Frente a frente

No tengo mucho para escoger en mi ropero, pero intento encontrar aquellas prendas en mejor estado, las menos desgastadas. Elijo una camisa oscura que hace tiempo no usaba. En cuanto a los pantalones, los azules están un poco más nuevos que los grises. Más nuevos significa menos viejos. Solo tengo un par de zapatos, pero con un poco de lustre quedarán bien. Solo espero causar una buena impresión. No todos los días uno conoce a su padre. Por último me pongo mi sweater amarillo encima, el que uso todos los días. Está muy viejo pero es lo único que tengo para protegerme del frío.

Anoche vi a Thomas Wayne en la tele otra vez. Hablaba de un evento de caridad al que asistiría hoy. Es mi oportunidad. Debo verlo, debo hablar con él.

Al llegar a la estación más cercana al teatro me encuentro con una enorme multitud de personas. Es una protesta, tal cual la anticipaban en el noticiero de anoche. Todas traen máscaras de payasos y sostienen letreros en sus manos.

"Wayne payaso"

"Muerte a los ricos"

"Todos somos payasos"

Me abro paso entre ellos, fascinado. Es ésta la reacción a las declaraciones de Wayne? Son estas máscaras un reflejo de mi propia cara? Soy yo, de alguna extraña manera, el detonante de todo esto? La multitud llega hasta los portones del teatro, donde se ha apostado una tropa de policías, barricando la entrada para impedir que las protestas obstruyan el ingreso al evento. Los manifestantes más cercanos al portón se enfrentan a los oficiales y son reprimidos en seguida. El caos se desata. Aprovecho la oportunidad para escabullirme por un costado del edificio y sin que nadie me vea, ingreso por la puerta de servicio. Estoy adentro pero necesito buscar una forma de pasar desapercibido. Veo un guardarropas en una esquina. Al abrirlo encuentro varios trajes de botones. Es el disfraz perfecto. Elijo uno de mi talla y me lo pongo encima.

Subo por las escaleras que llevan hacia el salón principal. Las personas van y vienen sin siquiera fijarse en mí. Nadie se percata de mi presencia. Este lugar es impresionante, es tan grande y tan hermoso. Llego a la platea superior desde donde tengo una increíble vista sobre todo el teatro. Me quedo sin aliento. Es majestuoso. Desde el piso se alzan pilares gigantescos, tan altos que llegan hasta el techo. El suelo está recubierto por un fino terciopelo rojo, en cada esquina hay detalles, pinturas hermosas y toda clase de lujos que uno no se imaginaría ni en sueños. Nunca he estado en un lugar así…

La gente va llegando y se acomoda en sus asientos. A diferencia de la multitud que se encuentra en las calles, esta es una multitud silenciosa. Mientras que afuera están gritando, aquí nadie habla ni ríe demasiado fuerte. Quiénes son estas personas con trajes impecables y zapatos relucientes? Nunca he visto personas que anden tan erguidas. Parecen semidioses más que hombres. El aire está perfumado con toda clase de fragancias y los vestidos de las mujeres brillan como diamantes. Tanta riqueza no puede hacer otra cosa que no sea dar belleza. Trato de imaginar a Sophie con un vestido así…

Las luces se van apagando, señalando el inicio de la función. Me detengo en el medio de un pasillo, procurando no llamar la atención de nadie. No sabía que presentarían una película de Charlie Chaplin y estoy gratamente sorprendido al verlo en la enorme pantalla. Me encanta Chaplin. Me hace reír. Disfruto de la función en silencio mientras mi vista pasea por las filas de asientos en busca de Thomas Wayne. Ahí está, es inconfundible. Está sentado al lado de una elegante mujer, seguramente su esposa. No le quito la vista de encima hasta que lo veo levantarse de su asiento y dirigirse al baño. Esta es mi oportunidad. Lo sigo cautelosamente.

El baño tiene diez veces el tamaño de todo mi apartamento. El mármol recubre los pisos y las paredes, en los lavabos brillan grifos de oro y en los techos relucen grandes lámparas de cristal. La vista no se acostumbra fácilmente a tanto resplandor.

