-INFINITAMENTE-
Capítulo cinco: Obediencia
El futuro es algo incierto para que una persona haga planes serios
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—¿Por qué suceden estas cosas, mamá?
Eren tiene quince años y está sentado en el comedor junto a Carla, ambos con una manta alrededor de los hombros y una taza de chocolate en la mano, mirando las noticias que pasan en la televisión,
Había terminado los deberes de la escuela y tuvo relaciones con Levi cuando llegó enojado del trabajo, al despertar el otro lado de la cama estaba vacío y Eren revisó el despertador. Eran las cinco de la mañana, se frotó los ojos y encontró a su madre navegando por los canales de la televisión de Levi.
Toda la policía militar se había desplegado para tratar de contener la gran marcha de omegas que se anunció a medianoche y los hospitales estaban saturados, así que también llamaron a Grisha fuera de turno y su madre no había querido quedarse sola en casa, ya que Mikasa estudiaba en el extranjero y ella ya no podía tener hijos.
Eren volvió a su habitación para traer más abrigos y se quedaron mirando las noticias en silencio.
Se trataba de grupos y grupos de omegas sin nombre que luchaban contra la desigualdad y alzaban pancartas ofensivas en contra del gobierno mientras la multitud de gente que no los apoyaba miraba todo con incredulidad y varios uniformados trataban de contenerlos.
Levi no era parte de aquellos infortunados policías, pertenecía a un escuadrón superior, pero han hecho estallar una bomba cerca de las caballerizas de la policía militar y la situación parece ser realmente grave como para no tomar cartas en el asunto.
Eren no entiende nada, pero está molesto porque los caballos no tienen la culpa de nada y la yegua que Levi suele montar en desfiles ha tenido dos potrillos que viven en las instalaciones destruidas.
Frunce el ceño y Carla apaga las noticias cuando la sangre aparece y la cámara sale volando de manos del camarógrafo mientras la apagada voz de una periodista discute en el fondo.
—Todo estará bien —dice su madre, más para sí misma que para su hijo y Eren le toma la mano en mutuo acuerdo.
—No harán daño a papá —conforta—, los hospitales son seguros, muy seguros y cuando envíe mi solicitud a la milicia, Levi ya no tendrá que ir al trabajo solo y cuidaré de los caballos.
Carla gimotea en silencio y se toma la cabeza entre las manos, enojada.
—Eren no puedes.
Él la mira afligido, no quiere herir a su madre, pero tiene que entender que seguirá el camino que ha trazado para sí mismo y nadie va a detenerlo.
—Claro que puedo, ya no soy un niño.
—Eren —repite con dolor, pero sabe que es cierto.
—Veamos una película —ofrece entonces el omega—, puedes dormir en el sofá cama hasta que papá vuelva a casa.
Podría ofrecer su propia cama, pero con el pasar del tiempo la habitación se ha convertido en el nido de su esposo y él y su madre entiende, así que despliegan el sofá y Eren saca la caja de Pixar que guarda debajo del estante.
Ven algo de Monster Inc y Carla ríe con la bola verde de un solo ojo hasta que termina profundamente dormida y Eren decide arroparla e ir a su propia cama.
Está tan ansioso como su madre, pero sabe que no puede dejarlo salir y tiene que ser fuerte.
La situación del país se ha visto envuelta en conflictos realmente serios desde los últimos meses, tomando como epicentro la ciudad de Sina donde se alberga el corazón de la policía militar. Eren entiende parte de la situación, el mundo está cambiando y las nuevas generaciones no pueden soportar que todos continúen rigiéndose bajo el viejo sistema de castas.
Han sido notificados varios abusos de parte de alfas hacia sus omegas y la tasa de suicidio ha aumentado, pero es consciente de que independientemente de la biología secundaria de cada uno, los betas tampoco viven una vida de leche sobre hojuelas y las estadísticas dictan que por cada cinco denuncias de violencia intrafamiliar, cuatro son ajenas a compañeros destinados.
Si alguna vez logran abolir la ley que obliga a los compañeros destinados a emparejar, esos números no van a reducir en lo más mínimo. Cabe mencionar que gracias a eso él está casado con Levi y no se arrepiente de nada.
