Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido re-suban esta o cualquier otra de mis historias, o adaptarlas.
Beta: Caripradi -sigan su página en fb, hace dibujos hermoso
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Él trató de pausar esos sentires, esas confusiones y anhelos desconocidos...
Pero muy dentro de sí siempre supo que no podría detenerle.
Inevitable, desde el día que fueron presentados, que se vieron a los ojos y el tocar su mano ‒en el más inocente y superficial saludo‒ creó en su piel un hormigueo, despertó el calor de la expectativa.
Le detestó de inmediato.
Sasuke creó una barrera de defensa ‒la capacidad de mantenerse alejado de las personas, algo que supo perfeccionar desde hace años. Porque tras esos ojos de vívido color verde, ese rostro fino y vibra agradable había un claro aviso de peligro.
—Sasuke, te presento a Sakura Haruno.
Ese día que le conoció, Sasuke Uchiha supo que esa pelirrosa sólo le traería errores y arrepentimientos.
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Luego estaba la curiosidad…
—¡Uchiha-san! —Su voz se quebró en el honorifico, fue el nerviosismo en ella, y más que nada la sorpresa de él, que hizo a Sasuke detenerse en su andar.
Girando su rostro hasta ver el de aquella mujer. ¿Qué quería? Pensaba todo había sido dicho, después de todo ellos apenas si se conocían. Pero su duda aumentaba cuando ella le llamó de nuevo, esta vez usando su primer nombre.
—Uhm, Sasuke-san… ¿te importaría acompañarme…? —y la confusión iba en aumento, junto con la molestia. Porque creía haber dejado en claro, de manera sutil, en todas esas veces que han coincidido, que ella no era de su agrado. Pero aun así ella estaba en media calle, tomando la atención de cualquiera que pasara cerca, haciéndole la propuesta de… ¿tomar un café juntos?
¿Por qué?
¿Por qué ella le sugirió eso?
No eran amigos, apenas se conocían. Ella era la nueva amante de un antiguo amigo de su familia. Ella era una completa desconocida para él, y seguro que nada tenían en común más que la edad y la profesión. Pero sobre todas las cosas, ella era alguien a quien Sasuke simplemente no toleraría.
Y al menos hasta hace unos momentos, se había entendido que él tampoco era de su agrado.
—¿Por qué? —Sasuke preguntó, de verdad curioso. ¿Qué demonios quería ella?
Le miraba abiertamente, tomado nota de cada rasgo, cada gesto y analizando, rompiéndose la mente para determinar si ella era tal cual se veía ahora ‒una chica cualquiera, interesada en él… o alguien peor.
¿Es que entendió que él era más conveniente que Kakashi? ¿Ella era así de interesada? Al fin y al cabo no era la primera de ese tipo con la que él se topaba.
El tipo de persona que Uchiha Sasuke odiaba.
—No. Hasta luego, señorita Haruno.
Su desagrado quedó en claro con su respuesta, y este era nacido por el breve momento en que Sasuke consideró ‒sólo por un instante‒ el sabor que ella tendría al probarla.
Inaceptable.
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Aborrecible
Supuso, y se impuso, que esa sería la última vez que coincidiera con ella. Pero la veía en todas partes, a pesar de su intento de no asistir a eventos sociales ni visitar aquellos lugares donde ya antes le había visto. Pero sus encuentros eran como un imán, parecía inevitable el que ellos concordaran. Sobre todo cuando la relación entre Sakura y Hatake Kakashi formalizara.
—¿Es ella? —La suave voz de su madre estaba enlazada de sorpresa. —Se ve demasiado joven.
—Es de la edad de Sasuke, en realidad. —La tenue voz de Itachi replicó, encontrando divertido el comentario de su madre. Cierto, la joven estaba en sus veintitantos al igual que Sasuke, pero incluso sabiendo eso, seguro su madre aun relacionaba a su hijo menor como un adolescente.
Era otra de esas galas de beneficencia, eventos a los que seguía siendo arrastrado. Sasuke dio un trago a su copa, vista aún pegada a la forma de la joven que era tema de conversación de su familia.
