Descendientes © Disney
Chapter II: Eliana of Arendelle
Después de los debidos protocolos de cortesía de Auradon, Ben y Mal propusieron a su invitada acompañarla por los alrededores del Reino. Hacía mucho que ella no visitaba la capital, lugar donde irradiaba el buen clima, diversión y calidez de sus habitantes. Si bien era cierto que su hogar era considerado como el sitio ideal de entretención para los Juegos o Vacaciones de Invierno, de vez en cuando se añoraba tener todos los elementos que poseía Auradon.
La chica de cabellos blancos aceptó el paseo, y al poco tiempo los tres se hallaban caminando placenteramente por la plaza. Allí, Eliana pudo observar a varios hijos de villanos andar a sus anchas junto a algunos de los auradianos. Pese a que éstos últimos aún no lucían del todo cómodos con su presencia, les daba la oportunidad de estar junto a ellos en vista que de momento no causaban ningún problema.
―No puedo creer que realmente lo hicieran ―comentó Eliana, anonadada, pero sin que sonara como un reproche, más bien denotaba algo de admiración―. Tener a héroes y villanos en un mismo lugar parecía imposible, y sin embargo, henos aquí en la capital de Auradon, donde comenzó todo.
―Sí, bueno… Creo firmemente en que todos merecemos una segunda oportunidad ―respondió Ben con dulzura a la vez que miraba a sus prometida de la misma forma, pasando su mano a través de su cintura―. Y esos niños no tenían la culpa de los actos de sus padres, por lo que es injusto que pagaran por algo que no escogieron.
―Aún así… que todos puedan cruzar hacia Auradon tan libremente me parece demasiado arriesgado ―apuntó Eliana sin mala intención ni estar muy convencida―. Aunque todos estos niños dejen atrás las riñas del pasado… Con sus padres no resultará tan fácil.
―¿Crees que hicimos mal? ―preguntó la chica de cabello azul y púrpura, preocupada de que su decisión no fuera aprobada por los demás reinos-estados de Auradon.
La princesa de Arandelle no respondió de inmediato. De hecho, dejó pasar unos segundos de tensión en los que fijó su vista hacia el horizonte en una mirada reflexiva.
―El tiempo juzgará si lo que hicieron estuvo bien o no ―contestó sabiamente―. Sólo espero que no sea demasiado tarde para reparar el daño de presentarse el peor de los casos.
Eliana notó cómo su incertidumbre angustiaba a Mal y a Ben, quienes ya sentían bastante presión tras la conexión de la Isla y el Reino.
―Lo lamento ―se disculpó la hija de Elsa mostrándose bastante apenada por lo antes dicho―. A veces digo las cosas sin ponerme a pensar en los sentimientos de los demás. No era mi intención desanimarlos con mi opinión…
―No… Está bien… Sabíamos que no iba a ser un camino fácil ―la interrumpió tímidamente el joven rey, tratando de no verse demasiado cabizbajo.
Oportunamente, el timbre del celular del muchacho dio lugar a que éste atendiera la llamada.
―Es mi padre, quiere que vaya de inmediato a su oficina ―les informó Ben luego de ver el mensaje de texto que había recibido.
―¿Es grave? ―preguntó Mal un tanto preocupada al ver la expresión de su prometido.
―No lo creo, de ser así no me contactaría por mensaje y me llamaría directamente, pero de todos modos es mejor que vaya a ver.
―Está bien, pero cualquier cosa avísame, ¿sí? Nos vemos luego en el palacio.
La chica dragón despidió al hijo del Rey Bestia con un tierno beso en la comisura de sus labios, haciéndolo sonreír aunque no tanto como debería.
Enseguida, el rey de Auradon se retiró de la presencia de ambas jóvenes partiendo rumbo de vuelta al palacio.
―¡Mal, lo lamento en verdad! ―expresó de nuevo Eliana, sintiéndose fatal tras ver al muchacho irse tan cabizbajo―. En serio no quise…
―Oye, oye… Ya no te preocupes ―se apresuró Mal a interrumpirla gentilmente, esbozando una sonrisa―. Ben y yo estábamos preparados para opiniones así, y lo seguiremos estando para lo que sea que surja de todo esto. Ese es nuestro deber como futuros monarcas.
―Me alegra escuchar eso ―comentó la chica de cabello blanco ya más tranquila, aunque algo no parecía convencerla del todo―. Pero los demás… ¿estarán igual de preparados que ustedes?
―¿Cómo dices? ―le preguntó Mal, asombrándose de los susurros de la joven, y de haber escuchado bien lo que estaba diciendo.
―¡Ah, nada, lo lamento, de nuevo estuve pensando en voz alta sin darme cuenta! ―se disculpó Eliana avergonzada, para luego con más calma agregar―: Es que a menudo debo hacer un gran esfuerzo para contener mis opiniones a causa de mi madre, ya que ella dice que lo que digo puede ser muy cierto pero que lastima a los demás. Y eso podría llevar a que me aíslen, lo que a su vez causaría un descontrol con mis emociones y por tanto de mis poderes.
―Sí… Puedo darme cuenta ―comentó Mal con algo de mordacidad y confusión, puesto que toda la actitud de Eliana se le hacía demasiado extraña para ponerla en simples palabras.
Pero al notar cuan alicaída había quedado la princesa de Arandelle tras confesar el motivo de su aflicción, Mal optó por ocupar otro tono, desligándose de la anterior conversación.
―Mira, sé más que nadie lo que es tener madres y padres complicados ―comentó ella con algo de gracia al tiempo que se señalaba a sí misma―. Yo misma soy un buen ejemplo de exhibición.
Entonces Eliana se volvió completamente hacia Mal, atenta a lo que había dicho.