Los alfas son agresivos por naturaleza, sin embargo nacieron para cuidar y proteger a sus omegas destinados. Los alfas son más fuertes y tienen muchos más dones que el promedio, así que emplearlos desde jóvenes en trabajos grandes es rentable.
Los omegas son sumisos e instintivamente buscan un proveedor alfa que pueda mantenerlos y darles crías, no tienen mucha fuerza ni nacen con las capacidades superdotadas de un alfa, así que pocos son empleados en cargos importantes, pero Armin quiere ser doctor y él entrará a la policía militar cuando todos los disturbios terminen y hasta ahora no hay nadie que se haya plantado frente a ellos para decirles que no pueden hacerlo.
Ninguno pidió nacer con el género secundario con el que nació, pero cada quien aprovecha las habilidades que tiene y trata de salir adelante.
Este mundo no es perfecto, Eren lo sabe porque ha visto a alfas crueles, betas que matan y omegas que asesinan a sus hijos. Pero nadie quiere que se le acuse solo por pertenecer a una casta que no le gusta a otro.
Se queda mirando por la ventana hasta que su madre toca la puerta y le dice que han llamado del hospital y Grisha está bien, pero Levi se ha torcido el tobillo.
Las noticias informan que la mitad de los caballos han muerto por la explosión, incluyendo a la yegua de Levi y los dos potrillos, han detenido a treinta omegas y como son menores de edad todos quedan libres ocho horas después.
La gran marcha ha pasado y la ciudad vuelve a la rutina de siempre cuando Grisha viene a casa y le quita el yeso a Levi.
Mikasa envía tarjetas a toda la familia en vacaciones, pero no volverá a casa porque está tomando cursos extras en un taller de costura y Carla envía saludos.
—Deberíamos comprar una mascota —dice Eren, una letárgica mañana cuando enciende los ventiladores de feromonas en todo el departamento menos en el dormitorio y Levi lo mira a través de sus gafas de lectura.
—No, Eren.
—Una tortuga.
—Básicamente son rocas que tienes que alimentar a cambio de mierda fresca.
Eren mira sus pies descalzos y se limpia las manos en los pantalones cortos de dormir, para disgusto de Levi, e intenta peinarse el cabello alborotado.
—Hice una prueba de embarazo esta mañana —se anima a confesar—, salió negativo.
Levi arquea una ceja, sorprendido por su estupidez.
—¿Eres consciente de que ambos tomamos anticonceptivos desde tu primer celo?
—Tal vez mi omega interior se siente solo, por eso lo hice, no lo sé.
—Solo estas pasando por una crisis de hormonas generada por la adolescencia.
—He leído que los anticonceptivos pueden hacerle daño a nuestro hijo.
—Tendremos uno cuando quieras, siempre y cuando estés de acuerdo con que nunca podrás entrar a la policía militar.
Aquello le cayó como un balde de agua fría y se encogió como un gato erizado.
—Levi —dijo entonces al ver que el alfa parecía nervioso y estresado.
—¿Qué?
—Estas arrugando tu papeleo —señaló hacia done los dedos del alfa se habían convertido en un puño.
—Joder.
No era momento de pelear y no quería estresar al alfa más de lo que ya estaba, todavía lo veía cojeando en las mañanas o volviendo tarde al departamento.
—Armin dice que mi anillo esta pasado de moda —mencionó entonces llevando una taza de café hasta el sofá.
—Era el de mi madre —musita Levi con naturalidad.
—Lo sé, pero…
—Y el abuelo fue quien le regalo ese anillo.
Eren estampa un beso en la mejilla del alfa.
—Es un peso que no creo que mi dedo anular sea capaz de soportar —bromea y toma un sorbo de su bebida.
—Tan solo eres un omega irreverente.
—Sabes que miento, amo este anillo —susurra subiendo las piernas al sofá para alejarse del frio y atrapar la sucia mirada de Levi—. Cuéntame más sobre tu familia.
Levi hace un lado su trabajo, considerando que es fin de semana y no tienen planes de salir, recibe a Eren en sus brazos y le deja acurrucarse con un ronroneo de aprobación.
