Respondiendo Review.

dlmauricio19: gracias por tus consejos. Los tomé en cuenta y espero que con los cambios que hice en la escritura se distingan mejor los pensamientos de los diálogos. :)

Saludos.

Roder: ¡Genial!, me alegro que te guste la historia. Me gusta mucho la pareja Gaara x fem Naruto y quería mucho escribir una historia propia sobre este emparejamiento y todos los demás jinchurikis. Seguí tu consejo. Espero que me quedara bien jeje.

Saludos.

Título: Por un Futuro Mejor.

Emparejamiento Principal: Nagisa (Fem Naruto) x Gaara.

Género: Acción / Amistad / Aventura / Familia.

Historia UA.

Resumen.

UA: La vida de la mayoría de los jinchurikis no es fácil, está llena de dolor y sufrimiento causado por la gente que los rodea. Kurama sabe muy bien esto, pero cuando el daño a su jinchuriki e hija adoptiva la deja al borde de la muerte, el poderoso bijuu no piensa tolerarlo más y decide hacer algo al respecto. Los ningen no tienen idea de lo que han provocado.

Kushina y Minato vivos y Nagisa (Fem Naruto) tiene una hermana gemela.

Disclaimer: el Manga y anime de Naruto no son de mi propiedad, todo es de su creador, Masashi Kishimoto, solo los personajes Oc son míos.

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Capítulo 2: Por un Futuro Mejor.

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Konohagakure no Sato, Hi no Kuni.

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Kurama se encontraba algo ancioso. Ya habían pasado dos largos días desde la reunión con sus hermanos y los demás jinchurikis y su pequeña kit ya había pasado por tres intentos más de asesinatos de parte de los aldeanos. Si las cosas seguían así, no soportaría mucho y sin dudarlo, sacaría a su kit de Konoha. Ya no permitiría que los malditos aldeanos le hiciesen más daño a su musume.

Por el momento, sería paciente hasta el día de mañana que se encontraría nuevamente con sus hermanos.

Realmente esperaba que los jinchurikis de éstos optaran por desertar de sus respectivas aldeas, ya que juntos serían una fuerza muy difícil de detener.

Bueno, no le quedaba más que esperar.

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Nagisa, agena a los pensamientos de Kurama, sonreía contenta sosteniendo fuertemente un rollo de ninjutsu, que había encontrado en uno de los campos de entrenamiento que ese día se mantuvo vacío. Ya llevaba rato recolectando dichos pergaminos, pues quería comenzar su entrenamiento shinobi lo más pronto posible. Por suerte para ella, la mayoría de los aldeanos de Konoha, estaban entretenidos en los preparativos del próximo cumpleaños de la hija del Yondaime Hokage, como para prestarle la suficiente atención, mas no quería tentar a la suerte, y trataba lo más que podía, pasar desapercibida por los lugares menos concurridos de la aldea, para que no la dañasen de nuevo y su Otousan no hiciese una masacre dominado por la furia y eso provocase que se metiesen en graves problemas.

Al ver Nagisa que ya iba cayendo la noche y sería peligroso para ella andar en las calles de la aldea tan tarde, temerosa, ella se encaminó hacia el Bosque de la Muerte, en donde había tenido que irse a vivir, pues era más seguro estar allí que dentro de la aldea. A pesar de que el sombrío bosque estaba repleto de peligrosas criaturas devora hombres, a ella, solo le bastaba soltar un poco del terrible instinto asesino de su Otousan para auyentarlas, ya que su instinto de supervivencia les daba a conocer quien era el depredador más peligroso en la zona.

Llegando sin ningún problema a la cueva que había elegido para vivir, Nagisa entró en ella y se recostó en una cama improvisada que hizo con algunas hojas y se acostó a dormir, pero antes de conciliar el sueño, la Jinchuriki pelirroja escuchó que su Otousan la llamaba.

"¿Qué sucede, otousan?" Preguntó ella curiosa a través del vínculo mental que compartían.

"Kit, siento que uno de mis hermanos está intentando ponerse en contacto con nosotros y a juzgar por la urgencia en que lo está haciendo, ha de haber ocurrido algo importante". Respondió Kurama tenso.

"¡Pues que esperamos Otousan, vamos!" Respondió Nagisa ansiosa, esperaba que todos estuvieran bien.

"Bien, kit". Estuvo de acuerdo el poderoso bijuu.

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En el Paisaje Mental Compartido...

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El llanto desconsolado de una niña fue lo primero que escucharon Kurama y Nagisa al llegar al espacio mental que compartían con los otros bijuus y jinchurikis. La pequeña ojiazul miró a su alrededor buscando a Fu, la unica otra niña de casi su edad en el grupo, dado que Gaara era un niño, y por fin, la encontró siendo abrazada por Yugito.

"¿Qué ha ocurrido con tu Jinchuriki, Choumei?" Preguntó Kurama serio ante la tensa situación, ya que él podía notar la furia plasmada en todos los rostros de sus hermanos y los jinchurikis de cada uno.

