Un fracasado crónico

El autobús está repleto. Parece que me tocará ir de pie esta vez. Esperen. Al fondo hay un sitio libre. Me dejo caer en el último asiento. Aún estoy muy adolorido por la golpiza que me llevé esta mañana. Unos muchachos me asaltaron afuera de la tienda de música, me arrebataron el cartel de las manos y escaparon. Los seguí pero me emboscaron en un callejón, me tiraron al suelo y me golpearon. Eran cinco. Sé que me descontarán del sueldo por el cartel roto. Y no hay mucho que recortarle a ese sueldo de todos modos...

El camino a casa es largo. Todos los días se parecen entre sí. Siempre la misma ruta, las mismas calles, las mismas luces, la misma gente. Pero a veces, y solo a veces, hay algo distinto, algo que llama mi atención. Un pequeño niño. En el asiento de adelante. Voltea a verme y me mira con curiosidad. Parece estar muy interesado en mí. Es el único en este autobús para el que no soy invisible. Más temprano ya me lavé la cara y me quité toda la pintura de payaso, pero no importa, los niños, a diferencia de los adultos, tienen fantasía. Solo con hacerle unas caras chistosas el niño ya se ríe. De repente la madre voltea enojada a verme.

- Deje de molestar a mi hijo!

- No lo estaba molestando...lo siento...

Solo trataba de hacerlo reír. Las personas siempre parecen estar alteradas...

De pronto siento como la risa va subiendo por mi garganta. Ay no...por favor no, ahora no.

- JAJJAJAJAJAJAJJAJA

La mujer se voltea de nuevo.

- DE QUÉ SE RÍE?!

- JAJJAJAJAJJAJ no...no JAJAJJAJA. No me...no me río. JAJAJAJJAJA. Lo s-siento. JAJJAJAJA.

Me falta el aire. La garganta me duele. No logro hablar. Llevo mi mano a mi bolsillo, saco una de mis "tarjetas de presentación" y se la entrego. Las personas normales siempre traen una consigo. En ellas dicen cosas como "ABOGADO", "DOCTOR" o "GERENTE". La mía es un poco diferente.

"Disculpe si me río. Estoy enfermo. Mi risa es involuntaria.
Por favor, devuelva esta tarjeta"

La mujer la lee, me mira con algo de desconfianza y me devuelve la tarjeta. Mi risa se va calmando, pero ya la incomodé. A ella y a todos los presentes. Siento todas esas miradas sobre mí. Aún faltan dos paradas para llegar a casa, pero a penas el bus se detiene, me bajo inmediatamente. Me siento en una banca en la parada a esperar el siguiente.

Un hombre se acerca y se sienta a mi lado. Trae un periódico y se dispone a leerlo. En la portada está Thomas Wayne, el candidato a alcalde de Ciudad Gótica. Me da un poco de risa al verlo porque recuerdo que mi mamá tiene cierta extraña obsesión con enviarle cartas. Y entonces se me descontrola otra vez la risa.

- JAJAJJAJJAAAAA

Me tapo la boca con la mano para asfixiar la risa. Pero no puedo.

- Qué te pasa?- me dice el hombre, visiblemente irritado.

Solo niego con la cabeza. Trato de decir algo pero otra vez no lo logro. Solo empeora la risa y se hace cada vez más fuerte.

- JAJAJJAJAJJAJAJ

- QUÉ TE HACE TANTA GRACIA, IDIOTA?- me grita el hombre tirando el periódico a un costado.

Vuelvo a sacar mi tarjeta del bolsillo y se la entrego.

El hombre la lee. Ahora es él quien se ríe.

- Estás enfermo? Jajajjajaja.

- Si, señor...

-En serio? Pobre de ti...JAJJAJAJAJ ACASO ME CREES ESTÚPIDO?- grita.

- N-no!- Yo...

El hombre rompe la tarjeta en pedacitos.

- No! Por favor...la necesito!

Era la única que me quedaba.

- Maldito fenómeno!- dice, y me tira los restos en la cara.

Genial, en un solo día logré que me golpearan, me descontaran y destrozaran mi última tarjeta. Mi vida es todo un éxito.

Las personas no solo son impacientes...a veces son crueles por deporte.

Dejo pasar el bus. A pesar de que oscureció y es invierno, creo que por hoy prefiero caminar. El frío de los hombres es peor que el frío de la noche. Es un frío voluntario.