Y no sólo de ellos, sabía.
—Es muy bonita, debo reconocer, pero es algo escandaloso. Podría ser alumna de Kakashi. —Su madre continuaba, al parecer algo perturbada. Seguro por el mismo motivo que Sasuke fue alumno del mencionado, la diferencia de edad y el cargo que aun realizaba Kakashi era, en opinión Mikoto Uchiha, algo de considerar.
Itachi rió bajo
—De hecho, madre. Tengo entendido que solía ser su alumna.
La matriarca no hizo sonido alguno, acostumbrada a mantener las reacciones bajo control, más aun en eventos de ese tipo. De igual manera fue claro el escándalo en sus ojos, e Itachi continuó.
—Según he escuchado, la señorita Haruno tomó algunas materias con Kakashi en su primer año de universidad.
En esta ocasión Mikoto Uchiha no retuvo su impresión, e iba a dejar muy claro su pensar de no ser por Itachi.
—Qué falta de ética que-
—Madre, —Conciliador y pacifista Itachi, sujetó la mano de su madre con suavidad, una sonrisa amable. —La señorita Haruno sólo fue su estudiante por un semestre. Ella completó sus estudios en otro país. Es hasta hace poco que ellos estuvieron viéndose de manera romántica.
Sasuke siempre lograba asombrarse de la capacidad de su hermano mayor para tranquilizar a la personas, para ayudar a otros y manejar las situaciones. Logró calmar el desagrado de su madre, siendo ella una mujer muy conservadora. Sasuke admiraba y al mismo tiempo le disgustaba esa habilidad de su hermano, más en ese preciso momento.
—Aun así es inmoral. Haya estudiado en el extranjero o no, fue su alumna. Y sobre todo siete años menor. —Vació su copa de golpe, el rechazo ante la relación de la que estaban hablando era tan notorio en su rostro, en su voz.
Sorprendiendo a su familia.
Sasuke opinando en "rumores" de alta sociedad, mostrando su desaprobación el tema ‒¿o era la persona en cuestión?
—Es de recordar, Sasuke, que la señorita Haruno no es una adolescente.
—Y Kakashi tiene casi cuarenta. —Miró a su hermano directamente a los ojos, no dejando mostrar nada de lo que de verdad sentía, pero los ojos amables de su hermano mayor daban a notar que sabía algo más.
—Tal vez, —Comentó, lento, como tanteando el terreno. —Sin embargo, al final es decisión de la señorita. —Un brillo de curiosidad en sus ojos negros, expectante a Sasuke.
Pero Sasuke no le daría el gusto.
Más aun cuando ni él estaba seguro de sus verdaderos sentires.
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Lo que tenía claro era que no podía estar cerca de Haruno Sakura sin sentirse tenso.
Quizá pocas personas eran de su agrado, más aun en su círculo social. ¿Quién era autentico? ¿Quién no buscaba acercarse a él para obtener un favor? La familia de Sasuke era prácticamente de la nobleza, ‒pero su pedigrí no era lo único que les brinda la atención de todos, pues su riqueza se fortaleció con la industria de la medicina. Dueños de varios hospitales privados de renombre. Sasuke sabía que no tenía que trabajar en toda su ida y aun así sus hijos, nietos y bisnietos podrían obtener una vida decente.
Ser cercano a un Uchiha era sin duda un boleto ganador.
Por eso Sasuke era más reservado y taciturno en cuanto a nuevas personas se trataba. Pocos pasaban de cortés saludo a verdadero interés en él. Era por eso que Haruno Sakura entraba en la categoría de personas desagradables en él.
Estar cerca de ella, escucharla hablar o verla ‒su figura, siempre vestida con ropa fina, ropa que no iba del todo con su imagen, su aura. Sus modales y gestos rígidos, incómodos. Todo en ella le daba a entender a Sasuke cuánto se esforzaba por encajar. ¿Era ella una caza fortunas? ¿Una oportunista?
