Declaración de responsabilidad: En mis sueños soy dueña de Ranma y les doy un final feliz como lo merecen, pero en la realidad Ranma ½ es de propiedad de Rumiko Takahashi. Hago esto por diversión, no me demanden.


El siguiente cuento es una ficción y como tal, no tiene por fin representar la realidad de los sucesos acaecidos en la Historia.

Símbolos:

-Palabras habladas.-

Pensamientos.

"Palabras con énfasis o énfasis en ella, como burlas o amenazas".

GRITOS.

= 0 =: Cambio de escena.


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"Ayer, 7 de diciembre de 1941 -Una fecha que vivirá en la infamia-, Los Estados Unidos de América fueron atacados repentina y deliberadamente por las fuerzas aéreas y navales del Imperio de Japón".

Franklin Delano Roosevelt.

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HIBAKUSHA

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Capítulo 1

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Lunes 11 de diciembre de 1944.

-¡Akane abre la puerta!

-Vete Ranma, ¡déjame tranquila!- Lágrimas corrían raudas por su rostro, mientras afirmaba la puerta de su habitación de los fuertes golpes que daba su prometido tratando de abrirla, con el corazón roto.

-¡Akane abre la maldita puerta!- Gritaba furioso, tomando la manilla moviéndola tan fuerte que estaba a segundos de destrozarla por completo.

-¡NO, NO! ¡No lo haré! ¡Vete de aquí, déjame tranquila!

-¡BASTA AKANE, DEJA DE SER UNA MALCRIADA! ¡SOLO ABRE LA MALDITA PUERTA Y HABLEMOS!

-No quiero Ranma, déjame, déjame...- La chica dejó de luchar contra el muchacho y su fuerza bruta, cayendo sentada en la puerta, permitiendo que sus lágrimas bañaran su rostro completamente. Seguía llorando, tratando infructuosamente de acallar sus gemidos de angustia con sus manos, mirándolas desamparada.

El resto de la familia, solo escuchaban sus sollozos ahogados de llanto, sin decir nada. Tan conmocionados como Akane, tratando de consolarse mutuamente.

*.*

Por orden conjunta del Emperador y el gobierno japonés se decreta la presencia de todos los varones entre 17 y 30 años en las dependencias de sus prefecturas para determinar la división respectiva en la que realizaran su entrenamiento y posteriormente dar frente a los enemigos de la patria y custodiar nuestros tesoros nacionales, nuestra gente y sus familias.

De no presentarse, serán considerados como traidores a la nación, obteniendo el máximo castigo que contempla la ley.

*.*

-Akane...por favor, tienes que entender. – Repetía una y otra vez Ranma, escuchándola llorar desconsolada, con su frente apoyada en la puerta.- ¡Por favor Akane! Habla conmigo... Entiende.- Ella levantó el rostro en la obscura habitación, las palabras suplicantes del muchacho la hicieron reaccionar, permitiendo que su temperamento se desbocara incontrolable. Dejó de llorar y susurró tan despacio como pudo:

-¿Qué te entienda? ... Eres un artista marcial Ranma, ERES UN JODIDO Y MALDITO ARTISTA MARCIAL, NO UN SOLDADO.

-Akane entiende, es mi deber... - No podía luchar contra su lógica, pero ¿es que acaso no entendía que debían proteger el Imperio, al país, a su familia? La familia que lo había acogido sin darse cuenta como un hijo, como un hermano, como su futuro marido.

-No, Ranma, no lo es. Esta no es otro de los desafíos que has tenido durante estos años, es la Guerra. ¡LA GUERRA POR DIOS!- Se calló, llenándosele los ojos de lágrimas otra vez, levantó las rodillas abrazándolas para darse consuelo.

-Akane... Si no puedes entender el por qué estoy haciendo esto, es mejor que...- El muchacho dejó de hablar, empuñando su mano. Abandonó las ganas de derribar la puerta porque se dio cuenta que Akane estaba sentado al otro lado. Se dejó caer de rodillas de su lado con ambas palmas abiertas sobre la madera, queriendo en realidad tocarla a ella. Lágrimas fluyeron libremente por el hermoso rostro del muchacho, haciendo el vano intento de quitárselas con el brazo enrabiado.

Los hombres no lloran ¿cierto?

