mucha piel, donde normalmente llegaba a la mitad de los muslos, ahora estaba en lo alto de su espalda y balanceándose peligrosamente de sus caderas. Además, la vista que tenía sobre de senos llenos en este momento, gracias al escote profundo que ahora lucía con su camisa puesta, era realmente una distracción. De hecho, le recordaba a una de sus propias visiones...
Necesitaba pisar con cuidado ahora, y mantenerse concentrado, ella estaba tratando de sacarle algo, pero él no iba a ceder solo así. Si tenía que enfrentarse a ella, mejor terminar con esto. Sin embargo, nunca había sido deshonesto con ella antes, no iba a comenzar ahora. "Sabes que incluso es bueno que tuvieras visiones sobre mí, porque yo también tuve algunas visiones esclarecedoras sobre ti".
"¿Oh? ¿Las tuviste?" Hizo una pausa en su progreso, pero seguía sonriendo, parecía más feliz y curiosa que cautelosa o enojada. Eso era bueno para él. O eso esperaba él.
"¿Qué tipo de visiones esclarecedoras?" Diablos, ella lo sabía, él estaba seguro de eso ahora. Al ver su vacilación, Hitomi lo miró juguetonamente y se sentó junto a sus muslos. "Hagamos un trato, te diré el mío y tú me contarás el tuyo más tarde". Ella besó su mejilla, pero cuando él intentó besarla en los labios, ella se rió, lo empujó hacia abajo y rápidamente se sentó sobre él, bloqueándole los brazos con los muslos. Él era más fuerte que ella, y podría dominarla en un abrir y cerrar de ojos, pero ella lo besó en la punta de la nariz, y él se convirtió en masilla en sus manos. Él era débil contra ella...
"Mejor. Veamos por dónde debería comenzar... ¿Una que tuve el verano pasado quizás? Estabas entrenando con tu espada, y una vez que tu camisa estuvo completamente empapada de sudor, te la quitaste". Mientras hablaba, dejaba que sus dedos vagaran ligeramente sobre su piel, lo que hacía que se le pusiera la piel de gallina. "Incluso si sé lo duro que entrenas de manera normal, debo decir que me impresionaron tus movimientos, y una vez que quedaste sin camisa con todos tus músculos en exhibición, brillando de sudor... Sentí que se me hacía agua la boca, te veías tan sexy. Nunca me di cuenta de cuánto podría desearte hasta esa visión. Podría haber lamido tu piel en ese momento, pero antes de que pudiera hacer algo, la visión había terminado. Estoy segura de que puedes adivinar cuán frustrada me sentí una vez que recuperé la compostura". Por Escaflowne, él sabía a qué se refería, pero nunca habría imaginado que ella podría sentir o tener visiones como las suyas.
Y en un suspiro le dijo. "Lo hago Hitomi". Ella le sonrió dulcemente ... antes de apretar las caderas y morderle la clavícula. "¡Ow! ¡Hitomi!"
"No me distraigas, Van. Apenas he comenzado cariño". Ella se enderezó, sus manos extendidas sobre sus hombros para apoyarse. "Tuve otras visiones, desde entonces. Una tuvo lugar este invierno, estabas visitando a Lhum y te quedaste en el pueblo debido a una tormenta de nieve. Te ofrecieron una cabaña propia, una de las ventajas de ser de la realeza, supongo. El único problema que tuviste era la temperatura de tu habitación... Desearía haber estado a tu lado, porque habría sido más fácil calentarte de haber compartido el calor de nuestros cuerpos". Si ella estaba hablando de lo que él pensaba, él podía adivinar hacia dónde iba esta visión. "Sabes, solo tú, yo, un fuego en el hogar y una sola manta de piel. Escuché cómo deseabas que estuviera allí, ayudándote, calentándote, mientras gemías mi nombre..." Recordaba esa noche, la tormenta se había asegurado de que tuviera que quedarse en Arsas a pasar la noche, y la había extrañado terriblemente, incluso si la cabaña había sido cómoda y el fuego se había intensificado, había estado demasiado frío para su comodidad. Pensar en ella había sido su mejor idea en ese momento. Se cambió por su ropa de dormir, se puso una manta de piel y comenzó a pensar en su amante que estaba en otro planeta para elevar la temperatura de su sangre. No estaba orgulloso de haber sido atrapado, pero al mismo tiempo la había visto hacer cosas similares durante sus propias visiones, por lo que no podía culparla.