Esa fue la conclusión a la que él llegó. Lo que había escuchado de ella sólo aumentaba esa creencia en Sasuke. De una familia modesta, sin relevancia alguna en la política ni industrias. Graduada de medicina –ni siquiera recordaba su especialidad-, que estaba próxima a trabajar en el hospital en el que Kakashi estaba próximo a administrar.
Ella era atractiva, esto Sasuke no lo negaba, y tenía un encanto para envolver a las personas a su alrededor, a excepción del consejo médico, sabía. Ellos no estaban del todo de acuerdo de la nueva –bastante joven- pareja de su antiguo maestro. Aquí no podía Sasuke tomar eso como otro motivo a enlistar de su sospechas hacia Sakura Haruno, pues sabía de primera mano cuan estirados y difíciles de complacer eran aquellos ancianos, habiendo tenido sus propios roces con dichas personas.
Sin embargo todo era poco relevante, los puntos buenos o las sospechas por la pelirrosa, porque había algo en ella, algo de ella, que mantenía a Sasuke en guardia. Al pendiente de sus movimientos y reacciones, buscando la prueba de lo peligrosa que esa mujer era.
Quería saber por qué Sakura Haruno le atraía tanto.
Pero más que eso, Sasuke necesitaba encontrar una razón para dejar de sentirse así.
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—Estás más amargado que de costumbre. —El juguetón golpe de esa mano pesada sobre su hombro fue otro factor a su mal humor.
Con un movimiento de sus hombros se deshizo del insistente golpe de este hombre en él.
—Quítate de encima.
—Apenas si te toco.
—Naruto. —La advertencia tan palpable en su voz. El rubio levantó sus manos en gesto de rendición. Y es que era cierto, su amigo estaba comportándose más irritable y sombrío.
—Viejo, lo que necesitas es liarte un rato con alguien para deshacerte de la tensión.
Sasuke le miró, cierto interés que había en él que trataba de ocultar. Lo último que esperaba era que este excéntrico personaje tomara eso como carta para futuras molestias.
—¿Qué tal una pequeña reunión el sábado por la noche? Mis padres estarán en esta cena importante con el gobernador, tendré la casa sola por tres días. Haré unas cuantas llamadas, ¿Qué dices?
—Hn…
—Obviamente, será todo bajo perfil. —Seguía intentando el rubio. Porque personas de sus rangos no podían exponerse. Un escándalo de ellos podría ser la noticia de semanas, el juzgar de sus familias y el manchar sus apellidos. El enorme lío que habría con sus familias. No.
Pero no era el temor a que algo como eso pasase en esta ocasión, es decir, no era la primera vez que él y Naruto realizaban "reuniones" de este tipo. No, era sólo que Sasuke de verdad lo estaba considerando. Las ventajas de distraerse con otras mujeres y olvidar el mal sabor de boca que era cierta persona molesta que no se iba de su mente.
—Bien.
—¡Sí! —La respuesta demasiado animada de Naruto atrajo la atención de varios en aquel pasillo, disculpándose de inmediato, y logrando una mueca de molestia en Sasuke.
Sasuke solo dejó una carpeta en el mostrador de la enfermera, tomando a su vez una nueva con otros documentos. Revisando momentáneamente, leyendo la información, y supo a qué habitación debía dirigirse. Naruto había imitado sus acciones, pero en lugar de ir a ver a su propio paciente, siguió a Sasuke por el pasillo.
—¿Qué te parece si comenzamos desde hoy? Gaara está en la ciudad e iremos a tomar algo.
—No puedo.
—Eeeeeh.
—La cena a beneficio del hospital, ¿lo olvidas?
—Demonios, ¿es hoy? —se notaba que Naruto estaba en un encrucijada.
Era de ley que él, junto a Sasuke, debían asistir. No sólo por el hospital, sino debido a sus familias. El padre de Naruto había sido la cabeza de ese hospital cuando ambos eran niños, antes de su senaduría, y Naruto siempre dijo seguiría sus pasos. Era solo un acto más al que se veían comprometidos. Aunque Naruto se viera en conflicto, Sasuke sabía bien que cambiaría de planes con Gaara.
