Info: Ubicada días después de Descendientes 3. Uso de algunos personajes OC. Uso de estrofas de canciones más adelante. Centrada mayormente en la relación de Mal y su padre, con poca participación del resto del Core4. Profundización del pasado de Hades y Maléfica en la Isla. Historia de los dioses griegos según lo visto en Disney.
Pairings: BenxMal, MaléficaxHadesxOC,HarryxUma, Benx? y Audrex?
Descendientes © Disney
Clash of Gods
Chapter i: Things about the past
La barrera que durante tantos años separó el bien del mal finalmente había sido derribada por decisión de su futura reina; la hija de la Emperatriz del Mal y el Señor del Inframundo: Mal Igna.
Hoy, a los pocos días de tal suceso, héroes y villanos conviven sin mayor problema; pudiendo llevar adelante sus diferencias y dejar atrás rencores del pasado en pos del bienestar de sus hijos.
No obstante, nuestra heroína aún tiene muchas cosas de qué hablar con su padre. Por lo que ese día se encontraba a solas con él, en una de las tantas salas del palacio para tener esa charla pendiente luego de tantos años de indiferencia. Claro que Hades no era consciente de ello, puesto que se encontraba de lo más placentero, recostado sobre un tullido sofá mientras devoraba un racimo de uvas cual sultán en presencia de su hija, quien permanecía de pie a su lado mirándolo con impaciencia.
―Me alegra que hayas podido ponerte cómodo tan pronto ―le comentó la chica de rizos púrpuras y azules con un dejo de ironía en su voz―. Temía que tu abrumante timidez impidiera que te adaptaras a la nueva y humilde vida real de tu hija y sus amigos.
―Dame un respiro, Mal ―contestó él al tiempo que terminaba de comer el último de los racimos para volverse con una sonrisa socarrona―. Tú mejor que nadie sabe que el paso del trono de un dios a una mugrosa isla de mala muerte sin poderes y luego volver a respirar aire limpio es algo en lo que uno debe tomarse su tiempo en disfrutar.
Mal se limitó a rodar sus ojos, como queriéndole decir "Claro porque no era como que no te quejabas de tu vida anterior como el dios de los muertos" pero se abstuvo de hacerlo en vista que, pese a todo, le alegraba ver a su padre tan contento. Era reconfortante saber que al menos podía contar con uno de sus progenitores.
―¿Hay algo que quieras decirme, Malie? ―preguntó Hades algo preocupado al notar cierta actitud extraña en el rostro de su hija, lo que lo hizo enderezarse y mirarla fijamente para estar atento a sus palabras.
―De hecho… Sí ―respondió al momento que tomaba asiento a su lado. Por el tono de su voz indicaba que debía de tratarse de algo serio.
―¿Qué es? ¿Benny te hizo algo? ¿Quieres que me encargue de él por haberte lastimado? ―la interrogó con un fulgor intenso reflejado en sus ojos azules, acompañado de una escalofriante voz que haría estremecer a cualquiera.
―¿Qué? ¡NO! ―exclamó la pelimorada, indignada―. ¡Esto no tiene nada que ver con Ben!
―¿En serio? Te recuerdo que Ben y su padre deben andarse con cuidado si se atreven a hacer algo contra la hija del dios del inframundo.
―¿Ah sí? ¿Olvidas que ahora soy yo quien posee tu preciada flama azul? ―le recordó ella sarcástica, mostrándosela frente a su cara luego de sacarla de su bolsillo―. No querrás arruinar tu tan anhelada libertad y el futuro de tu hija sólo por dártelas de súper-papá.
―Ay, Mal, Mal… ―repetía Hades, dejando caer un pesado suspiro al momento que se echaba para atrás en su sillón―. No te pasé uno de los objetos más poderosos del mundo para que sólo hicieras alarde de su poder frente a mis narices.
―Tú eres quien debe dejar de hacer tanto alarde y ponerte a escuchar ―sentenció Mal, muy seria, aún cuando después su rostro pasó a suavizarse formando cierta expresión de melancolía―. Aun cuando te agradezco todo lo que hiciste por mí y por Auradon hay muchas cosas de las que debemos hablar… De nosotros. Como familia.