Ella tenía una mirada soñadora en su rostro, y él intentó moverse para besarla, pero ella le apretó con los muslos, interrumpiendo su movimiento. "¡No he terminado! Así que quédate quieto amor. Porque vi esa recepción en Asturia con esa mujer que estaba coqueteando contigo. Parecía un árbol de Navidad con todas sus joyas tintineando constantemente. Con su cara pintada, y sus senos casi explotando fuera del escote, apretándolos contra ti como un... Estoy bastante segura de que sabes cómo se llamaría ese tipo de mujer de donde vengo. ¡Y no te alejabas!" Él sabía a qué recepción, y a qué mujer se refería, era un baile preparado para el cumpleaños de la princesa Eries hacía unas lunas, y como era uno de los únicos señores de la fiesta, tuvo que aguantar a la pandilla habitual de señoritas que buscan casarse con la realeza, o simplemente acostarse con él para ganar influencia, poder o respeto en ciertos círculos. Algunas de ellas eran bastante... insistentes en su búsqueda. Nunca las había mirado con deseo, incluso antes de encontrarse con la diosa sobre él. De hecho, algunas de ellas eran más problemáticas que cualquier otra cosa, le habían parecido un poco asquerosas cuando era joven, y una molestia después.
La mujer de la que estaba hablando era Lady Valentina, una conocida cortesana de Asturia, su reputación era incluso peor que la de Allen cuando era más joven. Pero los dos nunca habían estado juntos, que él supiera. Nunca le había interesado, pero ella era una figura importante, con sus propios poderes e influencias. De hecho, ella era un equivalente femenino de Meyden Fassa, y esa noche él había sido su objetivo. No fue una experiencia agradable, por decir lo menos, pero en este momento no podía dejar de sonreír.
Porque Hitomi estaba celosa por una vez, y era hermosa cuando estaba enojada. Sus ojos estaban centrados en su rostro y cuanto él más sonreía, ella más le fruncía el ceño. Sus colores eran más intensos con su ira, la luz en ellos los hacía más vivos que nunca. Estaban brillando con sus emociones, se veían más nítidas, casi cortándolo con su vibrante verde esmeralda, podía perderse fácilmente en ellas. Estaba a punto de abofetearlo, pero él soltó su propio brazo cuando ella levantó la mano para golpearlo, y él le cogió la muñeca antes de que su mano hiciera un doloroso contacto con su mejilla. Él podía amarla con toda el alma, pero dejarla dañarlo no era uno de sus manías, recordaba demasiado bien la bofetada que había recibido de ella cuando se conocieron y luego el desastre en el granero ... Él tiró ligeramente de su muñeca para que ella lo mirara a los ojos.
"No podría importarme menos esa mujer, Hitomi, sabes que solo tengo ojos para ti. Te amo, solo a ti, eres lo mejor que me ha pasado. Me salvaste incontables veces durante la guerra, y me ayudas a reconstruir mi reino de todas formas. Gracias a ti, soy un buen rey para mi pueblo, soy justo y respetado ". Su pulgar acariciaba su piel con ternura. "Pero tú... Eres valiente y amable, dulce y fuerte, me haces reír, me aceptas libremente, completamente y sin una pizca de miedo por lo que soy. Eres la mujer más hermosa que conozco. No eres solo mi amante, también eres mi mejor amiga, no creo que pueda vivir sin ti, ya no". Sus ojos captaban su reacción ante aquella declaración, observó cómo sus ojos cambiaban del enojado verde tóxico, a un tierno tono de jade con cada palabra que decía. Cómo sus labios pasaron de apretados con ira a fruncir con ternura y afecto. Ella incluso se sonrojó. "Te amo, y puedo repetirme una y otra vez hasta el final de nuestros días, o...". Le besó la palma de la mano, antes de agregar "O podría mostrarte". Mientras sus palabras se hacían eco, él movió sus caderas debajo de ella para recordarle su posición más que comprometedora. Incluso le guiñó un ojo para mostrarle que se tomaba en serio su oferta. Fue recompensado con un rostro sonrojado y un puchero que lo hizo querer besarla con locura.