Sasuke decidió dejar el tema y pasar a sus propios asuntos, pues ya parecían enfermeras cotilleando en los pasillos.
Con una mano en el picaporte de la puerta de su paciente Naruto le vuelve a llamar.
—Hey, ¿de verdad irás? Estuviste evitando estas cosas un tiempo.
Confusión, porque ni el mismo Naruto sabía la verdad tras el comportamiento de Sasuke.
Porque no sabía quién era la razón de que estuviera evitando esos eventos públicos.
—¡Hablando de eso! —Se acercó tanto a Sasuke que éste tuvo que dar un paso atrás. Gesto de molestia por el comportamiento del rubio.
—Hey, hey. —Hablando tan cerca de su rostro, mirando hacia todos lados, como verificando que no hubiera alguien al alcance de lo que iba a decir, comenzó con una voz animada. —Me enteré que la colegiala de Kakashi comenzará aquí la siguiente semana.
No necesitaba aclaración, porque el burbujeo de enojo en el estómago de Sasuke fue más que claro, sabía de quién hablaba.
Sasuke trató, de verdad que sí, de contener su lengua y no dejar salir lo que pensaba. "no es de mi interés" "que se vaya al diablo" y otras cosas más, porque estaba en su trabajo, y su imagen pulcra y seria no se arruinaría por el desagrado que le tenía a esa mujer.
Pero no era tan fácil.
—¡Y espera! Escuché que estará bajo tutela de la abuela Tsunade. ¡Para ser recién llegada, esa chica tiene suerte!
El colmo. Sasuke intentó obtener ese lugar por años, desde sus prácticas antes de la universidad, pero Senju Tsunade era un hueso difícil de roer. Siempre despreciando o juzgando a otros, sobre todo a él por su familia. Y no era que Sasuke le idolatrara como todo mundo, era más el crédito que obtendría al trabajar junto con ella. El renombre. Pero había dejado eso de lado antes del segundo año de la universidad, decidiendo que no lo valía tanto. Él era un Uchiha, después de todo.
Y ahora, una arribista cualquiera lo obtenía sin sudar.
Bien, te equivocas. Seguro sudó demasiado para lograrlo. La amarga replica que su cabeza le dio, junto a una desagradable escena sexual, solo le hizo sentir más indignado.
— Cuando seas una zorra classy y se las des a Kakashi, seguro tú también obtendrás buen puesto, Naruto.
Y dejando boquiabierto a su amigo, sin arrepentirse de lo dicho, Sasuke entró a la habitación.
Se había decidido, iría a esa gala y de una vez por todas le haría frente a esa mujer.
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Era una reunión "casual" repleta de personas con un estatus económico tan acomodado, con mujeres vestidas para deslumbrar, con profesionistas tan acostumbrados a estos eventos, doctores de renombre e inversionistas. Este era un escenario en el que Sasuke se había criado, y uno en particular que le era aburrido.
Sin embargo hoy era diferente. Porque esa mujer obtenía tantas miradas al pasar. Ella destacaba por su juventud, su colorido cabello –no tan inusual, pero aun así atrayente. Era su apariencia el principal factor. Ese vestido largo de color rojo pecado, mostrando la piel de sus brazos, y solo al caminar podía vislumbrar sus piernas poco expuestas por esa larga abertura. Pero nada más, porque de alguna manera esa sensualidad era discreta, pero no menos poderosa.
Era verla sujeta del brazo de Kakashi lo único que retenía a Sasuke de verla fijamente y seguir su figura por todo el salón. Era ese enlace que ella mantenía con su viejo maestro, el firme recordatorio del desagrado hacia Sakura Haruno.
Una mujer de su calaña no era más que una ofensa para él. Que alguien tenga que pagar con cuerpo el estar en esos superficiales eventos, sólo para ser mostrada como trofeo, para que todos estén al tanto el cómo obtuvo su trabajo.
Repugnante.
