Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido re-suban esta o cualquier otra de mis historias, o adaptarlas.
Beta: Caripradi -sigan su página en fb, hace dibujos hermosos.
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Un error.
Ese hombre le había incitado a cometer un gran error.
Por su belleza física, quizá el primer rasgo que atraía la atención de cualquiera. Pero también era su porte, el cómo se movía entre los demás, distinguiéndose, como si de un lord se tratará. Aún existían esos títulos en la vida moderna, pero estos no eran igual de impactantes que hace cientos de años. Y eran sus puntos atractivos lo llamativo en él –aun no deseándolo, las personas eran superficiales–, pero fue su actitud, la repulsión en sus palabras y el desagrado que le mostraba siempre los puntos fuertes para no olvidarle.
Para Sakura, Sasuke Uchiha era un total idiota.
Desde la mirada de desdeña y precaución que le mostraba, hasta el evitarle en los lugares donde coincidían. Esto era un contraste del buen hablar de Kakashi sobre dicho Uchiha: orgullo y aprecio, el hombre mayor tenía más que respeto por dicho joven.
Y a Sakura le confundía. O este Sasuke era un doble cara, o simplemente le odiaba. Pero, ¿Qué tenía ella para ser tratada así por dicha persona? Lo único que logró asumir era su baja cuna y casta.
Siendo esto otro motivo para que Sasuke Uchiha no le agradara.
Pero eso fue antes.
Porque sus labios se movía al mando de la boca del mismísimo Sasuke Uchiha. Sus manos delicadas se aferraban a la solapa de su esmoquin, quería acercarse más a él y fundir sus labios por completo con los de este hombre. Sus párpados fuertemente cerrados para adentrarse en esta fantasía. Porque desde el día uno que le conoció, en su cuerpo un deseo se instaló y desarrolló hasta hacerle perder la rectitud en este punto. Por este hombre apuesto y hosco cuya mano sujetaba su cintura con tal fuerza, aferrándose a ella, que Sakura dejaba de pensar, de disgustarle.
El dominio con el que Sasuke le tomaba, el ardor en sus labios que comenzaba a encender fuego entre sus cuerpos. Todo era irrazonable.
Como si nadie más existiera, como si a unos cuantos metros no hubiera un salón repleto de personas conocidas, Sasuke y Sakura no atendían nada.
Solo el baile entre sus bocas, la rendición ante lo inevitable.
—Qué dem-
—Lo siento, es mío.
Luego estaba la irritación momentánea por parte de ambos al ser interrumpidos, la disculpa de ella.
El celular de Sakura no paraba de vibrar en su bolso, y es al principio -milisegundos- donde suspiros de reniego salieron de sus labios y sus párpados se abrieron. Con esto, como si el hechizo fuera roto. O no, más bien, cuando sus ojos se conectaron que un manojo de emociones llenó el ambiente:
Sorpresa, porque despertando a la realidad que Sakura entendió que ese beso había sucedido. Que ella, de manera consciente y en sus cinco sentidos había besado al hombre frente a ella. Un hombre que no era su pretendiente, mucho menos pareja.
El reconocimiento seguido de la sorpresa pasó de inmediato cuando la culpabilidad y el rechazo le invadieron.
Dando un paso atrás de esta persona, -quién a su vez había dejado de sujetarle hacia él- y crear distancia entre ellos.
El ardor en su cara –que no estaba segura si se debía al apasionado beso, o a la vergüenza– le calentaba la cabeza. Y no estaba para ponerse a meditar, porque antes de que Sasuke Uchiha hablara, su teléfono volvió a sonar.
—Oye,
Sakura uso todo su autocontrol para no saltar ante el llamado, prefiriendo mirar a otro lado. Giró su cuerpo, decidiendo que ignorar a ese hombre era lo mejor para tranquilizar su martilleante corazón.
—Oh, Dios.