"¡Los malditos aldeanos intentaron matar a Fu y algunos shinobis quisieron...!, ¡quisieron...!" La furia de la Nanabi, era tanta que ni siquiera podía terminar de explicar lo sucedido con la niña, sin embargo, no era necesario, porque Yugito, tras darse cuenta de lo difícil que estaba siendo para Choumei, informarle la situación al Kyuubi, terminó de explicar por ella con la voz cargada de odio.

"Intentaron abusar de Fu". Dijo abrazando de manera más protectora a la ojinaranja.

Kurama gruñó escalofriántemente, pues eso le recordaba a las veces que los despreciables ningen de Konoha quisieron hacerle lo mismo a su kit, no obstante, el asco que ellos le tenían a la niña había sido más fuerte y no se atrevieron a hacerlo y si tan solo lo hubieran intentado..., tirando toda precaución al demonio, él los habría hecho pedazos.

"No más... No se ustedes, pero yo ya no pienso tolerar más el abuso de los aldeanos. Me iré de Kumo y no me importa cuanto me tarde o con quien tenga que pelear para tener mi libertad, lo haré y buscaré un sitio en el que pueda vivir en paz". Dijo Yugito cansada de todo.

"Finalmente, alguien que habla con sensatez. Yo también planeo sacar a mi kit de Konoha, ya ha sufrido lo suficiente a manos de esos ningen". Dijo Kurama serio.

"Pienso hacer lo mismo". Anunció Shukaku asombrando a varios de los presentes. "Gaara casi fue asesinado ayer por uno de sus parientes, pero a causa de la protección de arena que le brindo, sigue vivo. Físicamente está bien, sin embargo, mentalmente, es otra historia".

Todas las miradas se posaron en el pequeño Gaara, el cual se mantenía en completo silencio, con su mirada perdida y sus brazos alrededor de él mismo.

"¿Gaara?" lo llamó Nagisa al borde del llanto al ver a su otro amigo en ese estado, pero el pequeño pelirrojo no reaccionó a su llamada, solo continuó así, encerrado en sí mismo.

Roshi observó con tristesa los intentos de Nagisa que trataba y trataba de sacar de su estado de shock a Gaara, fracasando una y otra vez. El jinchuriki del Yonbi cerró sus ojos pensando, tan pequeños y ya pasando por tal dolor. No debería ser así. Tomándo su decisión, abrió los ojos y dijo con boz firme: "Me uniré a Yugito-san en su travesía. Para nuestras aldeas, no somos más que sus perros de ataque, sobre todo en el momento en el que éstas se ven gravemente amenazadas por algo que las sobrepase en poder. Yo también estoy cansado de la vida miserable que ellos nos obligan a tener. Simplemente ya no soportaré más esto".

Todos asintieron en acuerdo con el hombre, ya había sido suficiente. Con ese pensamiento en sus mentes, decidieron abandonar sus aldeas de forma tácita.

"Opino que debemos reunirnos y viajar en grupo, así podríamos defendernos mejor de cualquier intento por parte de nuestras aldeas para traernos de vuelta y, de igual modo, nos daría la facilidad de proteger a los más pequeños". Dijo Utakata.

"Eso suena bien, ¿alguien tiene un buen plan para llevar todo esto acabo?" Preguntó la Nanabi muy interesada.

"Yo tengo un plan, pero necesito de tu ayuda, Utakata". Dijo Yagura mirando serio al pelimarrón.

"Bien, cuenta conmigo". Respondió éste sin dudar.

Yagura miró con aprobación al tranquilo ambarino. "Excelente, pues escuchen con atención el plan que tengo y luego digan si están de acuerdo o no con éste".

Y así el peliblanco explicó a detalle su plan recibiendo al terminar de explicar todo, sonrisas de aprobación de parte de todos.

"Bien, pues mañana por la noche, pondremos en marcha el plan". Dijo Kurama serio. "Suerte a todos. Nos mantendremos en contacto, sean lo más precavidos que puedan. Nos veremos mañana".

Todos asintieron y se fueron yendo del paisaje mental compartido. Mañana sería un día bastante largo y pesado, y debían estar listos para él.

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A la mañana siguiente en Kirigakure no Sato.

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Todos los shinobis presentes se encontraban muy confundidos, a una gran distancia de todos ellos, en medio de la aldea de Kirigakure, el jinchūriki del Rokubi, el joven Utakata, luchaba ferozmente con el Yondaime Mizukage (cuarta sombra del agua) y jinchūriki del Sanbi Yagura. Los shinobis de Kiri, tanto rebeldes como los que estaban del lado del Mizukage, sin detener sus respectivas luchas, no podían evitar el ver de vez en cuando a los dos poderosos jinchurikis y su increíble muestra de poder masivo, todos preguntándose ¿qué estaba pasando? y ¿por qué el jinchuriki del Rokubi había llegado repentinamente después de tantos años de haberse ido de Kiri, para luchar con el Mizukage Yagura en particular?

Ninguno de ellos tenía una respuesta clara, solamente conjeturas. No obstante, los shinobis rebeldes no se quejaban de tal bendición en lo más mínimo, con el Yondaime centrando toda su atención en su batalla con Utakata, su única preocupación residía en acabar con los shinobis bajo el mando del Mizukage.

