INFINITAMENTE
Capítulo seis: Amor
¿Te vas a rendir, solo porque crees que no puedes ganar?
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—Bienvenido Levi —dijo Eren levantándose apresuradamente de la mesa— ¿vas a decirme que paso en...
Se detuvo cuando vio al niño durmiendo sobre el hombro de su esposo.
—Te lo contaré después —respondió el alfa, cansado— surgieron problemas. Farlan se quedará con nosotros un tiempo.
Olvidada la cena y el tiempo, Eren tuvo una idea terrible.
—¿Petra está bien? ¿Ellos murieron?
—No tengo idea —gruñó Levi, mostrándose agotado—. Solo… cárgalo y mantenlo caliente mientras preparo el cuarto vacío de al lado.
Eren asintió con el corazón martilleándole el pecho, Farlan tenía cuatro años y el uniforme del jardín de infantes le quedaba demasiado grande. Delgado por naturaleza y todavía un cachorro se enfriaba rápidamente si no regulaba su cuerpo para mantenerlo a temperatura.
—...mamá... —susurró Farlan entre sueños y Eren se estremeció.
—...shhh —susurró liberando feromonas omega con fuerza— duerme Farlan, estás a salvo.
Se preguntó si alguna vez tendría uno propio y le dolió la idea.
Dentro de su mente recordó la época cuando también era un niño y Levi se preparaba para marcarlo, le había rogado a Levi que le diera un hijo, pero él solo le dijo con una profunda voz que no era tiempo, que tendrían muchas otras oportunidades en el futuro y por ahora solo debería respirar con fuerza y cerrar los ojos.
—Eren —llamó su alfa—tráelo.
La habitación de invitados estaba vacía, era pequeña y la cama demasiado grande, pero Levi encendió la manta eléctrica y dejaron al niño dormir.
Sin darse cuenta comenzaron a hablar en susurros, todavía de pie junto a la cama de Farlan.
Petra estaba en coma en el hospital, con mordeduras de alfa y el pecho marcado. Incluso si despertara era poco probable que todo volviera a ser como antes. Y si muriera entonces Auruo, al ser su alfa, también sucumbiría paulatinamente.
Suicidio o depresión. Cualquier opción era viable.
El otro omega estaba muerto y su pareja se había colgado del techo al sentir el lazo roto.
La escuela de Karanese había sido cerrada e interrogarían a todos los estudiantes, incluyéndole. Varios maestros fueron detenidos, Nanaba había tenido el día libre y todas sus cosas ya habían sido empacadas y quemadas antes de que pudieran allanar su casa.
Eren arrugó la cara, estaba empezando a temblar.
—Deberíamos mudarnos —finalizó Levi, frotándose la frente.
—No —se apresuró a decir Eren—. Nuestro nido está aquí.
Había estado apilando mantas y mantas para cuando su celo llegara o las pastillas con las que se medicaba le dijeran a su mente que estaba encinta y pudiera entretenerse manteniéndose medio drogado algunas tardes.
—Podemos armar otro, Eren —insistió Levi cuando llegaron a la sala a pasos apresurados— en una casa no un departamento que ni siquiera es nuestro y tendrás tu maldita tortuga. Te quiero cerca de mi trabajo, donde no pueda perderte de vista.
Eren insistió debido a que su omega interior estaba aterrado.
—Dijiste que nos mudaríamos cuando naciera nuestro primer hijo.
—Lo sé.
—Yo sé que falta poco —rompió su voz sosteniendo al alfa por los hombros— incluso a veces puedo sentirlo.
—Es la puta medicina para el estrés, Eren —le gritó Levi.
Embarazo ficticio, había dicho el médico cuando su celo anterior había terminado y Eren había comenzado la construcción de su nido. Era bueno para el estrés y mientras no se dejara llevar no tenía nada de malo, pero a veces las cosas se salían de control y Eren sentía como su instinto tomaba su mente buscando una salida.
—Tu no crees que esté embarazado ¿cierto? —reprochó sin querer, acusador, haciendo que el alfa frunciera el ceño— haré una prueba mañana y ya lo verás…yo…yo…
Se mordió la lengua para obligarse a callar, con la cara roja por la vergüenza, empujando y empujando a su vulnerable instinto dentro de sí mismo.