―¿Entonces… los rumores son ciertos?
―¿Cuáles de todos ellos?
―Que tu madre continúa siendo una lagartija en la Isla de los Perdidos y que tu padre es…
―¡Hey, Mali! ―dijo una voz profunda y conocida en tono juguetón.
Al voltear, ambas jóvenes se encontraron frente a frente nada menos que con Hades, quien venía caminando en dirección contraria hasta llegar a cruzarse con ellas.
―¡Papá, ahora estoy ocupada! ―le reprendió Mal entre dientes, señalando con su cabeza hacia la princesa de Arendelle.
―Sí, ya sé, ya sé, pero no pude resistirme a dar un paseo yo también. Después de todo hacía demasiado que no sentía la luz del sol a mis espaldas. Y mira qué casualidad habernos encontrado ―explicó Hades con cierta ironía.
Mientras que Mal permanecía algo molesta e incómoda con la presencia atosigante de su padre, Eliana lo miraba boquiabierta, como si no pudiera creer estar ante la presencia de un dios del Olimpo y uno de los más temidos y poderosos villanos.
Hades, al percatarse de eso, puso su atención en la joven, queriendo gastar tiempo bromeando con ella un poco.
―¿Y esta agradable jovencita debe ser…?
―¡Eliana de Arandelle! ―se apresuró a responderle Mal, aún incómoda―. Ahora si nos disculpas debemos seguir con nuestro recorrido.
―Oh, vamos Mali, no seas así. Deja que me presente con tu nueva amiga ¿o vas a decir que te avergüenzas de tu viejo?
Mal sólo lanzó un suspiro lleno de fastidio. Sabía que su padre lo hacía solo para entrometerse en sus asuntos, ya que probablemente ya se había aburrido dentro del palacio.
―Hades, dios del Inframundo, señor de los muertos y dueño absoluto de los asuntos del más allá ¿Qué tal? ―se presentó el susodicho con total naturalidad, queriendo estrechar su mano, pero la chica de cabellos blancos estaba tan consternado de solo mirarlo que apenas podía pronunciar palabra.
―Ah-Ah…Ah…
―¿Ahah-ah? Un idioma muy peculiar el de ese reino Arandelle.
―¡Papá!
―Sólo bromeaba. Soy nuevo aquí, ¿sabes? Así que en serio, relájate. Lo que sea que hayas escuchado oír hablar de mí no tienes nada que temer. No quiero arriesgarme a perder nada valioso de nuevo ―dijo el dios del Inframundo con total sinceridad, provocando que Mal sonriera conmovida. Ya que a pesar de lo que le había dicho a Celia en esa ocasión sí que necesitaba a su padre, más ahora que todos los niños de la Isla tenían contacto con al menos uno de sus progenitores, cosa que ella no podría decir lo mismo de no ser por él.
―E-Es un gusto, se-señor ―pudo al fin pronunciar Eliana. Y con algo de miedo e indecisión se dispuso a estrecharle la mano.
Hades, al ver sus intenciones, se le adelantó y estrechó con firmeza una de sus manos sintiendo un frío bastante potente a través de sus dedos.
―Uf, qué mano tan fría… ¿En serio estás viva?
―¡Papá!
―¡Era una broma! ―Se apresuró a decir Hades soltando la mano de la joven―. Bueno, es mejor dejarlas solas con sus asuntos de… princesas y esas cosas.
Al poco rato el dios del Inframundo se retiró de la vista de ambas muchachas, dejando a Mal de nuevo con un suspiro de fastidio en sus labios.
―Discúlpalo, él es así.
―Está bien, tú discúlpame a mí. No estaba preparada para encontrarme con alguien de su… porte tan repentinamente. Debí verme como una tonta sin saber qué decirle ―agregó Eliana con una sonrisa apenada.
―Oh, no te preocupes. Te aseguro que reaccionas mucho mejor que mi prometido. Aún parece que va a orinarse cuando mi padre está cerca.
Ambas muchachas rieron y pronto las dos dejaron el tema de lado para seguir con su recorrido. A Mal le resultó bastante placentera la compañía de Eliana, sin embargo, no podía evitar sentir curiosidad por su continua introversión así como el uso permanente de sus guantes, los cuales frotaba constantemente en señal de nerviosismo.
A pesar del clima caluroso de Auradon, Eliana parecía soportarlo, pero había escuchado que hubo un tiempo que su madre, la reina Elsa, los usaba como objeto de protección para que su desbordante poder de hielo no se saliera de control y afectara a sus seres queridos.
¿Podría ser que con su hija también pasara lo mismo?
En fin, sólo el tiempo lo diría.
Una vez Ben llegó a la oficina de su padre se encontró no sólo con él, sino también con su madre, la reina Leah (la cual tenía una mirada llena de severidad y furia) y los padres de Audrey: Aurora y Philipe, que por su lado parecían bastante angustiados por algo.
Al joven rey no le tomó demasiado tiempo saber porqué, pues en un sillón se encontraba sentada Audrey, llena de manchas de pintura rosa y azul mientras lo miraba con los ojos llorosos debido a lo que le había sucedido.
N/a: Tardó un poco pero aquí está. Gracias a KandraK, KrissLeland y a Guest por sus comentarios. Respondiendo a éste último, sí. Ya que solo me baso en el canon de Disney.
¿Qué creen que haya pasado con Audrey? ¿Qué pasará con la llegada de Eliana? Espero les gustara. No estoy acostumbrada a hacer OC's pero su participación es netamente secundaria, pero eso sí, de gran importancia para el desarrollo de la trama.
Cualquier duda, sugerencia o teoría estaré ansiosa por escucharla :D Gracias por leer.
