DEBES ACLARAR EL PASADO ANTES DE AVANZAR HACIA EL FUTURO
ONE SHOT
La Paz reinaba de nuevo sobre la faz de la Tierra.
El mundo estaba de nuevo en equilibrio, Aang estaba metido en un nuevo proyecto llamado "Ciudad república" que él lo estaba ayudando incondicionalmente como siempre y más ahora que era su cuñado.
El compromiso de él y Suki iba muy bien, pronto se casarían, por lo que le pidió a Aang unas vacaciones.
—Claro que te puedes tomar unas vacaciones, la ciudadela está siendo construida y ya tenemos la estructura del poder social —dijo su amigo mientras tocaba su hombro.
—Gracias Aang —agradeció haciendo una reverencia—, pero tengo otro favor que pedirte.
—Dime Sokka.
—Mantén estas vacaciones ocultas se Katara y Suki.
—¡¿Que?! —decir que estaba sorprendido era poco—. Katara es tu hermana y Suki tu prometida, pensé que ibas utilizar estas vacaciones para aclarar algo se tu matrimonio.
—En eso tienes razón. Voy a aclarar algo de mi matrimonio. —Sokka se colocó cerca de la ventana más próxima donde entraba la luz de la Luna—. Quiero verla una última vez
—Aun la extrañas, ¿verdad? —Aang volteó a ver hacia su amigo lo hacía y entendía el porqué de su actitud.
—Quiero casarme con Suki, es una mujer y guerrera extraordinaria…
—Pero el primer amor no se olvida tan fácil, ¿verdad? Yo no sé qué me hubiera pasado si hubiera perdido a Katara —confesó su amigo que no podía entender su sentir—. Está bien, no les diré nada sobre tus vacaciones hacia la tribu del agua del norte…
—Gra…
—Pero yo iré contigo.
—¿Qué?
—Sokka son bastantes días se viaje a la tribu del agua del norte por lo que no te puedes desaparecer así nada más, necesitas una excusa, y yo te la daré.
—Gracias amigo —dijo con una sonrisa en sus labios.
Aang y Sokka lograron salir de Ciudad República sin causar sospechas en sus mujeres y volando en el lomo de Appa llegaron sin problemas a la tribu del agua del norte.
—Bienvenidos sean grandes héroes de guerra: Avatar Aang, Consejero Sokka. —Los recibió animadamente Arnook—. ¿A qué debemos su honorable visita?
—Gracias por la bienvenida Jefe Arnook —hizo una reverencia en señal de respeto—, hemos venido hasta aquí a petición mía, hay algo que quiero pedirle, espero que no roce la impertinencia. Por lo que estaría muy agradecido si me da unos minutos de plática privada —solicitó Sokka de la manera más respetuosa posible.
Arnook volteo a sus alrededores y les dio la señal de confirmación a sus guardias y estos se retiraron y Aang, Sokka y el jefe entraron a la construcción más cercana.
—¿De qué deseas hablar para que sea en privado?
—No sé si la noticia llegó hasta acá, pero lo diré de todos modos. Me voy a casar—externo muy serio.
—Claro que estoy al tanto de la noticia. ¿Pero esto qué tiene que ver con que hayas venido? —preguntó confundido, no entendía a lo que el joven concejal quería llegar.
—Bueno, para aclararlo hay un secreto que me gustaría confesarle. Su difunta hija y yo tuvimos un romance secreto…
—Oh. Eso. Si lo supe.
—¡¿Qué?! —Sokka y Aang estaba muy confundido.
—La noche antes de la invasión de la tribu del fuego, ella me pidió cancelar su matrimonio porque se había enamorado, le pedí que me revelara su identidad si es que quería cancelarlo y me la dio y eras tú. Aunque dudaba un poco al principio ya que eras un simple "campesino" de la tribu hermana, pero conforme fui tratando contigo vi tu potencial oculto, por eso confié la seguridad de mi hija a ti y si consideré en darte su mano. Aunque nadie consideraba lo que el destino tenía preparado para ella —Su voz se empezaba a quebrar por recordar el fallecimiento de su hija.
—Gracias por confiar en mí, aunque al final no pude protegerla.
—No fue tu culpa, ella simplemente cumplió con su destino. Pero no creo que hayas venido nada más a confesarme ese secreto.
—No, claro que no. Lo que he venido a pedirle tal vez sea un poco egoísta, pero necesito hacerlo. Quiero verla —pidió mientras se arrodillaba y ponía su frente en el suelo.
—Por favor concejal Sokka levante su cabeza, con gusto dejaré que entre en el Oasis donde se encuentran los espíritus.
—Muchas gracias —se levantó y siguió al jefe.