¿Por qué tenía que ser todo tan difícil?

=0=

Martes 12 de diciembre de 1944.

-Toc toc

-¿Akane-chan? Querida, abre la puerta…- Nodoka Saotome, entendía perfectamente a la muchacha. Hace tan poco había recuperado a su único hijo y ahora el destino decretaba que debían volver a separarse. Y no a un viaje de entrenamiento cualquiera, no. Al corazón mismo de la Guerra, donde los hombres perdían la vida a diario, para defender la nación ante las amenazas extranjeras. Una guerra que no entendían, pero debían cumplir con el requerimiento imperial y de las autoridades de gobierno.

Sí, entendía a la muchacha.

Ella tampoco quería que su hijo partiera.

-Tía... Déjeme descansar por favor.- Respondió como pudo Akane Tendo, la chica de ensueño de la población masculina de la secundaria Furinkan en su último año escolar y a prontas de asistir a la Universidad. Había llorado toda la noche sin consuelo. Se sentía abandonada. Otra vez. Con los ojos hinchados a más no poder, las lágrimas se habían secado hace un tiempo.

-Akane querida... Mi hijo... Mi hijo se va… Los necesitan de inmediato en el ejército. ¡Tienes que despedirte!- La hermosa mujer se quebró y se mordió el labio inferior para no delatarse y dejar salir los quejidos de su también corazón roto. Lágrimas traicioneras no derramadas amenazaban con desbocarse.

-Ranma... Ya se va...- La chica abrió la puerta tan rápido, que ni siquiera se dio cuenta que Nodoka Saotome, lloraba afirmada de la pared, tratando de consolarse a sí misma.

Bajó atropelladamente las escaleras sin notar donde pisaba, estuvo a punto de rodar por ellas.

Ranma se va.

Ranma se va.

Ranma se va y no podré despedirme de él.

Ranma se va a la Guerra… Y podría morir y yo no pude despedirme de él.

Ranma, no te vayas.

¡No me dejes por favor!

Quería gritar.

Buscó por toda la casa. Estaba desierta.

Ranma se ha ido.

Subió nuevamente las escaleras buscando a la madre de Ranma que se había trasladado a la habitación de invitados que siempre utilizó el muchacho, notando que estaba totalmente vacía, se fue.

Se fue sin despedirse de mí.

Se fue y no me despedí de él.

Se desvaneció en el suelo, afirmándose el rostro con las manos. Agachó la cabeza, tapándose la boca para no gritar del dolor.

Es mi culpa, es mi culpa, ¿Cómo puedo ser tan idiota, tan estúpida? ¿Cómo no me despedí de él? ¿Cómo podría vivir sin él? ¿Si algo le pasaba ella…?

Y lloró de rabia, de impotencia.

-Akane-chan, Akane-chan...Ranma está en la estación de trenes.- La sacudió suavemente Nodoka. La muchacha estaba en shock, con la mirada perdida y sollozando suavemente, centrándose en el hermoso rostro de la mujer y sus bellos ojos azules iguales a los de Ranma.

-¡Tienes que despedirte de él Akane-chan, por favor! Está en la estación de trenes.- Lo zarandeó otro tanto, haciendo que la muchacha por fin le prestara atención, se desenredo de la mujer. Bajando nuevamente, poniéndose los zapatos como pudo. Corrió rauda a la estación de trenes.

Tenía…

No.

Debía alcanzarlo.

=0=

La estación estaba llena de hombres jóvenes que se encaminaban al mismo destino, sus familias los despedían orgullosos, ellos defenderían la nación. De ahora en adelante serían considerados los héroes de la patria.

La peli-azul trató infructuosamente encontrarlo, haciéndose paso entre la masa de personas en la estación, pero su baja estatura no la dejaba ver con claridad. Madres lloraban con pañuelos en sus manos, arrebujándose las lágrimas. El tren dio su primer pitido. Estaba pronto a partir, dejando salir el vapor blanco de la chimenea larga que estaba en la cabeza del tren, envolviéndose con el viento entre la gente alrededor.

Ranma, Ranma ¿dónde estás?

=0=

El muchacho de coleta sabía que ella no vendría, pero su corazón enamorado aún tenía esperanzas.

Intentó consolarla y no pudo.

