Capítulo 8
Kurt y su padre se encontraron los días siguientes, Blaine tuvo la idea de ir a un parque y Simón jugó con Alex, Kurt no podía dejar de verlos sintiendo añoranza de ese momento de su infancia robado, de todos esos momentos que ya no podría recuperar.
Blaine lo acompaño todo el tiempo, jugaban con Alex como una familia, como lo hacían con Chad y con Grecia, era un momento que Kurt no olvidaría nunca. Tenían muchas cosas en común con su padre, supo por él que su madre amaba las plantas así que ahora sabía que tenía algo de ella.
-Que energía tiene.- dijo agotado Simón de pie junto a Kurt mientras Blaine corría detrás de Alex.
-Si, y eso que no está Lili, ella siempre tiene ganas de jugar.- respondió sentado en una banca.
-Y quien es Lili?.- pregunto curioso Simón sentándose junto a él.
-La amiguita de Alex, es la hija de Anna.- explico Kurt.
Simón se quedo mirándolo y luego suspiro pesado.
-Estuve... Averigüe donde está tú mamá y después fui a verla, quería disculparme con ella, le falle...- dijo Simón mirando sus manos sentado junto a Kurt. -te falle a ti... Las cosas pudieron ser diferentes...- miro a Alex correr imaginando que pudo ser Kurt cuando tenía esa edad. -podría haber disfrutado de ti...-
Kurt no dijo nada, pero él deseaba eso mismo.
-Pero podemos disfrutar ahora... Blaine me dijo que cada momento es especial, y es verdad, y éste es un momento especial, no podemos cambiar el pasado, nada...- dijo perdiéndose un momento en sus palabras, luego observo a Alex y sonrió de lado. -pero podemos disfrutar del ahora...- Kurt miro a su padre que le sonrió de lado.
-Es verdad... Tú eres un hombre, con una familia, a veces pensaba en que estarías haciendo, si estarías en la universidad, trabajando... Nunca pensé que tenias un hijo, y... Pues que estabas casado...- dijo intentando no sonar prejuicioso aunque nunca pensó que su hijo era gay.
-Yo tampoco pensé que me casaría ni que tendría a Alex... Blaine... Fue difícil... Todo... Durante muchos años... No tuve esa vida que querías para mí... No tuve nada de eso... No termine la escuela... Y las cosas fueron muy difíciles...- dijo apretando sus manos con nerviosismo algo que no paso desapercibido por Simón. -yo no tuve nada... Nada de lo que Alex tiene... Por eso no quiero que él viva lo mismo que yo... Blaine es bueno, me ama... Cuando nos fuimos al pueblo creí que regresaríamos, pero solo volvimos a buscar a Alex cuando nació, y allí... Alex tuvo una convulsión después de nacer, tenía unas horas, su mamá tomo drogas en el embarazo y él era muy bebé para soportarlo, Blaine estaba muy enojado con ella y preocupado, yo también me preocupe, pensé que moriría, pero luego Alex salió adelante, y regresamos al pueblo, allí vivimos felices, venimos a ver a Grecia y a Chad pero no volveremos a vivir aquí, me... duele está cuidad, el pueblo es un lugar feliz, aquí no.-
Simón lo quedo mirando, él siempre pensó que su hijo tenía una buena vida, pero ahora al oírlo con angustia, se daba cuenta que su hijo no la paso bien.
-Vaya...- dijo mirando a Alex. -pero tú hijo es normal, él parece estar sano...-
-Si, los doctores dijeron que podía tener secuelas, aunque hasta ahora todo está bien.- respondió Kurt.
Blaine se acerco caminando y agotado, Alex corrió hacia Kurt y se subió a la banqueta.
-Porque no terminaste la escuela?...- preguntó Simón mirándolo.
Kurt se puso nervioso, observo a Blaine que estaba a unos pasos y escucho la pregunta, miro luego a Alex que se había puesto de pie sobre la banca.
-Tuvo un accidente... Cuando era adolescente... Pero no es algo que a Kurt le guste hablar.- respondió Blaine.
-Lo siento, no quise incomodarte.- se disculpó Simón mirando a su hijo.
Blaine se sentó junto a Kurt que solo miraba el piso, tomo su mano y se miraron a los ojos, Kurt suspiro sin dejar de mirarlo y luego miro el suelo.
-Está bien, no se preocupe.- le dijo a su padre.
Simón lo observo entendiendo que habían cosas que a Kurt lo habían marcado, pero no era el momento de hablarlo. Miro a Alex que sonreía de pie junto a su padre, le sonrió y el pequeño le sonrió de nuevo.
-Puedes llamarme Simón si quieres.- le dijo a Kurt en tono tranquilo.
Éste lo miro y le sonrió, Kurt se sentía a gusto con su padre.
-Está bien... Simón.- respondió sonriendo.
Alex se aferro de su cuello riendo y éste sonrió aún más.