De inmediato Hades se incomodó al escuchar aquello. Nunca le gustado ese tipo de charlas sensibles entre amigos o familiares, pero en vista que tenía cosas pendientes con su única hija ya era momento de enfrentarse a la verdad.
―Así que… ¿Esto es una especie de charla de padre e hija a la vieja usanza? ―bromeó él a medias sabiendo que no podía escapar del asunto, de manera que tomó una actitud seria y comprensiva.
―Fueron muchos años en que no pudimos estar juntos ―reflexionó Mal con un dejo de tristeza―. Y sé que debiste tener tus motivos para dejar a mamá, pero… ¡Son demasiadas cosas que no sé! ―Exclamó esto último con la voz rota y un claro sollozo el cual demostró en un brusco movimiento de manos―. ¡Cosas entre tú y mamá, porqué se separaron, lo que hiciste durante esos años, si estuviste con…!
―¡Hey, Hey, Mal, ya tranquila! ―le dijo su padre con una mirada compasiva al tiempo que la rodeaba con sus brazos y la estrechaba contra sí―. No tienes que angustiarte y sufrir por eso.
―L-Lo siento, es sólo que han pasado tantas cosas…
―Está bien, Mal. Lo entiendo ―dijo Hades con una mirada y voz reconfortantes―. Y estás en tu derecho a saber.
Mal no pudo evitar sonreír al mismo tiempo que soltaba otro sollozo, pero esta vez de alivio por lo comprensivo y atento que estaba siendo su padre con ella. Las lágrimas que habían cubierto sus mejillas ahora eran limpiadas delicadamente por las manos de él.
―¿Alguna vez quisiste a mamá o solo…?
―Lo hice ―la interrumpió el dios del inframundo sin titubear, sorprendiendo en gran medida a la futura reina de Auradon al escuchar a su padre tan seguro de ello―. Jamás me habría casado con ella de no haberlo hecho, mucho menos tenerte.
―¿Lo dices de verdad? ―preguntó ella incrédula―. Tú dijiste que la odiabas.
―La historia después de eso es otro tema ―explicó Hades con cierta tristeza―. Ahora… Si ella alguna vez me amó… es algo que nunca sabré.
A Mal le hubiera gustado decirle que su madre lo amaba también. Pero existían cosas demasiado oscuras y turbias dentro de ella como para mentirle así. Ni ella sabía si es que siquiera había sentido un poco de afecto por alguien alguna vez en su vida.
Justo cuando se disponían a hablar más del tema, Ben se asomó en la habitación interrumpiendo así una posible extensión de aquella charla.
―¡Oh, lo siento! ―se disculpó Ben muy nervioso ante la presencia de su futuro suegro―. Sólo venía a avisarle a Mal que nuestra invitada acaba de llegar y deberíamos… Ah, pero si están muy ocupados, lo entiendo, así que…
En tanto Ben seguía entre murmullos y temblorosas disculpas, Mal le dirigía una sonrisa divertida que intercalaba entre él y su padre. Hades por su parte únicamente trataba de ocultar la risa que le provocaba el ver al niño dorado y torpe del Reino mostrarse tan asustado en su presencia, de modo que lo disimuló mirándolo con aquella misma actitud después de que abrazó a su hija tras derribar la barrera.
―Pá, si me disculpas el deber llama ―dijo Mal rompiendo la tensión al momento que se ponía de pie para salir de la habitación junto a su prometido.
Hades hizo un gracioso movimiento con sus manos que los autorizaba a retirarse, haciendo sonreír a Mal pero sin que Ben dejara de sentirse asustado al dirigirse a su futuro suegro.
Antes de que la pareja finalmente abandonara la sala, el grito histérico de una mujer resonó en todo el palacio dejando extrañado al dios del Inframundo, dedicándose a mirar a ambos jóvenes.
―Es Carlos. Acaba de decirle a su madre que será veterinario ―explicó Mal sonriendo divertida.
Minutos después, Mal y Ben ya se hallaban en el salón principal recibiendo a una joven de casi su misma edad cubierta por un elegante y largo abrigo transparente.
―Bienvenida seas a Auradon, Eliana del Reino Arandelle, hija de la reina Elsa.
Espero les guste, la última parte la hice un poco apurada, pero el siguiente capítulo tendrá más desarrollo ;) Cualquier comentario no duden en decir.