Apoyándose en el borde de la mesa y agarrando un vaso para aventarlo contra el alfa sin llegar a hacerle daño porque erró el tiro.
Ni siquiera eso podía hacer bien.
—Lo siento.
Exhaló, sorprendido.
—¿Por qué te disculpas? —preguntó a Levi que parecía realmente culpable, como si fuera su culpa que su cuerpo sea defectuoso.
Los ojos duros como el hielo ahora resquebrajados.
—Joder, lo siento tanto.
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El interrogatorio terminó y los culpables fueron sentenciados, pero las cosas estaban lejos de calmarse o llegar a su fin.
Erwin dijo que era el comienzo de algo grande.
Los pequeños grupos de omegas habían sido un despiste y crecían ocultando a los verdaderos rebeldes en sus filas, incontrolables.
Lo que alguna vez fue una simple marcha de paz o la toma de una universidad mientras el resto de la población miraba entretenida se convirtió en el infierno cuando el ministro de educación llegó a su casa y su omega había asesinado a sus hijos para sumarse a la causa.
Las noticias estallaron cuando comenzaron a incendiar las casas y vandalizar puestos de venta, pero no fue hasta que quemaron un autobús de la escuela superior de alfas cuando el gobierno comenzó a poner las manos en el asunto y los toques de queda se tomaron muy enserio.
La gente comenzó a acusar a cualquier grupo omega que resultara sospechoso, desde los que vivían en asilos hasta los que formaron una comunidad de omegas viudos que trabajaban como señalizadores de transito los fines de semana.
—Esto no tiene lógica —bufó Eren, cambiando el canal de noticias por uno deportivo— ¿Se abrirá fuego? No estamos en guerra.
—Es por su bien —habló el alfa sentándose en la mesa del comedor, músculos adoloridos por la caminata de la mañana.
Los titanes de Shiganshina estaban compitiendo por el trofeo nacional en las olimpiadas de básquet, nada de incendios o intentos de linchamiento público. Eren hizo que Farlan se tomara todo el jugo del vaso y fue a llenar un tazón con cereal.
—¿Quiere decir que si Farlan escapa por la noche y yo pongo un pie afuera ¿Ellos tiene derecho a matarme?
—Prácticamente sí —dijo Levi bebiendo un poco de agua de su botella personal.
Levi miró su espalda y los rudos movimientos que Eren hacia desquitándose con el desayuno de esa mañana. Estaba lo suficientemente enojado como para olvidar poner esos horribles dulces de pan en la mesa y ya había roto dos huevos en el piso.
Verificó que Farlan no derramara nada sobre la mesa y se levantó para limpiar, escuchando a Eren que despotricaba en voz baja.
Pronto el juego de los titanes contra los guerreros se detuvo dando paso a una noticia de último minuto.
Hitch apareció en la pantalla, esa beta con la que una vez se acostó, mostrando el último incidente de interés público donde ahora acusaban al grupo de omegas estériles que vivían recluidos en el campo.
Los omegas estériles no son parte de la sociedad, sonó por el altavoz, no contribuyen en nada y es el deber de los alfas que los tienen como compañeros, separarse y dejarlos…
Levi apagó el televisor, manchando el control remoto con agua y jabón.
—No necesitamos escuchar ese tipo de tonterías —recalcó, pero Eren ya se vislumbraba afectado.
—Nunca fui a una marcha, ni siquiera me gusta ese grupo y no odio a los alfas —balbuceó— ¿Qué quiere decir con separarse? ¿Es que vas a dejarme?
—No eres estéril, Eren.
—¡Como podrías saberlo! —gritó Eren haciendo que Farlan llorara—. Ya pasaron ocho días desde la fecha límite de mi celo. Voy a secarme y voy a convertirme en un beta. ¡Entonces vas a dejarme! Yo se que vas a dejarme, ¡porque ya no seré un omega que puedas presumir cuando quieras!
Jadeó luego de escupir todo lo que tenía dentro y Levi sabía que no sería suficiente con decirle que no era cierto, que sin importar la naturaleza o la belleza que ser un omega le otorga a Eren, el sí lo amaba.