Como de costumbre, ella lo mantuvo alerta por su reacción. Ella retiró su mano, evitando su mirada por un momento, antes de empujarlo hacia abajo una vez más. "Yo también te amo, Van, pero si alguna vez vuelvo a encontrar ese troll a tu alrededor, será mujer muerta".
¿Asegurarse de que Lady Valentina no los volviera a molestar? Como si ella necesitara pedirle algo así. "Cualquier cosa que quieras mi querida reina".
Cuando la disputa terminó, la vidente se acomodó encima una vez más, recostándose sobre él. Su peso total descansando sobre él era reconfortante, y pasó sus brazos alrededor de ella para abrazarla un poco más. Se quedaron así un momento hasta que su amante le besó el cuello para llamar su atención.
"Tuve otras visiones sobre ti, sabes..." Él podía sentir una sonrisa contra su piel. "Uno de mis favoritos es aquel en el que te estás bañando. Te veías tan tenso después de un día entero atrapado en tu oficina, constantemente molestado por tus asesores por una u otra cosa, pobre angelito". Ella arrulló cuando le pasó el pulgar por la frente. No le importaban los sobre nombres mientras permanecieran entre ellos. "No deberías fruncir tanto el ceño, o ponerte tanta presión a ti mismo tan a menudo amor". Ella le dio un beso en la esquina de su ojo izquierdo antes de colocar su frente una vez más en su cuello. "Eso fue hasta que entraste al agua caliente. Realmente te ves sexy cuando te relajas, fue muy... esclarecedor presenciar tus rituales de baño".
Santo Escaflowne si estaba hablando de... "Sabes que si eso vuelve a ocurrir, no me importaría ayudarte a aliviar un poco tu tensión, si me lo pides amablemente. Incluso te dejaré lavarme la espalda". Estaba muerto, en este momento quería estarlo, que los dioses tuvieran piedad de él, no quería tener esta conversación con su prometida. "Realmente me gustó la forma en que gemiste mi nombre cuando llegaste al clímax". Él gimió al tiempo que ella se reía de su miseria.
Ella se apartó de su lado y se sentó una vez más al borde de la cama, mientras él se ponía las manos en el rostro para ocultar un sonrojo. Intentó tomar el dobladillo de su camisa para evitar que ella abandonara la cama por completo. Podía sentirse completamente avergonzado, pero eso no significaba que estuviera listo para dejarla ir. Al menos, no sin cobrarse una pequeña venganza.
Se levantó y la soltó antes de abandonar la cama por completo, dejando la sábana que lo había cubierto sobre el lecho. "Ríete todo lo que quieras Hitomi, pero aún tienes algunas explicaciones que darme". Todavía desnudo, cruzó la habitación hasta el enorme armario con sus ropas, junto con algunas de las de Hitomi. Ella tenía su propio armario y una cómoda en la habitación que ocupaba regularmente, aún así había invadido el suyo. Él no se había quejado porque amaba la vista que tenía cuando ella se estaba cambiando en su habitación. Por eso también había dejado algo de su propia ropa en el armario de ella.
En este momento su amada necesitaba dejar de molestarlo. Podía sentir sus ojos sobre él, estaba disfrutando de la vista que él le ofrecía. Muy mal por ella, no duraría.
Buscó en un cajón que solía mantener bajo llave. Cuando encontró lo que buscaba, lo escondió a su espalda en el momento en que se volvía a mirarla. Seguía sentada al borde de la cama, pero había cruzado las piernas proporcionándole una visión erótica de sus piernas. Divisó una mezcla de deseo, curiosidad y aprensión en los ojos de la vidente. Cerró la distancia entre ellos, manteniéndose fuera del alcance de sus brazos, e intercambiaron una sonrisa antes de que él mostrara lo que tenía entre manos. "Dime querida, ¿puedes explicarme ESTO?"
Los ojos de Hitomi se abrieron con sorpresa, porque él sabía que ella reconocía lo que le estaba mostrando. El material verde y ligero mezclado con cadenas doradas y gemas rojas de fantasía... Su atuendo de belly dance.
"¡¿DE DÓNDE SACASTE ESO?!" Se abalanzó ella sobre él, tratando de quitarle la ropa, pero él escapaba fácilmente y comenzaron a bailar alrededor del otro. Él riendo, esquivándola, y ella frustrada, aún tratando de alcanzar la mano en alto que sostenía el atuendo. "¡Devuélvemela!" "¡No hasta que me expliques!" "¡Van!"