Irónico como hace unos momentos su cara ardía, y ahora sentía que la sangre le abandonaba el cuerpo al ver la llamada entrante en su celular.
Kakashi...
Susurró para sí misma, y dudó en contestar, perdiendo la llamada de nuevo.
Miró la pantalla de su teléfono, solo para sentir mayor incomodidad Pues mientras ella se estuvo besando con Uchiha Sasuke, su pareja le había estado llamando.
Más de tres llamadas pérdidas.
Tragó pesado, su mente llena de culpabilidad le creaba una telenovela, donde Kakashi sabía lo que había estado haciendo, y con quien, o cómo el destino se burlaba de ella.
Es una lección, una amarga, amarga lección; no debes engañar. Ser infiel es de lo peor que se puede hacer.
—Sakura.
De ser posible ella habría saltado cual gato sorprendido. Lo que sí es que sintió un escalofrío cubrirle el cuerpo. Ella no le atendió, aun sintiendo que mirarle atraería alguna desgracia.
Pero el joven heredero no iba a obtener ese mismo trato. Le sujeto por el brazo, le hizo encararle y le llamó de nuevo.
Por sus reacciones anteriores era de esperar que ella agachara la mirada con culpabilidad, pero no fue así.
Ojos verdes le regresaban la mirada, aún algo de emociones turbulentas se mostraba, pero era la confusión y temor al error que había cometido lo que predominaba en ella.
—Suéltame.
Ella intento zafarse y Sasuke quedó estático por unos segundos. Le soltó, confundido porque... ¿Qué hacer? Sujetarle y... ¿y luego qué?
—Deberíamos...
—No mencionarlo —Completo ella, sin saber realmente si eso era lo que él quería. —Esto no pasó. Jamás...
No era súplica ni amenaza, pero la vulnerabilidad en ella fue suficiente para que Sasuke accediera. O eso suponía Sakura, porque el joven junto a ella no objetó cosa alguna. Silencio y más silencio les envolvió. Ninguno hablaba, sin embargo en sus miradas...
—Con que aquí estaban.
Sakura dejó de mirar a los ojos del joven, demasiado aterrada de la nueva presencia entre ellos. En automático dio un paso más lejos del joven Uchiha, y sus ojos evitaron al recién llegado.
—Kakashi... —su voz temblorosa, no queriendo, la atención de ambos recayó en ella.
—Sakura, estás pálida.
Kakashi se acercó, preocupado por su aparente mala apariencia. Y aquí ella se alarmaba. ¿Su maquillaje delataba lo que momentos antes había estado haciendo? Por eso respingó cuando el hombre sujetó su mano. Ella trastabilló en su intento de alejarse de él, pero el resultado fue peor; Sasuke se había acercado -demasiado sigiloso- hasta ella, y le había estabilizado con su mano firme en su espalda baja y la otra en su hombro descubierto.
Ese simple toque le revivió a fuego ardiente lo sucedido momentos atrás.
—Definitivamente no estás bien. Ahora estás completamente roja.
Quemaba. La culpa y vergüenza marcaba su piel al contacto de las manos de Sasuke y los traicioneros recuerdos de su mente, su piel.
—Será mejor llevarte a casa.
El ceño fruncido en Kakashi, la preocupación tan evidente. Él no parecía cuestionarse del raro actuar de la joven o sus cambios de colores. —Quizá llamarle a Tsunade...
—Yo la llevaré.
No era debido al hecho de que él no había hablado desde que Kakashi llegó, ni que ninguno haya olvidado su presencia -totalmente imposible, más aún cuando sus manos seguían insistentes en ella. Pero fue la claridad de su voz, de la imponencia en esta. Porque no, él no lo sugería.
—Sasuke. —sorprendido, Kakashi le llamó.
Al contrario, el agarre de Sasuke Uchiha en la joven Sakura se mantenía más decidido.
La mencionada, podría parecer personaje animado por las expresiones de sorpresa y escándalo en su rostro, pero era Kakashi el más sorprendido por lo que acaba de decir Sasuke.