Ebrio de dolor y dolor, Eren apretó los dientes deslizándose hasta quedar a la altura del piso y abrazar sus rodillas, sin embargo no lloró, estaba riéndose en voz baja, siseos roncos y rotos.
Farlan se había bajado de la silla y gritaba por su madre.
Levi tenía las manos mojadas, indeciso, con tanto que decir, pero inseguro de que hacer. Siempre había sido mejor para contener multitudes enfurecidas que para calmarlas.
—Eres todo lo que me importa —le dijo, rato después cuando Farlan dormía y los platos ya habían sido lavados y recibió otra llamada para el trabajo.
Eren no le contestó, sentado y fingiendo leer un libro que no había sido hojeado en horas.
Levi tomó la maleta del uniforme antidisturbios y salió de casa subiendo a la camioneta que lo esperaba fuera.
Gunter, Erd y Nifa, la chica nueva, estaban dentro.
—Hay revuelo en la ciudad, el equipo de contención ya ha sido enviado —dijo ella, era una alfa con el cabello recortado profesionalmente y las uñas pintadas en algún lugar costoso.
Puso su maleta con el uniforme a un lado se concentró en las palabras de Nifa.
—Lograron hackear la base de datos del MP y tienen los números y direcciones de cada uno de los nuestros —avisó mostrando las cámaras y pantallas borradas—, han enviado amenazas y explosivos, pero nadie ha salido herido. También intentaron secuestrar a la esposa de Erwin sin ningún resultado.
—Es como una guerra —interrumpió Erd—, tengo suerte de que mi novia viva en el extranjero.
Levi bufó en respuesta, preocupado por la seguridad de su departamento, sabía que Eren no intentaría salir y ya comenzaba a oscurecer afuera.
El grupo de contención del MP había terminado de despejar toda la mierda de la ciudad y ellos, el escuadrón especial, se desplegaron hasta las oficinas de Erwin.
Bajaron de la camioneta entrando al ala de reuniones para ver los daños, Hanji gritaba y maldecía porque había perdido información valiosa y amenazaba con quemar cabezas si no lograban rescatar a alguno de sus preciados bebés informáticos.
Todos se pusieron manos a la obra y revisaron las computadoras, Levi vio que la suya había sido vaciada y el buscador lo enviaba una y otra vez al inicio.
Los trabajos y las fotos de Eren ya no estaban.
Comenzaba a preocuparse cuando las puertas se abrieron y Moblit llegó gritando.
—¡Señor! ¡El capitán Levi ha sido secuestrado! ¡Salió en todas las noticias! ¡Tenemos que... —se interrumpió al encontrarse con él, parpadeando varias veces seguidas— ¿Capitán?
—Estoy aquí, inepto —gruñó Levi.
—¡P-pero salió en las noticias! —se quejó ante Erwin— ¡En el callejón de la última vez! ¡Usted fue atrapado y están pidiendo algo a cambio!
—No sé en qué demonios estés pensando Moblit, pero yo... —Levi se quedó quieto sintiendo como aquel miedo tan olvidado, volvía a apoderarse de su cuerpo— ...yo —se miró la ropa notando que iba vestido con un simple traje, el uniforme que lo acreditaba como capitán estaba guardado en la maleta.
La maleta estaba ¡¿Dónde estaba?!
Miró alrededor de la oficina y al ver a la maleta fue directamente a abrirla con fuerza y ver su contenido.
Vacía.
—Mierda —dijo— ¡mierda! ¡Mierda! ¡Le dije que no tocara mis cosas! —por primera vez perdió la cordura reemplazándola por un pánico atroz que le hizo temblar de pies a cabeza.
Erwin le tocó el hombro.
—¿Tienen a quien, Levi?
—Eren —susurró cuando Hanji encendió el televisor y Levi reconoció su uniforme en una de las borrosas grabaciones de las cámaras de seguridad que de alguna forma los medios habían obtenido y donde se llevaban al omega.
Como parte del escuadrón especial conocía ese tipo de casos y la mayoría de las veces los secuestradores mataban a sus víctimas.
¿Así se sentían esos infortunados alfa cuando les comunicaban que sus omegas habían muerto?
¿Muerto?
¿Eren muerto?