Sólo imaginar que al terminar ese evento, ese vestido de hermoso color terminaría en el piso, arrancado por las manos de otro hombre, y que Sakura Haruno estaría complaciendo a alguien más, le hervía su sangre.
—Oh, Sasuke.
Se encontró a sí mismo dentro del rango de la pareja, sin haberse dado cuenta, su cuerpo se había acercado hasta esa persona detestable, siendo el saludo casual de Kakashi lo que le hizo despertar.
Extrañado por su propio actuar, trató de ocultarlo al regresarle el saludo. Y contra todo razonamiento en sí, se acercó más hasta ellos.
Sasuke se dirigió sólo a Kakashi, porque si algo podía saber sobre la acompañante de su antiguo maestro, era que el desagrado era totalmente mutuo. El gusto le duró poco a ambos cuando Kakashi le incentivó a saludar. Sasuke podía notar la extrañeza en el hombre mayor, por las reacciones poco amigables entre ambos, y sin embargo no dijo nada.
Es Kakashi quien hace que la pelirrosa y Sasuke se encaren. Luego de tanto tiempo sin verse, frente a frente, que el pelinegro puede tomar nota en cada rasgo de esa mujer que su memoria no había olvidado, que su mente le recordaba con tal precisión, pero que aun así sus ojos querían seguir grabando.
—Joven Uchiha. —Desagrado palpable, casi idéntico al que él usó cuando declinó su invitación al café. Irónico.
Y era su perfecta imagen, era su voz que lograba crear un gran caos dentro de él.
—Señorita Haruno.
Y era la frialdad que Sasuke quería dejar en claro, cuánto necesitaba tranquilizarse.
Había decidido a asistir para, de una vez por todas, comprobar la clase de arpía era Sakura Haruno. Para advertirle, de una maldita vez por todas, que no debía cruzarse en su camino.
—No esperaba verte. ¿Qué te hizo cambiar de opinión? —Kakashi, inquirió, Sasuke sabía era su manera de romper la tensión que se formaba. Pero en lugar de aligerar su humor, Sasuke sentía que este iba escalando, pues no podía evitar el enojo en sí al notar la mano del hombre colocada con tanta confianza y naturalidad en la espalda de la mujer.
Aquí, Sasuke se abstuvo de dejarle en claro a Kakashi la clase de mujer que le acompañaba. Sin embargo, él fue educado para controlar sus impulsos, controlar su carácter y actuar de manera discreta. Siguió la charla, reprimiendo la imagen frente a él.
—Itachi tiene maneras de que los demás acaten su voluntad.
Mentiras.
Y la conversación se desarrolló entre los dos hombres, y aunque su atención y charla solo era dirigida a Kakashi, en el fondo de su mente Sasuke estaba al tanto de cada mínimo movimiento de la mujer.
¿En qué piensa? ¿Qué es lo que le motiva? ¿Es que ella no tiene respeto por sí misma?
Pero había otras preguntas y pensamientos más oscuros y reprobables de él, porque por más que le detestara, por más que Sasuke quisiera que ella se alejara de ahí, había una parte grotesca de él ‒esa que sabía la verdad‒ que envidiaba al hombre frente a él.
Y Sasuke lo supo.
Por primera vez admitió para sí, cuando Kakashi se retiro y le pidió acompañar a la pelirrosa, que deseaba lo que era de él.
Por la inquietud de ella, esa reacción que la mujer tuvo, no pasó de largo en Sasuke cuando su mano tocó su hombro –en el tacto más sutil y superficial- que una vez más, al igual que la primera vez que rozaron manos, un sentimiento extraño le recorrió el cuerpo.
Fue el reconocimiento, el aterrador y abrumador saber de qué él, más que nada, deseaba a esta mujer.
—Lo siento —le escuchó decir, con esos grandes y brillantes ojos verdes, esos labios atractivos y finas facciones. Esa breve vulnerabilidad que ella dejó mostrar, la inseguridad que de pronto le envolvía. Tan contrario a la imagen que ella le había dado por tanto tiempo.