-No se cansa nunca.- dijo Blaine mirándolo.
-Es un niño muy inteligente...- comento Simón.
-Quiero algodón de azúcar papi.- pidió Alex.
-No sé si hay por aquí.- dijo Kurt buscando con la mirada un puesto de golosinas.
-Allí hay uno.- Simón señalo un puesto del otro lado de la calle donde habían algodones de azúcar.
-Bien, vamos.- dijo Blaine.
-Yo se lo regalo, cual te gusta?.- le preguntó Simón a Alex.
-Azul.- respondió el niño con una sonrisa.
-Vamos todos, así... compro uno para mi.- dijo Kurt mirando hacia el puesto.
Blaine sonrió y Simón lo miro con ternura, su hijo parecía un niño también.
Los cuatro caminaron hacia el local de dulces, Simón compro dos algodones de azúcar, uno para su hijo y otro para Alex, se sentía muy feliz de compartir ese momento con su hijo, esperaba que en algún momento lo llamara papá y que Alex lo llamara abuelo, había soñado muchas veces con tener su familia, la que no tuvo jamás, y ahora ese sueño estaba a pasos de hacerse realidad.
Kurt disfrutaba de su algodón como lo hacía Alex, miro a Blaine y a su hijo, a su padre y sonrió emocionándose nuevamente, nunca de niño vivió ésto y ahora gracias a su amor, él tenía a su padre junto a él.
… … …
Debían regresar al pueblo, esa tarde Kurt presento a su padre a Grecia y a Chad, más allá que él ya lo conocía, era importante para Kurt presentarlos ya que uno era su padre de crianza y el otro era su padre biológico. Grecia estaba un poco reticente con el padre de Kurt, no entendía como pudo dejar a su hijo con alguien como la tía de Kurt, una mujer sumamente cruel, Chad estaba feliz porque ese sueño de su muchacho, como lo llama él, ya era una realidad.
Kurt se despidió de Simón con una gran abrazo, la promesa de hablarse constantemente por teléfono y verse la próxima vez que regresaran, Chad sostenía en sus brazos a Alex que tenía un muñeco del hombre araña, lo lleno de besos al igual que Grecia, Blaine se despidió de ellos también y Kurt se despidió con un abrazo de Grecia y de Chad, Alex le dio un beso en la mejilla a Simón y Chad lo bajo para que Kurt lo tomara de la mano y así subir al avión, éste se giro cerca de la puerta mientras Blaine presentaba sus papeles, miro a su familia despidiéndose con la mano, sonrió feliz al verlos a todos allí, esa imagen no la olvidaría nunca.
Todo el viaje pensó en ello, se sentía sumamente feliz, estaba muy agradecido con Blaine por encontrar a su padre y que su hijo tenga dos abuelos.
Blaine sostenía a Alex sobre su regazo dormido, lo habían despertado muy temprano y ya estaba con sueño, miro a su esposo que lo observaba sonriente.
-Quieres regresar a casa?.- le pregunto a Kurt.
-Si, pero también estoy feliz de haber conocido a mi padre, y de que tengo a Grecia, a Chad, a ti y a Alex.- le respondió.
-Yo también soy feliz de tener nuestra familia, de que...- Blaine suspiro mirándolo con una sonrisa. -sabía que cuando te conocí toda mi vida cambiaría, cuando entré a la pensión lo supe, y ahora tengo una familia que se hace más grande... Y todo gracias a ti.-
-Te amo mucho... Mucho, mucho.- Kurt se acerco a él y lo beso en los labios.
Se quedaron así casi todo el viaje, al llegar el avión debieron despertar a Alex y se puso de mal humor, así que el viaje a casa comenzó con el pequeño llorando.
Cuando arribaron a su hogar solo querían descansar, Blaine hizo algo para comer y cenaron con Kurt, Alex se dormía sentado hasta que se durmió definitivamente, Kurt lo llevo a su cama y termino de limpiar junto a su esposo.
-Le enviaste un mensaje a Simón cuando llegamos?.- preguntó Blaine.
-Si, a Simón y a Grecia... Ella creo que no quiere a mi papá.- respondió Kurt.
-Tiene sus reservas, es alguien nuevo y pues... es normal que se preocupe, por ti más que nada.- dijo Blaine.
-Por que se tendría que preocupar?.- pregunto Kurt mirándolo curioso.
-Porque te ama y quiere lo mejor para ti, como yo y Chad.- respondió Blaine acercándose a él. -eres feliz?.- le pregunto acariciando su rostro.
-Si, mucho.- respondió con seguridad Kurt. -y tú?.-
-Mucho.- Blaine le sonrió y beso sus labios. -vamos a dormir conejito, mañana hay que trabajar y Alex tiene clases.-
Kurt sonrió y besó a su esposo nuevamente.
Salieron hacia la habitación tomados de la mano, ambos felices de tener esa vida, y por todas las personas que la integraban.