—Erwin —dijo, desesperado por salir y matar a todos los que le habían puesto una mano encima a su omega.
—Partiremos enseguida.
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Eren estaba doblando la ropa con Farlan ayudando cuando se encontró con la chaqueta negra y el uniforme completo de Levi.
Eren solo había querido probarse el uniforme una vez en su vida, y aunque le quedara pequeño logró meter la cabeza en el casco y asegurarlo.
—¿Cómo me queda? —había preguntado a Farlan y el niño levanto los pulgares arriba.
Joder, gracias al cielo había logrado esconder a Farlan en el armario y decirle que se quedara quieto y callado cuando patearon la puerta y entraron apuntándole con un arma.
Había corrido ileso gracias al chaleco antibalas, lo suficientemente rápido para susurrarle a Farlan que estarían bien antes de que fuera tomado por el cuello y golpeado en el piso hasta que lograron quitarle el casco y le pusieron alcohol en la cara.
—¿Así que tú eres el capitán Levi? —se burló uno de ellos cuando despertó dentro de un viejo garaje abandonado.
Eran dos alfas, altos y fuertes cada uno con un arma.
—No —negó levantando las manos—, bueno el uniforme dice otra cosa pero...
—¡Cierra la boca!
Eren entrecerró los ojos por el trato tan duro.
Aquellos hombres parecían peligrosos. Usaban su voz alfa y hacían que su instinto chillara aterrado.
—Escuchen, si me dejan salir yo puedo explicarles —en ese momento algo le sacó el aire de los pulmones, uno de los alfas le había pateado botándolo un metro lejos de su posición.
—Tú enviaste a mi hermano a la cárcel —gruñó el hombre del bate
Eren tembló al sentir la mirada despiadada en su rostro.
Quería decirles que no, que él era un omega. Que sintieran su olor.
Pero esos hombres estaban enfurecidos y se turnaron para golpear su cuerpo con el bate.
Un golpe..
Dos.
Tres.
Cuatro...
Siete.
Eren comenzó a llorar por el dolor ardiente que se acumuló en su vientre y le hacía ver borroso, sin oportunidad de defenderse porque le habían ordenado quedarse quieto con la voz de mando.
A este pasó iban a destrozarle el interior, lo estaban golpeando como si fuera una piñata.
Las palabras salían indecisas de sus labios, mezcladas con el sabor de su sangre.
Todo se volvía borroso hasta que tres sombras negras llegaron a salvarlo, la más pequeña alejó a los dos hombres de un golpe.
—No es él —les dijo con una voz femenina— este es omega. ¿Qué tratan de hacer? ¿Destrozarle el vientre?
—Tiene el uniforme de ese bastardo.
—Porque es el omega de ese bastardo.
Llevaban capaz negras, la más pequeña y la más alta eran mujeres. La otra sombra estaba quieta más allá y se había rociado con un ocultador de feromonas
Eren escupió sangre, pero al instante en que intentó moverse un dolor punzante le arrancó un grito de dolor, se abrazó el vientre con fuerza.
Le dolía como si cada órgano lastimado estuviera mezclándose con los demás y se desprendieran como cuando tenía esas grotescas pesadillas de algo arrancándole las entrañas.
Gritó.
Entonces la mujer más alta del grupo se acercó, ya sin la capucha que cubría su rostro, era Nanaba.
—Maestra… —dijo, arrastrándose hasta el extremo opuesto del garaje.
—No escapes, niño —le dijo la voz de la omega de cabello rubio— siéntete orgulloso de ser nuestro próximo elegido. Si te matamos tu pareja destinada morirá, ¿entiendes? Levi morirá.
Eren todavía estaba luchando por alejarse con el pelo mojado cubriendo su frente y cara, el sabor metálico en la lengua, y el terror vuelto verdad en sus ojos. No le importaba morir, lucharía hasta el final, pero Levi no podía ser herido ni sufrir las consecuencias de sus acciones.
—Lo siento, lo siento —dijo entonces— haré lo que quieras, te daré lo que quieras. Lo siento.
Nanaba se acercó empujando su cara hacia el suelo, raspándole la mejilla con la fuerza de una poderosa mano.