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Utakata ya había entrado en su estado de tres colas, y no sentía todavía la necesidad de sacar una cuarta cola, menos ahora que finalmente después de una larga pelea, Yagura recuperó el control de su cuerpo. Al ver el ambarino la señal que esperaba por parte de su compañero jinchūriki anunciando que ya podían irse, Utakata creó una enorme burbuja de ácido, a la vez que Yagura hacía una bala enorme de agua.

Ambos ataques fueron disparados al mismo tiempo y al chocar formaron una fuerte explosión que comenzó a expulsar un vapor altamente corrosivo. Aprovechando los dos jinchurikis la peligrosa cortina de vapor ácido, ambos volvieron a su estado normal y usaron una de las burbujas de Utakata para escapar del lugar sin que nadie se diese cuenta.

Cuando el vapor por fin se despejó, ya no había rastro de los dos jinchurikis para el asombro de todos los shinobis allí presentes, por su parte, Terumi Mei la líder de el grupo de los rebeldes, no dejando que la extraña situación la distrajera, tomó ventaja de la inseguridad que se iba apoderando de los shinobis fieles al gobierno del Yondaime Mizukage, que incrementaba a cada segundo que su líder no daba señales de aparecer nuevamente, y le ordenó a sus propios shinobis que atacaran de manera implacable.

Siguiendo las órdenes de su poderosa líder, eso hicieron los shinobis rebeldes y tras casi una hora de terribles batallas, lograron abrumar a las fuerzas shinobis de Yagura finalizando la guerra con la victoria de los rebeldes para gran alegría de éstos últimos.

Mientras los shinobis que estaban de lado del Yondaime eran puestos bajo arresto, Terumi Mei estaba bastante desconcertada. La bella mujer se seguía preguntándo seriamente, por qué el jinchuriki del Rokubi había comenzado a pelear repentinamente con el ahora ex-yondaime Mizukage, y el paradero de ambos jinchurikis, ya que ella no creía que ese ataque, por más poderoso que hubiese sido, culminara con la muerte de los dos shinobis.

Ahí había gato encerrado y ella averiguaría lo que estaba pasando, en cuanto las cosas se estabilizaran en Kirigakure. Por más que ella quisiera que un escuadrón de sus shinobis de confianza fueran a investigar lo que había sucedido con Yagura y Utakata, las cosas todavía estaban muy mal en su aldea y la mayoría de su gente, no estaba en condiciones para realizar tal tarea. Frunciendo el seño disgustada, Mei suspiró con frustración. Tendría que dejar las cosas así por el momento, pero en cuanto tuviera shinobis disponibles, los mandaría en busca de sus dos jinchurikis residentes, Yagura debía pagar por sus crímenes contra su propia gente y Utakata tenía que integrarse de nuevo al servicio shinobi, además, la presencia de sus dos jinchurikis, haría que las otras aldeas ocultas, no se sintieran tentadas a atacarlos en ese momento en el cual Kirigakure estaba debilitado por todos los años de guerra que les habían pasado factura con la disminución de los clanes usuarios de KekkeiGenkai, su baja economía, las reparaciones de su aldea por la recién terminada guerra civil y la recuperación de muchos de sus shinobis, que quedaron gravemente heridos.

Sí, tenían mucho por hacer, pensó la pelirroja mirando cansada toda la debastación a su alrededor. La bella mujer no tenía ni idea, de que los jinchurikis de Kirigakure se habían escapado sin intención alguna de regresar y que el resto de los jinchurikis, hacían lo mismo en sus respectivas aldeas usando la oscuridad de la noche para facilitar su huida y la lapsa vigilancia que tenían sobre ellos los shinobis asignados por los Kages. Los hombres y mujeres pagarían caro más temprano que tarde su incompetencia cuando sus respectivos Kages les preguntaran sobre el estado de los jinchurikis y estos aterrados, les tendrían que informar sobre la desaparición de éstos.

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Amegakure no Sato, Lugar Desconocido.

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Un hombre que portaba en el rostro una máscara de espiral naranja y vestía una capa negra con nubes rojas, se encontraba de pie observando sin realmente ponerle atención a su entorno, completamente sumido en sus pensamientos.

Este hombre se hacía llamar Tobi. Hace unas cuantas horas, él había perdido todo control mental sobre el Yondaime Mizukage al cual manipulaba haciendo uso del famoso doujutsu, el sharingan. No comprendía como había ocurrido tal suceso, pero lo averiguaría y tomaría el control de su juguete nuevamente.

Creando una brecha en el espacio delante de él, entró por ésta, para llegar directamente a Kirigakure, solo para descubrir que su juguete había desaparecido junto con el Rokubi y que la guerra civil de dicho país había terminado con la victoria de los usuarios de KekkeiGenkai. Estaba furioso. ¿Qué demonios había pasado? y ¿dónde se encontraban los dos jinchurikis de Kiri?

No podía detectar ningún rastro de ellos. Esto no le estaba gustando para nada. Algo extraño estaba ocurriendo y él lo descubriría.

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Fin del Capítulo.