La última fantasía
Afuera el aire es fresco. La mañana es agradable para caminar. El sol que hace tanto tiempo no salía en Ciudad Gótica, ahora se asoma tímidamente, abriéndose paso entre las nubes y calienta suavemente mi cuerpo. Me quito el sweater y me remango la camisa. Qué es eso? Hay un pañuelo azul atado a mi muñeca. De dónde salió? Lo he visto antes en alguna parte…Sophie! Esto le pertenece a ella…cierto? Cómo es que lo tengo yo? Comienzo a correr y corro lo más rápido que puedo. Ni siquiera llamo el ascensor, subo corriendo por las escaleras y me detengo delante del apartamento 8B. Toco la puerta con cierta desesperación. Nada. Toco otra vez. Sophie, por favor, ábreme…Sophie, ayúdame! Te necesito!
Regreso a mi propio apartamento. En la habitación la cama sigue deshecha. Dormí aquí. Fue Sophie quien me trajo hasta aquí, no es así? Me veo a mí mismo en el espejo que está junto a la mesita que Penny usaba para pintarse los labios. Nunca entendí para qué lo hacía. Sus cosas… todas siguen ahí. Abro el cajón superior y encuentro algunas revistas antiguas, su lápiz labial, una botella de perfume ya vacía. Abro el segundo compartimento…y mi corazón se detiene. El cajón está lleno de pañuelos.
- NO!- grito - No puede ser!-
Vacío todo el contenido del cajón sobre la cama. Son al menos veinte, sino más. Hay pañuelos de todo color, rojos, verdes, blancos... Todos apestan al perfume barato de Penny. Lágrimas de rabia arden en mis ojos.
- Te odio, Penny!
Me siento y contemplo otra vez el pañuelo azul que llevo puesto, comprobando su existencia. Lo desato de mi muñeca, extiendo la tela, miro cada detalle, la toco, la siento, inhalo su olor. No es igual a los demás, verdad? Su olor es distinto. Sophie, eres tú? Dime que eres tú…
- JAJAJAJAJAJAJAJAJJAJA
Estoy seguro de que mi risa puede escucharse diez cuadras a la redonda. Froto mi mejilla contra el pañuelo. Sophie…dime que eres tú! Mi llanto se absorbe en la tela. Sophie…no me dejes solo! Eres lo último que me queda!
Es imposible volver a atar el pañuelo a mi muñeca. No logro hacerlo con una sola mano. Así que lo doblo con cuidado y lo guardo en el bolsillo de mi camisa, junto a mi corazón.
Salgo de la habitación y tiro a puerta. Busco mi libreta y arranco una página en blanco. Aún queda el retaso de la última hoja que arranqué. Con ella hice una flor de papel para Sophie…o al menos eso creí…
Eres realmente un gran comediante, Arthur. Te creíste tu propio cuento. Ahora te toca reírte de tu propio chiste!
- JAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJ
Una vez se calma mi risa, tomo el lápiz y comienzo a escribir una carta. Mírame, Penny, me parezco a ti, escribiéndole una carta a alguien que nunca me va a responder.
La luz del medio día ilumina la sala. Recurro una vez más a mi libreta. En todas mis noches en Pogo's aprendí una que otra cosa.
Contacto visual.
Cabello liso?
Trabajar al público.
Recuerdo el traje de llevaba uno de los comediantes que vi ahí. Busco entre mis cosas y encuentro algo parecido. Es un traje color vino, pantalón y chaleco. Está desgastado, pero no deja de ser elegante. Debajo del chaleco me pongo mi única camisa blanca. También está percudida, pero el conjunto funciona. Le doy un poco de brillo a mis zapatos, humedezco bien mi cabello y lo peino hacia atrás. Ahora sí me veo como un comediante.