—El alfa del abuelo había confeccionado el anillo solo para él —cuenta e introduce las manos debajo del suéter de su omega— y se lo entregó a su nieta favorita, mi madre, cuando ella murió Kenny lo obtuvo como herencia, Kenny vivía en una casa rodante en ese entonces y Kenny obsequio el anillo a Uri…
—¿El omega de tu tío? —preguntó Eren cerrando sus ojos para que Levi viera sus bonitas pestañas.
—Sí, nos mudamos con él hasta que murió con tuberculosis y me pasó el anillo a mí. Conoces el resto de la historia.
Eren levantó la mano para contemplar el aro dorado con chispas verde oliva y las iniciales Ackerman de fondo.
—Y pensar que casi lo pierdo cuando lo colgaste alrededor de mi cuello.
Levi apartó las manos de su vientre para mirarle.
—¿Qué demonios?
Eren le mostró sus bonitos dientes blancos.
—Vamos, solo era un niño.
—Si no te gusta puedo comprarte otro —ofreció haciendo que el omega saltara.
—No —dijo con rapidez— me gusta, es enserio. Pero no creo poder entregárselo a alguno de nuestros hijos, soy un avaro y lo quiero todo para mí.
Se besan y Levi desvía la mirada cuando Eren descubre sus muslos y le dice al oído lo que quiere que haga con ellos.
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Dos meses después sale un edicto en todos los noticieros y periódicos, dicta que lasparejas de alfas u omegas pertenecientes a la policía militar tienen prohibido ingresar a las pruebas de reclutas u obtener algún tipo de trabajo en cualquiera de las tres milicias por su seguridad.
Tres días.
Si tan solo no hubiera atrasado su solicitud esos tres días, entonces no estaría con los ojos vidriosos mirando patéticamente el maldito volante pegado en cada esquina de la ciudad.
"Jean y yo vamos a entregar nuestras solicitudes ¿No vienes?" había sugerido Marco, pero él tenía la cabeza llena de tareas retrasadas a final d bimestre y no quería perder el año o Levi lo azotaría contra el pavimento y no sexualmente.
"No, entregare mi solicitud en tres días"
Pero no, tenía que ser tan inútil como para entregar el papel el mismo día en que salido esa ley tonta odiosa.
Fue una decisión equivocada.
La bicicleta era la única testigo muda de las lágrimas silenciosas y cargadas de frustración que salieron indiscriminadamente de sus ojos para bañar las mejillas pálidas por la impresión.
—Es injusto...
Ya era tarde. Debía de estar en casa antes de las ocho por el estúpido toque de queda para omegas.
—Ese era mi sueño...
Mi sueño...
Se llevó la mano izquierda a la cara para limpiar los restos de lágrimas cuando el celular vibró en su bolsillo.
—Hola
—Es tarde Eren —por la forma en que pronuncio su nombre al final se notaba que su alfa estaba enojado— si no vienes a casa en este momento iré a buscarte. ¿Dónde estás?
—¿Te preocupas por mí?
Silencio.
—¿Estas llorando? —Levi era un adivino, un maldito adivino. Lo conocía como la palma de su mano.
—No. Levi...tengo que colgar —tosió un poco.
—¿Eren dónde estás?
—¿Lo sabias verdad? —gruñó entonces sin poder reprimirse más— Lo sabias y no me dijiste nada, jodido imbécil.
Levi estaba en la unidad de escuadrones especiales, ellos se enteraban de todo mucho antes. Pero no se lo dijo por alguna razón.
—Eren no quise hacerte daño.
—¡Lo hiciste!
El aún tenía la hoja con todos los datos bien escritos y aplastados por el sello de color púrpura con una clara inscripción de rechazado.
El viento de la noche sopló con fuerza elevando algunos mechones castaños de su frente. La punta inferior de la hoja se curvó hacia arriba, avergonzada por causarle tantos pesares a su dueño, y en la mano derecha de Eren se pudo notar el indiscutible brillo del anillo de boda que ya le quedaba perfecto.
—No es lo que piensas —acotó la voz del alfa—. Vendré a buscarte.
No fue culpa de Levi, su escuadrón también había sido el último en enterarse y Eren no pudo sentirse más miserable por haberse desquitado con él.
Era un horrible omega.