—¡Lo siento! —gritó Eren—, no me mates, por favor.
—Dinos el lema de los omega sucios como tú —ordenó Nanaba con los ojos azules desencajados.
Eren respiró a borbotones cuando la sangre obstruyó su garganta.
—Dilo para que sepan lo que les pasará a todos los que sigan esos principios—exigió ella señalando una cámara que la segunda mujer misteriosa tenía en mano.
Estaban grabándolo todo.
¿Eso afectaría Levi?
¿Le dejarían vivir si obedecía?
—Obediencia —gimoteó— a-amor...en...
—Otra vez.
¿Levi no estaría decepcionado de él?
Ceder tan fácilmente sin haber luchado, derrotado y humillado. Tenía que sobrevivir a como dé lugar, pero ¿Acaso no estaban viendo esto todos los omegas de Sina? Si cedía ante sus captores solo estaría demostrando cuanto poder tenían sobre todos ellos y que habían ganado esta guerra sin siquiera haber intentado defenderse.
Tenía que luchar para vencer. Luchar para ganar y luchar para no morir.
No dejar que la esperanza muriera.
—¡Repítelo! —exigió el alfa y Nanaba estrelló una golpe contra su mejilla para despabilarlo pero esta vez Eren no apartó los ojos de los de la omega.
—Jodete —escupió— ¡Jodete! ¡Vete a la mierda! ¿Por qué querría seguir órdenes de gente como ustedes? ¡Asesinos!
El agarre de Nanaba se aflojó y Eren dio un salto empujando a la omega en el pecho con toda la fuerza que le quedaba, Naba se estrelló contra la otra persona que filmaba y cuando la cámara cayó al suelo Eren procedió a destruirla.
Ahora, aunque muriera nadie iba a caer en los engaños de todos ellos.
Ya no tenía fuerza y la pérdida de sangre nublaba su visión.
Sonrió desde el suelo cuando Nanaba gritó y lo pisoteó con saña y ordenó a los dos alfas que le mordieran.
Instintivamente Eren cubrió su nuca con ambas manos, importándole poco las otras pates de su cuerpo todavía vulnerables.
Su corazón se hundió y su omega interior aulló herido cuando los dientes se hundieron en la carne de su cuello, Levi no iba a perdonárselo y el tampoco, pero sobreviviría sin importar que.
—Basta —dijo Nanaba luego de un rato y abandonaron su cuerpo en un rincón mientras se reunían para intentar solucionar el trabajo perdido.
Las sirenas llegaron rato después y las balas cayeron por la ventana, pero su cuerpo continuaba inerte y nadie se tomó la molestia de llevárselo.
El MP llegado y los disparos cayeron como lluvia sobre los dos alfas, alguien gritó ordenes, pero el que hacia todo eso olía a alfa enojado y muerte. Nadie lo detendría hasta que matara a todos.
Los ojos de plata del alfa lograron alcanzar los suyos y Eren supo que estaba a salvo.
—No mires —le dijo con cariño la voz ronca cubriéndole los ojos con una mano— estas a salvo. Estás conmigo.
Levi sintió el dolor de un disparo en el hombro, pero no apartó la mano de su omega.
Enfurecido rompió las órdenes de Erwin y dejó que su alfa luchara junto a él.
Todos, todos los que se atrevieron a ponerle un dedo encima a Eren tenía que morir. No había perdón para aquellos que lo hicieron llorar, menos para los que lo hirieron.
No había perdón.
Todos iban a morir.
Le cortó la garganta a Nanaba cuando el escuadrón de Mike logró contenerlo e inyectarle un sedante.
Continuará…
DOBLE ACTUALIZACIÓN
NA: Este fanfic fue reeditado completamente sólo en los primeros capítulos (1-4), porque la relación de Eren y Levi no estaba descrita claramente y en esos tiempos hice que Levi quedara como un pedófilo y Eren como un llorica, cosa que lamento mucho y por fin pude solucionar para liberar mi conciencia. Ahora la historia continuará con normalidad, sin cambiar nada, solo algunos aspectos básicos de narración y orden cronológico.
Gracias por haber apoyado tanto esta historia. Tomaré en cuenta sus sugerencias
MP: Policía Militar. (Se oye mas chido)
