Capitulo 7

Blaine estaba nervioso, viajaron a Chicago con Kurt y Alex por unos días, el frío estaba sintiéndose cada vez más, pero él no estaba allí únicamente para visitar a la familia, había hablado con el padre de Kurt y lo había citado en un café, Chad lo ubico en los suburbios de la ciudad, por suerte no se negó a verse con ellos, aunque cuando Blaine hablo con él por teléfono lo notó algo reticente.

Esa mañana intento disimular su nerviosismo, salieron a comprar con su esposo y después de almorzar y a pesar que Kurt no quería salir por el frío, lo convenció de ir a caminar con Alex y luego tomar algo caliente.

Esperaba que Kurt lo tomara bien, no quiso decirle nada, no sabía si hacia bien en presentarle a su progenitor de ésta manera, pero su esposo estuvo años mirando las noticias esperando que su padre lo buscara, y ahora que ya no tenía esa idea en su mente tal vez era una linda sorpresa.

Estaban sentados en ese café, Kurt comía una tarta de manzana con Alex sobre su regazo, Blaine miraba la puerta constantemente junto a él, Chad le describió al padre de su esposo pero todas sus dudas se disiparon al ver al hombre calvo con los mismos ojos que Kurt.

-Amor, alguien... Quiero que conozcas a alguien...- dijo mirando a su esposo, se puso de pie y camino hacia el hombre. -Simón?.-

Éste asintió con la cabeza y fijo sus ojos en Kurt que no entendía que sucedía.

-Es?...- pregunto mirándolo.

-Si.- respondió Blaine.

Ambos caminaron hacia la mesa y Blaine respiro profundo.

-Siéntese.- pidió al hombre que se sentó frente a ellos mirando a Kurt y a Alex que seguía comiendo. -Kurt, él es Simón Lubrel, es… es tú papá.- le dijo sentándose junto él y tomándolo de la mano.

Kurt miro al hombre detenidamente sin entender.

-Hola.- dijo Simón, se lo notaba nervioso pero había una chispa de emoción en su mirada. -Eres igual a tú madre.- comento nervioso.

Kurt miro hacia la mesa sin decir nada, intentando procesar todo, Blaine sabía que no era la mejor manera de hacer ésto pero no sabía que reacción tendría su esposo.

-Mi mamá murió.- dijo sin más Kurt.

El hombre asintió con la cabeza.

-Lo sé, su hermana me lo dijo, yo... Te lleve un regalo... Cuando naciste, pero Sophia no me dejo pasar, luego quise acercarme a ti cuando fuiste al jardín de niños... Pero me di cuenta que jamás podría darte una buena vida, y creí que era mejor alejarme...- le dijo el hombre.

Kurt lo miro pero no dijo nada.

-Tú... también tienes un hijo, es muy parecido a ti.- el hombre le sonrió a Alex que le devolvió la sonrisa.

-Es mi hijo pero no tiene mi sangre sino la de Blaine.- dijo Kurt.

-Estamos casados hace cinco años, él es Alex, nuestro hijo, tiene cuatro años.- explico Blaine sin saber que mas decir.

El hombre los miro a ambos y asintió entendiendo.

-Vivimos en Carolina del Norte, en un pueblo pequeño.- dijo Kurt casi en un susurro mirando la mesa.

Simón volvió a asentir con la cabeza y le sonrió de lado a Alex.

-Es un lindo lugar verdad?.- pregunto mirando a Kurt comparando las similitudes de éste con su madre.

-Si, es muy lindo, allí tenemos una casa, Blaine trabaja en la ferretería y yo en el invernadero, estoy trabajando solo porque Carol falleció y ahora es mío el invernadero.- explicó Kurt.

-Vaya... Eres todo un hombre de familia...- dijo Simón con cierta emoción en su voz y los ojos cristalinos.

-Y usted qué hace?.- pregunto Blaine.

-Trabajo en un taller reparando autos, es algo... No es la gran cosa.- respondió Simón.

-Le gustan los autos?.- pregunto Kurt mirándolo.

-Si, mucho, desde que era niño.- respondió el hombre.

-A mi también.- dijo Kurt con una media sonrisa.