Jugaron al gato y al ratón un momento antes de que Hitomi lo tacleara por la cintura, haciéndole perder el equilibrio y tirándolo a la cama. Ella trató de quitarle el atuendo de las manos, pero él lo tiró antes de que ella pudiera alcanzarlo, atrapándola y rodando para estar encima de ella. "No tan rápido Hitomi. Todavía tenemos que discutir, ¿recuerdas?"
"¡Nooo, por favor, cualquier cosa menos eso!" No pudo evitar reír de su tono quejumbroso, ella podía llamarlo infantil en ocasiones, pero en este momento ella era la que intentaba ocultar su rostro. Era adorable, y hablaba de cosas adorables... Él comenzó a besarle las manos en la cara, luego la mandíbula, deslizándose más abajo a lo largo de su cuello para llegar a su clavícula expuesta. Debajo de él, Hitomi se retorcía y seguía quejándose, pero más tranquila ahora. Podía reconocer el tono de placer en su voz. Él sonrió, aquello significaba que estaba ganando.
Ella todavía llevaba su camisa, a él le gustaba eso, pero ahora estaba en su camino. El collar era naturalmente ancho, y en ella era más ancho aún, apenas tuvo que hacerlo a un lado con la nariz para desnudar sus senos y besar su cálida piel. Podía sentir su corazón latiendo justo debajo, latía cada vez más rápido por sus atenciones. Mientras chupaba su pezón izquierdo, balanceó su peso sobre su brazo izquierdo para liberar su mano derecha, de modo que pudiera usarla para pellizcar su descuidado pezón derecho. No se vagó demasiado por su pecho, incluso si podía pasar horas prodigando caricias a sus bellos montes gemelos, no era su objetivo en este momento, solo se quedó el tiempo suficiente para escucharla gemir. Su camisa le estorbaba si quería continuar, así que tomó el dobladillo y, lo levantó lejos de su piel, ahora estaba desnuda, se movió por su cuerpo después de un último pellizco, siguió besándola en el estómago, hasta llegar a su ombligo, sin entretenerse mucho tiempo, de nuevo, en esta parte de ella.
Sabiendo lo que deseaba, ella separó las piernas y lo dejo continuar, podían hablar después. Su respiración era laboriosa a causa del placer, pero aún no empezaban a divertirse. Van disminuyó la velocidad de sus besos hasta que se acomodó entre sus piernas correctamente, y solo entonces dejó que su lengua jugara con su sexo. Hitomi estaba temblando, mientras dejaba lamer su apertura de arriba a abajo, rodeando su clítoris con la punta de la lengua antes de chuparlo. Jugó con ella así un momento, usando diferentes presiones, y yendo más o menos despacio, volviéndola loca de placer. Sus caderas se movían al ritmo de sus acciones, e intentó cerrar las piernas sobre él, pero él la detuvo con una mano.
"Mmh Van ... ¡Más!" Justo lo que quería escuchar, por eso detuvo cada movimiento para ver su reacción, y fue recompensado con un tirón en el cabello. Él tarareó contra su perla, y ella dio un chillido de sorpresa, él le dio una última lamida a su sexo antes de levantar la cara. Él no la besó incluso cuando ella se había preparado para besarlo, en su lugar, usó su dedo y lo usó para continuar donde la había dejado. Ella tomó sus brazos conforme su ritmo se aceleraba, perdiéndose en el placer una vez que él agregó un segundo dedo, y usó su pulgar para presionar contra su perla.
Cada vez que la veía lista para llegar al clímax, se detenía. Ella le dio un manotazo en el hombro después de la segunda vez. "Te lo dije, tenemos que hablar", le dijo con ternura al oído.
"Tú ... ¡Tramposo! ¡Ah!" Sus piernas estaban envueltas alrededor de su cintura, tratando de obtener más fricción entre ellas.