Trato de hacerla entender y no pudo.

Marimacho tozuda, pensó tristemente mirando la cara de su padre y la del padre de Akane, ¿Cuándo habían envejecido tanto? Parecía tan de repente todo.

Las hermanas de Akane lo miraban con lágrimas en los ojos, no pudieron convencer a Akane de despedirse, hasta Nabiki tenía los ojos brillosos aguantándose las lágrimas para no poder su faceta de mujer dura.

-¡Adiós Ranma, cuídate mucho!- Dijo Kasumi, abrazándolo de repente.- Tienes que volver y hacer feliz a mi hermanita.- El muchacho se sonrojó furiosamente.

Esa marimacho era su perdición, claro que haría cualquier cosa por ella, siempre que lo dejara. Le sonrió afectuosamente sin saber qué decirle en realidad.

-Gracias Kasumi.

-¡Adiós cuñadito, patéale el culo a esos yanquis y regresa pronto!- Nabiki Tendo "La Reina del Hielo", lo abrazó también, aunque menos afectuosamente, solo tocando con su manos los hombros fornidos del muchacho, introduciendo velozmente una de sus manos dentro de su camisa roja de seda. Le giñó un ojo.- Un regalo.

-Así lo haré jefa.- Levantó la mano a su frente haciendo el ademán de saludo militar.

-Jo Jo Jo muchacho.- Lo palmoteó Genma.- Mi muchacho ya eres todo un hombre, deja en alto el nombre de la familia Saotome.

-Si tú lo dices papá.- El muchacho rodó los ojos, pero de todas formas lo abrazó. Al menos esto se siente mejor que la cuna del infierno.

-Ranma... Mi hijo…- Dijo Soun, comenzando a llorar y ocultando inútilmente sus lágrimas en la manga de su traje café oscuro. No podía despedirse del muchacho, lo quería como si fuera su propio hijo, su pequeña Akane ni siquiera había tenido el coraje de hacerlo.

Ranma lo miró exasperado, pero con cariño. El viejo era como un padre para él, aunque estaba casi tan loco como el suyo. Siempre estaba ahí para darle algún consejo de alguna forma extraña. Notó que se le acababa el tiempo y lo abrazó fuertemente, diciéndole suavemente a su oído:

- Otosan, volveré para cuidar a Akane.- El hombre mayor dejó de llorar de inmediato, mirándolo atónito, sin palabras. Llenándosele los ojos de lágrimas otra vez.

-Es una promesa muchacho.

-Lo es.

El maestro quiso estar presente también. Con un traje gris, un sombrero blanco y una pequeña flor amarilla en la solapa. Quería vestirse adecuadamente para despedir al último pupilo de su escuela.

-Cuídate muchacho y regresa a casa sano y salvo, aun debes aprender muchas técnicas antes que un viejecillo como yo deje este mundo.- Y se tapó con sus pequeñas manos los gruesos riachuelos de lágrimas que brotaron de sus ojos.

-¡Tenlo por seguro viejo!

-Cuidaré de Akane-chan por ti.- Ranma lo golpeó inmediatamente.

Llegó el momento. Se enfrentó al tren, el pitido del primer llamado de abordaje lo sacó de sus pensamientos.

Tenía un mal presentimiento.

No quería irse, no así.

Peleado con Akane, sin poder despedirse de ella. Miró atrás, donde estaba su familia en un pequeño grupo mirándolo y diciéndole adiós con las manos, mientras se acercaba al vagón.

Otro paso.

Volvió a mirar sobre su hombro.

Quizás debería quedarme, buscarla y despedirme de ella.

Otro paso.

Quizás esto es un error, una maldita locura.

El sonido de una radio lejana llamó su atención mientras se filtraba lo que decía la mujer por sobre la bulla de la estación:

Miles de civiles japoneses están sufriendo cautivos en los campos de concentración norteamericanos, siendo sometidos a innumerables vejámenes tanto en su integridad física como psicológica. No dan tregua, la guerra se mantiene y sigue extendiéndose por más de dos años. Las víctimas ascienden a un total de...

Dejo de escuchar apretando sus puños llenos de furia.

Era su deber.

No se mata a los inocentes.

No se mata a mujeres.

No se mata a niños.