—Todavía puedo darte hijos —sollozó— no soy apto para ingresar a la policía militar, mis notas son terribles y soy terriblemente patético...—continuó quejándose con la cara enterrada en los muslos de Levi— yo solo quería ver lo orgulloso que estarías de mi cuando lo hubiera logrado.
Estaba destrozado.
Levi acarició su cabeza como lo haría con un gato abandonado, dejó que le contara todo y que le echara la culpa y que luego pidiera disculpas y quisiera beberse la botella de vodka de la cocina. Dejo que se disculpara y después volviera a llorar.
Eren era fuerte, testarudo como una roca de granito, pero cuando le rompían el corazón al único a quien le mostraba el lado más débil de su alma era a su alfa.
—Tu tratamiento fue un éxito, dentro de unos meses podremos tener un hijo si tú quieres—consoló Levi—y tus notas no están mal. Todavía te quedan muchas opciones, puedes ser profesor.
Sí. El tratamiento. La mención de aquello solo hizo que su desdicha aumentara.
Eren había comenzado a sentir dolores en el vientre que se extendieron durante semanas cuando Levi recomendó tomar un purgante, terminaron en el hospital y la tomografía mostró que había algo malo en su matriz y posiblemente podría quedar estéril.
—No quiero —susurró— mi sueño era permanecer a tu lado en la policía militar, incluso si soy un fracaso de omega.
—Escúchame —se separó del omega— la vida no se acaba aquí. Eres más fuerte que esto y cuando todo termine volverá a ser como antes. No eres un fracaso de omega.
—Muchos alfas han matado a sus omegas por ser estériles.
Levi estrecha los ojos y apreta los labios en una línea sombría de incredulidad y traición.
—¿Me creerías capaz...
—Ninguno que haya estado en una relación de pareja destinada —corrigió entonces—. Solo te digo cuales son las probabilidades de que yo nunca pueda darte cachorros.
Cansados, Eren siente como el alfa soporta su peso y lo envuelve alrededor de los fuertes brazos.
—Nadie va a separarnos —le susurra y confía en que es una promesa.
El cuarto aniversario de boda está cerca cuando Erwin le pide a Levi que sea quien prepare el discurso a los nuevos reclutas y ambos son arrastrados a una fiesta que ninguno pidió, con Eren sentado en un rincón y tratando de hacerse invisible y desdichado.
Levi es frio, conciso y picante en el atrio, la docena de nuevos enlistados mira desde sus filas y aplaude, entonces los ojos platinados del alfa buscan los suyos y asiente.
Eren ha estado deprimido todo el fin decurso, con pastillas recetadas por el estrés y comiendo para aliviar la tensión, le da una media sonrisa al alfa pidiéndole que baje y se siente con él, hasta que las fuertes alarmas de la policía militar resuenan en medio de la ceremonia y todos comienzan a correr.
Alguien habla con Levi y los cadetes superiores despejan el lugar mientras que el escuadrón de contingencia corre hacia el cuartel, Eren es rápido y alcanza al alfa asiéndose de la manga de su chaqueta.
—¿Levi que está pasando? —pregunta al ser arrastrado hasta los vestidores donde el de peo negro busca su uniforme y se quita la corbata.
—Es confidencial.
—Quiero saber —insiste y Levi chasquea la lengua.
—Tomaron Karanese, todo el distrito.
Las manos de Eren caen a sus costados.
—¿Qué? ¿Quién?
El alfa no puede decirle nada más, pero le informa que se ha asegurado de su bienestar.
—Tu padre vendrá por ti.
—Puedo cuidarme solo no necesito.
—Eren.
Sabe que Levi hace todo esto por su bien, en las últimas semanas el grupo de rebeldes autoproclamado ha estado buscando dañar a las familias de la policía militar y ya se han avistado casos graves y asesinatos aun no confirmados.
No quiere ser una carga para el alfa, por eso se ha quedado en casa durante todas las vacaciones, pero para Levi no es suficiente y le ha enseñado a manejar una de sus armas en casos de emergencia y puesto cámaras de seguridad fuera del departamento, por eso no puede presionarlo más y lo deja ir.
—Vuelve a salvo —Le dice, ayudándole a cambiarse el uniforme y Levi le observa detenidamente antes de ponerse el casco.