Estaba duro como una roca contra su vientre y no quería esperar más, así que obedeció sus deseos compartidos y la penetró. Se sentía tan bien ser uno con ella, no había palabras para describir la sensación. Ni siquiera intentaron comenzar despacio, los dos ya estaban más allá de eso, por lo que su ritmo era rápido e intenso, rozando sus áreas más sensible casi todas las veces, provocando en ella gemidos de puro placer y gruñidos de placer en él. No pasó mucho tiempo antes de que Hitomi cayera al borde y alcanzara un orgasmo, él se calmó para dejarla disfrutar de la cúspide. Todavía no estaba listo para seguirla, para él lo primero era complacerla, cuando ella recuperó el sentido, él aceleró el paso una vez más, más rápido y más duro que antes. El clímax lo golpeó como un maremoto al mismo tiempo que un segundo clímax barría a Hitomi.
Agotados por hacer el amor de manera tan intensa, ambos se acostaron en la cama, disfrutando de la quietud posterior, abrazados, Van abrazando a Hitomi.
Ambos se estaban recuperando cuando la vidente se volvió en sus brazos para mirarlo. "¿Eso es lo que llamas una discusión?"
Oh cierto, eso. Se dejó llevar, pero en su defensa ella tenía ese efecto en él muy a menudo. Nunca sabía qué hacer, o decir a su alrededor la mayor parte del tiempo, sin embargo, aún necesitaban resolver algunas cosas. "Depende, ¿estás lista para explicar el traje de bailarina?"
"Solo si puedes explicarme el Haru no Kari". Canturreó ella. "Porque parecía realmente interesante. Especialmente la parte donde estabas gimiendo mi nombre debajo de las lunas en tu habitación, con tus manos entre los muslos". Podía ver la alegría en sus ojos, y no podía hacer nada más que reír.
¡Y pensar que había estado preocupado por su reacción! Pero al final, gracias a sus visiones más que humeantes, ahora estaban más cerca que nunca.
Juntos por siempre.
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Nota de Miniclio; ¿Se ... se acabó? ¡Estoy ... terminando con esta historia? Guau. Debo admitir que me resulta difícil entender bien el hecho de que este es el final. Steam and visions está terminado ... Es mi primer gran fic, y este capítulo también es mi primer lemon real. Yay (?) Espero que no esté demasiado mal ... ¡De todos modos, gracias! ¡Todos ustedes! Por soportarme, por seguir esta historia, por dejarme comentarios ...
Un agradecimiento especial a Banryuu, que me ayudó a comenzar este fic, como beta reader leyó mis capítulos llenos de errores y me inspiró a escribir mis propios fanfics de Escaflowne. ¡Eres la mejor! Así que gracias, gracias, gracias!
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Notas de la Traductora: Antes que nada, una ENORMÍSIMA DISCULPA a los lectores y a la escritora misma, debí concluir con esta traducción mucho antes, lo confieso, no puedo poner muchas excusas, a pesar de que tengo varias, también estoy consciente de que me la estuve chabacaneando bastante también, así que, mil disculpas a todos.
Por otro lado, a quienes tuvieron la paciencia de esperar y esperar... y esperar, muchísimas gracias, realmente espero que les haya gustado este último capítulo, yo volví a disfrutarlo de manera segmentada conforme iba avanzando con la traducción.
Debo confesar que para traducir esta historia tuve, en realidad, dos grandes intereses. Que la historia pudiera llegar a más personas, Y aprender a hacer esta cosa tan magníficamente sexy que hizo Miniclio, estoy sumamente acostumbrada a leer escenas sexys y eróticas que contienen sexo todo el tiempo, encontrar algo donde está la insinuación de que los personajes desean algo más pero sin llegar siquiera a tocarse entre ellos, creo que es un arte, uno que me gustaría manejar e implementar tan bien como Miniclio lo ha plasmado en esta maravillosa historia, de verdad, ya quisiera yo esa habilidad de escribir escenas tan cargadas de tensión, deseo y erotismo sin que haya una escena sexosa per se, aunque, seamos sinceros, el que juega con fuego se termina quemando, así que aquí tienen la hoguera para el último capítulo, jajajajajajajaja, realmente espero que la hayan disfrutado.
A TODOS LOS QUE HAYAN DEJADO ALGÚN COMENTARIO, Miniclio y una servidora nos sentimos realmente felices de recibirlas, y bueno, cuídense mucho todos, nos estaremos leyendo de nuevo en otra ocasión, no prometo nada con respecto a traducciones, creo que la próxima vez que me ofrezca a hacer alguna, será porque en realidad ya tenga lista la mayor parte, un 85% para ir subiendo mientras traduzco los caps restantes.
SARABA