Volveré Akane, y tendrás que escuchar cada estúpida palabra que tenga que decir por el resto de mi vida, ¿entiendes? Aunque no me quieras me quedaré por la eternidad a tu lado, aunque sea como un tonto perro faldero. ¡Volveré boba marimacho! Sus ojos brillaron en el éxtasis de la más pura determinación.

El último paso y ya estaba adentro del tren.

Geeez Akane, pensé que llegarías a tiempo esta vez. Pensó suspirando fuerte y deprimido, tratando de encontrar un lugar donde sentarse.

=0=

El tren anunció su partida con el último pitido más largo que los anteriores, la señal sonó fuerte y clara. Las ruedas comenzaron a balancearse de adelante hacia atrás, calentando el motor para dar inicio al viaje.

Akane comenzó a desesperarse aún no encontraba a su familia y solo veía personas llorando y otras intentando de ocultar sus lágrimas orgullosas, vestidas con sus mejores ropas. Nodoka Saotome, hacía lo suyo tratando de encontrar a su hijo un poco más atrás de la muchacha, había tomado valor para despedirse también.

El tren avanzaba lentamente con todos los hombres en su interior, Ranma se iba y no podría despedirse de él, en su desesperación comenzó a gritar.

¡Ranma!

¡Ranmaaaaa!

¡RANMAAAAA!

¡RAAAAAANMAAAAAAAAA!

El tren seguía su lento avance.

No lo encontré, perdí la oportunidad de despedirme.

Comenzó a mirar las caras de los chicos que la miraban por las ventanas amontonados, corriendo mientras pasaban los vagones a su lado.

Un hombre delgado y pálido la reconoció: esa chica era la más salvaje y querida de las secundarias del distrito.

-¡Es AKANE TENDO!- Gritó a todo pulmón.

Akane le arrugó el entrecejo al muchacho.

=0=

Ranma miró la masa masculina confundido.

¿Qué tanto miraban esos estúpidos?

Todos sonrojados y con ojos soñadores. Alguien gritó tan fuerte que todos comenzaron a gritar lo mismo, ya no tendrían otra oportunidad de confesar su amor, era ahora o nunca.

-¡AKANE TENDOOO!

-¡TE AMOOOO!

-¡AKANE TENDOOO! ¡TE AMOO TANTO!

=0=

-Diablos Kasumi, olvidé traer mi mercancía.- Le dijo Nabiki mirando la escena llena de chiquillos hormonales con decepción, haciendo un lindo mohín frustrada.

Kasumi solo sonrió suavemente, al menos su hermanita podría despedirse de Ranma.

Nodoka llegó al lado de las muchachas y levantó suavemente la mano con un pañuelo despidiendo a su hijo, su único hijo que iba a la guerra. Bajó los brazos, mirando a Akane correr entre los vagones que avanzaban. Kasumi le tomó uno de sus brazos y Nabiki el otro, conteniéndola.

-¡WUAAAAAAAA MI Niña VINO A DESPEDIR A SU PROMETIDO!- Comenzó a llorar Soun, secundado por los otros dos hombres que también lloraron emocionados.

=0=

-¡GRACIAS POR VENIR A DESPEDIRME!

-¡AKANE TENDOOO!

¿Akane? El joven de coleta casi se resbaló tratando de quitar a esa manada de tontos que miraban por la ventana a su prometida. Desesperado tiró sus cabezas y quitó cuerpos de hombres por doquier, sin siquiera molestarse en medir la fuerza de su agarre.

-¿Akane?- La muchacha corría mirando las ventanas que lentamente pasaban cerca de ella, de repente lo reconoció. Quedándose quieta en medio de la estación, observándolo con lágrimas corriendo por sus mejillas, llevándose las manos al pecho.

-¿Ranma?- Pensé que lo había perdido.

El chico comenzó a moverse por los vagones tratando de quitar a los hombres de su camino que volvían rápidamente a cubrir las ventanas. Despidiéndose tanto de la chica como de sus familiares.

Ranma la veía perfectamente mesclada entre toda esa gente que despedía a sus seres queridos. Tan pequeña y frágil. Sonrojada, probablemente por culpa de la carrera. Esa idiota, siempre tiene que ser tan dramática, sonrió de lado. Exasperado por encontrar algún lugar para sacar la cabeza, hasta que encontró el sitio perfecto.