Allá en el fondo veo a Wayne. Me detengo en la entrada, me quito el traje rojo de encima y me miro en el espejo, acomodando mi cabello despeinado. Otro señor elegantemente vestido pasa por mi lado al salir, dejándome a solas con Wayne. Contrastada con tanta elegancia, mi propia ropa que me parecía tan apropiada al salir de casa, de pronto me parece un remiendo, un montón de harapos. Mi triste expresión deshonra a este lugar lleno de sonrisas. Es tan evidente que no pertenezco aquí. Me avergüenzo de mi propia imagen y me siento muy pequeño, quizás hasta sucio. Mi presencia es un insulto para este palacio.

Wayne voltea y se dirige hacia el lavabo. Doy un pequeño paso hacia él pero no sé qué decir.

-Puedo ayudarte?- pregunta al pasar por mi lado pero sin mirarme realmente.

- Acaso quieres un autógrafo?

- No…-murmuro.

Me paro detrás de él, manteniendo mi distancia. No quiero parecer intrusivo. Wayne no voltea a verme y se limita a mirarme a través del espejo mientras se lava las manos.

-Entonces qué? Qué quieres?

Guardo mis manos en los bolsillos de mi pantalón. Mis hombros se encogen ligeramente.

-Mi- mi nombre es Arthur. Mi mamá se llama Penny…Penny Fleck. Lamento aparecerme así en este lugar, pero…ella me contó todo sobre ustedes y yo…tenía que venir a verlo…

Wayne se queda inmóvil por un breve instante. Espero ver la sorpresa en su cara, ver la emoción en sus ojos por conocer a su hijo. Pero solo me mira y sacude la cabeza.

-Ah por Dios…no soy tu padre, muchacho.

Ahora sí voltea y me mira fijamente.

-Cómo dijiste que era tu nombre?

-Arthur, señor. Me llamo Arthur. Soy payaso y también comediante.

Le extiendo la mano. Es necesario presentarse de manera formal. Pero él lleva las suyas a los bolsillos y me contempla de pies a cabeza.

-Y tú crees que yo podría ser el padre un payaso? Jajajaja. Vamos, qué diablos te pasa?!

Siento que se forma un nudo en mi garganta. No esperaba que se riera de mí… Wayne es alto y apuesto y me siento muy inseguro a su lado. Pero en su rostro veo rasgos familiares.

-Mírenos…- digo tímidamente -Creo que podría serlo.-

Me interrumpe en seguida.

-No soy tu padre porque eres adoptado y porque jamás me acosté con tu madre.

-No soy adoptado.- respondo confundido.

De dónde saca esa idea tan absurda?

-Por Dios, acaso tu madre nunca te lo dijo? Te adoptó mientras trabajaba para nosotros.

-No, eso no es verdad! Por qué está diciendo eso?

Las palabras de Wayne producen una sensación horrible en mi estómago.

-Tu madre alucinaba. La internaron en Arkham.

-Deje de decir esas cosas!

La ansiedad se apodera de mí y Wayne ya está visiblemente irritado.

- QUÉ VINISTE A BUSCAR? QUÉ QUIERES DE MÍ? DINERO?

- NO QUIERO NADA!- mi voz se eleva pero también tiembla, quebrándose por momentos.

- Quizás solo un poco de cariño, PADRE! Qué tal un abrazo? Un poco de decencia? QUÉ PASA CON USTEDES? Mire, no quiero incomodarlo, no sé por qué todos son tan rudos! Solo vine a hablar con usted, pero usted me grita y dice esas cosas horribles sobre mi madre!

-Es una mujer enferma, está loca.

-JAJAJAJJAJAJAJAJJJAJAJJAJAJJAJJAJAJ

-QUÉ? Acaso esto es una especie de broma?!

- JAJAJAJAJJAJJAJAJJAJAJJA, por favor…soy yo, papá!

Y de repente siento el impacto de su puño sobre mi cara.

-Aléjate de mí!

El golpe me deja aturdido y tengo que apoyar mis manos sobre el lavabo para mantenerme de pie. La sangre cae a chorros de mi nariz al mismo tiempo que las lágrimas brotan de mis ojos. Wayne se marcha. No entiendo lo que acaba de suceder. Por qué dice todas esas cosas sobre mamá? Acaso hay algo de verdad en lo que está diciendo? Y si no, por qué me miente? Estoy tan confundido… Por qué me golpea? Yo no le hice nada, no le pedí nada, intenté ser amable…solo quería conocer a mi papá. No entiendo a las personas y ciertamente no entiendo este mundo…