Era como si hoy, Sakura Haruno tuviera miedo.
De él.
—Da lo mismo. —Logró responder, enfocado en este nuevo saber.
Sasuke comienza a cavilar. Repasando los breves encuentros y analizando a la mujer a su lado. Más que eso, a sí mismo.
Y es mirándola, esta vez de verdad, viendo a la mujer a su lado, ‒sin prejuicios, sin envidia‒ que Sasuke logra entender y aceptar la verdad tras la turbulencia que Sakura Haruno provocaba en él.
Debería estar sin palabras. Estupefacto y asqueado consigo mismo.
—Señorita Haruno.
Pero era totalmente lo opuesto.
—¿Uhm?
—¿Me acompañarías? —señaló hacía la barra de bebidas. Era lo más alejado de las personas que se reunían alrededor de Kakashi y Senju Tsunade. No sólo necesitaba quietud para procesar por completo este sentir, sino que otra copa no le iría mal.
Ella le siguió. Sin mucha replica ni renuencia. Un breve vistazo a ella y podía ver que estaba igual de pensativa.
Y veía otra faceta de ella cuando estuvieron a buena distancia de todos. Sus hombros no tan rígidos, su espalda no tan recta. Era como si ya no contuviera el aire.
¿Lo ves? Ella actúa cuando se trata de estos eventos, de estas personas. Pero no fue un canto de victoria, porque vio otra perspectiva de eso.
¿No vas a fingir conmigo?
—Lamento que Kakashi te haya obligado.
—Hn. —Miró su copa, el contenido dentro de ella y analizó todo de nuevo. Odiaba que ella estuviera a su lado, y aun así abarcara el razonamiento de su buen juicio.
—No eres alguien de muchas palabras.
—Al contrario de ti, que hablas demasiado. —La crítica de sus palabras no era para nada lo que en su mente se mostraba. Porque algo que le reconocía: Sakura tenía carisma. Contadas las ocasiones que habían coincidido, y él notaba que ella tenía un buen desenvolvimiento con las palabras. Se veía en su naturaleza, ser así sociable.
Luego hubo una especie de sensación de triunfo en Sasuke al ver el rostro de ella, ojos grandes con sorpresa. Y es que él no se había dado cuenta que una sonrisa sutil se mostraba en su rostro.
Cierto, desde el primer encuentro él jamás le había sonreído.
—Yo no actuó por mandato de nadie. —Comentó Sasuke, mirando sin restricción esta vez. Como ella fijaba su atención en su bebida, y luego a sus labios. Sus tentadores, atrayentes labios rojos. Como los entreabría y besaba el cristal.
Una vez más, aquella turbulencia de urgencias le atacaba
Lo peor era que no estaba su autocontrol al mando.
Sacudió su cabeza de manera imperceptible para ella, decidiendo tomar control. Enfocarse en algo más, no la mujer a su lado. Porque él tenía un mal juzgar de ella, porque esta tensión entre ellos era demasiado grande, y perder el control no sería lo más listo que hacer.
Sin embargo, Sakura también le deseaba.
Le deseaba con la fuerza en que sus ojos le miraban, con tal atención a su poca piel expuesta, sus movimientos, cada rasgo de él. Sasuke podía ver el deseo en esos ojos de un verde que no podía clasificar. En cómo su delicado cuerpo era expuesto, de manera inocente, como preparándose para él.
Y Sasuke supo que ella no era consciente de este anhelo que tenía por él, pues una vez que atrapó su mirada, que decidió acercarse a ella y romper la línea de seguridad que les separaba ella despertó de su estupor. Unos, dos pasos hacia ella, y Sakura retrocedía.
Ah, un brillo en los ojos de Sasuke. Ella no tenía idea, o se engañaba a sí misma justo como él.
Un nuevo panorama se abría ante él una vez más, un deseo se plasmaba en su imaginación, y deseaba hacerlo realidad.
Estar cerca de ella, incluso con centímetros separándoles, provocaba un tintineo en su sangre. La tensión que siempre les rodeó sólo aumentaba, pero en lugar de disfrazarla como disgusto, Sasuke decidía aceptarla tal cual.