-¡Akaneeeeee!- Gritó.

La chica enfocó su rostro lleno de lágrimas en él.

-¡Ranma, Ranmaaaaa!

-Akaneeee.- Repitió, mirándola desde la última ventana que tenía el tren y que daba justo enfrente de donde estaba tirada en el suelo llorando.

-Ranma, lo siento, lo siento. Yo no quise y luego… Quería, pero no podía despedirme, yo...

-¡No seas tonta Akane, siempre eres tan tozuda!

-¡Ranmaaa!- Confía que el estúpido diga algo bonito alguna vez y lo estropeará como siempre, y yo que vine a despedirme.

-AJAJAJ boba…- Se burló el chico.

Akane enfocó su vista en el suelo donde estaba.

¿Cómo llegué aquí?

Contrariada con sus propios sentimientos, no quería despedirse. Apretó los puños en el frío y sucio suelo, los miró con rabia y ¿unos pies?

Ranma se posó suavemente delante de ella. Levantó su terrea mirada sobre un hermoso azul cielo brillante que se la devolvía, ¿podría el tiempo detenerse en este instante?

-Akane, ¿confías en mí?- Le dijo el muchacho tapando el sol que comenzaba a aparecer sobre el horizonte, ofreciéndole una mano.

-¿Ranma?- Akane tomó su mano, dejándose levantar velozmente por el muchacho, quien la miró directamente a los ojos. No esperó su respuesta y la besó, como había soñado todos esos años. Como siempre quiso. Fuerte, exigente, pero tan suave como la seda.

¿Podría ser algo tan contradictorio?

¿Cómo podía dejarla después de esto? Se dijo mirándola directamente a los ojos, apoyó suavemente su frente en la de ella, envolviéndola en un abrazo. Repitió suavemente su pregunta contra los labios temblorosos de la chiquilla, haciendo que su aliento hiciera cosquillas en sus fríos labios.

-¿Confías en mí, Akane?

-Sí... Ranma, confío en ti.

-Volveré Akane, volveré. ¡Te lo prometo!- La muchacha no dijo nada, mirándolo con lágrimas amenazando por desbordar su rostro nuevamente, haciendo un pequeño puchero tan tierno que Ranma peleó con las ganas de tomarle las mejillas y apretárselas.

Le sonrió tan lleno de ego masculino para volver a posar un suave beso en sus labios y de paso le despeinó el flequillo despidiéndose.

Tan rápido como vino, se fue.

Corriendo detrás del tren, intentando alcanzarlo.

Dejándola sin su calor y con el alma en vilo esperando su regreso.

-Ranma...- Tímidamente se tocó los labios y sonrió por primera vez en días.- Sé que volverás...

=0=

[Continuará]


N/A.

*Hibakusha: Es la palabra en japonés con la que se reconoce a las víctimas que sobrevivieron a los bombardeos sobre: Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, en la II Guerra Mundial.

No podía sacarme esto de la cabeza y aquí está mi pequeño homenaje a esas miles de víctimas que murieron producto de las bombas nucleares. Claramente las situaciones y el contexto son diversas y forman parte de mi imaginación, pero están inspiradas en ello.

*El ataque del Imperio Japonés a la base Pearl Habor el 7 de diciembre de 1944. Luego la serie de planes secretos de EEUU y las otras naciones donde se gestaban las bombas nucleares y su utilización, hasta que se dio la orden: 6 de agosto en Hiroshima y luego el 9 de agosto en Nagasaki, murieron miles de personas inocentes. Si tuviera que situar la historia sería en ese periodo.

Espero no estar viva para presenciar actos tan viles, pero cada día y con todo lo que sucede en el mundo es difícil no pensar en ello, siguen muriendo personas en Guerras que ni siquiera sabemos por qué suceden, al igual que antes lo más perjudicados son los civiles.

**Ayudaaaa, no sé por qué fanfiction cambia mis textos. En especial las palabras y quedan en oraciones, muchas de ellas inconclusas, ¿qué estoy haciendo mal? AYUDAAAA.

Si te gustó no dudes en comentármelo, darme un fav o un PM, supongo que esta historia tendrá un par de capítulos más, o al menos eso quiero. =]