Aang no había dicho nada en todo el trayecto, él estaba orgulloso del hombre en el que se había convertido su amigo y la madurez con la que enfrentaba a los problemas, sabía que lo que estaban haciendo era necesario para que su nueva aventura con Suki no se viera afectado por recuerdo del pasado.
—Aquí está la puerta que te conducirá al Oasis —dijo Arnook señalando la puerta que Aang conocía, pero Sokka no, ya que la última vez que había estado ahí llegó volando con Appa—. Me imagino que quieres privacidad.
—Por favor —pidió antes de entrar y cerrar la puerta tras de sí.
El Avatar y Arnook le dieron la espalda al pasillo central que los conducía a la puerta cuando sintieron una presencia extraña correr detrás de ellos, pero al voltear no vieron nada, se quedaron viendo entre sí un momento y luego retomaron la caminata, era muy raro que alguien burlara la seguridad de la Tribu de Agua del Norte.
Sokka al fin había llegado al Oasis, empezó a caminar por el pasto y se quitó su abrigo, era muy notoria el cambio de temperatura, vio el pequeño lago donde ambos peces nadaban en círculo, uno detrás de otro, se sentó debajo del arco en forma de Torii y adoptó la postura de Aang para meditar, cerró los ojos, pero simplemente no podía invocar el espíritu de Yue a pesar de que la luna llena estaba en lo alto del cielo.
Adoptó una postura más cómoda y empezó a observar los peces. Hasta que el blanco desapareció.
—Sokka, Sokka. —Una voz lo nombraba y él se acercó más al estanque.
—¿Yue? —preguntó dudoso.
—Así es, pero no estoy en el estanque. —Entonces finalmente Sokka alzó el rostro y la vio, idéntica al día en el que se marchó.
—Yue —la nombro con voz entrecortada mientras alzaba su mano para tocarla.
—Sokka.
—Te he extrañado tanto —se lanzó a abrazarla.
—Recuerda que siempre estoy para ti y te estoy observando.
—Lo sé, pero es mejor verte de esta forma, para recordarte en tu forma humana. —Se separó un poco del abrazo para finalmente poderla ver de frente y luego retomó su agarre.
—¿Por qué ansiabas tanto verme? Qué has venido hasta la Tribu del Norte para hacer…
—Sokka, ¿me eres infiel con el espíritu de la Luna? —interrumpió alguien el encuentro, Sokka y Yue se soltaron bruscamente.
—¿Suki? —la nombró dudoso—, se supone que estabas en Ciudad República.
—Tú y Aang mintieron de una forma extraña por lo que Katara y yo los seguimos.
—¿Katara? —No podía creer que su hermana le traicionara de esa forma.
—¿Por qué estás aquí con ella? Me enteré de su existencia por la obra de teatro de la isla Ember, pero nunca más me dijiste nada al respecto. Dudas de casarte conmigo, ¿verdad? Por eso viniste hasta el Polo Norte para ver si ella aun te ama.
—Suki, por favor tranquilízate —hizo el intento de acercarse a su prometida, lo hizo lentamente, pero ella salió corriendo después de haberle lanzado el collar que se significaba su compromiso con él.
—Sokka, ¿qué pasó? Me puedes contar —dijo Yue mientras se acercaba a su amado por detrás.
—Nunca le conté a ella de nosotros. —Fue lo primero que dijo.
—Sé que estabas saliendo con alguien, pero no sabía nada al respecto de tu matrimonio.
—Es que todo lo que he hecho, lo he hecho de día. No me he atrevido a hacer nada en tu presencia.
—Sokka, no debes sentir lástima por mí, yo soy un espíritu y esa es la única forma en la que puedo estar cerca de ti. Pero no hay nada que me haría más feliz viendo que tú lograste ser feliz con alguien más. Si querías la bendición de la Luna, la tienes.
—No hacía esto por ti, lo hacía por mí.
—Bueno, entonces para aclarar esto. Debes de saber a quién elegir. —Yue empezó a caminar hacia el estanque. Él sabía que tan pronto pisara el agua su forma espiritual desaparecería, si quisiera besarla una última vez debía caminar hacia ella.
—Gracias por aclararme las cosas Yue, me siento feliz de que tu hayas sido mi primer amor —exclamó Sokka para luego hacer una reverencia, luego tomó el collar que yacía en el césped y salió corriendo a la dirección de Suki.
—Espero que seas feliz Sokka —dijo Yue con una lágrima en su mejilla izquierda, para luego desaparecer del mundo terrenal y aparecer nuevamente en el cielo.
Sokka corrió a la misma dirección de Suki, pero no lograba dar con su paradero.
—¿Suki? —gritó, pero su voz solo hizo eco entre el hielo.