—De ninguna manera podría imponerle tal...
—Esta es tu gala de nombramiento. Es tu obligación mantenerte aquí. Y ella se ha estado sintiendo mal desde hace rato.
¡Con que claridad y facilidad mentía! Sin duda su monólogo, aunque breve, cubría el motivo por el que estuvieran solos en ese pasillo desierto y también las reacciones de ella.
Sakura podía vislumbrar parte de la inteligencia de Sasuke Uchiha que Kakashi siempre elogiaba.
Kakashi negó con la cabeza.
—No podría —repitió, y tomó del brazo a Sakura, rompiendo por completo el contacto entre esta y Sasuke. Luego, con su mano giró el rostro de la chica hasta que estuvo a la par del suyo. Ojos profesionales, le examinó, queriendo hacer un diagnóstico rápido.
—Seguramente olvidaste comer, ¿eh? —Sonrió conciliador a la chica, que sin darse cuenta, ella le regresó una sonrisa apenada. —Debes darte tiempo para descansar y comer bien, pequeña.
Su mano acarició con cariño la cabeza de la joven, un acto tan inocente como personal. El acto fue breve, pero sus ojos parecían examinar a la joven a profundidad, y luego un hondo suspiro dejó su boca.
—Sasuke, por favor haz que llegue a su casa.
Aunque Kakashi vio la reacción de la chica ante este gran favor para el Uchiha, omitió todo. Solo un disculpa más por parte de él, y quedó en el pasillo, observando a los jóvenes caminar hasta el lobby.
Es hasta que le llaman que decide regresar al salón.
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Iba en un estado de limbo. Su cuerpo se movía en automático, pero su rostro, sus pensamientos en blanco. Eso notaba Sasuke, quien había esperado otro tipo de situación a desarrollarse.
Tenía suficiente en su propia cabeza como para preocuparse por la joven a quien escoltaba. Decidió no vagar en su mente, y aclarar la misma para prestar atención al camino. En su propio auto, conduciendo con moderación, hasta la residencia de esta desconocida.
El trayecto fue silencioso y pausado. Demasiado para alguien en la situación de ellos. Porque les había envuelto el impulso de la tentación, el fuego en sus ojos con deseo, y la envidia en él, cuando Kakashi apareció y logró apaciguar estos sentires en la mujer a su lado.
Otro tipo de desarrollo había esperado, y siendo sincero, la ansiedad y la culpa le habían llenado el cuerpo.
Pero no pasó nada.
Bien era probable que todas esas sensaciones que él mismo había descrito hace unos momentos -con su actuar hacia Sakura- habrían sido mera imaginación suya, pues si Kakashi no parecía notar nada, siendo éste tan escéptico y analítico, entonces todo lo anterior no había sido nada.
—Ya hemos llegado.
No era nada. Imaginación suya.
—Quita el seguro.
Era imaginación suya la cadencia de esa voz, la calidez de su aliento. La perfecta complementación de sus cuerpos al unirse en un solo beso.
—Sasuke, abre-
Ella le robaba el aire, y por instantes Sasuke pensaba que tenía la misma reacción en ella. Que el simple acto de mirar en su dirección, de fijar sus ojos en los verde de ella le hacía acallar. Interrumpiendo el comando que había sido ignorado por él, y simplemente sintiendo su alarma y razón ser atrapados por la esencia que era esta mujer.
Ya lo había hecho; cometer un error al besarla. Desde el momento que entendió que estos fuertes sentirse eran envidia y deseo que Sasuke supo que estaba condenado.
—Ven conmigo.
Por una noche, por otro momento robado y desenfrenado, él quería dejarse caer en el abismo que era esta mujer.
—Quédate conmigo.
Así que le tendió la invitación.
Después de todo, sabía que en ese infierno caerían juntos.
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Okay, comenzamos la historia.
Tengo otras cosas que publicar, veré sí lo hago xD