-Es el mejor reparando autos.- comento orgulloso Blaine.

-De verdad?...- pregunto Simón sonriente, sintiendo que algo de él heredó su hijo.

Kurt no dijo nada, solo miro la mesa jugando con una mano con la ropa de Alex mientras que con la otra sostenía la de Blaine.

-Me alegro que te hayas convertido en un gran hombre... Yo hubiera deseado tener más valor y quedarme con tu madre, me arrepiento todos los días de no haberlo hecho, de muchas cosas que no hice... Eres igual a ella... igual... No sé si algún día me perdones...-

-Usted quería conocerme?...- pregunto Kurt observándolo con un ruego en su mirada.

-Si, muchas veces pase por donde vivías, pero alguien me dijo que Sophia murió y te habían llevado a otro lado... Te busque en el rostros de cada joven que vi, cuando era tu cumpleaños esperaba verte en alguna plaza...- el hombre se limpio lo que parecía una lágrima, Kurt solo miraba sin decir nada.

-Mi tía no me llevaba a las plazas.- dijo Kurt.

Simón lo miro con nostalgia.

-Me alegra conocerlo... Esperaba poder conocerlo algún día...- dijo Kurt observándolo con una gran emoción dentro de él.

Ambos se miraron con muchas cosas por decirse.

-Estoy seguro que será un comienzo para ambos, por lo que no tuvieron y pueden tener.- dijo Blaine mirándolos sonriente.

Kurt sonrió mirando a Simón, estaba muy emocionado por estar frente a su padre.

La conversación fue amena, a pesar de ser desconocidos el deseo de saber del otro fue lo que mantuvo la fluidez, una hora después se despidieron no sin que Simón le diera un abrazo a Kurt que por ese momento se sintió en un lugar especial, un lugar que siempre espero y ahora podría disfrutar.

En el camino a la casa de Grecia, Kurt estaba callado, Alex se había dormido en el auto, Blaine observaba de a ratos a su esposo que parecía estar procesando la última hora.

-Conocí a mi papá.- dijo de un momento a otro Kurt mirándolo.

Blaine le sonrió ampliamente.

-Si, fue como lo soñaste?.-

-No lo sé... Siempre creí que sería como en la televisión pero fue muy hermoso... Como sabia que estábamos allí?.- preguntó Kurt.

-Pues, lo busque, en realidad busque a tu tío, él me dijo el nombre y así llegue a él, Chad me ayudo.- respondió Blaine mirándolo.

-De verdad?, tú lo buscaste?.- preguntó Kurt asombrado.

-Si, quería saber si podía encontrarlo y cuando lo hayamos Chad le pregunto si quería conocerte y le dio mi número de teléfono, hable con él y quedamos en vernos aquí.- respondió Blaine.

Kurt lo miro con los ojos llenos de lágrimas.

-Te amo mucho.-

-Yo te amo mas.- respondió Blaine mirándolo con amor.

-Encontraste a mi papá.- Kurt estaba muy emocionado.

-Ahora que soy padre entiendo algunas cosas, no podría imaginarme un lugar donde no estén Alex o tú, creo que viviría un infierno sin ustedes, supongo que eso me llevo a buscarlo, mereces conocerlo, y él también te quería conocer.-

Kurt miro sus manos muy emocionado, tendría la oportunidad de tener a su padre en su vida y eso era gracias a su amor.

Llegaron a la casa y luego de contarle a Grecia y agradecerle a Chad se sentó en esa pequeña cama donde dormía Alex, se quedo acariciando el cabello de su pequeño hijo mientras miraba a través de ese ventanal por donde durante muchos años dejo ir su imaginación, soñando con encontrar a su padre, y ahora lo había conocido y él lo aceptaba.

Miro a su hijo entendiendo las palabras de Blaine, ahora todo tenía otro sentido, la presencia de su padre en su vida era un regalo que cerraba una herida.

Blaine se acercó y puso sus manos en sus hombros sabiendo que su esposo estaba procesando todo, miro a su hijo dormir, Kurt tomo una mano de su esposo y la acerco a su rostro, se quedo así y lloro, toda su vida la marcaron las lágrimas, pero ésta vez eran de felicidad.