Dejó de correr y se detuvo a pensar donde podría estar su prometida, si él estaba con la Luna lo más lógico sería que ella intentara ocultarse de su luz. Regresó sobre sus pasos y buscó la primera habitación completamente aislada, pero con una puerta abierta.
—¿Suki? —dijo mientras se adentraba al a la habitación, estaba completamente oscura, era difícil de ver, con su bumerang intentó desviar la luz de la Luna del pasillo hacia dentro de la habitación y finalmente la vio en una esquina hecha un ovillo—. Suki, —volvió a nombrarla mientras se acercaba a ella.
—¡Déjame! Vete con ella —exclamó haciéndose para atrás evitando que él la tocara.
—Suki, debemos hablar.
—¿Para qué? Para que me digas que aun la amas y que no puedes olvidarla.
—Tienes razón Suki, a ella nunca la olvidaré, fue mi primer amor además de que la veo cada noche…
—Ves, tengo razón —hizo el intento de pegarle, pero él fue más rápido y tomó su muñeca.
—Pero ya no la amo, eres tú quien tiene mi ganado mi corazón, me has estado conmigo todo este tiempo, conociendo las partes buenas y malas de mí y estás dispuesta a juntar tu vida con la mía. Te he demostrado con acciones que tú me interesas, que te amo.
Suki se quedó callada, finalmente lo vio a los ojos, gracias a la tenue luz que se colaba a la habitación y vio en él la sinceridad de sus palabras.
—Sé que debí ser más honesto y contarte sobre ella, debí de hacerlo desde la primera vez que no te besé en la noche, pero es que realmente su recuerdo aún me duele, ella es la clara evidencia de que no puedo proteger a todos.
—Sokka, —sintió la necesidad de hablar, no soportaba verlo tan vulnerable y culpándose—, la guerra ya terminó, fue gracias a tu valentía y astucia que logramos hacerlo.
—Es cierto la guerra ya terminó, pero eso no regresa a las víctimas de ella.
—Eso es cierto, pero qué tal si me cuentas de ella —se levantó y abrió la cortina que había cerrado para que la habitación se quedada completamente oscura.
—Su nombre es Yue, la conocí cuando le buscábamos un maestro agua a Aang y Katara, venimos al Polo Norte porque en el Polo Sur no había maestros, él día que llegamos ella estaba cumpliendo 16 años, fue amor a primera vista. Intenté conquistarla con mis chistes hasta que acepto una cita conmigo, pero cuando llegué a la cita me dijo que era un error pues resulta que ella ya estaba comprometida pero el amor era mutuo y para demostrarlo inclusive me besó. A los pocos días de entablar una relación de amistad con Yue la nación del fuego llegó a invadirnos, todo iba por el momento bien. Hasta que el almirante a cargo de la invasión mató a la forma mortal del espíritu de la luna y el cielo se oscureció. Entonces Yue al haber sido tocada por el espíritu de la Luna, ella tenía un poco de su vida, así que decidió sacrificarse por su pueblo y se convirtió en el nuevo espíritu de la Luna, murió en mis brazos y nos besamos por última vez cuando ella tomó la forma de espíritu.
—Vaya… —No sabía que más opinar sobre ello, estaba impactada por lo que le acababa de contar—. Pensé que ella siempre había sido un espíritu, como no aclaraste nada de los actores de la isla Ember.
—Tienes razón no aclaré nada. Por eso siempre nuestras salidas son de día, lamento eso. Pero hoy vine hasta acá para que mi corazón finalmente sanara, no podía empezar una nueva vida contigo si seguía teniendo permanentemente recuerdos del pasado.
—Está bien recordad el pasado, es lo que forma tu presente. Lo que está mal es cuando el pasado pesa más que el presente. Pero estando tú aquí conmigo contándome lo que sucedió, creo que es la mejor manera de superar el pasado.
—Suki —la abrazó fuertemente, no sabía que necesitaba esta platica con ella hasta que sucedió.
—Está bien Sokka —empezó a acariciar sus negros cabellos.
—Suki, ahora con la bendición de la Luna, debajo de su luz. Me declaro, nuevamente. ¿Quisieras ser mi esposa? —exclamó arrodillado mientras sostenía el collar, que momentos atrás ella aun portaba.
—Mi respuesta sigue siendo sí —respondió Suki de forma sonriente, Sokka se levantó en un saltó y se dispuso a ponerle el collar.
Después de eso, finalmente logró darle un beso debajo de la luz de la Luna.
El espíritu de la Luna que era testigo muda de lo que pasaba, estaba feliz de que su amado finalmente haya encontrado su felicidad.
FIN
MELGAMONSTER
20200310