No hay besos ni tiempo para despedirse adecuadamente, el alfa corre hacia el auto de su equipo y salen hasta el distrito Karanese, demasiado cerca de la escuela de Eren, para su disgusto.
Erwin y el escuadrón de Mike ya han tomado la delantera y cercado el lugar, las calles están vacías y tiendas cerradas y de vez en cuando se escucha el estruendo de una pistola a lo lejos.
Cruzan la cinta amarilla de la policía sin ver a los guardias plantados atentos ante cualquier transeúnte sospechoso.
El callejón es oscuro y profundo, con dos altos edificios amurallándolo, una fila de tachos de basura hiede y Auruo pisa un charco cuando ve los dos cuerpos tirados y siendo revisados por Hanji, se detiene y sus facciones se deforman cuando atisba la cabellera de Petra y corre sin ser detenido por ninguno.
Levi tiene el ceño fruncido, preparado para lo peor.
—Estaba en shock —avisa Hanji cuando los ve y hace señas a Gunter para que contenga al alfa histérico—, tuvimos que sedarla, el otro omega no sobrevivió.
Petra no lleva el uniforme sino que usa jean y esta descalza y con la blusa rota, Auruo grita y Moblit le inyecta otro sedante haciendo que se desplome en el suelo.
Erwin y Mike revisando el otro cuerpo al que no se le distingue la cara.
—Mira esto —señala Hanji, ajustándose los lentes y tocando debajo de la clavícula de Petra donde uno de sus pechos queda al descubierto.
Levi examina las marcas y dos mordeduras que sangran antes de detenerse en las tres palabras cortadas verticalmente en la piel.
Obediencia, amor, entrega.
Moblit toma una foto y Erd desvía la mirada con los puños apretados al ver a su compañera en ese estado, Levi no puede bloquearse tan fácilmente, es el líder del escuadrón y debe permanecer firme.
La ambulancia llegó minutos después llevándose el cuerpo del omega quemado, el de Petra y a Auruo.
—Están atacando a los de su propia raza —confirmó Mike.
—Es una advertencia —Erwin se abrió paso— estos no son omegas simples. Son los compañeros de dos de los nuestros, es una advertencia contra la policía militar.
—Fueron los rebeldes.
—No hay duda.
—Por las mordidas puedo conjeturar que los rebeldes tienen alfas sumados a su causa —avisó Hanji—, tal vez sus propios compañeros. Sin embargo no puedo sacarme de la cabeza que he escuchado esas palabras antes.
—Es lo que enseñan en la escuela Karanese —le dijo Levi inspeccionando los contenedores de basura—, para que los omegas más pequeños aprendan a comportarse.
Hanji inclinó la cabeza procesando la nueva información.
—Se ha reportado a varios profesores omegas de esa escuela como posibles rebeldes —recordó—, han estado adoctrinando mal a los niños hacia años y haciendo que los omegas repudien sus palabras.
Erwin tenía las listas de los posibles sublevados, la mayoría pareja de altos cargos e intocable. Interrogar a cada uno sería un infierno, pero valdría la pena y con las pruebas que ahora tenían en su poder Erwin se encargaría de hacer que hablasen uno a uno.
—Levi —le dijo— tu escuadrón queda exento del caso. Mike tomará la delantera.
Hace algunas semanas hubiera protestado, pero ahora todos se encontraban alicaídos y con el deceso de Petra y Auruo se habían quedado sin muchos miembros en el equipo.
Ni Gunter ni Erd reprocharon nada, Levi se tomó el día libre, pero no llamó a Eren.
Tenía algo que hacer y conduciendo hasta el siguiente distrito, se detuvo en la escuela pública para alfas abriendo la ventana para fumar hasta la hora de salida.
Los padres estaban alineados esperando a sus hijos y el esperó hasta que solo quedaron la maestra y un pequeño alfa con el cabello rubio claro.
—Farlan —le dijo, habiendo llamado de antemano a la maestra para que explicara la situación al niño.
—Tío Levi —corrió admirando el auto.
—Hoy vendrás a casa conmigo ¿Entiendes? Tus padres están ocupados, pero te llevaré a verlos muy pronto —trató de exponer.
Farlan abrió mucho los ojos, pero asintió. Confiaba en la palabra del alfa mayor.
Continuará…