Entre los pocos tesoros preciados que guardo, hay una taza blanca con el logo del Show de Murray que yo mismo pinté, imitando las que siempre están sobre la mesa donde Murray se sienta al recibir a sus invitados. La coloco sobre mi mesita para recrear algo del ambiente. Luego están las cintas del show. Tengo al menos treinta de ellas. Me siento delante del televisor y escojo una al azar. Ah, sí. Recuerdo este capítulo, es uno de mis favoritos. El invitado era un actor, un tal Ethan Chase. Observo su entrada, su manera de saludar a la audiencia, a Murray…estudio la forma en que se sienta, sonríe y habla…
Cómo puedo hacer lo mismo yo? Cómo logro actuar como una persona normal? Retrocedo la cinta hasta el principio y la dejo correr nuevamente. Me levanto, salgo de la sala y al escuchar la música de bienvenida, hago mi gran entrada. Ahí está de nuevo mi público invisible. Me recibe con un cálido aplauso. Saludo sobriamente a toda la sala y hago una ligera reverencia. Camino hacia donde está Murray, le doy la mano, nos saludamos y saludo también a los otros dos invitados que están sentados a mi lado. Tomo el asiento libre que está junto a Murray. Me reclino y apoyo mis brazos en el respaldo del sillón.
- Hola Murray, gracias por in…
No, no. Otra vez.
- Hola Murray, muchas gracias por invitarme al show. Ha sido mi sueño de toda la vida…
No, no, no.
- Hola Murray, he sido…
No, tampoco así. No sé… Cómo debo sentarme? Con las piernas abiertas? Cruzadas? Así? O cerradas? Me apoyo en el espaldar? Qué hago con mis manos?
- Perdón, qué dijiste?...Oh, eso muy gracioso, Murray! Sabes, yo también soy comediante. Te gustaría escuchar un chiste?
Todos me aplauden.
- Sí? Todos ustedes? Esta bien!...Toc, toc…
Saco la pistola y la coloco en mi garganta.
No, de nuevo. Debe ser más rápido.
- Jajajajaj…Toc, toc…
Llevo la pístola a mi garganta. Click.
Jajajajajajjajajajajjajajajajaj! Eso es! Y oigo la canción con la que se cierra el show todas las noches. Así es la vida…
Qué gran final! Aplausos, aplausos y más aplausos! Este será el mejor chiste que haya contado jamás.
Me relajo en el sillón y enciendo un cigarrillo. Estoy listo. Mi gran momento por fin ha llegado. Por una vez seré todo lo que siempre debí ser.
Mis ojos caen una vez más sobre el papel que dejé en la mesa. Mis últimas palabras para Sophie.
Sophie,
Amanecí con un pañuelo azul atado a mi muñeca. Creo haberlo visto en tu cabello. Creo que tuve un sueño, soñé que tú me amabas. Perdóname. Confundo lo que es real. Tu fantasma me persigue.
Estoy tan cansado de estar aquí. Este cuerpo es demasiado pesado. Hay un vacío en mi alma que ha estado ahí toda mi vida. Como un jardín que nunca florece. Yo no soy un héroe, no soy ni siquiera un hombre…soy solo una sombra. Soy la espina sin la rosa. Lo único que tengo para compartir es mi dolor. Sé que no puedes ser real. Porque no podrías amarme. Y aún así yo te amo. Acaso no se puede amar una ilusión? Por qué no despedirme del mejor sueño que tuve?
Ya no hay vuelta atrás. Estas heridas no sanarán. Hay cosas que el tiempo simplemente no puede borrar. La vida nos arranca cada día un pedazo de alma hasta que ya no queda nada. Perdóname por lo que hice y por lo que voy a hacer. Pero para mí no hay lugar ni propósito en este mundo. Solo quiero ser grandioso por un instante antes de morir. Quiero que la gente me vea, solo por una vez. Ha llegado el acto final de esta comedia. Queda una última fantasía antes de que se cierre para siempre el telón.
Solo espero que al quedarme finalmente dormido, te vuelva a encontrar en aquel lugar de sueños en donde fuiste real. Necesito saber que me encontrarás. Allá todo será distinto. No habrá más dolor. Reiré con una risa verdadera, seré un hombre como todos los demás y así tú podrás al fin amarme.
Arthur