Atracción, deseo, anhelo…
El calor corporal no se igualaba a la ansiedad en sus manos por tocarla, en su boca por probarla.
Y la decencia se iba por una ventana, y el autocontrol se ignoraba. Porque estaba cerca de ella, porque Sasuke podía bajar un poco más su rostro y podría tomar su boca con la suya. En su sangre hervía el placer y su codicia le dominaba, y a su vez veía cuán afectada estaba Sakura también. Queriendo alejarse, queriendo controlarse.
—Realmente, no es un favor a Kakashi. Al contrario.
En parte estaba decepcionado de sí mismo, haber caído por la novia de su antiguo maestro. Por traicionarle de tal manera. Pero ni eso era suficiente para seguir pausando este sentir.
Porque sus miradas estaban enlazadas, sus deseos se sincronizaban. Porque Sasuke quería a Sakura Haruno, e iba a tenerla.
Se preguntaba si ella podía leer esta promesa en sus ojos, o si era mera imaginación suya.
—Entonces… ¿Por qué estás aquí? —el temblor en sus voz, Sasuke supo que ella había captado el mensaje.
Ya no había marcha atrás.
— Simplemente decidí ya no oponerme a esto.
—¿A qué te refieres?
Esta atracción. Este imparable deseo por ti. Conocerte, probarte y tenerte.
No lo detendría más, no le cambiará de nombre ni lo negaría. Tampoco le importaban las repercusiones.
Por la mirada que ambos se daban, por esta electricidad entre ellos, la tensión que solo iba creciendo…
Sólo… rendirse ante ella.
— No hay manera en que esto no vaya a suceder, Sakura.
Su nombre, por primera vez se daba el lujo de pronunciarlo. Sin honoríficos, sin sentimientos desagradables. Sólo el dulce y activo sabor que su nombre dejaba en su boca. Sasuke miró el efecto que tuvo en ella.
Sakura también lo sabía. No darían marcha atrás.
Porque no le tocaba, solo se miraban a los ojos. Nada ni nadie importaban, para Sasuke en ese momento solo era ver, de manera verdadera y sincera, cada rasgo de ella, encontrándose hambriento por más.
Esta conexión era intimidad, era profunda y no podía borrarla.
Tomó su mano, sintió el breve acto reflejo de ella por querer romper el contacto, pero él llamó por su nombre de nuevo. Vio sus hombros relajarse, sus labios entreabiertos y ojos mostrando confusión, preocupación. No soltó su agarre, al contrario le guío lejos del ruido que había sido ignorado por sus tumultos internos.
Fuera del salón, en un pasillo solitario, se encararon.
Sakura no hablaba, pero en sus ojos mil preguntas no terminaban de formularse. Y cuando abrió sus labios, las palabras fueron interrumpidas por el actuar de él. Por su boca posesiva y pasional sobre la de ella. Por el movimiento de sus labios ‒al fin probando lo que tanto había deseado.
Fue su mano moviéndose desde su barbilla hasta su mejilla, empujándole a acercarse más –como si fuera posible ‒ a su propio rostro.
Era Sakura Haruno, su rostro sonrojado, ojos grandes y aliento robado, mirándole atónita cuando –luego de segundos eternos y pesados‒ él termino el beso.
Era Sakura Haruno, la novia de su antiguo maestro, de ese confidente y guía, que se acerca de nuevo a Sasuke y era ella, quien esta vez, inició un beso arrebatador.
Con todas la emociones que ellos habían estado suprimiendo. Con todos los deseos prohibidos y tensión sexual que en ellos nació desde que fueron presentados.
Sasuke y Sakura habían intentado detener esos sentires, pero simple roce de manos fue el golpe eléctrico en sus sistemas que dio inicio a algo de lo que se arrepentirían.
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Se darán cuenta, esta historia está en el SSM19, pero he querido hacerle historia independiente, otros cuantos capítulos, si es que no lo dejo en hiatus xd
